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martes, 19 de junio de 2012

“La presencia militar es un tema estratégico para EE.UU.”

Año 5. Edición número 212. Domingo 10 de junio de 2012
Por Walter Goobar
wgoobar@miradasalsur.com


“Todas las FF.AA. de la región tienen más autonomía con respecto al gobierno”, dice Forti.

A la creciente presencia del Comando Sur del Pentágono en los países del continente se suma ahora la presencia en Uruguay de los Seals, la unidad de elite que tiene carta blanca para perpetrar operaciones como el asesinato de Osama bin Laden en Pakistán. Esto implica un salto cualitativo en el intervencionismo porque el Equipo 6 de los Seals opera fuera del protocolo militar, lo que les permite realizar operaciones al nivel más alto de la clasificación y, a menudo, fuera de los límites del derecho internacional. En esta entrevista, el secretario de Asuntos Internacionales del Ministerio de Defensa, Alfredo Forti, analiza la compleja relación militar con el vecino del Norte y revela como se abortó la instalación de una base del Comando Sur en el Chaco. En su condiciónde director del Centro de Estudios Estratégicos de Unasur, Forti le agrega una perspectiva continental al tema.

–¿Cree que existe una renovada intención por parte del Comando Sur del Pentágono de poner un pie en tierra?

–El comando Sur tiene la clara intención de establecer mecanismos bilaterales de relacionamiento militar con todos los países que pueda. La presencia física permanente es algo que puede ser parte del esquema general. Pero lo prioritario para ellos es el establecimiento de relaciones de cooperación que permiten la instrucción y diseminación de doctrina, asociada a la provisión de equipamiento. Esos son los dos brazos más eficaces para profundizar la presencia real sin necesidad de establecer bases.

–Pero, ¿no percibe que hay una idea de instrumentar una variante de la Escuela de las Américas desagregada país por país?

–Sí, por supuesto. Hay figuras nuevas para establecer distintas categorías de presencia como es el caso de los convenios que permiten usufructuar innfraestructura ante situaciones dadas: desastres naturales, catástrofes, etc. Eso, desde el punto de vista militar, es casi como una base, porque les permite a los norteamericanos resolver el problema estratégico del acceso a cualquier parte del globo ante eventuales misiones. Para eso necesitan puntos de apoyo que muchas veces se introducen bajo estas figuras nuevas de la ayuda para catástrofes.

–La cúpula del Comando Sur admitió ante el Congreso de los EE.UU. que necesita más puntos de apoyo en América latina con vistas a un eventual ataque a Irán, debido a los estrechos lazos políticos, militares y económicos der los países del Alba con Teherán.

–Nosotros respetamos la soberanía de cada Estado. No tenemos por qué opinar sobre los amigos de nuestros amigos y cada país tiene plena libertad de buscar los lazos de cooperación con los socios que representen sus intereses nacionales. Eso también se aplica para los EE.UU.

–Está el antecedente de las bases colombianas que brindaban acceso a los norteamericanos. 

–Ese caso generó un fuerte debate y se le encomendó al Consejo de Defensa Sudamericano que estableciera una serie de soluciones al problema a través del establecimiento de medidas mútuas de confianza y de transparencia. Esto se podría resumir en lo que yo denomino la "doctrina Cristina", que sostiene que todo país tiene el derecho de hacer los acuerdos que quiera y establecer en su territorio las instalaciones que quiera, pero ningún país tiene derecho a que el alcance extrateritorial de las actividades de militares extrarregionales tenga incidencia sobre cualquiera de los países miembros de la Unasur. En otras palabras: Colombia tiene derecho a tener norteamericanos en las bases, pero no tiene derecho a que el alcance de la actividad afecte a Venezuela o a otro país de la región.

–Sin embargo, creo que también se había establecido un mecanismo de consulta...

–Esos son los procedimientos de implementación de confianza mutua. Eso implica que todos los países tienen la obligación de informar al resto sobre cualquier acuerdo nuevo que hacen con otro país, compromiso de informar a los países vecinos cuando hay movimientos de tropas, e inclusive ejercicios militares en zonas de frontera, y sugiere la presencia de veedores para que asistan a las maniobras. Es una larga lista de cuestiones técnicas que ayudó muchísimo a conjurar la crisis entre Colombia y Venezuela.

–¿Cómo se logró abortar la instalación de la base del Comando Sur en el Chaco?

–Principalmente, al hacerse pública. El Ministerio de Defensa tiene la responsabilidad de manejar las relaciones de cooperación en materia de defensa con todos los países del mundo. Parte de ese mecanismo son las agregadurías militares. Estados Unidos tiene una oficina de agregados militares, pero a diferencia del resto del mundo tiene –además– la figura que se denomina el Grupo Militar, que no es parte de la Agregaduría de Defensa sino que es la representación física del Comando Sur. El agregado de Defensa representa al Pentágono, en cambio, el Grupo Militar representa al Comando Sur.

–Por decisión de Néstor Kirchner el Grupo Militar fue desalojado –en su momento– del edificio del Estado Mayor...

–Sí, ellos tenían oficinas en el Estado mayor Conjunto y oficinas en la sede de cada una de las tres armas. Nosotros les dijimos: "Señores, vayan a su embajada". En esa época, había enlaces argentinos en el Comando Sur y en la Joint Task Force de Key West. Nosotros suprimimos todos esos enlaces y nunca enviamos un enlace a la sede de la IV Flota en Florida.

–Este Grupo Militar tiene presupuesto propio y ofrece programas de entrenamiento y de esa manera se presentó en Chaco...

–Sí, ofrecieron ayuda y asistencia para control de desastres. Se comprometieron a financiar un centro de coordinación de Defensa Civil. Chaco dijo que sí porque es muy difícil resistirse a la tentación de las donaciones. Pero recién después de avanzar en el tema se descubre que los recursos venían de un fondo para asistencia humanitaria del Comando Sur. Desde nuestra perspectiva, no podemos aceptar que una estructura militar extranjera tenga operaciones, actividades –así sean las de evitar inundaciones–, sin pasar por el Ministerio de Defensa, la Cancillería y el Congreso. Cuando descubrimos eso, hicimos lo que había que hacer. Volver todo para atrás.

–¿Por dónde se habían colado?

–Ellos pueden hacer estas cosas porque todavía están vigentes algunos acuerdos de cooperación que datan de la Guerra Fría y que fueron firmados por los gobiernos militares y permitían todo este tipo de actividades de los norteamericanos en la Argentina.

–El asunto de los Seals pone en evidencia que las FF.AA. uruguayas tienen más autonomía que las argentinas?

–Todas las FF.AA. de la región tienen más autonomía. La explicación está dada en la transición democrática: la Argentina tuvo una transición traumática. Esa crisis nos permitió tomar la posta y hacer de la política de Defensa y del instrumento de la Defensa –que son las FF.AA.–, el más profundo de los modelos de cambio. Nosotros llegamos al hueso: en el tema de derechos humanos, en los temas de formación, estructura y Justicia militar. Rompimos la idea de que cada fuerza era un compartimento estanco con tres fuerzas, tres culturas, tres presupuestos, y lo unificamos. Pero lo más importante es la clarísima distinción entre defensa y seguridad. Hoy somos un país en el que existe el ejercicio pleno de la conducción política de la defensa.


OTRAS NOTAS

Marines con licencia para matear

La costa uruguaya, un punto estratégico de la Cuenca del Plata, hoy es un teatro de operaciones de la fuerza militar más letal y despiadada de los Estados Unidos: los temibles marines Seals. En concreto, quince militares de este grupo de elite del Pentágono, encargado de liquidar en cuarenta minutos al ex número uno de la red Al Qaeda, Osama Bin Laden, y que tuvo una participación central en la invasión a Panamá de 1989, está entrenando desde el último 15 de mayo, y por un mes de duración, al Cuerpo de Fusileros Navales de la Armada uruguaya en "intervención de embarcaciones ilícitas".

El Pentágono se muda a Chile y Perú

Los gobiernos de Ollanta Humala y Sebastián Piñera acaban de firmar significativos acuerdos de cooperación en defensa con los Estados Unidos. Oficialmente, en ambos casos, el Comando Sur norteamericano se comprometió a desembolsar medio millón de dólares para construir en Concón (Provincia de Valparaíso, Chile) un Centro de Entrenamiento para Personal de Operaciones de Paz y en la provincia nororiental de Piura un Centro de Operaciones de Emergencia Regional (Coer).

EE.UU. En América latina. Con licencia para matar

El jefe del Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (Ussocom, por sus siglas en inglés), cuyas fuerzas de elite fueron las que rastrearon y mataron a Osama bin Laden en Pakistán, pidió carta blanca para tener mayor libertad de desplazamiento de las fuerzas especiales (SOF, por sus siglas en inglés) y realizar operativos en todo el mundo. Ese permiso dotaría a las SOF de mayor flexibilidad para expandir sus operativos a regiones como Africa, Asia y América latina, donde –hasta ahora–, sus actividades han sido limitadas.

La CIA patrulla Chile

En la moderna y protegida mole de acero y cemento que sirve de sede a la embajada de Estados Unidos en Chile, en Avenida Andrés Bello, con el río Mapocho a sus espaldas y la torre Titanium y el lujoso InterContinental Hotel al frente, funcionan varias oficinas que sirven al espionaje norteamericano. Están dotadas de infraestructura informática y de telecomunicaciones y tecnología para labores de inteligencia. Cuentan con un grupo de funcionarios especializados en recopilar información sensible sobre Chile y planificar y coordinar operaciones.

Los marines norteamericanos con destino en América latina se están mudando de hogar. Ante las últimas malas noticias recibidas en la región por el Comando Sur de los Estados Unidos, como el fallo constitucional de la Corte Colombiana contra las nueve bases militares que pretendían instalar en el país o la reciente requisa en Ezeiza de las autoridades argentinas al avión de carga Boeing Globemaster III, el Pentágono norteamericano decidió relocalizar sus tropas del área sur y hospedarlas en Centroamérica, más precisamente en Panamá.

