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martes, 9 de octubre de 2012

Nenúfares: Las nuevas bases de Estados Unidos repartidas por el globo



De El Ciudadano - Chile
Pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con pocos soldados es la actual estrategia del Pentágono para mantener su hegemonía en el mundo. Desde las costas chilenas a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, Estados Unidos ha instalado más de 50 bases nenúfares y aspira a construir decenas de más. Una “una red mundial de fuertes fronterizos”, cuyo costo anual es de 250.000 millones de dólares. En Chile la avanzada la tienen en el Fuerte Aguayo, de la Armada chilena en Concón, donde mantienen un “Centro de Operaciones para Fuerzas de Paz”.

Lo primero que vi el mes pasado cuando entré en el avión de carga C-17 gris oscuro de la Fuerza Aérea fue un vacío, algo faltaba. Faltaba un brazo izquierdo, para ser exacto, cortado a la altura del hombro, temporalmente parchado y unido. Carne gruesa, pálida, manchada de un rojo brillante en los bordes. Parecía carne cortada en pedazos. La cara y lo que quedaba del resto del hombre estaban ocultas por mantas, un edredón con la bandera de Estados Unidos y un revoltijo de tubos y cintas, alambres, bolsas de goteo y monitores médicos.

Ese hombre y otros dos soldados gravemente heridos –uno con dos muñones donde había habido piernas, el otro al que le faltaba una pierna bajo el muslo– estaban entubados, inconscientes y acostados en camillas colgadas de las paredes del avión que acababa de aterrizar en la Base Aérea Ramstein, de Alemania. Un tatuaje en el brazo restante del soldado decía: “Muerte Mejor Que Deshonra”.

Pregunté a un miembro del equipo médico de la Fuerza Aérea por las víctimas semejantes que ven. Muchas, como en este vuelo, provienen de Afganistán, me dijo. “Muchas del Cuerno de África”, agregó. “En realidad, los medios hablan muy poco de eso”.

“¿De dónde de África?”, pregunté. Dijo que no lo sabía exactamente, pero sobre todo del Cuerno, a menudo con heridas graves. “Muchos de Yibuti”, agregó, refiriéndose a Camp Lemonnier, la principal base militar de Estados Unidos en África, pero también de “otros sitios” de la región.
Desde las muertes retratadas en la película La caída del halcón negro, en Somalia, hace casi 20 años, hemos oído poco, si algo, sobre víctimas militares estadounidenses en África (fuera de una extraña información de la semana pasada sobre tres comandos de operaciones especiales muertos, junto con tres mujeres identificadas por fuentes militares de Estados Unidos como “prostitutas marroquíes”, en un misterioso accidente automovilístico en Mali). La creciente cantidad de pacientes que llegan a Ramstein desde África descorre una cortina sobre una significativa transformación en la estrategia militar de Estados Unidos para el siglo XXI.

Es probable que esas víctimas sean la vanguardia de cantidades crecientes de soldados heridos provenientes de sitios muy alejados de Afganistán e Irak. Reflejan el creciente uso de bases relativamente pequeñas como Camp Lemonnier, que los planificadores militares ven como un modelo para futuras bases de Estados Unidos “esparcidas”, como explica un académico, “por regiones en las cuales Estados Unidos no ha mantenido anteriormente una presencia militar”.
Están desapareciendo los días en los que Ramstein era la base simbólica de Estados Unidos, un coloso del tamaño de una ciudad repleto de miles o decenas de miles de estadounidenses, supermercados, Pizza Huts y otras comodidades. Pero no imaginen ni por un segundo que el Pentágono está haciendo las valijas, reduciendo su misión global y volviendo a casa. En los hechos, sobre la base de los eventos de los últimos años, es posible que sea todo lo contrario. Mientras disminuye la colección de bases gigantes de la era de la Guerra Fría, la infraestructura de bases en ultramar ha estallado en tamaño y alcance.

Sin que lo sepa la mayoría de los estadounidenses, la creación de bases en todo el planeta está aumentando, gracias a una nueva generación de bases que los militares llaman “nenúfares” (como cuando una rana salta a través de un estanque hacia su presa). Son pequeñas instalaciones secretas e inaccesibles con una cantidad restringida de soldados, comodidades limitadas y armamento y suministros previamente asegurados.

En todo el mundo, de Yibuti a las selvas de Honduras, de los desiertos de Mauritania a las pequeñas Islas Cocos de Australia, el Pentágono ha estado buscando tantos nenúfares como puede, en tantos países como puede, lo más rápido posible. Aunque cuesta hacer las estadísticas, en vista de la naturaleza frecuentemente secreta de esas bases, es probable que el Pentágono haya construido más de 50 nenúfares y otras pequeñas bases desde el año 2000, mientras explora la construcción de docenas más.

Como explica Mark Gillem, autor de America Town: Building the Outposts of Empire, el nuevo objetivo es “evitar” las poblaciones locales, la publicidad y la posible oposición. “Para proyectar su poder”, dice, Estados Unidos quiere “puestos avanzados aislados e independientes ubicados estratégicamente” en todo el mundo. Según algunos de los más fuertes propugnadores de la estrategia en el Instituto de la Empresa Estadounidense, el objetivo debe ser “crear una red mundial de fuertes fronterizos”, con los militares estadounidenses, “la ‘caballería global’ del Siglo XXI”.
Semejantes bases nenúfares se han convertido en una parte crítica de una estrategia militar de Washington en desarrollo que apunta a mantener la dominación global de Estados Unidos haciendo mucho más con menos en un mundo cada vez más competitivo, cada vez más multipolar. Es bastante notable, sin embargo, que esta política de ajuste de las bases globales no haya recibido casi ninguna atención pública, ni una supervisión significativa del Congreso. Mientras tanto, como lo muestra la llegada de las primeras víctimas de África, los militares de Estados Unidos se están involucrando en nuevas áreas del mundo y en nuevos conflictos, con consecuencias potencialmente desastrosas.

TRANSFORMACIÓN DEL IMPERIO DE BASES

Se podría pensar que los militares de Estados Unidos se encuentran en un proceso de reducir, en lugar de expandir, su poco apercibida pero enorme colección de bases en el exterior. Después de todo, fueron obligados a cerrar toda la colección de 505 bases, de mega a micro, que construyeron en Irak, y ahora están iniciando el proceso de reducir sus fuerzas en Afganistán. En Europa, el Pentágono sigue cerrando sus masivas bases de Alemania y pronto sacará dos brigadas de combate de ese país. Se planea que la cantidad de tropas globales se reduzca en unos 100.000 soldados.
Sin embargo, Estados Unidos sigue manteniendo su mayor colección de bases de toda la historia: más de 1.000 instalaciones militares fuera de los 50 Estados y de Washington DC. Incluye, desde bases de décadas de antigüedad en Alemania y Japón a bases totalmente nuevas de drones en Etiopía y las islas Seychelles en el Océano Índico, e incluso balnearios para veraneantes militares en Italia y Corea del Sur.

En Afganistán, la fuerza internacional dirigida por Estados Unidos todavía ocupa más de 450 bases. En total, los militares de Estados Unidos tienen alguna forma de presencia de sus tropas en aproximadamente 150 países extranjeros, para no mencionar 11 fuerzas de tareas de portaaviones –esencialmente bases flotantes– y una presencia militar significativa, y creciente, en el espacio. Estados Unidos gasta actualmente unos 250.000 millones de dólares al año en mantener bases y tropas en el exterior.


Algunas bases, como la de la Bahía de Guantánamo, en Cuba, datan de finales del Siglo XIX. La mayoría se construyeron o se ocuparon durante la Segunda Guerra Mundial o justo después, en todos los continentes, incluida la Antártida. Aunque los militares de Estados Unidos desocuparon cerca de un 60% de sus bases en el exterior después del colapso de la Unión Soviética, la base de infraestructura de la Guerra Fría permaneció relativamente intacta, con 60.000 soldados estadounidenses que permanecieron sólo en Alemania, a pesar de la ausencia de una superpotencia enemiga.

