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sábado, 29 de junio de 2013

Lo Que Ud. Ignora sobre el Club Bilderberg, por Thierry Meyssan



Lo Que Ud. Ignora sobre el Club Bilderberg, por Thierry Meyssan




Lo Que Ud. Ignora sobre el Club Bilderberg, por Thierry Meyssan

Si Vd. aún cree que el devenir de su vida y la de su familia está dirigido por un grupo de políticos a los que escogen en unas elecciones democráticas, debería leer detenidamente el siguiente excelente artículo del periodistaThierry Meyssan que muestra algunos de los secretos de aquellas organizaciones que realmente manipulan en muy gran medida los hilos de nuestras vidas de forma sibilina.

Descubra en las siguientes líneas por qué se reúnen a puerta cerrada cada año un grupo de gente muy poderosa desde hace medio siglo, quiénes forman su consejo de administración y cómo juegan con el destino de las vidas de toda la humanidad para su única conveniencia e interés: el Club Bilderberg

Quizás después de leer este artículo comprenda de dónde salen las crisis o las guerras que ellos planean meticulosamente así como sus macabros objetivos.


Lo que Vd. ignora sobre el Club Bilderberg por Thierry Meyssan

Desde 1954, un centenar de eminentes personalidades de Europa Occidental y de Norteamérica se reúnen anualmente –a puertas cerradas y bajo condiciones de estrecha protección– en el seno del Grupo de Bilderberg. La reunión dura 3 días y nada se publica sobre los temas tratados.


Primera reunión del Grupo en el hotel Bilderberg (1954)

Después de la desaparición de la Unión Soviética, algunos periodistas comenzaron a interesarse por el Grupo de Bilderberg. Varios autores han visto en él el embrión de un gobierno mundial y de las principales decisiones políticas, culturales, económicas y militares de la segunda mitad del siglo XX, una interpretación que Fidel Castro ha retomado. Nada permite, sin embargo, confirmarla o desmentirla (ver artículo al respecto sobre elNuevo Orden Mundial para tener una idea de lo que esto implica).

En aras de saber lo que realmente es y lo que no puede ser el Grupo de Bilderberg, me di a la tarea de buscar documentos y testigos. Tuve acceso a todos sus archivos correspondientes al periodo que va desde 1954 hasta 1966 y a muchos documentos posteriores y he podido conversar con uno de sus antiguos invitados, a quien conozco desde hace mucho tiempo. Ningún periodista, ni ciertamente los exitosos autores que han popularizado los actuales clichés, ha tenido acceso a tantos documentos internos del Grupo de Bilberberg.

He aquí lo que he logrado descubrir y comprender.


LA PRIMERA REUNIÓN
Setenta personalidades provenientes de 12 países participan en 1954 en la primera reunión del Grupo, un seminario de 3 días, del 29 al 31 de mayo, que se desarrolla cerca de Arnhem, en los Países Bajos. Los invitados se reparten entre dos hoteles cercanos pero los debates se desarrollan en el establecimiento principal con cuyo nombre se conocerá el Grupo.

Las invitaciones, que llevan el membrete del Palacio de Soestdijk [Una de las cuatro residencias oficiales de familia real de los Paises Bajos. Nota del Traductor.], resultan bastante oscuras: «Apreciaría muchísimo su presencia en el congreso internacional, sin carácter oficial, que tendrá lugar en los Países Bajos a finales del mes de mayo. Este congreso desea estudiar cierto número de cuestiones de gran importancia para la civilización occidental y tiene como objetivo estimular elgoodwill [en español, “buena voluntad”] y el entendimiento recíproco gracias al libre intercambio de puntos de vista». Las invitaciones llevan la firma del príncipe consorte de los Países Bajos, Bernhard zur Lippe-Biesterfeld, y van acompañadas de varias páginas informativas de índole administrativa sobre el transporte y el alojamiento. Lo más que permiten saber es que habrá delegados de Estados Unidos y de 11 Estados de Europa Occidental y que se realizarán 6 sesiones de trabajo de 3 horas cada una.

Dado el pasado nazi del príncipe Bernhard, quien fue miembro de la caballería SS hasta su matrimonio, en 1937, con la princesa Juliana, y el contexto del mccarthysmo de aquella época, resulta evidente que las «cuestiones de gran importancia para la civilización occidental» tienen que ver con la lucha contra el comunismo.

Ya en el lugar del encuentro, los dos presidentes de la reunión –el empresario estadounidense John S. Coleman y el ministro saliente de Relaciones Exteriores de Bélgica Paul van Zeeland– mitigan la impresión de los invitados. Coleman es un militante del libre mercado mientras que el ministro Van Zeeland es un partidario de la Comunidad Europea de Defensa (CED) [1]. Finalmente, los participantes verán, en un extremo de la tribuna, a Joseph Retinger, la eminencia gris de los británicos. Todo ello parece indicar que las monarquías holandesa y británica apadrinaron la realización de la reunión en apoyo a la Comunidad Europea de Defensa y al modelo económico del capitalismo de libre mercado en oposición al antiamericanismo que promueven comunistas y gaullistas.

