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martes, 21 de febrero de 2012

Nuevos colonialismos en América del Sur y África



TESTIMONIO: Nuevos colonialismos en América del Sur y África

Radiografía de la megaminería
Por Javier Rodriguez Pardo*

Una de las características del capitalismo del siglo XXI es el auge del extractivismo, un fenómeno que no es nuevo pero que se ha reconfigurado al calor de las necesidades de la economía y el mundo global. El actual boom de los precios de las materias primas ha redibujado territorios, en el marco de leyes benévolas para las empresas extractivas. África y parte de Sudamérica son objetivo de firmas multinacionales que articulan intereses políticos, económicos y a menudo militares para llevar adelante sus negocios.

Argentina nunca fue un país minero (no confundir con un país con minerales). Sin embargo, en la actualidad presenta territorios subastados y ocupados por unas 80 megacorporaciones dedicadas especialmente a la extracción metalífera, la mayoría canadienses y del «club» de las Islas Británicas (Commonwealth). En 2011, los proyectos mineros argentinos sumaban más de 200, en diferentes etapas de exploración, factibilidad, construcción y explotación, o esperando luz verde. De ellos, unos 60 corresponden a las provincias norteñas de Jujuy, Salta, Catamarca y La Rioja, medio centenar aún pretende operar en San Juan, San Luis, Mendoza y Neuquén, y los restantes se desarrollan en las patagónicas provincias de Santa Cruz, Chubut y Río Negro. A esta cantidad se suman miles de cateos mineros que examinan vastas áreas cuantificando yacimientos y su posibilidad extractiva, con una inexplicable laxitud legal: las cifras extractivas estremecen por el volumen de la devastación que se practica no solo en Argentina sino en el conjunto de América Latina.

Gas, petróleo, bosques, biodiversidad, minerales, agua y suelos fértiles fueron siempre los objetivos recurrentes de la política colonial, situación que hoy se magnifica con claridad en su adaptación neoliberal a través de reflotadas «invasiones» en nueva versión. El Tratado de Integración y Complementación Minera entre Argentina y Chile firmado por Carlos Menem y Eduardo Frei en 1997 es un buen ejemplo de neocolonialismo. Se trata de un instrumento legal que cede literalmente la Cordillera de los Andes a las firmas transnacionales y transforma vastos territorios en un virtual «tercer país» con legislación y código propios de funcionamiento: 4.441 km de frontera argentino-chilena y una franja de unos 150 km a cada lado componen ese nuevo territorio regido por el extractivismo. En el resto de la geografía argentina, las corporaciones mineras obtuvieron ventajas que no rigen para las otras actividades comerciales: un paquete de disposiciones jurídicas y un código minero, encabezados por la Ley 24.196 de Inversiones Mineras, les permiten pagar regalías paupérrimas, las eximen de impuestos y gravámenes, les facilitan obtener subsidios en insumos y reintegros por exportaciones, al mismo tiempo que tributan con declaraciones juradas -con la evidente posibilidad de fraguar los datos- una vez que los bienes extraídos arriban al país de destino y no al atravesar la aduana. Las corporaciones mineras eluden, en definitiva, los controles reales que deberían tutelar las exportaciones. Un importante matutino porteño lo destacaba ya hace años con inocultable sorpresa: «los propios representantes de las empresas mineras comentaron públicamente que Argentina supera en oportunidades de negocios a Australia y a Estados Unidos merced a un marco legal conveniente en materia económica y fiscal, y flexible en el terreno medioambiental» (1)

América Latina padece las «invasiones» mineras porque la tecnocracia globalizada de las corporaciones descubrió la manera de extraer los minerales de baja ley, minerales críticos y estratégicos que faltan en el Norte y que abundan en partículas diseminadas en territorios del llamado Sur, a los que se accede dinamitando extensos ecosistemas, pulverizando rocas, destruyendo glaciares, expulsando a comunidades y contaminando con una sopa química las nacientes de acuíferos y las napas en las áreas donde se ejecuta la actividad extractiva. Todas las manifestaciones mineras registradas en las direcciones de los organismos provinciales respectivos figuran como polimetálicas; yacimientos de oro, plata, cobre y uranio contienen también minerales como molibdeno, renio y las llamadas «tierras raras», generalmente de mayor relevancia que el mineral madre motivo de la explotación. Del socavón de antaño se pasó a la minería a cielo abierto, y el open pit hegemonizó nuevos paisajes y convirtió territorios en verdaderos quesos gruyer. Los estragos que produce esta nueva minería, que desecha la linterna en el casco del obrero, son considerables: requiere de mayores volúmenes de agua, más energía para movilizar equipos y plantas y, cuanto más baja es la denominada ley mineral, de mayor cantidad de compuestos químicos con cianuro y ácido sulfúrico, más voladuras y más escoria arrumbada en los alrededores: por cada anillo de oro la minería abandona unas 20 toneladas de escombros, cúmulos de contaminación e impacto ambiental en todos los órdenes.

Pasivos ambientales

Como señalamos, las transnacionales mineras pagan en función de lo que informan en sus eclaraciones juradas, pero además, aunque se les aumente el canon, miles de proyectos dejarán un pasivo ambiental a perpetuidad. No se trata de unas pocas explotaciones capaces de comprometer un ecosistema; son cientos de mineras y subsidiarias que intentan operar en una misma provincia. «Pueblo minero, pueblo mísero», decía un antiguo proverbio del pasado europeo que repetían acongojadas comunidades mineras de asturianos y vascos. Sin embargo, el actual boomlatinoamericano es presentado como un proceso razonable por medio del cual los recursos deben ser arrancados de la tierra a cambio de trabajo y de ingresos escasos. Se les dice «recursos» porque se puede acudir a ellos, recurrir a ellos, pero ¿debemos hacerlo? ¿Quién lo decide, quién lo propone y por qué? ¿Con qué derecho se justifica semejante impacto y dolo si 86% del oro termina en las estanterías de los joyeros y la mayor parte del 14% restante, en las bóvedas de los bancos? Solo una minúscula porción (3%) del 14% remanente se utiliza en la industria. ¿Se acude al recurso o, en realidad, al bien común? La actual minería a cielo abierto extrae arrasando, apela al ecosistema y destruye su complejidad para obtener los bienes que son comunes a todos los habitantes. Las riquezas existentes en el planeta no son recursos naturales, son bienes comunes, pero en el debate nos dirán (ya lo hacen) que las viviendas, las rutas, los vehículos y los electrodomésticos, todo proviene de la minería y, en gran parte, de la minería metalífera. De modo que -proclaman los defensores más eufóricos- la irracionalidad y la demencia del ecologismo fundamentalista nos quieren hacer retornar a la Prehistoria; pero estos argumentos en realidad ocultan, por ejemplo, que el agua vale más que el oro y que la actividad minera la agota en regiones que solo cuentan con un par de oasis, como las provincias cuyanas de Mendoza y San Juan.

La lógica habitual del ingeniero minero únicamente entiende que si hay mineral y es rentable extraerlo, se extrae, y no acepta la discusión sobre dónde, cuándo, cómo, cuánto y para qué se extrae. Sin formularse estas preguntas, las empresas se dedican a derribar montañas buscando minerales que -metafóricamente- solo existen en polvo, minimizando el pasivo ambiental con cálculos que finalizan en las bolsas de valores del «Primer Mundo»; es que la roca mineral -extinguida- perdió su formato vetiforme. Es el saqueo al que se refieren quienes critican las aberraciones de la prospección minera y de la bioprospección, el que fue decididamente advertido en septiembre de 2002 en la ciudad de Esquel cuando el activismo social de ese pequeño pueblo de la cordillera chubutense proclamó «¡Vienen por el oro, vienen por todo!» y mediante un plebiscito derribó con 82% de los votos las intenciones mineras de la aurífera canadiense Meridian Gold.


La respuesta de los pueblos latinoamericanos no es violenta, al menos por el momento. Se trata de puebladas que intentan defender el agua y los territorios considerados como el bien común.

La respuesta de los pueblos latinoamericanos no es violenta, al menos por el momento. Se trata de rebeliones, puebladas que intentan defender el agua y los territorios considerados como el bien
común natural más preciado del hábitat. Curiosamente, el agua que escasea en países del Norte está presente en Argentina con relativa abundancia; sin embargo, en el Noroeste argentino, la escasez de agua y la desertización son alarmantes. Pese a ello, la minera bhp Billiton mandó perforar cinco pozos para, a través de dos acueductos de 3.000 litros por segundo cada uno, llevar agua dulce desde la provincia argentina de Salta hasta Monturaqui, una estación chilena que se encuentra a 25 km de Socompa y a 75 km de mina La Escondida. De acuerdo con estudios realizados para bhp Billiton, los acuíferos de Atacama están en franco retroceso y natural más preciado la producción de cobre de La Escondida no podría continuar sin agua (2) Son varias las explotaciones cupríferas chilenas que esperan el agua dulce que se bombeará desde el desierto salteño para lixiviar las rocas metalíferas. Una de ellas es mina Zaldívar, de Barrick Gold, ubicada a solo 10 km de La Escondida y a distancia semejante de Chuquicamata, gigantesca mina chilena de cobre a cielo abierto que opera Codelco, en Calama, y que consume 1.800 litros de agua dulce por segundo durante las 24 horas.

Hace 500 años se detectaban minerales a ojo, hoy se los detecta mediante satélites. La teledetección es un método eficaz para que los riesgos de inversión minera y los costos de la búsqueda de yacimientos se reduzcan sustancialmente. En 1900, eeuu obtenía cobre 5% de ley mineral; el que obtiene hoy apenas llega a 0,4% de ley. El planeta colapsa y la principal potencia mundial continúa con igual o mayor derroche; cada estadounidense consume por año casi 20 toneladas de minerales. La pregunta recurrente es qué planeta sería este si China consumiera la misma cantidad de minerales por habitante, y
la respuesta es única: tendríamos un mundo inhabitable. Si consideramos que dentro de 40 años se habrá duplicado la cantidad de habitantes del planeta, habría que imaginar entonces una respuesta que evite la inmolación humana.


Adnan Khashoggi fue accionista de Barrick Gold Corporation; multimillonario traficante de armas árabe saudita, aliado de Bush y famoso por sus ventas ilícitas de armas a Irán

Para las corporaciones transnacionales como Barrick Gold, estas cuestiones parecen ser manejables sin reparar en los métodos. Basta recordar cómo fue creciendo la minera mayor del oro, de la mano de George Bush (padre), Adnan Khashoggi y Peter Munk (3). Para nosotros, se trata de un caso testigo. En su condición de ex-presidente, Bush se convirtió en un importante accionista de Barrick y miembro honorario de la junta de asesoría internacional de la empresa. Adnan Khashoggi fue accionista de Barrick Gold Corporation; multimillonario traficante de armas árabe saudita, aliado de Bush y famoso por sus ventas ilícitas de armas a Irán (4), fue detenido luego por el tráfico de armas a los «contras» nicaragüenses. Peter Munk fracasó en los negocios y pasó a ser un niño mimado de la monarquía británica, socio de Khashoggi y presidente de Barrick Gold Corporation. Brian Mulroney, ex-primer ministro de Canadá, director y mediador de Barrick, asistió en los comienzos mineros a Bush en la junta internacional de la empresa. En una nota que publicamos en La Séptima (5), revista sanjuanina en la que denunciamos las actividades de Barrick en los yacimientos de Veladero y Pascua Lama, reprodujimos un texto del periodista Anton Chaitkin que afirma que «la inversión inicial mayoritaria de Barrick fue aportada por Khashoggi y algunos socios suyos del tráfico de armas, que por aquellas fechas organizaban el trueque de armas y drogas entre Irán, Israel y Nicaragua, que condujo en 1986 al escándalo de Irán y los contras» (6). La representación legal de Barrick Gold en la provincia de San Juan respondió duramente al artículo, amenazó con iniciar acciones legales contra mí y exigió el derecho a réplica con el mismo espacio utilizado por las notas publicadas. Sostuvo que «aseverar que el Sr. Munk o cualquier persona en Barrick está involucrada con el narcotráfico o venta de armas es totalmente irresponsable, injurioso, escandaloso e indignante» (7) Mi respuesta, por así decirlo, fue un nuevo informe: «Barrick miente», que ratifica el dossier cuestionado (8). La doctora Jimena del Valle Daneri, representante legal de Minera Argentina Gold  sa y Barrick Exploraciones Argentinas sa, ambas subsidiarias de Barrick Gold Corporation, según copia del poder que adjuntaron (en la causa legal que sugirieron iniciarme), no niega la vinculación de Barrick con el ex-presidente de eeuu, pero se esmera en rechazar «toda participación de Bush en el proyecto minero de Zaire», entre otras consideraciones.


