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viernes, 21 de septiembre de 2012

EL PENSAMIENTO POPULAR


Rodolfo Kusch

La vinculación que se suele hacer entre pensamiento popular y opinión resulta por demás sospechosa. Proviene en parte de identificar a lo popular con algo distendido y lábil, a lo cual sólo podría corresponder la opinión, considerada ésta como un juicio igualmente difuso e indefinido.
Sin embargo no está dicho que el pensamiento popular se exprese siempre a través de Opiniones, ya que podría hacerlo quizá por otros medios, y además convendría ver si el carácter peyorativo de la opinión es realmente merecido. Por eso, antes de entrar en el análisis del pensamiento de Anastasio Quiroga habría que averiguar qué pasa con la opinión.
Una opinión como “me parece que va a llover”, consiste en un juicio cuya fundamentación no se basa en un conocimiento meteorológico, sino en que está tocado por un cierto fondo emocional. Podría anunciarse también como si fuera ciencia y suprimir el “me parece”, pero entonces tampoco deja de ser opinión, aun cuando parezca un juicio categórico.
Indudablemente, un juicio así ofrece un peligro en la medida en que no se basa en la realidad. Pero cabe pensar que la inseguridad radica más bien en nosotros en tanto creemos que el único orden seguro es el de la realidad. ¿Acaso hay otro orden, que no sea el de la realidad para fundar un juicio?
Solemos decir que para pensar hay que tener Condiciones personales, conocimientos y método. Estamos convencidos que pensar implica en Cierto modo un mejoramiento. Esto se viene diciendo desde Platón hasta la fecha. Platón en su República distingue entre opinión y conocimiento. Dice Sócrates en dicho diálogo: “¿No ves qué apariencia lastimosa tienen las opiniones que no se fundan en el conocimiento?” Y agrega: “¿Quieres oír cosas feas, ciegas y lastimosas?”, refiriéndose a la opinión. Es indudable entonces que sobre cuestiones fundamentales propone rechazar la opinión y aceptar el conocimiento a fin de llegar a un pensamiento superior.
Esto mismo se advierte, por no mencionar más que un autor entre otros, en Kant. En su trabajo sobre la metafísica de las costumbres, cuando se refiere a la filosofía popular habla “de observaciones amontonadas y principios raciocinados a medias en los que se recrean las cabezas huecas”.
En Scheler la diferencia entre opinión y conocimiento se trasvasa a una interpretación histórica. En su.”Sociología del Saber” hace notar que la opinión es propia del pensar de la Edad Media, en cuanto está afectada por las creencias, y que fue sustituida paulatinamente por el pensar científico de la edad moderna.
Lo mismo ocurre con el marxismo. También él trata de clarificar el pensamiento popular, haciendo notar que éste no sabe su situación de dependencia y que, por lo tanto, hay que ayudar al pueblo para que logre la catarsis política necesaria y se apodere de los medios de producción.
En las expresiones utilizadas por los autores citados parecieran incidir ciertas pautas sociales que llevan a despreciar en general la opinión en tanto es propia del pueblo. Si fuera así no se ve bien por qué motivo se rechaza el pensar popular, porque no se sabe además cuál es el verdadero peligro que ofrece la opinión. Mejor dicho, ¿es posible que el motivo radique nada más que en lo que dice Sócrates cuando prefiere no “oír cosas feas, ciegas e informes”, o como en el caso de la lluvia se base en que no hay en la opinión un apoyo en la realidad?
Para retomar el problema en sí mismo, convendría recobrar el pensar en general, de tal modo que, si hablamos de pensar culto y de pensar popular, no enunciamos dos distintos modos de pensar, sino dos aspectos de un solo pensar.
Por ese camino descartaremos el carácter feo, ciego e informe que Sócrates atribuye a la opinión, y además invertiremos el objeto de análisis y averiguaremos qué pasa con el pensar popular, en vez de ver qué pasa con el pensar culto.