Las apariencias, sin embargo, son engañosas. No se trata de hacer campaña a favor de la CED, sino de movilizar a las élites a favor de la guerra fría.

La personalidad escogida para convocar a los invitados fue Su Alteza Real el príncipe Bernhard porque su condición de príncipe consorte le confiere un carácter estatal, sin ser por ello oficial.
Tras él se esconde el verdadero promotor del encuentro: una organización intergubernamental interesada en manipular a los gobiernos de algunos de los Estados que la conforman.

Por aquel entonces, John S. Coleman no se ha convertido aún en presidente de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, pero acaba de crear el Comité de Ciudadanos por una Política Nacional de Comercio (Citizen’s Committee for a National Trade Policy, CCNTP). Afirma que la libertad de comercio absoluta, o sea la renuncia a todos los derechos de aduana, permitirá a los aliados de Estados Unidos acrecentar sus propias riquezas y financiar la Comunidad Europea de Defensa, léase emprender el rearme de Alemania e integrar su potencial militar a la OTAN.

Los documentos que obran en nuestro poder demuestran, sin embargo, que el CCNTP lo único que tiene de “ciudadano” es el nombre. Se trata en realidad de una iniciativa de Charles D. Jackson, el consejero de la Casa Blanca a cargo de la guerra sicológica. A la cabeza de la operación se encuentra William J. Donovan, el ex jefe de la OSS (el servicio de inteligencia estadounidense creado durante la Segunda Guerra Mundial), ahora encargado de crear la rama estadounidense del nuevo servicio secreto de la OTAN, el Gladio [2].

Paul van Zeeland no sólo es el promotor de la Comunidad Europea de Defensa. Es además un político de mucha experiencia. Al término de la ocupación nazi presidió la Liga Independiente de Cooperación Europea (LICE) que tenía como objetivo la creación de una unión aduanera y monetaria, organización que fue instaurada por el ya mencionado Joseph Retinger.

El propio Retinger, quien funge como secretario en el encuentro de Bilderberg, sirvió durante la guerra en los servicios secretos ingleses (SOE) del general Colin Gubbins. En el Reino Unido, Retinger, un aventurero polaco, fue consejero del gobierno de Sikorski en el exilio. En Londres, protagonizó el microcosmo de los gobiernos creados en el exilio, lo cual le proporcionó múltiples contactos en la Europa liberada del fascismo.

Su amigo Sir Gubbins abandonó oficialmente los servicios secretos británicos y el SOE fue disuelto. Dirige entonces una pequeña empresa de tapices y productos textiles que le sirve de «pantalla». En realidad, Gubbins está a cargo de la creación de la rama inglesa del Gladio. Después de haber participado en todas las reuniones preparatorias del congreso de Bilderberg, se encuentra entre los invitados, sentado al lado de Charles D. Jackson.

Los participantes ignoran que son en definitiva los servicios secretos de la OTAN quienes realmente dan origen al encuentro de Bilderberg. El príncipe Bernhard, Coleman y Van Zeeland sirven de fachada.

Aunque periodistas imaginativos hayan creído encontrar en el grupo de Bilderberg la voluntad de crear un gobierno mundial oculto, este club de personalidades influyentes no es más que una herramienta de cabildeo que la OTAN utiliza para promocionar sus propios intereses. Esto es mucho más serio y mucho más peligroso ya que es la OTAN la que ambiciona convertirse en un gobierno mundialoculto capaz de perpetuar el statu quointernacional y la influencia de Estados Unidos.

Además, en las siguientes reuniones la seguridad del Grupo de Bilderberg no estará en manos de la policía del país donde se organiza el encuentro sino que será cuestión de los soldados de la OTAN.

Entre los 10 oradores inscritos se destacan dos ex primeros ministros –el francés Guy Mollet y el italiano Alcide de Gasperi–, tres responsables del Plan Marshall, el halcón de la guerra fría Paul H. Nitze y, sobre todo, un poderosísimo financiero, David Rockefeller.

Según los documentos preparatorios, una veintena de participantes están al tanto del secreto. Conocen más o menos en detalle quiénes son los que realmente manejan el show y han redactado de antemano sus intervenciones. Hasta los menores detalles están previstos y no se deja ni el más mínimo espacio a la improvisación. Por su parte, los demás participantes, unos cincuenta, ignoran por completo lo que se está tramando. Han sido escogidos para que ejerzan su influencia sobre sus respectivos gobiernos y sobre la opinión pública de sus países respectivos. Así que el seminario ha sido organizado para convencerlos y para llevarlos a que se impliquen en la propagación de los mensajes que se quiere divulgar.

En vez de abordar los grandes problemas internacionales, las intervenciones analizan la supuesta estrategia ideológica de los soviéticos y explican el método a seguir para contrarrestarla en el «mundo libre».