Peter Munk: "Fabricación de un magnate moderno"

Por otra parte, la biografía autorizada de Munk, Peter Munk: fabricación de un magnate moderno (9), describe vínculos, acciones y negocios del presidente de Barrick Gold y permite rastrear socios y orígenes empresarios, asociaciones investigadas judicialmente y, sobre todo, el método para sortear dificultades financieras y políticas.

Traficante de armas y amante del lujo hasta la excentricidad -su yate favorito apareció en una película de James Bond-, Khashoggi merodeó todos los grandes escándalos de los años 70 y 80. Entre otros, el Irán-contras, el bcci, el banco de Gaith Pharaon, del megalavado y hasta la desaparición del patrimonio (mal habido, claro) de los filipinos Ferdinand e Imelda Marcos, por cientos de millones de dólares.(10)

Además, Khashoggi fue socio de Munk en emprendimientos hoteleros. El empresario saudí fue arrestado en 1989 por fraudes relacionados con propiedades inmobiliarias adquiridas por el matrimonio Marcos en Manhattan y cuadros que desaparecieron del Museo de Arte Contemporáneo de Manila (11)

Respecto de la mina Goldstrike en Nevada, la defensoría legal de Barrick que contraatacó mi escrito en la provincia de San Juan insistió en que «el Sr. Bush no tuvo desempeño alguno en la adquisición de esa mina para Barrick»; contesté recomendando repasar los numerosos artículos periodísticos sobre el tema, en particular uno escrito por Mark Sonnenblick que describe cómo «George Bush le regaló 10.000 millones de dólares a Barrick Gold» (12), o mejor aún, la denuncia del 11 de marzo de 1993 en la subcomisión respectiva del Congreso Nacional de eeuu, efectuada por Philip M. Hocker, presidente del grupo ambientalista Mineral Policy Center.

Por razones de espacio, en mi artículo «La macabra Barrick de Bush» omití mencionar a un singular número de ejecutivos y accionistas privilegiados de Barrick. Se destacaba Andrónico Luksic, asesor de la firma minera y acaudalado empresario chileno. Luksic maneja los destinos de mina Pelambres, sobre la cordillera, en el límite con la provincia de San Juan, donde se asientan del lado argentino los yacimientos de cobre y polimetálicos Pachón, segunda explotación binacional en ciernes, como la de Pascua Lama. El empresario fue construyendo un imperio bancario en sociedad con el Hong Kong and
Shanghai Bank, conocido también como el «banco del tráfico de opio». En la actualidad, un proyecto conjunto entre Antofagasta Minerals -empresa perteneciente al grupo Luksic- y Barrick Gold los fuerza a litigar juntos contra el gobierno de Pakistán, que les impide explotar la concesión minera de Reko Diq por violar reglas locales (13)

Lo que seguramente causó mayor espanto en los lectores sanjuaninos de «La macabra Barrick de Bush» fue la descripción del genocidio en Zaire, que comenzó en septiembre de 1996, poco antes de la entrada de Barrick y Anglo American en esa zona minera. Los testimonios recogidos por Jeffrey Steinberg prueban que la invasión del este de Zaire coincidió con la entrada de Barrick y Anglo American para adueñarse exactamente de esa zona, y narran el espantoso genocidio llevado a cabo por fuerzas financiadas por franceses y británicos. En ninguna guerra -dice Steinberg- está ausente el botín. Este moderno mundo empresario incluye mafias sostenidas en estrategias globales para la apropiación de yacimientos, que enlazan a ex-oficiales de inteligencia, ejércitos y escuadrones de la muerte, sicarios de las mineras. Según Steinberg, la destrucción de África tiene un ideólogo: «Barrick Gold, junto con la Corporación Anglo American, con sede en Sudáfrica, está involucrada en las operaciones para arrebatarles los metales estratégicos a las naciones de África Central, mediante el mayor genocidio per cápita que se haya visto en los tiempos modernos» (14)

El auge del teléfono móvil desató la guerra del coltan, un mineral que extiende la vida de las baterías y combina dos metales: colombita y tantalita, de los que se extraen el tántalo y el niobio. Según parece, el continente guarda 80% de las reservas mundiales. Con el coltan se fabrican potentes teléfonos celulares y misiles balísticos intercontinentales, y su precio supera varias veces los del tungsteno y el oro; el mundo de la electrónica, la ciencia del espacio y las centrales nucleares dependen del desarrollo de este mineral (15).  En 1997, al caer en Zaire el presidente Mobutu (apoyado por capitales franceses), irrumpe
Laurent Kabila, apoyado por Ruanda y Uganda (y sostenido por eeuu y Gran Bretaña), a costa de millones de caídos en enfrentamientos tribales sangrientos. En menos de un año, el conglomerado de intereses antimobutistas conquistó Kinshasa y cambió el nombre del país, que pasó a llamarse República Democrática del Congo. Las grandes empresas mineras anglosajonas obtuvieron concesiones en Katanga, al sur, área rica en cobre y otros minerales. Entre los beneficiados por el nuevo reparto destacan tres: Barrick Gold, de Canadá; American Mineral Fields, en la que Bush padre también tenía intereses, y la sudafricana Anglo-American. Las empresas francesas, aliadas de Mobutu,
quedaron fuera. Pero Kabila muy pronto cayó también en desgracia al proyectarse como un nuevo Lumumba, cuando comenzó a exigir a las transnacionales el pago de impuestos por la explotación de las riquezas mineras...


El antiguo Congo quedó convertido en el escenario de una guerra en  la que han participado directamente los ejércitos de siete países. Madeleine Albright lo llamó la «Primera Guerra Mundial africana» 


La Organización de las Naciones Unidas (onu) no duda en afirmar que el estratégico coltan financia estos genocidios y es una de sus causas, pero el resto de los minerales también siembran muertes que benefician a las corporaciones transnacionales: el antiguo Congo quedó convertido en el escenario de una guerra en la que han participado directamente los ejércitos de siete países. Madeleine Albright lo llamó la «Primera Guerra Mundial africana»: las fuerzas de Kabila, Angola, Zimbabwe, Sudán y Chad en un bando; tres guerrillas congoleñas, Ruanda, Burundi y Uganda, en el otro. El expolio de diamantes, oro y coltan del este del Congo llevó a los ejércitos de Ruanda y Uganda a enfrentarse a tiros tres veces (dos en 1999 y una en 2000) por el control de Kisangani (16).

Los propios ingleses divulgaron los sucesos de manera impactante. El influyente diario The Times, de Londres, publicó una opinión concluyente:

En noviembre de 1996, Washington acordó su apoyo diplomático a la rebelión en el este de Zaire, formada esencialmente por los tutsi (etnia fundadora del fpr de Kigali, entonces en el poder), que se saldó con la caída de Mobutu. En consecuencia, los medios franceses ven una conspiración anglófila con Kabila, en la que Inglaterra pone su experiencia de la era imperial, y los americanos, el dinero y el entrenamiento militar que los tutsi han necesitado para invadir el Zaire en solo siete meses. Puede que la teoría de la conspiración oculte una verdad. Entre los beneficiarios del cambio de régimen se encuentra
George Bush, que con el ex-primer ministro canadiense Brian Mulroney es consejero de la Barrick Gold de Toronto y ha obtenido de los rebeldes una concesión minera de oro de 80.000 km2, en el noreste de Zaire. Pero la conspiración es más profunda y más sutil.(17)

Este análisis no recibió objeciones de los involucrados. En cambio, los sucesos de Tanzania preocuparon mucho más a los magnates de Barrick y a sus vinculados políticos. Los abogados de Barrick que contestaron mi artículo «La macabra Barrick de Bush» también se preocuparon por desmentir mi nota referida a esos hechos: 400.000 personas, mineros artesanales, granjeros, campesinos, comerciantes pequeños, fueron desalojados por la fuerza de Bulyanhulu, en la región de Shinyanga, Tanzania central occidental, después de dos años de lucha en los que gobierno y mineras reclamaban el enclave de los depósitos del oro. Según varias denuncias, más de medio centenar de trabajadores fueron muertos (al parecer enterrados vivos) cuando en 1996 las autoridades y la compañía minera canadiense decidieron rellenar los pozos de extracción (18). El trabajo sucio quedó hecho, y en marzo de 1999, Barrick Gold Corporation adquirió los depósitos de Bulyanhulu al comprar la Sutton Resources y su subsidiaria de Tanzania, responsables directas del genocidio. En el Foro Económico Mundial de 2007, Munk respondió las acusaciones afirmando que «cuando vamos a Tanzania o a Argentina o a la punta de Paquistán, aplicamos los mismos estándares ambientales y antipolución que en la Columbia británica». Las evidencias parecen refutarlo.

En secuencia semejante, Barrick opera mina Porgera, en Papúa Nueva Guinea. La misión Human Rights Watch investigó denuncias sobre expulsión de poblaciones y violaciones a mujeres de la comunidad local por parte de fuerzas de seguridad de Barrick Gold. Fui testigo presencial de las acusaciones en el Parlamento de Ottawa, llevadas a cabo por los indígenas a los que Barrick les incendió las viviendas. Los congresistas canadienses, preocupados por los métodos extractivos de sus empresas en el extranjero, trataban entonces un proyecto de ley (C-300) con ánimo de regularlas y controlarlas, motivo por el cual fui invitado a exponer en el Congreso. Pero en definitiva el proyecto no prosperó, precisamente debido al poder del lobby minero.


Veladero, Argentina

En los cinco continentes, Barrick se ha teñido de sangre (como en mina Pierina, en Perú) y ha ejecutado fraudes (la mina El Indio jamás tributó al fisco chileno al no declarar ganancias). Barrick fue noticia por contaminación, destrucción territorial y saqueo, con derrumbes (Lake Cowal, Australia), derrames de
gasoil y multas (Veladero, Argentina) e informes de impacto ambiental adulterados, en los que se mencionaban inexistentes cuerpos de hielo de diez años de antigüedad, cuando en realidad se trataba de glaciares que la empresa intentó trasladar con palas mecánicas. En 2008, el Fondo Soberano Noruego se deshizo de las acciones de la Barrick Gold por razones de ética ambiental; concretamente, condenó los «daños irreparables» en Papúa Nueva Guinea (19).

Papúa Nueva Guinea

Son varias las puntas del neogenocidio empresario trasnacional. Como ha afirmado Noam Chomsky,

A comienzos de año, luego de que se informó que abogados del Departamento de Justicia de eeuu intentaron demostrar que el presidente podía autorizar el uso de la tortura, el decano de la Facultad de Derecho de Yale, Harold Koh, dijo alFinancial Times: «La idea de que el presidente tiene el poder constitucional de permitir la tortura es como decir que tiene el poder constitucional de cometer genocidio». (20)

Noam Chomsky en la Facultad de Derecho de Yale

A medida que los pueblos resistan, la respuesta de las potencias industrializadas también se endurecerá; necesitan perpetuarse, consolidar su dominio en un futuro que se presenta incierto para todos, en un planeta colapsado por una devastación consumista que ofrece cada vez menos insumos. Gran parte del Norte insiste con un modelo económico tan agotado como errátil e igualmente defiende su estatus de derroche y de poder, sabe que los recursos se acaban y los acopia, transfiere sus industrias contaminantes a regiones ignotas del Sur, mitiga su hacinamiento poblacional, la escasez de agua, el espacio territorial que perdió, y ejecuta para ello una irrupción masiva. Cobre y estaño, oro y diamantes dejaron de ser el botín preferido de las corporaciones mineras monopólicas que explotan las montañas orientales del Congo al aparecer el coltan, también frecuente en el continente sudamericano; estos minerales se convirtieron en la vedette de la minería, y muy pronto serían vitales para una variedad de artefactos electrónicos de la modernidad aeroespacial y médica (implantes) y para la industria bélica. De pronto los diarios europeos se tiñeron de sangre; eeuu decidió orquestar una guerra civil que desplazaría a gobierno y fuerzas congoleñas que no controlaba, como ya vimos, provocando dos millones y medio de muertos y más de medio millar aniquilados por los tutsi y otras etnias al cruzar en fuga y en éxodo la frontera. ¿Acaso eso no es genocidio?

El advenimiento de un sinfín de denuncias sobre violación de derechos humanos no se hizo esperar, al tiempo que Nokia, Motorola, Compaq, Sony y otras fábricas pertenecientes a japoneses, chinos, alemanes y norteamericanos comenzaban a dominar el mercado mediante firmas de la talla de Cabot Corporation, om Group de eeuu, la hc Starck de Alemania y Nigncxia de China, responsables de un genocidio escandaloso -si es que acaso hay algún tipo de genocidio que no lo sea-.

