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lunes, 25 de febrero de 2013

¿Obama y Putin van a repartirse el Medio Oriente?

por Thierry Meyssan

En un artículo publicado en Rusia el 26 de enero de 2013, Thierry Meyssan expone el nuevo plan de partición del Medio Oriente en el que trabajan actualmente la Casa Blanca y el Kremlin. El autor revela los principales parámetros de la negociación en marcha sin emitir juicios sobre la posibilidad de un acuerdo definitivo ni sobre su aplicación. El interés de este artículo reside en que permite la comprensión de las ambiguas posiciones de Washington, que está empujando a sus aliados hacia un callejón sin salida para imponerles próximamente una nueva distribución de cartas que simplemente los deja fuera del juego.
Red Voltaire | Damasco (Siria) | 24 de febrero de 2013
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En 1916, Francia y Gran Bretaña se repartían el Medio Oriente con los acuerdos Sykes-Picot. Casi un siglo después, Estados Unidos y Rusia están discutiendo un nuevo plan de partición que beneficiaría a ambos países y pondría fin a la influencia franco-británica en la región.

El presidente Obama se dispone a cambiar completamente de estrategia internacional, a pesar de la oposición que ha suscitado su proyecto en el seno de su propia administración.

La situación es muy simple. Estados Unidos está a punto de alcanzar la independencia energética a través de la rápida explotación del gas de esquito y de las arenas bituminosas [1]. Ese factor determina el fin de la doctrina Carter –adoptada en 1980–, según la cual la necesidad de garantizar el acceso al petróleo del Golfo era un imperativo de seguridad nacional. Lo mismo sucede con el acuerdo de 1954 en el que Washington se comprometía a proteger a la dinastía gobernante de Arabia Saudita a condición de que esta última garantizara el acceso de Estados Unidos al petróleo de la Península Arábiga. Así que ha llegado el momento de decretar una retirada masiva que permitiría trasladar las tropas estadounidenses hacia el Extremo Oriente, para contrarrestar allí la creciente influencia de China.

Por otro lado, hay que hacer el máximo esfuerzo para impedir una alianza militar entre China y Rusia. Para ello es conveniente ofrecer a Rusia algo que desvíe su atención del Extremo Oriente.

Y para terminar, Washington ya se siente que no puede respirar a causa de su relación, demasiado estrecha, con Israel. Esta relación se ha hecho demasiado onerosa, resulta injustificable en el plano internacional, y está enemistando a Estados Unidos con los pueblos musulmanes en su conjunto. Por otro lado, resultaría conveniente castigar claramente a Tel Aviv por su escandalosa injerencia en la campaña electoral previa a la elección del presidente de Estados Unidos, donde el gobierno israelí apostó además en contra del candidato ganador.

Esos tres factores han llevado a Barack Obama y sus consejeros a proponerle un pacto a Vladimir Putin: Washington, reconociendo implícitamente su derrota en Siria, está dispuesto a aceptar que Rusia se instale en el Medio Oriente, sin que esta tenga que ceder nada a cambio, y a compartir con Moscú el control de dicha región.

A ese estado de ánimo corresponde la redacción, por parte de Kofi Annan, del Comunicado de Ginebra adoptado el 30 de junio de 2012. En aquel momento, el objetivo no era otro que hallar una salida a la cuestión siria. Pero aquel acuerdo fue saboteado de inmediato por varios miembros de la propia administración Obama que filtraron hacia la prensa europea diversos detalles sobre la guerra secreta contra Siria, incluyendo la existencia de una Presidential Executive Order en la que se orientaba a la CIA el despliegue de hombres y mercenarios en el terreno. Esa sorpresiva maniobra llevó a Kofi Annan a renunciar a sus funciones como mediador. La Casa Blanca, por su parte, prefirió mantener un perfil bajo para evitar que las divisiones existentes en el seno del ejecutivo saliesen a la luz en medio de la campaña para la reelección de Barack Obama.

En las tinieblas, 3 grupos se oponían en aquel momento al comunicado de Ginebra:
Los agentes implicados en la guerra secreta,
Las unidades militares a cargo del enfrentamiento con Rusia,
Los defensores de los intereses de Israel.

Inmediatamente después de su reelección, Barack Obama emprendió la purga. El primero en caer fue el general David Petraeus, quien había concebido la guerra secreta contra Siria. Después de caer en la trampa sexual que le tendió una agente de la inteligencia militar, el director de la CIA se vio obligado a dimitir. Posteriormente, una docena de militares de alto rango fueron puestos bajo investigación por sospechas de corrupción. Entre ellos se encontraban el almirante James G. Stravidis, comandante supremo de la OTAN, y su sucesor designado –el general John R. Allen– así como el comandante de la Missile Defense Agency (o sea, el escudo antimisiles), general Patrick J. O’Reilly. Para terminar, Susan Rice y Hillary Clinton fueron blanco de recios ataques por haber ocultado al Congreso ciertos elementos sobre la muerte del embajador Chris Stevens, asesinado en Bengazi por un grupo islamista, probablemente por orden del Mossad.

Ya pulverizados o paralizados los elementos de oposición, Barack Obama anunció una profunda renovación de su equipo. Comenzó poniendo a John Kerry a la cabeza del Departamento de Estado. Kerry es partidario declarado de la colaboración con Moscú en temas de interés común. Es también amigo personal de Bachar al-Assad.

Obama continuó después con la nominación de Chuck Hagel para dirigir el Departamento de Defensa. Hagel, es uno de los pilares de la OTAN, pero es además un realista. Siempre ha denunciado la megalomanía de los neoconservadores y el sueño de imperialismo global del que son portadores. Es además un nostálgico de la guerra fría, aquella época bendita en que Washington y Moscú se repartían el mundo sin muchas complicaciones. Junto a su amigo John Kerry, Chuck Hagel organizó en 2008 un intento de negociación para tratar de que Israel restituyese a Siria la meseta del Golán.

Y, para terminar, John Brennan a la cabeza de la CIA. Este asesino a sangre fría está convencido de que la primera debilidad de Estados Unidos es haber creado y desarrollado el yihadismo internacional. Su obsesión es la eliminación del salafismo y el desmantelamiento de Arabia Saudita, lo cual aliviaría en definitiva la situación de Rusia en el norte del Cáucaso.