Tampoco tomaremos en cuenta la idea de que ambos se oponen, porque se dé la inseguridad de un lado y la seguridad del otro. Se suele aducir en este caso que el juicio emitido por la opinión es inseguro por ser aparente, y esto conduce al afán de buscar otro nivel en donde la seguridad se afirme y se pase de lo aparente a lo esencial. Pero esto, que parece natural, no es así, porque al fin de cuentas lo aparente de la doxa contiene algo que brinda seguridad para vivir, aunque podría no servir para la ciencia. En tanto vivo, utilizo un género de seguridad sonsacada a lo aparente. Y el problema está en saber de qué grado de seguridad se trata. Y es más. Saber si esta seguridad de la opinión es fundante en mayor grado que la científica.
Se dice que la opinión da lo aparente y el conocimiento lo esencial. Pero el rechazo de lo aparente de un lado y la preferencia de lo esencial del otro, ¿no será porque la razón rechaza lo que es naturalmente plurívoco por una simple razón de comodidad? El juicio científico nos dice una cosa, la opinión nos dice muchas. Se hace ciencia para unificar, pero no por eso la realidad será unívoca. Queda la sospecha de que una ciencia realmente positiva, que parta del vivir mismo, puede ser plurívoca. Entonces ¿no será que la opinión encierra toda la verdad, mientras que la ciencia no dice más que una parte de ella?
Además, ¿no será que el aspecto negativo asignado al pensamiento popular se debe únicamente a una especie de balcanización del mismo por parte del pensar culto, según lo cual, lo que no es propio. es rechazado porque es confuso? Pero, pensemos sólo que lo que es unívoco para la ciencia, puede ser claro en sí pero confuso referente al problemas siendo la ciencia nada más que una función disponible, una manera de ver claro, pero que la realidad siempre sigue siendo confusa.
No vale la pena discutir teóricamente el problema si no más bien examinar un ejemplo concreto del pensar popular. Nada mejor para esto que el pensamiento de Anastasio Quiroga.
Este es un folklorista de vasta actuación, que conserva con una pureza notable su concepción del mundo popular y jujeña. Su larga permanencia en Buenos Aires no ha podido empañar su pensamiento, sino que al contrario, ha generado nuevas formas que resisten el embate de la gran urbe.
Personalmente, don Anastasio es todo un pujllay, jovial, dicharachero y siempre correcto. Nunca pretende contestar a las preguntas, sino que soslaya la respuesta directa y prefiere utilizar un aforismo, un proverbio o un cuento con el cual dice todo lo que realmente piensa.
Por eso su personalidad tiene el valor de un emblema. En una Argentina intelectualizada, caótica, empapelada con toda clase de teorías y posiciones políticas, tiene el valor de todo un símbolo. Brinda solución y salida a muchos planteos contradictorios de los más estudiosos. Sirve ante todo para ver cómo y de qué manera el pueblo piensa, ya que él representa ese modo de pensar, apremiado por las constantes presiones que sufre como habitante de Buenos Aires y como provinciano ingresado en ella.
Había sido pastor de cabras, pelador de cañas, atador de garrotes, y siempre “un chango andariego”. “No me pregunten dónde me crié —dijo un vez—, si yo no tuve nunca un lugar donde criarme. Les puedo decir dónde nací, pero dónde me crié, no”.
Una noche de Año Nuevo, que festejábamos en común, pude grabar los mejores aspectos del pensamiento de don Anastasio. En esa ocasión se comenzó hablando de cierto don que tiene alguna gente para curar. Hizo referencia al embichamiento y cómo, quien tiene ese don, es capaz de curar un animal embichado incluso por teléfono. Ponía un cierto y curioso énfasis en quien tiene ese don, y lo diferenciaba marcadamente de quien no lo tiene. Incluso acusaba a este último de que, al no tener el don, tiende a simularlo, porque “el que no es nada es el que se alije por serlo”.