Los minerales críticos y estratégicos hoy son las «tierras raras», unos 15 elementos de la tabla periódica que a principios del siglo xx no tenían aplicación y cuya utilidad se desconocía, de ahí su nombre. Hoy la demanda mundial obliga a China, principal productora, a limitar las exportaciones de estos productos,
previendo el mercado de automóviles eléctricos que irrumpe de manera sostenida y que requiere de aleaciones con el «raro» neodimio. Otro componente de estas «tierras» es el lantano, crucial para las baterías de los automóviles, en la electrónica y en comunicaciones digitalizadas, la biotecnología, la balística intercontinental, el dominio de las patentes, el territorio, el poder del conocimiento, la hegemonía del poder; el Norte viene por todo y, para entonces, estos pueblos del hemisferio sur habrán transitado de la resistencia a la rebelión, aunque amen desesperadamente la paz.

En este plano, juega un papel crucial la Ley Antiterrorista, patrocinada en su momento por eeuu, por orden y presión del Grupo de Acción Financiera Internacional (gafi), y secundada por gobiernos como el de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, que lleva adelante una suerte de progresismo liberal desarrollista y una política pendular entre el revisionismo defensor de los derechos humanos y el apoyo a las corporaciones transnacionales extractoras de commodities. Esta ley permitiría juzgar acciones promovidas por militantes de movimientos sociales que ejercen el derecho a la protesta, que se oponen al uso licencioso del agua de la megaminería hidroquímica a cielo abierto, a la biodiversidad diezmada por el saqueo, rigurosamente defendida por campesinos y pueblos originarios. La criminalización de la protesta social es el resorte que les faltaba a las corporaciones transnacionales que condicionan sus inversiones al otorgamiento de licencias sociales para operar en paz su extracción utilizando trabajadores cautivos por necesidades básicas insatisfechas. Para el mundo globalizado de las corporaciones, un país con ley antiterrorista es un país confiable.

http://rodriguezpardo.blogspot.com
Javier Rodríguez Pardo



*Javier Rodríguez Pardo: Docente, periodista de investigación y militante de asambleas socioambientales. Fue fundador del Movimiento Antinuclear del Chubut (mach), que frenó el establecimiento de un repositorio de desechos radiactivos en Gastre (Patagonia argentina). Es cofundador de Renace Argentina y autor de los libros En la Patagonia n o (Lemú, El Bolsón, 2006) y Vienen por el oro, vienen por todo (Ciccus, Buenos Aires, 2009). Integra la Unión de Asambleas Ciudadanas (UAC, Argentina).

1. La Nación, 19/4/1996, en el marco de la conferencia «Haciendo minería en la Argentina».
2. El Tribuno, Salta, 15/4/2008.
3. V., por ejemplo, Hugo Alconada Mon: «Peter Munk, el polémico rey Midas de los negocios
mineros» en La Nación, Buenos Aires, 6/11/2011, disponible enwww.lanacion.com.ar/1420837-
peter-munk-el-polemico-rey-midas-de-los-negocios-mineros.
4. V. «Arabia Saudí intentó retener los fondos de Khashoggi al estallar el 'Irangate'» en El País,
17/2/1987, disponible en http://elpais.com/diario/1987/02/17/internacional/540514815_850215.html
5. «La macabra Barrick de Bush», 26/11/2004.
6. A. Chaitkin: «The Bush Gang and Barrick Gold Corporation» en Executive Intelligence Review
24 No2, 3/1/1997.
7.  Carta fechada en San Juan, Argentina, el 9 de diciembre de 2004, dirigida a La Séptima y firmada por Jimena Del Valle Daneri.
8. La Séptima, 9/2/2005.
9. Donald Rumball: Peter Munk: The Making of a Modern Tycoon, Stoddart, Toronto, 1996.
10. H. Alconada Mon: ob. cit.
11. Félix Monteira: «Kashogui planea aceptar la extradición y evitar la cárcel» en El País, 21/4/19 8 9.
12. M. Sonnenblick: «George Bush's $10 billion giveaway to Barrick Gold» en Executive Intelligence
Review vol. 24 No2, 3/1/1997.
13. Sandra Novoa F.: «Luksic activará negociación con gobierno pakistaní para proyecto Reko» en La
Tercera, 3/12/2011, disponible enhttp://diario.latercera.com/2011/12/03/01/contenido/negocios/10-92675-9-luksic-activara-negociacion-con-gobierno-pakistani-para-proyecto-reko.shtml
14. J. Steinberg: «George Bush's 'Heart of Darkness'» en e i r vol. 24 N° 2, 3/1/1997. 15. Keith Harmon Snow y David Barouski: «El saqueo del Congo i» en Business in Africa Magazine (International Edition), 8/2006, reproducido en Rebelión, 28/9/2006, www.rebelion.org/noticia.php?id=38262 . V. tb. Ramón Lobo: «La fiebre del Coltan» en El País, 2/9/2001 y Deirdre Griswold
y Johnnie Stevens: «Bush y Clinton en la red: Tras el asesinato de Kabila» en Znet en español,
24/1/2001, reproducido en Rebelión, 18/7/2001,
180701.htm>; Alberto Vázquez-Figueroa: Coltan, Ediciones b, Barcelona, 2008; Kevin Fedarko, Peter Graff y Marguerite Michaels: «Death Cries of a Nation» en Time, 11/11/1996; José Ferraz: «El
coltan», video reportaje, 2006, disponible en http://youtu.be/NX8C-YSA2tY
16. Ver Ramón Lobo: «Ruanda, en busca del contexto 2 (1998-2010)» en Aguas Internacionales, blog
de  El País.com, 21/7/2010, http://blogs.elpais.com/aguas-internacionales/2010/07/ruanda-en-busca-del-contexto-19982010.html
17. Sam Kiley: «New Leaders Take Africa's Destiny Into Their Own Hands» en The Times, 20/5/1997;
Uwe Friesecke: «Strategic Considerations of the Rwandan Catastrophe of 1994», dossier preparado
para el Equipo de Defensa Caso Ntagerura, Tribunal Penal Internacional para Ruanda, Arusha,
Tanzania, 25 de junio de 2002.
18. Alain Deneault, Delphine Abadie y William Sacher: Noir Canada. Pillage, corruption et criminalité en Afrique, Les Éditions Écosociété, Montreal, 2008. Las empresas Barrick Gold y Banro
negaron estas informaciones, acusaron a los autores de orquestar una campaña de difamación y
los demandaron por us$ 11 millones. V. «Dos mineras demandaron a tres investigadores por us$
11 millones» en b a e, www.diariobae.com/diario/2011/05/27/471-dos-mineras-demandaron-atres-investigadores-por-u$s11-millones.html
19. V. la respuesta de la empresa minera enwww.barricksudamerica.com/minera/temas_respuesta_fondo_inversion.php
20. «La presidencia imperial y sus consecuencias» en La Jornada, 5/1/2005.


Este artículo es copia fiel del publicado en la revista Nu e v a So c i e d a d No 237, enero-febrero de 2012, ISSN: 0251-3552,
http://www.nuso.org/upload/articulos/3825_1.pdf

viernes, 30 de diciembre de 2011

Brasil y su acción subimperialista en América Latina

29/12/2011x Elaine Tavares :: Más articulos de esta autora/or:


El sistema capitalista tiene una consigna que es el retrato vivo de su naturaleza: para que uno viva, otro tiene que morir.
Nadie que viva en ese sistema puede escapar de eso. No es sin razón que la principal discusión del mundo actual sea justamente la idea de desarrollo, pues, cada día más la gente se da cuenta de que la promesa de desarrollo que está imbricada en la idea capitalista de producción solo es buena para muy pocos. En los países centrales, que son la punta del sistema, el desarrollo es desigual y combinado. Siempre hay una capa significativa de la población que se queda explotada y en situación de pobreza extrema, sirviendo como mano de obra para que el sistema funcione.

En los países de la periferia del sistema lo que existe es un capitalismo dependiente, y el desarrollo posible es únicamente el desarrollo del subdesarrollo pues como ya mostró con mucha eficacia el teórico Andre Gunder Frank, es la naturaleza del capitalismo crear matrices y periferias, en camadas. Así, la promesa del capitalismo se vuelve ilusoria. Jamás, en el sistema, la gente que vive en la periferia podrá desarrollarse. Es una mentira que, de tantas veces repetida, aparece como verdad. Lo que sí, puede pasar, es que algunos países de periferia desarrollaren algunos aspectos de la vida o de algunas regiones, pero al mismo tiempo, causando el subdesarrollo de otras.

Eso es lo que pasa en Brasil. Es, de hecho, un gigante, ocupando el 47% del área de América Latina. Tiene 8.514.876 kilómetros cuadrados y 23 mil kilómetros de frontera. Aparece como una potencia en la región y desde los años 50 del siglo pasado, cuando empezó a aceptar todos los conceptos del desarrollo capitalista ha vivido esa realidad. Desarrollo en algunas regiones y miseria infinita en otras. Capitalismo dependiente. Hoy, viviendo un momento de crecimiento económico, refuerza aún más su política subimperialista en relación con los demás países vecinos. Política esa que empezó con fuerza en el periodo de la dictadura militar, cuando igualmente pasó por un vigoroso proceso de crecimiento, apoyado por el imperio estadounidense.

El teórico brasileño Ruy Mauro Marini es el que mejor ha definido el concepto de subimperialismo llevado a cabo por los países dependientes, como es el caso de Brasil en América Latina. Marini deja muy claro que el subimperialismo no es un imperialismo de grandeza menor o de segunda categoría. Es un fenómeno que comparte leyes del desarrollo capitalista comunes a la teoría del imperialismo (monopolios y capital financiero), aunque tenga elementos propios que corresponden al funcionamiento del capitalismo dependiente tales como la superexplotación del trabajo, la integración del capital nacional al extranjero y la monopolización extrema a favor de la industria suntuaria. Según Marini, el subimperialismo sigue la lógica de la cooperación antagónica, sea cual sea, al mismo tiempo que coopera con el imperialismo en las políticas generales, actúa en una dinámica contradictoria buscando el dominio entre sus vecinos, buscando hegemonía regional.

Esa dinámica ya pudo ser notada a partir de los años 60 cuando la nueva división del trabajo de la pos guerra generó subcentros políticos que, además de su dependencia, entraron en la etapa del monopolio y del capital financiero. En el caso de Brasil ese movimiento empezó en la década del 1970, cuando el régimen militar vivió lo que se conoció luego como el “milagro brasileño”, época de crecimiento económico con fuerte participación del capital extranjero y una forma específica de la reproducción del capital, o sea, el desarrollo del subdesarrollo. En los años 70, Brasil ya estaba en el noveno lugar en la producción de automóviles y era el segundo exportador de armas, quedando atrás solamente de Israel. Así como muy bien explica Ruy Mauro Marini, el subimperialismo brasileño “no es solo la expresión de un fenómeno económico. Es resultado en una amplia medida del proceso mismo de la lucha de clase en el país y del proyecto político, definido por el equipo tecnocrático-militar que asume el poder en 1964, aunados a condiciones coyunturales en la economía y la política mundiales”. En esa década hubo un “boom” financiero que se desplazó hacia los países subdesarrollados. En ese tiempo, Brasil estaba en la primera fila entre los receptores de capitales extranjeros. A fines de 1967 empieza con fuerza el mercado de capitales en Brasil, con el propio gobierno abriendo las puertas a las inversiones y préstamos en dinero entre empresas extranjeras y nacionales. Eso permitió el crecimiento de los años 70. Para que se tenga una idea, según Marini, las inversiones extranjeras, de 1966 al 1970 pasaran de 479 mil a 3.485 mil millones de dólares. Y el estado tenía que abrir camino para su realización. Crecía entonces los aires de potencia de Brasil.

Así que no fue sin razón la otra forma de actuación subimperialista concretada en el saqueo de materias primas y de fuentes de energía en los países vecinos, como el leonino tratado de Itaipú firmado con Paraguay en 1973, para la construcción de la mayor planta hidroeléctrica de América Latina, en el Río Paraná. La obra destruyó una de las mayores bellezas naturales de la región: las siete cataratas de Iguazú, hecho que demandó mucha lucha de la gente brasileña.

En aquellos días, Paraguay no aportó nada para la construcción (quedó con una deuda), pero a lo largo de todos esos años ha sido penalizado con la compra de la energía a precios muy baratos. Como el país vecino solamente necesita del 4% de la energía generada, el resto va a Brasil, pero podría ser vendida a otros clientes. Cosa que no es posible por el tratado. Y cuando el gobierno paraguayo intentó cambiar esto fue vapuleado por los directivos de la central, como se puede ver en la declaración de Jorge Samek, presidente en aquel entonces: "Cualquier tribunal internacional se limitará a analizar el tratado, que está siendo cumplido integralmente y es totalmente justo (el subrayado es mío). Si vamos a un tribunal internacional, Brasil terminará recibiendo una carta de felicitación". La demanda de Paraguay era que el Brasil empezase a pagar 1.200 millones de dólares al revés de los 130 mil dólares que estaba pagando.

