¡Es la Amazonía, estúpido!
Autor: Atilio Borón
Todos recuerdan aquella frase con la que Bill Clinton desarmó a George Bush padre en la competición presidencial de 1992. Una expresión parecida podría utilizarse en el momento actual, cuando muchos piensan, en Brasil y fuera de él, que Obama está de visita en ese país para vender los F-16 fabricados en Estados Unidos, desplazando a su competidor francés, y para promover la participación de empresas estadounidenses en la gran expansión futura del negocio petrolero brasileño. También, para asegurar un suministro confiable y previsible a su insaciable demanda de combustible mediante acuerdos con un país del ámbito hemisférico y menos conflictivo e inestable que sus proveedores tradicionales del Oriente Medio o la propia Latinoamérica. Aparte de eso, la carpeta de negocios que lleva Obama incluye la intervención de empresas de su país en la renovación de la infraestructura de transportes y comunicaciones de Brasil y en los servicios de vigilancia y seguridad que requerirán la Copa Mundial de Fútbol (2014) y los Juegos Olímpicos (2016). Quienes apuntan a estas realidades no dejan de señalar los problemas bilaterales que afectan a la relación comercial, sobre todo debido a la persistencia del proteccionismo estadounidense y las trabas que éste implica para las exportaciones brasileñas. La relación, por lo tanto, está lejos de ser tan armónica como muchos dicen. Además, la creciente gravitación regional y en parte internacional del Brasil es vista con preocupación por Washington. Sin el apoyo de Brasil y Argentina, amén de otros países, la iniciativa bolivariana de acabar con el ALCA no habría prosperado. Por lo tanto, un Brasil poderoso es un estorbo para los proyectos del imperialismo en la región.
Dado lo anterior hay que preguntarse acerca de los objetivos que persigue la visita de Obama al Brasil. Observemos primero los datos del contexto: desde la inauguración del gobierno de Dilma Rousseff la Casa Blanca desplegó una enérgica ofensiva tendente a fortalecer la relación bilateral. No habían pasado diez días de su instalación en el Palacio del Planalto cuando recibió la visita de los senadores republicanos John McCain y John Barrasso; pocas semanas más tarde sería el Secretario del Tesoro, Timothy Geithner, quien golpearía a su puerta para reunirse con la presidenta. El interés de los visitantes se desató ante el recambio presidencial y la esperanzadora señal procedente del Brasilia cuando la nueva presidenta anunció que estaba reconsiderando la compra de 36 aviones de combate a la firma francesa Dassault que, en su monento, había anunciado el saliente presidente Lula. Este cambio de actitud hizo que los lobbistas de las grandes empresas del complejo militar-industrial –es decir, el “gobierno permanente” de los Estados Unidos, con prescindencia del transitorio ocupante de la Casa Blanca- se dejaran caer sobre Brasilia con la esperanza de verse beneficiados con la adjudicación de un primer contrato por 6.000 millones de dólares que, eventualmente, podría acrecentarse significativamente si el gobierno brasileño decidiera, como se espera, ordenar la compra de otros 120 aviones en los años siguientes. Pero sería un error creer que sólo la motivación crematística es la que inspira el viaje de Obama.
