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sábado, 8 de julio de 2017

La carta de Perón a Mao llevada por militantes que iban a entrenarse a China

        
Perón envía una carta conceptuosa a Mao en julio de 1965


Por Claudia Peiró 8 de julio de 2017
cpeiro@infobae.com


La carta de Perón a Mao llevada por militantes que iban a entrenarse a China
“Íbamos a la escuela para cadetes extranjeros”, recuerda hoy Jorge Rulli, dirigente de la primera Jotapé. Era el año 1965. El líder exiliado llamaba al Presidente chino “Maestro Revolucionario”.


"Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP [Movimiento Revolucionario Peronista], gentilmente invitados por Uds.,….", escribía Perón, en una carta fechada en Madrid el 15 de julio de 1965, en la que se dirige al presidente de la República Popular China, como "Mi querido Presidente y amigo" [Ver texto completo al pie de esta nota].


La carta es más bien formal, no alude a los motivos del viaje, se concentra en destacar la lucha y la visión comunes con Mao.


"CHINA POPULAR", escribe Perón, así, con mayúsculas, es un "ejemplo" y la "base inconmovible de la Revolución Mundial". Dice que su caída, en 1955, se debió a "la acción nefasta del imperialismo" que impidió "que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista". Perón parece así adherir a la idea marxista que veía a su gobierno como una etapa "burguesa" en el camino hacia el verdadero objetivo. (Ya se verá que no es tan así).

La carta de Perón a Mao


La lucha, dice Perón, es contra "el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos". Estas dos potencias, agrega, "se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación".


"Nuestros objetivos son comunes -por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa gran realidad que son ustedes. En lo fundamental somos coincidentes" – insiste- pero hace la salvedad de que "quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socioeconómicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha". Y se despide asegurando que "nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos".


En 1965, Jorge Rulli estaba en China, recibiendo entrenamiento militar. Junto con Gustavo Rearte, Cacho El Kadri, Carlos Caride y otros, integraba los grupos iniciales de la Juventud Peronista que se iba reorganizando en la Resistencia, en los años posteriores al golpe de Estado que derrocó a Perón en septiembre de 1955.

En 1965, Mao venía del fracaso del Gran Salto Adelante y aún no había lanzado su Revolución Cultural


¿Perón sabía qué iba a hacer a China este puñado de jóvenes peronistas?


"Sí, sabía, pero en definitiva lo del viaje puede haber sido sólo para consolidar el vínculo con ese país; o tal vez para conformarnos a nosotros", reflexiona hoy Rulli, en charla con Infobae. "Me doy cuenta ahora; nunca estuvimos en otra cosa más que un plan eventual", porque -aclara- "la idea de la guerra prolongada nunca fue peronista".


La carta de Perón no cuenta solo por su contenido, sino por el contexto en el cual fue escrita.


Los primeros cinco años de exilio de Perón fueron de gran inestabilidad; en ese período, transitó por Paraguay, Nicaragua, Panamá, Venezuela, y República Dominicana, antes de instalarse en España, donde tampoco tuvo mucha seguridad, donde sólo le otorgaban visa de turista.

Perón en Caracas


Tras el derrocamiento de Perón, la dictadura intenta borrar toda huella de peronismo, hasta en lo simbólico. Luego vendrán varios ensayos de "normalización", basados todos en la exclusión del peronismo.


En 1965, ya ha fracasado el pacto con Arturo Frondizi, que no pudo cumplir la promesa de levantar la proscripción a Perón. Y, en noviembre de 1964, el gobierno radical de Arturo Illia, tras decir que no había exiliados políticos, pide a las autoridades del Brasil que frenen a Perón en la escala en Río y lo devuelvan a España.


Pero, desde 1960, a medida que se evidenciaban las dificultades para estabilizar la situación política en Argentina sobre la base de la exclusión del peronismo, Perón pudo empezar a recomponer un sistema de relaciones en lo internacional, además de tener creciente contacto con fuerzas del interior.

Perón en Puerta de Hierro con un grupo de jóvenes del MPR. A la izquierda, Gustavo Rearte


Por esos años, Perón parece evaluar que el camino de las urnas está momentáneamente vedado y piensa en alguna forma de acción más directa, insurreccional, huelga general, etcétera. En septiembre de 1964, le escribe a Delia Parodi, una de las integrantes de la conducción peronista en el país: "Nuestro camino, en el caso de fracasar en la operación retorno, es más bien el de China o de Cuba, que en la actualidad están ayudando a todos los movimientos de liberación de América. […] Yo no creo como algunos que el fracaso de mi regreso cerraría toda solución al peronismo, porque todavía tenemos en la mano recursos que ni ellos mismos se imaginan. Un viaje mío a China y otro a Cuba podría ser la iniciación de una nueva era en la lucha peronista".


Jorge Rulli matiza esto. "Perón consideraba la vía insurreccional como una alternativa pero no muy apasionadamente. Él volvía una y otra vez a la experiencia de (el general Miguel Angel) Iñíguez [un levantamiento frustrado en 1956]. 'El camión con armas lo hemos perdido', decía, en referencia a uno de los tantos mitos urbanos del peronismo: la imagen de un camión repartiendo fusiles a la gente….", señala Rulli.

 Jorge Rulli


"La idea de la guerra prolongada nunca fue peronista; lo que sí alentó Perón fue la creación de las primeras FAP [Fuerzas Armadas Peronistas] que -aclara enseguida- no tenían nada que ver con la otra, sectaria y excluyente [N.de la R: en referencia a la que se crea en 1968 y luego se fusiona con Montoneros]. Imagino que las FAP del 64 eran una especie de reaseguro personal de Perón, para rescatarlo en caso de alguna complicación en su regreso frustrado en diciembre de ese año".


Rulli también recuerda que Perón habló "un par de veces" con el Che Guevara por esos años y "le desaconsejó, desde su experiencia militar, ya que no era ajeno al tema, no ir a donde iba [Bolivia]; Perón pensaba como los grandes líderes de la posguerra en crear enormes escenarios y ahí si poner todo, desde la huelga hasta el grupo insurrecto".


Del otro lado, el Mao al que Perón estaba escribiendo era un líder algo debilitado por el fracaso del Gran Salto Adelante, un plan de desarrollo que causó hambruna y muerte, como muchos otros experimentos comunistas, en China y otros países, basados en el voluntarismo, la colectivización y la planificación estatal en toda la escala.



Un año después, en 1966, Mao lanzaría la Revolución Cultural, su contraofensiva para recuperar el poder del que se había visto parcialmente desplazado por dirigentes reformistas (entre ellos Deng Xiaoping, quien años más tarde pondría a China en la vía de las reformas que iniciaron su transición al capitalismo y que lograron, esta vez sí, eliminar progresivamente el hambre y la pobreza más extremas).


Respecto a las proclamaciones de fe socialista que el general hace en su carta, no falta quien reitera la consabida conclusión de que Perón le decía a cada uno lo que quería escuchar. Pero, ¿pensaba realmente Perón que China era el modelo a seguir? ¿Que el comunismo era la meta final a la cual debía tender? ¿Hasta dónde llegaba realmente la afinidad entre ambos líderes?

¡Mao era casi justicialista! (Perón)


En Yo Perón, Enrique Pavón Pereyra, biógrafo oficial, pone en boca de Perón la siguiente reflexión: "Mao había dividido decididamente al socialismo nacional del internacional, se había negado a hacer causa común con el despojo internacional que, con el nombre de internacional socialismo, hacía la URSS. Mao echaba así las bases programáticas sobre las cuales podrían sentarse a charlar las jóvenes repúblicas del Tercer mundo. ¡Era casi un justicialista!"


Perón, como se ve, no abandonaba su aspiración a una Tercera Posición, entre las dos potencias. Su anticomunismo era tan intenso como su antimperialismo, quizás más.Para Perón, el comunismo era una consecuencia de los abusos del capitalismo. Y una muy negativa.

Para Perón, rusos y norteamericanos estaban de acuerdo, como cuando se repartieron el mundo en Yalta


En un libro de reciente aparición, El exilio de Perón (Sudamericana, 2017), uno de los autores, Mariano Ben Plotkin dice que antiliberalismo y anticomunismo se combinaban en el pensamiento de Perón. En un texto del 68 (Latinoamérica ahora o nunca) -escribe Plotkin-, "luego de concluir que la única resistencia posible frente a las oligarquías eran las revoluciones socialistas -aunque con prudencia agregaba 'que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga' (…)".


Para Perón, agrega el autor, "rusos y norteamericanos, en el fondo, estaban de acuerdo en 1965, tal como lo habían estado en Yalta cuando se repartieron el mundo".


Aquí radica una de las claves de su acercamiento a Mao. Luego de unos años iniciales de aislamiento, a partir de 1960, Perón reconstruye un sistema de relaciones a nivel mundial.


El historiador estadounidense Joseph Page señala que Perón agregaba a "socialismo" el adjetivo "nacional" para "diferenciar la ideología de su Tercera Posición del comunismo al estilo soviético, ya que él estaba a favor del socialismo dentro de un país -de ahí el uso del término nacional- en contraposición al socialismo internacional (Perón, Javier Vergara, 1984)".

 
En 1973, Isabel Perón visitó China. En la foto, con el primer ministro Zhou Enlai


Ahora bien, para ciertos sectores peronistas, China, como Cuba, fueron más que simplemente potenciales aliados en la búsqueda de abrir un espacio intermedio en el mundo rígidamente bipolar de la Guerra Fría. Para muchos grupos, China y Cuba eran modelos a seguir.


Por ejemplo, Plotkin recuerda que, en junio de 1968, Arturo Jauretche le propone a Perón un "Plan de activación" consistente en impregnar a las masas de la doctrina. "Esta impregnación debía tener un carácter 'propositalmente obsesivo y fanático' , al estilo de la Revolución Cultural china", le escribe.


"Perón, más que promover, aceptaba", señala Mariano Ben Plotkin, dando en el blanco respecto a la esencia del estilo omnicomprensivo de conducción de Perón. Como él mismo lo dijo tantas veces, hacía de "Padre Eterno" que bendecía a todos. "Mi misión es la de aglutinar al mayor número posible", explicaba.