En ese tratado que sigue vigente, Paraguay estaba obligado a vender su excedente energético a Brasil hasta el año de 2023, y por un precio absurdamente bajo. El total era de 45,31 dólares, pero solamente 2,81 se quedaba con el gobierno paraguayo, una vez que el restante era enviado al Brasil como pago de la deuda por la construcción. La cuestión del precio solo fue reparada tiempo después, en julio de 2011, ya en el gobierno de Fernando Lugo. Con el nuevo acuerdo, Brasil triplica lo que paga a Paraguay y el país vecino puede vender su parte de energía a otras empresas. Pero aún así, suscribió otros acuerdos de “ayuda” a Paraguay que puede redundar en más deudas.

Intervenciones militares también se llevaron a cabo en la década de 70, como en el caso de Bolivia, cuando la gente luchaba por una Asamblea Popular en 1970. Brasil ofreció ayuda a los adversarios de Juan José Torres, y eso fue decisivo en el golpe de estado, con el envío de armas a Santa Cruz de la Sierra a través de aviones brasileños. En 1971, el ejército brasileño estuvo listo a invadir Uruguay, a propósito de las elecciones y solo no hizo porque ganó el candidato de la derecha. Pese a ello, Uruguay siguió recibiendo ayuda del gobierno brasileño que entrenó a los escuadrones de la muerte que pusieron fin a los tupamaros (grupo de izquierda que luchaba por una liberación nacional). Hoy también se sabe que el gobierno de Brasil colaboró con Estados Unidos en el golpe contra Salvador Allende, en 1973. Y estos son apenas algunos de los ejemplos que muestran la colaboración con el imperio en cuanto se van configurando las bases para la explotación subimperialista. En esos tiempos, como describe Ruy Marini, la burguesía nacional ya tenía muy claro que su mejor opción –una vez que había fracasado el proyecto de un desarrollo capitalista autónomo– sería quedarse como socia secundaria del imperialismo, garantizando algunas cosas por la vía de la dominación regional. Fue una apuesta segura de la clase dominante.

A partir de los años 80, la política de expansión del capitalismo brasileño se volvió más fuerte y las empresas empezaron a efectuar crecientes inversiones en el exterior. Preparaban las bases para una dominación sistemática en casi todos los países vecinos. De la misma manera, las inversiones extranjeras en Brasil también crecían de forma preocupante, desnacionalizando muchas empresas. En los años 90, con las criminales privatizaciones llevadas a cabo por Fernando Henrique Cardoso, empresas estatales como Vale do Rio Doce y la Compañía Siderúrgica Nacional cayeran en manos privadas para, poco después, convertirse en gigantes multinacionales con tentáculos por todo el continente y aún mas allá. Una lucha titánica se libró en nuestro país para que esas empresas no fuesen entregadas a los especuladores internacionales, pero la gente fue derrotada. Y para que se tenga en cuenta el tamaño del saqueo, solamente la empresa Vale do Rio Doce (propietaria de la mayor reserva de la minería de hierro del mundo) fue vendida por 3 mil millones de dólares, y en el mismo año – ya en manos privadas - cerraba su balance con una ganancia de más de cinco mil millones. Hoy es una de las empresas que más lucra en el país, llegando a 6.452 mil millones solo en el segundo trimestre de ese año, y opera en los cinco continentes en la misma lógica de explotación laboral que cualquier otra multinacional.

Con la llegada de Luis Inácio Lula da Silva al poder, empezó también una nueva ola de internacionalización de la economía. En ese aspecto, el Banco Nacional de Desarrollo Social (BNDS) ha cumplido una misión muy específica. Trata de financiar obras de grande envergadura en los países vecinos como Perú, Ecuador y Bolivia, imponiendo a esos países compañías brasileñas como la Petrobras, Odebrech, Andrade Gutiérrez y otras. Su actuación en esos países es la misma que cualquier otra transnacional de nivel mundial, con toda su carga de problemas y conflictos con las poblaciones locales. Basta recordar lo que pasó en Bolivia con la cuestión del gas, luego de que asumió el poder Evo Morales, cuando el país vecino intentó cambiar los acuerdos que tenía con la Petrobras, con los cuales Bolivia estaba siendo desangrada. Las declaraciones de los políticos y empresarios brasileños fueran las típicas del imperio. Se hablaba incluso de guerra. También podemos apuntar la destrucción del ambiente cometidas por empresas brasileñas en Ecuador, con recurrentes conflictos con las comunidades indígenas, y la reciente cuestión que involucra al BNDS y a 63 comunidades de un Parque Nacional en Bolivia, donde el gobierno empezaba a construir una carretera que más servía a los intereses de Brasil que de Bolivia.

A decir del abogado y ex-ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Soliz Rada, “las líneas maestras de la política bandeirante (de Brasil) no tienen freno. Brasil está promoviendo una geofagia en América Latina”. Sobre la acción de Brasil en su país, continúa señalando Solíz Rada: “Su base de sustentación está en la burguesía de San Pablo, que convirtió a Brasil en acreedor del FMI, incrementó su influencia en el Banco Mundial, privatizó un tercio de la Amazonía en favor de ganaderos y madereros, logró que IIRSA se acomode a sus intereses de infraestructura vial, compró a Francia un submarino nuclear para proteger sus reservas de gas junto al mar, para luego anular la adquisición de aviones franceses y reemplazarlos por otros de fabricación estadounidense. Ha sido sede del Foro Social Mundial, en el que expusieron sus posiciones anticapitalistas Castro, Chávez y Evo Morales, sin preocuparse que la Fundación Ford, vinculada a la CIA y que ayudó a Hitler a tomar el poder, fuera una de sus principales auspiciadoras”.

Lo que sí es cierto es que la expansión subimperialista de Brasil en América Latina sigue muy firme. Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, solo en el año de 2010, el Brasil envió –a través de las compañías “nacionales”– cerca de 11, 5 mil millones de dólares al exterior. Eso pasó porque compañías brasileñas como Vale, Gerdau, Camargo Correa, Votorantim, Petrobras e Brasken hicieran importantes adquisiciones en las industrias de la minería del hierro, acero, alimentación, cementos, químicos y refinación de petróleo, incluso en los países desarrollados.

Algunos datos importantes de las empresas brasileñas

Compañía Siderúrgica Nacional.– Es la mayor siderúrgica de América Latina. Fue privatizada en 1993 por el presidente Itamar Franco, en medio de muchas protestas. Su venta fue un crimen de lesa-patria pues el precio pedido fue de apenas 1.200 millones. Hoy, su receta liquida, solamente en el primer semestre de 2011, sobrepasa los 8 mil millones de dólares, teniendo más de 11 mil millones de dólares en caja. Su principal fábrica produce cerca de 6 millones de toneladas de acero bruto y más de 5 millones de toneladas de laminados por año, siendo considerada una de las más productivas del mundo. Tiene fábricas en todo el país y en el exterior, incluyendo a Estados Unidos y Portugal.

Vale do Rio Doce. - Es la mayor productora de hierro en el mundo y la segunda en la producción de níquel pero también actúa en la explotación de bauxita, manganesio aluminio, cobre y carbón. Creada en el gobierno de Getulio Vargas, era una empresa con instalaciones en 19 estados del país, operando 9 mil kilómetros de ferrocarriles, puertos y terminales marítimos. Fue privatizada en el gobierno de Fernando Henrique (1997) –en el contexto de una fuerte movilización popular en rechazo- por el valor que equivaldría a un trimestre de su receta (cerca de 3 mil millones de dólares), fue prácticamente una donación. Hace poco, en el año de 2006, incorporó la empresa canadiense INCO, la mayor del mundo en minería de níquel. La Vale tiene hoy un valor de mercado de 298 mil millones, delante incluso que la gigante IBM. La Vale emplea 119 mil personas y está presente en 38 países del mundo tales como África del Sur, Angola, Argentina, Australia, Barbados, Canadá, Chile, China, Singapur, Colombia, Corea del Sur, Emiratos Árabes, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Gabón, Guinea, India, Indonesia, Japón, Liberia, Malasia, Malauí, Mozambique, Mongolia, Noruega, Nueva Caledonia, Omán, Paraguay, Perú, República Democrática del Congo, Reino Unido, Suiza, Zambia, Tailandia y Taiwán. Lo que pasa es que la Vale actúa en el subsuelo, así, por todas partes anda cavando huecos, sacando las riquezas nacionales. Por estar en manos privadas saquea nuestras riquezas públicas. Sus utilidades líquidas superan los 15 mil millones de dólares al año. En febrero de 2010 adquirió los activos de la empresa estadounidense Bungue Limited, dedicada a la producción de insumos agrícolas.

Odebrecht. - Esa es una constructora que empezó su vida en 1944 como una empresa brasileña pero desde los años 80 viene expandido su actuación hacia otros países con la creación de un “holding” de capital abierto. Desde entonces, se comporta como ubna transnacional con negocios en Estados Unidos, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Malasia, Irak, en fin, en todos los continentes. Desde los años 70 empezó a diversificar sus negocios actuando también en el sector petroquímico. Su dominio en esa área creció tremendamente en el período de la privatización del sector en el gobierno de Fernando Henrique, cuando incorporó, también a bajo costo, gran parte del patrimonio nacional. En el gobierno Lula, cuado se incrementa la producción de etanol, la empresa también decidió entrar en ese campo, creando un sector de biotecnología. Fue una marca que se consolidó a costa de la riqueza pública y hoy, en muchos países de América latina, se comporta como un monstruo que chupa las riquezas de los vecinos, como es el caso de Bolivia y Ecuador. En este último país, el presidente Correa llego a expulsar a la empresa de las tierras ecuatorianas por estar involucrada en irregularidades. En Brasil, busca comprar las conciencias actuando en el área cultural, ofreciendo premios e inversiones en arte y cultura.

Petrobrás – Esta es una empresa que siempre estuvo ligada a la identidad nacional. Creada en el gobierno nacionalista de Getulio Vargas, en 1953, fue el móvil de la campaña “El petróleo es nuestro” que unió el país de norte al sur. Pero, con el pasar del tiempo y con la sucesión de gobiernos militares y después neoliberales, la empresa fue escapando de las manos del país. Empezó su proceso de privatización en el gobierno de Fernando Henrique (1999) y en octubre de 2010, desafortunadamente en el gobierno de Lula, efectuó la mayor capitalización en capital abierto de la historia de la humanidad: US$ 72,8 mil millones de dólares. Hoy ya no se puede más que es nacional, pese a la insistencia de los medios y hasta del gobierno. Es la cuarta mayor empresa del mundo y la segunda mayor en el continente americano, operando en 28 países con ganancias anuales que pasan de los 20 mil millones de reales (de 15 a 17 mil millones de dólares). Tiene refinerías en Argentina, Estados Unidos y Japón. Ahora, con el descubrimiento de petróleo en el pre-sal, una de las mayores reservas de petróleo del mundo, la empresa se volvió la niña de los huevos de oro de la rapacidad global. Su acción en Bolivia, cuando asumió Evo Morales y nacionalizó el gas, fue digna de las más sucias empresas privadas del mundo. Ahora, con el petróleo del pre-sal, gran parte de esa riqueza irá a manos privadas.

Gerdau – La empresa Gerdau es líder en la producción de acero largo en las Américas y una de las mayores vendedoras de acero largo especial del mundo. Tiene 40 mil empleados y actúa en 13 países, en las tres Américas, Europa y Asia. Tiene una capacidad de producir más de 25 millones de toneladas de acero. Es la mayor recicladora del mundo, transformando millones de toneladas de basura en acero. Tiene 140 mil accionistas y opera en las bolsas de San Pablo, Nueva York y Madrid. Sus productos, comercializados en los cinco continentes, atienden a la construcción civil, industria y agropecuaria

Votorantim – La empresa Votorantin nació como una fábrica de tejidos en 1918. Era una empresa familiar. En los años 30 empezó en la rama química y después en la de aluminio. En los 80 estaba en la rama de las papeleras y en el sector financiero creando el Banco Votorantin. Desde los años 2000 empezó su expansión internacional. Está involucrada en los sectores de metales, siderurgia, energía, cemento, papeles, etc…

El gobierno Lula

El proceso de internacionalización de esas empresas hasta entonces brasileñas, con las privatizaciones e inversiones del Estado empezaran en el gobierno de Fernando Henrique, en los años 90, pero es necesario entender que la expansión subimperialista se fortaleció con una nueva ola en el gobierno de Lula, justamente por cuenta del proceso de crecimiento económico que se ha vivido en el país, lo que parece comprobar la siempre voraz necesidad del capital de expandirse más y más. Y que también suele comprobar la teoría de Gunder Frank que decía que siempre que los países centrales están en crisis, es muy probable que algunas de sus periferias registren crecimiento. Es lo que pasa hoy.