En realidad, lo que a aquél más le interesa en su calidad de administrador del imperio es avanzar en el control de la Amazonía. Requisito principal de este proyecto es entorpecer, ya que no puede detener, la creciente coordinación e integración política y económica en curso en la región y que tan importante han sido para hacer naufragar el ALCA en 2005 y frustrar la conspiración secesionista y golpista en Bolivia (2008) y Ecuador (2010). También debe tratar de sembrar la discordia entre los gobiernos más radicales de la región (Cuba, Venezuela, Bolivia y Ecuador) y los gobiernos “progresistas” –principalmente Brasil, Argentina y Uruguay- que pugnan por encontrar un espacio, cada vez más acotado y problemático, entre la capitulación a los dictados del imperio y los ideales emancipatorios, hoy encarnados en los países del ALBA, que hace doscientos años inspiraron las luchas por la independencia de nuestros países. El resto son asuntos secundarios. Sorprende, dados estos antecedentes, la indecisión de Rousseff en relación con el reequipamiento de sus fuerzas armadas porque si finalmente Brasil llegara a cerrar el trato favoreciendo la adquisición de los F-16 en lugar de los Rafale franceses su país vería seriamente menoscabada su voluntad de reafirmar su efectiva soberanía sobre la Amazonía. Con esto no se quiere afirmar que Brasil debe comprar los aviones de la Dassault; lo que sí se quiere decir es que cualquier otra alternativa es preferible a su adquisición a un proveedor estadounidense. Si tal cosa llegara a ocurrir es porque la cancillería brasileña habría pasado por alto, con irresponsable negligencia, el hecho de que en el tablero geopolítico hemisférico Washington tiene dos objetivos estratégicos: el primero, más inmediato, es acabar con el gobierno de Chávez apelando a cualquier expediente, sea de carácter legal e institucional o, en su defecto, a cualquier forma de sedición. Este es el objetivo manifiesto y vociferado de la Casa Blanca. Pero el fundamental, a largo plazo, es el control de la Amazonía, lugar donde se depositan enormes riquezas que el imperio, en su desorbitada carrera hacia la apropiación excluyente de los recursos naturales del planeta, desea asegurar para sí sin nadie que se entrometa en lo que su clase dominante percibe como su hinterland natural: agua, minerales estratégicos, petróleo, gas, biodiversidad y alimentos. Para los más osados estrategas estadounidenses la cuenta amazónica, al igual que la Antártida, es un área de libre acceso en donde no se reconocen soberanías nacionales y abierta, por eso mismo, a quienes cuenten con “los recursos tecnológicos y logísticos” que permitan su adecuada explotación. Es decir, los Estados Unidos. Pero, obviamente, ningún alto funcionario del Departamento de Estado o del Pentágono, y mucho menos el presidente de Estados Unidos, anda diciendo estas cosas en voz alta. Pero actúan en función de esa convicción. Y, coherente con esta realidad, sería insensato para Brasil apostar a un equipamiento y una tecnología militar que lo colocaría en una situación de subordinación ante quien ostensiblemente le está disputando la posesión efectiva de los inmensos recursos de la Amazonía. ¿O es que alguien tiene dudas de que, cuando llegue el momento, Estados Unidos no vacilará un segundo en apelar a la fuerza para defender sus vitales intereses amenazados por la imposibilidad de acceder a los recursos naturales encerrados en esa región?
Lo que está en juego, en consecuencia, es precisamente el control de esa zona. Obviamente, de esto Obama no intercambiará una palabra con su anfitriona. Entre otras cosas porque Washington ya ejerce un cierto control de hecho sobre la Amazonía a partir de su enorme superioridad en materia de comunicación satelital. Además, la extensa cadena de bases militares con la que Estados Unidos ha venido rodeando esa área ratifica, con los métodos tradicionales del imperialismo, esa inocultable ambición de apropiación territorial. La preocupación que movió al ex presidente Lula da Silva a acelerar el reequipamiento de las fuerzas armadas brasileñas fue la inesperada reactivación de la IV Flota de Estados Unidos pocas semanas después de