Sin embargo, en los primeros meses de 2001, incluso antes de los ataques del 11-S, el gobierno de Bush lanzó una importante reestructuración de bases y tropas que continúa ahora con el “pivote Asia” de Obama. El plan original de Bush era cerrar más de un tercio de las bases de la nación en el exterior y trasladar tropas hacia el este y el sur, más cerca de zonas de conflicto previstas en Medio Oriente, Asia, África y Latinoamérica. El Pentágono comenzó a concentrarse en la creación de “bases operativas avanzadas” más pequeñas y flexibles e incluso “sitios de cooperación” aún más pequeños o sea “nenúfares”. Las grandes concentraciones de tropas se restringirían a una cantidad reducida de “bases operativas principales” (MOBs por sus siglas en inglés), –como Ramstein, Guam, en el Pacífico, y Diego García, en el Océano Índico– que debían expandirse.
A pesar de la retórica de consolidación y cierre que acompañó este plan, en la era posterior al 11-S, en realidad, el Pentágono ha estado expandiendo drásticamente su infraestructura básica, incluidas docenas de importantes bases en cada país del Golfo Pérsico con la excepción de Irán y en varios países centroasiáticos críticos para la guerra en Afganistán.

REINICIAN LA EXPANSIÓN DE LAS BASES

El “pivote hacia Asia” anunciado recientemente por Obama señala que Asia oriental estará en el centro de la explosión de bases nenúfares y eventos relacionados. En Australia se están estableciendo marines de Estados Unidos en una base compartida en Darwin. En otros sitios, el Pentágono se dedica a planes para una base de drones y vigilancia en las islas Cocos de Australia y despliegues en Brisbane y Perth. En Tailandia, el Pentágono ha negociado derechos de nuevas visitas de la Armada y un “centro de ayuda para desastres” en U-Tapao.

En las Filipinas, donde el gobierno expulsó a Estados Unidos de la masiva Base Aérea Clark y la Base Naval Subic Bay a principios de los años noventa, hasta 600 soldados de las fuerzas especiales han estado operando silenciosamente en el sur del país desde enero de 2002. El mes pasado, los dos gobiernos llegaron a un acuerdo sobre el uso futuro por parte de Estados Unidos de Clark y Subic, así como otros centros de reparación y suministro de la era de la Guerra de Vietnam. Como señal del cambio de los tiempos, los funcionarios estadounidenses, incluso, firmaron en 2011 un acuerdo de defensa con su antiguo enemigo, Vietnam, y han iniciado negociaciones para el creciente uso de puertos vietnamitas por la Armada.

En otros sitios de Asia, el Pentágono ha reconstruido una pista de aterrizaje en la pequeña isla Titian, cerca de Guam, y considera futuras bases en Indonesia, Malasia y Brunei, mientras impulsa vínculos militares más estrechos con India. Sus fuerzas armadas realizan cada año unos 170 ejercicios militares y 250 visitas a puertos en la región. En la isla Jeju, de Corea del Sur, los militares coreanos construyen una base que formará parte del sistema de defensa de misiles de Estados Unidos, a la cual tendrán acceso regularmente las fuerzas estadounidenses.

“Simplemente, no podemos estar en un solo sitio para hacer todo lo necesario”, dijo el comandante del Comando Pacífico, el almirante Samuel Locklear III. Para los planificadores militares, “hacer todo lo necesario” se define claramente como el aislamiento y (en la terminología de la Guerra Fría) “contención” de China, la nueva potencia de la región. Esto significa evidentemente “salpicar” nuevas bases por toda la región, agregándolas a las más de 200 bases estadounidenses que han cercado China durante décadas en Japón, Corea del Sur, Guam y Hawái.

Y Asia es sólo el comienzo. En África, el Pentágono ha creado silenciosamente “cerca de una docena de bases aéreas” para drones y vigilancia desde 2007. Aparte de Camp Lemonnier, sabemos que los militares han creado o crearán pronto instalaciones en Burkina Faso, Burundi, la República Centroafricana, Etiopía, Kenia, Mauritania, São Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sudán del Sur, y Uganda. El Pentágono también ha investigado la construcción de bases en Argelia, Gabón, Ghana, Mali y Nigeria, entre otros sitios.

El próximo año, una fuerza del tamaño de una brigada de 3.000 soldados, y “posiblemente más”, llegará para realizar ejercicios y misiones de entrenamiento en todo el continente. En el cercano Golfo Pérsico, la Armada está desarrollando una “base avanzada flotante”, o “buque-madre”, para que sirva de “nenúfar” flotante a helicópteros y patrulleras, y ha estado involucrada en un masivo aumento de las fuerzas en la región.

En Latinoamérica, después de la expulsión de los militares de Panamá en 1999 y de Ecuador en 2009, el Pentágono ha creado o actualizado nuevas bases en Aruba y Curaçao, Chile, Colombia, El Salvador y Perú. En otros sitios, el Pentágono ha financiado la creación de bases militares y policiales capaces de albergar fuerzas estadounidenses en Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Costa Rica, e incluso en Ecuador. En 2008, la Armada reactivó su Cuarta Flota, inactiva desde 1950, para patrullar la región. Los militares pueden desear una base en Brasil y trataron infructuosamente de crear bases, supuestamente para ayuda humanitaria y de emergencia en Paraguay y Argentina.

Finalmente, en Europa, después de llegar a los Balcanes durante las intervenciones de los años noventa, las bases estadounidenses se han desplazado hacia el este a algunos de los Estados del bloque oriental del ex imperio soviético. El Pentágono desarrolla actualmente instalaciones capaces de apoyar despliegues rotativos, del tamaño de brigadas en Rumania y Bulgaria, y una base de defensa de misiles e instalaciones de aviación en Polonia. Previamente, el gobierno de Bush mantuvo dos instalaciones ocultas (prisiones secretas) de la CIA en Lituania y en Polonia. Ciudadanos de la República Checa rechazaron una base de radar planificada para el sistema de defensa de misiles del Pentágono, que aún no ha sido probado, y ahora Rumania recibirá misiles basados en tierra.

UN NUEVO MODO DE GUERRA DE ESTADOS UNIDOS

Un nenúfar en una de las islas en el Golfo de Guinea de São Tomé y Príncipe, frente a la costa occidental, rica en petróleo, de África, ayuda a explicar lo que está sucediendo. Un funcionario estadounidense ha descrito la base como “otra Diego García”, refiriéndose a la base del Océano Índico que ha ayudado a asegurar décadas de dominación de Estados Unidos sobre los suministros de energía de Medio Oriente. Sin la libertad de crear nuevas grandes bases en África, el Pentágono está utilizando São Tomé y una creciente colección de otros nenúfares en el continente en un intento de controlar otra región crucial rica en petróleo.

Mucho más allá de África Occidental, la competencia del Gran Juego del Siglo XIX por Asia Central ha vuelto de verdad, y esta vez de modo global. Se extiende a tierras ricas en materias primas de África, Asia y Suramérica, mientras Estados Unidos, China, Rusia y miembros de la Unión Europea se enfrentan en una competencia cada vez más intensa por la supremacía económica y geopolítica.
Mientras Pekín, en particular, ha participado en esta competencia de una manera sobre todo económica, marcando el globo con inversiones estratégicas, Washington se ha concentrado implacablemente en la fuerza militar como su baza global, marcando el planeta con nuevas bases y otras formas de poder militar. “Olviden las invasiones a gran escala y las amplias ocupaciones en el continente eurasiático”, escribió Nick Turse sobre esta nueva estrategia militar del Siglo XXI. “En vez de eso piensen en fuerzas de operaciones especiales… ejércitos testaferros… militarización del espionaje y de la inteligencia… aviones drones sin tripulación… ataques cibernéticos y operaciones conjuntas del Pentágono con agencias gubernamentales ‘civiles’ cada vez más militarizadas”.
A esta incomparable potencia aérea y naval de largo alcance hay que agregar ventas de armas que superan a cualquier nación de la Tierra; misiones humanitarias y de ayuda en desastres que sirven claramente a fines de inteligencia militar, patrullas y funciones de “corazones y mentes”; el despliegue rotativo de fuerzas regulares de Estados Unidos en todo el globo; visitas a puertos y un despliegue expansivo de ejercicios militares conjuntos y misiones de entrenamiento que dan a los militares de Estados Unidos una presencia de facto en todo el mundo y que ayudan a convertir a militares extranjeros en fuerzas testaferras.

