BIBLIOTECA NACIONALPERONISTA al fondo:

BIBLIOTECA NACIONALPERONISTA al fondo:
BIBLIOTECA: hacer clik en la imagen
Mostrando entradas con la etiqueta INDIGENISMO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INDIGENISMO. Mostrar todas las entradas

sábado, 16 de marzo de 2013

EL NEO-INDIGENISMO Y LA TRAMPA DIVISIONISTA (UNA NUEVA ZONCERA SOBRE LA AUTODENIGRACIÓN)

            

EL NEO-INDIGENISMO Y LA TRAMPA DIVISIONISTA (UNA NUEVA ZONCERA SOBRE LA AUTODENIGRACIÓN).

Por Pablo Francisco González Táboas

Acicateado por el nuevo 12 de octubre que acaba de pasar y las muchas polémicas que la fecha ha suscitando en los últimos años -y que a mí se me reavivan en cada aniversario-, me he decidido a escribir estas líneas con el propósito de reabrir y profundizar el debate sobre el complicado tema de nuestra identidad cultural. En este caso, sentando ciertas prevenciones y resquemores que ya hace rato me vienen haciendo ruido, como a un sector del pensamiento nacional, frente a esta suerte de neoindigenismo antiespañol -más propio de las tradiciones izquierdista abstracta y progresista que de la nacional-popular- que viene ganando terreno demasiado rápidamente en la opinión pública e imponiéndose, sin reflexión seria, como relato oficial.

Por cierto que veo de mucha justicia el reconocimiento tardío que se generaliza en cuanto a la importancia que la vertiente indígena tiene en nuestro desarrollo histórico e identidad cultural, así como encuentro muy saludable el creciente respeto que van ganando -contra ciertos intereses mercantiles específicos- las comunidades indígenas que perseveran en su identidad original. Es una cuestión de reparación histórica básica. En buena hora. Lo que me parece que no podemos dejar pasar sin mayor discusión es eso otro, muy distinto, del discurso, de la construcción teórica e ideológica, fundamentalmente cultivada desde la intelectualidad blanca y europea, que conocemos como “indigenismo” -o “neo-indigenismo”-, con el que se insuflan aquellos otros legítimos reclamos. Me refiero a esta corriente, muy de moda y en franca expansión, que, simplificando mucho la fuerza, riqueza y complejidad del proceso cultural latinoamericano de los últimos 500 años, plantea algo así como que la única identidad genuina en América es todo aquella que remite a lo precolombino, viniendo a ser lo hispánico, en definitiva, un puro producto de la dominación, el sojuzgamiento, el exterminio, y, al fin, del desarraigo “americano”.

Y no lo podemos dejar pasar porque, apenas nos ponemos a repasar la historia del continente y sus luchas populares, nos encontramos con que nuestra propia identidad nacional -la argentina-, así como la posibilidad del sostenimiento de un destino común suramericano -la Patria Grande soñada por San Martín y Bolívar- sólo tienen sustento y sentido a partir del enorme hecho cultural que significó el encuentro entre el indio y el español, y la síntesis de mestizaje resultante. Porque, sí, la conquista española, más allá de sus imposiciones y latrocinios, es un hecho consumado hace más de 5 siglos que, amén de irreversible, acabó por posibilitar, al fin de cuentas, un proceso de inusitada fecundidad: el encuentro y apareamiento de dos mundos llenos de intensidad y vitalidad, con la consiguiente parición de un nuevo sujeto cultural originalísimo y vigoroso: la América mestiza. La hispanidad conquistó pero también fue conquistada. El gaucho, el caudillo y el cabecita negra, del mismo modo que la zamba y la chacarera, el truco y la guitarra, son, todos, hijos netos de esa síntesis. Constatamos así que todo aquello que siempre sentimos como profundamente popular y defendimos corajudamente como Patria nuestra, todo, es fundamentalmente resultado de ese mestizaje marcado a fuego por la hispanidad -sobre todo por la castiza y antigua, la de la épica del Quijote, más viva en América que en la propia península-. ¡Qué! ¿Vamos a rechazar todo esto como propio, como genuinamente nuestro, por todo lo que tiene de hispánico -que es mucho más de lo que se suele creer-? Digo, ¿vamos, en última instancia, a rechazarnos a nosotros mismos, a lo que concretamente somos como pueblo vivo y real, histórico?

Es en este punto donde, más allá de su infantilismo, de su linealidad y simplismo maniqueo, este neo-indigenismo en boga me empieza a oler a revisionismo trucho y se me acrecientan las sospechas acerca de sus verdaderas intenciones. Entreveo allí, por detrás de cierta retórica antiimperialista abstracta y supuestamente a favor de los postergados, una especie de reedición remozada y tramposa del viejo antihispanismo de los liberales del siglo XIX, implementado para la negación de lo que realmente somos, como instrumento imperial de la división y la fragmentación cultural de los pueblos americanos. Impugnando, matando a la hispanidad, o lo que de ella tenemos, impugnan, matan, ese eje común y vigoroso que la atraviesa y amalgama, haciéndola una, a toda nuestra América mestiza. ¿Por dónde creen, si no, que empiezan las zonceras de la autodenigración? Sistemáticamente, al comentario denigratorio de lo nacional, lo precede o acompaña un comentario denigratorio de lo hispánico. No es casual que el imperio británico haya sido el principal cultor, siglos atrás, de la leyenda negra sobre la conquista española. Del mismo modo que no es casual que los liberales probritánicos de aquí, desde Rivadavia hasta la Generación del 80, pasando por Mitre y Sarmiento, hayan anatematizado a la hispanidad, por “oscurantista” y “autoritaria” (en la crítica por supuesto entraban el Facundo de “religión o muerte”, Rosas y las montoneras federales “chachistas” y “varelistas” del noroeste), definiéndola como obstáculo insalvable, junto a lo indígena, para la “civilización moderna” diseñada por Inglaterra y Francia. Tampoco es casual, en contraposición, que el “Día de la Raza” haya sido instituido, para reivindicar a la vapuleada hispanidad -y de esa manera, a nosotros mismos-, por el primer caudillo popular y democrático del siglo XX, Don Hipólito Yrigoyen, y luego sostenido y honrado, en discursos como el del 12 de octubre de 1947, por el más grande representante que tuvieron los cabecitas negras, indios, humildes y sectores postergados en toda la historia argentina.

Antes se atacaba a la hispanidad en nombre de los ideales liberales de la Europa Moderna; ahora, en nombre de la integridad cultural de “los pueblos originarios” vulnerada hace 500 años. Antes y ahora, en nombre de ficciones o idealizaciones que amén de simplistas e interesadas resultan estériles e inconducentes, se busca negar el núcleo real y vigoroso donde afinca parte muy importante de nuestra identidad y radica el mismísimo fundamento de la unidad y el destino histórico común americanos. No me caben dudas de las muy buenas intenciones, inspiradas en un espíritu democrático, reivindicativo e igualitario, que mueven a desprevenidas maestras jóvenes, recién estrenados militantes sociales o ingenuos rockeros comprometidos, cuando, en sus clases, actos o recitales, se embanderan, despotricando contra el “genocidio de los conquistadores”, en esta suerte de indigenismo de moda. Pero, como diría Jauretche, todo esto se trata de una nueva y flagrante zoncera -yo diría, un vez más, de la autodenigración-; están los “zonzos”, o desprevenidos, que caen en la trampa adoptando acríticamente la falacia, y están los demasiado “vivos” que la usufructúan. Fíjense, si no, la cantidad de oenegés y fundaciones de procedencia gringa, con financiación del gran capital, bregando por ahí por “la causa de los pueblos originarios”, pero, sobre todo, rasgándose las vestiduras por las tropelías de la conquista española ocurrida hace cinco siglos, pretendiendo así invalidar, deslegitimar, con argumentos de biblioteca nórdica, 500 años de historia rica y fecunda. No, no es inocente. La fragmentación cultural de la patria latinoamericana en mil identidades distintas sobre la base de diferencias hoy perimidas y artificiales, es la antesala necesaria, preparatoria, de la balcanización territorial y política de la región. La técnica del imperio es la misma de siempre: la penetración cultural, con todo su sistema de colonización pedagógica, para el desembarco mercantil posterior.

No se trata de sostener un “hispanismo” puro, al estilo vetusto de los aristocráticos nacionalistas católicos de antaño, ni se trata de sostener un “indigenismo” abstracto centrado en la reivindicación de un estado de cosas que retrasa cinco siglos. Ambas posturas son ficcionales, estáticas y, así, esterilizan, matan, como todo “idealismo” -filosóficamente hablando-, lo más vigoroso y dinámico de nuestro ser cultural mestizo -con todo lo de hispánico que tiene-. Se trata, entonces, de sostener a la América profunda, viva, real, mestiza, “como es” -de “carne y hueso” diría Unamuno-, con todo lo que tiene de hispánico y de indígena, sin olvidar los numerosos aportes inmigratorios posteriores rápidamente incorporados a la América mestiza por el enorme poder de síntesis y fecundidad que tiene. ¡He ahí, en dicho realismo vital, dónde radica toda la fuerza creadora y el destino de grandeza al que está llamada la Patria Grande Suramericana!

http://nomeolvidesorg.com.ar/wpress/?p=1652



miércoles, 4 de julio de 2012

INDIGENISMO: NO SON INDIOS… SON MESTIZOS ACRIOLLADOS

21 DE DICIEMBRE DE 2008

INDIGENISMO

 Dado que la izquierda se encuentra empeñada en la moda intelectual del indigenismo, con la sola finalidad de lograr nuevas divisiones en el seno de nuestra Patria subimos a la pagina esta nota que ya fuera en su momento publicada en el periódico El Objetivo, cuyo autor es Ernesto Damian Sanchez Ance Director del Centro de Difusión Nacionalista Ayohuma, de San Miguel de Tucuman

NO SON INDIOS… SON MESTIZOS ACRIOLLADOS

por Ernesto Damián Sánchez Ance

Con esto de la reforma constitucional, que como primer objetivo tiene eternizar en el Poder a Alperovich y a su familia, la población de Tucumán se está enterando de que en el territorio de la Provincia existen comunidades denominadas indígenas. Se habla de las comunidades indígenas de Amaicha, del Nogalito, de Tafí del Valle, de El Mollar, etc.