 
“Mi misión es aglutinar al mayor número posible”, decía Perón


En China, recuerda Rulli, el entrenamiento incluía aspectos teóricos -el pensamiento de Mao- y formación militar. "Eran prácticas como de reconstrucción de la Revolución China. Pero nos decían 'no les enseñamos cómo hacer la revolución en su país sino cómo la hicimos nosotros'. Enseñaban a fabricar armas caseras o reparar viejas carabinas MA1 norteamericanas capturadas en la guerra de Corea", dice.


Rulli no estaba en el grupo que lleva la carta a Mao, pero a su regreso visita a Perón en Madrid. Le reitera que los cubanos lo invitan a ir a vivir a La Habana. Era un mensaje que, por compromiso, transmitió, pero que no compartía.


"Perón me dice: '¿Qué puedo hacer yo en La Habana?'


– Nada, le digo, quedar aislado.


-Justamente, también Mao me ofreció una casa en China. ¿Y qué voy a hacer yo en China?


. Nada, le respondí


– Aquí lo tengo a Franco, que me trata como turista cuando entro y salgo, pero tengo teléfono y telex. Me controlan, pero ya conozco a los que me vigilan, sé lo que debo hacer".


"(Miguel) Bonasso -dice Rulli- le reprocha que haya elegido a Franco antes que a Castro… no entiende nada. Si Perón se iba a Pekín o a La Habana, no se hubiera dado su regreso al país", concluye Rulli.

¿Por qué no son peronistas? (Mao)


El ensayista Guillermo David, autor de un ensayo sobre Carlos Astrada, dice que "la Tercera Posición aparecía como antecedente concreto de la división en tres mundos hecha por Mao años después. Perón dirá, divertido: 'Ese chinito pícaro me roba las ideas'."


Finalmente, una anécdota demuestra que la simpatía entre ambos líderes no era unidireccional. En 1969, una delegación de jóvenes del Partido Comunista visita China donde son recibidos por Mao Tse Tung, a quien le expresan apasionadamente su fe maoísta. Pero Mao les pregunta: "¿Y por qué no son peronistas?".



TEXTO COMPLETO DE LA CARTA DE PERÓN A MAO


Madrid, 15 de julio de 1965


Al Sr. Presidente MAO TSE TUNG


Mi querido Presidente y amigo:


Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente invitados por Uds, para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y aceptar.


Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo en el alma de los pueblos que luchan por liberarse -nosotros entre ellos- que nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para la lucha final. el Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes -entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos- se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación.-


El ejemplo de CHINA POPULAR, hoy base inconmovible de la Revolución Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la larga lucha con más claridad y firme determinación.


La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la era de gobierno de los oprimidos -la clase trabajadora- única capaz de realizar una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son comunes -por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa gran realidad que son ustedes.


En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina. Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha.


Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se consolide entre nosotros.


Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mejores sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.


Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la felicidad el Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda amistad,


Un gran abrazo,


Juan Perón

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Jorge Rulli y la continuidad del modelo


Jorge Rulli y la continuidad del modelo: “A veces siento que cada vez puedo hablar de estas cosas con menos gente”




"Producir una parte de lo que consumimos, establecer chacras diversas en la Argentina. Pero lo cierto es que no hemos logrado impactar en la sociedad argentina ¿cuántos nos siguen en este camino? Hemos avanzado, cierto, antes éramos unos locos y ahora ya somos un montón de locos (se ríe)". Foto: El Miércoles Digital.

ENTREVISTA CON EL FUNDADOR DEL GRUPO DE REFLEXIÓN RURAL

Jorge Rulli y la continuidad del modelo: “A veces siento que cada vez puedo hablar de estas cosas con menos gente”

30 abril, 2016 5,037 Visitas

El discurso de Jorge Eduardo Rulli incomoda y molesta. En su originalísimo itinerario de lucha (que nace en la Resistencia Peronista contra la Revolución Libertadora) tiene el mérito de ser quien en los años 90 ya advertía sobre la sojización de la Argentina. Al borde de los ochenta años no piensa dejar de alertar sobre las consecuencias del modelo agroexportador extractivista. Para hablar de todo eso estuvo hace pocos días en Gualeguaychú, y allí se produjo este diálogo, en el que entre otras cosas, definió: “…la mirada progresista urbana es hegemónica, `progresar´ es vivir en las ciudades, amontonarse allí… y el desinterés por lo que comemos también”. No ahorra críticas al kirchnerismo y al macrismo.

Por AMÉRICO SCHVARTZMAN de EL MIÉRCOLES DIGITAL

Referente del Grupo de Reflexión Rural (GRR), Jorge Eduardo Rulli es uno de los que inició la lucha contra los transgénicosen la Argentina. Era apenas un gurí cuando se sumó a la resistencia peronista para luchar por el regreso de Juan Domingo Perón. Su inserción en la lucha armada lo llevó por distintos rumbos, y luego de varios años de cárcel (más de una década en total) y de la cruel tortura bajo la última dictadura, recaló en Europa a inicios de los 80. Allí comenzó a adquirir la mirada que lo llevó a convertirse en un experto en desarrollo sustentable, aunque quizás se sienta más cómodo si en vez de presentarlo de ese modo se lo defina, más sencillamente, como un luchador que sigue fiel a los ideales que a los 15 años lo llevaron al peronismo, aunque tal vez la mayor parte de quienes hoy se identifican de ese modo, no puedan entender el pensamiento de Rulli, tan crítico al gobierno de los Kirchner y al PJ actual. Tanto es así, que aun las pocas voces que se alzaron en su defensa cuando el kirchnerismo lo echó sin explicaciones de Radio Nacional –donde condujo durante cinco años el programa “Horizonte Sur”– lo hacían diferenciándose de su “fundamentalismo antisojero y antitransgénico”.

En realidad, lo que no se bancan de Rulli es que dice lo que nadie quiere oír: que los verdaderos dramas del país no se debaten, que en los últimos diez años se ha sumido a la población más vulnerable en un nuevo naufragio social, no diferente en esencia al que provocó el menemismo, que el modelo es criminal y que la forma en que nos alimentamos es suicida, y que ni los partidos de la izquierda dura, se animan a plantearse en serio estas cuestiones.

Claro que el discurso de Rulli incomoda y molesta, y para varios lados. En los años 90 ya advertía sobre la sojización de la Argentina y hoy, al borde de sus ochenta y con una lucidez admirable, no piensa dejar de alertar sobre las consecuencias del modelo agroexportador extractivista. Para hablar de todo eso estuvo hace pocos días en Gualeguaychú, invitado a disertar sobre “Soberanía Alimentaria”. Allí tuvimos el placer de dialogar un rato con él. Lo que sigue es parte de la charla con este incansable e inclasificable luchador.

– ¿Cómo se pasa de la lucha armada a la conciencia ambiental?

– (Sonríe). No es fácil. Yo salí de la cárcel en octubre del 81. Y en los últimos meses en la cárcel me habían pasado “Mutantia” y a través de esa revista descubrí y empecé a leer a Carlos Castaneda. Al salir busqué a Miguel (Grinberg), pero me dio la impresión de que no quería mucho contacto conmigo. Eran tiempos difíciles y yo estaba con prisión domiciliaria, así que no insistí. En febrero de 82 me escapé, con mi hija menor, que estaba en un instituto de menores, y nos fuimos. En España tomé contacto con otras realidades, nuevas para mí: había una gran efervescencia, con grupos que hacían huerta urbana los fines de semana, ahí aprendí, en condiciones impensablemente diferentes a las nuestras… Trabajábamos con un pico (se ríe). ¡Con pico! Primero había que sacar las piedras. Había que ver lo que es aquello. Terrible. Aquí es un regalo, y la gente no quiere hacer huerta… Después trabajé con grupos de objetores, una serie de experiencias interesantes; estuve dos años allí, estudié Filosofía. Y después como la crisis era muy aguda, me fui para Suecia. Allí estuve en la clínica para torturados, logré reunir a todo el grupo familiar y recibimos asistencia. En Suecia ya había un movimiento ecologista y también partido ecologista. Con preocupaciones también sobre lo rural: los verdes suecos ya en los 80 consideraban que inevitablemente los campesinos de ese país iban a ser relevados por jóvenes urbanos. Y ojo, no digo que apliquemos esa idea aquí, pero es una experiencia interesante y válida en Europa. La raíz de esos grupos es el pensamiento libertario. Los que forman la ViaCamponesafrancesa, luego Via Campesina arrancan como “okupas” de casas vacías rurales. Fue en el marco de una campaña contra un aeropuerto militar, para lo cual habían expropiado propiedades de campesinos. Los campesinos habían aceptado el dinero y se habían ido, y entonces estos jóvenes urbanos ocupan esas granjas, se hacen fuertes, y después de muchos años se hacen campesinos. Ellos son los “padres” de la Vía Campesina que nace con mucha acción directa, quemando semillas de Monsanto, desarmando Macdonalds y cosas así. Es decir, además de trabajar como campesinos, tenían una activa militancia política libertaria.

– ¿Dentro de ese grupo estaba José Bové?

– Claro. Era el líder. Era un grupo que venía de la ciudad. Y esa caída, esa llegada de lo urbano a lo rural, te da otra mirada. El chico que viene de la ciudad y se hace rural, tiene otra mirada. Y de ahí surge la Vía Campesina. Lo que cambiará luego el rumbo dela Via Campesina internacionalmente es cuando se suma el MST brasileño (Movimiento Sim Terra) y todo el movimiento conducido por João Pedro Stédile, influido por la Teología de la Liberación y con fuerte pensamiento marxista-leninista. A tal punto que hoy Vía Campesina está en una gran crisis porque lo que pasó en la Argentina se ha replicado en otros lugares del mundo.

– ¿A qué te referís con “lo que pasó en la Argentina”?

– A que se sientan con los sojeros y firman documentos de acuerdos, de posible coexistencia de ambos modelos, el modelo basado en los pequeños y medianos productores con el de los grandes pooles, el del extractivismo sojero. Al unísono con las directivas que les ha dado la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), donde quien lleva estas políticas a la FAO, y la dirige es un hombre del PT brasilero, José Graziano da Silva, un empresario de los agronegocios a quien Lula coloca a la cabeza de la FAO. Es muy siniestro cómo se ha ido armando todo esto. Porque hay conspiraciones, en el verdadero sentido de la palabra, detrás de todo esto. Hay quienes planifican cada uno de estos pasos, y son muy pocas personas las que los deciden.