Las primeras intervenciones evalúan el peligro comunista. Los «comunistas conscientes» son individuos que pretenden poner su patria al servicio de la Unión Soviética para imponerle al mundo un sistema colectivista. Y hay que combatirlos. Pero se trata de una lucha difícil ya que estos «comunistas conscientes» están diseminados por toda Europa dentro de una masa de electores comunistas que nada saben de sus siniestros propósitos y que los siguen con la esperanza de obtener mejores condiciones sociales.

La retórica se endurece poco a poco. El «mundo libre» debe enfrentar el «complot comunista mundial», no sólo de forma general sino dando también respuesta a problemas concretos vinculados a las inversiones estadounidenses en Europa y la descolonización.

Finalmente, los oradores abordan el problema principal que, según afirman ellos, los soviéticos están explotando en su propio beneficio: por razones culturales e históricas, los responsables políticos del «mundo libre» emplean argumentos diferentes en Estados Unidos y en Europa, argumentos que a veces se contradicen. El caso más emblemático es el de las purgas que organiza el senador McCarthy en Estados Unidos. Estas resultan indispensables para salvar la democracia, pero el método utilizado es visto en Europa como una forma de totalitarismo.

El mensaje final es que no hay negociación diplomática ni compromiso posible con los «Rojos». Hay impedir, cuesto lo que cueste, que los comunistas logren desempeñar un papel en Europa Occidental. Pero habrá que actuar con astucia. Como no podemos arrestarlos y fusilarlos, habrá que neutralizarlos con discreción, sin que los electores se den cuenta. O sea, la ideología que se desarrolla en el encuentro es la de la OTAN y el Gladio. Nunca se dijo allí que se recurriría al fraude electoral ni que los indecisos serían asesinados, pero todos los participantes admitieron que, para salvar el «mundo libre», había que poner las libertades entre paréntesis.

Aunque el proyecto de la Comunidad Europea de Defensa (CED) fracasó 3 meses más tarde debido a los golpes que le asestaron tanto diputados comunistas como «nacionalistas extremistas», o sea los gaullistas, su objetivo no era en realidad apoyar la creación de la CED ni ninguna otra medida política en particular sino divulgar una ideología en el seno de la clase dirigente y transmitirla después, a través de dicha clase, al resto de la sociedad. Objetivamente, los ciudadanos de Europa Occidental disponían cada vez más de información sobre las libertades que no tenían los habitantes de Europa Oriental, pero tenían cada vez menos conciencia de las libertades que ellos mismos iban perdiendo en Europa Occidental.

EL GRUPO DE BILDERBERG SE CONVIERTE EN UNA ORGANIZACIÓN
Un segundo congreso se organiza entonces en Francia, del 18 al 20 de marzo de 1955, en la localidad de Barbizon.

Poco a poco va imponiéndose la idea de que estos congresos van a realizarse cada año y de que es necesario conformar una secretaría permanente. El príncipe Bernhard se aparta luego evidenciarse su participación en un caso de tráfico de influencia –el escándalo Lockheed-Martin). Cede entonces la presidencia al ex primer ministro británico Alec Douglas Home (de 1977 a 1980). La presidencia del Grupo de Bilderberg será ocupada posteriormente por el ex canciller y presidente de la RFA Walter Scheel (de 1981 a 1985), el ex gobernador del Banco de Inglaterra Eric Roll (de 1986 a 1989), el ex secretario general de la OTAN Peter Carrington (de 1990 a 1998) y finalmente por el ex vicepresidente de la Comisión Europea Etienne Davignon (desde 1999).

El presidente del Grupo de Bilderberg contó durante mucho con la ayuda de dos secretarios generales, uno para Europa y Canadá –los Estados vasallos– y otro para Estados Unidos –el monarca. Pero actualmente existe un solo secretario, desde 1999.

De un año a otro, los debates son muy repetitivos. Es por eso que no son los mismos invitados. Hay siempre un núcleo central que se encarga de preparar el seminario de antemano y otros personajes que vienen por primera vez, a los que se les inculca la retórica atlantista del momento.


Étienne Davignon, Secretario General del Grupo Bilderberg

Los encuentros anuales reúnen actualmente más de 120 participantes, un tercio de los cuales son miembros del núcleo. La alianza atlántica los selecciona según la importancia de sus contactos y su capacidad de influencia, independientemente de las funciones que ejerzan en la sociedad, y siguen siendo miembros del núcleo central cuando cambian de ocupación.

Veamos la lista exacta de dicho núcleo, incluyendo a los miembros del Consejo de administración, que sirven de vitrina para los invitados, y algunos de los miembros que se mantienen menos visibles para no asustar a los nuevos.

