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miércoles, 6 de febrero de 2013

ARGENTINA: DE GUERRA RELAMPAGO POR MALVINAS A SU "TRATADO DE VERSALLES"

Articulo publicado en RT::.



Articulo realizado por Adrián Salbuchi basado en el espléndido trabajo realizado por el Dr.

Julio C. González (secretario Legal y Técnico del último gobierno de Perón),

"Los Tratados de Paz por la Guerra de las Malvinas: Desocupación y Hambre

para los Argentinos" (Ediciones del Copista, Córdoba, 2007).

_____

Argentina: de guerra relámpago por Malvinas a su "Tratado de Versalles"

01 de abril 2012 | 06:36 - Artículo completo en:

http://actualidad.rt.com/mas/blogs/salbuchi/blog_38194.html?rc=1

El 2 de abril marca el 30º aniversario de la recuperación militar de las

Islas Malvinas en el Atlántico Sur por

la Argentina durante el régimen cívico-militar entonces en el poder. Una

guerra relámpago que terminó 74 días más tarde, el 14 de junio, con la

rendición de las fuerzas argentinas ante la fuerza de tareas británica.

Aquello preparó el camino para lo que algunos años más tarde se

transformaría en el "Tratado de Versalles Argentino".

Fracaso diplomático

Muchos recordarán cómo la junta militar presidida por el general Leopoldo

Galtieri ocupó las desoladas Islas Malvinas; cómo Margaret Thatcher

inmediatamente despachó una flota de guerra de 127 embarcaciones con sus

naves insignia, los portaviones Invincible y Hermes a la cabeza junto a

docenas de caza-bombarderos para recuperar las islas; cómo el general

Alexander Haig, secretario de Estado del presidente norteamericano Ronald

Reagan hizo de cuenta que era "mediador" en el conflicto mientras el

secretario de defensa Caspar Weinberger enviaba equipamiento militar,

armamento y pertrechos por miles de millones de dólares -aviones de combate,

visores nocturnos, millones de litros de combustible, equipos de guerra y

apoyo logístico- para dar urgentísimo apoyo al esfuerzo bélico británico, lo

que también incluyó el uso de sus satélites militares secretos y de sus

bases en la Isla Ascensión en el Océano Atlántico a mitad de camino entre

Londres y las Malvinas.

La guerra

Muchos también recordarán las sangrientas batallas de aquella contienda que

se inició el 2 de mayo cuando un submarino nuclear británico, el Conqueror,

recibió la orden de Londres de hundir al crucero argentino ARA General

Belgrano ocasionando la pérdida de 323 marineros argentinos mientras el

mismo se hallaba navegando fuera de la zona de exclusión unilateralmente

dispuesta por los ingleses y en dirección contraria al teatro de guerra.

Poco después, la Argentina atacaría a toda la flota de guerra británica

hundiendo las naves Sheffield, Atlantic Conveyor, Coventry, Ardent y

Antelope. En total, murieron 649 combatientes argentinos y 255 británicos.

El resto es historia...

Treinta años después, escuchamos ecos de aquel conflicto en las vulgares

rencillas verborrágicas entre la presidente argentina Cristina Kirchner y el

premier británico David Cameron, con acusaciones mutuas de explotación y

derechos sobre el petróleo, "soberanía", "descolonización" y

"remilitarización de Atlántico Sur". Como dijera en mi artículo en RT

Español de fecha 11 de febrero, "¡Risas inglesas sobre Islas Malvinas!"

, todo esto no

es más que "mucho ruido y pocas nueces...".

La derrota

Porque el verdadero quid de la cuestión es que -igual que con todas las

naciones derrotadas en guerra por EE. UU., el Reino Unido y sus aliados-

Argentina también habría de sufrir su "Tratado de Versalles", igual al que

le fuera impuesto a la derrotada Alemana en 1919 tras la Primera Guerra

Mundial por esos mismos aliados victoriosos, ocasionándole horrendo

sufrimiento económico, financiero, social y político que aseguró que pocos

años después Adolfo Hitler y su movimiento nacionalsocialista recibiera

masivo apoyo popular del pueblo alemán. También aquí, el resto es

historia...

Pero los Aliados han aprendido muchas lecciones desde entonces. Al igual que

con Alemania, Austria, Japón, Italia e Irak, a la Argentina también era

preciso castigarla, sin embargo en lugar de ocuparla militarmente, a la

Argentina se la obligó a tragar una píldora casi igual de amarga...

