BIBLIOTECA NACIONALPERONISTA al fondo:

BIBLIOTECA NACIONALPERONISTA al fondo:
BIBLIOTECA: hacer clik en la imagen
Mostrando entradas con la etiqueta El Plan Cóndor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Plan Cóndor. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de mayo de 2016

EEUU activa otro siniestro Plan Cóndor en Latinoamérica


EEUU activa otro siniestro 
Plan Cóndor en Latinoamérica



Justamente cuando las marchas multitudinarias en Argentina conmemorando el 40 aniversario del golpe cívico-militar de Estado con clamores de “no perdón ni olvido” a los terribles crímenes de la dictadura, el presidente de Ecuador Rafael Correa alerta al mundo la puesta en marcha de un nuevo Plan Cóndor para América Latina.

Se puede ver parte de la verdad y no reconocerla, pero es imposible contemplar el mal y no reconocerlo— Manuel Vásquez Montalván, 1939-2003

El presidente Correa se refiere al programa internacional bajo el nombre de Plan u Operación Cóndor elaborado por los globalizadores norteamericanos al comienzo de 1970 y que convirtió a Latinoamérica en un laboratorio sangriento con el propósito de aplicar la política económica monetarista en los años 1970 a 1980.

En su denuncia sobre la existencia de un "nuevo Plan Cóndor" para América Latina, Rafael Correa afirmó que esta operación está "dirigida contra los gobiernos progresistas. Ya no necesitan dictaduras militares, se necesitan jueces sumisos, se necesita una prensa corrupta para desestabilizar los gobiernos latinoamericanos" que no siguen al pie de la letra las instrucciones de Washington. También el año pasado en la cumbre del bloque político y económico Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) todos los oradores expresaron por su preocupación por la intensificación de la labor de los servicios de inteligencia norteamericanos en América Latina dirigida a organizar el derrocamiento de los presidentes democráticamente elegidos. Se referían a Nicolás Maduro de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Dilma Rousseff de Brasil y Rafael Correa de Ecuador.
Frecuentemente, la autoría de la Operación Cóndor es atribuida al ex jefe del servicio secreto de Chile (DINA) Manuel Contreras quien en una reunión con los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay celebrada en Santiago de Chile 25 de noviembre de 1975, los convenció en la necesidad de poner en marcha un plan bautizado como Plan Cóndor para terminar con la subversión, terrorismo comunista y todos los grupos izquierdistas en América Latina y Centroamérica. Sin embargo, la realidad es diferente. Ya se sabe que este plan fue diseñado por la Liga Anticomunista Mundial (WACL) que tuvo su auge durante la presidencia de Richard Nixon (1969-1974) asesorado por el consejero de la Seguridad Nacional, Henry Kissinger.

La WACL, creada en Taiwan en 1966 por los servicios de inteligencia de Taiwan y Corea del Sur con participación de criminales de guerra nazis, japoneses y con el auspicio del reverendo Moon, fue orientada para eliminar todas las manifestaciones del comunismo, socialismo y populismo en Asia, posteriormente extendió sus garras hacia el mundo entero. Por supuesto, Washington en plena Guerra Fría se adhirió a la organización poniendo a su disposición el Centro de Guerra Sicológica en Fort Bragg (Psychological Warfare Center) y la Escuela de las Américas en su base militar en Panamá, recibiendo al mismo tiempo el asesoramiento de la Warfare Cadres Academy (Academia de Guerra para Cuadros Superiores) de Taiwan. El general norteamericano John K. Singlaub, especialista en la guerra no convencional y en operaciones encubiertas, se convirtió en los años 1970 en el presidente de la WACL.

El general Singlaub, uno de los autores del Programa Fénix, a cuyo cargo estaba el jefe de la CIA en Laos, Ted Shackley y su "equipo secreto", envuelto de paso en el tráfico de opio, lograron identificar y "neutralizar" a 81,470 insurgentes del Frente Nacional de Liberación de Vietnam. En América Latina, el general Hugo Banzer, presidente de Bolivia entre 1971 y 1978 era el líder principal de la Liga Anticomunista Mundial. A tal extremo llegaron los miembros latinoamericanos de la organización que en la reunión de la WACL en 1977 en Paraguay fue aprobada, con el auspicio de Washington, la moción de la delegación paraguaya sobre la necesidad de exterminar en Latinoamérica a sacerdotes y religiosos adeptos a la Teología de la Liberación la cual rezaba que no había que esperar el paraíso en el cielo después de la muerte, sino crear el paraíso en la Tierra durante la vida.