Todo esto no es mas que una farsa, ya que si bien estos vivos están reconocidos legalmente como comunidades indígenas, ni desde lo étnico ni desde lo cultural pueden ser llamados indios, indígenas, ni originarios. Por el contrario… tratase de mestizos acriollados, ya que en Tucumán no hay descendientes puros de indígenas, como sí los hay en Bolivia y Perú, países en los que conservan vigencia su estructura socioeconómica, sus idiomas, sus mas diversas manifestaciones culturales y su espiritualidad.
En nuestra provincia nada de eso existe, ya que ninguna persona nacida y criada en los límites de Tucumán habla el Quechua (mucho menos el Kakan, el Lule ni el Tonocoté) como idioma nativo, ningún tucumano conserva la espiritualidad prehispánica sino a través del Sincretismo religioso (los que se llenan la boca hablando de espiritualidad indígena conocen sobre el tema solamente desde su interés intelectual y no por genuina herencia cultural), nadie en nuestra provincia (ni siquiera los líderes de las pretendidas comunidades indígenas) tiene claros conocimientos de lo que es un ayllu. No solo eso, sino que muchos de quienes ahora se hacen llamar indígenas, originarios, o indios, hasta hace 10 ó 15 años nada querían saber con que así los calificaran, y no tenían idea de lo que era una bandera a cuadros de siete colores (me pregunto si sabrán lo que es en realidad la Wiphala).

Pretenden hacer creer a la población mas desinformada que por el solo hecho de ser morochos son indios. Eso es tan ridículo como que los tucumanos que tenemos apellidos españoles y descendemos de inmigrantes llegados de la península Ibérica digamos que somos españoles. Trátase de un pueril infundio, ya que si bien por cuestiones legales podemos llegar algún día a obtener la Nacionalidad Española y a viajar por el mundo con pasaporte español, somos poseedores de elementos culturales (y en muchos casos étnicos) que ningún individuo nacido y criado en ese país posee, lo que nos lleva a ser argentinos e hispanoamericanos, pero no españoles. De igual modo, los pretendidos indios de Tucumán, tierra colonizada por los españoles, tienen tanta influencia española en lo cultural, en lo espiritual y en lo étnico que bajo ninguna circunstancia se los puede considerar “indios”, sino mestizos acriollados, lo que se refleja en sus líderes cuando hablan por radio o TV, donde uno que alguna idea tiene de cultura regional, se da cuenta que le están queriendo “vender un buzón”.
No tienen idea de lo que es la auténtica cultura andina, y solo se evidencia en ellos el interés por obtener réditos que van desde subsidios de miles de Pesos a la obtención de tierras que habitaron sus supuestos antepasados y que algún día venderán, ya que son occidentales (mas allá de su piel oscura) que difícilmente manejen el principio filosófico de que “el hombre pertenece a la tierra” y que “la tierra no es propiedad de quien la haya comprado”.

Algunos de sus líderes se jactan de “logros” que ningún indigenista medianamente serio puede aceptar. Así, en La Gaceta del 5 de Septiembre de 2005, en su página 12, el ¿cacique? (1) Santos Pastrana, quien aparece posando en la foto que ilustra la nota como si fuera un actor de cine, en una pose netamente marketinera, nos miente dándonos a entender que en Tucumán hay mas de 45.000 descendientes de diaguitas. No sé a que le llamará este supuesto cacique que nada tiene que ver con Juan Calchaquí, ni con Chelemín ni con Viltipoco, “descender de diaguitas”, porque en realidad en nuestra provincia a los descendientes de indígenas (la mayoría de la población) sería harto complicado encontrarle su auténtico origen por la alta mezcla racial experimentada a través de los siglos (2).

Pastrana, que se asemeja mas a Pedro Bohórquez que a Tupaq Amaru, dice que sus “logros” consistieron en obtener 30 becas para EGB 3 para luego prolongarla a la universidad. Para cualquier indigenista consciente de la delicada situación de la cultura originaria, esto es un grave error, ya que para ellos la escuela y la universidad son formadoras de personas competitivas e individualistas, totalmente alejadas de los conceptos de hermandad y reciprocidad que rigen la convivencia de los pueblos originarios que de por sí están organizados de forma comunitaria. Paradójicamente, entre los pueblos prehispánicos solo tenían acceso a la educación los niños de la nobleza. Esto está muy mal visto en la cultura occidental, pero a diferencia de lo que sucede en la Argentina republicana, democrática, europeizada, y aún hoy con altísimos índices de alfabetización, todos los miembros de los ayllus originarios tenían sus necesidades básicas ampliamente satisfechas, a pesar de no haber sido educados en ninguna escuela.

Las supuestas comunidades indígenas legitiman su existencia en ciertos puntos de la Constitución que los reconoce como comunidades originarias con ciertos derechos. Se trata de una grave contradicción, ya que ellos sostienen que el Estado Argentino procuró exterminar a los mapuches y otros pueblos originarios de la Patagonia.
También, le echan la culpa a España de todos los males de nuestra tierra, cuando mas allá de las malas políticas que pudo haber implementado la Corona en América, hay que decir que a nuestro país no lo esquilmaron los españoles, sino los gobiernos liberales (ya de facto, ya constitucionales).
Tienen un discurso totalmente tendencioso desde lo histórico… dicen que a los aztecas y a los inkas los “derrocaron” los españoles, cuando en realidad no fueron estos los ejecutores de la caída de ambos imperios sino los tlaxaltecas en México y los Wankas en el Perú, que se aliaron con los españoles con la falsa expectativa de liberarse del yugo imperial de aztecas e inkas. Los españoles fueron los autores, si se me permite el término, “intelectuales”, de estos dos hechos históricos, pero los ejecutores fueron los pueblos indígenas que eran oprimidos por los emperadores de Tenochtitlan y Cusco.
Pretenden hacer creer que en América no hubieron guerras, ni pueblos fuertes que oprimieran a los mas débiles. Esto es un error; basta con leer al Inka Garcilaso de la Vega y a Felipe Waman Puma de Ayala para entender que en el antiguo Perú sí hubo esclavitud y sí existieron reinos que dominaban a pueblos vecinos, pero ambos autores son tachados por los indigenistas como que tenían algún interés “ajeno” al rigor histórico para afirmar esto.

Simpatizan con los autores que pretenden hacer creer que, previo a la llegada de los españoles, América era el paraíso terrenal, y descalifican a aquellos que objetivamente intentan detallar la realidad política de nuestro continente previo a la llegada de Cortés a Mexico y de Pizarro a Perú, llegando a negar algunos indigenistas que haya habido una batalla entre Waskar y Atawallpa, ambos hijos de Wayna Qhapaq que se enfrentaron por el dominio del Imperio Inkayko.
Pretenden dejar entre los occidentales (obviamente para estar en sintonía con sus amigos progresistas) la idea de que Aztecas e Inkas fueron reinos ejemplares que solo conquistaban (principalmente por la vía diplomática) para difundir sus adelantos culturales entre los pueblos vecinos. Esto es menospreciar a estos dos grandes reinos, toda vez que la aspiración de cualquier pueblo antiguo (América no es la excepción por mas que ellos lo nieguen) era la de convertirse en un imperio. El pensamiento de muchos de estos indigenistas es tan occidental como el de los militantes de organizaciones de Derechos Humanos.
Muchos intelectuales indigenistas niegan, cuando no intentan ocultar, que Tupaq Amaru II, héroe de la historia peruana e hispanoamericana, era un hombre tremendamente adinerado y que profesaba como todo habitante del Perú colonial la Religión Católica, y no admiten que su levantamiento estaba dirigido solamente contra los encomenderos, y no necesariamente contra la Corona. Tampoco aceptan que encontraba gran apoyo y asesoramiento en varios miembros del Clero cusqueño de aquella época, en cierta forma debido a la formación cristiana del gran caudillo. A los indigenistas también les cuesta admitir que ciertos sectores indígenas jugaron un papel determinante para la derrota de José Gabriel Condorcanqui.