El don en cuestión era atribuido a la “natura”, y ésta era mencionada constantemente. Se trataba de una especie de potencia asociada a la naturaleza. No supo decirme de dónde había tomado el término. Pero la “natura” tenía, según él, algunas características importantes. Como ser, ella “enseña” de tal modo que quien tiene el don,’ puede leer en ella como en un “libro abierto” —al cual no se llega con teorizaciones o con libros que “sólo venden letras” y no cultura— sino por un camino “fácil”, al “alcance de la mano”.
En general, tener humanidad consistía en una forma de estar a tono con la “natura”. Por el lado de ésta se llega a las “esencias de la vida”, a “lo necesario”, a “la pureza”.
Además ella parece explicitarse a través de un ordenamiento del mundo, ya que ha credo los compartimientos en los cuales se distribuyen los hombres y las especies animales, y quizá más estos últimos que aquéllos. Ahí están “los leones con los leones, los tigres con los tigres”, y “cada uno tiene su sendita, su chacrita, su cuevita”, todo ello conformando un orden Condicionado por la “natura”.
Frente a este mundo ordenado, la sociedad humana es siempre imperfecta y distorsionada. “La única perfecta para mí es la natura”, “no hay sociedad en el universo que sea perfecta. Que me perdonen todos si me equivoco”. La razón por la cual ésta no puede ser perfecta, es la mezcla entre “leones y tigres, porque entre leones y tigres siempre hay alguno que se siente más poderoso, tira un pedazo de carne más para el lado de él”.
Evidentemente la sociedad humana no sigue el modelo de la “natura”. Por eso no cree en los medios para transformarla, o sea en grandes cambios sociales programados por la política moderna. En este sentido abundó en imágenes negativas. En primer término la Sociedad está integrada por quienes no tienen el don de la “natura”. En segundo término todos tienden socialmente a ser intermediarios mediocres entre “natura” y sociedad, porque no han tenido la suerte de ser lo que ambicionan. Y en tercer término, el mal general es el exceso de ansiedad de los que “no aflojan un tranco de pulga”, y los que “se dejan llevar por el capricho”. Por eso la sociedad es como si estuviera hecha por quien “barre contra el viento”.
De ahí entonces la propuesta ética. Un mundo desintegrado por los egoísmos menores y por la ansiedad, exige una determinación por parte de cada uno. Esta no se resuelve a nivel político, por ejemplo porque todo es un “laberinto sin salida”, ya que se debe desconfiar de cualquier apoyo. “Hay que tener ojos en la nuca para que no lo ataquen a traición, porque es inútil creer que se tiene a muchos, si seguramente uno habrá de quedar solo”. Se diría que cualquier propuesta humana debería ser rechazada, porque generalmente no existe un camino claro, se “macanea” demasiado, y lo que es peor “se teoriza”.
Pero si bien Anastasio negaba la canción de protesta, y también la rebelión organizada, sin embargo aconsejaba mantener la dignidad. Ante una injusticia es preferible reaccionar en el acto, pero no reiterarla sistemáticamente, porque en las elucubraciones que pudieran salir a raíz de ello podría deslizarse el mal. En general conviene pensar que “los hechos son los que demuestran la verdad y no los dichos, y del dicho al hecho hay mucho trecho”.
Sin embargo no se queda sin soluciones. Propone precisamente la más difícil. “Si yo no me venzo a mí mismo” no podré lograr la convivencia, ni logro el acuerdo para vivir todos juntos en paz. “Es lógico que uSted tenga más fuerza que yo. El otro tenga menos. Pero no tenemos que ir a ese extremo. Todos los extremos son malos”. Estos producen, por ejemplo, “empacho por comer demasiado” y son fuentes de ansiedad desmedida. “Yo vivo a mi manera y como puedo. A mí no me macanean más”. Y si no hiciéramos así “siempre nos veríamos envueltos en unos laberintos sin salida y a sufrir sin saber para qué y por qué es el mundo. Llegar a la cárcel, a la policía, a la sepultura, al cementerio, y yo no sé porqué”.