Se le impuso la "democracia" en su falsa variante anglo-norteamericana,

profusamente financiada por los Dueños del Poder Global y sus sátrapas

locales, y taladrada en los cerebros de cada argentino a través de sus

poderosos multimedios locales y globales.

Con la imposición de aquella "democracia" en diciembre 1983, los sucesivos

presidentes desde Raúl Alfonsín (el "Sr. Hiperinflación 1989"), pasando por

Carlos Menem (gerenciador local del "Tratado de Versalles Argentino") y

Fernando De la Rúa (el "Sr. Colapso Financiero 2001"), hasta Néstor y

Cristina Kirchner en los últimos nueve años, todos le garantizaron a los

Dueños del Poder Global tres cosas fundamentales para ellos:

(1) Que la Argentina siempre se mantendría de rodillas antes sus victoriosos

enemigos;

(2) Que la Argentina jamás investigará el origen ilegítimo e ilegal de su

enorme Deuda Externa iniciada bajo el régimen ilegal cívico-militar, sino

que pagará y pagará década tras década, y

(3) Que la Argentina desmantelaría, desintegraría y destruiría sus fuerzas

armadas tanto material como moralmente, de manera de transformar a Argentina

en un país total y absolutamente desarmado ante un mundo terriblemente

peligroso.

Todo ello, resultado del "Tratado de Versalles Argentino".

Para empezar, el presidente Alfonsín hizo juzgar de manera pública y

bochornosa a miles de militares por violaciones de los derechos humanos, una

tarea necesaria sin dudas pero desnaturalizada a través de un vasto,

complejo y completo ejercicio de guerra psicológica que tuvo como resultado

que el pueblo argentino terminase odiando a sus instituciones militares, en

lugar de limitarse a expulsar a los criminales que se habían infiltrado en

sus filas. Ello tuvo el efecto de destruir a las Fuerzas Armadas

institucionalmente.

¿Puede imaginarse lo que ocurriría si EE. UU., Gran Bretaña, Francia e

Israel decidiesen juzgar pública y ampliamente a sus militares por los

genocidios perpetrados en África, Irak, Afganistán, Libia, Palestina, Serbia

y Panamá? No, no.... Eso solo le ocurre a los ejércitos vencidos: alemanes,

italianos, japoneses, árabes y argentinos. Y todo luego reforzado por

películas de historia-ficción hábilmente urdidas por las usinas de guerra

psicológica de Hollywood dedicadas a taladrar los cerebros de todo el mundo.

Un nuevo "Versalles"

En realidad, este Versalles argentino tiene nombre propio: "Tratado

Anglo-Argentino de Promoción y Protección de Inversiones" suscripto en

Londres el 11 de diciembre de 1990, y promulgado por el Congreso argentino

el 4 de noviembre de 1992 (Ley No. 24.184). Así, se coronó una larga serie

de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido que en febrero 1990 llevó

a la suscripción de un acuerdo formal mediante el cual el entonces

presidente Carlos Menem y su ministro de relaciones exteriores -el notorio

miembro de la Comision Trilateral y protegido de Rockefeller y Soros-

Domingo Cavallo, operarían como gerenciadores locales, promoviendo los

intereses británicos y norteamericanos en el país.

Ese acuerdo y tratado le darían al Reino Unido el control sobre las fuerzas

armadas argentinas, especialmente en la región de la inmensamente rica

Patagonia, donde ya existen vastas inversiones estadounidenses, británicas e

israelíes (Art. 5); nuestra economía se abriría y desregularía en forma

irrestricta (Art. 12) de manera que empresas estatales pudieran ser vendidas

y privatizadas a precio vil (petróleo, minería, ferrocarriles, autopistas,

líneas aéreas, electricidad, gas, agua, fondos de pensiones, servicios

postales, seguros, reaseguros, bancos... Su grito de guerra de entonces

parecía ser "¡Si se mueve, privatícenlo!"). Mientras tanto, a los

"inversores" extranjeros se les daba todo tipo de protección, derechos y

asistencia.

Aquel Tratado con el Reino Unido fue rápidamente sucedido por tratados

similares suscritos con Estados Unidos (Ley 24.184), y luego Francia,

Alemania, España, Holanda, Dinamarca, Suecia, Canada, Australia...

