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jueves, 28 de junio de 2012

Las actividades subversivas geoestratégicas del Pentágono en América Latina


Martes 12 de junio de 2012 por CEPRID

Nil Nikandrov

Fondo de la Cultura Estratégica

Traducido para el CEPRID (www.nodo50.org/ceprid) por María Valdés

Las actividades subversivas geoestratégicas del Pentágono en America Latina



Nil Nikandrov - http://www.strategic-culture.org
Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Mientras UNASUR paulatinamente se desplaza hacia la creación de un sistema autónomo de seguridad, la perspectiva de Washington en torno a iniciativas de integración en tal escala es bien conocida, típicamente Estados Unidos ve con malos ojos esos proyectos a menos que tenga la parte que controla. A la luz de lo anterior, podría parecer sorprendente que la reciente movida de la UNASUR en la esfera de la seguridad no recibiera un ataque de parte de Washington. Ya que uno no espera que el Pentágono, con sus permanentes guerras abiertas y encubiertas en Asia y África, perdiera interés en su “propio patio trasero”, habrá una profunda explicación detrás de esta extraordinaria tolerancia de parte del Imperio, que en la mayoría de los casos se apresura en castigar cualquier desafío.

Aparte de la consabida retórica anti-iraní, el jefe del Pentágono, León Panetta, descargó generosamente expresiones amistosas y pacifistas durante su reciente gira por América Latina en la que visitó Colombia, Brasil y Chile. Como era de esperar, Panetta habló de la lucha contra los carteles de la droga y en reuniones con la prensa fustigó a Venezuela, refiriéndose en particular a la preocupación de Estados Unidos por su rearme asistido por Rusia y China. El señalamiento de Panetta –bastante ridículo por lo demás—fue que esta política se veía sospechosa habida cuenta que se trata de un país que no enfrenta amenazas externas. No obstante, resulta por completo natural que las guerras de Estados Unidos por el petróleo justifican el rearme de Venezuela porque su gobierno se da cuenta que más temprano que tarde vendrá el ataque norteamericano.



La gama de temas referidos por Panetta en el curso de su primera aparición en condición de Secretario de Defensa de Estados Unidos, brinda una idea bastante razonable sobre la agenda norteamericana en la región. Por ejemplo, Panetta elogió la campaña antinarcóticos lanzada por Estados Unidos en conjunto con el gobierno colombiano donde las interactividades también incluyen la lucha contra las agrupaciones guerrilleras izquierdistas. Estas últimas solían contar con unos 20 mil miembros en el mejor momento de su actividad, aunque actualmente su número a penas llegue a unos ocho mil. Panetta está convencido que el Plan Colombia que le cuesta a Washington por lo menos 8 mil millones de dólares, ha demostrado ser eficiente y prometió que la colaboración de Estados Unidos con Colombia continuará en el futuro a pesar que los recursos financieros del Pentágono se están reduciendo. 

Confirmó la compra por parte de Colombia de 10 helicópteros norteamericanos, cinco de ellos Black Hawk. Estados Unidos continuará suministrando armamento a su principal socio en la región ya que Washington aprecia el papel jugado por Colombia en la contención de los regímenes populistas. De hecho Panetta promocionó los lazos militares de Estados Unidos y Colombia como ejemplarizantes y dejó caer la sugerencia de construir la misma relación con otros países latinoamericanos lo cual es prioritario para el Pentágono en el corto y largo plazo.

En Brasil, Panetta empleó a fondo su elocuencia italiana para atraer al gobierno y a los altos mandos militares del país a una alianza muy estrecha. Hablando con sus colegas en la Escuela Superior de Guerra del Brasil en Rio de Janeiro, el Secretario de Defensa de Estados Unidos pintó un cuadro ideal del futuro poniendo énfasis en la importancia global del país, diciendo cosas tales como “apoyamos a Brasil como líder global y buscamos una cooperación más estrecha en la defensa, porque creemos que un Brasil más poderoso y más comprometido globalmente, contribuirá a fortalecer la seguridad internacional” y expresó la opinión que un Brasil más poderoso significa un Estados Unidos más poderoso. En el pasado, el gobierno norteamericano, se abstuvo de colmar al país con elogios ya que una autoestima muy elevada de su gobierno podría significar un problema para Washington, pero el reconocimiento del status global de Brasil marcó el fin de la esa política. Esta parte del discurso de Panetta debe haber sido minuciosamente examinada y aprobada por el Departamento de Estado y las recomendaciones emitidas por el embajador norteamericano, Thomas Shannon, han sido evidentemente tomadas en cuenta. En su país, Shannon goza de una reputación de experto en cualquier cosa referente a Brasil, donde su misión consiste en impedir que el país derive hacia el grupo ALBA y sobre todo hacia Venezuela. El auge en las relaciones entre Brasil y Venezuela en la esfera militar es un permanente dolor de cabeza para Washington. La política venezolana anterior al advenimiento de Chávez, en gran medida dictada por Washington, solía caracterizar a Brasil como el principal enemigo. Chávez realizó una inmensa obra al hacerse amigo de Brasil y convertirlo en aliado en la custodia de la Amazonía a plena consciencia que, como dice la leyenda acerca de su control internacionalizado como disfraz, es un sueño soterrado de Washington.

Panetta instó a personeros del gobierno brasileño a demostrar su apertura al diálogo firmando el contrato para la compra de 36 aviones de combate Super Hornet de fabricación norteamericana, negociación por un total entre 4 y 5 mil millones de dólares. Aclaró que las aeronaves estaban dotadas con tecnologías ultra secretas que pueden suministrarse exclusivamente a socios de absoluta confianza y que el parque de Hornets le abriría a Brasil la puerta de entrada al club de los más estrechos aliados de Estados Unidos, pero también esbozó la recomendación que la oportunidad debe ser rápidamente tomada mientras Washington está dispuesto a ir hasta ese límite. En otras palabras, Panetta sostuvo como parte de su estrategia de mercadeo, que por el momento la negociación era considerada favorablemente por la Casa Blanca y el Congreso pero que la situación podría eventualmente cambiar.



No obstante, Brasil sigue estando indeciso ya que existen opciones alternativas sobre la mesa. Otros proponentes son Francia con sus cazas Rafale de la casa Dassault Aviation y Suecia con sus aeronaves Grippen de la casa Saab. En Brasil existe descontento debido a que su contrato para la venta de aviones livianos Embraer a Afganistán por un valor de 380 millones de dólares fue cancelado por presión norteamericana y la lista de quejas semejantes es bastante larga. Por ejemplo, un contrato grande de Embraer con Venezuela se perdió debido a que algunos componentes de las aeronaves Super Tornado se fabrican en Estados Unidos lo cual fue el pretexto para bloquear la venta.

De acuerdo con el plan de la gira, Panetta pronunció un elogio a la experiencia de Chile en brindar asistencia en condiciones de desastre natural, poniendo énfasis en “que las críticas lecciones aprendidas en Chile, deben ser compartidas por el resto del hemisferio.” El Secretario de Defensa norteamericano además agregó que en América Latina, Estados Unidos no resistirá los esfuerzos de los países de la región por desarrollar sus potenciales militares y que Washington tiene planes de largo alcance para desarrollar “alianzas innovadoras” con sus socios. “Ambos somos naciones pacíficas” dijo Panetta en Chile, agregando que la seguridad y la prosperidad de ambas naciones dependen de la región Asia-Pacífico. La señal se entendió bien –para Estados Unidos, este país se está convirtiendo en un instrumento para el mantenimiento del control sobre Asia-Pacífico donde la presencia china es cada vez más visible.



Actualmente China está por encima de Estados Unidos en el intercambio comercial con Brasil, Chile y Perú y la tendencia está por abarcar Colombia y Argentina.

Estados Unidos está fortaleciendo su red de bases militares en la región Asia-Pacífico adelantándose a avances más profundos de parte de China en la región. La nueva base en la que el Comando del Sur invirtió alrededor de 500 millones de dólares, fue recientemente inaugurada en Concón, Chile. El verdadero propósito de la instalación --hasta ahora no declarado—es el cuento oficioso que será utilizada para el entrenamiento de fuerzas de paz latinoamericanas bajo los auspicios de la ONU --cosa que no puede tomarse en serio. Hasta ahora, una comisión parlamentaria que inspeccionó el complejo lo encontró ocupado principalmente por personal norteamericano.



En cada país latinoamericano que Panetta visitó hizo un llamamiento por “mecanismos más fuertes para la cooperación en la seguridad de la región”. Tomando en cuenta que UNASUR y su Consejo de Seguridad está tratando de construir tales mecanismos de manera independiente, uno queda con la impresión que toda la gira constituyó una operación subversiva que apuntó a promover divisiones dentro de la alianza. Chávez, de manera rotunda, señaló que el salto unitario de UNASUR por una doctrina común de defensa fue inspirado por el caso de Libia y otros dramas provocados por las intervenciones norteamericanas. En realidad, absolutamente no existen razones para creer que el escenario libio no podría un día materializarse en América Latina. En una rueda de prensa conjunta el ministro de defensa de Chile, Andrés Allamand, manifestó la esperanza que la época de las intervenciones en el Hemisferio Occidental haya concluido, pero omitió mencionar aquellas intervenciones que tenía en mente, lo cual es un secreto a voces. El Sr. Panetta sonreía enigmáticamente mientras escuchaba a su colega chileno. Panetta tiene pensado plantear proposiciones específicas sobre seguridad regional durante la conferencia de ministros de defensa a celebrarse en Montevideo, capital de Uruguay el próximo mes de octubre. El vice ministro de la defensa de Uruguay, Jorge Menéndez, declaró en una entrevista que los países miembros de UNASUR permanecerán dentro de una posición coordinada durante el foro. Las desavenencias entre ellos y los países de Centro y Norte América sobre la viabilidad del Consejo Interamericano de Defensa y la suficiencia del pacto de ayuda mutua de 1947 ya están a la vista. Menéndez considera a ambos como remanentes de la Guerra Fría que no contribuyeron a nada ni siguiera cuando se debió durante la Guerra de las Malvinas.

Obviamente, el grupo UNASUR será altamente crítico de cualquier cosa que Panetta ofrezca en Montevideo. Las filas de aquellos que son lo suficientemente ingenuos como para creer en la “solidaridad continental” con el Imperio, se están despoblando rápidamente.

http://aporrea.org/tiburon/a143846.htmlhttp://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1440