La WACL tuvo su ramificación específica en Argentina bajo el nombre la Triple A o la Alianza Anticomunista Americana (AAA) después que en 1973 el agente de la CIA Robert Hill fue trasladado a Buenos Aires. Un año después surge la Triple A. La AAA apareció también en Colombia en 1978. La idea de la Operación Cóndor para el cono sur surgió en el seno de la WACL. Lo que hay que siempre tener en cuenta que la Liga Anticomunista Mundial fue creada no solamente como una organización ideológica para poner fin al comunismo sino su meta principal era geoeconómica. Las transnacionales necesitaban expansión, acceso a nuevos recursos naturales, gobiernos dóciles y para eso había que acabar con toda la resistencia popular en América Latina, África, Asia e inclusive Europa, como la que mostraba el régimen de Salvador Allende en Chile. La WACL era un mero instrumento de los globalizadores al servicio de las corporaciones transnacionales.

Al comienzo de los años 1970 los "cerebros" de la WACL asesorados por los especialistas en contrainsurgencia franceses, de la CIA y de la Inteligencia Militar Norteamericana (DIA) dieron pautas para la Operación Cóndor inspirada en el Programa Fénix. Con este propósito trasladaron al principal ejecutor del Programa Fénix, Ted Shackley y sus colaboradores David Sánchez y Félix Rodríguez a Latinoamérica para asesorar a los militares de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay y de paso a los de Perú y Venezuela en los detalles de la pronta Operación Cóndor. 

Venezuela y Perú cooperaron con las "caravanas de la muerte" del Plan Cóndor. Las instalaciones de la DIA norteamericana en Panamá fueron utilizados para coordinar información entre los países involucrados en la operación.

El Plan Cóndor fue una operación tan secreta que prácticamente nadie supo su real dimensión hasta que una de sus víctimas en Paraguay Martín Almada, que estuvo en el campo de concentración denominado Emboscada de 1974 a 1984, después de una larga investigación se dirigió el 22 de noviembre de 1992 junto con el juez paraguayo José Agustín Fernández a la sede del Departamento de Investigaciones de la policía de Lambaré y allí en una oficina de la sección "Política y Afines" descubrieron un descomunal archivo de cinco toneladas. Toda esta documentación fue denominada el "Archivo del Terror" que cuenta 50,000 asesinados, 30,000 desaparecidos y 400,000 encarcelados.

Esta columnista en sus años de estudiante de periodismo presenció cómo en una calle de Lima, Perú fue perseguida y capturada una mujer por un grupo de rubios y corpulentos agentes con claro acento argentino. Cuando varias personas trataron de ayudarla, los policías peruanos lo impidieron con amenazas de arresto. Un tiempo después, el cuerpo de la mujer detenida en Lima fue encontrado en un hotel de Madrid. Así operaba el Plan Cóndor cuya primera víctima fue el general chileno y ministro del gobierno de Salvador Allende, Carlos Prats y su esposa que fueron asesinados en Buenos Aires donde buscaron inocentemente asilo político tras el golpe de Pinochet.

En el "Archivo del Terror", Martín Almada encontró documentos comprometedores para la CIA y entre ellos uno que titulaba "Cómo Mantener Vivos a los Torturados". La carpeta con estos documentos guardada en la Corte Suprema desapareció un tiempo después, justo cuando Almada quiso iniciar una acción contra la CIA fue secuestrado junto con su esposa Celestina Pérez por miembros de aquella organización de inteligencia norteamericana. Su esposa posteriormente murió al ser liberada, sin embargo durante el cautiverio hicieron escuchar los gritos de la mujer a Martín Almada y le dijeron que podía recoger su cadáver.

Así operaba la Operación Cóndor y sus "Caravanas de la Muerte" como parte de la estrategia de la Liga Anticomunista Mundial (WACL). El escándalo de Irán Contragate fue parte de su lucha para abrir campo a los globalizadores, se sabe también que Osama Ben Laden fue uno de los títeres de la WACL en Afganistán. El mismo papel cumplieron el presidente de Guatemala el general Romeo Lucas García, el jefe del Estado Mayor de Honduras, general Gustavo Álvarez Martínez y el jefe de los escuadrones de la muerte en Salvador Roberto d'Aubuisson formado en la escuela militar de Taiwan y responsable en la organización del asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Recién en 1987, después del estallido del escándalo "Irán Contragate" la WACL fue desmantelada aparentemente.