La Casa Blanca prosiguió al mismo tiempo sus conversaciones con el Kremlin. Lo que debía ser una simple solución para Siria se ha convirtido en un proyecto mucho más amplio de reorganización y partición del Medio Oriente.

Es importante recordar que, luego de 8 meses de negociaciones, el Reino Unido y Francia se repartieron en secreto el Medio Oriente (Acuerdos Sykes-Picot). El contenido de esos acuerdos fue revelado al mundo por los bolcheviques en cuanto llegaron al poder. Y así se mantuvo la situación a lo largo de un siglo. Lo que la administración Obama tiene ahora en mente es un rediseño del Medio Oriente para el siglo XXI, bajo la égida de Estados Unidos y Rusia.

En Estados Unidos, a pesar de que Obama se sucede a sí mismo, la administración saliente no puede hacer otra cosa que ocuparse de los temas corrientes. Y recuperará la totalidad de sus atribuciones sólo después de la ceremonia de juramente para el próximo mandato, el 21 de enero de 2013. Después de la investidura del presidente, habrá una audiencia en el Senado –el 23 de enero– donde Hillary Clinton será interrogada sobre el misterio del asesinato del embajador de Estados Unidos en Libia. El 24 de enero, tendrá lugar en el Senado la audiencia para la confirmación de John Kerry como secretario de Estado. Inmediatamente después, los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU se reunirán en Nueva York para examinar las proposiciones Lavrov-Burns sobre Siria.

Esas proposiciones prevén la condena de toda injerencia externa, el despliegue de observadores y de una fuerza de paz de la ONU, así como un llamado a los diferentes protagonistas para que formen un gobierno de unión nacional y planifiquen la celebración de elecciones. Es posible que Francia se oponga, pero sin llegar por ello a amenazar con recurrir al veto en contra de su amo estadounidense.

La originalidad del plan reside en que la fuerza de la ONU se conformaría principalmente con soldados de los países miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC). El presidente Bachar al- Assad se mantendría en el poder, negociaría rápidamente una Carta Nacional con los líderes de la oposición no armada seleccionados con la aprobación de Moscú y Washington y sometería esa Carta al veredicto popular a través de la realización de un referéndum organizado y realizado bajo la supervisión de observadores.

Este sorprendente escenario fue preparado desde hace tiempo por el general sirio Hassan Tourkmani (asesinado en el atentado que estremeció Damasco el 18 de julio de 2012) y su homólogo ruso Nikolai Bordyuzha. Los ministros de Relaciones Exteriores de la OTSC adoptaron después –el 28 de septiembre de 2012– una posición común sobre el tema y el departamento de la ONU a cargo de las operaciones de paz firmó con la OTSC un protocolo que otorga a esa organización prerrogativas similares a las de la OTAN. Bajo la denominación «Fraternidad inviolable», una serie de simulacros militares ONU/OTSC se desarrollaron en Kazajstán del 8 al 17 de octubre de 2012. Finalmente, un plan de despliegue de «chapkas azules» se discutió –el 8 de diciembre– en el Comité Militar de la ONU.

Después de la estabilización de Siria, una conferencia internacional por una paz global entre Israel y sus vecinos debería desarrollarse en Moscú. Estados Unidos estima que no es posible negociar una paz separada entre Israel y Siria porque los sirios exigen, en nombre del arabismo, que se resuelva primero la cuestión de Palestina. Pero tampoco es posible una negociación de paz con los palestinos, debido a la extrema división que reina entre estos últimos, a menos que Siria se encargue de obligarlos a respetar un acuerdo aceptado por la mayoría. Por lo tanto, toda negociación debe tener un carácter global, según el modelo de la Conferencia de Madrid (realizada en 1991). Según esa hipótesis, Israel se retiraría lo más posible hacia sus fronteras de 1967 y los territorios palestinos se fusionarían con Jordania para conformar el Estado palestino definitivo, cuyo gobierno estaría en manos de la Hermandad Musulmana, lo cual haría esa solución aceptable para ciertos gobiernos árabes. Posteriormente, se devolvería a los sirios la meseta del Golán a cambio de que renunciaran al lago Tiberiades, conforme al esquema ya estudiado en 1999 durante las negociaciones de Shepherdstown (1999). Y Siria se convertiría en garante del respeto de los tratados por la parte jordano-palestina.

Como en un juego de dominó, habría ocuparse entonces del tema kurdo. Se desmantelaría Irak para dar nacimiento a un Kurdistán independiente y Turquía estaría llamada a convertirse en un Estado federal que concedería la autonomía a su región kurda.

Los estadounidenses desean llevar el rediseño hasta una fase en la que sacrificarían a Arabia Saudita, que ya ha dejado de serles útil. Ese país se dividiría en 3 partes y algunas provincias pasarían a formar parte de la federación jordano-palestina o del Irak chiita, conforme a un viejo plan del Pentágono titulado «Taking Saudi out of Arabia», que data del 10 de julio de 2002. Esa opción permitiría a Washington dejar en manos de Moscú una amplia zona de influencia, sin tener por ello que sacrificar parte de su propia influencia. Es un comportamiento similar al que ya pudo verse en el FMI cuando Washington aceptó aumentar el derecho de voto de los países miembros del grupo BRICS. Estados Unidos no cedió ni un ápice de su propio poder sino que obligó a los europeos a renunciar a una parte de sus votos para abrir espacio a los miembros del BRICS.

Este acuerdo político-militar va acompañado de un acuerdo económico-energético ya que lo que realmente interesaba a la mayoría de los protagonistas de la guerra contra Siria era la conquista de las reservas de gas de ese país. En efecto, importantes yacimientos de gas natural han sido descubiertos en el sur del Mediterráneo y en Siria. Con el posicionamiento de sus tropas en ese país, Moscú mejoraría su control sobre el mercado del gas para los próximos años.