EE.UU. quiere invadir México

Un mes atrás, cuando fueron descubiertos los narcotanques del cártel Los Zetas en el Estado mexicano de Tamaulipas, la alarma de urgencia chilló en el comando central del Pentágono norteamericano. Es que estas unidades militares, además de su alta flexibilidad al combinar fuego directo y transporte de tropas, simbolizan para los halcones estadounidenses el aura fantasmal de una pesadilla porque su formato es similar a los “camiones de armas” utilizados por la triunfante guerrilla del Vietcong en los años sesenta.

sábado, 9 de junio de 2012

El águila está de regreso (...y vino con un portaviones)



por José Luis Muñoz Azpiri (h)
La Cuarta Flota en marcha"Hay que revolcar a la Argentina en el barro de la humillación, hay que desalojarla de la tierra antártica que le corresponde a Gran Bretaña con extensión de sus derechos y dependencias sobre las Falklands y sus dependencias Georgia y Sándwich"
Winston Churchill (nieto)
"El mundo debe entender de una vez que la Amazonia
tiene dueño, que es el pueblo brasileño"

Luis Ignacio Lula da Silva
"Alerta brasileños: allí donde hay petróleo va la bestia. Estados Unidos
tiene desesperación por el petróleo...
es como Drácula"

Hugo Chávez Frías

La empresa petrolera británica Rockhopper Exploration anunció que en ocho semanas iniciará perforaciones para extraer crudo de las islas Malvinas(1). Se adelanta así a la explotación de crudo en el archipiélago, que hace unos meses el diario inglés Daily Telegraph publicó que se realizaría sólo dentro de varios años. Es evidente que el aumento del precio del barril explica la urgencia (un dato: si sumamos el mar adyacente a la península antártica pretendida por Gran Bretaña, la superficie marítima en disputa alcanzaría la extensión de 5 millones de kilómetros cuadrados). Brasil, Estados Unidos, Canadá, Rusia, Australia, Gran Bretaña son los países que poseen las más grandes plataformas marítimas, que ya son el escenario de futuros conflictos.
Lamentablemente, para el plazo de presentación de mayo de 2009 en la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos del Mar, nuestro país va a la cola. A la luz de los megadescubrimientos petroleros de Brasil y Gran Bretaña, advertimos que la controversia por los espacios marítimos con quienes ejercen ilegítima soberanía en el archipiélago malvinero, es la de mayor magnitud en el mundo por el tamaño y potencial cualitativo y cuantitativo de sus recursos.
Una vez que el organismo de las Naciones Unidas lo autorice, la Argentina pasará de sus actuales 2.780.092 kilómetros cuadrados de superficie total - entre continente y mar - a aproximadamente 4.200.000 kilómetros cuadrados porque unos 1.400.000 corresponderán a la nueva área marítima. Eso significaría que nuestro país pasará a tener casi más soberanía en el agua que en la tierra. Se presume que en el fondo marítimo argentino se encuentran importantes cantidades de nódulos de manganeso, gas congelado y petróleo.
A su vez, el área circundante a las islas Malvinas quedará preservada por las Naciones Unidas, ya que si bien el Reino Unido ha efectuado su relevamiento, la Convención del Mar sólo recibe y archiva los trabajos de zonas en conflicto hasta que se resuelvan por vías diplomáticas las controversias por reclamos de soberanía. El mismo acuerdo internacional, que se conoce como ley del mar, definió que las soberanías marítimas tendrán un máximo de 350 millas y que no delimitarán con otras naciones, sino con un área común que eventualmente sería de explotación global y manejada por las Naciones Unidas.
Lo verdaderamente sorprendente es que la recolección de datos sísmicos en el margen marítimo continental, que sirvió como primer sondeo para delimitar la extensión de la plataforma continental, comenzó en 2001, cuando el país se convulsionaba en uno de los más formidables quilombos que recuerde su historia. Y esta muestra de sensatez adquiere particular importancia si nos atenemos a los informes internacionales sobre las actividades de las potencias septentrionales en el Atlántico Sur.
No ha pasado mucho tiempo desde que Rusia clavó su bandera tricolor en el Polo Sur (a pocos meses de hacer lo mismo en el Polo Norte) en una clara muestra de sus renovadas ambiciones en la Antártida, territorio rico en recursos energéticos pero en el que sólo está permitido desarrollar investigaciones científicas.
Mapa antártico "La bandera fue colocada en el lecho marino del Polo Sur geomagnético, en las coordenadas 64 grados 28 minutos de latitud sur y 137 grados 37 minutos longitud este", señaló el vocero del Instituto de Investigación Científica del Ártico y la Antártica, Sergei Baliasnikov.
Esta "simbólica" operación fue realizada en el fondo del mar de Durvil por el buque científico "Académico Karpinski", integrante de la expedición antártica rusa Nº 53, que atracó en el continente blanco a fines de enero. El jefe de la expedición antártica rusa, Valeri Lukin, ha estimado en unos 51.000 millones las toneladas de hidrocarburos que acoge la plataforma continental antártica. Lukin sostiene que "la dinámica de los precios mundiales de las materias primas puede influir en la decisión de la comunidad internacional" sobre la explotación de los recursos energéticos de la Antártida.
Todas las actividades en el sexto continente están reglamentadas por el Tratado sobre la Antártida, firmado el 1° de diciembre de 1959 por 44 países y en vigor desde 1961. Este acuerdo estableció el marco jurídico sobre la utilización y la soberanía del continente blanco, aunque posteriormente nuestro país, junto con Chile, Australia, Francia, Nueva Zelanda, Gran Bretaña y Noruega ha expresado pretensión territorial.
Lukin recordó que a partir de 1998 entró en vigor el Protocolo de Madrid de 1991, que fijó la Antártida como una zona desmilitarizada en la que sólo se pueden desarrollas investigaciones científicas. Este documento, que todavía no ha sido ratificado por todos los países firmantes, establece en el artículo 7 una moratoria de 50 años a todo tipo de explotación de los recursos naturales por debajo de los 60 grados de latitud sur. Pero eso no ha evitado que la mayoría de los países con bases en la Antártida, incluida Rusia, desarrollen programas de investigación geológica que incluyen la búsqueda de hidrocarburos y recursos minerales en el subsuelo antártico.
Rusia se ha manifestado terminantemente en contra de un reparto de la superficie de la Antártida basado en reclamos territoriales unilaterales como los planteados recientemente por Gran Bretaña, que fueron secundados por Chile y la Argentina.
El otro objetivo de la expedición, además de estimar las reservas energéticas de la zona, es reabrir dos estaciones antárticas clausuradas por falta de fondos en los años 80: Russkaya y Leningradskaya. Ahora recursos no les faltan, flotan sobre gigantescos depósitos de gas y petróleo que venden a la Comunidad europea y van por más.
Un grupo de expertos rusos ya ha habilitado una pista de aterrizaje en la base Russkaya, que se encuentra en la Antártida occidental en la región de Mary Byrd. En la estación Progress, los especialistas están construyendo un moderno complejo invernal, en el que los científicos rusos podrán residir los doce meses del año. Por su parte, el buque laboratorio "Académico Fiodorov" realizó trabajos geofísicos en el fondo del mar frente a la costa pacífica del continente. Con un presupuesto de casi un millón de dólares, la expedición debe instalar varias estaciones automáticas meteorológicas y geodésicas que "funcionarán de manera autónoma", según el Instituto Meteorológico de Rusia (IMR).
Además, se construirá un nuevo puesto de avanzada, se remozarán las bases Progress y Novolazarevskaya y se efectuarán estudios climatológicos, hidrográficos, biológicos, sismológicos y de prospección geológica en el sector antártico bañado por el Pacífico. Otra de las prioridades es continuar la perforación de la gruesa capa de hielos perpetuos que cubre el lago Vostok (Oriente) de la que ya se han perforado más de 3600 metros. Con 200 kilómetros de largo, 50 de ancho y 500 metros de profundidad, el Vostok es una masa de agua dulce en estado líquido, descubierta en 1957 por científicos soviéticos e incluida en la lista de los hallazgos geográficos más importantes del siglo XX.
El agua del lago Vostok, que se encuentra en el epicentro del sexto continente, es considerada la más pura y antigua del mundo. Las muestras de hielo cercanas a la superficie del lago tienen una antigüedad de 420.000 años, por lo que se supone que el embalse natural ha permanecido sellado bajo la placa de hielo entre 500.000 y más de un millón de años. La pureza virginal de este recurso, sumada a la futura escasez de agua potable y al retroceso de los glaciares en todo el planeta, determinan que la futura explotación del lago Vostok constituya un objetivo estratégico a disputar entre varias naciones.
Esta hipótesis de conflicto ya tiene un antecedente en la puja por las riquezas del Ártico, que se calcula alberga una cuarta parte de las reservas mundiales de petróleo y gas y que aún no está bajo soberanía de ningún Estado. A fines de mayo del presente año, finalizó en la ciudad de Ilulissat, al oeste de Groenlandia (territorio de ultramar danés) un encuentro entre los representantes de los países que limitan con el Ártico: Estados Unidos, Rusia, Canadá, Noruega y Dinamarca, con el objeto de disminuir las tensiones entre los cinco países, ansiosos por extender su soberanía en base a la mencionada Convención sobre el Derecho del Mar. Pero queda un territorio de 1,2 millones de kilómetros cuadrados muy codiciado, porque, según el instituto norteamericano Geological Survey, su subsuelo esconde el porcentaje de hidrocarburos anteriormente mencionado.
Además, la convención -ratificada por Dinamarca, Rusia, Noruega y Canadá, pero no por Estados Unidos- estipula que cada Estado puede presentar reivindicaciones hasta 10 años después de haberla ratificado si presenta pruebas científicas de que su plataforma continental se extiende más allá de las 200 millas náuticas (370 kilómetros). Fue por eso que, para probar que sus demandas estaban fundamentadas y así poder reivindicar el mayor territorio posible, varios países, al igual que en la Antártida, organizaron expediciones cartográficas al Ártico. El momento más tenso se produjo el año pasado, cuando un equipo ruso colocó una bandera a 4.000 metros de profundidad, en una expedición que dejó en evidencia las pretensiones territoriales de Moscú en el Ártico.
Desfile militar en MoscúEs que Rusia tiene la desgracia de no poseer en sus universidades a un profesor como Luis Alberto Romero, quién desde hace décadas y en cuanto medio esté a su alcance, sea la cátedra o la prensa gráfica, predica contra la miseria del "nacionalismo de base territorial" (¡?), síndrome paranoico que constituye la madre de todas nuestras desgracias. Es claro, tanto Putin o Sarkozy no han escuchado a este profeta que sentencia severamente (plagiando a Echeverría "la patria no se vincula con la tierra natal") que "la patria no está en peligro por la cesión de unas hectáreas de hielo" o que "las grandes usinas de identidades nacionales esenciales están hoy en retirada" (2) Lo patético, y esto habla a las claras del estado de nuestra "cultura", es que ha esta altura de la "soirée" sobrevivan voceros de una ideología estructurada sobre la desvalorización del territorio-nación.
En este marco de despliegue planetario Francia, por ejemplo, dispone de cien aviones con capacidad de alcanzar un teatro de operaciones distante a 7.000 u 8.000 kilómetros, así como cuatro submarinos nucleares lanzamisiles y ha duplicado el presupuesto destinado a los programas militares espaciales (3), mientras el Pentágono contará a partir del 1° de octubre con un nuevo mando militar que se añadirá a los cinco ya existentes para monitorear el continente africano. Es así que adquiere inteligibilidad el despliegue de la Cuarta Flota estadounidense en aguas del Caribe, América Central y América del Sur.
Tal como plantearnos en otra oportunidad ("El pantano iraquí", publicado en Argentina en la revista El Escarmiento N°1 e "II pantano iracheno" publicado en Italia en la revista Diorama N° 272) los atentados del 1° de septiembre de 2001 representaron un giro copernicano en la política exterior y de defensa de la potencia hegemónica. El paradigma de la grand strategy de la guerra fría, tendiente a contener la expansión de la Unión Soviética mediante una red de alianzas que conformara un escudo occidental y donde el cono sur cumplía tareas de gendarme mediante la "Doctrina de Seguridad Nacional", fue reemplazado por una nueva estrategia: la doctrina de la "guerra preventiva". En la misma, prevalece la prioridad de las "nuevas amenazas" entendidas como el terrorismo global, el narcotráfico, el crimen organizado trasnacional, el lavado de dinero y la disputa por el control de los recursos no renovables, que operan en espacios vacíos donde la presencia del Estado es casi inexistente.
Dado este nuevo esquema estratégico, la división entre la seguridad interna y la defensa externa carece de sentido (no hace mucho se hablaba en nuestro país de la necesidad de "sacar el ejército a la calle" para combatir la inseguridad doméstica) y se insiste en parcializar o reducir los ejércitos nacionales en tareas de cooperación internacional como el caso de Haití o para acompañar simbólica o cosméticamente la "coalition of the willing"que atacó Irak y se instaló en Medio Oriente con el objeto de asegurarse el suministro de lo que el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonso denominó "el excremento del diablo": el petróleo.