Su pretendido revisionismo es tan poco honesto como el enfoque histórico de aquellos que pretenden buscar excusas para justificar a la corona española que se enriquecía con el oro que no les pertenecía y que condenaba al indio a pésimas condiciones de trabajo, o bien que sostienen que la única misión de España en América era la de hacer conocer el Evangelio.
Muchos indigenistas no quisieron reconocer que era una herencia cultural (en mi opinión sana y digna de imitar) de los pueblos andinos ejecutar a los gobernantes deshonestos, cuando el 26 de Abril de 2004 en Ilave (Puno, Perú), el pueblo aymara de esa localidad ajustició de la manera mas implacable al corrupto alcalde Cirilo Robles, costumbre perdida por las políticas de Derechos Humanos que en este caso protegen a los funcionarios corruptos. Dicho sea de paso, la comunidad de Ilave (indígenas con todas las letras, no como los que tenemos en Tucumán) no hizo otra cosa que ajusticiar a un ladrón de guantes blancos. Pregúntome… nosotros los tucumanos y nuestros sacha indígenas, ¿tendríamos ese coraje cívico?. Lo dudo. Es mas… nos hemos acostumbrado a ver caminar por las calles haciendo gala de su impunidad a un buen número de politiqueros que se aprovechan de la falta de actitud y la escasa sed de justicia del “correcto” pueblo tucumano.
Se equivocan también los indigenistas al afirmar que los viriles enfrentamientos rituales de las alturas de Ch’iaraqe (Departamento Cusco) y del “Tinku” de Macha (Potosí), reservados para hombres valientes que no le temen a la muerte o que consideran que la sangre derramada sirve para hacer beber a Pachamama, son resultado de la brutalidad cultural de los españoles.

Creo que nuestros aspirantes a indios tendrían, antes que solicitar subsidios y exigir “devoluciones” de tierras, saber lo que es la cultura nativa, ya que no basta con ser morochos para ser indios.
También está plenamente vigente la idea de algunos pueblos “originarios” de independizarse y romper todo lazo con las repúblicas en cuyos territorios se encuentran asentados.
Estoy totalmente en contra de todo intento de balcanizar nuestro país, pero en caso de otorgárseles a estas minorías su independencia, debería quitársele a cada uno de sus integrantes la Nacionalidad Argentina, no pudiendo hacer uso de los derechos ni cumplir con las obligaciones que a los ciudadanos comunes nos competen, como así también deberían entrar a la República Argentina (que tanto repudian los mapuches mas extremistas) con pasaporte y visa como a cualquier extranjero le corresponde presentar en puestos migratorios de cualquier país del mundo. Tampoco debieran tener acceso al sistema educativo argentino, ni hacerse atender en hospitales financiados por el estado argentino en la provincia que fuere.

La incorporación de patrones culturales prehispánicos (3) (totalmente en las antípodas del Progresismo reinante en la actualidad), es una opción digna de ser tenida en cuenta, pero no la fragmentación de la República Argentina por los caprichos de algunos pretendidos indios, muchos de ellos formados dentro de la cultura occidental y que vaya uno a saber cuales son los reales intereses que tienen detrás de todo ésto.
No quiero terminar esta nota sin antes decir que, mas allá de que el surgimiento de las pretendidas comunidades indígenas en Tucumán no busque el rescate de la cultura prehispánica y todo lo que en torno a ella existe, sí es el resultado de una situación económica y laboral en extremo precaria debido al desinterés de los sucesivos malos gobiernos tucumanos. La desatención de los gobiernos democráticos y militares a amplios sectores del Tucumán rural ha generado una situación que en el futuro puede ser mucho mas grave de lo que hoy parece. Si no lo consideran así, fíjense que sucede en Neuquén y en Chile con los mapuches.
Poner fin a los problemas laborales, ambientales, sanitarios, de alimentación y de educación de los tucumanos excluidos debiera ser prioridad de nuestros gobiernos que utilizan a los sectores mas humildes unicamente con fines electorales. Pero es una verdad de perogrullo que al sistema no le conviene tener ciudadanos en buenas condiciones físicas, mentales ni espirituales.
Personalmente creo que si en Tucumán las necesidades básicas de los sectores rurales hubieran estado satisfechas, a nadie se le hubiera ocurrido inventarse una identidad indígena.

(1) Entre nuestros indios, el cacicazgo era hereditario, muy a diferencia de lo que sucede ahora con estos neocaciques, que son elegidos en elecciones o por consenso.
(2) Pretenden hacer creer que, porque la mayoría de los pueblos diaguitas habitaron los valles de Tafí y Amaicha, los actuales mestizos de esas zonas son diaguitas; también se hacen llamar Lules aquellos que residen en los antiguos territorios de los Lules y se autodenominan Tonocotés los que habitan en las tierras donde moraba el pueblo tonocoté, sin que se pueda fehacientemente comprobar sus orígenes lule y tonocoté. En realidad se trata de mestizos o bien de criollos.
(3) Me refiero a las duras penas que recibían violadores y quienes realizaban abortos, como así también las prácticas sodomitas, cada vez mas toleradas en nuestra sociedad. Especial admiración siento por la cultura inka que castigaba hasta con la muerte a quienes faltaran el respeto a sus divinidades (lo que nosotros calificaríamos como “blasfemias”). Aunque no se pongan de acuerdo en determinados castigos para ciertos delitos, los investigadores serios de la cultura inka en ningún momento ocultan la existencia de la Pena de Muerte que, a no dudarlo, debiera ser instaurada en el Código Penal Argentino. 

lunes, 9 de enero de 2012

FOREIGN OFFICE: LA FALACIA DEL INDIGENISMO ORIGINARIO...



LA FALACIA DEL INDIGENISMO ORIGINARIO..FOREIGN OFFICE DETRAS


IBEROAMÉRICA Y EL INDIGENISMO
Primera parte
Por Jorge Oscar Sulé

A PROPÓSITO DE LOS PUEBLOS ORIGINARIOS


Desde hace un tiempo hemos escuchado la expresión “pueblos originarios” para designar a los indios americanos y particularmente a los nuestros de Argentina. La expresión generalizada por los medios de comunicación masivos sustentados por las multinacionales del dinero, y repetida incluso por los más altos rangos de nuestra representación política, conlleva una idea que conmueve los cimientos del conocimiento etnológico, paleoantropológico e histórico asentados en esas ciencias.


Es decir que nuestro indio habría nacido en América. En otras palabras, que nuestro continente habría sido el escenario donde naciera originariamente el hombre americano.


Ante tamaña aserción fuimos a buscar en el conocimiento de los sabios y científicos, si la información que el hombre y los pueblos de América eran “originarios” de nuestro continente, o si se trataba de un nuevo y colosal disparate surgido de las usinas del indigenismo, de donde suelen deslizarse conceptos que esconden concupiscencias e intencionalidades ideológicas.

Algunas dataciones humanas

Nuestra breve incursión investigativa nos dio los siguientes resultados. Los fósiles homínidos más antiguos descubiertos en África y llamados ardipithecus y australophitecus son datados en más de 4.000.000 de años. Un australopihtecus datado por el potaso-argón registra una antigüedad de 3.200.000 años pero no es “homo” ya que no se encuentran junto a éstos fósiles herramientas y utensillos, pero tienen una particularidad significativa, están ya verticalizados, tienen andar bípedo aunque sus manos aún parcialmente siguen estando dotadas para trepar árboles. Este homínido hembra lleva el nombre de Lucy, designada por el paleoantropólogo Donald Johanson que la descubriera tras paciente investigación en Etiopía en región cercana a la tribu llamada Afar, de allí que Lucy lleve el nombre de australopithecus afarensis.

Cercana a esa región del África comienzan a encontrarse fósiles ya acompañados de herramientas y utensillos: estamos ante la presencia de los primeros homo. Un esqueleto descubierto por Richard Leackey al que denominó homo erectus, está datado en 1,540.000 años y Lowis Leackey anunció el descubrimiento de un cráneo que denominó homo habilis y se lo dató en 1,800.000 años. Estos fragmentos de cráneo reconstruidos no superan los 1.000 cm3. de masa encefálica pero están rodeados de herramientas prehistóricas cuya estratigrafía se corresponde con los años ya consignados. Otro descubrimiento hacen los Leackey en Kobi Fora (África) que lo dató en 2.800.000 años y que clasificó de “homo 1470” aunque está en discusión su naturaleza de homo.

Estudios del ADN-genoma que detecta entre otras cosas las huellas de la evolución han revelado que el hombre anatómicamente moderno el Homo Sapiens Sapiens (¿heredero de los anteriores?) surgió en África entre los 200.000 y 140.000 años. No fue la única especie humana ya que fue detectada una población de cráneo alargado, cuerpo robusto y bien adaptado al frío, que se denominó Neandertal entre los 100.000 y 30.000 años habiendo coexistido con el hombre moderno. La mayoría científica lo cree extinguido ya que no habría interfertilidad con el Homo Sapiens Sapiens.

Con la desaparición del Neandertal el Homo Sapiens Sapiens se convirtió en la primera especie global de la evolución de los homínidos.

Estos humanos son los que constituyen los primeros “pueblos originarios” que comenzaron su emigración o dispersión primero hacia el norte de África. Luego se dirigieron hacia el Cercano Oriente, Australia, Europa y Asia y por este continente hacia América durante y después de la última glaciación (entre 30.000 y 20.000 años).

No existe en todo el mundo científico, antropólogo, paleontólogo, arqueólogo o historiador que afirme que el indio sea originario de América. Todos están contestes que éstos llegan a América a través del estrecho de Bering hacia el final del cuaternario especialmente después del retroceso glaciar (20.000) procedente de Asia (actual Siberia, Mongolia, Tibet, etc) y por el corredor de Beringia.