que Brasilia anunciara el descubrimiento de un enorme yacimiento petrolero submarino frente al litoral paulista. Allí se hizo evidente, como una relampagueante pesadilla, que Washington consideraba inaceptable un Brasil que además de contar con un gran territorio y una riquísima dotación de recursos naturales pudiera también convertirse en una potencia petrolera y, por eso mismo, en un país capaz de contrabalancear el predominio estadounidense al sur del río Bravo y, en menor medida, en el tablero geopolítico mundial. El astuto minué cortesano de la diplomacia estadounidense ha ocultado los verdaderos intereses de un imperio sediento de materias primas, energía y recursos naturales de todo tipo y sobre el cual la gran cuenca amazónica ejerce una irresistible atracción. Para disimular sus intenciones Washington ha utilizado –exitosamente, porque la cuenca amazónica terminó siendo rodeada por bases estadounidenses- un sutil operativo de distracción en el cual Itamaraty cayó como un novato: ofrecer su apoyo para lograr que Brasil obtenga un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Cuesta entender cómo los experimentados diplomáticos brasileños tomaron en serio tan inverosímil ofrecimiento que franqueaba el ingreso a Brasil mientras se lo cerraba a países como Alemania, Japón, Italia, Canadá, India y Pakistán. Deslumbrados por esa promesa la cancillería brasileña y el alto mando militar no percibieron que mientras se entretenían en estériles divagaciones sobre el asunto la Casa Blanca iba instalando sus bases por doquier: siete, ¡sí, siete!, en Colombia en el cuadrante noroeste de la Amazonía; dos en Paraguay, en el sur; por lo menos una en Perú, para controlar el acceso oeste a la región y una, en trámite, con la Francia de Sarkozy para instalar tropas y equipos militares en la Guayana francesa, aptos para monitorear la región oriental de la Amazonía. Más al norte, bases en Aruba, Curazao, Panamá, Honduras, El Salvador, Puerto Rico, Guantánamo para hostigar a la Venezuela bolivariana y, por supuesto, a la Revolución Cubana. Pretender reafirmar la soberanía brasileña en esa región apelando a equipos, armamentos y tecnología bélica de Estados Unidos constituye un mayúsculo error, pues la dependencia tecnológica y militar que ello implicaría dejaría a Brasil atado de pies y manos a los designios de la potencia imperial. Salvo que se piense, claro está, que los intereses nacionales de Brasil y Estados Unidos son coincidentes. Algunos así lo creen, pero sería gravísimo que la presidenta Rousseff incurriera en tan enorme e irreparable yerro de apreciación. Y los costos –económicos, sociales y políticos- que Brasil, y con él toda la región, deberían pagar a causa de tal desatino serían exorbitantes.
Fuente: http://www.patriagrande.com.ve/temas/opinion/%C2%A1es-la-amazonia-estupido/
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domingo, 20 de marzo de 2011
sábado, 12 de febrero de 2011
Bases Militares de la OTAN en Suramérica
Bases Militares de la OTAN
Bases Militares de la OTAN en Suramérica
Una invasión coordinada.
El presente artículo muestra una mirada mas comprensiva de la coordinación militar los Estados Unidos y del Reino Unido en la región Suramericana. En los últimos 2 años los analistas locales han hecho mucho hincapié en la presencia estadounidense sin hacer mención alguna a una de las bases militares mas grandes del Mundo del mismo país (Comando Sur) y mucho menos aún, sin reconocer el rol y la complementariedad que las mismas tienen histórica y fácticamente con la presencia militar del Reino Unido en nuestro suelo y nuestras aguas.
En este primer trabajo que les presentamos, solo mostramos la localización de todas las bases (actuales e históricas); dejando para próximas presentaciones el análisis propio del Consejo de Seguridad de UNASUR, los análisis de los Ministerios de Defensa de la Región, sus principales aciertos y sus falencias.
Tomando como base la investigación realizada por el equipo periodístico de Telesur y con la información oficial del Reino Unido y del Comando Sur de Estados Unidos, he elaborado el siguiente video que muestra todas las bases militares de la OTAN en Suramérica.