La licuación de competencias entre tareas policiales y operaciones militares se manifiesta en el ingreso del ejército brasileño en las favelas o en el llamado "Plan México" de 2008 (no muy diferente al "Plan Colombia" instrumentado por Estados Unidos para combatir el narcotráfico) y es en este contexto, de grave peligrosidad para la estabilidad institucional de las democracias latinoamericanas, que los sucesos recientes protagonizados por las Fuerzas Armadas colombianas adquieren particular significación. En efecto, la operación militar colombiana contra las FARC en territorio ecuatoriano, demuestra que el despliegue de operaciones preventivas para combatir el terrorismo u otro actor visualizado como amenaza, puede vulnerar el derecho internacional y la soberanía de terceros que la guerra al terrorismo, como antaño fue contra "el comunismo" mediante el "Plan Cóndor", debe, inevitablemente, latinoamericanizarse.
"En este contexto, la visión del Comando Sur estadounidense sobre América Latina amerita una evaluación pormenorizada. Dividiendo los planos de interlocución entre Estados Unidos y la región en tres, asoma el siguiente panorama: a) los negocios fluyen a través de los tratados comerciales multi o bilaterales (NAFTA, CAFTA, Chile, Perú, Colombia y Panamá); la dimensión militar emana del Pentágono, la articula el US Southern Command (Comando Sur, USSC) y ocupa un lugar cada vez más central en la estrategia regional de Washington y c) el intercambio político se ha debilitado, se concentra en "casos-problema" (Venezuela, Colombia, etc.) y carece de una agenda positiva.
El análisis del informe 2007 del US Southern Command, revela el plan más ambicioso que haya concebido en años una agenda oficial estadounidense respecto de la región. Brillan allí por su ausencia tanto los instrumentos - el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y la Junta Interamericana de Defensa (JID) - como los organismos multilaterales (la OEA y la ONU). Pero también las instancias políticas internas (los Departamentos de Estado, Justicia y Tesoro) de interacción con el hemisferio se han evaporado del documento. El Comando Sur anuncia su papel y proyección en el área para los siguientes diez años como lo haría un procónsul continental". (4)
En consecuencia, este re-despliegue de la IV Flota (que operó entre 1943 y 1950) adquiere particular significación si nos atenemos al hecho de que comparativamente, el subcontinente conforma una de las regiones más estables del planeta. No existen conflictos bélicos de envergadura, como el África, Medio Oriente y ciertas regiones de Asia, ni capacidad ofensiva atómica, a la cual se ha renunciado (como el caso de la Argentina y Brasil) por voluntad propia. Tan solo se intenta "alentar la prosperidad" mediante programas de entrenamiento en el campo de la "seguridad interna" (con el compromiso de la nación anfitriona de garantizar la no extradición de ningún integrante del contingente visitante o establecido) y a tal fin ya se han establecido bases militares como Manta, en Ecuador; Reina Beatrix en Aruba; Hato Rey en Curaçao, Comalapa en El Salvador o la pista de aterrizaje en Mariscal Estigarribia en Paraguay.
Ahora bien, ¿nos sorprendería que tras este despliegue de filantropía que nadie solicitó sorpresivamente se descubra un nuevo Ben Laden, pero esta vez en la triple frontera? Este enclave geográfico cautiva la imaginación de los escribas de libelos de pulpa amarilla y también la de los integrantes de las redacciones de la prensa gorda.
Con una sospechosa candidez el editorial del diario "La Nación" del 2/5/08 celebra la visita de la flota imperial, como antaño lo hicieron otros personajes emparentados a la familia-propietaria ante el advenimiento de los navíos de Beresford o la flota anglo-francesa que azoló las riberas de Obligado. Antes venían a protegernos de la "barbarie", ahora, de otras formas de la misma, llámese falopa, guerrilla, trata de blancas o lo que les venga en gana. No resistimos la tentación de transcribir algunos de sus párrafos, porque semejan un calco de los que se redactaban en el sitio de Montevideo.
"Si bien el Caribe, América Central y América del Sur no entrañan los riesgos de Irak ni de Medio Oriente, el anuncio del restablecimiento de la IV Flota podría implicar, en realidad, la visión prospectiva de una región que, más allá de haber sido inofensiva para las otras y dañina para sí misma en las últimas décadas, estaría expuesta a emular a las otras que, en su momento, tampoco parecían peligrosas. Sobre todo, sino repele como corresponde determinadas actividades ilegales que encuentran en la corrupción de no pocos estratos de la sociedad su pista aceitada. (...) Si se suman las insistentes voces que se refieren a terrorismo, tráfico de drogas y de armas y contrabando en la Triple Frontera, a pesar del control del que se jactan los gobiernos de la Argentina, Brasil y el Paraguay, el restablecimiento de la cuarta flota cobra un sentido mucho más amplio que sus premisas iniciales, más asociadas con planes cooperativos que disuasivos. Si uno no tiene nada que ocultar, tampoco debe temer que, dentro del respeto a la soberanía y las leyes, los Estados Unidos procuren patrullar la zona para protegerse a sí mismos. En caso contrario, sería prudente que los gobiernos de la región se pregunten qué hacen para ser vigilados y, en cierto modo, controlados en forma tan estricta" (Editorial del diario del 2/5/08).
Un poco más y solicitaba al Gobierno de la Ciudad que la orquesta municipal los recibiera en el puerto ejecutando "Barrilito de cerveza".
En la misma línea de pensamiento, uno de los responsables del desmantelamiento de nuestro sistema de defensa, que hemos denunciado en un trabajo reciente (5), y del abandono de la tradicional política exterior argentina, que se mantuvo al margen de los conflictos imperialistas externos, persiste en "bajar línea":
"Escandalizarse sólo por la IV Flota, o viceversa, apenas encubre una decisión que pasa por lo ideológico antes que por el interés nacional argentino. Mientras tanto, cada cual seguirá atendiendo a su juego (se refiere a Venezuela). En ese ejercicio, y para sorpresa de nadie, mientras Brasil cuenta ya con un portaviones e inminentes submarinos nucleares, la actual capacidad argentina para pesar en el ámbito regional es más irrelevante que hayamos tenido jamás". El autor de esta falacia es nada menos quién fue secretario de Relaciones Exteriores y Asuntos Latinoamericanos entre 1996 y 1999 (6). Aviesamente olvida mencionar el desmantelamiento del Cóndor I, el descuartizamiento de la fábrica de submarinos, el portaviones "25 de Mayo" vendido como chatarra, la entrega de la fábrica militar de aviones, etc. Y, tal como nos confesó cierta vez un diplomático- escritor, la rotunda negativa al ofrecimiento de Brasil de la construcción conjunta del submarino nuclear mencionado, en tanto no obtuviéramos la aprobación norteamericana. Ignoramos a que interés nacional se refiere, tal vez lo explique mejor el que fue su empleado:"Aunque nuestro realismo periférico de los 90 es hoy mal comprendido y casi siempre vilipendiado, ha dejado un legado importante que pasa hoy inadvertido. Gracias a aquellas políticas nos alejamos del perfil de Estado paria, apartando el fantasma de sanciones internacionales que amenazaban con dañarnos gravemente, como ocurrió en aquella década de 1940 sobre la que basamos nuestro aprendizaje, Abjuramos de producir la bomba atómica. Abortamos el desarrollo, en sociedad con Saddam Hussein, de un peligroso misil balístico. También desmantelamos nuestra industria de armamentos, eliminamos el servicio militar obligatorio y resolvimos viejos conflictos limítrofes, archivando las hipótesis de conflicto con países vecinos. En la práctica, aunque no en la retórica, nos convertimos en un Estado pacifista."(7).
En fin... al final lo de siempre, la década del 40, "La culpa la tiene Perón". Y pensar que estos mequetrefes fueron funcionarios de un gobierno que se decía peronista.
La Cuarta Flota en formación¿Es creíble que para controlar las actividades ilegales de un pequeño punto fronterizo de escasa población se necesite de un portaviones nuclear? No es casual que bajo la superficie del área en cuestión se encuentre uno de los reservorios de agua dulce más importantes del orbe (tiene una reserva estimada de entre 40.000 y 50.000 Km3, suficiente para abastecer a 6.000 millones de personas por 200 años a razón de l00 litros por día por habitante, según estimaciones de la UBA): el Acuífero Guaraní. En el interés estadounidense en la región subyace una estrategia para el acceso a los recursos naturales y el desbaratamiento de proyectos nacionales autónomos. "En cualquier caso, los países implicados ya han visto recortada su autonomía. Estados Unidos integra el grupo "3+1" que desde 2002 desarrolla acciones "de seguridad" en la Triple Frontera; y el Banco Mundial es uno de los agentes del proyecto conjunto de los gobiernos de la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay para la Protección Ambiental y el Desarrollo Sostenible del Sistema Acuífero Guaraní, que apenas comienza" (8).
En este marco, resulta sugestiva la compra por parte de ONG y particulares de enormes extensiones de tierra en áreas estratégicas con argumentos ambientalistas. No en vano el gobierno brasileño abrió una investigación sobre el empresario sueco Johan Eliasch, que habría gestionado la creación de un fondo de 50.000 millones de dólares para comprar tierras en la selva amazónica en Brasil y en Ecuador; reveló el 26/5/08 el diario O Globo. Según el rotativo, un informe secreto de la Agencia Brasileña de Inteligencia revela que Eliasch, que es consejero del primer ministro británico Gordon Brown, incentiva a empresarios ingleses a adquirir tierras en la región, como forma de evitar la destrucción de la mayor reserva de bosques tropicales del planeta. "La Amazonia brasileña tiene dueño y el dueño es el pueblo brasileño" dijo el presidente Lula da Silva.
Al respecto, apunta bien Esteban Peicovich: "Lula frenó esta semana con leyes la gula de mercaderes foráneos que merodean su Amazonia: 'El mundo debe saber que tiene dueño: el pueblo brasileño'. Aquí compran glaciares, minas, pedazo de provincia aquí, lagos allá. Que el país tiene 2.800.000 kms. cuadrados es un dato de antaño, Cuando había gente mejor que nosotros. Hoy habría que descontar lo comprado y mapear de nuevo". Y no por sarcástico, el comentario deja de ser dolorosamente cierto.
Antes del ominoso gobierno del supremo transformista, la venta de tierras en áreas de frontera era severamente fiscalizada por la Dirección de Radicación de la Superintendencia Nacional de Fronteras, organismo dependiente del Ministerio de Defensa. Nos consta pues trabajamos más de un lustro en dicho organismo. Pero, como hemos visto, en la década del 90 archivamos las hipótesis de conflicto y la secretaría fue suprimida.
Distinto fue el proceder de nuestros vecinos, que continúan renovando su soporte defensivo, pues para ellos las hipótesis de conflicto existen y con amenazas muy concretas.
En suma, el despliegue de la cuarta flota responde a un nuevo paradigma global: el fin de las luchas ideológicas y el comienzo de las geopolíticas. No es "el fin de la historia" que proclamó Fukuyama, es el fin de las utopías al estilo de Alvin Toffler y el comienzo de un reagrupamiento en grandes bloques continentales al estilo del "1984" de George Orwell. El nacionalismo de campanario está perimido, sin integración regional no tenemos posibilidad de ser.
El portaviones y su flota de apoyo no se movilizaron por las declaraciones de Chávez y Evo Morales, mucho menos por el palabrerío ambiguo del matrimonio Kirchner. Lo ocurrido en los últimos meses en el territorio comprendido entre Venezuela, Colombia y sus países limítrofes es la primera escaramuza de un enfrentamiento mayor cuyo trasfondo son las reservas energéticas. Según las prospecciones, es muy probable que Venezuela pase a ser el primer reservorio mundial. A ello debemos sumarle una plataforma marítima argentina todavía inexplorada y el descubrimiento de enormes reservas de petróleo en las costas brasileñas.
Es en el eje Atlántico, potencial contrapunto al vector Pacífico (Colombia-Perú Chile) donde se afinca la masa crítica del proyecto de unidad sudamericana en el que Lula ve un potencial actor "global" capaz de sacudir el tablero de poder del mundo". (9)
"El próximo 7 de septiembre Jobim (ministro de Defensa brasileño) presentará el nuevo Plan Estratégico de Defensa Nacional brasileño al Presidente Lula da Silva, en el que la Amazonia y los más de 7.000 km. de litoral atlántico serán tipificados como prioritarios: la matriz de ese programa, que incluye además la reactivación de la industria bélica, está emparentada con el proyecto de defensa regional que Brasilia propuso al Unasur, al entender que la ecuación de la soberanía nacional se resuelve dentro de un mismo campo de fuerzas con las soberanías de los países vecinos" (10).
En el año 2004, un año después de los "ataques preventivos" de Estados Unidos contra Irak y cuatro años antes la ofensiva colombiana en Ecuador, el Estado Mayor del Ejército de Brasil envió un grupo de oficiales a Vietnam para aprender las tácticas de guerra de guerrillas con las que el Vietcong había derrotado a las tropas estadounidenses tres décadas atrás. Objetivo: la defensa del Amazonas ante la ocupación por una fuerza "militarmente muy superior". La estrategia militar de Brasil se contrapone a la de los Estados Unidos. No es que no sean "realistas", es que no quieren ser "periféricos".