Gaza: Un bloqueo inhumano y total



Publicada el 25-06-2012 



Gaza: Un bloqueo inhumano y total

Llegar a Gaza es como pasar del primer al tercer mundo en pocos kilómetros. Hay que volar a Tel Aviv, capital del Estado de Israel, desplazarse en coche a Jerusalén y esperar a recibir un visado para viajar a la franja de Gaz
Viven encarcelados en un territorio de 365 kilómetros cuadrados (una quinta parte de la provincia de Guipúzcoa, la más pequeña de España), rodeados por enormes muros de ocho metros de altura y por un bloqueo naval a apenas tres millas de la costa. Los sitiadores israelíes les tienen sometidos a un bloqueo total e inhumano que impide entrar o salir a personas y mercancías, en respuesta a los más de 8.000 cohetes lanzados desde Gaza a los colonos judíos en los últimos ocho años. Los 1, 6 millones de habitantes, de los que un millón son refugiados, viven encarcelados por el Gobierno de Israel y por la autoridad de Hamás (considerada una organización terrorista por Occidente), que ellos eligieron en 2006.
Un bloqueo inhumano y total
Ghalia Al Sammouny, de 60 años, perdió a 29 miembros de su familia a causa de los bombardeos del ejército israelí durante la Operación Plomo Fundido, el 5 de enero de 2009.
Llegar a Gaza es como pasar del primer al tercer mundo en pocos kilómetros. Hay que volar a Tel Aviv, capital del Estado de Israel, desplazarse en coche a Jerusalén y esperar a recibir un visado para viajar a la franja de Gaza. Una vez conseguido, un taxi Mercedes te lleva hasta el paso de Ben Hanun, en un viaje que te hace sentir en cualquier país mediterráneo europeo. Buenas autopistas, por las que circulan coches occidentales, entre enormes extensiones agrícolas. Un café moderno y con wifi es el último contacto con el bienestar a apenas un kilómetro de la frontera.
La llegada al paso de Ben Hanun supone un auténtico choque para el visitante. La carretera acaba en un enorme muro de hormigón de ocho metros de altura rodeado de vallas metálicas electrificadas, torretas de vigilancia y cámaras de seguridad. Se asemeja a la entrada a un campo de concentración, en el que hacen guardia decenas de militares fuertemente armados.
Hay que entrar en un enorme hangar, a pie, y empezar los interrogatorios. Una soldado muy amable y con muy poco trabajo pregunta con curiosidad. "¿Qué vienen a hacer a Gaza?" y explica luego que la frontera se puede cerrar en cualquier momento, dependiendo de los acontecimientos. Con el visado, entrar es fácil, salir ya veremos.
Después de pasar dos o tres puertas metálicas que se abren y se cierran con estruendo, se entra en territorio palestino. Hay que andar un kilómetro, bajo techo metálico, dejando atrás el muro y las alambradas, hasta llegar a un puesto destartalado en donde varios soldados palestinos, vestidos de negro y cara de pocos amigos, inician un nuevo interrogatorio.
Allí espera un coche con nuestro fixer, Amjad, un palestino que ha vivido en España y Túnez y que se declara admirador de Arafat, cuya foto lleva de salvapantallas en el móvil. Pasada la zona de seguridad, en seguida se llega al pueblo de Ezbeit Abd Rabo, totalmente destruido por los bombardeos de diciembre de 2008, en donde malviven cientos de personas en edificios derrumbados con el hormigón y los hierros a la vista. A lo lejos, se ve la central eléctrica de fuel, la única de Gaza, que solo funciona 12 horas al día, por falta de combustible.
El paso de Ben Hanun está rodeado de un muro de hormigón y vallas electrificadas. Parece un campo de concentración
La franja de Gaza tiene una superficie de 365 kilómetros cuadrados: 13 kilómetros de frontera con Egipto, al sur, ocho kilómetros con Israel al norte y otros 47 al este, mientras que la costa tiene una extensión de 45 kilómetros. De una población de 1, 6 millones de habitantes, cerca de un millón son refugiados que fueron llegando a la zona desde 1948 hasta 2006, cuando se cerró el muro. Viven en ocho campos, distribuidos por las cinco provincias de la franja: Norte, Gaza, Dar el Balat, Khan Younis (donde está el mayor campo de refugiados) y Rafah.
Desde el secuestro del soldado israelí Gilad Shalit, el 25 de junio de 2006, por el ejército de Hamás, Israel endureció el bloqueo hasta unos límites inhumanos, impidiendo la entrada de combustible, alimentos y material de construcción. Desde entonces ha habido más de 2.000 muertos, la gran mayoría palestinos, en los continuos enfrentamientos entre uno y otro bando. Nadie sabe dónde está encarcelado este joven que ahora tendrá 25 años.
En estos cuatro años, el Ejército israelí ha realizado dos operaciones militares de represalia y busca del soldado secuestrado. La primera, llamada Lluvia de Verano, en junio del 2006, que duró cinco meses y causó la muerte de palestinos (243 civiles), y la segunda, entre diciembre de 2008 y enero 2009, denominada Operación Plomo Fundido, que sembró el terror por toda la franja de Gaza y causó más de 1.500 muertos palestinos. Luego vino el incidente de la flotilla de la paz, el pasado mes de junio, que volvió a poner en evidencia la política de Israel.
Además del conflicto exterior, Gaza vive una guerra interna entre las dos organizaciones palestinas: Fatah y Hamás. La primera, mucho más moderada, ganó las elecciones en todos los territorios palestinos y controla la Autoridad Palestina, excepto en la franja de Gaza, en donde triunfó Hamás en 2006. Desde entonces, ha instaurado un régimen radical islámico, manteniendo su guerra contra los colonos judíos y su conflicto contra los militantes de Fatah. En junio de 2007 se produjo una guerra entre ambas organizaciones, en la franja de Gaza, con el resultado de 700 muertos y la salida de los representantes de la Autoridad Palestina.
UNA FAMILIA DESTROZADA
Ghalia Al Sammouny tiene 60 años, es viuda y perdió a 29 miembros de su familia en la Operación Plomo Fundido. Sentada en el suelo, en una chabola junto a las ruinas de lo que fue su casa, recuerda ese 5 de enero de 2009 con terror. "Cuando llegaron los tanques israelíes, mi hija iba a dar a luz", explica entre lágrimas. "Tuvo una niña que sobrevivió a los bombardeos. Pero mi hijo recibió un proyectil y cayó fulminado en medio de la calle. Destrozaron a toda una familia. Ya no tenemos nada".
Junto a ella, otras tres mujeres más jóvenes hacen coro. Todas pertenecen al clan y todas perdieron a algún familiar. "Todas somos viudas o huérfanas de guerra", dice Fathia, que perdió a su marido y a dos hijos. "Ya no tenemos ni familia, ni dinero, tierras, ni esperanza… esperamos la muerte".
Desde el secuestro del soldado Shalit, en junio de 2006, Israel endureció el bloqueo hasta unos límites inhumanos
La familia Al Sammouny eran granjeros en la afueras de Gaza, en el barrio de Al Zatun, al sur de la capital. Una zona de pequeñas granjas de hortalizas y frutas. El 5 de enero, después de muchos días de bombardeos, los aviones israelíes volvieron a sobrevolar la franja de Gaza en vuelo rasante. La gente salió de sus casas ante el temor de las bombas que empezaban a caer y se encontraron en la calle con los tanques del ejército de Israel, que venían del oeste y empezaron a disparar sus proyectiles. "Fue terrible ver caer a mi hijo de 21 años y desangrarse en el suelo", grita Ghalia con las manos en cruz, como pidiendo justicia.
Los ataques, además de matar a 29 miembros del clan, destrozaron sus cuatro viviendas y los campos de cultivo. Desde entonces, viven en una chabola que se han construido con material de derribo, entre varias higueras medio secas. Es la imagen de la fatalidad. La chabola está construida de barro, con un tejado de uralita medio roto; unos 15 metros cuadrados. Al fondo, amontonados, unos colchones viejos y sucios, mantas, alfombras y algo de ropa. Una bombilla cuelga del techo. Allí viven seis personas. Al otro lado, otro chamizo de dos por dos metros, sin techo, hace las veces de cocina, con un pequeño infiernillo donde cuece el agua para el té.
Cinco o seis niños menores de 7 años juegan junto a un tendedero de alambre roñoso, hierros retorcidos de lo que fue una casa, plásticos colgados que mueve el viento, un huerto con tres o cuatro filas de repollos y montones de porquería, en donde comen varias cabras y gallinas.
"Cuando acabaron los bombardeos, pudimos enterrar a nuestro muertos", explica Ghalia. "A todos menos a uno, que se llevaron los israelíes y que murió allí, según nos contaron. Desde entonces, estamos muertos; vivimos en la miseria de lo que sacamos de la tierra y de pequeños trabajos que van saliendo. Tuvimos algunas ayudas de Naciones Unidas, pero se han acabado".
Los Al Sammouny llevaban 30 años viviendo en esa zona, cultivando la tierra, pero desde el bloqueo todo empezó a ir de mal en peor. "Ahora estamos acabados", dice Fathia. "¿Qué vamos a hacer? Criamos a nuestros hijos como podemos, pero tenemos miedo de que vuelvan los aviones. No sabemos qué será de nosotras y de nuestros hijos mañana o la semana que viene".
Ghalia pide ayuda. De rodillas, con los brazos abiertos y las lágrimas cayendo por la cara, pide protección, comida, un techo… "no nos queda nada, pero no podemos rendirnos. Confiamos en Dios y tenemos que sacar adelante a nuestros hijos".
UN PESCADOR VARADO
Jamal Abu Hamada tiene 49 años y una mirada triste, casi muerta. Es pescador y vive en el campo de refugiados de Al Shati, en el centro de la capital, que se creó en 1948. Entonces eran tiendas de campaña, pero hoy son viviendas a medio construir, ruinosas y llenas de escombros, sin ventanas ni casi muebles. En la franja de Gaza hay ocho campos de refugiados, habitados por un millón de personas, que viven de las ayudas de Naciones Unidas.
"Los habitantes de Gaza tienen serios problemas de salud mental por estar encerrados tras un muro", explica el doctor Moeen
Vive en una casa de tres pisos, en ruinas, semiconstruida hace cinco años, con su mujer, cinco hijas, cuatro hijas, dos nueras y tres nietos. Son 16 a comer todos los días. Empezó a trabajar de pescador a los 10 años y ahora tiene tres barcas de ocho metros; dos en Gaza y una en Rafah, junto a la frontera con Egipto. Antes se ganaba la vida de una forma digna, pescando, cuando las aguas jurisdiccionales eran 12 millas. Pero en 2006, los israelíes rebajaron la zona a tres millas y allí no hay casi pesca. "El que sale del cerco de las tres millas", explica, "es apresado por las patrulleras israelíes, que hunden las barcas".
"Vivimos de las ayudas del UNRWA", explica Jamal. "Cada tres meses nos dan tres sacos de harina de 150 kilos, 15 kilos de azúcar, 15 kilos de arroz y 7 litros de aceite vegetal. Sigo vivo porque no hay suficientes maneras de morir, pero cada día estoy más muerto. El futuro no existe para nosotros".
Los bombardeos de 2008 le destrozaron parte de la casa, que sigue llena de escombros. "No tenemos ni dinero, ni material para reconstruirla", dice. "La luz solo funciona 12 horas al día y cuando tenemos algo de dinero para combustible, podemos encender el generador para tener luz. Mis hijos tienen trabajo tres meses al año y así no podemos mantener a la familia. Solo tenemos a Dios que nos ayuda. Rezamos cinco veces al día, como dice el Corán, pero cada vez tenemos menos esperanza. Ya son muchas guerras vividas: la de 1967, la 1986, las consecuencias de la guerra del Golfo, las dos intifadas... pero lo peor ha venido con el Gobierno de Hamás y el bloqueo de Israel".
Sus hijos observan lo que dice, mientras desenredan unas redes de pesca llenas de anzuelos, que pasan de contenedor de madera a otro, en una tarea inútil, porque saben que no las pueden usar. Aun así, las mantienen al día, por lo que pueda pasar.
Caminando hacia el puerto, Jamal se mantiene en silencio, como perdido. Solo hablan sus ojos, llenos de desesperación. Hay decenas de barcas varadas en un puerto en ruinas por los bombardeos. Cuatro pescadores toman el té sobre una alfombra raída, mientras algunas barcas entran o salen del puerto para intentar pescar algunas sardinas a menos de tres millas de la costa.
Viven encarcelados rodeados por enormes muros de ocho metros de altura y por un bloqueo naval
ENFERMOS DE DESESPERANZA
Jamal es uno de los cientos de miles de palestinos que viven enfermos de desesperanza. Es el principal problema de salud de la franja, según explica el doctor Moeen, director del Centro de Salud Mental de Jabalia, el mayor de Gaza. Tiene 56 años, está doctorado en Psiquiatría por la Universidad de París y ha trabajado en Arabia Saudí, Libia e Irán. Ahora se dedica a intentar sacar del pozo en que se encuentran sus 5.000 pacientes mentales del barrio de Jabalia.
"Los habitantes de Gaza tienen problemas serios de salud mental", explica el doctor Moeen, "por el hecho de estar encerrados dentro de un enorme muro, a expensas de los ataques periódicos y una situación de pobreza y de sobrepoblación muy alta". En el barrio de Jabalia viven cerca de 300.000 personas y es uno de los más afectados por los ataques de Israel. De hecho el centro médico está rodeado de casas destruidas por las bombas y que no se podrán reconstruir mientras dure el bloqueo.
Los niños "becados" por Naciones Unidas logran olvidarse de sus penurias durante el medio día que pueden ir a la escuela
"Atendemos a unos mil pacientes mensuales en este centro de Salud Pública", añade el psiquiatra. "La mayoría son pobres, o muy pobres, y están afectados por depresión, ansiedad, shockpostraumático o adicciones a las drogas. De los 5.000 pacientes, el 70% por cientos son hombres. Llevo doce años trabajando aquí y la situación es cada vez peor. No damos abasto, ni tenemos medicinas suficientes para tratar la depresión; los antidepresivos se acaban en seguida y no hay centros de rehabilitación para los problemas de adicción a hachís y pastillas, que son cada vez más frecuentes". La principal adicción es al tramadol, un derivado de la morfina que entra por los túneles y que se vende en cualquier sitio.
Este centro cuenta con el apoyo y la financiación de la ONG española Médicos del Mundo (MDM). Allí está desplazada Susana del Val, psicóloga de 37 años, cuyo trabajo consiste en mejorar el sistema de organización del Centro de Salud. Susana corrobora el deterioro de las condiciones mentales de los habitantes de la franja de Gaza desde 2006. "Los más vulnerables son los niños y los jóvenes", explica. "Aquí viven como encarcelados en unas condiciones extremas, rodeados de violencia tanto externa como interna. La religión y la familia sirven de contenedores para sobrevivir a esa situación extrema".
Ghalia Al Sammouny, de 60 años, perdió a 29 miembros de su familia a causa de los bombardeos del ejército israelí durante la Operación Plomo Fundido, el 5 de enero de 2009.
Ghalia muestra la foto de su hijo, muerto en uno de los ataques aéreos de los israelíes.
Un bloqueo inhumano y total
Jamal Abu Hamada no puede faenar en las costas de Gaza desde que Israel limitó a tres millas las aguas jurisdiccionales.
Este pescador vive en el campo de refugiados de Al Shati, en el centro de la capital, entre viviendas a medio construir, ruinosas y llenas de escombros.
Un bloqueo inhumano y totalNa el Gafarani es dueña de una guardería privada en Gaza, a la que asisten cien niños de 4 y 5 años.
Iña borda en una cinta banderas palest
Un bloqueo inhumano y total
inas en el centro Right to Live, que acoge a menores con deficiencias psíquicas en Gaza.
Vista del centro de Rafah, en la franja de Gaza.
A día trato a muchos niños con todo tipo de traumas motivados por la guerra, la pobreza, el estrés o la falta de cariño", dice el doctor Moeen.
Los menores de 10 años solo han conocido el bloqueo, que se inició en 2000, con la segunda Intifada, y que se endureció en 2006.
Un bloqueo inhumano y total
"Los niños no tienen infancia en Gaza, viven rodeados de violencia y eso les hace ser violentos", afirma Hanna el Gafarani, dueña de una guardería.
Un bloqueo inhumano y total
En el colegio del barrio de Remal, en el centro de Gaza, asisten cada día 1.200 alumnos. En la imagen, una profesora de derechos humanos: sus alumnos nunca le han visto la cara.
La ONG palestina Right to Live atiende a niños con síndrome de Down y está financiada por varios países, entre ellos España.
Un bloqueo inhumano y total
La religión y la familia sirven de contenedores para para sobrevivir a la situación extrema en que se encuentra la población de Gaza. En la foto, una feria organizada por el Ministerio de Religión del Gobierno de Hamás.
Los alumnos se preparan para el desfile.
El doctor Moeen, añade que cada día tiene "que tratar a muchos niños a los que traen cada vez más pequeños con todo tipo de traumas motivados por la guerra, la pobreza, el estrés, la falta de cariño o simplemente la sobrepoblación; la situación es dramática y vamos a peor".
VIDAS SIN SENTIDO
Cada dos o tres meses viaja a Gaza el médico español Ricardo Angora, uno de los responsables del proyecto de MDM y gran conocedor de la situación de la zona. Él ha sido testigo del empeoramiento de la situación desde 2006. "Los palestinos no encuentran ahora ningún sentido a sus vidas", explica. "Hay una sensación de incertidumbre sobre lo que pasará al día siguiente, que hace a la gente no saber qué será de ellos mañana. Ya hay varias generaciones perdidas, pero la peor parte se la llevan los niños, que suponen más de la mitad de la población".
Angora añade que "aunque ahora no haya una situación de guerra abierta, los ataques selectivos que realiza la aviación israelí hacen mella en la moral de la población, que además vive en la más absoluta pobreza (el 80% vive por debajo del umbral de pobreza), dependiendo en su gran mayoría de las ayudas de Naciones Unidas para poder subsistir. Los principales problemas son la falta de trabajo y vivienda, la violencia externa e interna y, sobre todo, la sensación de encarcelamiento. Es terrible saber que no puedes salir de un lugar en el que malvives".
Los niños son, una vez más, víctimas propiciatorias del conflicto. Los menores de 10 años sólo han conocido el bloqueo, que se inició en 2000, con la segunda Intifada, y que se endureció en 2006.
Hanna el Gafarani, 38 años, es dueña de una guardería privada en Gaza, a la que asisten cien niños de 4 y 5 años, y corrobora las opiniones de los representantes de Médicos del Mundo. "Los niños no tienen infancia en Gaza", dice Hanna. "Viven rodeados de violencia y eso les hace ser violentos y buscar la lucha. Aunque se han acostumbrado al ruido de los aviones cuando sobrevuelan para bombardear, están muy afectados. Nuestro objetivo es trabajar con ellos y mandarles un mensaje de esperanza y de felicidad. Pero la verdad es que es muy difícil".
También es difícil el trabajo de Right to Live, una ONG palestina que atiende a niños con síndrome de Down, y que es financiada por varios países, entre ellos España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). El centro se encuentra en el barrio de Al Shejia, una antigua zona industrial a las afueras de Gaza, convertido ahora en ruinas de naves industriales destruidas por los bombardeos de hace año y medio.
Mohammed Areer, 37 años, es el subdirector de la institución; un psicólogo que lleva 12 años trabajando en el centro, que se creó en 1992 como una pequeña casa de acogida para niños enfermos de síndrome de Down. Es la única organización que da servicios a estos niños y hay lista de espera.
"En 1996, el Gobierno palestino nos donó 10.000 metros cuadrados de terrenos y empezamos a crecer en instalaciones", explica Mohammed. "Tuvimos ayudas importantes de varios países de la Unión Europea, como España. Pero desde que Hamás llegó al poder, en 2006 y se reforzó el bloqueo, las ayudas llegan con cuentagotas. Tenemos asegurada financiación tres años, con lo recibido del exterior, pero ahora no tenemos más ingresos, así que no podemos hacer planes de futuro".
Right to Live atiende a 850 niños y niñas, de los 650 tienen síndrome de Down, 50 son autistas y los 150 restantes no tienen ninguna enfermedad y colaboran en la educación de los demás. Los jardines del centro son como un remanso de paz en medio de una sociedad estresada y desesperanzada, que vive de las ayudas del exterior.
UNA AYUDA IMPRESCINDIBLE
"Sin las ayudas de Naciones Unidas, los habitantes de Gaza no sobrevivirían ni un mes". Quien así habla es Sebastien Trives, 39 años, máximo responsable de los planes de emergencia de UNRWA. Un francés de Montpellier que llegó a Gaza hace tres años, después de pasar otros tres en Afganistán. Tiene la mirada limpia y una voz suave, pero sus palabras denotan una cierta frustración. "Aquí todo va en la dirección incorrecta, la cosa está cada vez peor y no tiene ninguna pinta de mejorar", explica. "Por eso, nuestro trabajo aquí es cada vez más importante, casi imprescindible".
La UNRWA tiene dos tipos de actividades en Gaza: educación y emergencia. "En educación", dice Sebastien, "nos volcamos en intentar buscar soluciones de futuro. Tenemos 228 escuelas en la franja de Gaza, a la que acuden 200.000 estudiantes de entre 6 y 15 años. Les enseñamos árabe, inglés, matemáticas y derechos humanos. Todos los profesores son locales".
"Nos gustaría ayudar a acabar con la ocupación y el bloqueo de Israel", dice en un tono un poco más agresivo, "pero como no está en nuestras manos, intentamos formar a los niños para que actúen de acuerdo a los valores universales de no violencia y respeto. No dependemos del Gobierno de Hamás y actuamos con total libertad. De hecho, todas nuestras escuelas son mixtas. Lo único que podemos hacer intentar que la próxima generación pueda vivir mejor y no sobrevivir, como sucede ahora".
Los niños "becados" por Naciones Unidas consiguen olvidarse de sus penurias durante el medio día que pueden ir a la escuela. Al colegio del barrio de Remal, en pleno centro de Gaza, asisten cada día 1.200 alumnos, niños y niñas, en dos turnos (de 7 a 12 de la mañana y de 12 a 17). Hay 38 aulas, asistidas por profesores y profesoras. Los alumnos desfilan de forma marcial para los visitantes, y sonríen abiertamente ante el fotógrafo. Parecen felices, pese a todo. Sin la ayuda de Naciones Unidas, estarían en la calle.
La principal responsabilidad de Sebastien son los planes de emergencia de la Naciones Unidas en Gaza. De él dependen directamente las actividades de salud primaria, infraestructuras y ayudas a los refugiados, con un presupuesto anual de 250 millones de dólares. "De nosotros dependen cerca de un millón de refugiados a los que ayudamos a sobrevivir", explica. "Gaza es una gran cárcel en donde viven los palestinos sin trabajo ni esperanza. El 60% de los jóvenes está sin trabajo y vive en un entorno de violencia extrema. Además, calculamos que 300.000 personas viven aquí en una situación de pobreza extrema".
Cada tres meses, la UNRWA reparte sus alimentos en once centros esparcidos a lo largo de toda la franja de Gaza: harina, arroz, azúcar, aceite y, cuando hay, algo de carne.
"En infraestructuras no podemos trabajar bien", se queja Sebastien Trives. "Desde los bombardeos de enero de 2009 no hemos podido reconstruir ninguna vivienda, porque no tenemos material de construcción. Ahora estamos construyendo casas de barro, como solución provisional. El bloqueo impide entrar cualquier cosa a Gaza. La única vía de entrada son los túneles del sur".