Base Militar Localización Invasor Órgano Militar Superior
Malvinas Argentina UK OTAN
Georgias Argentina UK OTAN
Sándwich Argentina UK OTAN
Tristán de Cuña Océano Atlántico UK OTAN
Santa Helena Océano Atlántico UK OTAN
Ascensión Océano Atlántico UK OTAN
Estigarribia Paraguay USA OTAN
Iquitos y Nanay Perú USA OTAN
Tres Esquinas Colombia USA OTAN
Larandia Colombia USA OTAN
Aplay Colombia USA OTAN
Arauca Colombia USA OTAN
Tolemaida Colombia USA OTAN
Palanquero Colombia USA OTAN
Malambo Colombia USA OTAN
Aruba Antillas USA OTAN
Curazao Antillas USA OTAN
Roosevelt Puerto Rico USA OTAN
Liberia Costa Rica USA OTAN
Guantánamo Cuba USA OTAN
Comalapa El Salvador USA OTAN
Soto Cano Honduras USA OTAN
IV flota Océano Atlántico y Pacífico USA OTAN
La OTAN es un tratado armamentístico de protección y cooperación bélica-política-económica entre los estados miembros. Se elabora post guerra fría y su homólogo oriental es el tratado de Varsovia. La OTAN está integrada por los países del Oeste Europeo y por Estados Unidos y Canadá. Este organismo militar multilateral se ha dedicado en los últimos años a realizar incursiones militares en países que no son sus miembros. Recordemos que el apoyo estadounidense al Reino Unido en 1982 se articuló por aquí.
Es importante revisar con atención el vídeo sobre las bases de la OTAN porque su visión parcializada sesga el análisis, el foco de atención y también, lo que es lo más importante, sesga en la dirección incorrecta las recomendaciones de políticas de defensa regional. Por ejemplo, quienes están focalizados en las nuevas bases de USA en Colombia ven claramente junto a la política mediática del Norte América que el objetivo de esas bases es Venezuela. Otros, quienes complementan ese análisis con la localización de la IV flota ven que claramente el centro es Brasil. De todas maneras, tanto la dirigencia Venezolana como la Brasilera han iniciado un gran aumento en la actualización de sus equipos, naves y presupuesto militar para estar a la altura de las circunstancias y bases que los rodean. Pero mal podrían hacer los demás países de la Región, en principal, nuestra República Argentina al pensar que solo ellos son el blanco de ataque. Como señala Lacolla [De Afganistán a Malvinas], ellos vienen por nuestros recursos, principalmente por el Petróleo, luego vendrán por el agua. Pero en la actualidad, la mayoría de los análisis geopolíticos, incluso los del Consejo de Defensa de UNASUR han obviado en análisis de las bases militares del Reino Unido en la Región.
La configuración que esto impone no es sólo tenerlas en cuenta, sino conocer cuál es la coordinación histórica y fáctica de las bases del Reino Unido con los Estados Unidos. Por eso, el análisis correcto no debe quedarse solo en las bases en Colombia, sino avanzar y ver con los mismos ojos a todas las Bases Militares de la OTAN que claramente tiene un blanco y no es tan pequeño como dos países y unas Islas con petróleo. El objetivo es Suramérica (y sus recursos) y la miopía de aquellos dirigentes o sectores supuestamente representativos de nuestra sociedad que ignoran o hasta se burlan de las advertencias que se les hacen llegar podrán ser demasiado costosas a la brevedad.
Por su parte, el Comando Sur, mejor conocido como la IV flota que complementa los anteriores enclaves imperialistas y es una suerte de mega base militar móvil, es un conjunto espeso de portaviones y buques de guerra que rodean Suramérica. En el mapa, sobre Bases, hay superpuesto un mapa que dice “Souther Command. Area of Focus”, ese mapa es oficial del Senado de los Estados Unidos, es el lugar por donde navega (aguas internacionales, y no siempre) las embarcaciones bélicas del país de Obama. La IV flota fue creada durante la Guerra Fría para contener la ideología anti imperialista que florece cual ceibo por nuestras tierras como reacción natural de autodefensa de cualquier sociedad agredida. Es decir, que al margen de toda presentación diplomática, esos buques cumplen la función de reprimir todo ideario anti imperialista en la región.
Lo que debe quedarnos en limpio es lo siguiente, son pocos los países de América Latina que están tomando medidas para no solo preservar sus recursos sino preservarse a si mismos. Nuestra querida Argentina, no pertenece a ese grupo.
Hugo Rodriguez
Fuentes:
Comando Sur: http://www.southcom.mil/
TeleSur: http://www.telesurtv.net/
Foreing and Commonwealth Office: http://www.fco.gov.uk/en/
Fuente: http://geopoliticaargentina.wordpress.com/bases-militares-de-la-otan/
Bases Militares de la OTAN en Suramérica
Una invasión coordinada.