Notas:
(1) Según la nota que apareciera originalmente en el diario londinense "Telegraph" el 25 de abril de 2008. Para ver la fuente, pinche el siguiente enlace.
(2) Luis Alberto Romero "Malvinas, un balance". Diario "La Nación" 31/3/04.
(3) Uno de los grandes objetivos de Sarkozy en materia de defensa es el retorno de Francia al comando militar integrado de la OTAN. El presidente debería lanzar ese debate en abril de 2009 durante la cumbre del 60° aniversario de la alianza atlántica en Estrasburgo (Francia) y Kehl (Alemania). A juicio de Sarkozy, ese retorno sólo se realizará en ciertas condiciones. La más importante de ellas será que el país "conserve su total independencia nuclear, tanto en términos de capacidad como de estrategia". Sarkozy también exigirá que "en tiempos de paz, ninguna fuerza francesa sea colocada en forma permanente bajo comando de la OTAN. Francia, fundadora de la alianza, se retiró de la estructura militar integrada y de su dirección en 1966 por decisión del generar Charles de Gaulle, que consideraba el atlantismo como una forma de dominación de Estados Unidos.
(4) Tokaltian, Juan Gabriel "La configuración de un problema". En "Le Monde Diplomatique" N° 108, junio de 2008.
(5) Muñoz Azpiri, José Luis "Malvinas, discurso y medios" En "Malvinas: la otra mirada" Bs. As. Corporación Buenos Aires Sur. 2007.
(6) Cisneros, Andrés "La Argentina, ausente y sin peso" En: diario "La Nación" 13/5/08.
(7) Escudé, Carlos "Filosofía de las relaciones carnales" En: diario "La Nación" 14/5/08.
(8) Balatti, Fernanda. "El terrorismo en la Argentina". En "Le Monde..." citado.
(9) Palabras de Lula en el discurso de apertura de la Reunión Extraordinaria de Unasur, Brasilia, 23/5/08.
(10) Pignotti, Darío "La construcción deja soberanía regional" En "Le Monde..." citado.
http://www.elescarmiento.com.ar/08internacional.php

martes, 5 de junio de 2012

Uruguay: cuestionan presencia de cabeza de playa del Comando Sur

Seals Uruguay
Cabeza de playa

Bases del FA en el exterior cuestionan presencia de militares de Estados Unidos.

 
Desde el 15 de mayo, fuerzas especiales de Mar, Aire y Tierra (Seal por su acrónimo en inglés) de la IV Flota de la Marina de Estados Unidos (Comando Sur) están en Uruguay. Llegaron con el propósito de entrenar a efectivos del Cuerpo de Fusileros Navales (Fusna) de la Armada Nacional en Contra Interferencia Ilícita de Buques (CIIB). La autorización para el ingreso de los militares con su armamento fue enviada como proyecto de ley por el Poder Ejecutivo y aprobada por el Parlamento a principios de mayo, con los votos de todos los legisladores del Frente Amplio (FA). Sin embargo, luego de que se conocieron más detalles sobre los ejercicios, comenzaron a aparecer algunas voces discrepantes en algunos referentes del partido de gobierno.

El profesor Julio Louis, en un artículo publicado en el sitio web del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), titulado “¡Ay, general Licandro!”, se pregunta qué hace Uruguay trayendo soldados estadounidenses si “Brasil se pertrecha en la Amazonia como base defensiva nacional”, los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) también se preparan “contra la agresión imperialista” y el Consejo de Defensa Sudamericano “tiene ese objetivo común”.