– Y no todas esas conspiraciones son tan visibles como la destitución de Dilma.

– Claro. Pero por eso te digo, después de haber sido en mi pensamiento anticonspirativo toda la vida, llegas al final a pensar que las brujas existen (risas). Es decir, la realidad es política, pero las que la elaboran son cuatro o cinco tipos, y es importante ponerles nombre y apellido, porque son los que armaron la cosa.

– ¿Cómo se retoma el debate en el cambio de escenario en la Argentina, donde, como vos decías el kirchnerismo sobreactúa, y el macrismo tiene una agenda totalmente diferente a la que vos quisieras que se priorice?

– Siempre supimos lo que es Macri. El problema es que lo generaron ellos (el kirchnerismo). En el agotamiento del proceso “progresista”, en su debacle –porque ya la corrupción se le iba de las manos y porque no tienen sucesión, porque Cristina no tiene una gemela ni un marido– entonces buscan dos variables muy parecidas, que son Scioli y Macri. Que eran totalmente equiparables. Mucha gente no compartirá esto, pero para mí es evidente que Cristina juega de tal manera en la interna contra Scioli que da toda la impresión de que ella es la que ayuda a que Macri gane. Yo creo que después de la experiencia de (Michelle) Bachelet con (Sebastián) Piñera, ellos pensaron que ante la debacle propia, lo mejor era poner algo que se quebrara más rápido que ellos, algo demasiado provocador, que permitiera a la gente volver a desearlos. El grueso del FPV eligió a Scioli para ese triste rol, pero creo que cualquiera de las dos opciones venía bien para ese objetivo. Con una diferencia: que Scioli era “nuestro” (del peronismo) y Macri no. Entonces eso libera. Porque para mí, el kirchnernismo, como el menemismo, fue un gran agobio. Sobre todo por sus reminiscencias peronistas. Porque en eso reside el engaño: todo el progresismo, la izquierda posmoderna, son un agobio, tanto para los peronistas, como para los nacionalistas, como para los marxistas. Son un agobio para un sector que veníamos luchando y vemos que ellos desnaturalizan todo lo que queríamos. En cambio Macri no. Macri es como es.

– En una época de incertidumbres, Macri da certezas ¿no? Es como volver a tener un enemigo identificable.

–Claro, no hay dudas…. Al contrario, sorprende que no sea peor (risas). Lo sorprendente es que nos hable de Buda. Lo sorprendente es que tenga una agenda anti Cristina. Sorprende porque uno lo creía más tonto. Pero bueno. Hay gente que ahora sobreactúa y se escandaliza ante el gobierno de Macri, gente que ahora incluso está preparando acciones de lucha armada o delirios así. Es de locos… Hace poco uno de esos me dijo: “Hay que buscar la gente que se llevó los fierros del Gobierno, hay que hacer algo”… ¡Están locos! Me lo decía en la vereda de mi pueblo (se ríe) Lo único que me falta a esta altura de la vida es que me lleven preso por alentar la lucha armada contra Macri! (carcajadas). Por eso la sobreactuación, el paroxismo de equiparar esto con la dictadura. ¡Qué dictadura, hermano, te acaban de ganar las elecciones!

– Parte de eso se ve en el intento de construir un nuevo relato de “resistencia”, de una nueva Revolución libertadora y cosas así.

– En efecto. “Luche y vuelve”… o las convocatorias a la Plaza de Mayo porque “hay que defender a la Argentina frente a la Nueva Revolución Libertadora”… Pero no viviste la Revolución Libertadora, ¿no? ¡No podés compararla con esto! Estamos todos locos. Pero esa desmesura encubre y no permite razonar sobre la etapa que terminó, y eso a mí me parece que es una reflexión fundamental que nos está faltando. Porque ¿cómo enfrentar al macrismo sin haber entendido lo que nos pasó? Ese es el problema que yo veo. Porque además, aunque no me gusta manejar lo de izquierdas y derechas, de alguna manera entiendo a lo que apuntan quienes lo piensan así, y tomando la perspectiva de ellos, te diría que la “progreizquierda” ha sido reemplazada por la “progrederecha”. De ningún modo es lo que en los años 60, 70, 80, podríamos calificar como “derecha”. La derecha es no al aborto, no a los homosexuales, no. Estos están a favor de las libertades, del casamiento homosexual, de los travestis, etcétera. Pero a diferencia de los otros, que usan maquillaje, éstos te ponen directamente al empresario. Quizás como consecuencia de que el otro te llevó al descalabro, los Forster y todo eso, éstos ponen directamente a uno “que sabe”, al gerente de empresa. En lugar de un disparatado como Timerman, la ponen a Malcorra. Pero lo que hay que entender es que Timerman llevó a Malcorra. Son ellos los que condujeron a esto.

–Vos decís que el modelo es el mismo, que solo cambia lo superficial.

– Es que hay una continuidad. Yo quiero aprovechar el “estado de gracia” que hay en el cambio de gobierno, para intentar hablar de estas cosas. Recuperar un proyecto de nación, volver a hablar de “pueblo”, no de grupos, no de territorios o de kioscos. Todo este lenguaje procaz que tenemos, que nos fragmenta… Discutir el modelo extractivo que se mantiene, a tal punto que mantienen el mismo ministro de Ciencia y Tecnología, comparten cantidad enorme de cosas. No dudo de que hay una continuidad. Incluso lo que ahora es evidente, y algunos periodistas empiezan a reconocerlo, es que a ambos les interesa la confrontación. Con lo cual lo que logran es invisibilizar a todos los que no compartimos el juego. Entonces vos ves que los jueces convocan a Cristina. Pero no la convocan por el lavado de dinero en Hotesur: porque ahí habría terminado en cana. La convocan por el tema de los dólares a futuro, que fue terrible porque con eso han enriquecido a miles de militantes que fueron y sacaron dólares baratos, no solo a bancos y empresas, han democratizado el robo. Pero es muy difícil probar que eso sea un delito, porque son medidas de gobierno. Entonces todos esos que se llevaron dólares son convocados a defender a Cristina y van y entonces ves una multitud que la avala. Es imposible probar que son todos corruptos. Pero le liberan la zona, así que ella hace lo que quiere. Habla frente a Comodoro Py hasta con un Split detrás para que no pase frío, con el mejor audio y con una agrupación de judiciales que cuelga carteles desde adentro… Sin policías, con custodia propia, le pueden pegar a periodistas, lo que quieran. Y el Presidente, como marido cornudo, se va a Salta a entregar tres casas. ¡Escuchame! Es evidente que hay como mínimo una funcionalidad, y probablemente un acuerdo. Es evidente.

– ¿Un acuerdo tácito o explícito?

– La información que nosotros tenemos, que es de víakirchnerista, es que cuando Macri veranea en la Angostura tiene una entrevista de cinco horas con ella. Salieron muy contentos ambos y es difícil saber de qué hablaron. Pero se asegura que le pusieron límites a la confrontación, y suponemos que uno de esos límites es la cuestión familiar. Y fíjate que a los dos días la encanan a Milagro Sala. En un diálogo imaginario, yo veo a Macri diciendo “Yo no estoy de acuerdo pero no lo puedo parar a Morales, porque él considera que la única forma de garantizar la gobernabilidad en Jujuy, es meterla presa”. Y Cristina respondiendo: “Bueno, mire no es mi problema. Hagan lo que puedan”. A los dos días Milagro Sala está presa, y se supone, ahí va a quedar. Porque le soltaron la mano. Creo que ha habido acuerdos y creo que eso también se ve en los enojos de Carrió, en las constantes embestidas de Stolbizer… Creo que los acuerdos protegen a Cristina, porque es evidente que se lavaba dinero en los hoteles de los Kirchner. Pero va cayendo gente como Lázaro Báez, gente a la que le van soltando la mano. También es cierto que empiezan a jugar nuevos protagonistas, como por ejemplo los jueces federales, que están jugando independientemente de Macri, que no los controla. Y creo que a Lorenzetti, el jefe de la Corte, es a uno de los que no controla, que es un hombre que tiene sus propias ambiciones, y que a esta ofensiva la ha respaldado. Y el otro que ha respaldado esta ofensiva es Francisco. Se dice que Francisco lo llamó al (juez) Casanello. Casanello es kirchnerista por convicción. Y al ser consciente de que tenía en sus manos los elementos para enterrar al kirchnerismo, tuvo una crisis. Ahí tuvo un diálogo con el Papa y éste le dice: “Haga lo que su conciencia de juez le indique”. Lo de Chueco, por ejemplo, es una bomba. Porque Chueco está dispuesto a hablar. Lo que yo veo es que hay sectores kirchneristas a los cuales la corrupción no les interesa. Ni a los curas. Y no lo puedo creer. Les importa un carajo. Veo a los curas villeros, que son buena gente, reunidos con Cristina y no lo puedo creer. A mí me consta de una persona a la que Néstor la nombró en un puesto muy importante, y cuando lo abraza luego de jurar, delante de todo el mundo, le dice al oído: “Boludo, date cuenta que te hice millonario”. Y el tipo tuvo una crisis porque, me decía, “yo juré por la Patria, no era para eso”. Para Néstor estaba claro para qué estaban, estaban robando. Y cuando llega Cristina y ve los bolsos, dice que no los quiere ver más. Y los manda a hablar con De Vido. Ahí viene el apriete al dueño de la Rosadita y empiezan a mandarlo allí. Compran la financiera y el tráfico de bolsones, que antes iban a la caja fuerte porque Néstor era un amante de las cajas fuertes, ahora con Cristina empiezan a ir a las Islas Vírgenes y a las cuentas offshore. Pero la banda siempre fue una banda. Los Forster y los Horacio González les dieron una retórica. Cientos de intelectuales les dieron el discurso a éstos.

“La información que nosotros tenemos, que es de vía kirchnerista, es que cuando Macri veranea en la Angostura tiene una entrevista de cinco horas con ella (Cristina). Salieron muy contentos ambos y es difícil saber de qué hablaron. Pero se asegura que le pusieron límites a la confrontación, y suponemos que uno de esos límites es la cuestión familiar”. (Foto: El Miércoles Digital).

– ¿En qué situación estamos, en este “estado de gracia” que vos mencionás, para discutir temas como el que viniste a exponer hoy, la soberanía alimentaria? Vos venís cuestionando desde hace mucho el modelo sojero, extractivista, agroexportador. En esa mirada, ¿dónde estamos como para discutirlo?