CADA VEZ MÁS BASES NENÚFARES

Los planificadores militares prevén un futuro de interminables intervenciones a pequeña escala en las cuales una gran colección de bases, geográficamente dispersas, siempre estarán preparadas para un acceso operativo instantáneo. Con bases en la mayor cantidad de sitios posibles, los planificadores militares quieren estar en condiciones de volverse hacia otro país convenientemente cercano si Estados Unidos no puede utilizar una cierta base, como fue el caso en Turquía antes de la invasión de Irak. En otras palabras, los funcionarios del Pentágono sueñan con una flexibilidad casi ilimitada, la capacidad de reaccionar con notable rapidez ante eventos en cualquier parte del mundo y, por lo tanto, algo que se acerque a un control militar total del planeta.

Más allá de su utilidad militar, las bases nenúfares y otras formas de proyección del poder son también instrumentos políticos y económicos utilizados para construir y mantener alianzas y asegurar un acceso privilegiado de Estados Unidos a mercados, recursos y oportunidades de inversión en el extranjero. Washington planifica utilizar bases nenúfares y otros proyectos militares para atar a países en Europa Oriental, África, Asia y Latinoamérica lo más estrechamente posible a los militares de Estados Unidos, y así a la continua hegemonía político-económica de Estados Unidos. En conclusión, los funcionarios estadounidenses esperan que el poderío militar arraigue su influencia y mantenga la mayor cantidad posible de países dentro de una órbita estadounidense, en una época en la cual, algunos están afirmando su independencia todavía con más fuerza y gravitan hacia China y otras potencias ascendientes.

ESOS PELIGROSOS NENÚFARES

Aunque la dependencia de pequeñas bases pueda sonar más inteligente y más económica que mantener inmensas bases que a menudo han creado enojo en sitios como Okinawa y Corea del Sur, los nenúfares amenazan la seguridad global y de Estados Unidos de varias maneras:
Primero, el lenguaje “nenúfar” puede ser engañoso e intencionalmente o de otra manera esas instalaciones pueden crecer rápidamente hasta convertirse en inmensas bestias.
Segundo, a pesar de la retórica sobre la extensión de la democracia que sigue perdurando en Washington, la construcción de más nenúfares garantiza, en realidad, la colaboración con un número creciente de regímenes despóticos, corruptos y asesinos.

Tercero, existe un modelo bien documentado del daño que las instalaciones militares de diversos tamaños infligen a las comunidades. Aunque los nenúfares parecen prometer aislamiento de una oposición local, con el tiempo sucede a menudo que incluso las bases pequeñas causan enojo y movimientos de protesta.

Finalmente, una proliferación de nenúfares significa la militarización progresiva de grandes áreas del globo. Como los verdaderos nenúfares –que en realidad son malezas acuáticas–, las bases tienden a crecer y reproducirse incontrolablemente. Por cierto, las bases tienden a engendrar bases, creando razas de bases con otras naciones, aumentando las tensiones militares y desalentando las soluciones diplomáticas de conflictos. Después de todo, ¿cómo reaccionaría Estados Unidos si China, Rusia o Irán construyeran aunque sea una sola base nenúfar propia en México o en el Caribe?
Para China y Rusia en particular, más bases estadounidenses cerca de sus fronteras amenazan con provocar nuevas guerras frías. Más inquietante aún, la creación de nuevas bases para proteger contra una supuesta futura amenaza militar china puede llegar a convertirse en una profecía que se autorrealice: semejantes bases en Asia crearán probablemente la amenaza contra la cual supuestamente se deben proteger, haciendo que una catastrófica guerra contra China sea más probable, no menos.

Es alentador, sin embargo, que las bases en el extranjero hayan comenzado a generar un escrutinio crítico a través del espectro político desde la senadora republicana Kay Bailey Hutchison y el candidato presidencial republicano Ron Paul al senador demócrata Jon Tester y el columnista del New York Times Nicholas Kristof. Mientras todos buscan medios de reducir el déficit, el cierre de bases en el extranjero posibilita ahorros fáciles. Por cierto, cada vez más personajes influyentes reconocen que el país simplemente no se puede permitir más de 1.000 bases en el extranjero.

Gran Bretaña, como otros imperios anteriores, tuvo que cerrar la mayor parte de sus bases restantes en el extranjero en medio de una crisis económica en los años sesenta y setenta. Estados Unidos se moverá indudablemente en esa dirección tarde o temprano. La única pregunta es si el país renunciará a sus bases y reducirá su misión global voluntariamente o si seguirá el camino de Gran Bretaña como potencia en decadencia obligada a renunciar a sus bases desde una posición de debilidad.

Por cierto, las consecuencias de no elegir otro camino van más allá de los motivos económicos. Si continúan la proliferación de los nenúfares, de las fuerzas de operaciones especiales y las guerras de drones, es probable que Estados Unidos se enfrente a nuevos conflictos y nuevas guerras, generando formas desconocidas de reacción e indecible muerte y destrucción. En ese caso, más vale que nos preparemos para la llegada de muchos más vuelos –desde el Cuerno de África hasta Honduras– que no sólo transporten amputados, sino ataúdes.
David Vine
*Profesor en la American University en Washington
Tomdispatch
LEA ADEMÁS: La base de Estados Unidos en Concón para la “guerra urbana”

lunes, 2 de julio de 2012

PARAGUAY: maniobra política de Estados Unidos

El día del cese, legisladores negociaban instalar una base militar Destitución de Lugo, maniobra política de Estados Unidos



Stella Calloni.-Mientras se realizaba el juicio político exprés contra el presidente democráticamente electo de Paraguay, Fernando Lugo, el pasado 22 de junio, considerado ilegal por los países vecinos, diputados paraguayos se reunían con militares de Estados Unidos para negociar la instalación de una base castrense en el Chaco, territorio extenso y despoblado del país sudamericano.

El legislador José López Chávez, quien respondía al grupo disidente del Partido Colorado (la Unace) –encabezado por el general golpista Lino Oviedo, con el cual tiene algunas diferencias– y es presidente de la Comisión de Defensa de la cámara baja, expresó su esperanza en que Estados Unidos instale bases militares en el Chaco, según fuentes de ABC Color (www.abccolor.com.py).

De acuerdo con ese medio, el más poderoso complejo mediático de la derecha en Paraguay y clave en la destitución de Lugo, el diputado López Chávez –acusado de conductas mafiosas– confirmó que dialogó con jefes militares estadunidenses sobre la posibilidad de instalar bases, aunque el tema está siendo analizado por el Pentágono

En declaraciones a una radiodifusora paraguaya (789 AM), el legislador argumentó que es necesario instalar dichas bases, ya que, según su apreciación, Bolivia constituye una amenaza para Paraguay, debido a la carrera armamentista que desarrolla. Asimismo alega que su país necesita mejorar su seguridad en las zonas despobladas.

La ayuda humanitaria

El posible acuerdo bilateral llevaría ayuda humanitaria de tropas estadunidenses para la población local. Como se sabe, la acción cívica y la ayuda humanitaria, que ya han realizado tropas de Estados Unidos en Paraguay, a las que se dio inmunidad diplomática en mayo de 2005, es un esquema de contrainsurgencia, espionaje y control poblacional y territorial.

Según las fuentes, esa propuesta tomó estado público el pasado 23 de junio, luego de un encuentro entre referentes de la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados con un grupo de generales de Estados Unidos, el cual llegó al país para dialogar sobre eventuales acuerdos de cooperación.

Esta podría ser una de las causas de la rapidez con que se sacó a Lugo del gobierno, por los compromisos con el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Sudamericanas, lo que no habría permitido avanzar en el proceso de bases castrenses.