Consejo de administración

Josef Ackermann Banquero suizo, director del Deutsche Bank, vicepresidente del Foro de Davos.
Roger C. Altman Banquero estadounidense, ex consejero de las campañas electorales de John Kerry y de Hillary Clinton, director del banco de negocios Evercore Partners Inc.
Francisco Pinto Balsemao Ex primer ministro socialista de Portugal (de 1981 a 1983), presidente fundador del principal grupo portugués de televisión SIC. (T)
Fran Bernabe Banquero italiano, actual propietario de Telecom Italia (T)
Henri de Castries Presidente-director general de la compañía francesa de seguros AXA
Juan Luis Cebrián Director del grupo español de prensa escrita y audiovisual Prisa.
W. Edmund Clark Banquero canadiense, Presidente del Toronto-Dominion Bank Financial Group
Kenneth Clarke Ex vicepresidente de British American Tobacco (de 1998 a 2007), canciller y ministro británico de la Justicia, vicepresidente de Movimiento Europeo UK.
George A. David Presidente-director general de Coca-Cola.
Etienne Davignon Hombre de negocios belga, ex vicepresidente de la Comisión Europea (de 1981 a 1985), actual vicepresidente de Suez-Tractebel.
Anders Eldrup Presidente-director generak de la compañía danesa de gas y petróleo DONG Energy.
Thomas Enders Director de Airbus.
Victor Halberstadt Profesor de economía en la universidad holandese de Leiden, funge como consejero de diversas empresas como Goldman Sachs y Daimler-Chrysler.
James A. Johnson Financiero estadounidense, fue uno de los principales responsables del Partido Demócrata y estuvo entre los artífices de la investidura de Barack Obama. Es vicepresidente del banco de negocios Perseus.
John Kerr of Kinlochard Ex embajador del Reino Unido en Washington, vicepresidente del grupo petrolero Royal Dutch Shell (T)
Klaus Kleinfeld Presidente-director general alemán del gigante estadounidense del aluminio Alcoa.
Mustafa V. Koç Presidente-director general del holding Koç, la empresa más importante de Turquía.
Marie-Josée Drouin-Kravis Editorialista sobre temas económicos en la prensa escrita y audiovisual de Canadá. Investigadora del extremadamente militarista Hudson Institute. Es la tercera esposa de Henry Kravis.
Jessica T. Mathews Ex directora de asuntos globales en el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Actual directora de la Fundación Carnegie.
Thierry de Montbrial Economista, director fundador del Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) y de la World Policy Conference.
Mario Monti Economista italiano, ex comisario europeo para la competencia (de 1999 a 2005), cofundador del Spinelli Group por el Federalismo europeo.
Egil Myklebust Ex presidente del patronato noruego, director de Scandinavian Airlines System (SAS).
Matthias Nass Director adjunto del diario alemán Die Zeit
Jorma Ollila Hombre de negocios finlandés, ex presidente-director general de Nokia, actual presidente del grupo petrolero Royal Dutch Shell.
Richard N. Perle Ex presidente del Consejo de Consulta de Defensa del Pentágono, es uno de los principales líderes de los llamados straussianos (los discípulos de Leo Strauss) y, por lo tanto, importante figura de los neoconservadores.
Heather Reisman Mujer de negocios canadiense, Presidenta-directora general del grupo de edición Indigo-Chapters.
Rudolf Scholten Ex ministro de Finanzas de Austria, gobernador del Banco Central.
Peter D. Sutherland Ex comisario europeo irlandés para la competencia. Fue posteriormente director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Actual presidente de Goldman Sachs International. Ex presidente de la sección europea de la Comisión Trilateral y vicepresidente de la European Round Table of Industrialists, actual presidente de honor del Movimiento Europeo en Irlanda.
J. Martin Taylor Ex diputado británico, Presidente-director general del gigante de la química y de la actividad agroalimentaria Syngenta.
Peter A. Thiel Jefe de empresa estadounidense, Presidente-director general de PayPal, presidente de Clarium Capital Management y, debido a esa posición, accionista de Facebook.
Daniel L. Vasella Presidente-director general del grupo farmacéutico suizo Novartis.
Jacob Wallenberg Banquero sueco, es administrador de numerosas compañías transnacionales.



Henry Kissinger, principal responsable de las personas a invitar en el seno del Groupo Bilderberg