El presente artículo muestra una mirada mas comprensiva de la coordinación militar los Estados Unidos y del Reino Unido en la región Suramericana. En los últimos 2 años los analistas locales han hecho mucho hincapié en la presencia estadounidense sin hacer mención alguna a una de las bases militares mas grandes del Mundo del mismo país (Comando Sur) y mucho menos aún, sin reconocer el rol y la complementariedad que las mismas tienen histórica y fácticamente con la presencia militar del Reino Unido en nuestro suelo y nuestras aguas.
En este primer trabajo que les presentamos, solo mostramos la localización de todas las bases (actuales e históricas); dejando para próximas presentaciones el análisis propio del Consejo de Seguridad de UNASUR, los análisis de los Ministerios de Defensa de la Región, sus principales aciertos y sus falencias.
Tomando como base la investigación realizada por el equipo periodístico de Telesur y con la información oficial del Reino Unido y del Comando Sur de Estados Unidos, he elaborado el siguiente video que muestra todas las bases militares de la OTAN en Suramérica.
Base Militar Localización Invasor Órgano Militar Superior
Malvinas Argentina UK OTAN
Georgias Argentina UK OTAN
Sándwich Argentina UK OTAN
Tristán de Cuña Océano Atlántico UK OTAN
Santa Helena Océano Atlántico UK OTAN
Ascensión Océano Atlántico UK OTAN
Estigarribia Paraguay USA OTAN
Iquitos y Nanay Perú USA OTAN
Tres Esquinas Colombia USA OTAN
Larandia Colombia USA OTAN
Aplay Colombia USA OTAN
Arauca Colombia USA OTAN
Tolemaida Colombia USA OTAN
Palanquero Colombia USA OTAN
Malambo Colombia USA OTAN
Aruba Antillas USA OTAN
Curazao Antillas USA OTAN
Roosevelt Puerto Rico USA OTAN
Liberia Costa Rica USA OTAN
Guantánamo Cuba USA OTAN
Comalapa El Salvador USA OTAN
Soto Cano Honduras USA OTAN
IV flota Océano Atlántico y Pacífico USA OTAN
La OTAN es un tratado armamentístico de protección y cooperación bélica-política-económica entre los estados miembros. Se elabora post guerra fría y su homólogo oriental es el tratado de Varsovia. La OTAN está integrada por los países del Oeste Europeo y por Estados Unidos y Canadá. Este organismo militar multilateral se ha dedicado en los últimos años a realizar incursiones militares en países que no son sus miembros. Recordemos que el apoyo estadounidense al Reino Unido en 1982 se articuló por aquí.
Es importante revisar con atención el vídeo sobre las bases de la OTAN porque su visión parcializada sesga el análisis, el foco de atención y también, lo que es lo más importante, sesga en la dirección incorrecta las recomendaciones de políticas de defensa regional. Por ejemplo, quienes están focalizados en las nuevas bases de USA en Colombia ven claramente junto a la política mediática del Norte América que el objetivo de esas bases es Venezuela. Otros, quienes complementan ese análisis con la localización de la IV flota ven que claramente el centro es Brasil. De todas maneras, tanto la dirigencia Venezolana como la Brasilera han iniciado un gran aumento en la actualización de sus equipos, naves y presupuesto militar para estar a la altura de las circunstancias y bases que los rodean. Pero mal podrían hacer los demás países de la Región, en principal, nuestra República Argentina al pensar que solo ellos son el blanco de ataque. Como señala Lacolla [De Afganistán a Malvinas], ellos vienen por nuestros recursos, principalmente por el Petróleo, luego vendrán por el agua. Pero en la actualidad, la mayoría de los análisis geopolíticos, incluso los del Consejo de Defensa de UNASUR han obviado en análisis de las bases militares del Reino Unido en la Región.