Sin embargo, de acuerdo a la investigación del estudioso Hugo Turner ("Operation Condor") la Operación Cóndor nunca ha terminado y los asesinatos, golpes e intentos de golpes siguen avanzando en Latinoamérica. Lo mismo sustenta el libro de J. Patrice McSherry, "Predatory States" teniendo en cuenta que asesinatos, torturas, desapariciones siguen aterrorizando América Latina. Solamente en Honduras 15 activistas de derechos humanos fueron asesinados en el curso de este año. En México durante la presidencia de Felipe Calderón (2006-2012) 121,683 personas perdieron la vida al salir el ejército a las calles como parte de la "guerra contra el narcotráfico".

Cada parte cíclica de la Operación Cóndor tiene su propósito geoeconómico. En América Latina, primero limpió el camino para la política monetarista de Milton Fiedman y Arnold Harberger de Chicago University en 1970-1980. Después en los años 1990-2000 creó condiciones para el proyecto neoliberal Consenso de Washington elaborado por el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y el Departamento de Tesoro de EE.UU. Ahora el Plan Cóndor se realiza a través de una persistente guerra mediática para desprestigiar a los líderes progresistas populares, desinformar la opinión pública, el uso más sofisticado de los servicios de inteligencia norteamericanos en coordinación con los locales, incremento de las presiones económicas y financiamiento de la oposición radical. Todo está enfocado para limpiar el terreno para el dominio definitivo de Latinoamérica por las transnacionales empeñosas en sacar del poder a Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa, Dilma Rousseff y Lula da Silva — los últimos obstáculos en su camino hacia el dominio absoluto de los abundantes recursos energéticos en América Latina.

Como afirmó recientemente Rafael Correa, "la derecha tiene sed de venganza porque hace diez años que no ha podido como antes tomar el teléfono y ordenar a un presidente hacer tal o cual cosa. Esa sed de venganza no solo viene a derrumbar lo logrado, sino a tratar de perseguir, masacrar a los que osaron desafiar su poder. Usted cree que todo lo que está pasando es casualidad, este es el nuevo Plan Cóndor. Ya no se necesitan dictaduras militares", recalcó Correa.

Falta saber si los ciudadanos latinoamericanos podrán entender las sutilezas y el engaño del nuevo Plan Cóndor. Los venezolanos, argentinos y bolivianos no se dieron cuenta del juego sucio de la derecha. Ahora les toca el turno a los ecuatorianos a seguir con el plan de Buen Vivir o optar por el Cambio que por supuesto sería de orientación neoliberal como lo hicieron los argentinos, los cuales ya están pagando las consecuencias con el encarcelamiento de dirigentes, despidos masivos, cierre de espacios de comunicación y duras medidas económicas.


Vicky Peláez

Virginia Peláez Ocampo (Cusco 1956 - ) Es una periodista y columnista peruana. Actualmente escribe en el medio digital de la agencia estatal de noticias del gobierno ruso RIA Novosti, desde posiciones ideológicas afines al bolivarianismo y críticas con la política exterior de Estados Unidos.

FUENTE:

http://mundo.sputniknews.com/firmas/20160330/1058215068/eeuu-otro-plan-condor.html#ixzz46K7DKioF

RELACIONADO:



sábado, 31 de marzo de 2012

Gral. Martín Balza: Violencia, impunidad y justicia Las garras del Plan Cóndor

Fragmentos de su libro Mi historia argentina. Violencia, impunidad y justicia Las garras del Plan Cóndor
Año 5. Edición número 201. Domingo 25 de marzo de 2012
Por Martín Balza. Embajador en Costa Rica

politica@miradasalsur.com
El golpe militar del 24 de marzo no fue un golpe similar a los anteriores. Con él se inició el más funesto y degradante período de nuestra historia reciente, apoyado –según Gallup– por más del 60% de la población. La feudalización de las Fuerzas Armadas se tradujo en un insólito desguace por porcentual, que les asignó un ecuánime y curioso treinta y tres por ciento del poder (…). La causa principal del golpe fueron las ambiciones de poder de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, secundados y estimulado por sectores del poder económico, que se beneficiaron con el capitalismo prebendario impuesto –sin limitaciones– por el ministro de Economía, José Alfredo Martínez de Hoz.
El plan de la dictadura era depurar a nuestro país mediante una forma extrema de eugenesia, que incluía la eliminación de todos aquellos que la represores consideraban irrecuperables. Incluía obreros, estudiantes, empleados, docentes y también políticos, sindicalistas, periodistas, diplomáticos, religiosos, sin reparar en niños y niñas, mujeres ancianos y algunos deportistas y militares.