En el año de 2006, por primera vez, las inversiones de empresas brasileñas en el exterior sobrepasaron el volumen de los capitales invertidos al interior del país. Esto se mantuvo igual en 2007 cuando se invirtió casi 30 mil millones de dólares en el exterior. Empresas como Gerdau e Vale tienen inversiones de 25 mil millones en los países de América del Sur, así como Odebrecht y Camargo Correa que buena parte de sus ganancias provienen de los países vecinos como Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela y Paraguay.

También el Banco Nacional de Desarrollo Económico Social (BNDES) ha actuado como importante fuente de recursos para instalaciones de empresas brasileñas en los países vecinos, y también ha efectuando préstamos para construcción de obras de infraestructura y para compra de aviones o autobuses. Hoy, prácticamente todas las grandes obras que se están haciendo en los países de América del Sur tiene la presencia de las gigantes brasileñas, que además ya ni siquiera son nacionales, sino transnacionales.

Por parte de la derecha brasileña hay muchas críticas al gobierno Lula y ahora al de Dilma, pero no en relación a la actuación de las multinacionales, que aparecen como “nacionales” a los ojos de la sociedad. Por el contrario, insaciables, quieren más y más subsidios e insisten en la necesidad de que el Estado les financien los riesgos de sus empresas y otras más, como el reciente caso del BNDES que financió la fusión de una empresa de un conocido empresario nacional, Abilio Diniz, con otra empresa francesa. El banco destinó 4 mil millones para ese negocio privado. Lo que es necesario subrayar es que los capitalistas nacionales raramente corren algún riesgo, puesto que generalmente el Estado suele resolver cualquier problema que tengan. Pero eso nos parece igual en cualquier lugar, basta mirar como el gobierno de los EEUU enfrentaran la crisis de los bancos. Lo que arrasa con la idea del estado mínimo, tan apreciada por los neoliberales.

Parte de la izquierda (¿o será la centro derecha?) que apoya la política del Estado respecto a las empresas transnacionales cree firmemente que esa acción en los países latinoamericanos es el comienzo de la integración tan soñada, que el Brasil está haciendo lo que debe hacer con sus “hermanos” latinos. Pero en nuestra evaluación, eso nos es verdad. La acción de las empresas transnacionales (vistas como brasileñas) son predadoras y muchas veces hasta criminales, como fue el caso de la actuación de las empresas brasileñas en el Ecuador. Sin contar la acción armada del propio estado brasileño con la operación en Haití, que ya lleva más de cinco años. Algunas personas prefieren creer que es una acción humanitaria, pero ¿qué humanidad puede haber en un ejército armado que actúa contra de la gente? Muchas son las denuncias de atrocidades que se comenten por allá y es el ejército brasileño quien está en el comando.

Resistencia

Pero lo que pasa es que todo eso no ocurre sin lucha. Hay una disputa entre tres modelos de desarrollo muy distintos que es, en última instancia, lo que está en juego de verdad. Uno de ellos es el del capitalismo dependiente y subimperialista, hegemonizado por la clase dominante. El segundo es el modelo trabajado desde la izquierda, que hoy propone el denominado Socialismo del Siglo XXI, que recupera los principios centrales del socialismo dialécticamente combinados con los nuevos tiempos. Y en tercer lugar está el modelo que viene de las luchas indígenas, secularmente olvidadas tanto por la derecha como por la izquierda. Según los líderes de esos levantamientos de la gente originaria, la propuesta del socialismo del siglo XX no les incluye y no considera sus demandas. La propuesta de los indígenas están consolidadas en el paradigma del “sumak Kausay”, que quiere decir bien-vivir. Este concepto que empieza a recorrer por toda Abya Yala (nombre originario de América Latina) trabaja con la idea de una armonía con la naturaleza, con la explotación sustentable de los recursos, con la vivencia de viejos principios como solidaridad, comunidad, equidad, cooperación, muchos de ellos muy alejados de las propuestas desarrollistas que existen tanto en el proyecto hegemónico cuanto en los planes de la izquierda.

Muchos otros ejemplos de la acción subimperialista se cuentan por decenas en América Latina, pero la lucha en contra también es muy fuerte, aun más que los pueblos están cambiando sus leyes, fortaleciendo sus instituciones, dando vida a un nuevo constitucionalismo, como es el caso de Ecuador, Venezuela y Bolivia. Hay un proceso revolucionario en curso hoy en Abya Yala, algo que va mucho más allá de lo que puede pensar el pensamiento progresista o el de la izquierda ortodoxa. Hay un grito comunitario y popular que empezó con fuerza en los años 90, desde Quito, Ecuador, pasando por la revolución zapatista en México, llegando a Bolivia con las guerras de la agua y del gas. Todas esas luchas fueran y son en contra de la acción predadora de las multinacionales y de los gobiernos títeres del imperio. Ahora, lo que pasa es que esa marcha del pueblo en lucha ya no puede parar.

Y esto se vuelve aún más fuerte con la acción popular insurgente en Europa y Estados Unidos, espacios hasta entonces “domesticados” por la idea del bienestar social. Eso ya no hay. E incluso en las regiones que aparecían como el centro del capitalismo ya se pueden percibir los abismos. Eso hace con que la gente se levante en rebelión contra el sistema que los oprime: el capitalismo. Así que todo está en abierto… ¡y todo puede cambiar!...

Elaine Tavares es periodista del Instituto de Estudios Latinoamericanos

Alai

jueves, 22 de diciembre de 2011

Agenda estadounidense para América Latina


Chomsky revela agenda estadounidense para América Latina

¿Cuáles son los planes de Estados Unidos para Latinoamérica? Noam Chomsky revela la probable agenda oculta de los estadounidenses
De acuerdo con el semiólogo del MIT y uno de los críticos antisistémicos más brillantes de las últimas décadas, Noam Chomsky, America Latina se encuentra frente a una oportunidad histórica en la evolución de su proceso geopolítico. Pero, curiosamente, esta oportunidad amenaza los planes estadounidenses para esta históricamente sometida región.
 

A pesar de que aún se mantiene una fragmentación social que separa a las “masas” de una minúscula y acaudalada elite, cuya orientación es a favor de preservar los patrones heredados del colonialismo, por primera vez desde su independencia de los españoles el continente latino esta migrando hacia un estado de verdadera independencia, a través de la integración de los países que la conforman.

Sin embargo este desarrollo alarma a Estados Unidos cuyos intereses frente a América Latina son dictados por una agenda en trono al control de las reservas petroleras. Precisamente por eso es que el mandatario venezolano Hugo Chávez, se ha convertido en uno de los principales blancos de ataque de la propaganda que favorece el tradicional capitalismo occidental, pues Venezuela es el principal productor de petróleo en este continente.

A lo largo de la historia Estados Unidos ha recurrido a dos herramientas básicas para mantener un cierto control sobre Latinoamérica: el uso de la violencia, a través del financiamiento de una red de guerrillas que desestabilizan los regimenes que se atreven a contradecir los intereses de financieros de la elite global, y la manipulación de políticas locales a través de medidas mercantiles.

Pro ahora parece que el principal reto estadounidense frente a América Latina consiste en tejer una estrategia geopolítica que le permita sofocar los movimientos izquierdistas que se han desalineado de la agenda financiera y, sobretodo, encontrar una manera de mantener el control sobre los recursos naturales de la región, empezando por el petróleo, pero también considerando los minerales, el agua, y el alimento.