Estos emigrantes asiáticos, aún perteneciendo a la misma raza, no eran homogéneos desde el punto de vista étnico y cultural: correspondían a diversos subtipos de raza amarilla, hablaban lenguas diversas y tenían niveles civilizatorios distintos.

Los sabios que han estudiado el tema, entre ellos Ales Hrdlicka, no remontan la antigüedad del hombre americano más allá del final del Pleistoceno.


Los científicos Kurk Bryan y Louis Ray piensan, después de extensas y profundas investigaciones, que los fósiles humanos encontrados en América del Norte no pueden ser superiores a una antigüedad de 25.000 años.

No hay que olvidar a otro grupo de científicos, que sin desconocer la vía de acceso por Bering, también afirman que hubo emigraciones oceánicas por el Pacífico norte y por el Atlántico norte.

LA SITUACIÓN EN ARGENTINA

Se estiman varias emigraciones procedentes desde el ya registrado estrecho de Bering y por otras arribadas.

Haciendo un resumen, con todo el riesgo que toda simplificación significa pero siguiendo el pensamiento de nuestros grandes científicos, podemos estimar en cuatro las inmigraciones que cubrieron partículas de nuestro territorio y más allá de nuestros límites; los llamados FUÉGUIDOS, los PÁMPIDOS, los AMAZÓNIDAS y los ÁNDIDOS.

Recientemente efectuado por investigadores del museo de Ciencias Naturales de la Plata se ha detectado un asentamiento en cercanías de Pino Truncado (Prov. de Santa Cruz) con una antigüedad de 12.890 años. Entre esa fecha y los 10.000 años, fueron los fuéguidos y los pámpidos los que se habrían establecido. Vienen de pueblos asiáticos no mongolizados ambos dolicoféfalos y con un nivel preagrícolo. Los sobrevivientes de los fuéguidos que se encuentran en proceso de extinción en el siglo XIX, son los onas o selknam, yaganes o yamanas y alacalufes: son nómades cazadores menores, recolectores y depredadores marinos. El grupo pámpido se lo ubica en la sabana y estepa patagónica pasando por la llanura pampeana y llegando a la boscosa. Son nómades cazadores mayores más corpulentos y altos que los anteriores y con sus diferencias idiomáticas sus descendientes van desde el patagón con sus dos divisiones a Oniken al sur y Gunüna Künen o Genaken (tehuelche) al norte patagónico, hasta el guaycurú del chaco que cubre una familia lingüística a la que pertenecen los tobas, matacos, mocovíes, etc.

El grupo Amazónida con datación por debajo de los 5.000 años ya vienen con la agricultura: el grupo mayor descendiente de aquéllos es el guaraní que se ubica generalmente en Misiones. No aparecen como un todo continuo sino en pequeñas ínsulas a lo largo de la ribera del Paraná y sus islas. Fueron pequeños núcleos de hábitos migratorios sin construir un Estado continuo; de costumbres antropofágicas y prácticas guerreras. Cultivan en los claros de la selva la mandioca, batata, el zapallo, etc.

El grupo Ándido es el que encuentra el español a lo largo de los Andes y sus estribaciones. Sus dataciones son por debajo de los 2.000 años.

Lo que consignamos a continuación en nuestro país corresponde a la época denominada Período Tardío, en el Noroeste que va desde el 850 d.c hasta el 1480 d.c aproximadamente, que comenzaría el período de dominación incásica. A este grupo pertenecen los purmamarcas, jujuyes, omaguacas, atacamas y diaguitas. De la quebrada de Humahuaca tenemos poca información; de sus costumbres solo se puede decir que están relacionados con la guerra, con el culto del cráneo trofeo y el uso de alucinógenos.

Hacia el año 1480 aproximadamente se estima el momento de la llegada de los incas (Ándido) cuya conquista abarcó todo el N.O argentino extendiéndose a través de los valles hasta San Juan y Mendoza continuando su recorrido hacia Chile hasta el río Maule frenados en estas regiones por el arauco o mapuche. De su presencia quedan como testimonio los llamados tambos, centros de aprovisionamiento, y los pucará como el de Andalgalá y el de Tilcara, centros de acantonamiento militar.

El grupo lule ubicado, al este de los guaycurúes, ramal de procedencia quizás del antiguo pámpido se asentaron sobre la llanura boscosa y el pede monte de las sierras pampeanas y subandinas. “Frecuentemente caníbales asolaban territorios hostigando a las tribus sedentarias de los valles…Su acción devastadora fue tal que un cronista consigna que si el español no hubiera llegado a esa zona los lules hubieran terminado por destruir a todos aquellos pueblos”.

Ya con anterioridad los lules habían invadido y dominado a los tonocotés de Santiago del Estero.

Las Sierras Centrales (Córdoba y San Luis) atesoran restos datados en 6.000 años. Con posterioridad se instalaron núcleos agroalfareros llamados comechingones y sanavirones, quizás de procedencia ándida, datados por el carbono 14 hacia el 1.000 d.c.

Del mismo ramal ándido quizás sean los huarpes que acompañando a Pedro del Castillo y cincuenta vecinos venidos de Santiago de Chile fundaron Mendoza en 1561.

Creemos que el araucano o mapuche es ramal también ándido que hacia el siglo XVIII de nuestra era penetró desde Chile hacia territorio argentino en busca del yegüerizo traído por Pedro de Mandoza y la hacienda dejada por Garay multiplicada prodigiosamente. De esta invasión son víctimas los Guenaken (tehuelche) que casi fueron exterminados. De esta manera el araucano se convierte en cazador errante, degradando su condición anterior de pueblo sedentario agricultor.

El pehuenche es cordillerano (Ándido siglo XVI) no mapuche, con idioma propio, recolector y cazador con prácticas de agricultura: se ubicaron en el sur de Mendoza y Neuquén. Fue amapuchado posteriormente por las luchas intertribales. Una de sus ramas, el ranquel, también de inmigración tardía procede del río Agrio superior en el norte del Neuquén montañoso. Después de sangrientas luchas intertribales con mapuches y huilliches con quienes se mezcla, emigran hacia 1770 aproximadamente hacia la provincia de la Pampa a las orillas de las lagunas de aguas dulces como Leuvucó, Trenel, el Cuero, Pitral Lauquen y otros lugares de esa provincia. El voroga o borona, de estirpe mapuche, viene de Chile después de la batalla de Maipú. Allá en su mayoría apoyaron al Virrey de la Pezuela, por lo que se enfrentaron con otros vorogas que apoyaron a los ejércitos patriotas. Estas luchas intertribales verdaderamente sangrientas cubren un capítulo de la Historia de Chile que allá se denomina “Guerra a Muerte” .

Después de aquel triunfo de San Martín sobre los realistas, los vorogas derrotados ya en territorio argentino acompañados por efectivos leales al poder español, desertores y aventureros se instalaron primero en la Sierra de la Ventana expulsando a grupos pampas y luego prefirieron instalarse en las zonas de Guaminí, Carhué, Epecuén, Masallé (sudoeste de la provincia de Buenos Aires) y en Salinas Grandes en el este de la provincia de la Pampa lindando con Buenos Aires.

Los llamados pampas desplazados de Sierra de la Ventana se replegaron con sus pares ubicados en territorios del actual partido de Tapalqué, Azul, Olavaria, Tandil. Los pampas son fruto también de varias mestizaciones: el querandí que encontró Mendoza en Buenos Aires desapareció de la región; o bien se replegó al hábitat guaranítico o bien se dirigió al sur mezclándose con el viejo pámpido. A esta conjetural mestización del antiguo pampa siguió otra no tan conjetural como fue la producida por la penetración del gününa Küne o guenaken que viene del norte patagónico penetrando en la provincia de Buenos Aires en un proceso que algunos llamaron la “tehuelchización de la pampa” cuyo alcance e intensidad se discute. Con posterioridad a esta mestización se sucedieron otras por la invasión del mapuche procedente de Chile que penetró a este espacio atraído, como dijimos anteriormente, por la hacienda en general. Estamos en el siglo XVIII en que el idioma mapuche con variantes se ha impuesto a los anteriores sin que los indios viejos hayan olvidado su procedencia e idioma anteriores.

De allí que el pampa tenga relaciones amistosas con el tehuelche septentrional (gününa Kúne) o Guenaken, una de las raíces más antiguas y no con el voroga, inmigrante tardío, que se ha ubicado como dijéramos en el sudoeste de Buenos Aires en la segunda década del siglo XIX.

Estudiando la toponimia bonaerense se pueden advertir las huellas de las distintas invasiones o inmigraciones sobre los pámpidos: por ejemplo, arroyo Tandileufú, arroyo Lagueyú en el partido de Ayacucho, el arroyo Chelforó en Gral. Guido, Kakel Huincul en el partido de Maipú son denominaciones o toponimias de etiología araucana en tanto Cashuati, denominación de Sierra de la Ventana, Napostá arroyo que cruza Bahía Blanca, Chivilcoy, Sierra de Volcán o Vulcan del partido de Balcarce Guaminí y otras son de etiología tehuelche septentrional.