En 2009 Lugo había rechazado, aunque débilmente, la posibilidad de grandes maniobras del Comando Sur en Paraguay, aduciendo los compromisos con naciones asociadas.
Pero desde mayo de 2005 –antes de la llegada de Lugo al gobierno– se permitió el ingreso de tropas estadunidenses a Paraguay con inmunidad, permiso de libre tránsito y permanencia para sus soldados con vigencia hasta diciembre de 2006, prorrogable automáticamente, como entonces publicó este periódico.

Fue uno de los golpes más fuertes que Washington asestó contra el Mercosur, el cual renunció así a su poder jurisdiccional, ya que las tropas pueden trasegar armamento, equipo y medicamentos y actuar en cualquier lugar del territorio, y sin nuevas autorizaciones en esos momentos entraron un contingente de 400 soldados –el primero– y grupos especiales.
En realidad, este tipo de tropas nunca se fueron de Paraguay. Cuando el dictador Alfredo Stroessner fue derrocado por un golpe entre amigos en febrero de 1989 se mantuvieron en el poder militares que habían participado en su larga dictadura (1954-1989).

Paraguay perdió el derecho de investigar los delitos que pudieran cometer las tropas extranjeras y no podrá demandar a Washington ante la Corte Penal Internacional, violando así su legislación.
En Paraguay, informes detallados de analistas militares advirtieron sobre la poderosa infraestructura de Estados Unidos en un país de importancia geoestratégica, porque limita con Bolivia, Brasil, Argentina y está relativamente cerca de otros donde hay bases castrenses estadunidenses.
Los militares del Comando Sur han marcado el territorio que está sobre el extenso acuífero guaraní, uno de los más grandes de agua potable del mundo, ubicado en la triple frontera que tiene Paraguay con Argentina y Brasil.

Según los informes castrenses, todos los cuarteles paraguayos cercanos a las fronteras están preparados como infraestructura para tropas estadunidenses, las cuales incluso han cavado pozos artesianos para agua potable, supuestamente para campesinos, que en realidad éstos no utilizan.
Así, el cuartel Mariscal Estigarribia, situado a sólo 250 kilómetros de Bolivia, tiene una pista de casi 3 mil 800 metros de largo, en un país que tiene escasas fuerzas aéreas.
Ésta fue construida por tropas estadunidenses, las cuales la modernizaron en años recientes y está diseñada para recibir aviones Galaxy y B-52, así como otras aeronaves portadoras de equipo y armamento de gran escala; también está preparada la pista de la base de Palmerola, en Honduras.
De la misma manera, allí pueden ubicarse miles de soldados si se requiere hacerlo en cualquier momento. Está catalogada como una de las bases con infraestructura más poderosa de Estados Unidos en América Latina.

Sin embargo, es evidente que ante la ofensiva en marcha contra los gobiernos de Sudamérica que posibilitaron un escenario golpista en Bolivia y Paraguay, en junio de este año, así como conatos desestabilizadores en Argentina, se necesita ubicar más tropas en ese lugar estratégico.
La noticia de los acuerdos mencionados entre los diputados ligados con la dictadura pasada y los generales estadunidenses no sorprende en estas circunstancias. Y precisamente en un país donde la lucha por las tierras robadas y mal habidas, como las caracterizó la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia, el conflicto social es cuestión permanente.

Para los campesinos, recuperar sus tierras es cuestión de vida o muerte. Especialmente por los ataques de los llamados brasiguayos y sus grupos de choque, empresarios soyeros de Brasil, pero como sostiene Martín Almada, defensor de los derechos humanos, forman parte de las grandes corporaciones, como Monsanto, que avanzan sobre el continente.
Detrás de la destitución de Lugo hay elementos que deben verse como un ataque estratégico para el proyecto de desestabilización, tendiente a golpear la integración latinoamericana.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/07/01/mundo/025n1mun

martes, 12 de junio de 2012

NUEVA BASE MILITAR DE ESTADOS UNIDOS EN CHILE ES AMENAZA PARA LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS

General Douglas Frazer, comandante del Comando Sur (derecha), en su visita a Chile. FOTO: Subsecretaría de Defensa

NUEVA BASE MILITAR DE ESTADOS UNIDOS EN CHILE ES AMENAZA PARA LA SOBERANÍA DE LOS PUEBLOS

Martes 12 de junio de 2012 por CEPRID

COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA (CISPAL)

CEPRID

Chile, la patria de O´Higgins, Mistral, Neruda, Allende y cien más, va camino de convertirse en aliado incondicional del imperio en América del Sur. El Comando Sur de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, (SOUTHCOM), a un costo superior a los 500 mil dólares construyó el Fuerte Aguayo, el que fue inaugurado el pasado jueves 5 de abril, por el embajador de Estados Unidos, Alejandro Wolff, y representantes de las Fuerzas Armadas de Chile.

Dijeron que el Fuerte Aguayo de Concón, es una nueva instalación de entrenamiento militar. La solemne ceremonia se realizó durante el desarrollo del ejercicio anual “PKO Américas”, que reúne a “fuerzas de paz” de 12 países del hemisferio, pero en realidad ese Fuerte es una nueva base militar de Estados Unidos para, desde Chile, amenazar la paz y soberanía de nuestras patrias. La nueva instalación militar ha asido diseñada para entrenar a las fuerzas represivas del Continente en acciones de “guerra urbana” de conformidad con las doctrinas contrainsurgentes de la Casa Blanca, ejecutadas por la CIA y el Pentágono. Esta Base simula una zona urbana integrada con 8 modelos de edificios que sirven para “ejecutar operaciones de mantención de la paz o de estabilidad civil”, según indica la misma Embajada de Estados Unidos. Las novísimas construcciones militares demuestran la existencia de las estrechas relaciones militares entre Chile y Estados Unidos que han ido consolidándose durante el gobierno de las derechas herederas del pinochetismo. Desde Chile se informó que en septiembre de 2011, el Ministerio de Defensa de Chile firmó un acuerdo de cooperación con el general Douglas Frazer, comandante de SOUTHCOM. En su oportunidad, Frazer propuso la creación de “protocolos” para apoyar a países afectados por desastres naturales, proporcionándoles asistencia militar, pero esa fue una tapadera del verdadero objetivo del Fuerte Aguayo: entrenamiento a las fuerzas policiales y militares para reprimir a las organizaciones populares con el uso de los métodos más sofisticados, modernos y de elevada tecnología.

Pese al cerco informativo impuesto por Piñera, el pueblo ya conoció de esta barbaridad que viola la soberanía, tanto que diputados chilenos de diversa tendencia ideológica, rechazaron la iniciativa por considerarla de injerencia y porque allí se brindará entrenamiento militar a policías chilenos. "Está ayudando al entrenamiento de otras fuerzas, no simplemente las chilenas", reveló Alejandro Wolff, representante de Washington

La cuestión no se queda sólo en el Fuerte Aguayo de Concón sino que va más allá de toda cooperación. Recuérdese que la visita de Obama a Chile fue aprovechada para la firma de un tratado de cooperación con la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (FEMA), materializada en marzo del 2011. “La agencia estadounidense está preparada para actuar en escenarios de “emergencia nacional” que conllevan a la instauración de un estado de excepción y la suspensión de garantías constitucionales. En enero de 2012, luego de decretar zona de catástrofe a Torres del Paine, Piñera solicitó la asistencia de FEMA para controlar la evolución de los incendios.

Dirigentes políticos y líderes sociales señalaron que “los protocolos de “asistencia humanitaria” que provienen de Estados Unidos no han estado exentos de críticas, sobre todo por su actuación en Haití. Ramas del Comando Sur también incluyen el Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad, ex Escuela de las Américas. Considerando que por ella transitaron personajes como el dictador panameño, Manuel Noriega, el dictador boliviano, Hugo Banzer, y el ex jefe de la DINA de Augusto Pinochet, Manuel Contreras, cabe preguntarse qué intenciones posee Estados Unidos para financiar bases de entrenamiento en nuestro país, dijeron.