Louis dice que la reciente alerta por posibles “acciones terroristas de Hezbollah” en la región, detrás de las cuales estaría Irán, “es obvio que proviene” de Estados Unidos e Israel y mientras “se prepara sicológicamente a la población contra supuestos terroristas”, tropas de elite de uno de esos países “enseñan en la Marina a combatir acciones terroristas, con la aprobación del Parlamento”. “¡Imagine la respuesta del FA si lo hubiera hecho un gobierno blanco o colorado!”, comenta enseguida.

Según Louis, los efectivos de Seal, la principal fuerza de intervención de Estados Unidos, se preparan para “la defensa interna en el extranjero” y para el combate contra “insurgencias o amenazas en un Estado extranjero, denominado Nación Huésped”. Luego de describir una larga lista de países en los que intervinieron, el docente de Historia se pregunta si el presidente, el ministro de Defensa Nacional y los parlamentarios del FA ignoran “la ofensiva militarista” en América, la instalación de bases en “Colombia, Panamá, Aruba, Curazao, Guantánamo, Paraguay, Perú, y recientemente en el Chaco argentino o en Chile cerca de Valparaíso”, o la “actividad golpista” en Venezuela, Ecuador, Bolivia y Honduras. “La conducta del gobierno avergüenza y se precisa una autocrítica profunda, con relevos de los responsables”, concluye Louis en su artículo, divulgado por el PVP.

Uno de los problemas es que este asunto fue tratado en el Parlamento de manera urgente. Las dos cámaras lo aprobaron y en el Senado ni siquiera se trató en la Comisión de Defensa, sino que pasó al plenario directamente.

El diputado Luis Puig (PVP), que votó a favor de la autorización como todos los frenteamplistas, dijo que su partido está analizando el tema porque “no existió la información previa sobre de quiénes se trataba” y se aprobó “porque venía una propuesta de la Comisión de Defensa, impulsada por los compañeros” del FA. “Vamos a analizar en detalle estas situaciones”, dijo, en referencia a esta iniciativa y a la prórroga de la permanencia de las tropas uruguayas en Haití, cuando “votamos por disciplina pero fundamentando en contra”.

El comité de base del FA Víctor Licandro, con sede en México, hizo circular una carta pública en las redes sociales, titulada “¿Uruguay será cabeza de playa de Estados Unidos en Sudamérica y en el Atlántico Sur?”. La misiva expresa que este hecho “hace perder credibilidad a la política exterior del gobierno con sus positivas posturas a favor de la no intervención y el respeto a la soberanía de los pueblos”, y expresa el “categórico rechazo a que Uruguay se preste a ser cabeza de playa de la intervención norteamericana”.
Teoría y práctica

Los efectivos estadounidenses que llegaron a Uruguay son 11 entre oficiales y subalternos. El grupo está compuesto por un equipo de la unidad Seal y otro de la unidad especial de botes, el personal militar que inserta a los combatientes en los barcos blanco de las operaciones. Según el jefe de Relaciones Públicas de la Armada, capitán de navío Sergio Bique, los estadounidenses están trabajando en el Fusna realizando ejercicios teóricos y prácticos que “priorizan la contingencia de interdicción ilícita de buques”. Para Bique, Uruguay tiene, en tanto “país ribereño”, obligaciones a nivel internacional respecto de la “seguridad en la navegación” y eso forma parte “de los adiestramientos”, para prepararse en las “contingencias ilícitas de buques por piratería o por terrorismo”. En primer lugar, los estadounidenses están trabajando en el “mantenimiento de la lanchas” llamadas LRI (Lanchas Rápidas de Interdicción), que son las que transportan a los equipos Secron (Sección de Reconocimiento), “las fuerzas de operaciones especiales de fusileros navales”, dice Bique.

Luego del mantenimiento de las lanchas, se realiza el entrenamiento en las operaciones propiamente de CIIB. Bique expresa que “lo importante” es resaltar que esto se realizó “a solicitud de la Armada”. El comando consideró “hacer un refresco” de estas operaciones y “se buscó a nivel mundial los más altos estándares”, que en este momento los tienen los Seal. “Si esos niveles los cumpliera la infantería de marina argentina se hubiera citado a ese cuerpo” o a cualquier otro, explica Bique.

La Armada estudia la posibilidad de hacer una exhibición de un operativo conjunto entre Fusna y Seal en los próximos días para dar a conocer detalles del entrenamiento y sus objetivos en nuestro país.

http://ladiaria.com.uy/articulo/2012/6/cabeza-de-playa/

El despliegue del Comando Sur

03 de junio de 2012 |

El despliegue del Comando Sur

Tener una base militar en El Chaco le brinda al Comando Sur una perfecta oportunidad para monitorear el área de la Triple Frontera, para evaluar las perspectivas de explotación de las ricas reservas de agua dulce del Sistema de Acuíferos del Guaraní y para reclutar personal militar y policial chaqueño.

A la reciente instalación en la provincia del Chaco de una base militar del Comando Sur, le siguió la inauguración en Chile de una base estadounidense en Fuerte Aguayo, ubicada a unos 20 km al norte de Valparaíso que, según la versión oficial, “se especializará en el entrenamiento de soldados para las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas”. Aunque el despliegue continental forma parte de la militarización de la política exterior de los Estados Unidos a escala global, se pretende disfrazar la base del Chaco como “Centro de respuesta a emergencias”, según declaraciones del consejero de la Embajada de EE UU en la Argentina, Jefferson Brown, mientras que la base chilena fue presentada como apoyo a “…la capacitación de personal encargado de ejecutar operaciones de mantenimiento de la paz o de estabilidad civil”, como anuncia el sitio web del consulado estadounidense en Chile. Si se tratara de una ayuda para catástrofes humanitarias o sanitarias, el brazo armado del Pentágono en el subcontinente no es la entidad adecuada para prestar socorro. Todo lo contrario: no es un secreto para nadie que una de las mayores amenazas para la paz a nivel regional es, precisamente, el despliegue de tropas del Comando Sur. En junio de 2009, desde la base de Palmerola, en Honduras, el Comando Sur y el Pentágono fogonearon el golpe de Estado contra el presidente constitucional Manuel Zelaya. Los golpistas hondureños encabezados por el general Romeo Vázquez eran todos ex alumnos del Comando Sur, que se habían especializado en contrainsurgencia y golpes de Estado.
No es extraño que el gobernador chaqueño, Jorge Capitanich –en sintonía con la Embajada de EE UU– desmienta que la instalación del Chaco sea una “base” porque el personal militar estadounidense emplea el término “base” cada vez con menor frecuencia cuando se reúne con sus asociados extranjeros. El personal tiene instrucciones de no hacerlo. Hoy en día se emplea otra terminología, la cual está de acuerdo con la línea estratégica de la “potencia indulgente” y no se asocia con “confrontación”.
Emplazamiento Cooperativo de Seguridad, CSL (según sus iniciales en inglés) o Emplazamiento Adelantado Operativo, FOL (según sus iniciales en inglés), son los eufemismos utilizados para camuflar estos destacamentos que forman parte del dispositivo bélico estadounidense al sur del Río Grande.
Estados Unidos tiene bases militares activas en Colombia, El Salvador, Honduras, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Perú y Paraguay. El Comando Sur cuenta con estaciones navales en Curazao y Aruba en el Mar Caribe. Y actualmente Estados Unidos construye aceleradamente un CSL en la República Dominicana. Con toda certeza, esta base se convertirá en parte integrante del sistema que facilita el monitoreo de las aguas territoriales de Venezuela y su flota.
Al ser entrevistado por medios de comunicación estadounidenses, el gobernador Capitanich hizo varias declaraciones que contradicen la política exterior articulada por Néstor y Cristina Kirchner. El gobernador chaqueño planteó una nueva asociación estratégica con Estados Unidos. Esas declaraciones que contienen las promesas que los diplomáticos y funcionarios de inteligencia querían escuchar, seguramente fueron el resultado del entusiasmo que le generaron al gobierno chaqueño las inversiones “garantizadas” por valor de 100 millones de dólares y la perspectiva de otros proyectos con participación norteamericana.
Tener una base militar en El Chaco le brinda al Comando Sur una perfecta oportunidad para monitorear el área de la Triple Frontera, para evaluar las perspectivas de explotación de las ricas reservas de agua dulce del Sistema de Acuíferos del Guaraní y para reclutar personal militar y policial chaqueño.
El gobernador Capitanich apeló a bromas e ironías para negar las características militares del emplazamiento estadounidense. No es necesario un desembarco de marines para que las instalaciones chaqueñas tengan un uso militar. Capitanich parece ignorar que los pilotos que operan los 7500 aviones robot –drones–, que son las principales armas de la guerra en Irak, Afganistán, Pakistán y otros países en los que Estados Unidos libra guerras de baja intensidad, operan con un joystick y 14 pantallas desde la base Creech, cerca de Las Vegas, la capital del juego. Con un aeropuerto como el de Resistencia y una conexión de Internet, la base del Chaco podría servir para espiar y lanzar operaciones especiales contra los estados vecinos de Bolivia, Paraguay y Brasil.
El comandante Edwin Passmore, que en noviembre de 2011 participó en el episodio del avión del Comando Sur detenido en Ezeiza por intentar ingresar material no declarado, fue el artífice del proyecto en el Chaco. Su currículum habla por sí solo del proyecto chaqueño: funcionario profesional de inteligencia, sirvió en Afganistán, fue asesor de inteligencia en el Ministerio deDefensa en Kuwait. Entre 2005 y 2008, Passmore operó en Venezuela. La contrainteligencia de ese país detectó sus reuniones con conspiradores del ámbito militar y fue expulsado bajo cargos de espionaje. Su último nombramiento fue en la Argentina.
A través de Passmore y Capitanich, el Comando Sur ha conseguido “un punto de apoyo” en la Argentina y ahora es tiempo de aprovechar el éxito. Sus colegas en Brasil no han tenido la misma suerte para la implementación de un proyecto de altísima prioridad para el brazo regional del Pentágono: Brasil hasta ahora se ha negado a compartir su base espacial de Alcántara con Estados Unidos. Las razones son claras, esta base espacial en el Atlántico es parte del desarrollo científico y tecnológico de Brasil. Incluso científicos y militares culparon a agentes de la CIA y a la inteligencia estadounidense por los fracasos en algunos lanzamientos anteriores. Si los estadounidenses logran instalarse en Alcántara sobre bases legales, Brasil bien podría despedirse de su programa espacial.
El actual jefe del Comando Sur, el teniente general Douglas Fraser, está a punto de concluir su misión en el continente y pronto será remplazado por su colega John Kelly, un veterano que combatió en Irak y en otros conflictos. La misión de Fraser fue actualizar toda la infraestructura del Comando Sur en América Latina: puertos, aeropuertos, centros de comunicación y complejos residenciales en los cuales contingentes militares adicionales podrían ser alojados. El nuevo centro de comando, que asegura el control sobre las bases militares regionales, fue construido en la ciudad de Doral en Miami, Florida. El edificio de acero y hormigón, capaz de resistir un ataque con misiles, indica que el Pentágono se está preparando para un drástico empeoramiento de la situación en el Hemisferio Occidental, si EEUU e Israel recurren a la fuerza para atacar a Irán.
En el mes de marzo, durante una presentación ante el congreso estadounidenses, el general Fraser dejó en claro que el Pentágono espera una crisis en los países del ALBA.
El Comando Sur vigila los procesos en la región y está listo para actuar según las circunstancias, dijo. También mencionó el creciente nivel de violencia en los países del Alba, la inestabilidad económica y los desastres geopolíticos.
“El factor iraní” fue mencionado en varias oportunidades por Fraser para subrayar las relaciones internacionales de los países que están en la mira del Pentágono. Fraser remarcó que Estados Unidos declaró que los lazos estrechos con Teherán son inadmisibles, refiriéndose primero que nada a Venezuela, Ecuador y Nicaragua.