En síntesis: una acriollada untermenschen (…). El Plan Cóndor obró una empresa criminal y siniestra fruto de una miope política exterior militarizada. Fue una verdadera transnacional del terror, integrada por los gobiernos militares de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay, y con contactos en las fuerzas armadas de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Fue concebida como tal por al dictadura chilena de Augusto Pinochet en el año 1975 e instrumentada por el general chileno Manual Contreras, jefe de la Dina.
Consistió en un plan continental de inteligencia y coordinación de servicios en esa área. No faltó la cooperación y el apoyo de los Estados Unidos instrumentado a través del secretario de Estado, Henry Kissinger, curiosamente premio Nobel de la Paz en 1973.
La plena vigencia de la guerra fría y el consentimiento y apoyo de los Estados Unidos contribuyeron a lo que hoy llamamos un execrable desenlace. La concientización ideológica se materializó a través de los cursos que los militares de distintos países realizaban en la desprestigiada Escuela de las Américas que, en aquel entonces, funcionaba en Fort Gulick (Panamá) y, desde 1984, en Fort Benning (Columbia) con el nombre de Instituto de Cooperación para la Seguridad Hemisférica. Sus métodos y doctrina dejaron sus huellas en 60 mil militares y policías latinoamericanos.
En nuestro país, ello se complementó con la doctrina francesa incorporada a fines de los cincuenta, que había fracasado –a pesar de sus abominables crímenes– en las guerras de Indochina y de Argelia.
No todos, por el contrario, pocos de los oficiales argentinos que realizaron cursos en la Escuela de las Américas fueron imputados por violaciones a los derechos humanos, claro que algunos de ellos son emblemáticos.
El área contaminada fue la de Inteligencia y su incidencia negativa se aprecia aún en algunos ejércitos latinoamericanos. El Plan Cóndor fue una exitosa planificación de asesinatos contra opositores ideológicos.
Algunas embajadas norteamericanas en Sudamérica, en agosto de 1978, fueron informadas. Creo oportuno destacar que algunas reuniones y operaciones del Plan Cóndor se realizaron durante el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón.

martes, 21 de febrero de 2012

El Plan Cóndor desnuda al Brasil


Vicky Peláez© Photo Vicky Peláez
11:43 02/12/2011

Columna por Vicky Peláez

El brazo del universo mora y es largo pero se dobla a la justicia (Martin Luther King)

En la sangrienta época de las dictaduras militares en América Latina fue creada la red internacional terrorista más grande del Siglo XX bajo el nombre de “El Plan Cóndor” cuyo nombre hacía temblar de terror a los exiliados y perseguidos brasileños, argentinos, chilenos, uruguayos, paraguayos y bolivianos.

Este plan, que remeció al mundo cuando fue descubierto, fue un acuerdo firmado en 1975 para la represión política entre los gobiernos de Chile, Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Perú. Consistía en el intercambio de información sobre los disidentes de cada uno de estos países para posteriormente secuestrarlos, intercambiarlos, desaparecerlos, llevarlos a su país de origen o asesinarlos in situ. Ya en Argentina y Chile los autores de estos delitos están siendo juzgados y en estos días el largo brazo de la justicia está llegando al Brasil.

Los autores del golpe de Estado en el Brasil en 1964, Mariscal Humberto Castello Branco y los generales Arthur da Costa Silva, Emilio Garastazú Médici Ernesto Geisel y Joao Baptista Figueiredo, que gobernaron el país a base del terror hasta 1985, jamás se imaginaron que la rueda de la historia les jugaría una broma y que sus perseguidos llegarían alguna vez a ser presidentes del país.

Pero así sucedió. En 1995 el Dr. Enrique Cardoso, expulsado por la junta militar del país llegó a ser elegido presidente. Lo reemplazó en 2003, un ex detenido y encarcelado dirigente del Partido de los Trabajadores, Luis Inácio Lula da Silva y finalmente este año una ex guerrillera arrestada, encarcelada y torturada durante la dictadura, Dilma Vana Rousseff fue elegida la presidenta del Brasil.

Frecuentemente el retorno a la democracia no significa inmediatamente la aplicación de la justicia a los crímenes cometidos en el pasado. Los militares brasileños antes de dejar el poder promulgaron la Ley de Amnistía que los exoneraba de toda la responsabilidad por la represión entre 1964 y 1985 y en especial por su participación en el “Plan Cóndor”.

En el contexto de la Guerra Fría entre los EEUU y la URSS, Brasil ocupaba un lugar especial. Fue uno de los pocos países que tenía relaciones diplomáticas con la Unión Soviética que consideraba que solamente Cuba y el Brasil de Goulart eran “países progresistas” en América Latina, lo que producía una irritación en Washington. Después del golpe de Estado estas relaciones con la URSS se enfriaron hasta los setenta y muchos comunistas brasileños, incluyendo al Secretario General del Partido Comunista Luiz Carlos Prestes, se exiliaron en Moscú.