Miembros disimulados del núcleo

Carl Bildt Ex primer ministro liberal de Suecia (de 1991 a 1994), ex enviado especial de la Unión Europea y posteriormente de la ONU en los Balcanes (de 1995 a 1997 y de 1999 a 2001), actual ministro sueco de Relaciones Exteriores. (T)
Oscar Bronner Presidente-director general del diario austriacoDer Standard.
Timothy C. Collins Financiero estadounidense, director del fondo de inversiones Ripplewood. (T)
John Elkann Presidente-director general del grupo automovilístico italiano Fiat (su abuelo Gianni Agnelli fue durante 40 años uno de los promotores del Grupo de Bilderberg. Heredó la fortuna familiar luego del deceso, por causas naturales, de su abuelo Giovanni y de la prematura muerte de su tío Edoardo, quien se había convertido al Islam chiíta. Existe la convicción, en fuentes policiales, de que Edoardo fue asesinado para que la fortuna volviera a la rama judía de la familia).
Martin S. Feldstein Ex consejero económico de Ronald Reagan (de 1982 a 1984) y actual consejero económico de Barack Obama. Fue también consejero de George W. Bush para la inteligencia exterior. Imparte clases en Harvard. (T)
Henry A. Kissinger Ex consejero de seguridad nacional de Estados Unidos y ex secretario de Estado, personalidad central del complejo militaro-industrial estadounidense, actual presidente de la firma de consejería Kissinger Associates.
Henry R. Kravis Financiero estadounidense a cargo del manejo del fondo de inversiones KKR. Es uno de los principales recolectores de fondos del Partido Republicano.
Neelie Kroes Ex ministra holandesa de Transporte, comisaria europea para la competencia y actual comisaria para la sociedad numérica.
Bernardino Léon Gross Diplomática española, secretaria general de la presidencia del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
Frank McKenna Ex miembro de la Comisión de Vigilancia de los servicios de inteligencia canadienses, embajador de Canadá en Washington (de 2005 a 2006), vicepresidente del Banco Toronto-Dominion.
Beatriz de los Países Bajos Reina de Holanda. Es la hija del príncipe Bernhard.
George Osborne Ministro británico de Finanzas. Este personaje neoconservador es considerado como un euroescéptico, lo cual implica que se opone a la integración del Reino Unido a la Unión Europea, aunque sí es partidario de la organización del continente en el seno de la UE.
Robert S. Prichard Economista canadiense, director del grupo de prensa escrita y audiovisual Torstar.
David Rockefeller Es el patriarca de una larga dinastía de financieros y el más antiguo miembro del núcleo del Grupo de Bilderberg. Es también presidente de la Comisión Trilateral, organización similar en la que participan personajes asiáticos.
James D. Wolfensohn Financiero australiano que adoptó la nacionalidad estadounidense para convertirse en presidente del Banco Mundial (de 1995 a 2005). Actual director de la firma de consejería Wolfensohn & Co.
Robert B. Zoellick Diplomático estadounidense, ex delegado de Comercio de Estados Unidos (de 2001 a 2005), actual presidente del Banco Mundial.


Los miembros del Grupo de Bilderberger no implican en el Grupo a las empresas o instituciones en las que trabajan. Es, sin embargo, interesante observar la diversidad de sectores en los que desarrollan sus actividades.


David Rockefeller, consejero del Grupo Bilderberg
EL GRUPO DE INFLUENCIA DE LA ORGANIZACIÓN MILITAR MÁS PODEROSA DEL MUNDO

La cantidad de temas abordados en los encuentros anuales del Grupo de Bilderberg ha ido en aumento en los últimos años, en función de la actualidad internacional. Pero eso no nos dice nada nuevo, ya que esas discusiones no tienen en sí mismas ningún objetivo. No pasan de ser pretextos para comunicar mensajes. No hemos tenido acceso, por desgracia, a los documentos preparatorios más recientes, por lo que sólo podemos entonces inferir las consignas que la OTAN trata de divulgar a través de estos líderes de la opinión.

La reputación del Grupo de Bilderberg ha llevado a algunos a atribuirle capacidades de nominación. Se trata de una tontería, que esconde además la identidad de quienes realmente manejan los hilos en el seno de la alianza atlántica.

Se dice, por ejemplo, que durante la más reciente campaña para la elección presidencial estadounidense, Barack Obama y Hillary Clinton desaparecieron durante todo un día, el 6 de junio de 2008, para negociar el fin de su rivalidad. En realidad se fueron al seminario anual del Grupo de Bilderberg, en la localidad estadounidense de Chantilly, Estado de Virginia. Al día siguiente, la señora Clinton anunciaba su salida de la carrera presidencial. Algunos autores concluyeron entonces que la decisión se había tomado durante la reunión del Grupo de Bilderberg, lo cual es ilógico en la medida en que aquella decisión ya era un hecho desde 3 días antes debido a la cantidad de votos que el senador Obama había obtenido en el comité de investidura del Partido Demócrata.

Según nuestra fuente, lo que sucedió aquel día fue otra cosa. Barack Obama y Hillary Clinton se reunieron en privado para concluir un acuerdo financiero y político. El senador Obama reinyectó fondos en la caja de su rival y le ofreció un puesto en su administración –la señora Clinton rechazó la vicepresidencia y escogió el Departamento de Estado– a cambio de su activo apoyo en la campaña contra el candidato republicano. James A. Johnson presentó después a los dos líderes en el seminario de Bilderberg, donde ambos aseguraron a los participantes que trabajarían juntos. Ya desde mucho antes, Barack Obama era el candidato de la OTAN. El señor Obama y su familia siempre trabajaron para la CIA y el Pentágono [3]. Además, los primeros fondos para su campaña electoral fueron proporcionados por la corona de Inglaterra a través del hombre de negocios Nadhmi Auchi. Al presentar al senador negro ante los participantes del encuentro de Bilderberg, la alianza atlántica estaba organizando a escala internacional las relaciones públicas del futuro presidente de los Estados Unidos.