martes, 1 de noviembre de 2011

EL IMPERIO CONTRA CHÁVEZ



Viernes 28 de octubre de 2011 por CEPRID
COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANIA PARA AMÉRICA LATINA (CISPAL)
CEPRID
¿Por qué el odio visceral y patológico de Estados Unidos de Norte América, al Coronel Hugo Chávez Frías, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela? Estados Unidos en su papel imperial y de potencia hegemónica, es también el gendarme universal para que se cumpla el destino manifiesto y así declarar que lo que se resuelva en la Casa Blanca debe acatarse sin apelación. Pobre del Presidente de un Estado “libre e independiente” que no obedezca las órdenes imperiales: simplemente se transforma en un gobierno “peligroso” “indeseable” al que hay que atacarlo, derrocarlo o matarlo. Chávez no es un presidente obediente ni pusilánime y allí están las consecuencias: El imperio lo declaró enemigo al que hay que combatirlo, derrocarlo, asesinarlo. El imperio contra Chávez y Chávez resiste, vence, y airoso ha salido de golpes de Estado fallidos y de varios intentos de magnicidio que comenzaron en 1999, intensificados y cínicos bajo la administración Bush.
Las evidencias de la injerencia imperial en Venezuela son múltiples. Después del Golpe de Estado del 11 de abril de 2002, dos antiguos funcionarios de la Agencia de la Seguridad Nacional -NSD- declararon ante la prensa internacional que el Pentágono disponía de fuerzas especiales en estado de alerta para proporcionar "apoyo logístico" a los golpistas.
Ahora se sabe que ese Golpe de Estado fue promovido y pa6trocinado por Estados Unidos que previamente impulsó una huelga en la industria del petróleo, organizada por la patronal, y una gran manifestación contra el gobierno en Caracas, que terminó de manera violenta.
Durante el desarrollo del Golpe, Chávez fue detenido y Pedro Carmona, el presidente de la principal patronal venezolana, en nombre del empresariado y de las oligarquías criollas tomó el poder. Ese ciudadano entre sus primeras actividades decretó la disolución de la Asamblea Nacional, pero ni esos oligarcas, ni Estados Unidos pudieron prevenir que los pobres de la ciudad y el campo se movilizaran para impedir que el Golpe se consolidara. Con el respaldo popular y las protestas masivas invirtieron la corriente y Chávez retomó el ejercicio del poder. Una vez más se demuestra que cuando un gobernante trabaja para el pueblo y junto al pueblo, ni el imperio ni nadie puede derrocarlo, a no ser que antes lo asesinen como hizo con Allende, por ejemplo.
El imperio necesita de enemigos para justificar su presencia ante la historia. Esa es la razón para que haya decidido combatir al narcotráfico a nivel internacional, mientras puertas adentro los consumidores y drogadictos crecen sin tregua ni control. También creó otro enemigo que le permitiera invadir naciones soberanas como Afganistán e Irak, el norte de África y el Este asiático mediante decenas de bases militares.
Para concretar esa estrategia de miedo tiene necesidad de cuidar su patio trasero, y América Latina con su gobierno debe ser sumisa al mandato imperial. Para cuidar al rebaño implementó la IV Flota, el Plan Mérida, La Iniciativa Regional Andina y ejecutó y los Planes Colombia y Patriota, en tanto que en otros países impuso bases militares con inmunidad diplomática para que los crímenes que cometieras soldados y civiles queden en la impunidad. Para eso son pueblos subdesarrollados.
Esa estrategia de miedo fracasó con la República Bolivariana de Venezuela y el presidente Chávez, pasó a engrosar la lista de presidentes peligrosos e indeseables para el imperio. Chávez hizo todo lo contrario a lo que Estados Unidos quería en su política exterior ya que fortaleció a la OPEC, “se saltó el bloqueo estadounidense de Iraq e Irán, ha establecido lazos comerciales y de otra índole con Libia, ha rechazado el Plan Colombia -ese intento de militarizar la guerra civil en dicho país-, ha prohibido los vuelos estadounidenses sobre el espacio aéreo venezolano y acabó con el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas)” al crear el ALBA conjuntamente con Fidel Castro.
Chávez al no acatar el dictado imperial al pie de la letra, se convirtió en indeseable. Más aún si por su cuenta formuló una política de unión e integración latinoamericana apartada de acuerdos o tratados de libre comercio según propuestas del Alca y, además, predispuesto a terminar con el modelo neoliberal según la concepción del Consenso de Washington.
Chávez ha ido más lejos de lo permitido por la Casa Blanca: “Expulsó a los consejeros militares estadounidenses del Ministerio de Defensa y se rodeó de personal de inteligencia muy cercano a la comunidad cubana, decía James Petras, profesor estadounidense y experto en América Latina, autor de numerosos libros, en conversación con ALAN MAASS, del Socialist Worker.
Añadía: “A esto hay que sumarle los estrechos lazos políticos de Chávez con Castro y el abastecimiento del petróleo que le proporciona a cambio de servicios médicos. Digo "estrechos lazos" no porque Chávez haya llevado a cabo ninguna transformación social radical, sino desde el punto de vista de las personalidades y de los encuentros simbólicos. Si juntamos todo -sus políticas regional e internacional y su identificación con los pobres- Chávez ha polarizado Venezuela como ningún político anterior, convirtiéndose en un polo de atracción para todos los desheredados. En este sentido, casi de manera independiente de su política interior, el país está dividido entre la burguesía favorable a Estados Unidos, las clases medias altas y la corrupta dirigencia sindical por un lado y, por el otro, los desempleados o infraempleados, que suponen algo así como el 60% o 70% de la fuerza laboral. Este contexto, me parece, estableció los requisitos para la explosión que tuvo lugar en octubre de 2001. Las acciones y los discursos de Chávez molestan a Estados Unidos porque tratan de impedir que se realice su doctrina del destino manifiesto.
El Presidente de las República Bolivariana de Venezuela, refiriéndose a la matanza de Estados Unidos en Afganistán, sostuvo que no es posible combatir el terror con el terror, lo cual era una referencia directa a la guerra de Bush. Estados Unidos retiró de inmediato su embajador, es decir, lo repatrió con la excusa habitual, de las denominadas consultas. Envió luego una delegación de alto rango a Venezuela para que se encontrara con Chávez y le advirtiera que el precio de su oposición sería tan elevado que lo pagarían incluso las futuras generaciones de venezolanos, y Chávez escuchó, contestó que deseaba unas relaciones amistosas con Estados Unidos, que no estaba de acuerdo con esta o aquella política, que deseaba las inversiones estadounidenses, etc. pero Estados Unidos estaba decidido a terminar con la revolución bolivariana y sus líderes.
Petras narra que de inmediato empezó a agruparse la clientela de Estados Unidos, es decir, la patronal -que tiene la mayor parte de su capital en bonos del gobierno de Estados Unidos y en bienes raíces- y la burocracia sindical, que en 50 años nunca ha organizado ninguna oposición eficaz contra los recortes salariales y el desempleo. Estos líderes sindicales se parecen a los del sindicato estadounidense AFL-CIO en que, como ellos, ganan cientos de miles de dólares en salarios y en beneficios. Hicieron una piña, junto con la jerarquía católica y, por supuesto, los medios de comunicación, que organizaron una viciosa campaña favorable a un golpe de estado, inventándose las patrañas más vergonzosas. Los medios acusaron a Chávez de ser un dictador, a pesar de haber ganado todas las elecciones habidas.
Chávez no roba elecciones como hizo la Administración Bush en Florida, sino que gana con toda limpieza y por márgenes enormes. Entre tanto, la prensa tenía licencia absoluta para publicar y retransmitir llamadas abiertas al derrocamiento del gobierno por medio de la violencia. El Secretario de Estado, Colin Powell, dijo que Estados Unidos apoyaría un gobierno "de transición". James Wolfensohn, del Banco Mundial, dijo lo mismo. ¿Un gobierno "de transición", para sustituir a un presidente electo? Eso sólo significa un golpe de estado, afirmaba James Petras.
¿Por qué Chávez es tan indeseable para Estados Unidos y las derechas oligárquicas de Venezuela? Quizá porque ha aumentado la inversión social para servir a los pobres y desheredados y dotarles de vivienda, escuelas, eliminar el analfabetismo y atender la salud con la asistencia de profesores y médicos cubanos. Se ha preocupado por elevar los salarios promedio para beneficiar al trabajador y su familia y al mismo tiempo ha subido la carga impositiva para las clases altas y ha establecido controles eficientes para el negocio bancario y financieras.
También es un personaje molesto para Estados Unidos porque ha modificado profundamente la política petrolera para beneficio de los venezolanos y en perjuicio de las que fueron intocables petroleras estadounidense, porque ha expropiado propiedades de las tierras de labranza no utilizadas, pero que las pagó con dinero efectivo. En realidad ha sido una tibia reforma agraria. Igualmente molesta a las oligarquías venezolanas y a las derechas estadounidenses sean demócratas o republicanas que haya ejercido un mayor control a los medios de comunicación social, haya retirado la frecuencia concesionada a canales de televisión y ejercido dura crítica a los medios de comunicación auto declarados opositores que inclusive en el colmo de la prepotencia y sin caso alguno a la ética hayan convocado a levantamiento y golpes de Estado.
Petras manifiesta que todo el ruido que hacen no tiene nada que ver con asuntos internos. “El problema está en que Estados Unidos quiere deshacerse de Chávez para que Venezuela haga lo mismo que sus otros clientes de América Latina; quiere derrocar al único gobierno que ofrece una política exterior alternativa en toda la región. No quiere la alternativa actual. Por eso planeó el golpe, dirigido y financiado por la Administración Bush. No fue sólo la CIA. El Secretario de Estado asistente a los asuntos del hemisferio occidental estaba implicado. Estoy hablando del terrorista exilado cubano Otto Reich. Estoy hablando de gente como Elliot Abrahams, que perteneció a la Administración Reagan y justificó entonces los asesinatos en América Central, es decir, unos 300.000 muertos. Estoy hablando de John Negroponte, el embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, que estuvo implicado con los escuadrones de la muerte en Honduras. Podría darle una lista más larga, pero ésta le indica que la política latinoamericana de Estados Unidos está dirigida por criminales capaces no sólo de derrocar un gobierno, sino de iniciar cualquier represión violenta como la que tuvo lugar durante las 24 horas del golpe.
Intentos de derrocar a Chávez
Varios han sido los intentos de golpe de Estado para derrocar a Chávez, pero han fracasado porque la CIA no siempre triunfa en sus objetivos de crear dictaduras, asesinar presidentes,, desatar el terror, sembrar de destrucción y cadáveres en América Latina. Si se analiza el fracaso de los golpes de Estado planificados para Venezuela se podría afirmar que los agentes de los servicios de espionaje de Estados Unidos en especial de la CIA y DEA carecen de fuentes de información confiables ya que los militares venezolanos se han profesionalizado en sus tareas y respaldan mayoritariamente a Chávez al que lo reconocen como su Comandante en Jefe. Tampoco pueden confiar en los magnates de la prensa relegados a niveles inferiores en el quehacer político, ni en la dirigencia sindical o en sus patronales, gente que generalmente ha estado y está a sueldo de Estados Unidos.
Conocidos son los métodos y estrategias de Estados Unidos en América Latina. Petras, al referirse al fracasado golpe de Estado de Abril de 2011 expresaba que la segunda parte de la historia es que Washington se ha emborrachado de poder después de Afganistán y está atropellando al resto del mundo. Eso fue lo que sucedió después de la invasión de la República Dominicana en 1965: estaban borrachos de poder y creyeron que Vietnam sería un paseo. Se equivocaron entonces y se han equivocado al pensar que su actuación en Venezuela eliminaría todos los obstáculos. Subestimaron totalmente la voluntad de los venezolanos pobres que habitan en el medio urbano, que son algo así del 50% de la población de Caracas y que descendieron desde las montañas.
La CIA creyó que las manifestaciones contrarias a Chávez, provenientes de las barriadas de clase media alta, representaban la totalidad del país. También subestimaron el factor racial. No se dieron cuenta de que parte de la oposición a Chávez se debe a que es negro, el primer presidente negro de la historia moderna de Venezuela. Todas las lumbreras dirigentes de la burguesía lo detestan a causa de su origen social y de su raza. Hay un cuarto factor, y es la idea de que Chávez era un payaso, incapaz de desafiar la autoridad de Estados Unidos. Creyeron que podrían atraparlo, llevarlo a una isla y utilizar la presión psicológica o cualquier otra forma de interrogatorio para hacerlo dimitir, tras lo cual podrían tomar el poder. Pero se les fue la mano desde el principio. Disolvieron el parlamento, los tribunales y todas las instituciones representativas. Lo primero que hicieron fue derogar el acuerdo comercial y las relaciones diplomáticas con Cuba. Lo segundo fue decir que no respetarían los acuerdos con la OPEC. Ninguna de estas decisiones había provocado oposición interior, se trata en realidad de prioridades importantes para Estados Unidos, de manera que algunos de los militares sediciosos se sintieron desairados por el total servilismo de la junta a Estados Unidos y se pusieron de nuevo de lado de Chávez.
Estados Unidos seguirá fracasando en sus intentos golpistas para derrocar o liquidar a Chávez simplemente porque no entiende o no quiere comprender que América Latina, y en particular Venezuela, ya no son lo mismo desde la última década del siglo XX. Hoy ya no se habla de época de cambios sino de cambio de época. En la actualidad los pueblos están más informados y ansían la unidad latinoamericana a la que interpretan como el mayor de los legados de sus libertadores y han aprehendido que Estados Unidos no tiene por qué imponer sus mandatos. El antiimperialismo es un sentimiento que se fortalece al tiempo que crece el antinorteamericanismo y en contraposición avanza el nacionalismo y el ser o sentirse parte de América Latina.
La realidad actual está en que los pueblos ya no quieren dictaduras porque prefieren gobiernos constitucionales que, de alguna manera, garanticen sus derechos y desarrollo con cierta libertad, por eso prefieren votar en los procesos electorales, por candidatos que se identifiquen con los cambios o que representen algo nuevo y que sean contradictores de la vieja política. Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador, representan lo nuevo.
Estados Unidos es enemigo de lo nuevo y más aún si ese nuevo tiende a identificarse con las izquierdas o con algún tipo de socialismo. Chávez es el nuevo liderazgo no obediente y por eso está en la mira del imperio porque, además, tiene en su subsuelo la riqueza petrolera tan ansiada por Estados Unidos. Entonces, todo vale para acabar con Chávez y toda injerencia es poco.