LOS NÚCLEOS MÁS IMPORTANTES EN AMÉRICA

Las áreas culturales de mayor desarrollo fueron: 1.- La Náhoa con centro en el pueblo azteca, Méjico. 2.- La Maya-quiché (península de Yucatán hasta Panamá actual)., 3.- La Chibcha (desde Panamá hasta Colombia). 4.- La Incásica con núcleo en Perú y proyección hacia Ecuador al Norte, el N.O argentino y hasta el centro de Chile (regiones aproximadas).

No describiremos los múltiples aspectos de estas civilizaciones que ostentan el grado más alto de organización gubernamental, de gran desarrollo agrícola y manifestaciones artísticas sino ciertas características distintivas que nos orientan en el enfoque de nuestro tema.

En la náhoa azteca vemos una federación de comunidades con un núcleo central militarizado, ya que no han podido dominar a todos los pueblos, y con prácticas religiosas consistentes en sacrificios humanos y antropofagia. En el área maya-quiché se destaca la arquitectura y el calendario aunque también crueles prácticas religiosas. En al área chibcha se destaca un pueblo de orífices notables. Los incas con base en Cuzco tienen una mejor organización política que los náhoas mejicanos: son constructores de caminos y sistemas de riego complejos; acá se encuentran disminuidos pero no desaparecidos los sacrificios humanos. Estos pueblos a su debido tiempo fueron invasores y practicaron la esclavitud. Los aztecas, tributarios de los tepanecas, vencieron a éstos y conquistando a otros pueblos se instalaron finalmente en el valle de Méjico donde había varios lagos, fundando la ciudad que llamaron Tenochtitlan o Mechttli (Méjico) hacia el 1.300 de nuestra era, doscientos años antes que llegara Cortés.

Antes de los Incas, dominaron sobre la costa otros pueblos llamados yungas que dieron origen a la civilización llamada de Tiahuanaco antes de la era cristiana pero fueron dominados por guerreros conducidos por los llamados incas, élite militar que procede de lugares geográficamente más altos que finalmente dieron nombre a toda una época. No hay duda que estos pueblos conquistadores fueron los más adelantados de América asentados sobre una base agrícola avanzada. Efectivamente, la agricultura trae el sedentarismo, formas organizacionales más complejas y más tiempo para dedicarse al desarrollo de la arquitectura, las artes y al final la escritura (cuneiforme o ideográfica). No obstante, no llegaron a otros niveles civilizatorios más altos porque no conocieron los cereales panificables (trigo, avena, cebada) la rueda como medio de transporte, el arado, el torno, el hierro, el vidrio, el caballo o los grandes cuadrúpedos que dan carne y leche en forma masiva a los pueblos entre otras cosas. Es por ello que se afirma, teniendo en cuenta estos datos, que el mundo indígena americano está recién en el Neolítico medio o reciente, teniendo un atraso civilizatorio con respecto al Asia (por ejemplo China), Medio Oriente y Europa de 2.000 años o más. La brecha es mayor tratándose de los indios ubicados en regiones argentinas.

Concluimos afirmando que América en su conjunto es un continente de población reciente. El hombre americano no es autóctono.

Señalemos antes de seguir adelante que la gloria y el prestigio de un país no dependen de su pasado más o menos remoto y que si América ha sido poblada tardíamente no hay razón alguna para sentirse humillado como no la tiene el África para enorgullecerse por haber sido la cuna de la humanidad.

Hacia el final del siglo XV llegaron a América otros inmigrantes conquistadores en navíos incomprensibles para los indios. Navíos gigantescos con velas cuadras y las triangulares que se movían o giraban pudiendo dar siempre la cara de la vela al viento aunque venga de frente o de costado (carabela), con timón o gobernalle con prescindencia de la espadilla y sin remos laterales, con la aplicación de la brújula y el astrolabio. Pero traen otra cosa, dos maderos en cruz….Comienza otra historia.

j.o.s

The Times of the World, publicado por “Times Books”. Año 1999

González Rex-Pérez J. A “Argentina indígena” pág 113 Editorial Paidós 1990.

Fernández, Jorge: “Historia de los indios Ranqueles”. Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Buenos Aires. 1998.

Vicuña Mackena, Benjamín: “El ostracismo de los Carrera”. Universidad Nacional de Chile.

Casamiquela Rodolfo, Funes Derieul Carlos, Thill José P. “Toponimias indígenas”. Fundación Ameghino. 2003.

IBEROAMÉRICA Y EL INDIGENISMO
Segunda parte
Por Jorge Oscar Sulé

NACE HISPANOAMÉRICA
El hecho más importante del Renacimiento es el descubrimiento de América.

Dejamos por inconducente el gazapo indigenista que niega tal descubrimiento otorgándole el merito a los llamados pueblos originarios; pero digamos algo. En primer lugar porque en América, como lo hemos demostrado en páginas anteriores, no hay pueblos originarios, somos todos inmigrantes; como se ha dicho los pueblos proceden de Asia y llegan a nuestra América a través del estrecho de Bering. En segundo lugar porque descubrir es HACER PATENTE ANTE TODOS algo que era desconocido, es DESTAPAR LO QUE ESTÁ CUBIERTO, es DAR A LUZ a lo que está en la sombra, es HALLAR LO QUE ESTA IGNORADO O LO OCULTO Y MOSTRARLO a todo el mundo y eso significó y ocurrió cuando España clavó la cruz en las playas de Guanahaní una vez y para siempre.

En tercer lugar porque nace con el descubrimiento una nueva cultura, la hispanoamericana o iberoamericana que nos abre a la trascendencia y que es la fusión del llegado con el medio indiano, es lo bajo medioeval y lo indoamericano. Pero no es una superposición. Es una integración de los elementos que se encuentran, aunque la fusión integradora reposa sobre los guiones culturales españoles: la religión superadora de los politeísmos sangrientos encontrados, el lenguaje de mayor plasticidad y mayor cantidad de inflexiones lexográficas, técnicas de sustentación de más eficacia para el desarrollo civilizatorio, estructuras jurídicas, expresiones estéticas etc, etc. Pero en el recién llegado, a su vez, se operarán transformaciones: el medio humano y geográfico encontrado, el paisaje, el suelo, el clima (Genuis loci Buela dixit) produciría una asimiliación completa a la naturaleza pletórica que lo rodea identificándose con ella.

Esa identificación con el medio será un hecho casi inmediato y su arraigo y anclaje, definitivo. Así nace Hispanoamérica.

REFLEXIONES SOBRE LAS DOMINACIONES
Pero antes de seguir adelante no esta de más despejar dos problemáticas que se relacionan entre sí. Por un lado si es correcto o no afirmar la superioridad de un nivel civilizatorio sobre otro, y por el otro lado analizar el cuestionamiento de aquéllos que descalifican a los españoles por meterse en tierras que no le eran propias.

En cuanto a la primera problemática, no dudamos en afirmar que existe la superioridad de niveles civilizatorios, por ejemplo la de los ándidos con respecto a los pámpidos, y de los españoles con respecto al conjunto aborigen. De más está decir que dicha superioridad no está dada necesariamente por la simple modernidad cronológica que ella expresa, ni dicha superioridad es estable ya que hay procesos de decadencia y senectud, ni tampoco se impone por la simple compulsión económica o de las armas.

La superioridad de una cultura y de una civilización está en su capacidad de fecundación y transmutación, en su capilaridad transmisora.

Efectivamente: la predominancia y permanencia de una cultura y de una civilización no se da necesariamente por y a través de la supremacía militar o el chantaje de una economía dominante, si bien aquella puede venir precedida de los filos de las bayonetas o de las faltriqueras de los mercaderes, pero no necesariamente.

Desparecida la coacción por la coacción misma, que siempre tiene el signo de la provisioriedad y de lo contingente, la cultura del vencedor o del vencido sobrevivirán protagónica o transmutada, porque así lo impondrán sus naturales excelencias si las tienen o por el contrario se marchitarán una u otra como la floresta cuyas radículas no tienen más o han tenido muy poca sustentación nutricia. Conocemos muchos vencedores que aunque tales y como tales, nunca transmitieron ni impusieron culturalmente nada. Otros fueron absorbidos por el propio vencido, no quedando del dominador rastros de su predominio y hay otros que vencidos, no se proyectan ni siquiera sobreviven transmutados o aculturados.

En ninguno de esos casos esta España. Hoy después de 5 siglos más de 600 millones de hispanoamericanos siguen hablando el lenguaje de Castilla y rezando al mismo Dios heredado. En Hispanoamérica late una rebeldía para con los valores absolutamente materiales y para con los excesos racionalistas de metodologías complicadas y frustráneas. Se vive mas pulsando una guitarra que contando dólares.