El regalo de la nueva administración Obama para Vladimir Putin es también resultado de una serie de cálculos. Su objetivo no sólo es desviar a Rusia del Extremo Oriente sino también neutralizar a Israel. Si bien un millón de israelíes tienen también la nacionalidad estadounidense, hay otro millón de israelíes rusoparlantes. La presencia de tropas rusas en Siria sería un elemento disuasivo para evitar que los israelíes cedan a la tentación de atacar a los árabes y que los árabes ataquen Israel. Así que Estados Unidos ya no tendría que dedicar sumas astronómicas a la seguridad de la colonia judía.

La nueva distribución del juego obligaría a Estados Unidos a reconocer por fin el papel de Irán en la región. Washington quiere, sin embargo, la garantía de que Teherán va a retirarse de Latinoamérica, donde ha establecido numerosas relaciones, sobre todo con Venezuela. Se ignora aún cuál será la reacción iraní sobre este aspecto del dispositivo, pero Mahmud Ahmadinejad ya se ocupó de hacerle saber a Obama que está dispuesto a hacer lo que esté en sus manos para ayudarlo a distanciarse de Tel Aviv.

Hay perdedores en ese proyecto. En primer lugar, Francia y Gran Bretaña, que van a perder su influencia. Y después Israel, que perderá su influencia en Estados Unidos y se verá reducido a su justa dimensión de pequeño Estado. Finalmente Irak, que será desmantelado, y posiblemente Arabia Saudita que desde hace varias semanas viene haciendo desesperados esfuerzos por reconciliarse con todas las partes para tratar de escapar al destino que se le prepara.

Pero también hay ganadores. En primer lugar, Bachar al-Assad, hasta ayer tratado por los occidentales como un culpable de crímenes contra la humanidad y mañana glorificado como el vencedor de los islamistas. Y sobre todo Vladimir Putin, quien –gracias a su tenacidad a lo largo del conflicto– saca finalmente a Rusia de su «containment», le abre nuevamente las puertas del Mediterráneo y del Medio Oriente y obtiene el reconocimiento del predominio ruso sobre el mercado del gas.
Thierry Meyssan Fuente
Odnako (Russia)
http://www.voltairenet.org/article177603.html

martes, 13 de noviembre de 2012

Medio Oriente es un polvorín: Israel amenaza a Siria y Líbano y ataca a Gaza



Maniobras militares Israel-EEUU

Medio Oriente es un polvorín: Israel amenaza a Siria y Líbano y ataca a Gaza

(IAR Noticias) 13-Noviembre-2012

                      

Tres teatros de operaciones en curso: Siria, Líbano y Gaza, además de una posible implicación de Irán y Turquía en el conflicto sirio, marcan la evolución de la agenda conflictiva de Medio Oriente. Demasiados frentes (simultáneos) abiertos, demasiada acumulación de tensiones, crecientes operaciones cruzadas de acción psicológica intimidatoria entre Tel Aviv, Teherán y Líbano, ejercicios militares conjuntos EEUU-Israel, amenaza de ataque israelí contra Siria, reuniones de alto nivel en Washington y Tel Aviv, hacen presagiar un desenlace militar regional activado por la plana mayor de Israel que busca -según su propia definición- desactivar la capacidad nuclear de Irán antes de que consiga la bomba, e impedir que Hezbolá se apodere del Estado de Líbano y que Hamás vuelva a solidificarse en Gaza. Medio Oriente es un polvorín, donde cualquier incidente localizado pude detonar un estallido en cadena.

IAR Noticias
/ Agencias

                                     

Militares israelíes ya tienen la orden de responder “de manera inmediata y drástica” a cualquier bombardeo desde el territorio sirio, advirtió anoche el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak.

“El Ejército recibió la orden de impedir que los combates se extiendan a nuestro territorio. En el futuro, cualquier disparo contra Israel provocará inmediatamente una reacción drástica”, afirmó Barak en una conferencia celebrada en Tel Aviv.

Hizo esta declaración varias horas después de que un obús, lanzado desde Siria, detonara en el recinto de una base militar israelí en los Altos del Golán. No causó víctimas ni destrucciones pero Israel respondió lanzando un misil guiado hacia el lugar del que procedía el proyectil.

“Es una señal a Siria de que no toleraremos en adelante los bombardeos de nuestro territorio”, subrayó Barak.

Fue la primera acción armada de Israel contra Siria desde la guerra que ambos países libraron en 1973.

A lo largo de los últimos días, varios proyectiles y minas sirias cayeron en el territorio israelí, y tres carros de combate sirios incursionaron el pasado sábado en la zona desmilitarizada de los Altos del Golán. Sin embargo, Israel se comportó hasta ayer con moderación limitándose a denunciar los respectivos incidentes ante el Consejo de Seguridad de la ONU.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, manifestó hoy su“profunda preocupación por una posible escalada de violencia” y exhortó a Siria e Israel a “actuar con máxima reserva, acatar el acuerdo sobre la interposición de las fuerzas, respetar las obligaciones recíprocas y abstenerse de cualquier disparo a través de la línea de cese el fuego”.

Los Altos del Golán pertenecieron a Siria hasta 1967 pero Israel se anexionó este territorio en el transcurso de la Guerra de los Seis Días.

Militares israelíes realizaron disparos de advertencia contra el territorio de Siria después de la explosión de un proyectil de mortero sirio en los Altos del Golán, declaró una portavoz del Ejército israelí.

El proyectil impactó en un asentamiento israelí en los Altos del Golán, cerca de la frontera, sin causar daño alguno.,
Los medios locales comentaron que se trata de la primera acción armada de Israel contra el país árabe desde la guerra de 1973.

Según los militares israelíes, el ataque desde el territorio sirio no fue premeditado, el proyectil de mortero procedía del conflicto sirio.

La Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Navanethem Pillay, expresó hoy su inquietud por los incidentes registrados en los Altos del Golán, donde el 5 de junio militares israelíes dispararon contra manifestantes sirios y palestinos.

"Según datos disponibles, perdieron la vida entre 30 y 40 manifestantes. Las autoridades de Israel deben hacer lo posible por evitar el uso excesivo de la fuerza", declaró Pillay en un mensaje divulgado por la ONU.

Las manifestaciones fueron hechas coincidir el día de la "Naksa", el aniversario del inicio de la guerra de los Seis Días (5 al 10 de junio de 1967).