miércoles, 27 de junio de 2012

Irrupción en la geopolítica de América Latina de una nueva ola desestabilizadora

Vísperas de la irrupción en la geopolítica de América Latina de una nueva ola desestabilizadora
Germán Gorraiz López - Martes, 17 de Abril



Según el diario La Nación, el gobierno argentino aceptaría la reanudación de ejercicios militares conjuntos con EE.UU y otros países en territorio argentino coordinados por EEUU,( lo que de facto significaría la ruptura de la nueva doctrina militar diseñada para la región por los gobiernos que suscribieron la UNASUR) , con lo que cobraría fuerza la hipótesis de que el objetivo de dicha entrevista sería reconducir los pasos del Gobierno argentino para su ingreso en el Acuerdo del Pacífico, siguiendo la teoría kentiana del garrote y la zanahoria. Sherman Kent en su libro “Inteligencia Estratégica para la Política Mundial Norteamericana” publicado en 1949 , expresó: “La guerra no siempre es convencional: en efecto, una gran parte de la guerra, de las remotas y las más próximas, ha sido siempre realizada con armas no convencionales: [...] armas [...] políticas y económicas. La clase de guerra en que se emplean [...] (son la) guerra política y la guerra económica.”

Los fines de estos tipos de guerra fueron descritos por este autor de la siguiente manera: “en estas guerras no convencionales se trata de hacer dos cosas: debilitar la voluntad y la capacidad de resistencia del enemigo y fortalecer la propia voluntad y capacidad para vencer” y más adelante añade que los instrumentos de la guerra económica “consisten en la zanahoria y el garrote”: “el bloqueo, la congelación de fondos,el ‘boicot’, el embargo y la lista negra por un lado; los subsidios, los empréstitos, los tratados bilaterales, el trueque y los convenios comerciales por otro”.

Dicho Acuerdo del Pacífico recientemente promovido por Estados Unidos y secundado por México , Colombia, Chile y Perú tiene como objetivos a medio plazo aglutinar el Arco del Pacífico para integrar además a Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá e incorporar por último al Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) .

La importancia del Acuerdo del Pacífico fue destacada por el analista y economista Jorge González Izquierdo, quien dijo a la AFP que este bloque en lo político “es un contrapeso al grupo que quiere formar el presidente Hugo Chávez de Venezuela”, en alusión a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), integrada por Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y Las Granadinas y Antigua y Barbuda.

Campaña desestabilizadora contra Chávez: Se trataría por tanto, de una refinado proyecto de ingeniería geopolítica cuyo finalidad última sería dinamitar el proyecto integracionista representado por la UNASUR e intensificar la política de aislamiento de los gobiernos progresista-populista de la región, (en especial del Gobierno populista-progresista de Chávez). Así, EEUU podría estrechar lazos comerciales y militares con el presidente dominicano, Leonel Fernández Reyna ante el peligro de contagio mimético de los ideales revolucionarios chavistas al depender el país dominicano de la venezolana Petrocaribe para su abastecimiento energético.