04/06
¿Qué hay detrás de la nueva base militar de Obama en Chile?
El historiador estadounidense Nikolas Kozloff analiza la nueva etapa del expansionismo norteamericano y la implantación de nuevas bases en el Cono Sur.



Nikolas Kozloff (Al-Jazeera)
Traducido por Germán Leyens


(Rebelión.org) Incluso mientras la campaña de Obama intensifica sus operaciones para la contienda presidencial de 2012 y trata de entusiasmar a su base ‘liberal’, la Casa Blanca arremete cada vez más en la creación de una red global de bases militares. Por cierto, si la comunidad progresista prestara atención, podría sorprenderse por el hecho de que Obama ha sido aún más militarista en algunos sentidos que su predecesor George Bush, el antiguo flagelo de la izquierda de EE.UU. En particular, Obama ha estado construyendo silenciosamente bases estadounidenses en el remoto Cono Sur. Es una noticia desconcertante que ha recibido poca atención en los medios de EE.UU., mucho menos en los así llamados medios progresistas.

En un reciente artículo, discutí la incipiente historia de la nueva base militar de Obama ubicada en la región del Chaco en el norte de Argentina. Oficialmente, la base Resistencia forma parte de una iniciativa conjunta de EE.UU. y Argentina que proveerá servicios conjuntos de emergencia y eventualmente desplegará tropas para “ayuda humanitaria”. Las autoridades locales han subrayado enfáticamente que la instalación es solo una base civil, y que estará sujeta a la supervisión de autoridades provinciales. No obstante, la izquierda argentina afirma que Resistencia representa una operación de inteligencia estadounidense encubierta, disfrazada apenas como ayuda humanitaria. Un legislador argentino incluso pidió una investigación de la “Base yanqui en el Chaco” y hace poco activistas políticos y ecológicos realizaron una manifestación contra la instalación.

Por si la historia de Resistencia no fuera suficientemente estrambótica, ahora se informa que el gobierno de Obama ha ejercido presión por otra base, ubicada al otro lado de la frontera en Chile. La instalación, cuya construcción ha costado al contribuyente estadounidense casi medio millón de dólares, está situada en la localidad costera de Concón en la provincia central de Valparaíso en Chile. En Chile, el debate político sobre la base de Concón refleja la anterior oposición a la instalación de Resistencia: mientras autoridades locales y los militares de EE.UU. afirman que Concón será utilizada para el entrenamiento de fuerzas armadas desplegadas para operaciones de mantenimiento de la paz, la izquierda chilena cree que la base apunta al control y la represión de la población civil local.

El impacto social de las bases estadounidenses
La base en Concón causa extrañeza en la sociedad civil chilena, que tiene una prolongada experiencia con el intervencionismo de EE.UU. desde los tenebrosos días de la dictadura militar de Augusto Pinochet. Grupos de derechos humanos acusan que el diseño de la base –que simula una zona urbana con ocho edificios así como aceras y calles– sugiere que los militares chilenos están interesados en la represión de protestas. Según United Press International , Concón “se está convirtiendo en un importante destino para entrenadores militares regionales y contratistas de la industria de la defensa”.

La instalación es dirigida por el Comando Sur de EE.UU., con su cuartel general en Fort Sam Houston, Texas. EE.UU., que en los últimos años ha estado perdiendo parte de su hegemonía política y económica en la región, está interesado en conseguir otro punto de apoyo para sus operaciones militares. Por cierto, desde que el régimen nacionalista / populista de Rafael Correa expulsó a Washington de su base en Manta, Ecuador, EE.UU. ha estado buscando sitios alternativos en Suramérica.

Esperemos que las nuevas bases de EE.UU. en el Cono Sur no recreen la experiencia de Manta, que de muchas maneras fue socialmente indeseable para los residentes del lugar. Mientras investigaba mi segundo libro en Quito hace un par de años, pedí a Gualdemar Jiménez, un activista político contra la base Manta, que me contara algunos detalles. Explicó que la instalación, que estaba ubicada en la costa del Pacífico y era utilizada para vuelos contra la droga en el espacio aéreo colombiano, había creado mucha fricción. “Manta solía ser una localidad dedicada enteramente a la pesca”, explicó. “Ahora los pescadores no tienen acceso a ciertas partes del océano, que están prohibidas por motivos de seguridad”.

En el mar, marines de EE.UU. habían interceptado barcos ecuatorianos, llegan a hundir algunas embarcaciones. “Los marines no son los guardacostas ecuatorianos”, declaró indignado Jiménez. Lo que es más, la base había sido expandida gradualmente con el pasar del tiempo y esa tendencia había desplazado a agricultores campesinos de sus tierras tradicionales. Además, había habido daños medioambientales: dentro del área local, las laderas de los cerros habían destruidas en un esfuerzo por adquirir las materias primas necesarias para mezclar el asfalto y volver a pavimentar la pista de aterrizaje.

La base aérea de Manta contribuyó unos 7 millones de dólares al año a la economía local, pero los activistas criticaron la falta de verdadero desarrollo económico en el área. Los marines no hacían sus compras en los mercados ecuatorianos, ni utilizaban el transporte local. “A lo único que contribuyeron fue a las discotecas locales y a la prostitución”, explicó amargamente Jiménez. “No se puede decir que lo que usted describe sea un caso único”, señalé, “me recuerda la historia de otras bases militares de EE.UU.” “Es una tendencia que se repite en todo el mundo”, dijo Jiménez, “en Vietnam también aparecían prostíbulos”.

Panetta enviado a Santiago
Avancemos rápidamente un par de años, y Washington está ahora desesperado por obtener bases adicionales después de perder su punto de apoyo en Manta. Como señal de la importancia que Washington otorga ahora a Concón, el gobierno de Obama envió recientemente al secretario de Defensa Leon Panetta a Santiago para conversaciones con el gobierno conservador de Sebastián Pilera. En un intento por eliminar las preocupaciones de los que todavía recuerdan la horrible represión y los flagrantes abusos de los derechos humanos del gobierno de Pinochet respaldado por EE.UU., Panetta afirmó que Concón no sería una verdadera base militar sino simplemente un “campo de entrenamiento operado enteramente por Chile” previsto para preparar fuerzas armadas para futuras operaciones de mantenimiento de la paz.

A pesar de su importancia, la visita de Panetta refuerza simplemente los crecientes lazos de defensa entre EE.UU. y Chile. Según cables clasificados del Departamento de Estado de EE.UU. recientemente publicados por WikiLeaks, el ministro chileno de Defensa, José Goñi, fue una de los personajes más importantes en la conducción de este esfuerzo. Ya en 2007, Goñi trabajaba entre bastidores con los estadounidenses para mejorar los lazos militares bilaterales.

En la esperanza de reconfortar al gobierno de Bush, en sus ataques contra Hugo Chávez, Goñi dijo que Chile monitoreaba de cerca el apoyo de Venezuela para los militares bolivianos. Existía un esfuerzo evidente de Chávez y sus “compinches”, siguió diciendo Goñi, por influenciar a otros países y por lo tanto Santiago había estado llevando de cerca la cuenta sobre las relaciones militares de Venezuela con Brasil.

El ministro Goñi y la Escuela de las Américas
Un año después, Goñi viajó a Washington y señaló que EE.UU. “era el socio más importante de Chile en la defensa y la seguridad”, y agregó que incluso estaba interesado en promover vínculos con las Fuerzas Especiales de EE.UU. Durante su viaje, el ministro también visitó el tristemente célebre Instituto del Hemisferio Occidental por la Cooperación en la Seguridad o WHINSEC, conocido anteriormente como Escuela de las Américas. Establecido originalmente en la Zona del Canal de Panamá en 1946, la escuela fue transferida posteriormente a Fort Benning, Georgia.

Desde su creación, la institución ha instruido a decenas de miles de soldados latinoamericanos en tácticas militares y de mantenimiento del orden. El propio Pentágono ha reconocido que en el pasado la Escuela de las Américas utilizó manuales de entrenamiento que propugnaban el uso de técnicas de interrogación coercitivas y ejecuciones extrajudiciales. Después de recibir su entrenamiento en la institución, oficiales procedieron a cometer innumerables atrocidades contra los derechos humanos en países en toda la región.