También se reportó que el Grupo de Bilderberg organizó entonces una cena que no estaba prevista, fuera del marco del seminario, y que se desarrolló el 14 de noviembre de 2009 en el castillo de Val Duchesse, propiedad del rey de Bélgica. El ex primer ministro belga Herman van Rompuy pronunció un discurso en aquella ocasión. Cinco días después, Van Rompuy fue electo presidente del Consejo Europeo. También en este caso varios autores concluyeron erróneamente que el Grupo de Bilderberg lo había «puesto en el cargo».

En realidad, el presidente de la Unión Europea no puede ser una personalidad que no forme parte de los círculos de la OTAN ya que –y es importante recordarlo– la propia Unión Europea es fruto de las cláusulas secretas del Plan Marshall. Y la persona escogida debe contar, por lo tanto, con el aval de los Estados miembros de la OTAN. Se trata, por consiguiente, de una decisión que exige largas negociaciones y que no se toma simplemente durante una cena entre amigos.

También según nuestra fuente, el presidente del Grupo de Bilderberg, Etienne Davignon, convocó aquella cena imprevista para propiciar la presentación de Van Rompuy ante sus vectores de influencia. Aquello se hacía más indispensable aún en la medida en que el hombre escogido para convertirse en el primer presidente de la Unión Europea –cargo que acababa de ser creado– era un perfecto desconocido fuera de su propio país. Durante aquella cena, el señor Van Rompuy expuso su programa de creación de un impuesto europeo destinado a financiar directamente las instituciones de la Unión Europea sin tener que depender de los Estados miembros. El papel de los participantes en el encuentro del Grupo de Bilderberg no era otro que decir después en todas partes que ya conocían a Herman Van Rompuy y que eran testigos de sus cualidades como presidente de la UE.

La realidad sobre el Grupo de Bilderberg es por lo tanto menos romántica de lo que algunos autores de éxito han imaginado. El increíble despliegue de fuerzas militares que garantiza su seguridad no está tan destinado a protegerlo como a impresionar a los propios participantes. No expresa el poderío de estos últimos sino que les demuestra que el único verdadero poderío en Occidente es el de la OTAN. Queda por parte de los participantes decidir si la apoyan para que ella los apoye a ellos o si la combaten y se exponen así a ser aplastados.

Además, a pesar de haber desarrollado en sus comienzos una retórica anticomunista, el Grupo de Bilderberg no era antisoviético, como tampoco es hoy antirruso. Lo que hace es seguir una estrategia de la alianza atlántica que no constituye un pacto contra Moscú sino que está destinada a defender –y de ser posible a extender– la zona de influencia de Washington. En el momento de su creación, la OTAN concibió la esperanza de lograr que la Unión Soviética se integrara a ella, lo cual hubiese implicado un compromiso de Moscú a mantener la distribución del mundo que había resultado de las conferencias de Postdam y de Yalta. La alianza atlántica acogió recientemente al presidente ruso Dimitri Medvedev en la cumbre de Lisboa y le propuso que Rusia se uniese a ella. No se trataría entonces de una relación de vasallaje sino del reconocimiento del Nuevo Orden Mundial, en el que toda Europa Central y Oriental ha caído en la órbita estadounidense. Una adhesión rusa sería en cierta forma como una especie de tratado de paz: Moscú reconocería así su derrota en la guerra fría y la nueva repartición del mundo.

En ese caso, el Grupo de Bilderberg invitaría a personalidades rusas a sus reuniones anuales. No les pediría que influyeran en la opinión pública rusa para americanizarla, sino para convencerla de que renuncie definitivamente a los sueños de grandeza del pasado.


Fuentes: voltairenet.org y loshotros
Tomado de: http://teatrevesadespertar.wordpress.com/2013/06/29/secretos-y-detalles-del-club-bilderberg
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jueves, 13 de junio de 2013

Levantamiento contra el Hermano Erdogan


por Thierry Meyssan

Para Thierry Meyssan, los turcos no están protestando contra el estilo autoritario de Recep Tayyeb Erdogan sino en contra de su política, o sea contra la Hermandad Musulmana, a la que Erdogan apadrina. No se trata de una revolución de color en la plaza Taksim en contra de un proyecto inmobiliario sino de un levantamiento en todo el país, de una verdadera revolución que está cuestionando la «primavera árabe».
 | BEIRUT (LÍBANO)  

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En una decena de días, la represión contra las manifestaciones anti-Erdogan ha dejado 3 muertos y más de 5 mil heridos.
La sublevación turca tiene sus raíces en la incoherencia del gobierno de Erdogan. Después de haberse presentado como un «demócratamusulmán» –al estilo de los «demócratacristianos»–, Erdogan mostró súbitamente su verdadero rostro al producirse las «revoluciones de colores» de la primavera árabe.
En materia de política interna y exterior, puede verse un verdadero viraje que permite hablar de un antes y un después. Antes, existió una técnica de infiltración en las instituciones. Después vino el sectarismo. Antes, se aplicaba la política de Ahmed Davutoglu de «cero problemas» con los vecinos. El antiguo imperio otomano parecía salir de su letargo y volver a la realidad. Después fue lo contrario: Turquía se enemistó nuevamente con todos y cada uno de sus vecinos y se involucró en la guerra contra Siria.