Consciente de ello, Chavez ha advertido a EEUU "que nadie se atreva a venir aquí para aplicar la fórmula líbia o lo pagará muy caro", para lo que ha pedido un crédito de 4.000 millones de dólares para "fortalecer y equipar la rama técnico-militar del país y destinado a proyectos petrolíferos, de gas e industriales” , compra que según fuentes oficiales rusas asciende a casi 11.000 millones de dólares, convirtiendo así a Venezuela en el mayor importador de armas de Moscú en América Latina.

En el 2012 se celebrarán elecciones presidenciales en Venezuela , por lo que (descartada la intervención militar exterior) , asistiremos a una sistemática e intensa campaña desestabilizadora que incluirá el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad , la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana y de la fragilidad de la salud de Chávez y con la inestimable ayuda logística de Colombia (convertida en el portaaviones continental de EEUU) podrían llegar a desestabilizar el régimen de Chávez, no siendo descartable la gestación de una trama endógena que intentara un golpe de mano contra el mandatario venezolano teniendo como brazo ejecutor a unidades de élite de la Armada venezolana ( UOPE) .

¿Inicio de conversaciones para el cese del bloqueo de EEUU contra Cuba? : Las medidas cosméticas tomadas por la Administración Obama ( relajación de las comunicaciones y el aumento del envío de remesas a la isla así como el posible inicio de una ronda de conversaciones sobre temas de inmigración), dejan intacto al bloqueo y no cambian sustancialmente la política de Washington pero reflejan el consenso de amplios sectores del pueblo norteamericano a favor de un cambio de política hacia la Isla auspiciado por la decisión del régimen cubano de terminar con el paternalismo estatal y permitir la libre iniciativa y el trabajo por cuenta propia.

Tras estos preliminares, subyacerían las conversaciones secretas entre el cubano-judío y Profesor de la Universidad de Denver,Arturo López -Levy y las autoridad cubanas para negociar el trueque de Gross por los Cinco, lo cual representaría eliminar un significativo escollo en el largo camino para restablecer la normalidad en las relaciones entre EEUU y Cuba (Arturo López -Levy acaba de terminar una beca de postgrado de verano del Instituto Carter en Atlanta, Georgia y ´tendría acceso directo a Raúl Castro al estar su primo ( hijo de un general de las FAR) casado con una hija del mandatario cubano ).

Sin embargo, la renovación automática por parte de EEUU por un año más del embargo comercial a la isla podría suponer para Cuba pérdidas estimadas en cerca de 50.000 millones de $ y abocar al régimen deRaúl Castro a la asfixia económica y a la firma de un nuevo tratado de colaboración militar con Rusia que incluiría la instalación de una base de Radares en la abandonada base militar de Lourdes para escuchar cómodamente los susurros de Washington y la instalación de bases dotadas con misiles Iskander y con aviones estratégicos con armas nucleares ( los temibles TU-160 conocidos en Occidente como BlackJak), reeditando la Crisis de los Misiles (octubre, 1.962).

El rol emergente de Brasil: Rusia y Brasil forman parte de los llamados países BRIC (se emplea la sigla BRIC para referirse conjuntamente a Brasil, Rusia, India y China), y aunque se descarta que dichos países forman una alianza política como la UE o la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), dichos países tienen el potencial de formar un bloque económico con un estatus mayor que del actual G-8 (se estima que en el horizonte del 2050 tendrán más del 40% de la población mundial y un PIB combinado de 34.951 Billones de $) .

El objetivo ruso sería duplicar la facturación de los intercambios comerciales ruso-brasileños (10.000 millones de $ al año), tras lo que subyacería la firme decisión de Putin de neutralizar la influencia de EEUU en el cono sur americano y evitar la posible asunción por Brasil del papel de"gendarme de los neoliberales" en Sudamérica, pues Brasil juega un rol fundamental en el nuevo tablero geopolítico diseñado por EEUU para América Latina , pues le considera como un potencial aliado en la escena global al que podría apoyar para su ingreso en el Consejo de Seguridad de la o­nU como miembro permanente con el consiguiente aumento del peso específico de Brasil en la Geopolítica Mundial .

Caso de no ser sensible el Gobierno de Dilma Rousseff a las tesis de EEUU, no sería descartable el retorno a la política del Big Stick o "Gran Garrote", (cuya autoría cabe atribuir al presidente de Estados Unidos Theodoro Roosevelt ), sistema que desde principios del siglo XX ha regido la política hegemónica de Estados Unidos sobre América Latina, siguiendo la Doctrina Monroe , "América para los Americanos".

Así, a comienzos de los años sesenta, el miedo al mimetismo cubano había llevado a los EEUU a apoyar los golpes militares del que serían paradigmas en Centroamérica los casos de El Salvador , (donde una junta militar se apoderó del poder en 1961), de Guatemala (el presidente Idígoras Fuentes fue derrocado por los militares en marzo de 1963) y Honduras (el presidente Villeda, acusado de poca firmeza frente a la subversión comunista, fue derrocado en octubre de ese mismo año).

En América del Sur los militares tomaban el poder en Perú en julio de 1962 ,el presidente ecuatoriano Otto Arosemena era derrocado a su vez en julio de 1963 por "complacencia ante el castrismo", el ejército boliviano tomó el poder en noviembre de 1964 , en Argentina el general o­nganía hizo lo propio en junio de 1966 y finalmente en Brasil, el 31 de marzo de 1964 las fuerzas armadas derrocaban a Goulart .

De todo ello, se deduce que estaríamos en vísperas de la irrupción en el escenario geopolítico de América Latina de una nueva ola desestabilizadora (cuyos primeros bocetos ya están perfilados y que terminará de dibujarse en esta década) y que tendrán a Honduras, Paraguay, Nicaragua, Guatemala, Ecuador, Brasil, Granada y Panamá como paradigmas de los llamados “golpes virtuales o postmodernos “que protagonizará EEUU en esta década en el nuevo escenario panamericano que surgirá tras el retorno al proteccionismo económico y consiguiente finiquito a la economía global.

http://lacartadelabolsa.com/leer/articulo/visperas_de_la_irrupcion_en_la_geopolitica_de_america_latina_de_una_nueva_o

''¿Concesiones a perpetuidad?'' Por Pino Solanas.

                       

''¿Concesiones a perpetuidad?'' Por Pino Solanas.
Siguiendo con la temática de postear textos del libro de Pino, "Causa Sur", hoy les traigo un artículo publicado en el diario Página|12 del 3 de junio del 2007 (pueden corroborarlo en la fuente). Como en el anterior post ("Subirse al caballo blanco" por Pino Solanas) antes de transcribir el texto lo voy a poner en contexto.

Eran épocas electorales (se venían las presidenciales del 2007) y el romance del Pueblo con el gobierno de NestorKirchner -y del Grupo Clarín también, es bueno recordarlo- aún estaba en pleno apogeo. Tal vez debido a que el grueso de la población nacional no estaba enterado de algunas cosas como por ejemplo la aprobación en el Congreso Nacional de la reforma a la Ley 17.319/67, conocida como "Ley Corta" y aprobada el 23 de noviembre del 2006. Esta modificación había sido impulsada por los gobernadores de las provincias petroleras (Salta, Mendoza, Neuquén, Chubut y Santa Cruz) y lo que hizo fue, finalmente, reglamentar el artículo 124 de la Constitución Nacional de 1994... osea, terminaron de ratificar lo que en 1994 Nestor y Cristina aprobaron como Convencionales Constituyentes en Santa Fe, en la Reforma del 94', la provincialización del subsuelo de la Nación.
El Pueblo tampoco se había enterado de la ilegal prórroga del Yacimiento Cerro Dragón unos meses antes (24 de mayo del 2007) a la Pan American Energy, una empresa propiedad de British Petroleum (sí, es in-gle-sa), Amoco y Bridas (de los hermanos Bulgheroni). Prórroga que se hizo 10 años antes del vencimiento y por 30 años más, hasta "agotar el yacimiento" como dice textualmente el acuerdo.
Y digo "ilegal" porque no se puede renegociar una concesión petrolera antes de los 6 meses de vencimiento de esta.
En fin, respecto al petroleo hubo varias cosas que el pueblo no sabía, como por ejemplo la aprobación de la Ley 26.197, el 3 de enero del 2007 (en plenas vacaciones para que nadie se entere) que enmarcó esa prórroga por 30 años aunque no la legalizó. Y todas estas maniobras fueron denunciadas públicamente por Solanas en diferentes cartas al público que hizo en el diario Página|12, aunque también en diversos actos del MORENO de donde salieron varios escritos al que suscribieron personas como por ejemplo Hebe de Bonafini... sí, leyeron bien.
Pero entre otras maniobras oscuras que el Pueblo no se enteró, y que Pino denunció, fue la aprobación de los pliegos para Senador Nacional por La Rioja en la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, que en esa época presidía la Senadora Cristina Fernández de Kirchner... ¿impresionado no? Esto fue en el 2005 luego de las elecciones legislativas nacionales de aquel año, acá un post al respecto.

En fin, a pesar de todas estas traiciones a la Patria y al Pueblo Argentino, Nestor Kirchner gozaba de alrededor del 70% de popularidad, lo que catapultó a su esposa a ganar las elecciones presidenciales en primera vuelta a mediados del 2007.

También es bueno poner el contexto internacional.
En el 2006 el Presidente de Bolivia, Evo Morales, había nacionalizado todos los recursos petroleros de su país como lo había prometido en campaña. A pesar de esto ninguna empresa multinacional petrolera había salido corriendo de Bolivia, ni iniciaron juicios ni nada.
Y en Venezuela Hugo Chávez seguía adelante con la Revolución Bolivariana.

El texto a continuación sorprende por dos cosas:
1º Por el nivel de traición y desprecio por el país que se ve en los actos que denuncia Pino, y que a pesar de ello hoy, a casi cuatro años, aún mucha gente ignora.
2º Porque dos años antes de que el kirchnerismo tomara como propia la causa, en pleno romance del Gobierno Nacional con "el Monopolio" Clarín, Solanas denunciaba la necesidad de contar con una nueva ley de radiodifusión para que reemplazara a la vigente.

Ahora sí, a continuación el texto extraído del libro "Causa Sur", de Fernándo Ezequiel "Pino" Solanas.

¿Concesiones a perpetuidad?.

El neoliberalismo logró imponer en América latina la idea de que las concesiones de bienes públicos son contratos que, de hecho, se toman a perpetuidad. En estos días hubo dos hechos significativos relacionados con ellas: uno en Venezuela difundido por todo el sistema mediático y otro en Chubut, cuidadosamente silenciado. Un aluvión de imágenes manipuladas, fuera de contexto y transmitidas casi en cadena, dice que el presidente Hugo Chávez atenta contra la libertad de prensa al no renovar la licencia de la televisora RCTV que, luego de 20 años, concluyó el 27 de mayo. Lo que callan es que renovó la concesión de todos los demás canales privados y que el 80 por ciento de los medios son opositores a su gobierno.

La desinformación generada obliga a reiterar lo obvio: no prorrogar una licencia no es autoritarismo ni delito, es el legítimo derecho de cualquier Estado soberano. En el Encuentro por el Derecho a la Información, realizado en Caracas el 19 y 20 de mayo, escritores y periodistas franceses, españoles y belgas afirmaron que en Europa la no renovación de una concesión es un hecho administrativo que nadie cuestiona y coincidieron en que ningún país de Occidente goza hoy de más libertad de prensa que la Venezuela de Chávez: ¿Quién puede negar su paciencia al haber permitido que la sediciosa RCTV continuara cinco años más, después de incitar al golpe de Estado y al magnicidio, y de promover la huelga petrolera que paralizó Pdvsa?

En contraste con esa desbordante campaña mediática, en nuestro país se produjo un hecho escandaloso silenciado por los medios nacionales e internacionales: la prórroga hasta el 2047 de la concesión del yacimiento petrolero más importante de la Argentina que vence en el 2017, Cerro Dragón, situado al sur de Chubut y norte de Santa Cruz, a 90 km de Comodoro Rivadavia. Es una explotación de la Pan American Energy, perteneciente a la British Petroleum y a Bridas de Carlos Bulgheroni. La renegociación fue aprobada el 24 de mayo por la Legislatura de Chubut con el voto de los justicialistas y casi todos los radicales, y el visto bueno de la provincia de Santa Cruz y el gobierno nacional. Es la continuidad de la política menemista de provincialización de los recursos petroleros, que fue legitimada meses atrás en el Congreso con la modificación de la Ley de Hidrocarburos (Nº 17.319) llamada “ley corta”. La prórroga de la concesión de Cerro Dragón diez años antes de su vencimiento significa ceder su explotación por 40 años, es decir, hasta la total extinción del yacimiento. Una medida similar a la prórroga anticipada del mayor yacimiento de gas del país, Loma la Lata, que otorgó De la Rúa a Repsol en marzo del 2000.