El periodista Armando Romero denunciaba que el Ministro de Defensa de Chile, Andrés Allamand “se está graduando con honores en la carrera del terrorismo de Estado. Lo que soñara en su juventud, cuando participaba de atentados terroristas, junto a su amigo y ex Ministro de Defensa Francisco Vidal […] en el tristemente recordado comando Rolando Matus.

Para el analista Romero no existe duda del carácter represivo e injerencista de Estados Unidos. Así, la participación de Fuerzas Especiales de Carabineros, en el ejercicio anual de los cascos azules de la ONU (Peacekeeping Operations Americas), en el Fuerte Aguayo de Concón, la intervención de la Escuela de las Américas (School of the Americas), significa una nueva etapa de penetración en la región que se incrementa con Piñera que permitió la realización del Consejo Militar es este año, en el que tuvo destacada actuación Stephen Johnson, director del Área de Latinoamérica del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de Estados Unidos, notable agencia de la penetración imperial caracterizada por sus labores desestabilizadoras de gobiernos “peligrosos” o “indeseables” para los intereses de Washington.

En ese Consejo Militar, el Comandante en Jefe del Ejército de Chile, Juan Miguel Fuente-Alba señaló sin ambages la necesidad de un análisis “relacionado con los eventuales roles que podrían asumir las Fuerzas Armadas y el Ejército en particular, dados los complejos y actuales escenarios que se generan en el ámbito de la seguridad, al momento de preservar los valores, intereses y bienes que la propia sociedad busca cautelar”. En otras palabras, los militares chilenos están y estarán en guerra con los mismos parámetros del fascismo pinochetista.

Como para no dejar dudas, afirmó: “podrían surgir nuevas responsabilidades que deberían estar claramente identificadas, comprendidas e implementadas por el Ejército”. Esto es las supuestas responsabilidades relacionadas con situaciones de catástrofe “o frente a las llamadas nuevas amenazas”. Más claro no canta un gallo. Es más, con total cinismo Estados Unidos, ha utilizado a las Naciones Unidas para justificar la instalación del Fuerte Aguayo para entrenar a los Carabineros chilenos y policías de otros países en el “arte” de reprimir la protesta social y la lucha por la soberanía que se desarrolla en Chile y en Latinoamérica.

“La Democracia en América Latina tiembla cada vez que las fuerzas armadas hablan de protegerla”

Romero sostenía que un grupo del Observatorio de la SOA visitó al Ministro de Defensa, Andrés Allamand, sosteniendo una reunión de coordinación de los acuerdos de cooperación. Los planes de la represión interna (que es la única acción real, concreta, que los uniformados armados han hecho en el país) vuelven a hacer ruido. Buscan incorporar al Ejército en la represión ciudadana… Con el General Fuente-Alba a la cabeza del Ejército, se ha ido desarrollando su doctrina represiva: "Sabemos que la esencia de nuestra tarea es y debe seguir siendo la defensa de la integridad territorial. No obstante, podrían surgir nuevas responsabilidades que deberían estar claramente identificadas, comprendidas e implementadas por el Ejército", recalcó la máxima autoridad del Ejército. Recuerda que fue sobreseído, por la Justicia Militar, de las acusaciones por su participación en la Caravana de la Muerte […] y nombrado, pese a todo por el gobierno Bachelet. Sus comentarios no son para dejarlos pasar. Un militar que se siente depositarios del legado de Pinochet y que promueve el cierre de los juicios a los criminales de la dictadura.

Por su parte, los Carabineros sienten su incapacidad ante las derrotas “militares” en Puerto Aysén y Coihaique a manos de la gente más humilde. Esos hechos, sin lugar a dudas, mermaron la moral de la tropa. “Por mucho que les dan apoyo masivo en financiamiento y con impunidad que avergüenza y quieren salir del protagonismo que les cuesta el desprecio de la sociedad civil. Una policía militarizada que está sirviendo de modelo, en las fuerzas de ocupación de las llamadas Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas, decía Romero.

El periódico digital especializado en Derechos Humanos, producido por el Cofadeh, Defensores en Línea, informaba que el pueblo chileno rechaza la base militar de Estados Unidos instalada en el Fuerte Aguayo de Concón. Decía que Asociaciones de Familiares de asesinados políticos, defensores de derechos humanos y organizaciones religiosas condenaron la instalación de bases militares estadounidenses en Chile que cuenta con la aprobación del presidente Sebastián Piñera.

Las organizaciones demandantes señalaron que Estados Unidos no tiene autoridad moral para hablar de operaciones de paz, utilizando instrumentos de guerra y bases de entrenamiento de efectivos militares chilenos y latinoamericanos. A continuación el pronunciamiento emitido recientemente:

1- Las organizaciones abajo firmantes rechazamos categóricamente que en nuestro país, con autorización del gobierno de Sebastián Piñera, se haya instalado en el Fuerte Aguayo, en Concón, una base militar de los Estados Unidos.

2- Este Centro de Entrenamiento “imita una zona urbana, con 8 modelos de edificios, fue construido con un aporte de casi 500 mil dólares proporcionados por el Comando Sur de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos” y es para “ejecutar operaciones de mantención de la paz o de estabilidad civil”, según indica la misma Embajada de Estados Unidos.

3- Esta base militar de EEUU viola nuestra soberanía al permitir operar a fuerzas militares de otra nación en nuestro territorio.

4- Este acuerdo insiste en la lógica que las Fuerzas Armadas deben intervenir en conflictos sociales o “estabilidad civil” lo que renueva la práctica de la Doctrina de la Seguridad Nacional que potencia la creencia que existe un “enemigo interno” que las Fuerzas Armadas deben combatir.

5- Por tal razón rechazamos categóricamente este entrenamiento para los soldados de América Latina y de Chile. La democracia se defiende con democracia, con cooperación, y no con la punta de un fusil como insistentemente Estados Unidos promueve.

6- Rechazamos este entrenamiento además porque Estados Unidos no tiene calidad moral para enseñar “operaciones de paz” cuando ha promovido golpes de Estado, financiado operaciones de desestabilización a países hermanos, y promovido la guerra en el mundo. No olvidamos que el 2009 se utilizó la Base Soto Cano en Honduras, con personal militar de Estados Unidos, para concretar el golpe de Estado al Presidente Manuel Zelaya.

7- Estados Unidos es responsable del golpe de Estado en Chile y del entrenamiento de los peores violadores de los derechos humanos de nuestro país los que fueron “educados” en la tristemente recordada Escuela de las Américas. No olvidamos, no perdonamos a los que financiaron, armaron, prepararon, a los asesinos de nuestro pueblo.

8- Por todo lo anterior, exigimos a las autoridades el fin inmediato de esta base militar de Estados Unidos de nuestro territorio y el retiro de su personal ahora.

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos Santiago

Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos Valparaíso

Agrupación de Familiares Ejecutados Políticos Talca

Observadores por el Cierre de la Escuela de las Américas

Comunidad Ecuménica Martín Luther King

Comisión Ética Contra la Tortura La verdad es que el Fuerte Aguayo se ha constituido en una verdadera base militar yanqui y lo lamentable es que la Organización de Naciones Unidas haya permitido que se use su nombre y menguado prestigio para encubrir la verdadera naturaleza de la penetración estadounidense con el pretexto de un supuesto ejercicio de cooperación entre fuerzas militares del hemisferio, como parte del programa de entrenamiento de los cascos azules.

Las denuncias

El secretismo que rodeó las construcciones en el Fuerte Aguayo y los acuerdos suscritos entre Obama y Piñera, al quedar descubiertos, provocaron el surgimiento de una serie de denuncias encaminadas a repudiar las estrechas relaciones entre el imperio y las Fuerzas Armadas chilenas, el evidente sometimiento del gobierno empresarial piñerista a los dictados de la Casa Blanca y la violación de la soberanía de Chile.