Hitos clave

El presidente Menem resultó ser un arma muy efectiva en manos del Reino

Unido y Estados unidos, en contra de la Argentina. Su canciller Guido Di

Tella llegó a la vergonzosa bajeza de describir las relaciones entre

Argentina y Estados Unidos como "carnales". Es fácil adivinar quién estaba

arriba y quién debajo...

Algunos hitos clave que condujeron al "Versalles Argentino":

· Agosto 1989: Se sanciona la Ley de Reforma del Estado No. 23.696 que

prepara el camino para las privatizaciones y desregulación, promoviendo el

reciclaje de los altamente devaluados bonos de la Deuda Externa argentina

para que los mega-bancos globales los pudieran utilizar para adquirir

activos del Estado Nacional, tomándolos a su valor total nominal;

· Septiembre 1989: La Reina Isabel II recibe en Londres en audiencia privada

y secreta al entonces senador Eduardo Menem (hermano de Carlos);

· Noviembre 1989: La Reina abre las sesiones del Parlamento británico

refiriéndose específicamente a las reanudadas relaciones diplomáticas con la

Argentina señalando que abrirían enormes oportunidades comerciales para el

comercio británico;

· Noviembre 1989: Lord Montgomery encabeza una misión comercial británica a

la Argentina para inventariar empresas públicas, recursos energéticos,

alimentarios, mineros y otros en la Argentina. ¡Regresó a Londres con una

gran sonrisa!

· 1991: Domingo Cavallo, ahora ministro de Economía, planifica con el

secretario del tesoro estadounidense Nicholas Brady, el así llamado Plan

Brady de canje de bonos de Deuda Externa. Tan redituable resultó este

proceso para banqueros y corporaciones globales que cuando George Bush

(padre) pierde las elecciones de 1992 y Brady se retiró del Gobierno, fundó

una consultora en materia de deuda pública latinoamericana asociándose a

Daniel Marx, el subsecretario clave de Cavallo en el proceso de canje de la

Deuda Externa argentina.

Las lecciones de esta historia...

Resulta mucho mejor (y es más fácil) evitar la ocupación militar de naciones

derrotadas, imponiéndoles en su lugar la variante anglo-norteamericana de la

"democracia". Ello se logra financiando a los peores elementos políticos

locales - a los más traidores - catapultándolos a puestos clave:

presidentes, ministros, senadores, diputados, jueces, y gobernadores. Luego,

todo lo que necesitan hacer es asegurarse que hagan exactamente lo que los

Dueños del Poder exigen que hagan.

A esto le llaman "democracia", y funciona realmente bien.... ¡Para los

Dueños del Poder Global, se entiende!

Ah, y también es importante asegurarse que los medios de difusión locales y

globales jamás le recuerden a la opinión pública:

(a) Que han sido derrotados;

(b) Que por más que a un "Tratado de Versalles" se lo llame por cualquier

otro nombre, siempre tendrá el mismo gusto amargo; y

(c) Que la "democracia" al estilo inglés y norteamericano es un Caballo de

Troya sumamente peligroso.

Adrian Salbuchi para RT Español


Adrian Salbuchi es analista político, autor, conferencista y comentarista en

radio y TV de Argentina. www.asalbuchi.com.ar

lunes, 28 de enero de 2013

"EL TRATADO DE VERSALLES DE LA ARGENTINA = OCUPACION DEL ESTADO NACION"




        

Fotos de Soberanía Argentina · Página de Soberanía Argentina

"EL TRATADO DE VERSALLES DE LA ARGENTINA = OCUPACION DEL ESTADO NACION"

Por Gabriel Fossa
https://www.facebook.com/gabriel.fossa

EL VERSALLES DE LA ARGENTINA.

¡Ay de los vencidos!


La Primera Guerra Mundial (1914-1918) fue una contienda tremenda en todo sentido de la palabra. Para tener una idea aproximada, digamos que en la batalla de Verdún murieron 530.000 hombres y en la ofensiva del Somme, las bajas superaron el millón. El saldo final de la gran Guerra fue de 10 millones de muertos y 20 millones de heridos y mutilados en el campo militar, sin contar las numerosas bajas civiles. Alemania, el país que no fue derrotado sino entregado por sus traidores de adentro, sufrió la peor parte con 2 millones de muertos. Había movilizado un ejército de 13 millones de hombres.