Según un estudio del ingeniero Víctor Bravo –Instituto de Economía Energética–, publicado por el InfoMoreno (Nº 197-24/5/07), la British Petroleum y Bridas invertirán en Cerro Dragón U$S 3.362 millones para extraer las reservas comprobadas que representan, a valores del primer trimestre del 2006, U$S 28.653 millones y por las que pagarán las regalías más bajas del continente. Los ingleses no nos ganaron solo en Malvinas; nos siguen venciendo con socios cipayos. ¿Cuánto habrán pagado por renovar la fabulosa concesión? La gravedad del caso es que aparece como la confirmación del proceso de reprivatización del petróleo argentino hasta su extinción definitiva. El caso Cerro Dragón se suma a los permisos de exploración de la plataforma continental cedidos el año pasado por el Gobierno Nacional sin licitación y libre de impuestos; a la aprobación de la llamada "ley corta de hidrocarburos" que cede a las provincias el dominio total de las reservas y yacimientos; a las desgravaciones e incentivos fiscales a las petroleras; a la autorización a Repsol de vender el 25% de las acciones de YPF a capitales privados argentinos, pudiendo comprarlas el Estado con las reservas del Banco Central y fondos públicos. Todas estas medidas niegan el discurso antiliberal de Néstor Kirchner: con el 70% de los argentinos apoyando la nacionalización del petróleo y después de la exitosa recuperación para Bolivia que realizara Evo Morales, la dirigencia actual otroga o autoriza concesiones a perpetuidad de millonaras reservas que deberían ser explotados por las provincias y la Nación en beneficio del País.

Al igual que los recursos naturales, las frecuencias de radio y televisión no son propiedad de ningún concesionario, sino patrimonio indelegable e imprescriptible de los pueblos. Son otorgadas para cumplir con la finalidad social de un servicio público que asegure los derechos a la comunicación y a la información objetiva y plural de los ciudadanos, como lo establecen los Pactos Internacionales de Derechos Humanos y Sociales incorporados a la Constitución. La persistencia de la campaña internacional lanzada contra los legítimos y soberanos derechos del gobierno de Hugo Chávez de no renovar la concesión de RCTV, no tiene otro objetivo que aislar a la Revolución Bolivariana para atentar contra ella.

En Argentina, la ausencia de una ley de marco regulatorio debatida por la sociedad, es una de las causas de la degradación del sistema televisivo argentino. ¿No es una vergüenza que siga rigiendo la ley de radiodifusión de la dictadura genocida y que el ex funcionario menemista Julio Bárbaro dirija hoy el COMFER? ¿Puede alguien sostener que los canales controlados por Hadad-Menem, Monetta-Manzano o Telefónica son el paradigma de la libertad de prensa, la información transparente y veraz? ¿No fue el conjunto de los medios co-responsables del modelo neoliberal que remató las empresas públicas y nos llevó a una catástrofe social? ¿Cómo aceptar que el presidente Kirchner haya prorrogado por 10 años las licencias de televisión sin reemplazar la ley de la dictadura?

Nuestra alicaída democracia está en relación directa con el sistema mediático imperante, que ayuda a formar la opinión pública y el imaginario colectivo; propaga modelos de consumo, realza o censura acontecimientos. En la mediocracia que vivimos, las empresas mediáticas no buscan satisfacer los derechos constitucionales ni la cultura, sino lograr rentabilidad y mantener el statu quo: ejercen una disimulada censura social y política y lo que denuncia el despojo de nuestras riquezas. La cultura, la historia y la realidad social están ausentes. Desaparece la creatividad y el vacío es ocupado con producciones tan degradantes como imbéciles. ¿Hasta cuándo la intelectualidad argentina –comunicadores, pensadores, escritores y artistas– guardará silencio frente a temas tan cruciales como la democratización de los medios audiovisuales y la defensa de nuestros recursos naturales? En este año electoral, ¿no es hora de exigirles a los candidatos el tratamiento de una nueva ley de teledifusión y la anulación de las ilegítimas concesiones petroleras?

Por Pino Solanas en Página|12, el 3 de junio de 2007

                                  
 
Fuente.

Nota: al igual que en el texto del anterior post, "Subirse al caballo blanco", el texto en el sitio de Página 12 está modificado... ¿por qué será? ¿Será por la misma razón por la que Hebe de Bonafini ha cambiado su discurso?


Desde 1992, año de la privatización de YPF, la cuestión petrolera ha quedado políticamente bajo tierra. Y a muchos les vendría bien recordar aquello de “entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera”, la máxima de cabecera de un tal Enrique Mosconi. 
dijo:



"Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero para favorecer a éste, con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera." (Coronel Enrique Mosconi, primer presidente de YPF)[/size] 

RUSIA: Submarino nuclear estratégico Yuri Dolgoruki

Submarino nuclear "Yuri Dolgoruki"

La Armada rusa recibirá en julio el submarino nuclear estratégico Yuri Dolgoruki


Tema de actualidad: Armamentos modernos de Rusia

La Armada rusa recibirá en julio el submarino nuclear estratégico Yuri Dolgoruki
20:01 25/06/2012

San Petersburgo (Rusia), 25 de junio, RIA Novosti.

El submarino nuclear estratégico Yuri Dolgoruki (proyecto 955 clase Borei) se incorporará el próximo mes de julio a la Armada rusa, declaró hoy el vicealmirante Víctor Chirkov, jefe de esta institución.

“Para el Día de la Armada (29 de julio) habremos incluido en el arsenal el submarino nuclear Yuri Dolgoruki”, dijo Chirkov.

Antes de finalizar el año, según él, la Armada recibirá también el submarino nuclear Severodvinsk (proyecto 885 clase Yasen) y, probablemente, Alexandr Nevski (proyecto 955).

El submarino Yuri Dolgoruki, buque insignia del proyecto 955 Borei, mide 170 metros de eslora, desplaza 24.000 toneladas y puede portar hasta 16 misiles Bulavá-30.

El misil balístico intercontinental R30 3M30 Bulavá-30 (RSM-56, en tratados internacionales y SS-NX-30 según clasificación de la OTAN) es un cohete de tres etapas y carburante sólido lanzado desde submarinos. Tiene un alcance de 8.000 kilómetros y puede llevar entre 6 y 10 cabezas nucleares hipersónicas autónomas, de 100 a 150 kilotones cada una, capaces de modificar la trayectoria de vuelo.

Según Chirkov, el misil Bulavá “ya se incorporó de facto a la Armada aunque de jure todavía se tramitan los papeles técnicos”.

Industria Naval - Defensa: San Petersburgo - Rusia, El submarino nuclear estratégico Yuri Dolgoruki (proyecto 955 clase Borei) se incorporará el próximo mes de julio a la Armada rusa, declaró el vicealmirante Víctor Chirkov, jefe de esta institución.

Fuente: RIA Novosti - Jun/2012

martes, 26 de junio de 2012

Brasil como un Poder Regional y sus Relaciones con los Estados Unidos



Luiz Alberto Moniz Bandeira és doctor en Ciência Política, profesor catedrático de história de la política exterior de Brasil em la Universidad de Brasília (jubilado) y autor de varias obras, entre las cuales, Argentina, Brasil y Estados Unidos y La Formación de los Estados en la Cuenca del Plata, traducidas para el español y publicadas por la Editorial Norma, de Buenos Aires.

Brasil como un Poder Regional y sus Relaciones con los Estados Unidos*


Desde mediados del siglo XIX, los intereses de Brasil se han confrontado con los de las grandes potencias industriales. Su alineación con los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX reflejó su dependencia de las exportaciones de café y del mercado Norteamericano, y aún así, no siempre aceptó en forma pasiva el predominio de EE.UU.  Una consecuencia inevitable de la ambición de Brasil de ganar su legítimo lugar de prominencia en la estructura internacional de poder, lo ha conducido a marchitar dicha alianza no escrita a lo largo del último cuarto de siglo. Brasil ha mejorado sostenidamente sus lazos con otros países sudamericanos en un esfuerzo por expandir su margen de maniobra e incrementar su poder de negociación. Mientras la actual administración ha mantenido relaciones amistosas con los Estados Unidos, aún existen divergencias entre los dos países. En particular, en lo que se refiere a los otros países sudamericanos, Brasil tiene serios intereses económicos y políticos que van en contra del propuesto Tratado de Libre Comercio para las Américas.