– Yo siento que estamos en el mismo lugar. No hemos avanzado nada. Este momento sería una buena oportunidad para debatir, porque el Gobierno de Macri recién se instala, y el modelo anterior acaba de ser derrotado electoralmente. Pero es muy difícil instalar el debate. La mirada modernizante tardía de la Argentina es terrible, es hegemónica, la mirada progresista urbana es hegemónica, “progresar” es vivir en las ciudades, amontonarse alli… y el desinterés por lo que comemos también. Yo no quiero ser pesimista, porque creo que hay mucha gente concientizada, que el tema del alimento para la salud está bastante instalado, parte del común de la gente podría estar conmovida por esto, pero es difícil de visualizar y de cuantificar. Hay que apurar un debate sobre estos temas en la Argentina. La Argentina oficial, no tengo dudas, es la misma.

– Hablabas recién de un modelo que fue derrotado electoralmente. Pero bien mirado, los tres principales candidatos en la primera vuelta, que se llevaron algo así como el 90% de los votos, expresan el mismo modelo…

– Totalmente. Y si te vas a una segunda línea, gente como la Stolbizer, como la Carrió, también, lamentablemente. Durante la campaña yo le escribí a Stolbizer para reprocharle como una vergüenza que dijera que la única zona rescatable del Gobierno de Cristina era el área de Ciencia y Tecnología con Lino Barañao. En eso piensa igual que Macri, como todos. La Carrió reacciona ante la corrupción, pero no ante la ingesta de soja. El pensamiento hegemónico cubre toda la dirigencia, de izquierda a derecha. El Partido Obrero no se diferencia en absoluto en esas cuestiones centrales. El PJ nombra como conducción a Gioja, el gran lobbysta de la Barrick. Pero el Partido Obrero propone el control obrero de la minería. No está en contra de lo que hace la Barrick, sino en contra de su manejo interno clasista. Es una lucha gerencial. Y la de Macri es también una lucha gerencial, porque para él la Argentina es una empresa y él propone una mejor gerencia. Fijate que Macri no dice una palabra del pacto que firmó Cristina con China, que es un nuevo pacto Roca-Runciman, que nos somete totalmente a China. E inclusive en el plano sindical, porque tampoco Moyano lo denuncia.

–De esa dominación no se habla ¿no? Es más fácil entretenernos con los “buitres”.

–No se habla, no. Y Macri se reunió el otro día con la cúpula del Partido Comunista Chino. En ese sentido las continuidades son escandalosas. El problema son las continuidades en lo que a nosotros nos preocupa: el modelo colonial, la soja, la megaminería, el hecho de que China siga siendo nuestra fábrica proveedora… El problema es que al resto de la Argentina política esto le importa un pito. Lo que yo estoy diciendo está a la vista de todo el mundo, pero ellos lo ven de otra manera. Lo ven con otros ojos. Y a veces siento que cada vez puedo hablar de estas cosas con menos gente.

–Quiero volver a la pregunta sobre el modelo.

–Sí, volvamos. De eso quiero hablar. Ese modelo se instala en los años 90 y luego ese modelo va a tener diferentes conducciones políticas, que se llaman menemismo, duhaldismo, Alianza y Frente Grande, kirchnerismo… que entre todos ellos hay matices, por supuesto. Y ahora el macrismo, que tiene menos retórica y menos cosmética, pero nada más. No es diferente. Todos los demás lo manejaron, lo gerenciaron y lo potenciaron. Nadie habilitó tantos transgénicos como el kirchnernismo. La soja llegó con el kirchnerismo a 35 millones de hectáreas (N. de la R.: se refiere en realidad, a los OGM, que superan las 32 millones de hectáreas según los datos más recientes). Grobocopatel apoyó a Néstor y Cristina desde el comienzo, se distanció recién sobre el final de la debacle, y ahora su hijo Rosendo es mano derecha del jefe de Gabinete, de Marcos Peña. Y Grobocopatel va a Colombia a la conferencia de paz entre las FARC y el gobierno y lo presentan como una de las alternativas que avala Cuba: ofrecerles a los guerrilleros de las FARC tierras, que dejen la guerrilla y siembren soja. Y Grobocopatel les ofrece “reproducir el éxito de la Argentina” en Colombia.

–Más simbólico de la derrota de las ideas de cambio, imposible. ¿Cómo competir contra eso, cómo proponerse otro camino?

– Creo que hay pensar en un nuevo imaginario, una nueva épica, basada en la autonomía, en apoyarse en la propia fuerza, lo que decía Mao en alguna época pero que también lo encontrás en John Seymour, en su libro para el horticultor autosuficiente. Producir una parte de lo que consumimos, establecer chacras diversas en la Argentina. Pero lo cierto es que no hemos logrado impactar en la sociedad argentina ¿cuántos nos siguen en este camino? Hemos avanzado, cierto, antes éramos unos locos y ahora ya somos un montón de locos (se ríe). Pero en el imaginario colectivo de la Argentina sigue siendo lo urbano, el consumo, la góndola, los animales alimentados con balanceados, el mito del desarrollo. Acá ha triunfado todo lo que instaló Frondizi. El desarrollismo, en distintas versiones. ¿Cómo desarmás ese paquete? ¡Si acá el desarrollismo volvió con el Gordo Cooke! Nosotros lo echamos a Cooke por desarrollista, por derechista, por socio de Frondizi… Los compañeros del frigorífico Lisandro de la Torre no lo dejaron entrar al Gordo. Se fue a Cuba, se hizo marxista-leninista y volvió ganador. Pero de acá lo rajamos por desarrollista. Y ahora el desarrollismo volvió con el Gordo Cooke, con el discurso de la izquierda posmoderna…

– ¿Definís al kirchnerismo como “neodesarrollista”?

– El kichnerismo es un engendro neodesarrollista, producto del cruce del peronismo desarrollista con la izquierda posmoderna.

– ¿Y el macrismo sería otra variante desarrollista?

– Es un desarrollismo más “dextro”. Un capitalismo “verde”(se ríe) más desembozado. Al estilo de Piñera. Pero ojo,Scioli no habría sido diferente. Habría hecho las mismas cosas, como lo reconoció el propio hermano de Scioli hace apenas días. Lo que pasa es que ahora están todos pensando en el 2017 donde habrá elecciones y habrá un nuevo balance para la Cámara de Diputados, para poder gobernar. Y más allá de las tarifas que han crecido, con el tema de la industria de la deuda externa, ahora podría haber una fiesta de dólares. Pero siempre desde las finanzas. Ahora Macri ha retado a los empresarios… como si con eso se cambia algo. Acá lo que pasó, lo que se no entiende, es que hubo una reconfiguración de los sectores dominantes. Un pase de manos, y como todo cambio de oligarquía, siempre es cruento. Y acá pasamos de la Sociedad Rural, de la SRA, a la oligarquía de los pooles de soja. Y eso fue duro. Aunque nos hagamos los pelotudos.

–Y lo que vos decís es que el kirchnerismo no disputó ese proceso para crear una nueva burguesía nacional como sugirió desde el relato, sino que se limitó a pedir su parte en el reparto, y a su vez distribuir un poco socialmente.

– Claro, y a su vez lo que hizo fue invisibilizar, enmascarar ese proceso. Y allí le permitieron un capitalismo de amigos para los propios. Que mordieron fuerte. Porque el mordisco del grupoEskenazy, por ejemplo, fue muy fuerte. Pero en general su parte fueron bolsones de euros para meter en la caja fuerte.

– Sin mucho disimulo, ¿no? Porque hasta su fortuna legal, la declarada, está puesta en hoteles, que no parece una actividad demasiado productiva (dejando de lado la sospecha del lavado), y en plazos fijos… Es decir la propia cabeza del Estado, el ejemplo que la Presidenta daba al país, era especular y no invertir en producción…

– Es cierto. Y con eso me llevás a un tema que caracteriza a todos los progresismos latinoamericanos: que es la mentalidad rentística. El marxismo, en la primera mitad del siglo XX, se caracterizaba por intentar socializar la renta a través de la producción. Por eso acompañaba a los movimientos nacionales: había que industrializar al país y socializar la renta. Con la burguesía productiva como aliada. Pero en esta etapa, tanto en la Argentina como en Brasil y sobre todo en Venezuela, es que la mentalidad es rentística. La discusión se limita a cómo socializamos la renta de la soja o del petróleo en Venezuela. Es un cambio cultural que mucha gente de izquierda no lo advierte. Hay que tomar un poco de distancia para verlo.

– Quisiera que vuelvas a lo de un nuevo imaginario…

– Sí, creo que hay que recrear un sentido de patria, volver a tener una misión como país, como alguna vez tuvimos. Cuando llegan al gran Buenos Aires bolivianos y paraguayos, yo siento agradecimiento porque vengan, porque son un aire refrescante. Frente a lo que han hecho con nuestra gente, con nuestros pobres, el subproducto de lo que ha dejado el kirchnerismo más el duhaldismo, con 15 años de planes sociales… Comen solo comida chatarra, los chicos están destruidos desde ya y tengo poca esperanza en ese aspecto. En cambio veo a los paraguayos que los fines de semana se organizan y empiezan, por ejemplo, a arreglar una calle, no piden que venga alguien… Y así eran nuestros padres. No le pedían permiso a la policía o a las autoridades. Se organizaban y creaban sus soluciones. Creo que hay que valorar eso, que está en lo más profundo de Latinoamérica, la idea solidaria, la de ayuda mutua…

– Esto nos habla también del fracaso del Estado, y de su rol… ¿no?

– Sí, claro, y eso también surge a cada paso. En las reuniones con referentes socioambientales, aparece cada vez más. Estamos todos en crisis personal con el Estado, porque todos fuimos estatalistas… Y hoy día cada vez estamos más convencidos de la autonomía, de la organización, estamos cada vez más libertarios. ¿Por qué te crees que a las generaciones jóvenes les atraen cada vez más esas ideas…? Yo cuento que al llegar a Brasil, cuando los desórdenes del “movimentoPasseLivre”, en la Universidad de Sao Paulo, en el momento en que entro al salón, una profesora estaba diciendo por el micrófono: “Hoy la opción es entre Marx y Lenin o Proudhon y Bakunin…”. Yo después cuando lo contaba acá, decía “Marx y Lenin” o “Perón y Bakunin”, pero no, había algo que no cerraba (risas).