Veamos ahora la segunda problemática, o sea el cuestionamiento que se hace a España ¿Porqué se metió en tierras que no le era propias? Algo se ha dicho al respecto. Pero este cuestionamiento que es un juicio de valor en labios de algún jurista de Derecho Internacional Moderno, que omite compulsar las concretas relaciones de superioridad que en el pasado pesaban más que las razones de derecho, o que responde a un sentimiento ético de humanitarismo poético cuando no a hipocresías ideológicas que esconden su rapacidad intrínseca, no se corresponde con las realidades históricas y sus verdaderos contextos. Además ese enjuiciamiento esta reñido con la más elemental de las equidades. Nadie enjuicia a los egipcios que absorbieron a los primitivos camitas y levantaron su imperio, legando a la humanidad un gran patrimonio cultural. Ni tampoco nadie enjuicia a los hebreos porque dominaron a los antiguos filisteos y cananeos de las tierras del Jordán transmitiéndonos en cambio nada menos que el monoteísmo como preciosa clave de la existencia humana. Ni que hablar de los griegos que conquistaron a los “pueblos del mar” “pelasgos” y aniquilaron la civilización cretomicenica y luego elaboraron una civilización y cultura de la que después todo el mundo se sentirá heredero, incluso la misma España por Roma y nosotros de alguna manera por España. Nadie enjuició a Roma que liquidó a Estruscos y aposentándose en sus territorios - la actual Italia-, con el tiempo nos dió una gigantesca obra jurídica aprovechada por todo el mundo. Finalmente, el enjuiciamiento se vuelve sobre los mismos aborígenes que en sus sucesivos desplazamientos invadieron tierras de otros indios, aniquilándolos o absorbiéndolos hasta hacer prevalecer al final, como los ándidos, sus técnicas y espiritualidad superior sobre comunidades anteriores.

¿Porqué entonces seguir enjuiciando a España cuya gesta fundacional en cultura y metodología incluso no tiene un símil en la Historia Universal y cuando ningún pueblo conquistador como el Egipto imperial, la Palestina religiosa, la Grecia aristocrática y democrática, la Roma del Derecho y los ingleses y franceses que invadieron al África y parte del Asia en el siglo XIX preguntaron nunca por la legitimidad de sus conquistas? Hasta en esto España se mostró superior. Sus doctores y teólogos se reunieron varias veces para discutir no ya la filosofía de la misma empresa, sino su propia legitimidad moral. Esas dudas teologales muestran la sensibilidad de una casuística de dominación que no se dió nunca antes de España ni después de ella hasta en nuestros días.

¿Qué hubo crueldades y excesos? los conocemos pero no fue por sistema ¿pudo haber sido de otra manera? Por aquélla época en Europa la hoguera de la Inquisición católica y protestante cobraba victimas frecuentemente, el apaleamiento y la mutilación en Público eran castigos habituales en el viejo continente. En el nuevo continente precolombino los aztecas en sus pirámides truncadas arrancaban con filosos cuchillos de obsidiana los corazones de los prisioneros vencidos de otras tribus. Para la sola inauguración del gran templo de Méjico fueron sacrificados 25.000 jóvenes . La última guerra mundial sacrificó millones de combatientes y civiles y una bomba atómica aniquiló a dos ciudades japonesas en un instante con solo apretar un botón. Y hoy en el Cercano Oriente y en el Asia hay matanzas todos los días.

No cabe esperar que un Pizarro o un Almagro o un Hernandarias fuesen mucho más sabios e ilustrados que hombres como Enrique VIII, Enrique Truman, Winston Churchill, José Stalin, Hitler y Bush que tuvieron muchos más medios de serlo que aquéllos. No. Los parámetros del análisis corren por otros carriles.

Simultáneamente a la conquista vino el mestizaje, se fundaron ciudades (200 ya en el siglo XVI), llegaron colonizadores que se quedaron, se trajo la imprenta, la escuela, las universidades, las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales con todos los vicios y las virtudes de la época y siempre el catecismo.

En fin, la metodología fue la integración; la evangelización, su herramienta. He aquí como el catecismo contribuye decididamente a la tarea de amalgama y fusión. ¿Exquisita e imperceptible metodología de poder y proyección política? ¿Auténtica vocación apostólica? Dejo la respuesta a otros. Lo que estoy seguro es que entre la metodología del exterminio y del genocidio sistemático que en el norte americano, cuáqueros, anglicanos y protestantes utilizaron para aniquilar a los doscientos pueblos aborígenes hasta su entera extinción y la metodología del catecismo y el mestizaje, la opción para nosotros los hispanoamericanos y católicos no resulta difícil.

En nuestro medio, Francisco de Aguirre en 1553 acompañado ya por mestizos y con la colaboración de indias e indios consolida lo hecho por Núñez del Prado fundando Santiago del Estero, San Miguel del Tucumán fundado por Diego de Villaroel y cincuenta pobladores lo hacen en 1565. Hacia 1591 el hijo del fundador de San Juan funda San Luis en la Punta de los Venados. En 1573, Jerónimo Luis de Cabrera funda Córdoba de la Nueva Andalucía. En 1582, Hernando de Lerma fundó San Felipe del Valle de Salta. En 1591, Ramírez de Velazco encomienda a un vecino de Santiago, Blas Ponce, la fundación de un poblado que se llamó Todos los Santos de la Nueva Rioja.

Juan de Garay con nueve españoles y setenta y cinco “mancebos de la tierra” (mestizos) fundó Santa Fe en 1573 y en 1580 la Ciudad de la Trinidad en el puerto de Santa María de los Buenos Aires y Francisco Algarañaz fundó Jujuy en 1593.

Antes de finalizar el siglo XVI ya esta delineada la división política de gran parte del país de los argentinos. Los hispanoamericanos blancos, mestizos e indios están fundando ciudades. El proceso de formación de la nueva cultura está en marcha y en el siglo XVII ya esta consolidado.

Aquéllos hispanoamericanos, aquéllos criollos no sienten menoscabo por la tierra en que viven, por la lengua que hablan, por la raza a la que pertenecen, por su Dios al que rezan. No significa esto que aquellos criollos estuviesen siempre conformes con su régimen político sino que su lealtad a América era total. Será mucho tiempo después que se les planteará a nuestros pueblos con el iluminismo y el liberalismo triunfantes, dudas e inquietudes sobre su civilización y cultura. Se está muy lejos entonces del posterior enjuiciamiento equivoco planteado por la consigna “Civlización o Barbarie” que creará complejos de inferioridad que hoy todavía pone meneas a nuestro desenvolvimiento.

Es por ello que podemos afirmar que HISPANOAMÉRICA INGRESANDO A LA HISTORIA UNIVERSAL como unidad política y lingüística y con conciencia de sí misma fue obra exclusiva del Descubrimiento de América.

Tiempo después vendrán otras inmigraciones recién a fines del siglo XIX y parte del XX, particularmente en Argentina: italianos, nuevos españoles, franceses, eslavos, sirio libaneses, judíos, etc, que enriquecerán nuestra cultura, pero el elemento ordenador será siempre lo Hispanoamericano.

NUESTRA PERTENENCIA DESFIGURADA

Hoy se ha generalizado la expresión “América Latina” para denominar a nuestra ecúmene que se extiende al sur del río Bravo (Méjico) hasta Tierra del Fuego (Argentina).

El que escribe estas líneas no acata su uso incondicionalmente dado su origen bastardo y luego ideológico con que ha sido utilizado en sus orígenes y posteriormente por el marxismo y el imperialismo.

Efectivamente: Napoleón III en su intento colonialista francés entre 1861/1867 envió a Maximiliano de Austria a la conquista de Méjico. El intento se hizo bajo el pretexto o bajo las banderas del panlatinismo para oponerse al otro imperialismo sajón. Así nació el término “latinoamericano” para encubrir una acción imperialista francesa aplicada a Méjico y por extensión a todos los pueblos hispanoamericanos. “Los soldados franceses mataban a los mejicanos para salvar a Méjico e Hispanoamérica para la latinité”.

Entonces el ecúneme al sur del río Bravo estaba habitado por españoles, indios, mestizos criollos y negros; no existía ningún latino pero el termino se generalizó con la participación y aplicación de los Estados Unidos de Norteamérica que lo empleó haciendo un uso despectivo y peyorativo del mismo, desprecio que se proyectó y se proyecta a las personas procedentes de hispanoamérica.

Muchos “intelectuales” y “progresistas” ideólogos se vistieron rápidamente con ese ropaje denominativo de latinoamericano prestado para sacarse de encima a la repudiada España inquisitorial y leprosaria de la que muchos de ellos descendían. Por último, la curia italiana de la Iglesia Católica ingenuamente se prendió al bastardeo y creó el Colegio Pío Latinoamericano para la formación de curas procedentes de Hispanoamérica y posteriormente el C.E.L.A.M (Conferencia Episcopal de América Latina). El escamoteo estaba consumado. Ahora está generalizada la denominación de América Latina y la tenemos que usar por lo menos en asuntos políticos socio económicos, pero de ninguna manera en lo cultural filosófico y ontológico.

Se podrá decir que Hispanoamérica excluye al mundo lusitano: equivocado. Portugal fue parte de la provincia romana llamada Hispania (tierra de liebres) y además conformaron la España de Felipe II y Carlos V. Pero admitiendo el remilgo exquisito de la supuesta diferenciación, se puede acudir a lo Iberoamericano para referirse la cultura que pobló nuestra América y no lo latinoamericano.

OTRO EMBATE A NUESTRA CONFORMACION. EL INDIGENISMO.

¿Cuándo y porqué nace el indigenismo? Hacia 1825 llegó a Méjico un embajador norteamericano para representar a su país en la República recién proclamada.

Joel Robert Poinsett, que de él se trata, se caracterizará por sus múltiples actividades económicas y culturales creando nuevas logias afiliadas al rito masónico de York para oponer a las pro británicas hasta entonces dominantes en Méjico. Se destacó en el empeño del culto indigenista que originó y alentó entusiastamente. Hizo colocar en el salón de la recepción de la embajada norteamericana un gran retrato de Moctezuma y fue impulsando una política cultural desde la embajada yanqui signada por un indigenismo sorpresivamente beligerante, motorizando impulsos antihispánicos y anticatólicos con el objeto de ocupar ideológicamente el espacio cultural vacío que la ruptura de la continuidad histórica provocaría.