Pillay pidió a las partes realizar una investigación minuciosa y objetiva de lo ocurrido. También recordó a las autoridades israelíes la necesidad deinvestigar los incidentes ocurridos el 15 de mayo en los territorios palestinos ocupados, los Altos del Golán y la frontera con Líbano donde murieron unas 15 personas.

La Alta Comisionada, además, mostró su inquietud por los comunicados de que las autoridades sirias convocaron a protestas en una zona sembrada de minas. "Las autoridades sirias deben impedir que los civiles entren en zonas donde pueda haber minas", expresó.

Los Altos del Golán es un territorio en litigio en Oriente Próximo. Antes de ser ocupado por Israel durante la guerra de los Seis Días, en 1967, formaba parte de Siria.

El frente Líbano palestino

Al menos diez personas murieron hoy después que los militares israelíesabrieron fuego contra los palestinos que intentaron cruzar la frontera desde el lado de Siria y Líbano, informó una fuente militar israelí citada por agencias.

Los incidentes ocurrieron el día cuando los palestinos conmemoran el 63 aniversario del inicio de la ocupación israelí o "Nakba" (desastre, en árabe).

Anteriormente se informó de cuatro refugiados palestinos que murieron al intentar cruzar la frontera desde el territorio de Siria en la zona de las Alturas del Golán, anexadas a Siria y ocupadas por Israel durante la Guerra de los Seis Días en 1967.

Otro incidente tuvo lugar en la frontera con Líbano, cuando las tropas israelíes dispararon contra los palestinos que asimismo intentaron cruzar la frontera. Fuentes médicas libanesas informaron de seis muertos y más de 70 heridos.

Aparte de Líbano y Siria, las marchas masivas "por el derecho al retorno de los refugiados" en ocasión del 63 aniversario de "Nakba" fueron convocadas también en Cisjordania, en la Franja de Gaza, en Jordania y Egipto.

Israel "listo a la escalada"



El Primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se declaró el domingo"listo a la escalada" tras una nueva ola de violencia a lo largo de la frontera con Gaza, que hace temer una confrontación mayor entre Israel y los grupos armados palestinos.

Israel está "preparado para intensificar" su respuesta ante un nuevo estallido de la violencia en su frontera con la Franja de Gaza, advirtió Netanyahu.

"El mundo tiene que comprender que Israel no se quedará de brazos cruzados ante los intentos de atacarnos. Estamos preparados para intensificar nuestras acciones", dijo al inicio de la reunión semanal de su consejo de ministros.

Para el ministro de Infraestructura, Uzi Landau, la "situación en Gaza es insoportable. No puede haber más de un millón de personas (en el sur de Israel) bajo una un lluvia constante de morteros y misiles", dijo.

"Imagino que Israel tendrá que prepararse para una operación, independientemente de que haya elecciones o no", agregó.

El ministro de Defensa Pasiva, Avi Dichter, declaró a la radio pública que "Israel no puede vivir con la existencia entre su territorio y (el de) Egipto de una entidad terrorista donde las armas se acumulan".

"Tarde o temprano, teniendo en cuenta la repetición de los ciclos de violencia, debemos lanzar una operación estratégica para restablecer nuestra fuerza de disuasión frente a los grupos armados" en la franja de Gaza, advirtió.

"Si eso continúa, planteamos represalias mucho más fuertes y masivas", afirmó el ministro de Finanzas, Youval Steinitz, cercano al Primer ministro.

Las hostilidades se iniciaron el sábado tras un disparo de misiles antitanque contra un jeep del ejército israelí en la frontera con la franja de Gaza, que provocó represalias de disparos de artillería contra el territorio palestino, seguidos de salvas de cohetes contra el sur de Israel.

Seis palestinos, cuatro civiles y dos combatientes murieron y 35 resultaron heridos, según fuentes médicas en Gaza. Cuatro soldados israelíes resultaron heridos, uno de ellos de gravedad, precisó de su lado el ejército.

En respuesta, Israel respondió con tiros de artillería, matando a cuatro personas e hiriendo a 32 según Ashraf al Qudra, portavoz del ministerio de Sanidad.

Según fuentes médicas, 10 heridos se encuentran en estado "muy grave" y Qudra precisó que algunos de los heridos han sufrido amputaciones.

La violencia ha llevado a las autoridades de ambos lados de la frontera a decretar el cierre de algunos colegios.

Esta escaramuza ha sido una de las más importantes desde la devastadora operación israelí en la franja de Gaza a finales de 2008 y principios de 2009 que duró 22 días.

El ejército israelí dijo que intervino en siete puntos diferentes durante la noche, entre ellos, depósitos de armas, un local de fabricación de armas y dos lugares de lanzamiento de cohetes "en respuesta a los recientes acontecimientos".

Según el ejército, desde Gaza se lanzaron más de 90 cohetes a suelo israelí, de ellos 25 en la última madrugada, que dejaron cuatro heridos en la ciudad de Sderot, cerca de la frontera.

Las Brigadas Al-Qods, brazo armado del grupo radical Yihad Islámica, reivindicaron el domingo por la mañana 71 disparos de cohetes y obuses de mortero contra Israel.

La Yihad Islámica advirtió que "cada agresión contra el pueblo palestino sería seguida de una réplica de parte de la resistencia".

Otro grupo radical, los Comités de Resistencia Popular, proclamó que "el enemigo sionista pagaría un precio fuerte por sus crímenes".

La prensa israelí abordó de manera directa el domingo los temores de una escalada en la frontera con Gaza.

"Ya llegó la hora de atacar", titulaba el domingo el diario gratuito pro-gubernamental Israel Hayom.

En tanto, Maariv (derecha) afirmó que "Hamas trata de aprovecharse de las elecciones en Israel para perpetrar atentados".

Haaretz, a su vez, recordó que en noviembre de 2008, tres meses antes de las elecciones legislativas, el cese al fuego con Hamas se rompió, conduciendo al Primer Ministro en ese momento, Ehud Olmert, a desencadenar una ofensiva devastadora contra Gaza, la operación "Plomo Endurecido".

Llevada a cabo el 27 de diciembre al 18 de enero de 2009 la ofensiva "Plomo Endurecido" costó la vida a 1.440 palestinos y a 13 israelíes.