¿Se acuerdan de Condoleezza Rice, la afroamericana sirviente de Bush? Después del golpe fallido se atrevió a decir en un discurso absolutamente cínico y despreciable: "Espero que Chávez haya aprendido la lección". Lo cual significa: haz lo que queremos o habrá un segundo golpe. Esto sintetiza la política de Estados Unidos para América Latina, su patio trasero. Obedecer al designio yanqui, a la “raza superior anglosajona”
Es de esperar que “el destino manifiesto” quede en el baúl de los sueños yanquis. Así será si los gobiernos del llamado Socialismo del XXI deciden gobernar para la población que vive en la pobreza, en el desempleo, en la ignorancia, en la insalubridad y en la inexistencia de obras de infraestructura. Los pueblos tienden a identificarse con los gobiernos que los sirven o que representan algo del progreso económico y social al que tienen legítimo derecho.
James Petras considera que “la cuestión principal para llegar a las masas con un programa de izquierda es, en primer lugar, mantener la política exterior progresista de Chávez y, luego, desarrollar una política social y económica alternativa. Creo que quienes rechazan por principio a Chávez están totalmente aislados, porque las masas los consideran aliados encubiertos de la derecha. La absoluta polarización en Venezuela hace que cualquier política de izquierda, para tener sentido, tenga que ser desplegada en el contexto de este marco nacionalista. Lo cual quiere decir que cualquier programa socialista o marxista ha de encontrar la manera de acoplarse al fenómeno Chávez…”
Múltiples han sido y son los proyectos para derrocar a Chávez. El imperio no descarta el uso de la fuerza mediante una de sus invasiones armadas y no desdeña el acudir a sus viejas estratégicas de descardo intervencionismo en los procesos electorales, en la ejecución de planes a cargo de sus variadas agencias como la CIA, DEA, USAID, NED, inclusive de sectas religiosas que son fachadas de peligrosas formas de penetración.
La abogada y periodista estadounidense-venezolana Eva Golinger ha investigado a fondo el intervencionismo yanqui en Venezuela, cuyo resultado son los libros: El Código Chávez y Bush contra Chávez: la guerra de Washington contra Venezuela. Esos libros, según la autora, son el resultado del análisis de los documentos desclasificados que obtuvo del gobierno de los Estados Unidos, en aplicación de la ley de acceso a la información. En ellos ha encontrado evidencia contundente de la implicación del gobierno estadounidense en el golpe de estado contra el presidente Chávez, implicación que se inició con el sabotaje petrolero, económico que hubo en los años 2002 - 2003 y durante el referéndum revocatorio en agosto de 2004, es decir tres etapas diferentes de intervención estadounidense en Venezuela.
En el libro El Código Chávez denuncia las diferentes acciones que ha tenido el gobierno de George W. Bush en sus intentos por derrocar al presidente Chávez. Demuestra que Washington ha utilizado fondos en dólares, vía un organismo estatal estadounidense llamado NED (National Endowment for Democraty) para financiar a la oposición al interior de Venezuela.
Es el mismo modelo que ha utilizado en otros países, por ejemplo en Nicaragua que fue la primera vez que lo hicieron, dice Golinger y explica detalladamente como opera la estrategia de desestabilización y exhibe los documentos de la intervención de la CIA en los planes para derrocar a Chávez.
En entrevista concedida al periodista Sandro Cruz, Eva Golinger manifiesta que los planes desestabilizadores continúan hasta estos días y presenta nuevos documentos desclasificados estadounidenses que liga a los grupos de seguridad, así como los testimonios de personas que han estado implicadas, involucradas en las últimas agresiones contra Venezuela. Así por ejemplo el caso de paramilitares colombianos que fueron utilizados por los militares estadounidenses como espías infiltrados, los últimos frentes de agresión y de ataque contra Venezuela desde el año 2004, tanto en el área financiera –el aumento de dinero a la oposición y la estrecha relación que mantiene el gobierno de Estados Unidos con los líderes de los movimientos extremistas de las derechas de oposición.
Para nadie resulta extraño que Estados Unidos financie campañas y actividades de grupos y partidos políticos opositores a Chávez que, cuando los ha denunciado, ha sido atacado virulentamente por el gobierno estadounidense el que tiene todos los resortes para manipular a los medios de comunicación a nivel nacional e internacional. Los hechos y dichos de Chávez son groseramente distorsionados.
En Venezuela, la Asamblea Nacional discutió la una nueva ley sobre el financiamiento de estos grupos, ONGs (organizaciones no gubernamentales) por un gobierno extranjero, pero no para prohibirlos sino más bien para mantener un control y esto fue atacado ONGs internacionales y más que todo por el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Este tipo de situaciones son muy difíciles de controlar porque siempre se tilda al gobierno que lo intente de ser una dictadura.
Golinger sostiene que la NED dirigida por Carl Gershman es una filial de la CIA. Señala que la NED, en vez de cumplir con su «noble misión de promover la democracia» está subvirtiendo la democracia. Carl Gershman que es presidente de la NED mantiene criterios autoritarios y manifiesta un alto nivel de agresividad, de rabia contra Venezuela.
En el año 1999, el gobierno de Curazao firmó un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para instalar una base aérea-militar que ayude en la lucha contra el narcotráfico. Curazao como isla, es el puerto más grande del mundo en el que pueden atracar buques enormes y como está a menos de 50 kilómetros de la costa venezolana, incluso con buen tiempo se puede ver Curazao desde las costas venezolanas, en una avioneta se llega en diez minutos. Desde Curazao se puede lanzar fácilmente un misil hacia Venezuela.
Maniobras militares frente a Venezuela
El gobierno de Estados Unidos ha realizado ya cuatro maniobras militares durante los meses de marzo, abril, mayo y junio de 2006 en una dimensión que no se había visto desde la época de la Guerra Fría. En uno de estos ejercicios llamado «Operación Sociedad de las Américas» trajeron cuatro buques de guerra, un portaaviones (el George Washington) con 6,500 soldados a bordo solamente de este portaviones, casi 100 aviones de combate, lanzamisiles Tomahow y todas esas cosas, supuestamente eran maniobras de una hipotética amenaza terrorista en la zona. Al mismo tiempo el Departamento de Estado de Estados Unidos decía que Venezuela no colabora con la lucha contra el terrorismo, tratando de vincular a Venezuela con países clasificados como estados terroristas, por ejemplo Irán, Corea del Norte, Siria y Cuba con cuales Venezuela tiene relaciones así como con muchos otros estados sobre todo a nivel comercial o cultural como Cuba.
Curazao está copada con la presencia de diferentes empresas y militares estadounidenses, que incluso han comprado negocios estratégicos para manejar la infraestructura del país: electricidad, agua, teléfonos, telecomunicaciones, hoteles, bancos, seguros y al mismo tiempo están intentan, a través de una empresa vinculada a la familia Bush y los petroleros de Texas, quitarle el negocio de la refinería a PDVSA, comprándolo para que ellos asuman el control total y expulsar a Venezuela de la isla. Esto es un peligro para los habitantes de Curazao que son utilizados como punta de lanza en contra de Venezuela. Con propaganda difundida en los medios de comunicación de Curazao se dice que Chávez quiere invadir el país, informa Eva Golinger que también afirma que la población estadounidense está drogada por el consumismo, y que con la manipulación mediática se controla la información en Estados Unidos, razón por la que el pueblo estadounidense no sabe lo que está pasando dentro de su país y menos puede saber lo qué está pasando en el extranjero. Ese pueblo padece de una falta total de información, es víctima de una ignorancia que se podría decir es escogida, es decir que el propio pueblo, en gran parte, prefiere mantenerse en esa ignorancia en lugar de exigir, cuestionar, despertar conciencia de lo que está pasando…
En el gobierno de George W. Bush y por todos los medios se trató de vincular a Hugo Chávez, mantenía vínculos estrechos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y de malgastar dinero de las arcas públicas en campañas políticas y mediáticas contra Estados Unidos.
Bush lanzó furibundos dardos contra Chávez en respuesta a que en la ONU le acusó de ser un "burro" y el "diablo". Le dijo burro porque insistía ante el Congreso que aprobara el tratado de libre comercio (TLC) con Colombia y diablo al propiciar el ataque colombiano a Angostura en territorio ecuatoriano en el que fue asesinado el Comandante Raúl Reyes junto a27 de sus compañeros.
"El presidente de Venezuela elogió al líder terrorista por ser un «buen revolucionario»", lamentó Bush, y dijo que la declaración representa "el último paso de una perturbadora serie de actitudes provocadoras por parte del régimen de Caracas", con lo que obvió hablar de "gobierno" de Venezuela y optó por el calificativo que suele usar cuando alude al "régimen" cubano. Bush recordó que el gobierno chavista "pidió que las FARC fueran reconocidas como unas fuerzas armadas legítimas y que varios de sus altos funcionarios se reunieron con dirigentes de las FARC en Venezuela". Washington calificó a las FARC como una organización terrorista a la altura de otras como Al-Qaeda y Hezbollah, una definición compartida por la Unión Europea (UE) y Colombia. Bush insistía en evaluar si Venezuela debe ser calificada como un "Estado patrocinador del terrorismo", como Irán o Siria, e inclusive llegó a afirmar que Chávez había entregado 300 millones de dólares a las FARC, todo el poder mediático mundial para desprestigiar y debilitar a Chávez. Bush decía que Chávez, sin nombrarlo, que no sólo dialoga con las FARC, sino que financia a sus aliados con fondos estatales al mismo tiempo que "deja a sus ciudadanos con los alimentos racionados". "Mientras intenta extender su influencia por América latina, el régimen afirma promover la justicia social. En realidad, su agenda incluye poco menos que promesas vacías y sed de poder". "Despilfarró la riqueza de su petróleo para promover una visión hostil de Estados Unidos".
Tanto Bush como Obama han visto con rencor y hasta con odio las buenas relaciones que existen entre Chávez con el nicaragüense Daniel Ortega, con el ecuatoriano Rafael Correa y con el boliviano Evo Morales. También con el mexicano Andrés Manuel López Obrador y con el peruano Ollanta Humala.
Bush llegó a decir: "Los desafíos son enormes en América del Sur. Como lo demostró la reciente crisis en los Andes, la región se enfrenta a una elección cada vez más dura: aceptar tranquilamente la visión de los terroristas y los demagogos o apoyar activamente a dirigentes democráticos como el presidente colombiano Álvaro Uribe", al referirse al ataque colombiano al Ecuador. Sin duda ese problema afectó a las sesiones del Grupo Río y de la Organización de los Estados Americanos (OEA), que abordaron el conflicto entre Colombia, Ecuador y Venezuela. “La posición de Washington y Colombia quedó en minoría en la OEA. Pero Bush insistió en afirmar: "Estoy al lado de un dirigente valiente [por Uribe] que cree en la libertad y la paz. Y no hay una señal más clara de nuestro apoyo que el TLC -reclamó-. Demostraría a la región que el compromiso de Estados Unidos es inquebrantable." En otras palabras: Están con el imperio contra el imperio. Esa es la disyuntiva y Correa en sus discursos se muestra antiimperialista y Morales y Ortega son antiimperialistas en palabras y en acciones.
Ayer Bush, ahora Obama. Un informe de la National Endowment for Democracy (NED) y publicado en mayo 2010 por la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE) reveló que las agencias internacionales invierten entre 40 a 50 millones de dólares en sectores de la oposición política en Venezuela. Gran parte de ése dinero multimillonario se canaliza a través de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), la coalición anti-chavistas que se prepara para las próximas elecciones.
Ser sabe que “la mayoría de los fondos provienen de las agencias estadounidenses, particularmente la Agencia Internacional del Desarrollo de Estados Unidos (USAID), quien mantiene desde 2002 una presencia muy activa en Venezuela con la única intención de facilitar y asegurar la salida del poder del Presidente Hugo Chávez. Durante nueve años, la USAID ha financiado partidos y organizaciones políticas y medios de comunicación en Venezuela, ayudándolos crecer y unificarse, y alimentando a sus dirigentes con dólares, asesoría estratégica, y recursos para sus actividades políticas.
La USAID no tiene ningún acuerdo ni autorización alguna del gobierno de Venezuela para estar en el país realizando actividades políticas e intervencionistas. Sin embargo, ha permanecido en Venezuela todos estos años, financiando y ayudando diseñar cada campaña electoral de la oposición, alimentando el conflicto político y violando los más básicos principios de la soberanía y la auto-determinación de los pueblos.
Una nota confidencial de fecha 22 de enero de 2002, el jefe de la Oficina principal de Iniciativas de Transición (OTI) de la USAID, Russell Porter, revela cómo y porqué llegó la USAID a Venezuela. “El 4 de enero la Oficina de Asuntos Andinos del Departamento de Estado le pidió a la OTI establecer un programa en Venezuela…Era claro que había una preocupación creciente sobre la salud política del país. Solicitaron a la OTI ofrecer programas y asistencia para fortalecer los elementos democráticos que estaban bajo fuego del gobierno de Chávez”.
“Hay un consenso de que Chávez no terminará el año como presidente” decía Porter y añadía: “Para preservar la democracia, un apoyo inmediato es necesario para los medios independientes y la sociedad civil…Una de las grandes debilidades en Venezuela es la falta de una sociedad civil vibrante…La National Endowment for Democracy (NED) tiene un programa de 900 mil dólares en Venezuela que trabaja con el Instituto Demócrata (NDI), el Instituto Republicano Internacional (IRI) y el Centro de Solidaridad Laboral [tres institutos cuasi-gubernamentales estadounidenses] para fortalecer a los partidos políticos y los sindicatos (la CTV)…Este programa es útil, pero no es suficiente. Además, no es flexible y tampoco trabaja con los grupos nuevos o no-tradicionales. También le falta un componente de medios”. La injerencia yanqui en Venezuela está más que probada.