Por ejemplo se sostuvo: “Luego de la última visita de Barak Obama el 21 de marzo del 2011, donde se firmaron una serie de acuerdos comerciales pero también militares, donde quedaron "agendadas" una serie de actividades de cooperación entre las fuerzas armadas de ambos países. Cosa que viene a reafirmar un estrecho lazo entre Chile y Estados Unidos en cuanto a cooperaciones militares y de inteligencia como el del abril del 2010 en el acuerdo de la FEMA. Lo que suma, luego de la visita de Obama, a nuevos acuerdos. Uno de estos tuvo lugar el día 2 de septiembre del 2011 cuando el Subsecretario de Defensa chileno Oscar Izurieta firmó un acuerdo con el Comando Sur de los EEUU al mando del General Douglas Frazer. Esto con la excusa de acuerdos de cooperación para las Fuerzas de Paz, con la experiencia previa de la participación de Chile en Haití.

Aunque la verdad estos acuerdos más bien están enmarcados dentro del contexto mundial de un despertar y malestar que provoca las secuelas del modelo económico-político-social a nivel mundial del Capitalismo y el desprestigio (generalizado) de la “democracia representativa occidental” En este contexto se han desarrollado diversos acuerdos que incluyen entrenamientos y protocolos que se basan en neutralizar “amenazas internas” que tienen actualmente diferente países del continente.

Así llegó el 5 de abril de 2012 el cual fue un día especial para las relaciones militares entre Chile y EEUU.

El embajador de Estados Unidos en Chile, Alejandro Wolff, junto al comandante del Cuerpo de Infantería de Marina, contralmirante Marco Amigo, y al general Leonardo Martínez, director de operaciones internacionales del Estado Mayor Conjunto, dieron por inaugurado el centro de entrenamiento para personal de operaciones de paz en zonas urbanas, construido recientemente en el Fuerte Aguayo de Concón V Región.

Todo esto estaría dentro de la Planificación del PKO Chile 2012 que es un programa de entrenamiento de “Líderes jóvenes” de varios países para “Operaciones de paz en América”. Así grupos de militares de 12 países se dieron cita en Chile para este entrenamiento militar-urbano. Llamativo, por decir lo menos, que la mayoría de las tácticas enseñadas y que pudieron ser apreciadas tenían que ver con control de población civil. Los “enemigos” eran jóvenes con pañoletas, de jeans o buzo, los cuales eran los "objetivos" a neutralizar.

No es difícil especular entonces, ante la evidencia, que el entrenamiento tiene más que ver con "enemigos internos" al juzgar por el tipo de entrenamiento y los "objetivos civiles" que más se parecen a los típicos manifestantes de las protestas sociales de los distintos países. En el caso chileno, tienen que ver las protestas del último tiempo, las cuales, no cabe duda, que se han convertido en un gran problema político para el gobierno y este tipo de entrenamiento deja una plausible suspicacia de que, lejos del "altruista" trabajo que se "supone" desarrollan los cascos azules de la ONU, este tipo de entrenamiento parece más bien enfocado en manejar los conflictos sociales internos de los países participantes”. Otras denuncias hablan que el tal centro de entrenamiento militar y policial financiado por Estados Unidos en la Región de Valparaíso que alberga al destacamento de Infantería de Marina No. 2 “Miller”, será utilizada para preparar a “personal encargado de ejecutar operaciones de mantención de la paz o de estabilidad civil en zonas urbanas”, según informó la embajada estadounidense en Chile.

La instalación del nuevo complejo no sólo ha generado rechazo, sino que ha causado conmociones políticas diversas.. Por ejemplo el diputado Rodrigo González (PPD) de Viña del Mar, calificó la construcción del recinto militar en Concón como “una forma encubierta de intromisión del Comando Sur.”. Desde variados sectores políticos de Chile se criticó de que bajo la cubierta de “operaciones de paz” de la ONU, el Fuerte Aguayo pasará a ser administrado indirectamente por Estados Unidos. Según informa la página web del Comando Sur (SOUTHCOM), la instalación militar fue construida con el fin de apoyar las actividades del Centro Conjunto para Operaciones de Paz de Chile (CECOPAC) y la Iniciativa de Operaciones para la Paz Mundial del Departamento de Estado (GPOI). “GPOI es un programa financiado por el gobierno estadounidense a través de las Peacekeeping Operations (PKO), que se encarga de extender el alcance de las operaciones militares intervencionistas de Naciones Unidas a lo largo del planeta. PKO es manejada a su vez por la Dirección de Asuntos Político-Militares del Departamento de Estado. En su página web, el Departamento de Estado admite que la función de esta dirección es “mantener el acceso global de las fuerzas militares de los Estados Unidos”.

En definitiva, el nuevo centro de Fuerte Aguayo, construido con significativos aportes de Army South (brazo de SOUTHCOM) e inaugurado por el propio embajador de Estados Unidos en Chile, Alejandro Wolff, sólo pretende convertirse en una extensión militar de sus operaciones en Latinoamérica. “Tenemos una relación grandiosa con Army South y esperamos trabajar y entrenar con ellos en operaciones venideras”, expresó el capitán chileno Claudio Zanetti, director de CECOPAC.

En una reciente visita a los cuarteles de Army South en Texas, el nuevo agregado chileno de defensa, Guillermo Porcile Arellano, se reunió con oficiales del ejército norteamericano para “discutir la fuerte asociación entre fuerzas chilenas y fuerzas estadounidenses, y la participación mutua en ejercicios y operaciones pasadas y futuras”.

En septiembre de 2011, el Ministerio de Defensa reforzó las relaciones militares con la firma de un acuerdo de cooperación que permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo chileno, ante la eventualidad de que el ejército nacional se vea “sobrepasado por alguna situación de emergencia” como el terremoto del 27 de febrero de 2010. Tratados similares incluyen el acuerdo suscrito entre el Ministerio del Interior y la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (FEMA) de Estados Unidos, oficializado en marzo de 2010.

Tácticas y estrategias, armas y tecnologías de punta son las “materias” fundamentales que se dictan en el Fuerte Aguayo en Concón. En otras palabras, se entrena a ejércitos y policías para el desarrollo de Operaciones Militares en Terreno Urbano (MOUT), que simula allanamientos de edificios civiles con armamento militar, según se desprende de sus recientes ejercicios de PKO-A 2012. En videos e informes que circulan en la Red, generalmente se pone de manifiesto la violencia de los uniformados en las tareas de represión. Los civiles chilenos que tienen acceso a los videos de entrenamiento informan que: “También encendió los ánimos la apariencia de los civiles que se enfrentan a los uniformados: jóvenes con buzos, jeans, polleras y la tradicional ‘pañoleta palestina’ con que algunos incluso, aparecen encapuchados, recordando los enfrentamientos entre carabineros y manifestantes durante las movilizaciones estudiantiles”.

En los “ejercicios” militares se destacó la participación de las Fuerzas Especiales de Carabineros. Efectivamente, las imágenes más polémicas, difundidas por un video muestran a la Capitán Nathalie Muñoz, entrenando a “estudiantes en tácticas policiales”. De esta manera describe el sitio Dvidshub. Se desprende de esto que Carabineros de Chile sí presta instrucción policial a fuerzas militares para escenarios de “guerra urbana” y “operaciones de paz”.

Actividades represivas en zonas urbanas

Ante el surgimiento de movimientos civiles en casi todo el mundo, una de las preocupaciones de ejércitos y policías consiste en el reforzamiento de sus actividades represivas en zonas urbanas. En Estados Unidos se ha puesto de moda el estudio Soldiers in Cities: Military Operations on Urban Terrain (Soldados en ciudades: Operaciones militares en terreno urbano) publicado por el Army War College de Estados Unidos. El autor Michael C. Desch señala que las operaciones MOUT se han posicionado a la “vanguardia de la doctrina y la planificación militar de EEUU”. Estas actividades pueden incluir “operaciones de estabilidad y apoyo (SASO) como intervención humanitaria y operaciones de mantenimiento de la paz, como también operaciones antiterroristas, interdicción de narcóticos y operaciones de evacuación de no combatientes”. Desch reconoce la impopularidad de los operativos militares de “guerra interna”, pero sostiene que ésta será “una misión importante para el ejército estadounidense en el futuro”

Se concluye que “Todo indica que una ocupación militar estadounidense, en el evento de una “emergencia nacional”, podría estar a la vuelta de la esquina en Chile. De ser así, no sería descabellado pensar que los nuevos entrenamientos en el Fuerte Aguayo, impulsados por Estados Unidos, pretenden preparar a personal militar para funciones de guerra urbana y orden público.