Abas oficializó el 27 de septiembre en la tribuna de las Naciones Unidas su petición de que Palestina obtenga un estatuto de Estado no miembro en la ONU de aquí al fin de año en la Asamblea General, donde la mayoría necesaria simple le parece garantizada.

El cadáver del joven palestino Ahmad Dardasawy, de 18 años, llevado a hombros durante su funeral este domingo en la ciudad de Gaza. Seis palestinos murieron y 32 resultaron heridos en Gaza después de que un grupo de militantes incendiara un vehículo militar israelí, en el que resultaron heridos cuatro soldados, dijeron este domingo fuentes médicas y testigos presenciales.

Tres palestinos murieron y más de 20 resultaron heridos este sábado en la frontera con Gaza después de que unos combatientes atacaran un vehículo militar israelí, hiriendo a cuatro soldados, en uno de los peores balances para el ejército del Estado hebreo desde la ofensiva de 2009.

Maniobras militares de Israel y EEUU

Cuatro misiles Patriot fueron disparados de la Base de Palmajim de la Fuerza Aérea en dirección al Mar Mediterráneo, en el contexto de las maniobras conjuntas que se están desarrollando con el ejército de Estados Unidos.

Durante las maniobras se lanzaron blancos que simulaban misiles y aviones iraníes y sirios penetrando
el espacio aéreo del Estado de Israel. Los blancos fueron interceptados.

Se trata del ejercicio militar conjunto más grande que hayan desarrollado las fuerzas armadas de ambos países, que viene teniendo lugar desde hace tres semanas, y en el que se simula un combate defensivo contra distintos tipo de amenazas aéreas.

Durante la maniobras las fuerzas estadounidenses desplegaron los misiles Patriot Pack 3, un modelo avanzado, y fue anclada en las costas del país la nave norteamericana Aegis, diseñada especialmente para derribar misiles.
http://www.iarnoticias.com/2012/secciones/medio_oriente/0016_medio_oriente_polvorin_12nov2012.html

sábado, 26 de mayo de 2012

Siria, centro de la guerra del gas en el Medio Oriente

La agresión mediática y militar contra Siria está directamente relacionada con la competencia mundial por los recursos energéticos, explica el profesor Imad Shuebi en el magistral artículo que hoy les proponemos. En momentos en que asistimos al derrumbe de la eurozona, en que una grave crisis económica ha llevado a Estados Unidos a acumular una deuda que sobrepasa los 14,940 billones de dólares, en momentos en que la influencia estadounidense declina ante las potencias emergentes que conforman el BRICS, se hace evidente que la clave del éxito económico y del predominio político reside principalmente en el control de la energía del siglo XXI: el gas. Y Siria se ha convertido en blanco precisamente porque de halla en medio de la más importante reserva de gas del planeta. El petróleo fue la causa de las guerras del siglo XX. Hoy estamos viendo el surgimiento de una nueva era: la de las guerras del gas.



El consorcio Nabucco se compone de varias empresas: la alemana REW, la austriaca OML, la turca Botas, la búlgara Energy Company Holding y la rumana Transgaz. Hace 5 años, los costos iniciales se estimaban en 11,200 millones de dólares, pero de aquí al año 2017 podrían elevarse a 21,400 millones. Esto plantea numerosas interrogantes en cuanto a su viabilidad económica ya que Gazprom ha logrado contratos con varios países que debían alimentar a Nabucco, que no podrá contar ya con los excedentes de Turkmenistán, sobre todo luego de los infructuosos intentos por apoderarse del gas iraní. Este último factor es uno de los secretos que se desconocen sobre la batalla por Irán, país que traspasó la línea roja en su desafío a Estados Unidos y Europa al escoger Irak y Siria como trayectos para el transporte de una parte de su gas.

Así que la mayor esperanza de Nabucco es aprovisionarse con el gas de Azerbaiyán y el yacimiento de Shah Deniz, convertido en casi la única fuente de aprovisionamiento de un proyecto que parece haber fracasado sin haber comenzado. Eso es lo que se desprende, por un lado, de la aceleración de la firma de contratos que Moscú ha concluido para la compra de fuentes inicialmente destinadas a Nabucco y de las dificultades surgidas, por otro lado, al tratar de imponer cambios geopolíticos en Irán, Siria y Líbano. Y todo esto se produce en momentos en que Turquía reclama su tajada en el proyecto Nabucco, ya sea mediante la firma de un contrato con Azerbaiyán para la compra de 6,000 millones de m³ de gas en 2017 o a través de la anexión de Siria y del Líbano, con la esperanza de obstaculizar el tránsito del petróleo iraní o de recibir parte de la riqueza gasífera de Líbano y Siria. Parece que la posibilidad de hacerse de un lugar en el nuevo orden mundial exige prestar cierta cantidad de servicios, que van desde el apoyo militar hasta servir de base al dispositivo estratégico del escudo antimisiles.

Lo que quizás sea la principal amenaza para Nabucco es el intento ruso de hacerlo fracasar mediante la negociación de contratos más ventajosos que los suyos a favor de Gazprom para North Stream y South Stream, lo cual invalidaría los esfuerzos de Estados Unidos y de Europa, disminuiría la influencia de ambos y perturbaría la política energética de esos contendientes en Irán y/o en el Mediterráneo. Además, Gazprom podría convertirse en uno de los inversionistas u operadores más importantes de los nuevos yacimientos de gas en Siria y Líbano. No por casualidad el ministro sirio del Petróleo anunció, el 16 de agosto de 2011, el descubrimiento de un pozo de gas en Qara, cerca de Homs, cuya capacidad sería de 400 000 m³ diarios (146 millones de m³ al año), por no mencionar la importancia del gas existente en el Mediterráneo.