– “Proudhon /Proudhon / qué grande sos”.

– (Risas) Sí, sí, algo así. Pero hablando en serio, las ideas libertarias están entre las cosas que han sobrevivido, que no se han corrompido del todo. Ha sobrevivido Bakunin, Evita, los zapatistas… y no mucho más.

–En estos años, los defensores del modelo, o algunos de ellos, se tranquilizaban ellos mismos cuando a cualquiera que cuestionara le arrojaban el adjetivo “gorila”. Vos, que estuviste en la Resistencia Peronista, que estuviste preso, que fuiste torturado por la dictadura, exiliado, y que seguís considerándote conceptualmente parte de esa identidad, sos una de las personas que…

— (Interrumpe) Me dicen cosas peores. Me dicen “peronista traidor”, “quebrado”. Me da una bronca (se ríe). Son unos hijos de puta. No han estado un día en la cárcel. Pero además, te dicen “quebrado” a vos y son todos servicios… ¡Trabajan en la SIDE! Realmente unos hijos de puta.

FUENTE: http://www.elmiercolesdigital.com.ar/jorge-rulli-y-la-continuidad-del-modelo-a-veces-siento-que-cada-vez-puedo-hablar-de-estas-cosas-con-menos-gente/

domingo, 18 de agosto de 2013

TESTIMONIOS DE LA RESISTENCIA PERONISTA- Jorge Rulli




TESTIMONIOS DE LA RESISTENCIA PERONISTA- Jorge Rulli Lider del Grupo de Reflexión Rural “Mi sueño era poder expresar alguna vez, como en el México insurgente, que la Revolución era un viaje hacia el centro mismo de la propia Cultura”.(J.E.Rulli) http://horizontesurblog.blogspot.com/ Jorge Eduardo Rulli (Bs As, 1939) es experto en desarrollo sustentable y uno de los fundadores del Grupo de Reflexión Rural que inició en la Argentina la lucha contra los transgénicos. Fue coautor de diversos libros tales como “Transgénicos y fracaso del modelo agropecuario” (2003). En febrero del 2008 presento su ultima obra - editada por Corregidor - el “Libro de los Editoriales”, una recopilación de sus editoriales en el programa Horizonte Sur, de Radio Nacional AM, leídos en los años 2005 y 2006. Ofició de relator en la película “Los malditos caminos” de Luis Coco Barone (2002). Dirige, el Programa Horizonte Sur en Radio Nacional AM junto con un equipo periodístico del GRR. Jorge Rulli aparece en el inicio de los ´60, encontrandose con otros militantes peronistas: Carlos Caride, Envar El Kadri, Gustavo Rearte, Susana Valle, Felipe Vallese, etc. en la lucha por la Vuelta de Perón y contra el régimen dictatorial. Enseguida, Rulli, El Kadri, Rearte y Vallese, entre otros, participan de la primera acción de resistencia armada urbana, que firmaron bajo la sigla Ejército Peronista de Liberación Nacional: el ataque a una guardia de la Aeronáutica en Ciudad Evita. El jefe del operativo fue Gustavo Rearte, y resultó todo un éxito lo que les permitió apropiarse de dos subametralladoras PAM, uniformes y municiones. Luego Rearte va a Montevideo a establecer contacto con los exiliados peronistas y se reúne con John William Cooke, jefe del Comando Táctico de la Resistencia Peronista. En julio de 1963, el gobierno radical de Arturo Illía promulga una amnistía para todos los presos políticos. Rulli, Rearte, Spina y El Kadri, los iniciales fundadores de la Juventud Peronista son liberados, (entre otros) y se abocan a reorganizar la JP, que había sufrido duros golpes por la represión implementada por el Plan CONINTES (Plan de Conmoción Interna del Estado - Decreto 2.628/13 de marzo de 1960) durante el gobierno radical de Arturo Frondizi.
 Agrupación Oesterheld
 http://www.youtube.com/watch?v=8gISVLzhZyk

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Publicado el 22/05/2013 Video de la charla debate con Jorge Rulli del Grupo de Reflexión Rural sobre : COLONIALISMOS, MATRIZ AGROPECUARIA Y POLÍTICAS NACIONALES. Organizada por el Instituto de Propuestas Proyecto Sur Rosario, propuestassur@gmail.com Jorge Rulli: Es muy difícil hacer un repaso de la vida de Jorge Rulli, sin caer en una elegía. Como los personajes de las novelas románticas decimonónicas al estilo de Alejandro Dumas o Salgari, pese a él y a su concepción colectiva, resalta siempre del conjunto como protagonista y a veces como "héroe" individual. Batallador de mil combates, Jorge fue de los primeros compañeros, junto a Gustavo Rearte, Héctor Julio Spina y Felipe Vallese, quien en la alborada de la Revolución Fusiladora, inician los actos y acciones que dieron en llamarse la RESISTENCIA PERONISTA. Desde entonces no cejó en la lucha, desde la armada, hasta la política, desde la defensa de los Derechos Humanos hasta la ecología. Desde este tránsito y en intercambio dialéctico entre su praxis y su sólida, completa y diversa formación teórica, donde no dejó espacio o hueco sin razonar, fue encontrando en las culturas y prácticas de los pueblos originales el verdadero sentido natural de las cosas, desde donde poder incidir como parte de este "ecos" (casa) en la transformación social o al menos en el equilibrio de este mundo cada vez más perverso y suicida, hacia formas más comunitarias y como parte de una cosmovisión donde el hombre , como parte de la Pacha Mama única, cuide su diversidad y ayude a su construcción y desarrollos colectivos. Al decir de su amigo Rodolfo Kusch, en este tránsito, fue pasando de la concepción del SER a la del ESTAR SIENDO de los pueblos primeros como forma de transformar sin desquiciar y promover sin destruir. Antes de llegar a esta última sabiduría, 11 años de cárcel en 3 períodos distintos casi todos en dictaduras, varias torturas y tormentos que lo dejaron más de una vez al borde de la muerte, son parte de este aprendizaje no querido y que se puede descifrar en la geografía de su piel y a partir de aquí en las insondables marcas en su alma. Pero para llegar a este punto y después de la lucha armada, hay que conocer las experiencias sociales en los al menos 2 barrios porteños en el 7l/72 donde se conformaron verdaderas comunidades autogestivas y autónomas en donde la solidaridad no era mala palabra y la lucha por la vuelta del líder y la democracia era un componente esencial en la organización de estas Unidades Básicas donde no faltaba ni la activa solidaridad entre pares, ni la logística en defensa de comunidades que luchaban por organizarse. Tampoco la experiencia del campo de San Pedro, donde, ya en el gobierno peronista se desarrolla una economía agroecológica integral en forma de cooperativa con formación de cuadros en el concepto de la sustentabilidad, que tan sólo los desvaríos de esas épocas de extremosidades y las amenazas e intervención de las triple A, lograron truncar y terminan conduciendo a un exilio, en este caso interno, de Rulli. Hoy, como cofundador de GRUPO DE REFLXION RURAL y desde su programa Horizonte Sur, sigue batallando en lo que considera "un cambio de época", contra las "nuevas formas de colonialidades", que produce esta última fase del capitalismo Global y financiero especulativo y postmoderno, que desde la producción y desde los hábitos de consumo produce estragos tan grandes como que hacen peligrar la existencia de nuestra especie por cambio climático, envenenamiento de tierras y aguas, y desertización, a partir de los diseños de dependencia y aculturización como es el del monocultivo con uso de granos genéticamente modificados y apropiados por 1 ó 2 empresas a nivel mundial y el uso indiscriminado de agroquímicos, defoliantes y pesticidas. Volver a la Economía Humana y natural, dice Jorge, requiere una revolución en lo personal, en lo social y en los diseños políticos y ese es el desafío real que enfrentamos. Bienvenido entonces a este luchador sin cuartel, sin edad y sin tiempo, que viene del fondo de la historia, supérstite de LA RESISTENCIA, enamorado de la vida COMPAÑERO JORGE RULLI. Video producido por el programa radial Voces del Sur de Rosario.

jueves, 8 de marzo de 2012

Jorge Rulli: su opinión sobre el discurso Presidencial


El periodista Jorge Rulli su opinión sobre el discurso PresidencialMartes 6 de marzo de 2012 a la hora 1:07

Jorge_Rulli ¿Qué adjetivos usaría si tuviese que describir el discurso presidencial ante la Cámara? Seguramente usaría el término penoso, desafortunado, mediocre y además apartado de la realidad, centrado sobre sí mismo y a la vez con absoluta falta de conciencia de las propias responsabilidades, incapaz de sentir y de expresar las tragedias tal como la sentimos el común de los argentinos. ¿Qué adjetivos usaría si tuviese que describir el discurso presidencial ante la Cámara? Seguramente usaría el término penoso, desafortunado, mediocre y además apartado de la realidad, centrado sobre sí mismo y a la vez con absoluta falta de conciencia de las propias responsabilidades, incapaz de sentir y de expresar las tragedias tal como la sentimos el común de los argentinos.