Para entender el rol de Brasil como potencia regional o de nivel medio en América Latina, es importante comenzar por definir lo que es una potencia. Tres factores deben ser tenidos en cuenta en valoraciones de la jerarquía de poder entre estados: extensión territorial, poder económico y poder militar. Estos son factores que permiten que los estados actúen independientemente y puedan influir en otros estados y, por lo tanto, determinar en que condiciones el se expresa la condición de ser una potencia internacional. Un estado equipado con fuerza militar resume el valor de su extensión territorial (asumiendo, por supuesto, que su población se corresponde con ésta) y su potencial económico. Se vuelve hegemónico, la cabeza y guía de un sistema de alianzas y acuerdos de variado alcance. 
Para contar con todos los factores que brindan la seguridad de la victoria, tanto como pueda preverse la misma, se requiere la capacidad de ejercer presión diplomática – la capacidad de obtener parte de lo que podría ser el resultado de una guerra victoriosa sin pelear realmente (Gramsci, 1976; 191). Asimismo, la paz interna, reflejando el ejercicio eficiente de los grupos sociales y de su función interna hegemónica, es indispensable si el estado pretende ser una potência internacional. En otras palabras, como dijo Kart W. Deutsch, el potencial de status de poder es una mera estimación de los recursos materiales y humanos que puede usarse para predecir cuan exitoso puede ser un país en una pugna de poder si usa sus recursos como ventaja (1967: 52).
De acuerdo con  Deutsch, quanto más extenso es el país y a cuan numerosa es su población, será la medida de la proporción de su población y los recursos que pueden ser movilizados para la concreción de alguna política (57). Con más de 186 millones de habitantes (en 2005), la extensión territorial de Brasil es sólo un poco menor que de Estados Unidos continental, incluyendo Alaska. Suma cerca de 8.514.215 millones de kilómetros cuadrados y tiene una costa de 7.367 kilómetros. Comparte 15.735 kilómetros (alrededor de 8.000 millas) de límite con todos los países de Sudamérica, excepto con Ecuador y Chile. Es un atributo de la diplomacia brasileña que, al contrario de otros muchos países, sus límites son completamente indiscutibles. Dentro de este vasto territorio, los recursos naturales abundan: tierras de fértil agricultura, reservas colosales de hierro y minerales metálicos, uranio, y petróleo y enormes recursos hidroeléctricos. La economía de Brasil es, de acuerdo al método de la paridad del poder de compra, utilizado por el Banco Mundial, el noveno mayor centro de mercado básico de producción, con un producto bruto interno (PBI) de U$S 1.580 trillones (est. 2005), más de tres veces superior al de Argentina U$S 537 billones (est. 2005), mayor que el de Rusia de U$S 1.535 billones, Canadá de U$S 1.077 trillones (est. 2005), Méjico de U$S 1.816 trillones (est. 2005), y España de U$S 1.014 trillones (est. 2005), y algo menor que el de Italia (U$S 1.645 trillones, est. 2005), Francia (U$S 1.816 trillones, est. 2005) y el Reino Unido (U$S 1.867 trillones, est. 2005).
Desde mediados del siglo XIX, los intereses de Brasil han estado siempre en conflicto con aquellos de los grandes poderes industriales, especialmente el Reino Unido y los Estados Unidos.  En 1850 Brasil enfrentó y resistió la presión de los Estados Unidos para abrir el río Amazonas. En 1863, luego de dos décadas de fricción, rompió relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, resistiendo a intensa presión para renovar un acuerdo comercial denunciado en 1842. Las relaciones entre los dos países fueron reestablecidas en 1865, durante la guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1864-1870), cuando Brasil necesitó préstamos para compra de provisiones militares.  Esta guerra, movida juntamente con la Argentina y Uruguay, tuvo graves consecuencias para la situación económica y política de Brasil, sin embargo de que la Triple Alianza emergiera victoriosa. Brasil sólo ganó deudas externas y quedó exhausto y económicamente debilitado, mientras que Buenos Aires, donde Brasil había gastado bastante dinero en suministros de tropas, se enriqueció y fue finalmente capaz de unificar, organizar y centralizar el estado Argentino.  De esta manera, durante las dos últimas décadas del siglo XIX, Argentina fue por primera vez capaz de igualar a Brasil.
Ambos países continuaron siendo predominantemente agrícolas hasta las primeras décadas del siglo XX, participando en la economía mundial como exportadores de commodities e importadores de productos manufacturados. Histórica y geográficamente unidos por fronteras comunes, Brasil y Argentina, cuyas economías eran largamente complementarias debido a las diferencias en las condiciones de suelo y climáticas, mantuvieron las más fuertes relaciones comerciales bilaterales desde la época de la colonia. Sin embargo, la diferente naturaleza de sus principales exportaciones, determinó lazos de dependencia a los mercados de potencias industriales diferentes y rivales, cuyos intereses competitivos aportaron mayor stress a las relaciones ambivalentes entre ellos, produciendo ambos tendencias hacia el conflicto y cooperación que recíprocamente se neutralizaban.  En la segunda mitad del siglo XIX Argentina se convirtió en una especie de colonia informal de Gran Bretaña, el así denominado Quinto Dominio, ocupando una posición dependiente para la cual no existía un paralelo exacto. Gran Bretaña fue su principal socio, comprando el 76% de sus exportaciones de carne en la década de 1920 y 34% de su trigo.
Al mismo tiempo, Brasil se volvía fuertemente dependiente del mercado norteamericano para una gran proporción de sus exportaciones, que aumentaron del 32,2% en 1913 al 47,1% en 1927 (Moniz Bandeira, 1973: 191). No obstante, la tradicional amistad de Brasil con los Estados Unidos y su secular rivalidad con Argentina constituían, en gran medida, un estereotipo ideológico destinado principalmente a influenciar sus políticas exteriores y el sistema de relaciones internacionales del hemisferio a favor de ciertos intereses. De hecho, la alineación con Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX reflejó la situación de simbiosis económica en la que Brasil era entre un 60 y 70% dependiente de sus exportaciones de café y el café del mercado norteamericano. Pero las relaciones entre las dos naciones atravesaron diversas fases desde la muy estrecha cooperación durante la Segunda Guerra Mundial hasta mediados de los 70s, cuando experimentaron una presión sustancial. Tanto estratégica como políticamente, la importancia de Brasil para los Estados Unidos fue enorme durante la guerra debido a su posición geográfica inmediatamente al sur del Ecuador y en la boca del Amazonas, introduciéndose largamente dentro de Sudamérica y con extensiones al este – Natal y Recife – cerca de África.  Esto no implica que existiera un fuerte entendimiento o que las relaciones entre los dos países hayan sido fluidas en aquel momento. De hecho, aún durante ese período Brasil no aceptó siempre en forma pasiva la predominancia de Estados Unidos. 
La necesidad de cierta reciprocidad refuerza esta relación económica y política, y las divergencias entre los dos países son trazables desde el inicio de la primera administración Vargas, luego de la Revolución de 1930. Vargas mantuvo lazos con Alemania en la década de 1930 y jugó con las contradicciones internacionales mediante la adopción de una posición neutral en la guerra hasta 1942. El aspiraba durante la Segunda Guerra Mundial alcanzar mayor autonomía para Brasil en la arena internacional y a través de esto crear mejores condiciones para desarrollar su poder regional. Declaró que debería asignarse un lugar permanente a un país sudamericano – indudablemente Brasil – en algún consejo de seguridad mundial, pero aunque Roosevelt favoreció esta demanda, los Estados Unidos no apoyó la idea en Dumbarton Oaks y en la Conferencia de San Francisco.
Mientras que el Presidente Eurico Dutra, sucesor de Vargas, adhirió a una estricta política exterior pro Estados Unidos, Brasil se resintió por este desaire y por el hecho de que los Estados Unidos brindaron ayuda económica a través del Plan Marshall a Alemania e Italia, enemigos derrotados, pero dejó de asistir a la exitosa industrialización de Brasil, un país aliado que había cooperado con los esfuerzos de la guerra mucho más que cualquier otra nación sudamericana.
Por lo tanto, las dificultades en las relaciones Brasil-EE.UU. se tornaron más sutiles y empeoraron hacia fines de los 50s. El principal nivel de contención fue la política nacionalista adoptada por Vargas, quien había sido electo por un segundo período y priorizó el desarrollo económico de Brasil por encima de los asuntos políticos y militares considerados fundamentales por los Estados Unidos. El rápido crecimiento industrial llevó a Brasil a procurar una modificación de las relaciones entre los Estados Unidos y los países de América Latina como parte de su emergente identidad como una potencia capitalista que aspiraba a realzar su status en las Américas y en el mundo. Vargas, en medio de una crisis política, se suicidó en 1954, pero Juiscelino Kubitschek, apoyado por las mismas fuerzas políticas – el Partido Social-Demócrata y el Partido Trabalhista Brasileiro – ganó la elección y, durante el mismo (1956-1961), resistió a todas las presiones y avanzó hacia el proceso de industrialización. Su propuesta de una Operación Panamericana en 1958, la ruptura con el Fondo Monetario Internacional en 1959, y el restablecimiento del comercio con la Unión Soviética fueron demostraciones de que Brasil era un país maduro que merecía ser considerado serio por parte de las grandes potencias.
Esta tendencia se fortaleció durante la breve administración del Presidente Jânio Quadros (Enero-Agosto 1961), cuya política externa independiente anhelaba lograr apoyo interno para su gobierno y mejorar el poder de negociación vis-a-vis de Estados Unidos. Aumentó el estrechamiento de las relaciones Brasilia-Buenos Aires, las cuales el Presidente Kubitschek había incrementado mediante continuas consultas con el gobierno Argentino, y formalizado este acuerdo con el presidente Argentino, Arturo Frondizi (1958-1962), en la ciudad fronteriza de Uruguayana en Abril de 1961.
El carácter independiente de la política externa Brasileña fue enfatizado por la defensa de la soberanía y la autodeterminación de Cuba, donde Fidel Castro había liderado una revolución hacia el socialismo. Aunque las autoridades de los EE.UU. sabían que Quadros estaba utilizando una política exterior tendiente a fortalecer su posición vis-a-vis de la izquierda brasileña mientras trataba de imponer el programa económico y financiero requerido por el Fondo Monetario Internacional y las instituciones financieras de EE.UU., tenían la preocupación de que el uso de una política exterior para resolver los problemas internos tuviera resultados inesperados y no deseados. Con la expectativa de forzar al Congreso para que le otorgara poderes extra-constitucionales, Quadros renunció, pero aún luego de su renuncia la política exterior independiente permaneció intacta. Los jefes militares habían intentado sin éxito impedir que el Vice-Presidente João Goulart (lider del Partido Trabalhista Brasileño) asumiese el gobierno de Brasil, y Goulart, una vez en el poder, dio énfasis a la política exterior que requería que se brindara una consideración exclusiva a los intereses de Brasil, que aspiraba al desarrollo, emancipación económica y una reconciliación histórica entre el gobierno representativo y la reforma social para acabar con la opresión de las clases trabajadoras. Restauró las relaciones diplomáticas con la Unión Soviética, inició cambios comerciales con la República Popular de China y continuó resistiendo la presión de EE.UU. para sancionar a Cuba. La oposición brasileña a la política de aniquilar el régimen de Fidel Castro y las medidas nacionalistas establecidas por el gobierno de Goulart atemorizaron a los EE.UU. Las relaciones entre Brasil, donde la comunidad comercial norteamericana participaba en las luchas sociales internas, y los EE.UU. podrían sólo deteriorarse. Por cierto, se tornaron crecientemente tensas, y la CIA, mediante el intento de desbaratar varios tipos de operaciones encubiertas, artificialmente agrabaron la crisis interna y contribuyeron al golpe de estado de 1964.
La caída de Goulart y la asunción a la presidencia del General Humberto Castelo Branco (1964-1967) significó en estos términos una gran victoria para los Estados Unidos más que una derrota de los comunistas, quienes, tal como el Departamento de Estado de los EE.UU. sabían bien, nunca tuvieron los medios para tomar el poder. Fue, sin embargo, una gran derrota para las tendencias nacionalistas que habían sido impulsadas por el proceso de industrialización y por las luchas sociales desarrolladas en un momento en que la nación estaba sufriendo por causa de una escasez de recursos y experimentando el impacto de la Revolución Cubana. Dominados por la mentalidad de una guerra fría y temiendo el avance de las tendencias revolucionarias en Sudamérica, los Estados Unidos, cuyos actores políticos confundían frecuentemente comunismo con nacionalismo, se esforzaron en forma creciente para convertir a Brasil en un baluarte contra la influencia cubana más que en una democracia. Los programas militares de EE.UU. tenían como objetivo fundamental fomentar que las fuerzas latinoamericanas se dedicaran por sí mismas al mantenimiento de la seguridad contra el comunismo, la subversión inspirada por Castro, contribuir a la defensa colectiva y promover el desarrollo social y económico. 