La inteligencia anglosajona y protestante, la misma que hoy opera desde la CIA había hallado una tesis cultural adecuada para romper la identidad cultural y de continuidad que formaban los lazos que vinculaban la América Española. La penetración económica iba a ser desde entonces más sencilla.

LA LEYENDA NEGRA ANTIESPAÑOLA

¿Fue una ocurrencia original la del embajador norteamericano Poinsett, procedente de un país que tuvo como refrán “The best indian is the dead indian”? De ninguna manera. El embajador norteamericano retomaba la propaganda de desprestigio antiespañol echada a rodar por Gran Bretaña desde el siglo XVII.

Por aquéllos tiempos, Inglaterra, en un segundo plano, inició una deliberada campaña contra España que tallaba alto en Europa. A la corona española le pertenecían los Países Bajos, desafectos al catolicismo, parte de Alemania de signo también protestante y dominaba también gran parte de Italia. Eran épocas en la que a la España de las Austrias había que tomarla muy en cuenta en el ajedrez internacional. Inglaterra comenzó entonces una tarea paciente pero perdurable, tendiente a despojar a la España de los Austrias de su protagonismo mundial desencadenando una acción psicológica de descrédito como forma de socavarla. Uno de los procedimientos consistió en la traducción al inglés del libro de Bartolomé de las Casas, en el que el clérigo español que llegó a ser Obispo de Chiapa, denunció los excesos de los encomenderos españoles. Por supuesto, estos acontecimientos ocurrieron, pero fueron exagerados por el sacerdote para llamar la atención de la corona, efecto logrado con la redacción de leyes protectoras y la venida de varios “visitadores” inspectores reales para morigerar los excesos denunciados.

Lo que no imaginó de Las Casas fue quienes y para que irían a utilizar sus escritos. Su libro mencionado, científicamente desechable, ya que no tiene valor histórico riguroso, fue utilizado políticamente. Para desacreditar a España (las ilustraciones horrendas que exhibe el libro fueron dibujadas en Europa).

LAS IMPRENTAS QUE REPRODUJERON EL LIBELO

Sin nos fijamos en las ediciones que lo reprodujeron nos explicaremos la intencionalidad del operativo. Diez ediciones proceden de Ámsterdam, dos ediciones proceden de Francfort, dos de Londres, cuatro de imprentas francesas, las hay de Heideberg y de Italia. En suma las publicaciones proceden de países protestantes dominados en el siglo XVII por España, imprentas de hugotones franceses y de ingleses anglicanos enfrentados a la potencia española. En uno de los libros traducidos al inglés, J.C.J, Metford recuerda que en la dedicatoria se invoca a Cronwell “…para conducir sus ejércitos a la batalla contra la sanguinaria y papista nación de las españoles”. En otras palabras la llamada “leyenda negra” del desprestigio antiespañol fue difundida por los enemigos de España en general y por Inglaterra en particular como arbitrio político en una época en que los Habsburgos mandaban sobre Europa y amenazaban a Inglaterra, entonces una potencia de segundo orden. “Tales diatribas compartían un estado patriótico generalizado y fue registrado por poetas como Tennyson, /los reynos de España/ reynos del diablo/ y los perros de la inquisición/. A la inversa, Lope de Vega llamará a Isabel de Inglaterra, “sanguinaria Jesabel” nos recuerda Hernández Arregui en su libro “Que es el ser nacional”.

En realidad, lo que estaba en juego era el próximo desplazamiento del poder naval y con él, el predominio consiguiente de Inglaterra que iba minando el terreno español con una previa guerra de acción psicológica. La cantidad de películas cinematográficas en la que se nos presenta a piratas, corsarios y navegantes del siglo XVII y XVIII como intrépidos ingleses que luchan por la libertad y los ideales más altos de toda empresa humana, en contraposición al español representado como el permanente trasgresor de los derechos humanos o como un simple bandido, no son sino ecos remotos, radiaciones antiguas de aquellos antagonismos seculares.

EL ANTIHISPANISMO EN NUESTRA CULTURA OFICIAL.
Todo esto se entiende fácilmente. Más difícil resulta comprender, tan mezquinas son las causas, el porqué de las oligarquías criollas después de la emancipación se dieron a denigrar sus propios orígenes. No hay más que repasar el pensamiento de un Echeverría, Alberdi, Sarmiento, Juan María Gutiérrez, que por ellos hablan las clases directoras, para advertir un antihispanismo que más que romper con España, que ya no era ningún peligro, rompen con ellas mismas desde el punto de vista del linaje nacional y de su propia identidad cultural. Este reniego de las oligarquías y las clases directoras para con su raza y su estirpe histórica es la expresión de su desolidaridad con el contexto socio cultural al que debían pertenecer, ya que al ligar sus exportaciones al imperio británico, tienden a desvincularse de sus orígenes a los que llamarán “bárbaros” y denigrarán sistemáticamente para justificar su escisión, su rompimiento. “La denegación de España, de parte de las oligarquías, en su nuez, no es más que el residuo cultural mortecino de sus servidumbre material al imperio británico”, analiza con precisión Hernández Arregui rematando con exactitud. “Los pueblos en cambio, se mantuvieron hispánicos, afiliados al pasado, a la cultura anterior. Lo cual prueba el poder de esa cultura española que la oligarquía repudió para vivir de prestado”. Cabe recordar que el autor de esas reflexiones no es hispanista y es conocida su procedencia marxista en viraje hacia el peronismo.

EL LIBERALISMO LE PRESTA LA LEYENDA NEGRA A LA IZQUIERDA.

Ahora estamos advirtiendo que grupos “izquierdistas” generalmente procedentes del marxismo, y con más frecuencia de la ignorancia, han empezado a repetir las mismas muletillas del imperio anglosajón, de la CIA y de las oligarquías vernáculas, levantando banderas indigenistas, explicitando las mismas consignas antiespañolas. ¿Cómo se comprende esta escatología antiespañola anacrónica, manipulada por la “izquierda” y que procede de tan espurios orígenes?

Acá la explicación es similar aunque el signo ideológico sea distinto al liberalismo capitalista.

El otro ensayo imperialista, el comunismo que tuvo expresión en la Unión Soviética y su influencia en Europa después de la última guerra a través de múltiples ensayos marxistas, parece agotado, igual que el liberalismo capitalista, por lo menos en sus formas finiseculares y decimonónicas. El marxismo parece derrotado en su discurso sociológico, en sus experimentaciones económicas, en sus explicitaciones políticas: el repliegue parece substancial, pero hay facetas en el marxismo que parecen no resignables. El axioma procedente de Feurbach “la religión es el opio de los pueblos” que Marx estampa y motoriza ha sido y es una fuerza de signo religioso al revés cuya potencialidad afectiva no es fácilmente reductible o volativizable. Las fobias ideológicas, como el carbono radioactivo, se van desprendiendo lentamente del resto fósil ya inerte. Veremos en estos años un embate indigenista, movido por el neomarxismo en retirada, de anacrónico cuestionamiento a España y a todo lo que ella significó, especialmente su concepción religiosa en su acepción católica.

Se hablará del genocidio español, del imperialismo español, del oscurantismo español. Habrá quienes atacarán directamente, otros elípticamente o por oblicuo, pero el centro del problema es la concepción cristiana católica de la que España por entonces fue portadora y trasmisora. No vamos a demostrar las patrañas de la “leyenda negra”; con el libro Bartolomé de las Casas basta y sobra. Sólo hemos querido detectar su origen y su intencionalidad pasada y actual.

En efecto: la denigración de España por parte de grupos llamados “indigenistas” manipulados por la “izquierda”, al igual que las oligarquías liberales, no es más que el residuo cultural mortecino de su servidumbre terminal a la concepción ideológica del marxismo que aunque en franca retirada en el terreno del pensamiento, y en la construcción del porvenir, retornará espasmódicamente por algunos atajos para recordar sus antiguas fobias decimonónicas.

EL ANACRONISMO Y SU PELIGROSIDAD
Pero no subestimemos el revival anacrónico del “indigenismo”: cuenta con el apoyo de fundaciones plutocráticas, universidades de Norte América, sectas religiosas yanquis, pseudo antropólogos y sociólogos a sueldo de centros financieros y a veces del propio Estado nacional, gran parte del sistema mediático y con las simpatías del imperialismo, sea éste localizado en algún territorio o el deletéreo imperialismo financiero que se mueve por encima de las naciones. De allí la importancia que merece el tema.

En las celebraciones del bicentenario en mayo de 2010 una delegación indígena de mayoría supuestamente mapuche entregó a la Presidencia de la Nación una propuesta en la que se peticiona entre otras cosas la creación de un Estado propio. Siguiendo la lógica de la petición tendríamos un Estado para los coyas, otro para los aymará, otro para los guaraníes, otro para los pilagas-tobas o los wichi-matacos.

Este dato revela el nivel de influencia política alcanzado y la peligrosidad de sus proyecciones. Este “indigenismo” movido por el neomarxismo antihispanista y por muchos que creen perseguir fines filantrópicos y humanitarios, conspira contra los esfuerzos de los que trabajan por la unidad iberoamericana y la construcción de un bloque continental regulador de la globalización.