La configuración que esto impone no es sólo tenerlas en cuenta, sino conocer cuál es la coordinación histórica y fáctica de las bases del Reino Unido con los Estados Unidos. Por eso, el análisis correcto no debe quedarse solo en las bases en Colombia, sino avanzar y ver con los mismos ojos a todas las Bases Militares de la OTAN que claramente tiene un blanco y no es tan pequeño como dos países y unas Islas con petróleo. El objetivo es Suramérica (y sus recursos) y la miopía de aquellos dirigentes o sectores supuestamente representativos de nuestra sociedad que ignoran o hasta se burlan de las advertencias que se les hacen llegar podrán ser demasiado costosas a la brevedad.
Por su parte, el Comando Sur, mejor conocido como la IV flota que complementa los anteriores enclaves imperialistas y es una suerte de mega base militar móvil, es un conjunto espeso de portaviones y buques de guerra que rodean Suramérica. En el mapa, sobre Bases, hay superpuesto un mapa que dice “Souther Command. Area of Focus”, ese mapa es oficial del Senado de los Estados Unidos, es el lugar por donde navega (aguas internacionales, y no siempre) las embarcaciones bélicas del país de Obama. La IV flota fue creada durante la Guerra Fría para contener la ideología anti imperialista que florece cual ceibo por nuestras tierras como reacción natural de autodefensa de cualquier sociedad agredida. Es decir, que al margen de toda presentación diplomática, esos buques cumplen la función de reprimir todo ideario anti imperialista en la región.
Lo que debe quedarnos en limpio es lo siguiente, son pocos los países de América Latina que están tomando medidas para no solo preservar sus recursos sino preservarse a si mismos. Nuestra querida Argentina, no pertenece a ese grupo.
Hugo Rodriguez
Fuentes:
Comando Sur: http://www.southcom.mil/
TeleSur: http://www.telesurtv.net/
Foreing and Commonwealth Office: http://www.fco.gov.uk/en/
Fuente: http://geopoliticaargentina.wordpress.com/bases-militares-de-la-otan/
domingo, 23 de enero de 2011
El Madrynazo
Un ejemplo a imitar por todos los pueblos de Sudamerica:
Testimonios del Madrynazo, cuando la gente echó a la flota norteamericana:
En septiembre de 1984 Puerto Madryn protagonizó un hecho histórico, que quedó grabado en la memoria colectiva como el «Madrynazo». Esta "pueblada" espontánea se produjo cuando habitantes de la ciudad y también del valle del Chubut se levantaron contra la presencia en el Muelle Storni de la flota norteamericana y expulsaron a dos naves estadounidenses, que pretendían atracar para reaprovisionarse de alimentos y combustible.
Existen días en la vida de los pueblos y las personas que los habitan que pasan inadvertidos, días que nacen y mueren sin mayor reconocimiento. Pero ese no fue el destino del 10 de septiembre de 1984, porque quedó marcado en el calendario como el día del Madrynazo. Tan sólo dos años habían pasado del retorno de los soldados argentinos de la Guerra de Malvinas, y esas imágenes y sentimientos de dolor seguían vivos en la memoria y el corazón de los madrynenses.
Quizás, los recuerdos de los jóvenes que lucharon en las Islas hicieron que hace 23 años Madryn echara a través de una manifestación popular a parte de la flota estadounidense del Muelle Storni, en un intento por reivindicar y reconocer a quienes defendieron la soberanía de nuestro país. Las heridas abiertas de la guerra, convocaron a hombres, mujeres y niños que, sin más armas que banderas argentinas y pancartas, e impulsados por una unión sincera, lograron que las naves "yankees" huyeran del muelle.
LA PUEBLADA
El 10 de septiembre de 1984, después de participar de un operativo Unitas, que reunía a las flotas estadounidenses y sudamericanas en maniobras de guerra, la flota de EE.UU. llegó al Muelle Storni, en el cual todavía persistía la desolación que, dos años antes, habían dejado los soldados argentinos que defendieron la soberanía en las Islas Malvinas, cuando desembarcaron casi en secreto y ocultos por el gobierno, luego de luchar en una guerra dolorosa.