Añadiría también, que en el discurso se vuelve de manera contumaz sobre el tren bala, y que ello resulta odioso, cuando todavía la sangre está fresca sobre los andenes como consecuencia de la desidia y de la corrupción; diría, también, que hace de los subterráneos de Buenos Aires un tema de orden nacional, cuándo no es sino el minúsculo drama local, propio de un desencuentro entre iguales, entre iguales que promoviéndose como antinomias se sostienen como borrachos en una misma juerga… Cristina versus Macri, Macri versus Cristina…

¿Cómo describiría mis sentimientos de argentino nacido en los años treinta en un hogar peronista, y que soñó siempre con hacer de la Argentina un gran país y sobre todo un país con un pueblo feliz? ¿Cómo expresaría lo que siento frente al jolgorio generalizado en esa misma Cámara, ante el cotillón y los excesos de regocijo y los gestos futboleros de las barras asalariadas, frente a las lágrimas y los gestos ampulosos y teatrales desde el estrado? Sobre todo vergüenza ajena, también, desconcierto doloroso, amargura por ver lo que pudo ser un gran país hoy convertido en un sainete de programa de Tinelli… Siento ahora el peso sobre las espaldas de tantos y tantos años de lucha, y un dolor enorme por nuestros sueños de entonces, hoy definitivamente guardados en la baulera de lo inútil o de lo que no se quiere recordar… Dolor por los años de cárceles incontables, por los miles y miles de compañeros que murieron en las condiciones más espantosas, tratando de cambiar el mundo, equivocados probablemente, seguramente desmesurados, siempre improvisados para una tarea que no podían realizar pero que soñaban que se realizara, dando todo de sí … para que ahora en su nombre, con premeditación y alevosía se legalicen las entregas de los bienes comunes de los argentinos y de la soberanía nacional, para que al recordarlos se maquinen políticas de DDHH, con las cuales se encubren las violaciones a todos los DDHH habidos y por haber, con absoluto desinterés por el dolor ajeno, con desparpajo… como si con la reivindicación de los desaparecidos de ayer se pudieran encubrir o quizá justificar las desapariciones de hoy… Como si indemnizando las mutilaciones o los daños del terrorismo de Estado de los años setenta se pudieran ocultar las enfermedades, las muertes, los nacimientos con deformaciones de hoy, consecuencia del mismo Estado en que las víctimas devinieron victimarios y nos hacen espiar cuando nos reunimos y, además, nos aplican la Ley contra el Terrorismo porque nos manifestamos contra la minería transnacional…

Pienso ahora en esos miles de niños nacidos deformes, crucificados a sus arneses y a sus sillas de ruedas, con sus bracitos moviéndose como aspas insensatas, sus rostros y miradas perdidas, y las sonrisas tontas de ángeles caídos… esos niños argentinos frutos de embarazos contaminados por agrotóxicos, niños que uno puede encontrar por todas partes, a lo largo de esas 23 millones de hectáreas de cultivos transgénicos que ahora con los nuevos transgénicos que acaban de celebrar, se ampliarán probablemente a las provincias más pobres, más áridas y periféricas. Monocultivos que se extenderán gracias a los nuevos genes modificados, para que las malditas plantitas de soja resistan la sequía… y nuestra presidente festeja estos descubrimientos en que la investigación científica argentina, alimentada por el Estado que pagamos todos, se ensambla con el sionismo de los unos y el estalinismo de los otros, para servir a las Corporaciones transnacionales y a los mercados globales, pero por sobre todo, a una idea nefasta de progreso y de Crecimiento, por supuesto, insustentable. Y por encima y por debajo de los discursos y de los miles de litros de tinta derramada por los escribas y los intelectuales a sueldo del progresismo cipayo, subsiste este país recolonizado, este país que se dibuja ante nosotros con sumisión a las necesidades de los mercados: con la sojización alentada por los nuevos descubrimientos biotecnológicos, con la minería a cielo abierto con cianuro que dibuja el territorio autónomo de las Mineras, pegado a la Cordillera de los Andes, con la creciente dependencia energética facilitada por las corrupciones provinciales; con la utilización de territorios agrícolas que podrían producir buenos alimentos, dedicados ahora a producir sojas y maíces transgénicos para biocombustibles destinados a alimentar los vehículos de Europa o acaso a producir pinos para pasta de papel.

Pobre Argentina, pobre Argentina en manos del progresismo monárquico, con ausencia de todo proyecto de país y la política como un oficio solo para resolver la coyuntura, y como consecuencia de ello la espantosa falta de inversiones en infraestructuras que transforma al país entero en una gran bomba a punto de estallido. Eso fue lo que vivimos en la tragedia de Once y también, lo que vivimos durante la última sequía, cuando las aguas del Paraná bajaron y los principales puertos de la zona de Rosario, por donde sale la Soja y los minerales metalíferos, quedaron paralizados a consecuencia de que un buque encalló en el canal y más de doscientos barcos quedaron durante más de una semana varados, sin poder sacar nuestras exportaciones, de las que en la actualidad depende todo este sistema de Capitalismo de amigos y asistencialización de la pobreza.

Temo ahora que escribo, que no solamente se extraviaron los sueños que alguna vez tuvimos, creo que se extravió la memoria de lo que fuimos y de lo que quisimos ser, pero aún mucho peor que eso, se perdió el sentido de las proporciones y de la vergüenza. Me pregunto que pasaría si muchos argentinos comenzaran a preguntarse una y otra vez levantando las voces, cómo puede ser posible que estemos metidos hasta el cuello en este pelotudismo en el que estamos?… que, cómo puede ser que nos banquemos como etapa superior del peronismo a un progresismo que nada tiene que ver con el Peronismo ni con nada que no sea el viejo Alzogaray o los planes que para una Argentina primarizada pensó Martinez de Hoz?… que si pensas distinto es porque leíste los diarios de la Corpo, que está bueno haber sido terrorista en los setenta pero que vas en cana si lo sos ahora al enfrentar a las mineras o a las sojas transgénicas… que está bien homenajear a los que lucharon contra las servidumbres y las dependencias a la Gran Bretaña en los años treinta y cuarenta, pero que hacer lo mismo ahora con China no es lo mismo, porque lo hacemos nosotros, nosotros que somos nacionales y populares… Que el enemigo es Clarín, Macri y el “Campo” y que tenemos que convencer a las oficinas locales de las Empresas trans para que jueguen  ese rol de burguesía nacional que nos enseñaban los manuales…

Y ahora decimos nosotros, que las Malvinas son Argentinas pero que buena parte de la Argentina sigue siendo de los piratas ingleses…y que, una cosa es ser pacifista y no querer la guerra, y otra muy distinta es ser cómplice de la ocupación británica… Estamos inmersos en una burbuja de estulticia, desapegos, desorientaciones, y no atinamos a romper esa burbuja… Me interrogo sobre qué pasaría si muchos argentinos comenzaran a preguntarse una y otra vez, cómo puede ser posible que sigamos en estos callejones sin salida, y que no nos digamos a nosotros mismos que no nacimos para ser el país que somos, que no merecemos ser un pueblo doblegado por la deuda externa de la que ya no se habla pero que continúa impaga, que tenemos el deber de no continuar siendo un país sin destino… Que nos digamos que no nacimos para vivir como infelices, generación tras generación, cada vez más enajenados e indiferentes a todo destino de grandeza… Si muchos comenzamos a reaccionar de esa manera, estoy seguro que una nueva energía se pondría en marcha desde la gente misma… Es lo que hacemos cada sábado desde hace muchos años, expresar nuestro hartazgo y nuestra necesidad de tener otra Argentina… Estamos seguros que la merecemos… necesitamos más voces que lo griten…

Enviado a Ipodagua.com por Jorge Eduardo Rulli
http://www.ipodagua.com/web/2012/03/06/el-periodista-jorge-rulli-su-opinion-sobre-el-discurso-presidencial/

domingo, 9 de octubre de 2011

Una agricultura sin agricultores. Una Argentina con vocación suicida.



Jorge Rulli


 Integrante del Grupo de Reflexión Rural, militante ecologista, Jorge Eduardo Rulli es uno de los principales animadores en el escenario crítico dirigido al modelo agrícola argentino. En un país que ha caído en la trampa de los transgénicos, del feed lot, de las plantaciones a escala industrial y los sumideros de carbono, el Grupo de Reflexión Rural es un llamado a la sensatez, la osadía e inteligencia.
Gerardo Iglesias
- ¿Cuándo nació el Grupo de Reflexión Rural (GRR)?