Consecuentemente, la tecnología estadounidense, el entrenamiento y el apoyo no podrían pero incitaron a los militares brasileños a tomar el poder y adueñarse del control de los asuntos internos. La política exterior de Castelo Branco fue una mal llamada diplomacia de inspiración geopolítica basada en la teoría de límites ideológicos y en la eliminación de áreas de conflicto con los Estados Unidos. Fue justificada por la doctrina que “en el contexto actual de confrontación bipolarizada, con una radical brecha político-ideológica entre las respectivas posiciones, la preservación de la independencia requiere la aceptación de cierto grado de interdependencia en los campos militar, económico y político” (Castelo Branco, 1964:9). Castelo Branco creía que el abrazo de Goulart de estatismo y nacionalismo, que desestimularon inversión extranjera, habían causado desinteligencias con los Estados Unidos y lo que se necesitaba era una “rápida y a veces difícil transformación en nuestra política exterior”. Asimismo, intentó liberalizar la economía brasileña, rompió relaciones con Cuba, envió tropas para apoyar la intervención estadounidense en Santo Domingo y se avocó a la creación de una “fuerza de paz” interamericana. El principio “Lo que es bueno para los Estados Unidos es bueno para Brasil” fue enunciado por Juracy Magalhães, el embajador brasileño en Washington y posteriormente ministro de relaciones exteriores (1971:275), y se tornó un principio básico de la diplomacia brasileña.
Castelo Branco trató de recuperar la vieja política de marchar al ritmo de Washington que había sido proclamado en 1914-1915 como el reflejo de una situación de complementariedad económica, cuando Brasil enviaba a los Estados Unidos entre el 60-70% de sus exportaciones de café, su principal producción, y como contrapartida dependía en grado similar del mercado estadounidense.  Sin embargo, luego del boom industrial de los 1950s, alentado principalmente por el sector del acero, la vieja política exterior estaba obsoleta. La complementariedad económica disminuyó, y la alineación automática con los Estados Unidos no estuvo más en el interés nacional de un país en desarrollo como Brasil que mantenía aspiraciones de convertirse en una potencia mundial.  Por lo tanto el gobierno de Castelo Branco sólo pudo ser un “breve y aberrante interludio”, tal como reconoció en una oportunidad el embajador estadounidense John Crimmins (1982:50), y el cambio de rumbo de la política de íntima identificación con los Estados Unidos se tornó inevitable.
En 1967, el General Artur da Costa e Silva (1967-1969) sucedió en el mando a Castelo Branco, el nacionalismo resurgió por  medio de una facción militar da directa radical, y Brasil una vez más asumió una posición competitiva contra los poderes industriales mediante la expresión de solidaridad con las aspiraciones del Tercer Mundo y considerando al poder global como el mejor camino para asegurar un rápido crecimiento económico. Por el contrario, Argentina, donde los militares habían mantenido el poder desde la caída de Frondizi en 1962, permanecía económicamente estancada y profundamente dividida políticamente. De hecho, la inauguración del gobierno de Costa e Silva representó la victoria de la línea dura de los militares, quienes de ahí en más, de una u otra forma, determinaron la dirección del régimen autoritario.
Los lineamientos de la política exterior de Castelo Branco fueron reemplazados por conceptos muy similares a los del período de Quadros y Goulart y en cierta forma a los principios que orientaron las relaciones Brasil-EE.UU. en las eras de Vargas y Kubitschek.  Costa y Silva enfatizó que “el desarrollo y la seguridad son conceptos estrechamente ligados, donde el último depende del primero” (1968:131-132). La política externa brasileña, sometida a mínimas presiones políticas e ideológicas, forjaba lazos económicos con África y el Medio Oriente y tendía a aumentar los mercados de exportación como un instrumento de crecimiento económico. En vez de auto-confinarse al escenario internacional de la guerra fría como lo había hecho el gobierno de Castelo Branco, Costa e Silva cimentó su política exterior en el interés nacional como fue percibido por la facción nacionalista de ultra-derecha de de las Fuerzas Armadas. El conflicto con los Estados Unidos sobrevino cuando bajo la presión de lobbies la administración en Washington pretendió limitar las importaciones de café instantáneo brasileño, y eventualmente se expandió más allá del área comercial. En la Conferencia de Ginebra, Brasil se alineó con países neutrales como India y la República Unida de Arabia contra los propósitos conjuntos de Estados Unidos y la Unión Soviética de limitar las pruebas nucleares. Más tarde Brasil rehusó apoyar el Tratado de No-Proliferación Nuclear, a pesar de la fuerte presión del Departamento de Estado de los EE.UU. Costa e Silva estableció que la energía atómica era “el recurso más poderoso para situarse dentro del alcance de los países en desarrollo para reducir la distancia entre ellos y los países industrializados” (1967:11-12). El crecimiento económico de Brasil y su determinación por alcanzar el status de poder mundial lo llevó a rechazar la política de no-proliferación de tecnología nuclear ya que cualquier compromiso en esta dirección podría implicar una nueva forma de dependencia.
Estas políticas brasileñas no variaron sustancialmente durante la administración del General Emilio Garrastazu Medici (1969-1973). A pesar de los reforzados lazos con los países industrializados de Occidente y con el capital financiero internacional, Brasil mantuvo su oposición a la cristalización de posiciones de poder en el sistema internacional, aduciendo que la verdadera paz no podía ser definida como un mero mantenimiento del status quo, en el cual Estados Unidos y la Unión Soviética podrían predominar por causa de su monopolio nuclear (Araujo Castro, 1982). Las aspiraciones de Brasil no eran derrocar el orden internacional sino meramente mejorar la posición de Brasil en la jerarquía de poderes. Las tasas de crecimiento económico de 9, 10 y 11% anuales entre 1968 y 1973 reforzaron las aspiraciones de Brasil de tornarse una potencia mundial, profundizando las tensiones con los Estados Unidos, y las alternativas para el desarrollo económico y mercados alternativos para las exportaciones de productos manufacturados debían procurarse principalmente en África y América Latina. Además de exportar commodities tales como café, soya, citrus, avícolas e incluso armas de alta tecnología, Brasil comenzó a competir fuertemente en el mercado mundial en la venta de manufacturas tales como calzado, textiles y acero y, por lo tanto, se vio obligada a confrontar con el proteccionismo llevado adelante por parte de Estados Unidos y la Comunidad Econónica Europea. Así es que fue forzado a desarrollar su pragmática y ecuménica diplomacia, de la que, como el Presidente Ernesto Geisel (1972-1979) estableció (1975: 145), “el fatalismo de posiciones, a priori, automáticas”, está excluido. Durante su administración, las relaciones entre Brasil y los Estados Unidos afrontaron crecientes dificultades. Fuera de todo intento por apaciguar a Washington, Brasil reconoció que los gobiernos revolucionarios de Angola, Mozambique y Guinea-Bissau, firmó el acuerdo nuclear con la República Federal de Alemania y revocaron su acuerdo militar con los Estados Unidos en medio de controversias acerca de la proximidad de los EE.UU. a los derechos humanos y las decisiones nucleares. Tales decisiones, junto con el desarrollo de material bélico, la reserva del mercado de procesamiento de datos y otras disputas comerciales, continuó creando y profundizando las divergencias entre los dos países. 
Diversos factores acrecentaron la autonomía de Brasil. La absorción de las exportaciones brasileñas por parte del mercado de los EE.UU. disminuyó, en parte debido a la caída de las importaciones de café. La proporción de las exportaciones brasileñas que iban a los Estados Unidos, las que habían alcanzado un pico de 53% en 1944, habían decrecido al 23% en 1972 y a menos del 20% en los años siguientes. Europa Oriental y Occidental estaban adquiriendo más del 50% de las exportaciones brasileñas en 1971 y 1972. Entre 1974 y 1980 las exportaciones brasileñas a Europa Oriental y Occidental llegaron a más del doble de sus exportaciones al mercado de EE.UU. El abastecimiento en EE.UU. de importaciones brasileñas también se estancó entre un 15 y un 21% (Moniz Bandeira, 1976:95). Desde la década de 1970s Brasil se ha convertido en un global trader (comerciante global), y los productos industrializados constituyen más de la mitad de sus exportaciones, aparte de ser uno de los mayores exportadores agrícolas del mundo.
El interés de las empresas estatales, particularmente aquellas que producían material bélico, floreció bajo el régimen militar, y, al ser responsable por la provisión de petróleo y por el aumento de las exportaciones de productos manufacturados, estas empresas orientaron la política exterior brasileña hacia África, el Medio Orienta y América Latina. La fricción con los Estados Unidos continuó durante el período del General João Batista Figueiredo (1979-1985). Aún durante el gobierno militar de derecha, Brasil se opuso a la política de Estados Unidos vis-a-vis de Nicaragua y El Salvador, continuó apoyando los regímenes izquierdistas de Angola y Mozambique, y asumió posiciones con relación al Medio Oriente divergentes con las norteamericanas. 
Brasil tomó también la iniciativa para sobrellevar y eliminar definitivamente las tensiones sobre la represa hidroeléctrica de Itaipú al celebrar un tratado tripartito con Argentina y Paraguay. La visita de estado del Presidente Figueiredo a Buenos Aires en 1979 allanó el camino para estrechar un acuerdo entre Brasil y Argentina. Durante la guerra del Atlántico Sur acerca de las Islas Falklands/Malvinas, Brasil se mantuvo nominalmente neutral pero se volcó de forma bastante favorable hacia Argentina y, aunque secretamente, prestó su apoyo, incluyendo ayuda militar. En contraste con los Estados Unidos, que se abstuvieron de tomar una posición sobre el tema de soberanía, Brasil reconoció la soberanía Argentina sobre las disputadas islas, a pesar de que no apoyaron el uso de la fuerza para validar dicha soberanía. Tras la guerra de Malvinas, los gobiernos militares se extinguieron tanto en Argentina cuanto en Brasil, así como en Uruguay, y sus relaciones continuaron mejorando. José Sarney, el primer civil que llegó a presidente de Brasil desde la caída de Goulart en 1964, y Raúl Alfonsín, presidente de Argentina, firmaron una serie de acuerdos económicos y comerciales en 1986 que lanzaron un proceso que apuntaba a la integración económica de las dos naciones dentro de una unión aduanera y, después, a un mercado común.
El polo de desarrollo de la Cuenca del Río de la Plata, que va desde San Pablo a Buenos Aires, fue la región más rica en Sudamérica, más desarrollada e industrializada que cualquier otra, siendo integrada además por mejores sistemas de transporte y teniendo abundante energía y los mercados consumidores con el más fuerte poder de compra del continente.
Desde el apogeo del crecimiento económico de Brasil de los años 1970s, los gobiernos militares que han dominado en Brasil han desarrollado el concepto de grandeza como la definición del propósito nacional, pero en realidad la idea de la eventual emergencia de Brasil como una gran potencia estuvo enclavada en la psiquis de la elite brasileña mucho antes del golpe de estado y está destinada a perpetuarse. Inevitablemente, la ambición de Brasil de jugar un rol crecientemente autónomo en el mundo y, al tiempo, ganar su legítimamente lugar prominente en la estructura internacional de poder han perfilado fuertemente su relación con los Estados Unidos durante la mayor parte del último cuarto de siglo. Esta ambición aún persiste y el nuevo milenio como un determinante fundamental de la política exterior brasileña.
Desde la década de 1930s donde existía una convicción creciente de que si el país iba a concretar sus aspiraciones – para cumplir su destino manifiesto – debería aflojarse y romper finalmente los lazos de dependencia económica que se percibían como impidiendo su progreso. Una consecuencia inevitable de esta convicción ha sido el gradual marchitamiento de la llamada tradicional alianza con los Estados Unidos que ha conducido la política exterior brasileña desde comienzos del siglo XX hasta la década de 1950s.  Desde entonces Brasil, haciendo gala de su prominente desarrollo posterior a la II Guerra Mundial, ha sorprendido largamente a Argentina como un nuevo país industrializado y recuperado su preeminencia en Sudamérica. Aun así, a pesar de que la inteligencia y el conocimiento tienen un gran peso en el continente, Brasil se ha abstenido de desplegar actitudes de alto perfil de liderazgo y trató de preservar una clara identificación con las naciones de Sudamérica, principalmente con aquellas situadas en la Cuenca del Río de la Plata. Esto se realizó para la construcción del MERCOSUR, cuyo establecimiento, después de la Unión Europea, es el segundo intento de unir naciones en un simple bloque económico y ha adquirido una especial importancia en la política global económica brasileña.
Durante los 20 últimos años, Brasil ha aumentado sostenidamente sus lazos con otros países sudamericanos más allá de la Cuenca del Plata y continúa otorgándole una alta prioridad al desarrollo de las relaciones intercontinentales. Todos sus esfuerzos han sido dirigidos a la mayor diversificación posible de los lazos políticos y económicos como una forma de expandir su espacio de maniobra e incrementar su poder de negociación. La meta de esta política exterior es asegurar las condiciones internacionales para el crecimiento económico y el reconocimiento de su status presente como poder de nivel medio y la legitimidad de su ambición de consolidar el MERCOSUR y obtener una silla permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esta meta está acompañada por la percepción de que Estados Unidos puede ser tanto un excelente apoyo como un poderoso obstáculo para su pretensión y la sospecha de que no está realmente preparado para aceptar un Brasil realmente independiente y fuerte como un nuevo miembro del poder mundial y estados influyentes y hará cualquier cosa para prevenir la consolidación del MERCOSUR.