El periodista Miguel Ángel Maregatt, en el sitio web Aporrea denunciaba que el Gobierno de Chile autorizó a Estados Unidos para que instale bases militares. Decía que el gobierno de derecha liderado por el empresario Sebastián Piñera, consolida la penetración yanqui en su país, bajo el supuesto de que las instalaciones para ejercicios en el mantenimiento de la paz, son auspiciados por Naciones Unidas y el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos.

Maregatt se preguntaba: ¿creerá Piñera y su combo que el pueblo chileno y de otras latitudes de este Continente somos bobos o imbéciles, que el Imperio depredador del norte construyen y aportan grandes cantidades de dólares por nada? Creo que este hecho nos debe llamar a un profundo análisis y reflexión, el gobierno fascista de Piñera tiene una aceptación del pueblo chileno que fluctúa entre un 25 y un 29% de acuerdo a las últimas encuestas , situación que podríamos darle una lectura que el pueblo no aprobó la gestión y no seguirá la derecha gobernando ¿será que las Fuerza Armada chilena, que siguen en una actitud casi igual que la época de la dictadura se está dejando querer por el imperio para evitar que Chile se sume a la onda progresista del Continente?

Ningún gobierno después de la dictadura dirigida por el demente, genocida y ratero de Pinochet hizo lo que está autorizando este lacayo y subordinado al gobierno yanqui como es la instalación de una Base Militar para hacer ejercicios con los Cascos Azules de la ONU.

Recientemente en la Cumbre de las América, el lacayo de Piñera sale fotografiado al lado de su amo en primer plano, esto denota servilismo y como dicen en el país sureño chupamedias.

Chile, este año se verá envuelto en una cantidad de hechos que pondrán a temblar al gobierno de Piñera, como será la radicalización en los reclamos y peticiones de los estudiantes y de las diferentes organizaciones de trabajadores”.

El Continente debe estar alerta con este nuevo Alvarito Uribe y la Unasur debería investigar a fondo esta nueva Base Militar gringa”. Este problema no compete sólo al pueblo chileno, sino a todos los movimientos sociales, políticos, populares de nuestra América Latina y el Caribe, porque a todos atañe la defensa de nuestras patrias y de la soberanía de nuestros pueblos que rechazan todo tipo de intervencionismo e injerencia de Estados Unidos, porque es una realidad innegable que ese nuevo Fuerte es expresión genuina de la política intervencionista del gobierno estadounidense, que continúa con la labor de zapa de la Escuela de Las Américas.

De sobra conocen nuestros pueblos que dónde interviene Estados Unidos con sus Embajadas, CIA, Pentágono, Departamento de Estado o con su política expansionista y militarista, siempre habrá peligro de golpes de Estado, de imposición de dictaduras y procesos desestabilizadores para liquidar a los gobiernos “indeseables” que son aquellos que no son sumidos al mandato imperial.

Correo electrónico: tribunalpazecuador@yahoo.com
http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1439

CHILE: Colonia del Neoliberalismo
Socialismo sigue siendo la alternativa de los explotados del mundo…



Gobierno renueva lazos con militares golpistas del Comando Sur

El cuidadano

El subsecretario de Defensa, Oscar Izurieta, firmó el pasado viernes 2 de septiembre, un acuerdo de cooperación con el Comando Sur de Estados Unidos, en la ocasión, el general Douglas Frazer, Comandante de dicha división y General de la Fuerza Áerea estadounidense, condecoró a cinco militares chilenos por sus servicios prestados tanto en Haití como en su país.

La división de las Fuerzas Armadas estadounidenses, que dirige Frazer, está encargada de “controlar la estabilidad política de Sudamérica por medio de la instalación de bases estratégicas en los países del sur y la instrucción militar de sus soldados en la ex Escuela de Las Américas –centro de formación castrense en la ciudad de Georgia, Estados Unidos, conocida por formar torturadores y golpistas que han derrocado varios gobiernos del continente, entre estos el de Salvador Allende en 1973 y el de Honduras en 2009-.

El “acuerdo de adquisición y/o intercambio de suministros y servicios recíprocos”, que refuerza las relaciones de Chile con el Comando Sur bajo el primer gobierno de derecha desde la salida del dictadorAugusto Pinochet, permite el despliegue de tropas estadounidenses en suelo nacional, en caso de que “el ejército chileno se viera sobrepasado por alguna situación de emergencia”, según explicaron.

Según indica en el portal web del Comando Sur, el general Frazer, “el acuerdo es una célula de coordinación militar que no será permanente, pero tendrá protocolos de activación –que no han sido informados al a ciudadanía- ante eventuales desastres naturales o cuando el Gobierno solicite ayuda internacional que incluya componentes militares”.

El acuerdo se enmarca en el desarrollo de la III Conferencia de Defensa de Sudamérica (Southdec) a la que asistieron los jefes de comandos conjuntos y jefes de estados mayores de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay, Estados Unidos yCanadá. En la cita, presidida por el ministro de Defensa chileno, Andrés Allamand, se levantó la iniciativa de crear un catálogo sudamericano de la capacidad armamentista y efectividad de las Fuerzas Armadas de cada país. En otras palabras, la idea es saber cuánto se demoraría cada gobierno en desplazar sus insumos y tropas ante una operación transnacional.

Luego de la firma del acuerdo, Frazer condecoró a oficiales chilenos del Ejército y la Fuerza Aérea por sus servicios prestados en Haití. Entre ellos, al general de División Ricardo Toro Tassara, condecorado con la medalla al mérito por su desempeño como 2° Jefe de las Fuerzas de Naciones Unidas en Haití, y al general de Brigada Aérea (A) Maximiliano Larraechea Loeser, distinguido con la legión al mérito por servicios prestados como Agregado Aéreo en Estados Unidos. Además, por su participación en el Seminario de Gestión de Ejércitos del Pacífico del año pasado, el coronel Roberto Moreno Dueñas y los comandantes Patricio Mericq Guela y Jorge León Gould, también fueron condecorados por el estadounidense.

El Comando Sur protege los intereses del gobierno de los Estados Unidos en su área de responsabilidad –de México hacia el sur- implementando programas y políticas para militarizar el continente bajo el pretexto de hacer frente al narcotráfico y al terrorismo. En Colombia, un acuerdo firmado en 2009, permitió que tropas y aeronaves de guerra se instalaran en siete bases militares del país, como parte del aseguramiento estratégico de los Estados Unidos en el hemisferio suramericano.

El último movimiento conocido del Comando Sur, fue el golpe de Estado al gobierno de Manuel Zelaya en Honduras en 2009: El entonces presidente, secuestrado por militares subversivos, fue trasladado en un avión que aterrizó en la base militar estadounidense de Palmerola, en el departamento de Comayagua, al centro de Honduras, para luego volver a despegar rumbo a Costa Rica, donde finalmente el mandatario fue exiliado. El hecho fue admitido por el Comandante Douglas Frazer.

En esta misma base, el gobierno de Washington apoyó la contra revolución nicaragüense y entrenó a los grupos paramilitares para desestabilizar el gobierno sandinista que derrocó la dictadura de la familiaSomoza en 1978.

EL BRAZO IDEOLÓGICO DEL COMANDO SUR

La Escuela de Las Américas, lugar al que llegaban a instruirse soldados de toda Latinoamérica en técnicas de tortura y amedrentamiento contra la población potencialmente subversiva, cambió de nombre en 2001 ante la presión internacional. La nueva denominación, Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación de Seguridad, siguió adoctrinando en función de la hegemonía política de Estados Unidos.

En 2008, cuando Argentina, Venezuela y Uruguay ya habían cesado la transferencia de militares a dicha escuela, Chile envió 195 soldados de las Fuerzas Armadas. Al día de hoy, el Ministerio de Defensa mantiene el pronunciamiento de los gobiernos de la Concertación.