Las potencias vencedoras, lideradas por Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos e Italia, se instalaron en Versalles en Enero de 1919 para imponer sus condiciones a los vencidos.

El territorio alemán fue desmembrado, de modo que Francia se apropió de Alsacia, Lorena y la cuenca carbonífera del Sarre. A su vez, Austria fue separada “con prohibición de volver a formar parte de Alemania”; Polonia se quedó con Posnania y la Alta Silesia (Danzig pasó a llamarse Gdansk); Dinamarca con el Schleswig septentrional. La región de los sudetes pasó a formar parte de Checoeslovaquia y las colonias alemanas se repartieron entre Gran Bretaña, Francia, Japón y Bélgica. Por su parte, Italia se apropió de Trieste, Istria, el Tirol sur y el Trentino-Alto Adige.

Las Fuerzas Armadas alemanas fueron desmanteladas y de ese modo el ejército sólo podía contar con 100.000 hombres, la Armada con 15.000 y se disolvía la fuerza aérea. El servicio militar obligatorio fue suprimido.

También se disponía el desguace de la imponente maquinaria industrial alemana, principal competidora de Inglaterra y Francia. Así, 60.000 toneladas de maquinaria de las industrias Krupp fueron destruidas luego de Versalles. Los buques de la Marina Mercante alemana fueron confiscados como pago de indemnizaciones, y los aliados se apropiaron de 14.000 aviones alemanes. No se permitía a los alemanes poseer tanques ni blindados de ningún tipo.

Se prohibía la fabricación de submarinos y de buques que superaran determinado tonelaje, como asimismo la elaboración de material de guerra o de uso militar. A su vez, la producción de carbón mineral y hierro pasaban a estar bajo control de las potencias vencedoras.

Las onerosas condiciones se conocieron como el “Tratado de Versalles”, que fue suscripto el 28 de Junio de 1919 por el gobierno socialista de la recién creada República de Weimar. Los alemanes, por su parte, lo llamaron el “Diktat de Versalles” (Dictado de Versalles). En un documento complementario, dado a luz en París en 1921, se imponía a Alemania una deuda externa por indemnizaciones de guerra, que llegaba a los 132.000 marcos oro.

El Senado de los Estados Unidos rechazó ratificar el Tratado de Versalles. Uno de los miembros de la delegación norteamericana dijo: “Esto no es un tratado de paz. Puedo ver al menos once guerras en él”.

Al gobierno militarista del Kaiser Guillermo, le sucedió la Democracia. En Alemania se instalaron la miseria, el desempleo, la hiperinflación, el cierre de fuentes de trabajo, las cocinas de caridad, los dormitorios colectivos para indigentes, las huelgas, los motines, las barricadas, la violencia, las humillaciones públicas a los militares. Y una deuda externa impagable.

El quiebre del principio de autoridad, trajo el desorden y la decadencia moral. Surgieron los cabarets con los primeros travestidos, los prostíbulos de homosexuales, la prostitución infantil, el tráfico de morfina y cocaína, el arte decadente.

El caso de Argentina


¿Porqué traer a la memoria aquél Tratado de Versalles? Porque existen demasiadas analogías con la situación del país. Porque cuando se analizan los graves problemas que sacuden a la Argentina, nadie o casi nadie llega al nudo de la cuestión: estamos pagando el precio que nos imponen los vencedores de la Guerra de Malvinas.

Nos han dado el trato de país derrotado en una guerra, librada contra la primer potencia naval de la OTAN en Europa: Gran Bretaña. Potencia europea que tuvo el apoyo de otro país beneficiado con nuestra derrota: Chile. Y que hizo base en la Isla Ascensión, y empleó los servicios de información satelital de su aliado natural: los EEUU.

Veamos cuáles han sido los hechos que demuestran a las claras lo que afirmamos.

En el último tramo del Gobierno de facto, Domingo Felipe Cavallo abultó el endeudamiento externo público al sumarle la deuda de particulares con entes extranjeros. El Gobierno constitucional de Alfonsín legitimó la medida, declarando a la totalidad de la deuda externa “de legítimo abono”, a la vez que inició una campaña de repudio a la guerra de Malvinas, dando comienzo a la “leyenda negra” que hoy subsiste.