Brasil reserva totalmente para sí mismo la identificación de sus intereses nacionales en términos de su propia percepción del mundo y está convencido de que la rígida estructura de poder y riqueza en el mundo debe ser cambiada. Actualmente los lazos entre Estados Unidos y Brasil son firmes y se caracterizan por valores básicamente distribuidos, respeto mutuo y una creciente interacción política y económica. Brasil posee la tecnología para armas nucleares pero no está interesado en producirlas. El Presidente Fernando Henrique Cardoso, cuya política exterior involucró temas globales como la democracia y los derechos humanos, libre comercio, protección del medio ambiente, y la resolución pacífica de disputas, firmó el Tratado de No-Proliferación Nuclear, pero las disputas comerciales y la rivalidad persisten y están aumentando. Brasil tiene diferencias con Estados Unidos no solo en materia de medidas proteccionistas adoptadas contra las exportaciones industriales brasileñas al mercado norteamericano y una efectiva competencia en los mercados del Tercer Mundo, sino también con relación al Tratado de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Debido a que el comercio intra-MERCOSUR ha aumentando muchas veces más que el comercio con terceros países, algunos actores políticos norteamericanos han percibido la iniciativa Brasil-Argentina como un golpe contra el libre comercio global. Sin embargo, los Estados Unidos han influido sostenidamente en el continente desde la primera Cumbre de las Américas en Miami en 1994, cuando el Presidente norteamericano George H. W. Bush (1989-1993) alentó a los jefes de estado latinoamericanos a crear, en el año 2005, la mayor zona mundial de libre comercio, con una extensión desde Alaska a la Patagonia.
El gobierno de los EE.UU. sabe que la habilidad de crear empleo y mantener el nivel de vida de su pueblo dependerá del éxito que tenga en captar oportunidades comerciales ofrecidas por los mercados emergentes como los de América Latina. Como el anterior, el representante comercial de EE.UU. Charlene Barshefsky estableció, el principio fundamental de la política comercial de Clinton debía ser “apoyar la prosperidad del empleo en EE.UU. y la salud de las compañías norteamericanas” (1997:42). Por lo tanto, algunas personas en los Estados Unidos percibían al MERCOSUR como un tratado a los intereses norteamericanos. Barshefsky, mientras describía al MERCOSUR como una “desarrollada unión aduanera con ambiciones de expandir sus acuerdos de asociación a toda Sudamérica”, señaló que el mismo tenía “una claro objetivo estratégico con miras a la expansión comercial y una posición más sólida en los asuntos mundiales”. (1997:42). “MERCOSUR” significó “Brasil” en su mente. De hecho, Brasil resistió todas las presiones para aceptar el cronograma que pretendía el presidente Bill Clinton, que al final fue incapaz de impulsar el proceso que se había propuesto, en parte debido a dificultades internas. En noviembre de 1997, cuando quedó claro que perdería el voto en el Congreso, tuvo que retirar el proyecto de ley solicitando la tan mentada autoridad fast-track que necesitaba para negociar con los países de América Latina. De esta manera, el balance de poder ha sido sutilmente desviado hacia América Latina, quien, conducida por Brasil, se está esforzando por consolidar el MERCOSUR no sólo como un área de libre comercio sino como un mercado común al estilo de la Unión Europea. Clinton encontró que no tenía ninguna posibilidad de imponer la agenda que pretendía en la Cumbre de Santiago en Abril de 1998 – permitiendo a Chile asociarse al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. Esta cumbre, distinta a su predecesora en Miami, no fue concebida por los Estados Unidos, y a pesar de que 34 presidentes lanzaron las negociaciones para la creación del ALCA no consiguieron establecerlo, como Clinton había propuesto, antes del 2005.
A fines de 1990s, sin embargo, una severa crisis económica y una inestabilidad política nuevamente puso en peligro a los países de Sudamérica que habían establecido reformas en la política económica tales como la privatización y la liberalización del comercio, finanzas, liberalización del mercado de capitales, inversión directa extranjera, desregulación y disciplina fiscal. Estas reformas habían fracasado en resolver los problemas existentes y contribuyeron a un ensanchamiento de la brecha social.  Luego de una década de liberalización del libre comercio impulsada por Washington no se ha dado una reducción sustancial en Sudamérica de la extrema inequidad y pobreza. Casi todos los países fueron saqueados por la deuda externa y privatizaciones escandalosas. El General Charles W. Wilhelm, comandante en jefe del Comando Meridional de los EE.UU., haciendo uso de la palabra frente al Senado de los EE.UU. (2000), admitió que en Ecuador como en otras naciones en su área de responsabilidad, “la democracia y las reformas de libre comercio no están evidenciando resultados tangibles para la gente” y muchos países “están peor económicamente de lo que estaban antes de la restauración de la democracia”. Como había puntualizado Henry Kissinger, “ni la globalización ni la democracia has traído estabilidad a los Andes” (2001: 136). De hecho, no solo los Andes sino casi todos los países de Sudamérica se estaban incendiando, desde la guerra en Colombia hasta las asonadas en Buenos Aires, y había un rechazo popular a las reformas de libre comercio ya que se veían como artífices de la profundización de la pobreza y del  descontento social y político.
El 31 de agosto Clinton visitó Colombia y adelantó un programa (Plan Colombia) que proyectaba una inversión de U$S 1.3 billones en ayuda militar al programa antinarcóticos y a la campaña contra las guerrillas izquierdistas. En los días siguientes el Presidente Fernando Henrique Cardoso reunió a los presidentes de Sudamérica en Brasilia para lanzar su más ambiciosa propuesta para la unidad económica.  Este fue el primer encuentro presidencial en la historia de Sudamérica, y su Minuta Brasilia contenía la promesa de crear el libre comercio a la brevedad posible, económicamente uniendo 340 millones de personas en un área con una producción económica combinada de U$S 1.3 trillones. No se hizo mención al Plan Colombia y el Presidente de Colombia Andrés Pastrana rápidamente le aseguró a los demás líderes que su campaña antidrogas no conduciría a una intervención militar de los EE.UU. La visita de Clinton a Colombia y la cumbre de dos días en Brasilia reflejaron la contradicción de los intereses económicos, políticos y geopolíticos que estropeaban las relaciones EE.UU.-Brasil. Cardoso escribió en la víspera de la cumbre que debería ser “un momento para la reafirmación de la identidad Sudamericana coo una región donde la democracia y la paz avanzaran hacia proyectos para una aumento del proceso de integración energética entre países que viven juntos en el mismo vecindario” (2000).
Los Estados Unidos no vieron con buenos ojos esta reafirmación. Kissinger, a pesar de reconocer que Brasil se veía a sí mismo organizando Sudamérica mientras que Estados Unidos jugaba el mismo rol en Norteamérica, expresó francamente su idea de que el MERCOSUR había comenzado a esforzarse por excluir a los Estados Unidos de negociaciones bilaterales con otros socios tradicionales en la región o perseguido acuerdos internos similares a los que se daban en la Comunidad Europea en los campos económico y político, pudiendo enfrentar a los Estados Unidos con una serie de hechos consumados (Kissinger, 2001: 159-163). No obstante alguna crítica expresada por Cardoso frente a ciertos aspectos de la política de EE.UU. (unilateralismo, proteccionismo, etc.), muchos brasileños percibieron su política exterior, así como su política económica, como un mero accesorio de la hegemonía de EE.UU. Pero en Washington estaba claro que Brasil se alejaba crecientemente de Estados Unidos – un proceso “discreto en apariencia, peligroso en su tendencia” (Ferreira, 2001: 123). 
El gobierno de Cardoso intentó mantener relaciones amistosas con los Estados Unidos mediante alguna concesión (tal como la firma del Tratado de No-Proliferación Nuclear) que fue duramente criticada en Brasil, pero no pudo evitar la crucial divergencia acerca del ALCA, cuyo establecimiento podría afectar profundamente los intereses económicos y políticos de Brasil. Este fue el duro centro de la rivalidad, y Cardoso así  lo demostró durante su primer encuentro con el Presidente George W. Bush en Washington el 30 de marzo de 2001.  “El Presidente (Cardoso) y yo hemos tomado la decisión de que trabajaremos estrechamente para limar cualquier diferencia que pueda existir”, dijo Bush, y Cardoso dijo, “Eso es verdad. Estoy de acuerdo con el Presidente.  Creo que – tenemos, por supuesto, de tanto en tanto alguna diferencia. Eso es normal entre naciones. Ayer el Presidente dijo, americano – primero ser americano. Bueno, yo digo lo mismo, Brasil primero. Esto es normal. Pero entonces veamos como cooperar”. Bajo cualquier administración, Brasil debería cooperar con los Estados Unidos, pero no ha aceptado y no aceptará el ALCA tal como fuera propuesto por Washington. Y sin Brasil, la mayor clave económica y política de Sudamérica, el ALCA se tornaría irrelevante desde el punto de vista de los Estados Unidos.
Brasil tiene la estructura más diversificada en términos económicos de todos los países de Sudamérica; su estructura industrial es más integrada y competitiva, como se refleja en la proporción del PBI representado por manufacturación y exportaciones de manufacturas (más del 50%). El establecimiento del ALCA, si Brasil participara en él, afectaría las exportaciones brasileñas de manufacturas hacia otros países de Sudamérica (Pinheiro Guimarães, 1992). No sin razón, en 2002 Luiz Inácio Lula da Silva, líder de la central de trabajadores de izquierda y candidato presidencial, encabezando las encuestas de opinión previas a la elección de octubre de 2002, dijo que el ALCA “no es realmente un pacto de libre comercio. Por el contrario, es una política de anexación de América Latina a los Estados Unidos”. Su visión reflejaba la opinión mayoritaria en Brasil.
Al mismo tiempo, en Washington, Luiz Inácio Lula da Silva era descrito como un radical que revolucionaría Brasil y formaría otro eje del mal junto con los líderes comunistas de Cuba y, supuestamente, Venezuela. Tal nuevo bloque dominante de poder regional, se sugirió, intentaría radicalizar más aún el resto de América Latina. Paul O’Neill, entonces secretario del Tesoro, expresó preocupación acerca de este potencial desarrollo, y estimuló a los Republicanos en el Congreso, junto con conservadores identificados con las belicosas políticas de la administración de Ronald Reagan en Centroamérica, para solicitarle a Bush que adoptara una posición más dura contra Lula da Silva. El congresal Henry J. Hyde le dijo a Bush que muchos de sus colegas en el Congreso habían firmado una “carta en la que expresaban sus preocupaciones acerca de la asociación de diez años de Mr. Lula da Silva con las organizaciones terroristas de América Latina, Europa y el Medio Oriente en un foro que convino y organizó en sociedad secreta con Castro”. Según Hyde, existía “un real propòsito de que Castro, Chavez y Lula da Silva pudieran constituirse en un eje del mal en América que podría a corto plazo disponer de armas nucleares y misiles balísticos” (2002). Constantine C. Menges (2002), un alumno del último curso en el Instituto Hudson, sugirió que si Estados Unidos perdiera a Brasil frente a un “Marxista como da Silva”, uno de los puntos de la elección presidencial de 2004 podría bien ser “Quién perdió Sudamérica?”. Desde su punto de vista el “nuevo eje del mal” era “aún evitable”, pero si el candidato por-Castro resultaba electo presidente de Brasil los resultados podrían incluir un régimen radical en Brasil, restableciendo su armas nucleares y programas de misiles balísticos, desarrollando estrechos lazos para patrocinar terroristas como Cuba, Irak e Irán y participando en la desestabilización de las frágiles democracias vecinas. “Esto podría conducir a 300 millones de personas en seis países bajo el control de regímenes radicales anti EE.UU. y la posibilidad de que miles de nuevos indoctrinados terroristas puedan tratar de atacar los Estados Unidos desde Latinoamérica. Todavía, la administración en Washington parece estar prestándole poca atención”. David T. Pyne, quien se desempeñó como gerente responsable en programas internacionales para la cooperación con Latinoamérica y en el Departamento del Ejército, escribió: “el Presidente Bush debe actuar inmediatamente para apuntalar las fuerzas de libertad en Brasil” (2002).
Las relaciones entre Estados Unidos-Brasil continuaron siendo frías ya que Lula da Silva estableció como primera tarea la implementación en toda la nación de un programa de erradicación del hambre y jugó un rol en la mediación y negociación del fin de la huelga general contra el Presidente Hugo Chávez en Venezuela. Pero los asesores de George W. Bush pronto percibieron que él no estaba ni cerca de ser un terrorista de izquierda como lo habían pintado Hyde y el Washington Times. No estableció el default para la deuda externa brasileña, ganó credibilidad económica mediante el sostenimiento de las políticas macroeconómicas y mantuvo el modelo actual y los lineamientos de la política externa brasileña. 
Mientras enfatizaba su apoyo al MERCOSUR, mediante el concepto de fortalecer el poder negociador de Sudamérica con vistas a los Estados Unidos procurando estrechar los lazos con los vecinos de Brasil en la Comunidad Andina – puso la mira en una positiva relación bilateral con Bush, a quien visitó el 20 de junio de 2003, y se unió a él diciendo que “los Estados Unidos y Brasil resuelven crear una relación más estrecha y cualitativamente más sólida” mediante consultas regulares de alto nivel sobre temas que van del anti-terrorismo hasta la ayuda de África. “Sin ninguna pregunta”, Lula da silva dijo, “Creo que podemos sorprender al mundo en términos de relaciones” En realidad, sin embargo, los intereses nacionales son más fuertes que los deseos y las palabras. Aún existen hondas divergencias entre los dos países. El documento suscrito por Bush y Lula da Silva no hace mención alguna al liderazgo de Estados Unidos en la guerra de Irak, la cual Brasil ha denunciado duramente, y el ALCA está muerto. La intención de Washington de establecerlo virtualmente fracasó. Brasil, junto con Argentina y otros países Sudamericanos, tiene serios asuntos económicos y políticos que van contra el esquema de libre comercio. Es bastante probable que nunca exista un ALCA, como lo sueña Washington, que simplemente perpetua una relación desigual.

 
http://www.espacoacademico.com.br/062/62bandeira.htm

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