Más allá de lo que pueda tener de noble la preocupación hacia los indios marginales de Argentina, inquietudes que compartimos, el “indigenismo” cuenta con el beneplácito del imperialismo, siendo funcional a los intereses hegemónicos que en él se esconden. La construcción de un gran estado controlado por los propios iberoamericanos no se logrará sobre las más de 200 lenguas distintas indígenas y “sus valores divergentes y ya deculturados. Será la confluencia del castellano y el portugués que habla más del 90 % de la población y la civilización mestiza que ellos expresan, la arcilla con que la historia hará –ha comenzado a ser ya- la unidad de nuestra América en la esfera de nuestro espíritu” y en la conjunción de intereses socioeconómicos y culturales.

“Somos lo que somos, resultado de una amalgama histórica que ya no puede ser separada de sus elementos componentes. América mestiza, producto sincrético de indios, españoles, negros y otros europeos es una realidad que no puede ser deshecha por un acto de voluntarismo indigenista. Somos una unidad geográfica, cultural, idiomática y religiosa que busca constituirse como Estado Nacional”.

QUE DIJO PERÓN SOBRE EL TEMA.
En nuestro carácter de peronólogos fundamentalistas queremos recordar lo que dijera Perón respecto al tema que analizamos advirtiendo antes que el Conductor llevaba gotas de sangre india por su madre Juana Sosa Toledo, pero nunca confundió la defensa de la dignidad humana de los indígenas con el “indigenismo”.

Perón refiriéndose a la “leyenda negra” antiespañola expresó que la misma está “plagada de infundios…Como no podía ocurrir de otra manera, su empresa (la de España) fue desprestigiada por sus enemigos y su epopeya objeto de escarnio, pasto de la intriga y blanco de la calumnia” y en el mismo discurso de homenaje a Cervantes explicó las razones de la calumnia, “porque la difusión de la leyenda negra que ha pulverizado la crítica seria y desapasionada interesaba doblemente a los aprovechadores detractores. Por una parte les servía para echar un baldón a la cultura heredada por la comunidad de los pueblos hermanos que constituímos Hispanoamérica. Por la otra procuraba fomentar así, en nosotros, una inferioridad espiritual propicia a sus fines imperialistas…Si la América española olvidara la tradición que, enriquece su alma, rompiera sus vínculos con la latinidad, se evadiera del cuadro humanista que le demarca el catolicismo y negara a España se quedaría instantáneamente baldía de coherencia y sus ideas carecerían de validez” .

Evita, en su viaje a Europa pasando por España el 9 de junio de 1947 se expidió en los mismos términos en cuanto a la herencia hispanoamericana de la que blasonaba y se sentía orgullosa. Ambos consideraban que los indios eran nuestros hermanos, pero la cultura hispanocriolla modelaba su personalidad y precisamente les permitía comprender nuestra continuidad histórica posterior y preexistente a 1810.

Es imposible imaginar una América o una Argentina sin España por lo tanto sin Sor Juana Inés, sin Bolívar, sin San Martín, sin Facundo, sin Rosas, sin Hernández, sin Marechal, sin Fermín Chávez, sin el 17 de Octubre. Imposible imaginar una Argentina sin España, o sea sin la zamba, sin chacarera, sin cueca, sin chamamé y por ahí me quedo sin el tango y esta última y nefasta posibilidad no la hubiera podido soportar.

Me liberé de estas alucinaciones apocalípticas cuando sintonicé por Radio F.M a don Marcelo Guaita que anunciaba la secuencia de cuatro tangos impresionantes “Orgullo criollo” y “Tierra Querida” ambos de De Caro interpretados por Osvaldo Pugliese y “Lo que vendrá” y “Triunfal” ambos de Astor Piazzolla, el primero instrumentado por la estupenda orquesta de Francini-Pontier y el último de la inolvidable orquesta del gordo Pichuco Troilo. Me tranquilicé. ¡Todavía somos Argentina! nombre que nos endilgó España a través del arcediano Martín del Barco Centenera, clérigo que llegó al Río de la Plata, misionó por el Paraguay y luego por el Perú y nos bautizó en un poema hacia fines del siglo XVI. ¡Menos mal, no somos hijos expósitos!.

Jorge Oscar Sulé.

Buela, Alberto: “Ensayos de Disenso” Edit. Theoría.2004.

Dumont, Jean: “La primera liberación de América” en Revista “Verbo” Nro. 267 pág. 85. Octubre de 1986.

Petrocelli, Héctor: “Lo que no se dice de la Conquista de América”, pág. 25. Edit. Didascalia.1992.

Buela, Alberto: “Pensamiento de Ruptura” Edit. Theoría. 2008.

Chávez, Fermín: “No nos descubrieron. ¡Velay!”. Revista “El Despertador”. Nro. 16

Hernández Arregui, J.J: “Qué es el ser nacional”. Edit. Nueva América. 1988.

Ferrero, Roberto. “La Conquista del Desierto. Los indígenas y el indigenismo”. Revista-Libro “Ensayos de Disenso” Nº 19/20.1991.

Discurso de Perón J.D en la Universidad de Buenos Aires en Homenaje a Cervantes el 14 de noviembre de 1947. También en “Doctrina Peronista” pág, 438. Subsecretaría de Informaciones. Presidencia de la Nación 1954.

BIBLIOGRAFÍA GENERAL

Barros, Alvaro. Frontera y territorio federales de las Pampas del sur. Hachette. 1957.

Barros Arana, Diego. Historia General de Chile. Vol XXIV. Santiago de Chile.1897.

Borges, Pedro. Quien era Bartolomé de las Casas. Rialp. Madrid 1990.

Buela, Alberto. “Ensayos de Disenso”. Edit. Theoría Bs. As. 2004

Buela, Alberto. “Pensamiento de Ruptura”. Edit. Theoría. Bs. As. 2008

Canals Frau, Salvador. “Las civilizaciones prehispánicas de América” Edit. Sudamericana Bs.As.1995.

Caponnetto, Antonio. “Hispanidad y leyendas negras” Edic. Cruzamante. 1989.

Casamiquela, Rodolfo; Funes Derieul, Carlos; Thill, José P.. “Topónimos indígenas”, Imprenta Impacto. Coronel Dorrego. 2003.

Chávez, Fermín. “Historia del país de los argentinos”. Edit. Teoría.1998. “Civilización y Barbarie en la Cultura Argentina”. Edic. Trafac.1956.

Dumont, Jean. “La primera liberación de América” Revista “Verbo” Nº 0267.

Estévez, Juan José. “Pincen, Vida y Leyenda”. Dir. Gral. de Escuelas Impresiones Oficiales Provincia de Buenos Aires. 1991.

Fernández, Jorge. “Historia de los indios ranqueles”. Editado por el Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Bs. As. 1998.

Ferrero, Roberto. “La Conquista del desierto, los indios y el indigenismo”. Rev. “Disenso” Rev. Nº 19/20. Pág 199.

González Rex-Pérez J.A, “Argentina indígena” Edit. Paidos 1990.

Herren, Ricardo. “La conquista erótica de las indias”. Edit. Planeta.1991.

Harrington, Tomas. “Contribución al conocimiento del indio Gununa Kune” Revista del museo de la Plata. 1946.

Hernández Arregui. J.J. “Que es el ser nacional”. Edit. Nueva América 1998.

Marfani, Roberto. “Frontera con los indios del sud y fundación de pueblos” Academia Nacional de la Historia. Vol. IV.1era. Sección Cap. vi.

Petrocelli, Héctor. “Lo que no se dice de la conquista de América”. Edit. Didascalia.1992.

Pereyra, Carlos. “Historia de América”. Edit. Zig-zag Chile 1938.

Perón, Juan Domingo. Discurso en la Universidad de Buenos Aires en homenaje a Cervantes.1947.

Rivet, Paul. “Orígenes del hombre americano” Edic. Fondo de Cultura Económica. Méjico 1960.

Sulé, Jorge Oscar: “Rosas y sus relaciones con los indios”. Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Colección Estrella Federal. Buenos Aires. 2003.


FOREIGN OFFICE A PLENO.

DIVISION DE LA ARGENTINA.
CON LOS LLAMADOS PUEBLOS ORIGINARIO
S.


ENLACE MAPUCHE INTERNACIONAL
SecretariadoCoordinadores
Unión Europea
Reynaldo Mariqueo(Secretario General)
Nina Dean (Asistente Secretario General)
James Edwards (Relaciones Pública)
Colette Linehan(Administradora)
Madeline Stanley(Coordinadora de Voluntarios)
Equipo Legal
Andrea Rubio(Licenciada en Derecho)
James Watson 
(LLM)
Gillian Melville 
(LLM)
Tanya Roberts-Davis
Equipo Derechos Humanos
Rachel Dixon-Warren
Co-ordinadora
Cécil Jagoo
Barbara Chambers
Traductores
Madeline Stanley
Katy Brickley
Kitty McCarthy
Heidi Walter
Sabine Patrolin
Barbara Chambers
Laetitia Le Cordier
Anna Harvey
Enlace Mapuche Internacional
6 Lodge Street
Bristol
BS1 5LR
Inglaterra
Tel/Fax: + 44-117-9279391
E-mail: mil@mapuche-nation.org


FUENTE: http://www.unidosxperon.blogspot.com/
www.visionacional.8m.com

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...