Los proyectos North Stream y South Stream han reducido, por lo tanto, la influencia política de Estados Unidos, que ahora parece haberse rezagado. Los síntomas de hostilidad entre los Estados europeos y Rusia se han atenuado, pero Polonia y Estados Unidos no parecen dispuestos a renunciar. A finales de octubre de 2011, estos dos países anunciaron la modificación de su política energética como consecuencia del descubrimiento de yacimientos europeos de carbón que deberían disminuir la dependencia con respecto a Rusia y al Medio Oriente. Ese parece ser un objetivo ambicioso, pero sólo posible a largo plazo debido a los numerosos pasos previos que exige la comercialización ya que se trata de un tipo de carbón hallado en rocas sedimentarias a miles de metros bajo tierra, por lo cual exige el empleo de técnicas hidráulicas de fractura a altas presiones para liberar el gas, y eso sin entrar a considerar los riesgos para el medio ambiente.
La participación de China.

La Organización de Cooperación de Shangai, conformada por Rusia, China, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán.

La cooperación sino-rusa en el campo energético es el motor de la asociación estratégica entre los dos gigantes. Según los expertos, constituye incluso la «base» de su reiterado doble veto a favor de Siria.

Esta operación no tiene que ver únicamente con el aprovisionamiento de China en condiciones preferenciales. China está llamada a vincularse directamente con la distribución del gas a través de la adquisición de activos y de instalaciones, además de un proyecto de control conjunto de las redes de distribución. Paralelamente, Moscú da muestras de su flexibilidad en cuanto a los precios del gas, a condición de que se le conceda acceso al muy provechoso mercado interno chino. Se ha acordado, por lo tanto, que los expertos rusos y chinos trabajen juntos en los siguientes campos: «La coordinación de estrategias energéticas, la previsión y la prospección, el desarrollo de los mercados, la eficacia energética y las fuentes alternativas de energía».

Otros intereses estratégicos comunes están vinculados a los riesgos que representa el proyecto estadounidense de «escudo antimisiles». Washington no sólo ha implicado a Japón y Corea del Sur sino que, a principios de septiembre de 2011, también invitó a la India a sumarse al proyecto. Esto trae como consecuencia que las preocupaciones de los dos países se cruzan en momentos en que Washington trata de reactivar su estrategia en Asia central, o sea en la Ruta de la Seda. Y esa estrategia es la misma que George Bush había emprendido (el proyecto Gran Asia Central) con vistas a contrarrestar –con la colaboración de Turquía– la influencia de Rusia y China, resolver la situación en Afganistán de aquí al año 2014 e imponer la fuerza militar de la OTAN en toda la región. Uzbekistán ya ha dado a entender que podría acoger a la OTAN, y Vladimir Putin ha estimado que lo que pudiera hacer fracasar la intrusión occidental e impedir que Estados Unidos perjudique a Rusia sería la expansión del espacio Rusia-Kazajstán-Bielorrusia, en cooperación con Pekín.

Este panorama de los mecanismos de la actual lucha internacional da una idea del proceso de formación del nuevo orden internacional, basado en la lucha por la supremacía militar y cuyo elemento central es la energía, con el gas en primer lugar.

El gas de Siria

La «revolución siria» es una pantalla mediática que esconde la intervención militar occidental para la conquista del gas.

Cuando Israel emprendió la extracción de petróleo y gas, a partir de 2009, estaba claro que la cuenca del Mediterráneo se había sumado al juego y que había dos posibilidades: o bien Siria iba a ser objeto de un ataque o toda la región lograría vivir en paz, ya que se supone que el siglo XXI sea el siglo de la energía limpia.

Según el Washington Institute for Near East Policy (WINEP, el think-tank del AIPAC), la cuenca del Mediterráneo encierra las mayores reservas de gas y es precisamente en Siria donde se hallan las más importantes. Ese mismo instituto ha emitido también la hipótesis de que la batalla entre Turquía y Chipre se intensificará porque Turquía no puede aceptar la pérdida del proyecto Nabucco (a pesar del contrato firmado con Moscú en diciembre de 2011 para el transporte de gran parte del gas de South Stream a través de Turquía).

La revelación del secreto del gas sirio da una idea de la enorme importancia de lo que está en juego. Quien tenga el control de Siria podrá controlar el Medio Oriente. Y a partir de Siria, puerta de Asia, tendrá en sus manos «la llave la Casa Rusia», como decía la emperatriz rusa Catalina la Grande, y también la de China, a través de la Ruta de la Seda, lo que le permitirá dominar el mundo ya que este siglo es el Siglo del Gas.

Es por esa razón que los firmantes del acuerdo de Damasco, que permite que el gas iraní pase a través de Irak y llegue al Mediterráneo, creando un nuevo espacio geopolítico y cortando la línea vital de Nabucco, declararon en su momento que «Siria es la llave de la nueva era».

GUERRA DE JUDIOS Y LIBANESES POR EL GAS

Pese a su dotación de un máximo de 400 bombas nucleares y de la mejor aviación de todo el Medio Oriente –ya no se puede aseverar que posea el mejor ejército de la región después de sus dos más recientes descalabros tanto en Líbano Sur contra la guerrilla islámica chiíta de Hezbolá como frente a Hamas en Gaza–, Israel exhibe dos notorios puntos vulnerables: 1. El agua (razón por la cual se encuentra reticente a devolver a Siria los territorios ocupados de las Alturas del Golán, contiguo al lago de Galilea; y 2. El petróleo: importa más de 300 mil barriles al día (en su mayoría, provenientes de Egipto), mientras su producción de gas se encuentra sumamente apretada para el consumo doméstico.

Acabamos de regresar de una gira por un mes a Grecia, Líbano y Turquía, donde nos percatamos de la relevancia estratégica del gas tanto de Gaza como del Líbano, que es compartido en los mares comunes con Israel y la isla Chipre (dividida entre griegos y turcos).

“Naharnet” (28 de junio de 2010), un portal pro occidental del Líbano, comenta atinadamente que las pletóricas reservas de gas compartidas en los mares por Líbano e Israel pueden representar un enorme maná financiero, pero que también pueden desembocar en una nueva guerra de Israel contra su débil vecino norteño.

Lo dramático del caso es que tanto Líbano como Israel dependen enormemente de las importaciones de hidrocarburos.

En cuanto al Líbano, la situación se torna más severa cuando padece un pésimo sistema eléctrico que no ha podido ser arreglado ni mejorado desde su guerra civil de 15 años.