El acuerdo firmado el viernes entre el Ministerio de Defensa chileno y el Comando Sur, sugiere que militares formados en la Escuela de las Américas podrían intervenir en operaciones internas como un plan de contingencia luego de un terremoto. La intervención militar en estas situaciones, sólo con militares chilenos, no ha terminado bien para la población civil. Basta recordar que durante el estado de sitio decretado después del 27 de febrero de 2010, fue asesinado en Hualpén, Daniel Riquelme, hecho por el cual hay cinco infantes de marina procesados.

Pablo Ruiz, representante del Equipo Latinoamericano de School of the Americas Watch (SOA Watch, Observatorio de la Escuela de las Américas), organización internacional con sede en Washington que denuncia las actividades de la Escuela de las Américas y exige su clausura inmediata, declaró que “es poco oportuno que las Fuerzas Armadas chilenas, y menos las del Ejército de los Estados Unidos, ayuden en temas de emergencias porque, por su formación, ellos están preparados para la guerra”.

El vocero recordó que “hay muchas otras malas experiencias que prueban que cuando se usa a militares en conflictos internos, estos terminan asesinando a civiles” -como en Irak-, homicidios que quedan además en la impunidad, porque Estados Unidos no ha aceptado a la Corte Penal Internacional, cuya misión es juzgar los crímenes de guerra, genocidio y de lesa humanidad.

Ante la firma del acuerdo, Ruiz fue enfático en señalar que el Observatorio Escuela de las Américasrechaza cualquier acuerdo con el Comando Sur que implique una mayor militarización del continente: “La situación es grave… pediremos información al Gobierno, porque ellos (el Comando Sur) formaron soldados que tantas violaciones a los derechos humanos causaron en Chile”.

Manuel Contreras, conocido como el ‘Mam0′ ex jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (Dina) de la dictadura de Pinochet, condenado por el asesinato del general Carlos Prats y creador de laOperación Cóndor, que consistió en la coordinación de las cúpulas de las dictaduras del Cono Sur para detener, torturar y asesinar a opositores del orden instaurado, se formó en la Escuela de las Américas. En julio de 2010 declaró públicamente, desde la prisión militar donde cumple sus condenas, que se sentía orgulloso de su trabajo al frente de dicho organismo militar.

El próximo 9 de octubre, diversas organizaciones sociales estadounidenses contra la militarización deAmérica Latina y el Caribe, incluyendo a SOA Watch, marcharán hacia el frontis de la nueva sede del Comando Sur en Miami, Florida, para expresar su repudio a las prácticas intervencionistas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y por el cierre inmediato de la Escuela de las Américas.

La convocatoria puede ser vista en el sitio web del Observatorio de la Escuela de las Américas.
http://wpchile.wordpress.com/2011/09/15/gobierno-renueva-lazos-con-militares-golpistas-del-comando-sur/
RELACIONADO: EL COMANDO SUR EN CHILE(CEMIDA)

domingo, 22 de abril de 2012

Chaco: La verdad sobre la base MILITAR de Estados Unidos


22 Abril 2012 | El comandante norteamericano Edwin Passmore mintió en la provincia argentina del Chaco diciendo que la base militar estadounidense es un centro de Asistencia Humanitaria de EE.UU.. ¿Por qué es una una base militar y no parte de un "Programa de Asistencia Humanitaria"?. La respuesta es alarmante. Todas las pruebas de armas biológicas de Estados Unidos son realizadas en seres humanos bajo la mascara de "ayuda humanitaria". Y el U.S. Southern Command, responde directamente a necesidades del Ejercito de Estados Unidos y la OTAN. Su misión principal es testear fármacos, toxinas y químicos en niños y adultos inocentes del "Tercer Mundo".

El Comando Sur de los Estados Unidos (COSUR) y la Embajada estadounidense, impulsan el "Programa de Fortalecimiento del Sistema Provincial de Emergencias" que fuera aprobado durante el año 2006 por el ex Ministro de Justicia Aníbal Fernández, siguiendo ordenes directas de Nestor Kirchner. Fue así como se permitió la entrada del U.S. Southern Command a la Argentina y con ello, el establecimiento de bases militares foráneas. Algo que Nestor y Cristina Fernández de Kirchner olvidaron mencionar en la cumbre de UNASUR del año 2009, mientras criticaban las bases militares de EE.UU. en Colombia y omitían hablar, también, de la mega base militar en Malvinas.

Mientras en nuestro país los diarios financiados por la bancocracia titulan "Programa de Asistencia Humanitaria", en Estados Unidos reportan United States Military Personnel Stationed en Argentina: "Militares estadounidenses Estacionados en Argentina". "Esto implica realizar campañas de "concientización humanitaria y de instrucción a la población", señala alegremente el cipayo kirchnerista Jorge Capitanich, gobernador de Chaco. Traduzcase: "Esto implica realizar campañas de terror para inducir a la población a consumir armas biológicas experimentales con la etiqueta de vacunas", y para en un futuro no muy lejano establecer tropas para "ayuda humanitaria". Como ya lo hicieron en Panamá, Brasil, Perú, Ecuador, Honduras, Costa Rica, Paraguay y Colombia, por ejemplo.

El Gobernador kirchnerista recibió en múltiples ocasiones al ministro consejero de la Embajada de los Estados Unidos en Argentina, Jefferson Brown, con quien planeó y organizó la instalación del presunto "primer Centro de Emergencias" de nuestro país. La Base MILITAR norteamericana iniciará sus maniobras de contaminación con virus de ingeniería genética y otros químicos desde la ciudad de Resistencia en pocos días.

No solo BWN Argentina, sino también expertos nacionales en Seguridad, aseveran el asentamiento militar funcionará como un dispositivo de control y monitoreo para los Estados Unidos en territorio argentino, encubierto como "centro de ayuda humanitaria". No se equivocan. Detrás de esta operación se encuentran: U.S. Naval Medical Research Institute Detachment, U.S. Army Medical Research Unit, USA MEDDA, Center for Vaccine Development, University of Maryland School of Medicine, Swiss Serum and Vaccine Institute, Department of Enteric Infections, Division of Communicable Diseases and Immunology, Reed Army Institute of Research, y el U.S. Army, por supuesto. Todas estas organizaciones envían los resultados de sus pruebas alNHI, National Institutes of Health de EE.UU. donde se analizan los estudios para reportar al Programa de Armas Biológicas de Estados Unidos que viola constantemente el Protocolo de Ginebra de 1925 y la Convención de Armas Biológicas de 1972 (CAB) (ambos tratados internacionales prohibían la guerra biológica). Norteamérica no respeta lo firmado y lleva a cabo investigaciones prohibidas por la Convención. Ver noticias relacionadas.

Brown afirmó sonriente, que: "Este es uno de los proyectos más importantes que el gobierno norteamericano tiene con Argentina. Se trata del primer Centro de respuesta a emergencias que demandó una inversión de 3 millones de dólares y que fue ejecutado a través de la donación de la Embajada de Estados Unidos".

Por lo tanto los Kirchner entregaron no solo nuestra soberanía alimenticia a Monsanto, ni la Antártida a Inglaterra y la Unión Europea, junto con nuestra Plataforma Submarina, sino también nuestra seguridad en el área de la Salud, lo cual ya se evidenció con la incorporación de ciertas vacunas al Calendario Oficial Obligatorio.

Todo esto, amparado por Clarín y demás medios de estupidización masiva.

La técnica más habitual de Estados Unidos para probar armas biológicas utilizando seres humanos como conejillos de indias es la administración de vacunas orales con virus atenuados, virus transgénicos y otros químicos mortales. Estos productos vivos no solo producen contagio por contacto o aire, sino también mediante la excreción. Los desperdicios humanos contaminan el suelo y corrientes de agua subterráneas.

Finalizando

Estados Unidos obtuvo un nuevo avance de control militar y otro campo de pruebas de laboratorio gracias al "Modelo". ¿Dirá algo algún referente de la oposición? ¿O ya no quedan valientes?

Mariana Santarelli
BWN Argentina

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http://bwnargentina.blogspot.com.ar/2012/04/chaco-la-verdad-sobre-la-base-militar.html
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