La Hermandad Musulmana

Tras ese viraje está la Hermandad Musulmana, organización secreta a la que siempre pertenecieron Erdogan y los miembros de su equipo, aunque siempre lo niegan. Si bien ese viraje es posterior al de Qatar, padrino financiero de la Hermandad Musulmana, su significado es exactamente el mismo: son regímenes autoritarios, aparentemente antiisraelíes cuya profunda alianza con Tel Aviv aparece súbitamente.
Es importante recordar aquí que la expresión «primavera árabe», surgida y acuñada en Occidente, no es más que un engaño tendiente a hacernos creer que los regímenes deTúnez y Egipto fueron derrocados por los pueblos. Si bien es cierto que en Túnez hubo un levantamiento popular, también lo es que su objetivo no era llegar a un cambio de régimen sino lograr una evolución económico-social. No fue la gente que se lanzó a las calles sino Estados Unidos quien ordenó a Zinedin el-Abidin Ben Ali y a Hosni Mubarak que abandonaran el poder. Posteriormente, fue la OTAN la que derrocó a Muammar el-Khadafi y provocó su linchamiento. Y ahora son nuevamente la OTAN y el Consejo de Cooperación del Golfo quienes han alimentado la agresión contra Siria.
En todo el norte de África –con excepción de Argelia– la Hermandad Musulmana llegó al poder gracias al respaldo de Hillary Clinton. Y en toda esa región, la Hermandad Musulmana tiene a cargo de la comunicación una serie de consejeros turcos, amablemente puestos a su disposición por el gobierno de Erdogan. Y en cada uno de esos casos, la «democracia» no ha sido otra cosa que una apariencia que ha permitido a la Hermandad Musulmana islamizar la sociedad, a condición de que ella misma respalde el capitalismo seudoliberal de Estados Unidos.
El término «islamizar» no es una referencia a la realidad sino a la retórica de la Hermandad Musulmana. Esa cofradía pretende controlar la vida privada de los individuos basándose para ello en principios externos al Corán. Rechaza el papel de la mujer en la sociedad e impone una vida de austeridad, sin alcohol, tabaco ni sexo… al menos para los demás.
Durante una decena de años, la Hermandad Musulmana optó por la discreción, dejando la transformación de la enseñanza pública en manos de la secta de Fetullah Gulen, a la que pertenece el presidente de Turquía, Abdulla Gul.
Aunque la Hermandad Musulmana proclama a los cuatro vientos su odio por el American Way of Life, el hecho es que opera bajo la protección de los anglosajones (Gran Bretaña, Estados Unidos e Israel), que siempre han sabido utilizar la violencia de dicha cofradía contra todo el que se resiste a los designios imperiales. La hasta hace poco secretaria de Estado Hillary Clinton tenía en su equipo de trabajo a su ex asistente personal, la señora Huma Abedin –esposa del dimitente diputado sionista estadounidense Anthony Weiner. La madre de Huma Abedin, Saleha Abedin, dirige la rama femenina mundial de la Hermandad Musulmana. Es por esa vía que la señora Clinton azuzaba a la cofradía.
La Hermandad Musulmana proporcionó la ideología de al-Qaeda a través de un miembro de la cofradía: Ayman al-Zawahiri, organizador del asesinato del presidente egipcioAnnuar el-Sadat y actual líder de esa organización terrorista. Al-Zawahiry, al igual que Osama ben Laden, ha sido desde siempre un agente de los servicios de inteligencia estadounidenses. A pesar de ser presentado oficialmente como el enemigo público de Estados Unidos, el hecho es que se reunía con mucha regularidad con los representantes de la CIA, en la embajada de Estados Unidos en Bakú, desde 1997 hasta 2001, según el testimonio de la ex traductora de la CIA Sibel Edmonds, en el marco de la operación «Gladio B» [1].

El asesinato del presidente egipcio Sadat.