Guste o disguste, en Líbano, nada menos que la guerrilla chiíta Hezbolá se ha adueñado de la carta de la defensa del gas libanés frente a la codicia israelí. Hasta ahora, fuera de Hezbolá, nadie del restante y extenso mosaico libanés ha salido a expresar su postura al respecto, que no es un tema menor que puede arrojar grandes dividendos políticos y financieros o, en su defecto, degenerar en una guerra de Israel contra Líbano (no al revés).

Hezbolá acusa, no sin antecedentes ni justificaciones históricas, que Israel planifica “robar” el gas natural de las aguas territoriales libanesas. Los chiítas del Sur de Líbano gozan de una gran experiencia en cuanto al saqueo de las aguas del Río Litani por Israel.

Por su parte, Israel alega que los campos petroleros y gaseros que desarrolla no se extienden a las aguas libanesas.

El problema yace en que los límites territoriales –por extensión, los marítimos– no han sido aún precisados debido a que ambos países se encuentran técnicamente en estado de beligerancia.

Israel se ha adelantado –debido a su mayor avance tecnológico y a la colusión de las petroleras y gaseras anglosajonas– a desarrollar los dos campos de Tamar y Dalit, cuyos abundantes hallazgos dispararon la bolsa de valores de Tel Aviv, coincidentemente el mismo día que el gobierno extremista de la dupla Netanyahu-Lieberman sufría el repudio global por su piratería homicida en aguas internacionales contra el barco turco de ayuda humanitaria a Gaza (la mayor cárcel viviente del mundo).

El descubrimiento de los campos de Tamar y Dalit es colosal: 160 billones (en anglosajón) de metros cúbicos que pueden cubrir las necesidades israelíes durante dos décadas.

La petrolera y gasera texana Noble Energy, que forma parte de un consorcio a cargo de las exploraciones de los yacimientos gaseros en la parte supuestamente israelí del Mar Mediterráneo, ha predicho que debido al descubrimiento de un tercer campo adicional –denominado en forma interesantemente semántica como Leviatán (con 450 billones de metros cúbicos; casi tres veces los yacimientos de Tamar y Dalit)–, Israel podría convertirse en un suculento exportador a Europa y a Asia.

Por lo pronto, Nabih Berri, líder del Parlamento libanés además de aliado de Hezbolá, increpó que Israel se está convirtiendo en un “emirato petrolero” con el gas ajeno, mientras ignora que los campos, de acuerdo con los mapas, se extienden a las aguas territoriales del Líbano. ¿Repetirá Líbano frente a Israel las trágicas experiencias que ya vive México frente a Estados Unidos en referencia a los yacimientos “transfronterizos” que se llevan unilateralmente las petroleras y gaseras texanas gracias a la tecnología cleptomaníaca del “popoteo”?

Los funcionarios de la Infraestructura Nacional de Israel –además, como era de esperarse, de la texana Noble Energy y la noruega Petroleum Geo-Services– afirman que los tres campos descubiertos se encuentran en la “zona económica” israelí. ¡Que precisión de la geografía divina!

South Lebanon (4 de junio de 2010), portal del Hezbolá, fustiga que “Israel está por legalizar el robo del gas del Líbano” mediante una enmienda legislativa. Cita a la televisión israelí que aduce que el gobierno de la dupla Netanyahu-Lieberman “trata el descubrimiento de los campos de gas natural en el Mar Mediterráneo como un descubrimiento israelí sobre el que nadie (¡súper sic!) tiene derecho”. ¡Ah caray! ¿Dónde queda el derecho internacional transfronterizo cuando la técnica del popoteo de lo ajeno es recurrida por las trasnacionales anglosajonas que poseen mejor tecnología que los países afectados, para no decir saqueados?

Peor aún, según la mencionada televisora, “el comité ejecutivo del gobierno y el Parlamento trabajan para conseguir una ley que no deje espacio a cualquier derecho libanés”. Y si no, pues allí está el ejército israelí para aplicar en forma unilateral su nueva ley del despojo.

Independientemente del legendario saqueo israelí en todos los ámbitos territoriales, con o sin “mapas” y/o leyes, también la clase política libanesa, debido a sus estériles querellas internas sobre la identidad del agraciado explorador y productor de petróleo y gas, ha perdido una valiosa década: vacío temporal y territorial que ha sido explotado por Israel.

En octubre pasado, la noruega Petroleum Geo-Services había indicado la alta probabilidad de pletóricos yacimientos tanto en Líbano como en Chipre. En este caso específico, parecería que los yacimientos serían compartidos por ambos países vecinos. ¡Qué trucos soberanos exhibe la geografía en cada caso!

Para Líbano, cualquier tipo de hallazgo gasero o petrolero sería una bendición para recortar su enorme deuda de 52 mil millones de dólares, una de las mayores del mundo (147 por ciento) en proporción a su producto interno bruto (PIB) de 33 mil millones de dólares.

Tampoco hay que exagerar la deuda libanesa, enorme sin duda, pero que es amortiguada por colosales depósitos bancarios que ascienden a 110 mil millones de dólares, lo cual facilita su manejo.

Sea lo que fuere, los nuevos descubrimientos de petróleo y/o gas en Líbano –soberanos y/o compartidos con Israel y/o Chipre– ascenderían a la mirífica cifra de 1 millón de millones de dólares (1 trillón en anglosajón), equivalentes al PIB de México, con la diferencia notable de que el país de los cedros milenarios solamente cuenta con 4 millones de habitantes.

Osama Habib, del rotativo libanés The Daily Star (28 de junio de 2010), dijo que “la riqueza del petróleo y el gas en Líbano significan una bendición mezclada” que causa al mismo tiempo “aliento y angustia” (por sus derivaciones geopolíticas) y ha expuesto a la luz del día el pleito primitivo de sus políticos para llevarse la mayor tajada del pastel del manejo de los hidrocarburos.

A juicio de los conocedores, la exploración en aguas libanesas tomaría unos 15 años para su concreción productora, pero el mayor riesgo proviene del apetito insaciable de Israel, que sería capaz, por enésima vez, de emprender una nueva guerra para adueñarse del gas de Gaza y de los hidrocarburos de Líbano y Chipre.

sábado, 5 de mayo de 2012

¿Será América Latina el nuevo Medio Oriente?