El mismo Gobierno entregó a Chile el Canal de Beagle, con lo cual el país entonces gobernado por Pinochet pasó a ser una potencia bioceánica, controlando el estratégico paso entre el Atlántico y el Pacífico, rompiendo la Doctrina del Derecho Internacional que establece: “Argentina en el Atlántico, Chile en el Pacífico”. Fue una compensación de guerra, al aliado táctico que suministraba información a Gran Bretaña durante la Guerra. Baste recordar el agradecido discurso de Margaret Thatcher a Pinochet “por salvar tantas vidas de soldados ingleses”, o las recientes declaraciones del General Mathei, ex Comandante de la FACH (Fuerza Aérea Chilena). Los ingleses reconocen que, un solo día que el radar chileno no estuvo operable, la aviación argentina hizo estragos entre la flota agresora.

También llegó la vertiginosa devaluación de la moneda en varios ceros, la inflación y la hiperinflación. Los ajustes e impuestazos. Como en Alemania luego de Versalles.

Los militares argentinos fueron a dar al banquillo de los acusados, tanto por la derrota de Malvinas cuanto por la victoria contra el terrorismo. Había que “desmilitarizar la Argentina”.

El Gobierno que sucedió a Alfonsín entregó a empresas o países extranjeros el petróleo, el gas, el carbón, los teléfonos, la energía eléctrica, el acero, la línea aérea de bandera con todas sus rutas, y los servicios de cloacas y agua potable. La vasta red ferrovial, que vertebraba la dilatada extensión del territorio nacional, fue suprimida. Los puertos, aeropuertos, rutas y autopistas fueron “privatizados”. Había que “vaciar” la Argentina.

Se suprimió el servicio militar obligatorio, se cerraron astilleros navales, fabricaciones militares y fábricas de aviones de la Fuerza Aérea. Se desmanteló la fábrica del misil de largo alcance “Cóndor”, la Fábrica del Tanque Argentino Mediano (TAM) y la CONEA (Comisión Nacional de Energía Nuclear) que había logrado un desarrollo admirable bajo la dirección del Almirante Castro Madero. Las FFAA fueron reducidas a su mínima expresión, con un presupuesto insuficiente, cerrándose cuarteles a la vez que se disolvían batallones y regimientos. Se eliminaron las hipótesis de conflicto. Había que “desarmar” la Argentina.

La industria nacional cayó ante la avalancha de productos importados subsidiados o ingresados por una “Aduana Paralela”, que inundaron el mercado. Comercios, fábricas y empresas de todo tipo fueron a la quiebra. La deuda externa creció en proporciones geométricas, alcanzando niveles descomunales, en paralelo con la corrupción y el descrédito de la clase política. Había que “empobrecer” la Argentina.

Similares resultados

Las semejanzas no terminan acá, ya que también se dieron similares resultados a partir de “nuestro” Versalles.

La legión de desocupados incluyó a millones de argentinos, la mitad de la población quedó sumergida bajo la línea de pobreza y la miseria pobló las villas suburbanas. La otrora orgullosa Argentina se convirtió en un país de mendigos, pululando por las calles y hurgando entre los residuos para comer.

Surgieron los “piqueteros”, organizados y adoctrinados por grupos marxistas, encapuchados y armados con garrotes, apoderándose por la fuerza de calles, rutas, puentes y accesos, sitiando a Buenos Aires como práctica revolucionaria, tomando por asalto comisarías, ministerios, estaciones de servicio. La corrupción de las costumbres, el auge de la droga, la perversión sexual y la inseguridad son moneda corriente en el país. Se multiplican los paros, las “tomas”, y las marchas de protesta.

Reducida a ser una republiqueta anarquizada, anémica, desarmada y en estado de indefensión, la Argentina está limitada a exportar soja y subsidiar piqueteros.

Éste es el resultado del “Diktat de Versalles” impuesto a nuestro país luego de Malvinas. Entenderlo así, es empezar a descubrir las verdaderas causas de nuestros males. Algo de lo que no se quiere hablar.-

Fuente: https://www.facebook.com/notes/gabriel-fossa/el-tradao-de-versalles-de-la-argentina-ocupacion-del-estado-nacion/183355415032522
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Foto: http://marcelopont.blogspot.com.ar/
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