Sin embargo, a partir de 1975 justamente cuando empezó a volar el Cóndor represivo sobre América Latina hubo un acercamiento pragmático y estrictamente comercial entre el Brasil que empezó a buscar independencia económica de los EEUU y la URSS que estaba detrás de nuevos mercados y proveedores de trigo durante el bloqueo estadounidense. Así los intereses económicos se sobrepusieron a los ideológicos cerrando los ojos el Comité Central del Partido Comunista de la URSS frente a la persecución de sus camaradas brasileños.

Muy pocos saben que el Brasil fue el precursor de aquel siniestro Plan Cóndor, que todavía no tenía este nombre, y empezó a aplicar y perfeccionarlo ya desde 1964. A pesar de tantos años transcurridos y los cambios políticos, los militares brasileños siempre han sabido ocultar o justificar los crímenes de la dictadura, borrar o esconder las estadísticas y proteger tanto a los represores como a toda la institución de la espada de Damocles de la justicia.

Tal es la influencia de las Fuerzas Armadas que en el Brasil hasta ahora no hay ni un condenado por el abuso de los derechos humanos entre 1964 y 1985. De lo poco que se sabe es que más de 600 personas fueron asesinadas, unas 150 desaparecidas, más 50.000, detenidas, unas 2000, torturadas y unos 10.000 brasileños fueron al exilio. Las verdaderas cifras de las víctimas deben ser mucho más altas pero los militares no tienen la voluntad de abrir sus archivos si es que no los destruyeron.

Tal es su poder en el Brasil democrático que ni Lula da Silva en su presidencia (2003 – 2011) se atrevió a crear una Comisión de la Verdad como lo hicieron en la mayoría de los países de América Latina. Recién hace dos semanas la presidenta Dilma Rousseff después de mucha indecisión y bajo la presión del Partido de los Trabajadores al que pertenece, se atrevió a firmar la Ley de la Comisión de la Verdad que da plazo de dos años a sus siete miembros de concluir el informe sobre el abuso de los derechos humanos en el Brasil durante los años de dictadura.

También firmó la Ley del Acceso a la Información que establece límite de 50 años para abrir los archivos ultra secretos. Es decir la verdad final se sabría recién en el 2035. Mientras tanto la Ley de Amnistía para los militares promulgada en 1979 sigue vigente y los protege de todos los abusos de derechos humanos cometidos entre 1946 a 1988.
No quieren los militares que la opinión pública sepa cómo en 1964 recibieron instrucciones del presidente norteamericano Lyndon B. Johnson de sacar del poder al presidente Joao Goulart por su cierta simpatía a la URSS.

El agregado militar norteamericano y uno de los hombres más siniestros e inteligentes de la CIA, coronel Vernon Walters elaboró el plan del golpe de Estado y eligió al general Humberto Castello Branco para ser su líder, seduciéndolo con la idea que el Brasil se convertirá en el brazo derecho de los EEUU en América latina. Lo del “brazo derecho” no sucedió, simplemente el país fue transformado en el laboratorio represivo donde se estrenó el Plan Pre Cóndor.

Para entrenar a los cariocas en las técnicas de tortura fue despachado al país al famoso y siniestro agente del FBI contratado por la CIA, Daniel Mitrione, considerado como el máximo especialista en la tortura. Allí creó su laboratorio para los futuros torturadores latinoamericanos y allí inventó su famosa “Silla de Dragón” utilizando para sus experimentos a los mendigos del Bello Horizonte.

Posteriormente vino la ayuda del general francés Paul Aussaresses que perfeccionó su siniestro arte en Argelia.
Ya desde el año 1964 los agentes brasileños paseaban por Argentina como por su casa secuestrando a los opositores de la dictadura. Henri Kissinger y Walter Vernon decidieron usar su experiencia de persecución de disidentes en otros países para crear en 1975 la internacional del terror bajo el nombre de “Plan Cóndor”.

Sin embargo, ya mucho antes de esto los agentes y “diplomáticos” brasileños estaban trabajando en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia bajo el pretexto de la lucha contra el comunismo que no tenía fronteras, preparando futuros golpes de Estado en América Latina.

Siguen insistiendo las Fuerzas Armadas brasileñas en ocultar la historia, proteger a sus represores y lograr el perdón y el olvido. Solamente surge una pregunta: ¿Y los torturados, podrán a olvidar y perdonarlos, igual como los parientes de los desaparecidos y asesinados?

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...