A través de la USAID/OTI y la NED, establecieron una organización venezolana de “observación electoral nacional”, de nombre Súmate, quien fue responsable para promover la campaña de la oposición para revocar al mandato del Presidente Chávez. Desde entonces, Súmate ha mantenido el mismo papel en todos los procesos electorales, siendo siempre financiado y asesorado por las agencias estadounidenses. En el Ecuador se llama Participación Popular. Den Venezuela la USDAID/OTI y NED financian las actividades de “Plan Consenso País” que agrupa a organizaciones como Alianza Bravo Pueblo (Antonio Ledezma), Fedecámaras (Hugo Fonseca Viso y Jorge Botti), Asamblea de Ciudadanos (Maxim Ross), RCTV (William Echeverría), Sinergia (Jorge Reyes), CEDICE (Aurelio Concheso), la Iglesia Católica (Mikel De Viana) Gente de Petróleo (Nelson Benítez), Alianza Cívica (Elías Santana), COPEI (Eduardo Fernández), Un Solo Pueblo (William Ojeda), Coordinadora Democrática (Diego Urbaneja), Asamblea de Ciudadanos (Axel Capriles), Acción Democrática (Ramón Rangel), CTV (Alfredo Padilla), Liderazgo y Visión (Alonso Dominguez), Proyecto Venezuela (Maria Isabel Canales), Red Democrático Universitaria (Tomás Páez), Visión Emergente (Cirpriano Heredia) y Bandera Roja (Carlos Hermoso), entre otros. La mayoría de estas organización también recibían financiamiento adicional de la USAID y la NED.
Un informe desclasificado del Departamento de Estado, enviado del entonces Embajador William Brownfield desde la Embajada de Estados Unidos en Caracas en abril 2005 al Secretario de Estado y el Consejo de Seguridad Nacional (NSC), destacó como el NDI e IRI estaban trabajando “con los partidos de la oposición para ayudarles sobrevivir como instituciones políticas relevantes a través de un proceso de renovación y fortalecimiento de los partidos”.
Brownfield indicó cómo algunos asesores expertos fueron traídos desde Estados Unidos para ayudar a los partidos de la oposición “desarrollar estrategias y mensajes que llegan a los votantes de bajos recursos”. Y aunque Acción Democrática y COPEI fueron los principales beneficiarios de estos programas de capacitación, el informe también reveló que “NDI está trabajando con Primero Justicia para colaborar con técnicas modernas sobre el desarrollo y la difusión de mensajes”.
Hasta este año 2011, los fondos destinados a la oposición se han multiplicado por millones, y ahora cuentan con cientos de organizaciones que se esconden detrás de la figura de organización no gubernamental (ONG) para hacer campañas políticas, como Súmate, Ciudadanía Activa, VotoJoven, Sinergia, Cedice, Radar de los Barrios, Espacio Público y otros.
“No existe duda ninguna de que la oposición venezolana – en todas sus manifestaciones – es producto de una estrategia del gobierno estadounidense. Financian y diseñan sus campañas, capacitan y entrenan a sus partidos políticos, ayudan a organizar sus ONGs y sus mensajes, seleccionan sus candidatos para los procesos electorales y los alimentan con dólares para mantenerlos vivos.
Hasta lograr su objetivo final – la salida del poder del Presidente Hugo Chávez - la USAID y demás agencias estadounidenses continuarán con este trabajo.
Si no logran derrotar a Chávez en procesos electorales, no faltan los planes de magnicidio que son denunciados por el presidente Hugo Chávez. Existen pruebas de los planes asesinos que, en su conjunto han resultado intentos fallidos contra toda la izquierda latinoamericana. Esos planes no sólo desestabilizadores, han sido discutidos por un trío de famosos: los ex presidentes George W. Bush, José María Aznar y Álvaro Uribe, según denunció el periodista José Vicente Rangel. “De acuerdo con el otrora vicepresidente de Venezuela, en el encuentro realizado en el complejo turístico Casa de Campo, de Santo Domingo, Bush, Aznar y Uribe abordaron maniobras para afectar la candidatura de Chávez de cara a las elecciones de diciembre de 2012. Además de planificar una campaña contra el estadista, los exgobernantes de Estados Unidos, España y Colombia discutieron sobre la ayuda económica que se brindará a la oposición en esos comicios.
Bush, Aznar y Uribe promovieron durante su gestión una política hostil hacia Caracas, una actitud que mantienen después de cesar en sus cargos. En la reunión de Santo Domingo también participaron Bush padre, en su momento también presidente de Estados Unidos, y el exprimir ministro canadiense Brian Mulroney.
La denuncia de Rangel coincide con comentarios realizados por Chávez, quien aseguró que están en marcha planes desestabilizadores contra Venezuela, promovidos desde el exterior con la complicidad de sectores de la oposición nacional. Para el líder socialista, sus rivales comienzan a sentir desespero a medida que se aproximan las elecciones de 2012. Todas las encuestas, independientemente de su inclinación política, dan claro favorito a Chávez para la cita en las urnas.
Por su parte, el periodista K. Rodríguez informaba que el presidente Hugo Chávez Frías, manifestó que ante las recurrentes agresiones del imperio de Estados Unidos y los continuos ataques de la contrarrevolución, que siguen las líneas imperiales, es fundamental consolidar la unidad del pueblo, la unidad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), el poderío nacional. El Jefe de Estado comentó que los sectores de la derecha venezolana han mostrado su apoyo a las agresiones de Estados Unidos contra Venezuela e incluso tratan de minimizarlas a través de las empresas de comunicación. Denunció que " algunos programas de la contrarrevolución tratan de minimizar la existencia y las agresiones del imperialismo” y ratificó la importancia de la unidad nacional y la necesidad de ir fortaleciendo la unidad de la Fuerza Armada”.
El cuento del narcotráfico
Una de las últimas agresiones del imperio fue la de difundir por todos los medios que fuertes personalidades del gobierno de Chávez estaban implicadas en casos del narcotráfico internacional y entre ellos mencionó al general de división Clíver Alcalá Cordones, comandante de la Cuarta División Blindada y Guarnición Militar de Maracay. La estrategia es clara: desprestigiar a los mandos, sembrar el divisionismo, destruir la confianza y finalmente liquidar al gobierno der Chávez que fue terminante al decir: “Aquí los lacayos le dan y se ríen, y creen que con eso nos van a hacer mella. No, eso más bien fortalece la unidad interna de la Fuerza Armada y la unidad del pueblo, que hay que seguir fortaleciéndola, la unidad cívico militar”. Añadió “Allende se quedó sin militares, tuvo que ser él mismo su propio y último soldado, con una ametralladora y un casco. Él, que era intelectual más que soldado. Por eso, una Revolución no puede estar desarmada, tiene que estar armada”.
“Ahí están algunos candidatos populistas, los precandidatos de la oposición, que dicen ¿para qué comprar armamento? Lo que pasa es que en el fondo lo que ellos siguen es la línea de Estados Unidos, de que no tengamos nosotros unas fuerzas de defensas, unas fuerzas militares, un pueblo preparado para defender al país. Hay que tenerlo, y vamos a seguir nosotros, al ritmo de las posibilidades, fortaleciendo nuestro poderío militar”, ratificó.
Según Chávez, los proyectos de integración latinoamericana como el ALBA y UNASUR impulsados por Caracas, constituyen una amenaza para los intereses imperiales. En esos proyectos que se concretan está el origen de las agresiones estadounidenses incluidas las campañas de desprestigio contra Chávez que son generosamente difundidos por los medios de comunicación que de formas cruel e inhumana, hasta se aprovecharon del cáncer para matarlo antes de hora. Son precisamente mecanismos como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), el Banco del Sur y la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), las plataformas regionales que, permitirán generar estrategias que harán frente a la crisis estructural del sistema económico capitalista.
Chávez se propone regresar a Venezuela el oro físico depositado en Londres y luego profundizar la inversión social y elevar el desarrollo socioproductivo. Los excedentes de las reservas internacionales han sido utilizados en beneficio de los venezolanos y del progreso integral de la nación. “Esos dólares estuviesen en los bancos de Estados Unidos y Europa perdiendo valor cada día más. Hoy estuviesen en forma de reservas internacionales, en algún lugar del mundo, perdiendo valor real. Si no fuera por el conjunto de medidas que la Revolución Bolivariana ha estado aplicando, en este momento se tuviera cerca de 100.000 millones de dólares en reservas y no invertidas” en el desarrollo del pueblo, precisó Chávez. ¿A qué oligarquía nacional le va a gustar la política de Chávez a favor de los pobres? Al imperio le repugna que haya un gobierno antiimperialista, un gobierno que busque la unidad latinoamericana, un gobierno que no deje sus millones de dólares y el oro en Estados Unidos o Europa y que desobedezca los dictados de la Casa Blanca, nada menos que en su mismo patio trasero.
El imperio enloquece e impone sanciones a la empresa petrolera estatal venezolana PDVSA, en una franca injerencia en los asuntos de una nación soberana, pero sigue consumiendo petróleo venezolano. Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Dominica, Antigua y Barbuda, Bolivia y San Vicente y las Granadinas, (miembros del ALBA), expresaron su indignación por la decisión de Washington de que PDVSA no podrá participar en ningún contrato directamente con el Gobierno estadounidense. Tampoco podrá acceder a programas de financiamiento para exportaciones o importaciones, ni licencias para tecnologías petroleras norteamericanas. En cambio, sí podrá vender petróleo en Estados Unidos y refinados a través de su filial Citgo, ya que las sanciones no afectarán ni las ventas ni las operaciones de sus empresas subsidiarias.
El analista Miguel Ángel Pérez Pirela expresaba que la injerencia estadounidense y el “narcoparamilitarismo” son temas de gran complejidad en el ámbito político y social. Sostiene que Venezuela no es escenario sólo del paramilitarismo con su efecto inmediato, sino también de la construcción de lo que llamamos el “ParaEstado” venezolano.
En este sentido, es importante también recalcar que el proceso fundamental de injerencia en Venezuela por parte de los Estados Unidos, y sus aliados colombianos, no pasará de ningún modo por las Fuerzas Armadas tradicionales, sino precisamente por una injerencia y una guerra silenciosa de cuarta generación , cuyo fin último es la creación de un ParaEstado venezolano a imagen y semejanza de los “ParaEstados colombianos”.
Al realizar un recorrido sobre algunos de los hechos más impactantes de injerencia estadounidense en este siglo que comienza, nos topamos con lo ocurrido en Bolivia a través del fenómeno separatista de la “media luna”, a través del cual se trató de desestructurar los elementos fundacionales de lo que se conoce como Estado moderno. En las provincias de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija se intentó acabar definitivamente con las fronteras establecidas del Estado Boliviano, se pretendió deslegitimar la cabeza común representada por Evo Morales y, sobre todo, se buscó fraccionar las Fuerzas Armadas Bolivianas. Ello no es casualidad, ya que precisamente ésta parece ser la táctica y estrategia fundamental de un tipo de injerencia estadounidense. En otras palabras, dichos mecanismos de injerencia buscan destruir los Estados-naciones latinoamericanos. Hay que aclarar que dicha metodología de injerencia no es propia del siglo XXI, sino que ha sido también utilizada en diferentes momentos y geografías durante el siglo XX.
Recordemos la metodología de las privatizaciones utilizada por el neoliberalismo en Latinoamérica, que subsiguió en forma de democracia liberal a las dictaduras de los años 70 y 80, para minimizar y resquebrajar el Estado…
Miguel Ángel Pérez Pirela sostiene que el primer actor de este sistema de injerencia es el DAS (y la CIA en tanto su organismo matriz), el cual últimamente ha intentado penetrar en la región a través de planes como Falcón, Salomón y Fénix , teniendo como objetivo a países como Ecuador, Cuba y Venezuela.
Este organismo en estos últimos años ha sido objeto de diversos escándalos, que no solamente dan luces sobre su relación con el negocio del narcotráfico y la Casa Blanca, sino que además dejan claro graves abusos de poder sobre todo en lo correspondiente al espionaje ilegal, tanto dentro de Colombia como fuera de sus fronteras .
Muestra de esto es que en el 2007 es destituido el Director del DAS José Noguera Cortés, por vinculaciones con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En este hecho se vieron involucrados 68 congresistas y 3 presidentes del Congreso colombiano. A ello se debe aunar el escándalo por espionaje de los ex directores María de Pilar Hurtado, Joaquín Polo y Felipe Muñoz Gómez en el 2008 y la detención de 2 espías del DAS en Venezuela, en septiembre del 2009.
El segundo actor del proceso de injerencia paraestatal contra Venezuela es precisamente el Paramilitarismo. En este caso las pruebas son todavía más arduas y espectaculares a la vez: el 09 de mayo del 2004 cuerpos de seguridad del Estado venezolano capturaron a 56 paramilitares colombianos vestidos con uniformes de la Fuerzas Armadas venezolanas en la finca Daktari, ubicada en El Hatillo, propiedad del cubano Roberto Alonso , (alias El Coronel) autor intelectual de la llamada operación “guarimba” patrocinada y dirigida por la Coordinadora Democrática con el objetivo de desestabilizar al gobierno venezolano, el 10 de abril de 2006 Rafael García (Ex jefe de informática del DAS) acusó a Noguera (Director del DAS en ese momento) de estar inmiscuido en la política venezolana. A este hecho también se le pueden sumar la detención del Coronel retirado Mauricio Alfonso Santoyo el 07 de agosto del 2007.
El tercer actor fundamental de este sistema de injerencia es la oligarquía colombiana, que a pesar de un comercio bilateral colombo venezolano, según cifras de Instituto Nacional de Estadística llegó en el 2009 a 4.166 millones de dólares, ha mantenido un apoyo irrestricto al proceso de injerencia en Venezuela por parte de los Estados Unidos a través, entre otras cosas, de una importante campaña mediática que no sólo ha tratado de atacar y desprestigiar al Estado venezolano, sino que también ha escondido hechos y escándalos relacionados con el Paramilitarismo y el ParaEstado.
Podemos decir entonces que dicha oligarquía colombiana mientras estaba favoreciéndose con negocios multimillonarios con el Estado venezolano, al mismo tiempo lograba jugosas ganancias con el negocio por antonomasia de la Colombia de nuestros días. Ello se ve reflejado en la concretización de dos de los negocios más importantes que se han hecho en la historia colombiana: El Plan Colombia con sus millones de dólares en inversión militar y las siete bases militares ocupadas por fuerzas norteamericanas en territorio colombiano, negocios que por cierto van en desmedro de la soberanía venezolana. Al respecto, Luis Britto García afirma, que la solución más asequible para el mantenimiento de la hegemonía norteamericana es el control sobre los gobiernos locales, la penetración cultural, y la instalación de bases militares.
Por ahora, los planes desestabilizadores del imperio han fracasado y, por tanto, sus estrategias de dominación neocolonial, deben ir a parar en el museo universal de la infamia, pero esos fracasos sólo deben servir para que nuestros pueblos nunca bajen la guardia y continúen en la lucha heredada de nuestros libertadores, hasta que el imperio sea derrotado en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y en todas nuestras patrias que juntas y unidas jamás volverán a ser humilladas por ninguna fuerza, ni potencia imperiales. No es un sueño. Es la fuerza latinoamericana.
Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com

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