Ante el arribo de los "yankees", el pueblo madrynense, que aún conservaba las heridas de una guerra que en la Patagonia había calado hondo, se movilizó espontáneamente, salió de sus casas para congregarse en la Plaza San Martín y desde allí, entonando el Himno Nacional Argentino peregrinó por las calles de la ciudad hacia el Muelle Storni. Los manifestantes, envalentados con pancartas que rezaban: "yankees go home" y banderas argentinas, marcharon por miles cantando "pueblo, coraje, al yankee dale raje" con una única misión, repudiar a las naves estadounidenses y echarlas del muelle.
Daniel Arripe, que en ese momento era Jefe de Informativo de LU 17 y reportero de DIARIO EL CHUBUT, recuerda que: "el Madrynazo comenzó a gestarse a raíz de las informaciones que aparecieron en los medios diez o quince días antes, en las cuales se expresaba que naves de la flota estadounidense, se encontraban en la zona y habían solicitado autorización para ingresar a Puerto Madryn a reabastecerse de combustible".
Arripe relata que ese fue el puntapié inicial para organizar la movilización, "empezaron a celebrarse reuniones en el Gimnasio Municipal, en las que convergían entidades intermedias y vecinos, algunos de los cuales tenían militancia política, y ya se comenzaban a ver los primeros carteles que decían Fuera a los yankees". En poco tiempo, una gran cantidad de personas del pueblo -que en ese momento apenas superaba los 20 mil habitantes-, se organizaron para mandar a los yankees de "regreso a casa".
Cuentan los protagonistas que, en las vísperas de la llegada a la costa madrynense de la flota norteamericana, el 8 de septiembre, se conformó una Comisión Multisectorial, para impedir que las naves atracaran en el muelle Almirante Storni, esta comisión fue avalada por el concejo Deliberante, que declaró personas no gratas a los tripulantes de la flota norteamericana. "En lo que fue quizás un coletazo de la Guerra de Malvinas -describe Arripe-, cuando estaba confirmada la autorización para el ingreso de la flota, se organizó el repudio y el día que la nave entraba por el Golfo, en horas de la tarde, toda la comunidad comenzó a reunirse en la Plaza San Martín con pancartas y carteles, para luego transitar por las calles Mitre, Mosconi y Domecq García hasta el puerto", relata el periodista.
"Cuando los manifestantes llegaron a la entrada del Muelle Storni, Prefectura había apostado a sus efectivos en un cordón humano para impedir el ingreso de la gente, pero la muchedumbre, que posiblemente alcanzaba las 1.500 personas sobrepasó la cantidad de efectivos y pudo ingresar al Muelle". Arripe cuenta que: "una vez allí, la gente corrió hasta el sitio sur, donde pretendía amarrar la nave y con aerosoles pintaron "Yankees go home", empezaron a entonar el Himno Nacional Argentino y hasta algunos pretendieron abordar el barco.
Cuando los norteamericanos vieron que la marea humana era incontenible, a toda máquina iniciaron la marcha hacia popa y en un segundo estaban a más de 200 metros del muelle. Después de huir, recalaron en la zona de Bahía Cracker donde fondearon la nave". Para quienes vivieron la pueblada histórica, el "Madrynazo" tuvo varios significados, todos relacionados con Malvinas e incentivados por el recuerdo de una guerra que aún latía con fuerza en el sentir madrynense, donde se acompañó intensamente a los soldados que lucharon por defender la soberanía de un territorio que nos pertenece desde siempre.
El 10 de septiembre de 1984, el pueblo de Madryn repudió a Estados Unidos, por haber ayudado a Inglaterra en la Guerra de Malvinas, quizás en los corazones de aquellos que participaron de la pueblada, la huida de la flota yankee del Muelle Almirante Storni, representó al menos una pequeña victoria, aquella que no pudo ser en las Islas.
16/09/07
EL CHUBUT: http://www.nuestromar.org/noticias/mar_calmo10756_092007_testimonios_del_madrynazo_cuando_la_gente_echo_a_la_flota_norteamericana
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