Una dictadura paulatina

Durante su estancia en la cárcel, Erdogan afirmó haber roto sus vínculos con la Hermandad Musulmana y abandonó el partido de la cofradía. Logró ser electo y poco a poco fue instaurando una dictadura. Arrestó y encarceló a dos tercios de los generales turcos, acusándolos de haber participado en elGladio, la red secreta de influencia estadounidense. Bajo el régimen de Erdogan, Turquía se ha convertido en el país con la mayor tasa mundial de encarcelamiento de periodistas, dato que la prensa occidental ocultó hasta ahora, por tratarse de un país miembro de la OTAN.
El ejército turco siempre ha sido el guardián tradicional del laicismo kemalista. Y desde el 11 de septiembre de 2001, oficiales de alto rango que veían con inquietud la deriva de Estados Unidos hacia el totalitarismo, se pusieron en contacto con sus homólogos de Rusia y China. Para erradicar con esa tendencia, varios jueces fueron utilizados entonces para recordar a esos militares sus antecedentes proestadounidenses.
Como en toda profesión, puede haber periodistas delincuentes. Pero si Turquía muestra el promedio de encarcelamiento de periodistas más elevado del mundo es porque existe una política sistemática de intimidación y represión. Con excepción del canal Ululsal, la televisión turca se había convertido en un permanente panegírico al régimen de Erdogan. Y la prensa escrita iba por el mismo camino.

«Cero problemas» con los vecinos

Igualmente risible era la política exterior de Ahmed Davutoglu. Después de tratar de resolver los problemas que el imperio otomano había dejado pendientes hace más de un siglo, el profesor Davutoglu trató de utilizar al presidente estadounidense Obama contra el primer ministro israelí Netanyahu organizando la «Flotilla de la Libertad» hacia Palestina [2]. Sin embargo, menos de 2 meses después del acto israelí de piratería contra la flotilla, el propio Davutoglu aceptaba la creación de una comisión investigadora internacional encargada de enterrar el incidente y retomaba, por debajo de la mesa, la cooperación con Tel Aviv.
Otro indicio de la cooperación entre la Hermandad Musulmana y al-Qaeda: la cofradía embarcó en el Marvi Marmara a Mahdu al-Hatari, el número 2 de al-Qaeda en Libia y probable agente de los servicios británicos de inteligencia [3].

Debacle económica

¿Cómo es posible que Turquía echara a perder no sólo toda una década de esfuerzos diplomáticos de restauración de sus relaciones internacionales sino incluso su crecimiento económico? En marzo de 2011, Turquía participa en la operación de la OTAN contra Libia, uno de sus principales socios económicos. Al terminar esa guerra, Libia quedó destruida y Turquía perdió aquel mercado. Pero al mismo tiempo, Ankara se lanzó en la guerra contra su vecino sirio, con el que acababa de firmar un año antes un acuerdo de liberalización del comercio. El resultado no se hizo esperar: el crecimiento, que había sido del 9,2% en 2010, cayó en 2012 al 2,2% y sigue bajando [4].

Relaciones públicas

A Erdogan se le subió a la cabeza la llegada de la Hermandad Musulmana al poder en el norte de África. Al expresar abiertamente su ambición imperial otomana, el primer ministro turco incomodó, para empezar, al público árabe. Y luego se ganó la desconfianza de la mayoría de su pueblo.
Por un lado, el gobierno turco financia Fetih 1453, largometraje que –con un presupuesto faraónico para las posibilidades de Turquía– supuestamente debía celebrar la conquista de Constantinopla, pero basado en un argumento históricamente falso. Pero por otro lado trata de prohibir la serie televisiva más célebre de todo el Medio Oriente –El harem del sultán– porque la verdad no ofrece una imagen pacífica de los otomanos.

La verdadera razón de la sublevación

La prensa occidental resalta, en el actual levantamiento, varios puntos que en realidad son detalles: un proyecto inmobiliario en Estambul, la prohibición de la venta nocturna de alcohol, declaraciones que alientan la natalidad. Todo eso existe, pero no basta para provocar una revolución.
Al mostrar su verdadero rostro, el régimen de Erdogan se separó de la población. Sólo una minoría de los sunnitas puede identificarse hoy con el programa retrógrado e hipócrita de la Hermandad Musulmana. Pero si bien el 50% de los turcos son sunnitas, un 20% son alevíes (o sea, alauitas), otro 20% son kurdos y el 10% restante pertenece a otras minorías. Las estadísticas muestran, por lo tanto, que Erdogan no puede resistir ante la sublevación que su política ha provocado.
Al derrocar a Erdogan los turcos no resolverían únicamente su propio problema. También pondrían fin a la guerra de Turquía contra Siria. He señalado varias veces que ese conflicto se detendría si llegara a desaparecer uno de sus padrinos. Lo cual sucederá pronto. Los turcos pondrían fin así a la expansión de la Hermandad Musulmana. La caída de Erdogan sería el preludio de la de sus amigos, desde Ghannouchi en Túnez hasta Morsi en Egipto. Es, en efecto, poco probable que esos gobiernos artificiales, impuestos a través de elecciones “arregladas”, logren sobrevivir a la caída de su poderoso padrino.
[3] «Los rebeldes sirios apoyados por Washington están bajo el mando de un “ex” terrorista de Al-Qaeda», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 19 de diciembre de 2011.
[4] «Turkey’s Economic Growth Slows Sharply» por Emre Perer y Yeliz Candemir, The Wall Sreeet Journal, 1º de abril de 2013.

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