¿Será América Latina el nuevo Medio Oriente?

Raúl Zibechi
Todos los años la región latinoamericana escala posiciones en el rankinggeopolítico mundial por el constante incremento de sus reservas de recursos estratégicos. Cuando Petrobras difundió en 2006 el descubrimiento de la capa pre-sal de petróleo, que puede albergar hasta 100 mil millones de barriles de crudo, el peso de Brasil en el mundo creció notablemente, ya que en 2020 será el cuarto productor mundial de crudo.

La pasada semana se supo que posee también enormes reservas de gas natural en las regiones de Mato Grosso y Minas Gerais. El ministro de Minas y Energía, Edison Lobão, aseguró que en cinco años el país tendrá autosuficiencia y se convertirá en exportador aunque seguirá importando gas boliviano (O Globo, 29 de abril de 2012). Hasta ahora Brasil es un modesto productor de gas con reservas de 340 mil millones de metros cúbicos, puesto 36 en el mundo.

Las cifras que difundió el gobierno de Dilma Rousseff elevan las reservas a 7 billones de metros cúbicos, lo que coloca al país entre las cinco principales reservas de gas del mundo, detrás de Rusia, Irán y Qatar y a la par de Arabia Saudí. Un salto espectacular, similar, según Lobão, al que se dio con la capa pre-sal. En suma, la sexta economía del mundo se coloca como potencia gasífera y petrolífera, en una región cuya importancia en materia de recursos minerales y energéticos no deja de crecer.

Apenas un año atrás, Venezuela había desplazado a Arabia Saudí como la primera reserva de petróleo. Además posee la tercera reserva de bauxita, la cuarta de oro, la sexta de gas natural y la décima reserva de hierro del mundo. En 2007 se supo que Perú contiene enormes reservas de uranio, disperso en 13 de sus 25 regiones, que ya se comienza a explotar en la provincia sureña de Carabaya, en Puno. A eso debe sumarse que Chile es el mayor productor mundial de cobre, y Brasil el mayor de hierro.

Un reciente informe de Metals Economic Group señala que la caída del mercado de acciones favorece las inversiones en minería que crecieron 44 por ciento en 2010 y 50 por ciento en 2011, luego de una fuerte caída en 2009 (Tendencias de la exploración mundial 2012). La región latinoamericana es el primer destino de las inversiones mineras en el mundo, con 25 por ciento del total, donde destacan Chile, Perú, Brasil, Colombia, México y Argentina, los tres últimos por ser grandes productores de oro. En 2003, apenas 10 por ciento de la inversión minera mundial se dirigía hacia América Latina.

Perú es el primer destino de las inversiones mineras en la región, seguido por México, Chile y Brasil. En 2010 la región proveía 51 por ciento de la plata del mundo, la mitad del litio, 45 por ciento del cobre, 27 por ciento del molibdeno, 25 por ciento del estaño, 23 por ciento del zinc y la bauxita, 19 por ciento del oro y 18 por ciento del hierro (Reuters, 16 de abril de 2012). Hasta 2020 el sector minero recibirá 300 mil millones de dólares de inversiones.

Un verdadero desastre, ya que consolida la dependencia de la región a la explotación y exportación de sus recursos naturales. El periodista peruano Raúl Wiener sostiene que 30 por ciento de los ingresos fiscales de su país se originan en la minería y quela única forma más o menos rápida de incrementar estos fondos en el corto plazo y poder llevar adelante los programas sociales que todo candidato promete para ganar las elecciones, es con más inversiones en minería, por lo que pelearse con este sector sería hacerse el harakiri (La Primera, 12 de abril de 2012).

La región ocupa un lugar destacado no sólo en reservas de gas natural y gas de esquisto (shale gas), petróleo, mineral de hierro, sino también en los más diversos metales. Para las multinacionales es el momento de hacer negocio. ¿Cómo evitar esta avalancha de inversiones que depredan la naturaleza y remachan nuestra dependencia? ¿Cómo hacer para que las riquezas no se conviertan en una maldición, como señala el ex presidente de la Asamblea Constituyente del Ecuador, Alberto Acosta?

El primer punto es que en los gobiernos no existe clara conciencia de que la región es un nuevo Medio Oriente. Atados a una mirada de corto plazo para aumentar la recaudación fiscal, ni siquiera saben cómo harán para defender esas riquezas. La segunda cuestión es que la resistencia de los movimientos, vigorosa y valiente, no tiene aún la potencia suficiente para frenar este proceso. Por cada emprendimiento que se frena o aplaza, como el proyecto explotación aurífera Conga, en Perú, decenas de otros siguen adelante.

En tercer lugar, el único país de la región que tiene la capacidad tecnológica y financiera para encarar proyectos de extracción e industrialización de los recursos es Brasil, a través de Vale (segunda minera del mundo), Petrobras (cuarta petrolera), Braskem (quinta petroquímica) y sus grandes constructoras como Odebrecht, OAS, Andrade Gutierrez, Camargo Correa y Queiroz Galvão. Y cuenta con el mayor banco de fomento del mundo, el BNDES, para financiar cualquier proyecto.

El fracaso de la refinería que decidieron construir en Manabí las estatales Petroecuador y PDVSA, que crearon una empresa binacional para desarrollar el proyecto, muestra los límites de las iniciativas regionales. El proyecto fue anunciado por el presidente Rafael Correa en 2008 y nunca se concretó. A mediados de abril Correa informó que China estaría dispuesta a financiar los 13 mil millones de dólares de la Refinería del Pacífico que podría estar terminada en 2016 (La Hora, 21 de abril de 2012). Ecuador debió recurrir a China ante la crisis y ruptura con las empresas brasileñas en 2008.

La sensación dominante es que más allá de la voluntad de los gobiernos de la región, que apuntan hacia la profundización del modelo extractivo con mayor presencia estatal, no hay condiciones para eludir a las multinacionales. La buena nueva, relativa por cierto, es que el menú se ha ampliado: a las tradicionales megaempresas del norte se suman ahora las chinas y las brasileñas. Los que crean que son mejores, les pueden preguntar a los pueblos –y también a los gobiernos– que las sufren.
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