Hace poco más de dos años. Provenimos de diferentes orígenes, pero confluimos a propósito de un proyecto de ley que intentaba fijar normas respecto a la certificación de la producción orgánica, y coincidíamos en posiciones bastante críticas hacia ese modelo. De manera que, curiosamente, comenzamos nuestro trabajo en función de una crítica al modo en que había evolucionado la agricultura orgánica en la Argentina. A partir de allí nos acercamos a la crisis rural del resto de los productores, porque vimos que la agricultura orgánica había adoptado los mismos parámetros que la convencional: concentración, extensión y exportación. Además de eso, la agricultura orgánica produjo muy rápidamente una capa de gente que la maneja, una capa dominante vinculada con las certificadoras que, prácticamente, es una actividad casi parasitaria de la agricultura orgánica y que es útil sólo en la medida en que se haya perdido el contacto directo del productor con el consumidor. Casi todos nosotros veníamos trabajando a favor de la agricultura orgánica desde hacía 10 o 15 años, por eso nos afectó mucho ver que ella había adoptado rápidamente los moldes convencionales. Nos afectó ver como nuestros viejos compañeros se pusieron pronto a tono con las tecnologías del mantenimiento de góndolas o del marketing de supermercados. Realmente fue sorprendente el cambio cultural de mucha de esta gente que hasta el momento hasta se decían setentistas.
- ¿Quién certifica en la Argentina?
- Las primeras certificadoras nacieron de empleados de la propia Secretaría de Agricultura, que fueron quienes impulsaron la normativa. Luego abandonaron el Estado y montaron empresas privadas para aprovechar las mismas regulaciones que ellos habían establecido. O sea que desde el inicio son las certificadoras las que conducen el proceso. Y más tarde el negocio más lucrativo devino en concentrar las producciones de muchos pequeños productores e intermediar la venta con los supermercados o reconvertir a grandes productores para la exportación. El modelo tiende a que sean los grandes intermediarios o quienes manejan grandes extensiones los que conducen estas políticas.
- ¿Y cuál es la alternativa que plantea el GRR sobre este tema?
- Lo primero fue una reacción de rechazo hacia esas tendencias y luego el reflexionar sobre otro tipo posible de agricultura, lo cual fuimos teniendo más claro con el transcurso de los años y en la medida en que fuimos capaces de contener a la agricultura orgánica en el marco de la crisis general del campo argentino. Recién ahora, cuando volvemos desde la crisis del campo a nuestras preocupaciones primeras sobre la producción ecológica, podemos tener una propuesta clara, que se podría definir en la consigna de que “lo orgánico debe ser local y lo local se debe transformar en orgánico”.
- ¿Cuáles han sido los logros y constataciones realizadas por el GRR en estos años?
- Creo que ha sido muy importante descubrir la crisis rural desde una visión ecologista. Es la primera vez que un grupo, decididamente desde la experiencia de lo ecológico, se atreve a dialogar y a polemizar con las corporaciones tradicionales del campo. Lo hicimos en forma pública por primera vez, en las grandes movilizaciones a principio 1999 en la Plaza de Mayo. Allí, con la plaza llena de chacareros y de productores agrícolas, estuvimos repartiendo nuestros manifiestos, donde criticábamos el modelo de exportación que abandona el mercado interno, y que en mérito a las reglas del lucro sacrifica la calidad de los alimentos. Para muchos de nosotros, que veníamos de la militancia ecologista, nos resulta fascinante el nuevo panorama, pues amplía el campo de la lucha y rápidamente descubrimos el paradigma de toda esta agricultura, la punta del iceberg: las semillas transgénicas, que a su vez son el paradigma de una agricultura sin agricultores. Un modelo de exportación de commodities, con destino a forrajes de los animales del mundo y que ha desechado la producción de calidad. Desde que descubrimos y empezamos a trabajar el tema de los transgénicos, muchas cosas han pasado. En 1999, junto a Greenpeace y otras organizaciones, convocamos a una reunión en el Café Tortoni -un café histórico en la Avenida Mayo- y con gran afluencia de público, de sindicatos, de mujeres y de ambientalistas, conformamos la Red Alerta Sobre Transgénicos (REDAST).[1] Allí comenzó otra etapa, en la cual el GRR se desdibujó bastante durante un buen tiempo porque dedicamos todas nuestras energías a impulsar esta Red y nos olvidamos de nosotros mismos. Nos dedicamos casi exclusivamente al tema transgénicos, y fuimos postergando el trabajo sobre el modelo rural y sobre la crisis del campo.
- ¿Quiénes integran el GRR?
- Hay periodistas y pequeños productores, técnicos e ingenieros agrónomos, pero fundamentalmente lo integramos cuadros medios del Estado en su sector agrícola. Allí es el ámbito donde más hemos crecido, dentro del Estado. Entre los técnicos disconformes por la falta de políticas, por la malversación que se hace del Estado poniéndolo abiertamente al servicio de políticas y de empresas privadas. De hecho, lo que estamos conformando son conducciones de reemplazo, en la medida que incentivamos una conciencia global del problema de la crisis agraria y damos permanentemente debates y discusiones en cuanto ámbito nos es posible. En definitiva, que lo que estamos discutiendo es el Poder, aunque con visiones nuevas de lo que significa confrontarlo.
- ¿Se puede ser un cuadro intermedio, desarrollar una labor crítica y salir ileso?
- Aprovechamos mucho para crecer el momento caótico de fines del menemismo y de comienzo del gobierno de la Alianza. Utilizamos esa circunstancia de pérdida de control político, también manteníamos articulaciones con muchos líderes del nuevo gobierno, y además que en esos primeros tiempos se evidenciaba, que tan solo los cuadros que sirven a las transnacionales y nosotros teníamos claro los objetivos, mientras que los nuevos funcionarios se demoraban en comprender las reglas del Poder y de los lobbys en el interior del Estado. Hoy no obstante, tenemos algunos problemas porque en la medida en que los nuevos dirigentes van incorporando un discurso fatalista y persuadiéndose de que no pueden cambiar el modelo y sí tan solo administrarlo, nosotros también perdemos terreno y posibilidades. Otro camino que estamos ensayando con bastante éxito es integrarnos sindicalmente. Así que algunos de nosotros no sólo somos miembros del GRR, sino también delegados de base de la Asociación de Trabajadores del Estado. Ahora es más difícil que nos peguen y podemos implementar propuestas de política agropecuaria desde el sindicato.
- La administración menemisma brindó su más amplio apoyo a la producción de transgénicos en la Argentina. ¿A un año del gobierno de De la Rúa, se nota algún cambio, se tiene una visión más crítica o se continúa desarrollando la misma política? 
 La soja transgénica por todas partes
Recientemente observaba que en los cinturones verdes de las ciudades, en zonas que antes eran quintas de verduras, ahora se está haciendo soja transgénica. Y esto es sorprendente, te estoy hablando del cinturón verde hortícola o tambero de la misma ciudad de Buenos Aires. El modelo se sigue implementando sobre las mejores tierras argentinas, y aún sobre las tierras más frágiles como algunas de la Cuenca del Salado y otras, donde durante muchísimos años había andado muy bien un modelo mixto de agricultura-ganadería que permitía recuperar las tierras y en estos momentos ese modelo ha sido abandonado para hacer soja.
Por todo ello, grandes extensiones del suelo agrícola argentino transitan hacía una crisis aguda, que las autoridades de la Secretaría de Agricultura no advierten ni contemplan como parte de una disparatada locura general que tiene atrapado a este país en el tema de los transgénicos. Parece que hubiera una conspiración generalizada y ya no es fácil saber quiénes se hacen los tontos o quiénes son los que están comprados; ni cuánto hay de ignorancia, pero realmente en el tema de los transgénicos, la Argentina vive dentro de una burbuja.
- El continuismo es total. La Secretaría de Medio Ambiente nunca participó en este tema, recién ahora ha incorporado un hombre suyo en la CONABIA, que es la comisión que regula la habilitación de transgénicos, pero el funcionario es un hombre de María Julia Alzogaray o sea del menemismo. Así que imagínate, la continuidad es total. Donde notamos un cierto cambio es en Cancillería, con la llegada de Estrada Oyuela, quien ha prometido incorporar nuevas políticas en Cancillería, en especial, el salir del Grupo Miami. Vamos a ver si es cierto, aunque nos da la impresión que sí, que puede haber un cambio de rumbo o por lo menos una apelación al sentido común, según las propias palabras del embajador. Eso ya sería más que suficiente para poner un poco de medida en esta disparatada política argentina, que cada día evidentemente se dirige hacía un colapso de mercados, porque somos el único país que ha puesto todos los huevos en la misma canasta y que además asumió la defensa cerrada de estos intereses y de la OMC a través del Grupo Miami. Por suerte esto último está cambiando. Sabemos que Argentina ha dejado de concurrir a las reuniones del Grupo Miami y en sectores del gobierno se evalúan aquellas políticas como una etapa superada. Pero en general la conducción que tiene la Secretaría de Agricultura no es mucho mejor que las anteriores. Puede ser que haya ciertas preocupaciones nuevas en el campo argentino y un síntoma de cambio es sin duda el reemplazo de Bonetto por Buzzi en la conducción de la Federación Agraria. Existe asimismo alguna inquietud de las corporaciones agrarias frente a como en los mercados crece el rechazo hacia los transgénicos, eso es cierto. Pero de allí a un cambio cultural y de propuestas agrícolas, realmente falta mucho y el triunfo del fundamentalismo biotecnológico en todos los terrenos es todavía muy evidente y muy fuerte.
- Hace muy pocas semanas se produjo nuevamente una nueva movilización de pequeños y medianos productores ante la situación crítica que vive el campo argentino. Los transgénicos fueron presentados como una panacea, Argentina es el segundo productor en el mundo, sin embargo la crisis del medio rural continúa agravándose.
- En el campo argentino se aplicó un modelo muy perverso y muy impiadoso, que fue el modelo Cavallo de la Convertibilidad y de achicar los costos a cualquier precio. Ese modelo consistía en un campo productor de commodities forrajeras para la exportación, e implicaba el éxodo de la población rural, tal como se dio, y la desaparición de gran parte de los pequeños productores, tal como también se dio. Este despoblamiento del campo, la quiebra del pequeño y mediano productor, lógicamente coincidió con una enorme concentración de tierras destinadas a la producción de commodities y, como contrapartida, produjo un gran incremento de la cantidad de pobres urbanos hacinados en los cinturones de miseria de las grandes ciudades, y esa masa creciente tenía que ser atendida por el clientelismo del menemismo. O sea que, si la primera emigración del campo a la ciudad fue la base humana del peronismo primigenio, esta nueva emigración debía ser la base manipulada del clientelismo menemista. Este fue un esquema que se cumplió rigurosamente. Y los dirigentes agrarios de las principales corporaciones fueron absolutamente cómplices en esto. A tal punto que la Federación Agraria firmó un contrato de licencia con Monsanto en el año 99, mediante el cual ella era la encargada de multiplicar en los propios campos de la Federación, las semillas transgénicas de soja de esa transnacional. El modelo de Cavallo se cumplió a cabalidad, un ejemplo: en la Secretaría de Agricultura hace años que está acéfala la dirección de mercado interno. Es que en ese esquema, ¿a quién le podía interesar el mercado interno? El mercado era el de la exportación, el mercado internacional. Se dejó de producir el trigo plata, el trigo candeal, el maíz colorado, las producciones de calidad desaparecieron y pasamos a los commodities cada vez más transgénicos. Con seguridad fue un rol que evidentemente alguien nos asignó en el marco de la globalización. Lo malo es que nuestros dirigentes no lo quisieron ver, no lo denunciaron y se sumaron a un modelo que ha dejado trece millones de pobres. Incluso las víctimas no lo vieron y muchas veces aplaudieron el modelo y lo votaron. Más aún todavía, muchos de los que luchan por reivindicaciones de justicia social en el campo argentino no lo tienen claro. En este sentido hemos debatido alguna vez con Mujeres en Lucha, una de las organizaciones más heroicas que ha producido esta etapa en la lucha contra los remates de campos. Ellas en nuestra opinión aún no han asumido que la perversión del modelo está en el tipo de producción. Y lamentablemente muchos de los que se oponen, en sus campos hacen los mismo, aplican la misma tecnología, en definitiva el mismo modelo. De igual forma, las protestas que se realizan por las deudas con el Banco Nación, no conducen más allá ni abren horizontes. Si por milagro les condonaran esas deudas, en un año o dos estarían exactamente igual porque han entrado culturalmente en un modelo en el cual solamente pueden producir endeudándose. ¿Por qué? Por el costo de las semillas, por el costo de los agrotóxicos, por el tipo de maquinaria utilizado, y lo que es peor, muchos propietarios enajenaron sus tierras entregándoselas a los “pooles”[2] de siembra. Esto ha sido una de las cosas más perversas, porque esos propietarios se quedaron solamente con el “casco” y dejaron de trabajar sus tierras, con lo cual nosotros pasamos a ser un país de agricultura sin agricultores. Donde los “pooles” explotan a mansalva los campos ajenos, y luego de algunos años los abandonan inservibles a dueños de chacras que ya no tienen la práctica, ni los hábitos de trabajo que tenían sus padres, ni la maquinaria adecuada para retomar el laboreo y se encuentran con que sus campos ya no tienen la fertilidad de antes.