Durante años, activistas por los derechos humanos en Latinoamérica y EE.UU. han estado presionando por el cierre de WHINSEC. Para Goñi, sin embargo, tales activistas constituían aparentemente una molesta ya que podían desbaratar importante lazos militares con Washington. Además, los activistas podían causar embarazo a personal militar chileno que había tomado clases en el propio WHINSEC. Hablando con los estadounidenses, Goñi lamentó que siguiera habiendo “una pequeña minoría de oponentes a WHINSEC en Chile (incluidos algunos miembros del Congreso)”.

Por ello, concluyó Goñi, sería necesario “ayudar a educar a esa minoría” en un esfuerzo por lograr la aceptación de más vínculos con WHINSEC. “Con este fin”, escribió la embajada de EE.UU. en Santiago, “el ministro, por recomendación del secretario de Defensa [de EE.UU.] ha invitado a varios miembros del Congreso chileno y de ONGs (organizaciones no gubernamentales) a visitar WHINSEC en marzo de 2009 en un esfuerzo por hacer que oponentes comprendan mejor con exactitud de qué se trata en WHINSEC”.

WikiLeaks y los indígenas mapuche
La sociedad civil chilena, incluyendo a estudiantes inquietos y los mapuche, el mayor grupo indígena de Chile, no aprecian a los promotores de WHINSEC. Durante años, los mapuche han sido perseguidos por el Estado chileno mediante dracónicas leyes antiterroristas que datan de la era militar de Pinochet. Los indígenas afirman que las fuerzas de seguridad irrumpen en sus hogares, a veces sin disponer de un mandato judicial. Las autoridades luego destruyen bienes domésticos u objetos de valor cultural mientras vociferan epítetos raciales y maltratan a niños y ancianos. Se informa que la policía no duda en utilizar armas letales.

Básicamente, el conflicto mapuche se concentra en la codicia corporativa y la complicidad del Estado chileno que quiere explotar los recursos del país. Por desgracia para los indígenas, esos recursos naturales incluyen la minería, los bosques y la industria salmonera que se encuentran en tierra mapuche. En línea con su orientación pro corporativa, el gobierno chileno ha provisto incentivos a compañías madereras que quieren operar en tierras ancestrales mapuche. Aunque es posible que la “instalación” o base militar Concón, sea como sea, sea solamente utilizada para entrenar a mantenedores de la paz, la sociedad civil chilena y los indígenas tienen muchos motivos para sospechar de las intenciones estadounidenses.

Recientemente, escribí un revelador artículo sobre cómo el FBI de EE.UU., colaboró con el ministerio del Interior chileno para vigilar a los mapuche. Las revelaciones están contenidas en un cable estadounidense de principios de 2008 y se relacionan con una reunión entre el embajador de EE.UU. en Santiago, nombrado por Bush, Paul Simons, y el ministro del Interior chileno Edmundo Pérez Yoma. Según el documento, el ministro del Interior estaba preocupado por “la potencial radicalización de la población indígena de Chile”.

Hablando con funcionarios estadounidenses, Pérez dijo que los mapuche podrían estar recibiendo apoyo financiero de gente como Hugo Chávez de Venezuela, los rebeldes de las FARC de Colombia, o incluso los separatistas vascos de ETA. Los estadounidenses estuvieron dispuestos a ofrecer su experticia, señalando que “el FBI coordina con carabineros [La policía militar de Chile] para ayudar en la identificación y el posible procesamiento de protagonistas dentro de Chile”. En otra parte del cable, se refiere a que funcionarios estadounidenses recolectan inteligencia no solo sobre las FARC y ETA sino sobre radicales mapuche “que podrían tener vínculos potenciales” con grupos extranjeros.

¿Qué hay detrás de la base chilena?
Es indudable que en la próxima elección presidencial, Obama tratará de atraer a su base liberal destacando cómo sacó a EE.UU. de una guerra impopular en Medio Oriente. Sin embargo, si se mira bajo la superficie se verá que el actual gobierno en Washington ha estado expandiendo su base de operaciones en otras partes remotas del globo.

Además, los documentos de WikiLeaks revelan un modelo inquietante de colaboración entre las fuerzas de seguridad de EE.UU. y Santiago en tiempos de agudas tensiones sociales y políticas en Chile. Es comprensible que la sociedad civil local, que tiene inconfortables recuerdos de la dictadura militar respaldada por EE.UU., esté bastante perpleja ante los recientes eventos y quiera saber qué, exactamente, se propone Washington en el Cono Sur.

Nikolas Kozloff es autor de Revolution! South America and the Rise of the New Left.

http://www.rebelion.org
ALAI, América Latina en Movimiento

2012-06-04

EE.UU,Peru

El Comando Sur en Perú

Elsa M. Bruzzone,  José Luis García



 La presencia militar de EE UU en Sudamérica genera inquietud y el rechazo de la mayoría de los miembros de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) que ven en ello una real amenaza por lo que requieren mayor información y transparencia e insisten en obtener datos precisos sobre el despliegue militar estadounidense en la región.
 
Ante ello,  EE UU asegura que no busca aumentar la presencia de tropas y que su único interés se limita a apoyar la guerra contra el terrorismo y las drogas. Pero la UNASUR no está convencida de ello y vincula la existencia de enclaves militares norteamericanos en la zona con la estrategia global de dominación del gobierno de Washington para asegurar sus objetivos geoestratégicos con un mayor control de los recursos naturales (petróleo, gas, agua, minerales y biodiversidad).
 
"No podemos permitir bases militares de EE UU en nuestros territorios",  sostuvo el Presidente de Bolivia, Evo Morales en diciembre último, durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) al expresar   que la Casa Blanca tiene la mira puesta en América Latina y el Caribe, especialmente en sus recursos naturales y en la desestabilización de   los gobiernos soberanos de la Región. La CELAC debe trabajar en conjunto "para construir nuevas doctrinas en las Fuerzas Armadas" agregó. Creemos que huelgan los comentarios.
 
Los procesos de integración que no incluyen a EE UU: MERCOSUR, UNASUR, Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) y CELAC, redundaron en la pérdida de la influencia política estadounidense en Latinoamérica en los últimos años; y al perder la iniciativa política y económica frente al empuje de China, Rusia y   de otros países emergentes   el gobierno norteamericano ha tenido una creciente necesidad de control militar territorial.
 
Como pruebas de la importancia que la región, y específicamente Sudamérica revisten hoy para Washington,   puede acotarse la asistencia de Barack Obama a la VI Cumbre de las Américas que se realizó en   Colombia y la visita de la Secretaria de Estado Hillary Clinton a Brasil, ambas en abril último. A finales del mismo mes el Secretario de Defensa estadounidense Leon Panetta realizó una cuestionada gira por el Subcontinente que lo llevó a Colombia, Brasil, Chile y Perú.
 
 La coordinación de esfuerzos para la cooperación en el tema de la seguridad y en la lucha contra el crimen trasnacional fueron los objetivos del recorrido de Panetta por el área. Durante el mismo   expresó claramente que para los EE UU esos esfuerzos se potenciarán con la presencia efectiva de sus bases militares en la Región.
 
De acuerdo con fuentes diversas, de las múltiples bases militares que tiene el gobierno estadounidense en el mundo, una buena parte de ellas se encuentra en América Latina y el Caribe disponiendo ya en Sudamérica de emplazamientos militares en Colombia, Paraguay y Chile, aunque se aprecia que hay otros asentamientos en construcción e, incluso, algunos operando en forma clandestina, como presuntos emplazamientos de ayuda a la población, ya que Washington ha dejado de llamar "bases militares" a muchas de esas instalaciones y, en un cambio de estrategia, las camufla con supuestas acciones humanitarias bajo los nombres de “Centro de Operaciones de Emergencias” u otros eufemismos para operar con el pretexto de la asistencia para catástrofes o eventuales necesidades. De esta manera el COMANDO SUR de EE UU   ingresa en los países sudamericanos sin necesidad del permiso que en otras circunstancias debería solicitar de sus Parlamentos.
 
La construcción de una de esas instalaciones en la provincia argentina del Chaco, con infraestructura donada por el Comando Sur, desató recientemente una intensa polémica tanto dentro como fuera del país (Ver nuestro artículo El Comando Sur en El Chaco). Esa instalación permitiría al Comando Sur monitorear el área de la Triple Frontera, compartida por Argentina, Brasil y Paraguay, y evaluar las perspectivas de explotación de las reservas de agua dulce del sistema Acuífero Guaraní, la cuarta reserva de agua subterránea del mundo en cuanto a volumen; pero la primera en cuanto a capacidad de recarga, y que compartimos argentinos, brasileños, paraguayos y uruguayos, así como cerrar el cerco sobre la Amazonia, región sobre la cual EE UU reclama soberanía, a través de diversas medidas, desde el año 1817.
 
La apertura de otra base del mencionado Comando en CONCON,   Chile, reactivó la alarma entre los gobiernos sudamericanos. (Ver nuestro artículo El Comando Sur en Chile).   Según la versión oficial, la base, con supuestos fines humanitarios,   "se especializará en el entrenamiento de soldados destinados a la formación de las Fuerzas de Paz de Naciones Unidas". Sin embargo   esa instalación, que generó protestas de amplios sectores populares y organizaciones sociales, gremiales y de derechos humanos, esconde la implementación de los planes estadounidenses para controlar los recursos naturales y estratégicos del Cono Sur.
 
Un llamativo silencio mediático rodea estos hechos máxime, teniendo en cuenta, que el Comando Sur, que depende   del Departamento de Defensa de EE UU, no es precisamente una organización solidaria y menos benéfica.
 