El derecho de producir nuestros propios alimentos
Estuve 11 años en la cárcel y 6 años exiliado: 2 en España y 4 en Suecia. En España aprendí el hacer la huerta e incorporé esa necesidad que es un derecho, pero también se transforma en un imperativo existencial. Esa obligación moral de producir los propios alimentos es una deuda que tengo con Málaga, pero también con muchos suecos solidarios que se esforzaban por vivir con un sentido franciscano. Hoy vivo con Wanda mi compañera, y mis cinco niños en Marcos Paz, a 48 Km de la ciudad de Buenos Aires. Tengo mis gallinas, patos, gansos, conejos, la huerta con frutales y mis plantas medicinales. Somos seres de la naturaleza pero también somos seres históricos, que construimos constantemente cultura y buscamos ser felices, de modo que asumimos nuestra vida con alegría y con placer el deber y el derecho de producir los propios alimentos. Esta fue quizás una de las reivindicaciones más importantes de la humanidad que se extravió con la revolución industrial, cuando el naciente proceso fabril debió eliminar a muchísimos campesinos y además quitarles la tierra para que los restantes tuvieran que aceptar canjear empleos por salarios. Ahora en la Argentina ocurre todo lo contrario, nadie quiere producir y menos trabajar la tierra, todo el mundo quiere un empleo y supermercados a la mano, y nosotros insistimos en que empleo no es trabajo y que muchas veces el trabajo y el empleo son antagónicos, y sobre todo insistimos en que es posible vivir de otra manera y en que hay que construir con obstinación esa alternativa.
- En las últimas décadas, sobre todo, Argentina ha hecho muy bien los deberes: dictaduras; represión; neoliberalismo; privatizaciones; flexibilización; reformas en lo laboral; transgénicos, y ahora, sumideros de carbono y plantaciones a escala industrial.
- Sé que para quienes no son argentinos es difícil entender cómo este país, con tantas historias de lucha, con tantas tradiciones revolucionarias y liderazgos importantes, ha caído tan bajo. Una pregunta repetida: ¿Por qué? ¿Por qué? Quisiera aportar un matiz a esto, porque siempre hablamos de las consecuencias de la dictadura militar, pero en este país se dio una situación que poco se considera que fue la inversión en el sentido del peronismo. El menemismo gobernó de espaldas a los postulados sociales de uno de los movimientos más populares de la Argentina, con más tradiciones revolucionarias y que había calado más hondo en los moldes culturales de este país. Pero lo perverso aquí, es que alguien le cambió el sentido a esa historia y transformó toda esta energía en lo contrario. Y esto fue un golpe tremendo, del cual no sé cuando nos podremos recomponer. Entre el Golpe del 76 y el Menemismo, hubo dos hechos muy significativos, que quizás sean los eslabones que unen la dictadura militar y su terrorismo de Estado con el menemismo. Esos hechos fueron el mundial de fútbol de 1978, cuando la gente festejó alborozada junto con los genocidas y sirviendo a los intereses políticos de los genocidas. Y el segundo, fue el festejo por la ocupación de Las Malvinas. Sé que esto es muy duro para el común, cuesta hacer un análisis sobre estas heridas a la autoestima de los argentinos, y para mucha gente resulta sencillamente insoportable, pero alguna vez tendremos que preguntarnos qué nos pasa. Por qué esta desmesura entre la idea que tenemos de nosotros mismos y esta realidad africana que estamos viviendo, porque hoy somos un país del tercer mundo, con enormes bolsones de pobreza y de mortalidad infantil. Sobre las plantaciones a escala industrial, intentamos alguna vez discutir el tema con altos funcionarios del Gobierno y nos encontramos con pensamientos elementales y simples. Simples en el sentido del hombre desinformado y sin la dimensión del medio ambiente -que son también pensamientos anacrónicos- y que impiden arribar a un diagnóstico mínimo, pero que en altos funcionarios configuran casi una irresponsabilidad criminal. ¿Cómo se puede discutir políticas con quienes no tienen ideas de la sustentabilidad ni de la biodiversidad? Uno se pregunta: ¿qué está decidiendo ese funcionario? Está decidiendo respecto a la destrucción del mundo, más allá de sus buenas intenciones. Antes del 10 de diciembre, con la preparación de los equipos de la Alianza, fue muchas veces igualmente lamentable. En una oportunidad arribamos como GRR a una reunión sobre medio ambiente en el Instituto de Políticas de la Alianza (IPA), que en ese momento presidía el ex presidente Raúl Alfonsín, y que era nada menos que la cocina de los planes de la Alianza. Para nuestra sorpresa, cuando llegamos estaba hablando un profesor universitario de nombre Jorge Adámoli, que en su momento había respaldado la hidrovía, y que es conocido porque a puesto sus conocimientos sobre el ecosistema al servicio de la Globalización y sus megaobras. Estaba este hombre allí, argumentando la importancia desde el supuesto punto de vista sustentable de un proyecto australiano que él había avalado en Formosa, para sustituir bosques deprimidos con agricultura extensiva. No lo podíamos creer, porque en el momento en que se debatió ese tema llegamos a cortar la calle frente a la Casa de Formosa en Buenos Aires y yo personalmente había estado allí durante horas con un megáfono denunciando el hecho. Así que en esa reunión del supuesto equipo de gobierno que venía, lo primero que encontramos fue que se estaba alabando, mostrando como un paradigma, algo que nosotros habíamos considerado en su momento el mayor despropósito. Se pierde a veces la brújula y uno se pregunta: ¿qué está pasando? ¿Cómo podés dialogar cuando al otro le parece fantástico lo que a vos te parece horrible?
- En la lucha global contra los transgénicos, los sindicatos, pero sobre todo las ONG, han tenido un protagonismo decisivo. En Argentina, las ONG no han tenido el desarrollo que evidencian en otros lugares, lo cual hace que el GRR sea una expresión un tanto solitaria.
- Bueno, hemos cumplido con las generales de la ley. Muchos militantes de los setenta que volvieron en los ochenta, aprendieron en Europa el camino fácil de las ONG, de transformar las propuestas revolucionarias en proyectos subsidiados. Creo que eso ayudó a neutralizar a muchos líderes que estaban por el cambio, y se dedicaron a sobrevivir transformando una ONG en una microempresa. Como lo señalas, ese fenómeno aquí se da con menor fuerza, quizás porque nosotros no tuvimos tanta ayuda como otros países, debido a la soberbia argentina. En la medida en que la Argentina se vendía como un país del primer mundo, muchos países centrales se negaron a mandar los mismos subsidios que transferían a otros países que humildemente reconocían que eran pobres, como Perú o Bolivia. Nosotros tenemos un problema muy grave con la visión que nosotros mismos tenemos de la Argentina, y es una traba muy grande porque nos impide reconocer el grado de enfermedad terminal que padecemos, y la terapia intensiva que necesitamos. No podemos encontrar las soluciones, porque no somos capaces de hacer el diagnóstico. Como GRR, en cierta medida, estamos algo solos. No obstante, nos hemos encontrado con un crecimiento que nos supera. En dos años hemos pasado a tener influencias en áreas que nunca habíamos imaginado, tenemos un rol decisor en algunos aspectos, y tenemos niveles de diálogo con algunas organizaciones que nos hacen sentir sensaciones de vértigo. Quizás todo esto sucede porque estamos expresando una nueva corriente de pensamiento, en un área que fue abandonada por la dirigencia política argentina. O sea, somos los únicos que estamos diciendo ciertas cosas, y estamos machacando constantemente sobre el modelo decommoditisación; sobre la necesidad de la seguridad alimentaria; sobre rescatar la visión de la multifuncionalidad del campo para la Argentina. Asimismo la idea de retorno al campo, con todo lo que significa vivir en el campo que ya es una idea ajena al imaginario argentino, pues ni siquiera los productores agrarios reivindican el vivir en el campo, ellos viven en la ciudad.
- ¿Cómo evalúas el relacionamiento del GRR con la UITA?
- Para nosotros, uno de los acontecimientos más importantes en este campo de las relaciones y en esta etapa ha sido el respeto y la valoración que hemos sentido por parte de los compañeros de la UITA. Eso nos ha obligado a esmerarnos en una conducta y en un trabajo. De manera que nosotros depositamos muchas expectativas en esta relación de trabajo con la UITA y confiamos también en poderles aportarles en la empresa común y en los objetivos que nos convocan.
- A pesar de todo, ¿se puede?
- Se puede, no tengo dudas. Pero debemos reconocer y asumir que este modelo de exportación es suicida, que tenemos que empezar por priorizar el mercado interno y que tenemos que volver a las producciones alimentarias que nos hicieron famosos, que eran todas producciones de calidad: las mejores carnes, el mejor trigo, el mejor maíz. Ese era nuestro poder y era nuestra mayor cualidad: el producir pan para el mundo y el mejor pan, no como ahora que producimos basura para los animales europeos o los pollos brasileños. Es muy triste, nuestra soberbia es equiparable al grado de humillación y de deshonra en la que hemos caído como país. El problema está en nosotros, en la necesidad de instalar el debate y replantear estos grandes temas, en el movimiento obrero, en los productores, en los distintos sectores de la sociedad. Adecuarse a los nuevos tiempos, a las nuevas demandas, en las acciones de lucha pobladas de imaginación y osadía al estilo de las practicadas por la resistencia global. La gente debe dejar de delegar, debe tener más profundidad en la mirada y una mirada más global. Creo que durante los últimos tiempos desde el GRR hemos sembrado mucho y en algún momento se dará la explosión de verdor que surge después de la lluvia. Confiamos en que ello ocurra.
© Rel-UITA
[1] La Red Alerta Sobre Transgénicos (REDAST), se constituyó el 23 de setiembre de 1999. Rel-UITA estuvo representada por Enrique Terny, Secretario General del Sindicato Argentino de Trabajadores Fideeros (SATIF) y miembro del Comité Latinoamericano de la UITA.
[2] Ver SIREL AGROTÓXICOS, Nº 6, agosto de 2000. “A desalambrar, a desalambrar, que la Argentina es un poroto”. Entrevista con Adolfo Boy. Ver sección AGROTOXICOS en nuestra página Web: www.rel-uita.org


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