En el   año 2009 la Casa Blanca firmó secretamente con el gobierno de Colombia un Acuerdo que le garantizaba a sus tropas el libre acceso a bases militares enclavadas en territorio colombiano. La UNASUR manifestó entonces su preocupación por el pacto pues sus objetivos y potestades era   ambiguos al establecer que los dos países   ”enfrentarían cualquier tipo de provocación, siempre que la perciban como tal”. Venezuela y Ecuador denunciaron el Acuerdo como una potencial amenaza al balance estratégico de la Región y además el gobierno venezolano   lo consideró un peligro para su seguridad nacional. En agosto de 2010 la Suprema Corte de Justicia colombiana decretó que el Acuerdo debía pasar por el Congreso y tramitarse allí.   El nuevo Presidente Juan Manuel Santos decidió, en octubre del mismo año, no enviarlo y anunció que quedaba sin efecto.
 
Ahora el turno le ha llegado,   de manera manifiesta, al Perú. He aquí los hechos.
 
EL 7 noviembre de 2011 una delegación del Comando Sur,   autoridades de Defensa Civil y representantes del Gobierno Regional de Piura inspeccionaron el terreno donde se proponía construir un Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER), con la finalidad de ”monitorear desde allí todas las emergencias de la región norte”, cuya construcción sería financiada por el mismo   Comando Sur.
 
El Director Regional de Defensa Civil, Carlos Balarezo Mesones, informó que, de aprobarse la propuesta, durante el año 2012 se licitaría la primera etapa del proyecto que costaría cerca de 500.000 dólares, una vez que la Municipalidad de Piura culminara la transferencia de la propiedad al Gobierno Regional y se tuviera listo el saneamiento físico y legal del terreno, que cubre   dos hectáreas y está ubicado al lado derecho del trébol de la carretera Piura - Sullana.
 
El representante de la delegación del Comando Sur, Andrew Sonier, presente en el evento, descartó que se tratara de una base militar norteamericana y señaló que tenían otros proyectos similares en ciudades como Lambayeque, Chiclayo y Tumbes, que serán también financiados por el Comando Sur a su turno.
 
Por su parte la Alcaldesa de Piura, Ruby Rodríguez, señaló que el tema sería debatido en la próxima Sesión de Concejo, donde se decidiría si se otorgaba la propiedad bajo la modalidad de cesión en uso, previo acuerdo con el gobierno central.
 
 La gestación de ese acontecimiento se inició unos años antes, específicamente en el mes de febrero de 2007 con la visita a Lima del entonces jefe del Comando Sur Almirante James Stavridis quien sostuvo conversaciones de alto nivel con autoridades peruanas.  Stavridis habría solicitado la concesión de la base aérea de Piura, en el norteño Departamento del mismo nombre, donde operaban los Su-25 de la Fuerza Aérea del Perú (FAP). La idea era poner la base para uso exclusivo del Comando Sur, especialmente  para las tareas   de monitoreo sobre el Hemisferio Occidental,  término con el cual el gobierno norteamericano designa a Nuestra América. Desde el punto de vista del Comando Sur este pedido   respondía a la necesidad de encontrar un lugar adecuado para poder reemplazar las instalaciones   de la base aérea, naval y terrestre de Manta, en Ecuador, cuya concesión vencía en el año 2009 y no sería renovada por decisión del nuevo gobierno ecuatoriano.   Cabe recordar que en el año 2009 Manta regresó efectivamente bajo la soberanía ecuatoriana, tal como el Presidente Rafael Correa le había prometido a su pueblo.
 
Mientras se tramitaba el Acuerdo, integrantes de las fuerzas armadas   norteamericanas y peruanas llevaban a cabo el Ejercicio “Halcón Cóndor” en la ciudad norteña de Chiclayo, con participación de las aeronaves estadounidenses F-16 y B-1 y de aviones   de la Fuerza Aérea Peruana.
 
El objetivo aparente peruano para firmar este Acuerdo fue el de  recuperar el   control territorial y poner operativas a las Fuerzas Armadas dándoles capacidad de “respuesta esencial”. Fuentes del sector Defensa, informaron que con ese equipamiento militar, denominado Núcleo Básico Eficaz, se llegaría al incremento de: I) sistemas antitanques, II) de defensa aérea, III) de recuperación de aviones de combate, IV) de fuerzas especiales, V) crear el comando unificado, y VI) mejorar sistemas de comunicaciones. El objetivo estadounidense resulta obvio.
 
Como hecho complementario se negociaría un nuevo TLC (Tratado de Libre Comercio) llamado “Acuerdo de Cooperación Transpacífico”, que reviviría los objetivos del difunto ALCA, resucitado el 24 de septiembre de 2008 con el pomposo nombre de “Iniciativa de Caminos hacia la Prosperidad” y a la cual adhirieron los países que integran el NAFTA, el CAFTA (salvo Nicaragua), Colombia, Perú y Chile, y asisten como observadores Brasil y Trinidad Tobago.
 
 Finalmente viajó   a Washington el entonces Canciller Wagner, acompañado por oficiales del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, quien se reunió con el Secretario de Defensa Robert Gates y estableció el Acuerdo. Este hecho afianzó el objetivo real norteamericano.   Al parecer el gobierno peruano no había aprendido   las lecciones derivadas de la triste experiencia ecuatoriana de Manta la cual produjo pérdida de soberanía e   incidentes como el hundimiento de embarcaciones ecuatorianas, facilitó la intervención en el conflicto armado colombiano y   acrecentó el problema producido por las “fumigaciones” colombianas en la frontera.
 
Todos los hechos analizados convergen en mostrar el interés inusitado por parte del Departamento de Defensa y el gobierno de EE UU, a través del Grupo Consultivo de la Embajada en Lima, por estrechar las relaciones con las Fuerzas Armadas Peruanas a fin de asociarlas a sus proyectos continentales. A éstas les costará hacer el cambio porque no se encuentran preparadas para asumir nuevos roles. Tampoco sería bueno que mezclaran funciones y misiones con los nuevos objetivos estratégicos norteamericanos. Menos aún que se confunda la actual Guerra contra las Drogas que se libra en los Andes, con” la Guerra contra el Terrorismo” que EE UU libra en   Medio Oriente, mezclada con los verdaderos objetivos permanentes de establecer rígidos controles sobre la frontera amazónica, pródiga en recursos naturales estratégicos.   Pareciera que la triste experiencia colombiana no ha sido suficiente.
 Como resultado del Acuerdo establecido, la Comuna de   Piura entregó a los representantes del Comando Sur la documentación y el terreno de dos hectáreas para que realizaran los estudios de diseño y construcción sobre el mismo de   lo que será el nuevo ”Centro de Operaciones de Emergencia” (COER) para Piura. Éstos así lo hicieron    y precisaron que a mediados del año 2012 el diseño ya estaría listo y que los costos de construcción   ascenderían a 500.000 dólares. En una nueva visita,   realizada durante mayo de 2012, anunciaron   que a fines de junio o julio   el diseño estaría listo   y que el proceso de construcción adicional al mismo   se prolongaría durante un año dependiendo   de la disposición de las autoridades regionales y los servicios que se necesitaban.
 
Confirmando lo dicho una información recibida desde Piura el 16 mayo de 2012 expresa:
“La construcción del flamante local del Centro de Operaciones de Emergencia Regional – COER - se iniciará este año, confirmó el Presidente del Gobierno Regional Piura, luego de recibir una nueva visita de los representantes del Comando Sur de los Estados Unidos, interesados en financiar esta infraestructura. Este COER se construirá sobre un área de 10.000 metros cuadrados que ha sido cedida por la Municipalidad de Piura, independizada e inscrita en la SUNARP, es decir está debidamente saneada. Se considera que de no haber mayores problemas y de acuerdo con los plazos establecidos por los responsables del financiamiento, los trabajos deben iniciarse en el último trimestre del presente año. Para ello el Gobierno Regional tendrá que efectuar trabajos previos y básicos como la construcción del cerco perimétrico y la dotación de los servicios de saneamiento y electricidad.” 
 
Este emplazamiento aprobado en PIURA se instala en un lugar estratégico, pródigo en    recursos naturales especialmente (petróleo, minerales) donde las corporaciones transnacionales realizan estudios de exploración y explotación de los mismos y de fuerte  conflictividad social.
 
Todo esto complementa una operación previa encubierta de control territorial planificada y financiada por el COMANDO SUR   que se inició en el año 2009 cuando Lambayeque y otras ciudades del nororiente inauguraron un moderno Centro de Operaciones de Emergencia (COER), que funciona en Chiclayo.   A modo de anécdota, la Presidenta del Gobierno Regional de Lambayeque Nery Saldarriaga recordó que la construcción de la moderna infraestructura fue posible gracias a que se contaba con la voluntad política y las condiciones administrativas que no hubo inicialmente en Piura, donde el Comando Sur tenía previsto ejecutar el proyecto.
Por su parte el Ministro Consejero de la Embajada norteamericana destacó que tanto en Lambayeque como en las ciudades del nororiente peruano más propensas a ser afectadas por fenómenos naturales,   ahora se podrían   coordinar mejor las labores de prevención y atender con prontitud las emergencias naturales y las causadas por errores humanos. Anunció además que se construirían nuevos Centros de Operaciones de Emergencia en otros puntos críticos del país,   entre ellos San Martín, Junín, Ucayali, Tacna y Tumbes.   Casi un calco del actual despliegue del control territorial establecido   por EE UU en  Colombia a través de su sistema de bases militares.
 
Podemos concluir expresando que   el COMANDO SUR considera cumplido su rol de VIRREY DE LA REGION, reforzado   además con un ALCA (hoy TLC) revivido. Todos los objetivos del Sistema Interamericano de Defensa (SIAD) se han cumplido.    Un nuevo “triunfo” de la política militarista de EE UU en Sudamérica y una derrota parcial del sufrido pueblo hermano peruano que seguramente expresará en las calles su rechazo a esta afrenta a su soberanía, como lo hace actualmente el pueblo chileno ante intentos imperiales de la misma catadura y como lo sigue haciendo el pueblo argentino que ha logrado desbaratar la emboscada imperialista. Hoy más que nunca están vigentes las palabras   ¡América unida jamás será vencida!
 
 
La profesora  Elsa Bruzzone y el coronel ( r ) José Luis García pertenecen al Centro de Militares para la Democracia Argentina (CEMIDA).
 


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