Por eso él puede decir: “Le puedo decir donde nací, sí, pero dónde me crié, no”. En esto lo guió la “natura” como símbolo, y le hace decir por ejemplo “saber es ser, o es el ser efectivamente, lo que uno ha aprendido”,
En suma, don Anastasio propone por una parte un elemento simbólico, como lo es la “natura”, que funciona como un elemento inspirador de energía vital y ética, y por la otra niega todo lo que se opone a ella, y que comprende la sociedad como entidad hostil y nefasta alejada de la “natura”.
A su vez el universo está ordenado por la “natura”, en tanto crea los compartimientos naturales en los cuales se encuadra la acción de todos, tanto la de los animales como la de los hombres.
Sólo a partir de la “natura”, logra Quiroga negar todo lo que se da delante. En ese sentido su negación es similar a la del Martín Fierro. Niega igual que éste la sociedad y lo que niega es la vigencia de la moral dudosa de ésta, porque su ética personal es otra que la que tienen los hombres. Los hombres de la sociedad no tienen el don de la “natura”.
Algo similar a lo dicho por Quiroga lo encontré en un brujo del altiplano, cerca de Oruro, en Challavito, de nombre Felipe Cotta. Había sido “maestro en arreglar calzados” en Oruro y luego se volvió al campo. Cuando le hicimos la pregunta sobre qué pasa con las costumbres vernáculas, se lamentó de que ellas se fueran perdiendo. Y al cabo de lamentarse de la actitud iconoclasta de los jóvenes, sólo atinó a decir en aymará: “Dios se puede enojar”.
Dios, en este caso, es un equivalente de la “natura” de Anastasio Quiroga. ¿Y cuál ha de ser la característica de ambos? Indudablemente sirven de ordenadores. Dan sentido a lo que se esta diciendo y también al mundo. Decir que Dios se puede enojar significa decir que está mal no creer en la costumbre que se tiene entre manos, o sea que se está formulando ante todo un juicio ético.
Pero a su vez los conceptos de Dios y de “natura” no se entienden desde la pura ética sino desde el existir. Hay una praxis en Quiroga y en Cotta que ubica dentro de un lógica peculiar a loados conceptos. En tanto dan un sentido al existir, y porque en parte surgen del existir mismo, ambos constituyen una fuente de significados. Y como son significados no denotables, ya que entran en un plano de indefinición, podríamos llamarles operadores seminales. Seminales por ser fuente de significados, y operadores porque sirven para clasificar desde un punto de vista cualitativo lo que está ocurriendo y legitiman además esa valoración.
Dios y “natura” legitiman la conservación de nuestras costumbres, cuando el grupo social está empeñado en perderlas. Es más, ambos brindan seguridad porque permiten advertir lo fasto y lo nefasto en el operar cotidiano. Las ideas claras y los objetos definidos son puestos entre paréntesis para advertir en su lugar los verdaderos jalones por donde tiene que ir la acción. Mejor aún, la verdad no está en los conceptos claros y distintos, sino en el otro extremo del pensar, donde la claridad conceptual se pierde en razón de darse el predominio de elementos opuestos, por decir así, emocionales.
Dios y natura están situados en el extremo de un proceso invertido al acostumbrado. Si nosotros nos quedamos en la sociedad, Quiroga va al otro extremo, a “natura”, Sociedad y “natura” se oponen. Sociedad corresponde a un área empírica. “Natura” a un área de intuición emocional, trasciende la simple opinión, o, mejor, pareciera una opinión fundada.


fragmento extraído de La Negación del Pensamiento Popular

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Rodolfo Kusch: Investigación audiovisual sobre el pensador americano

Rodolfo Kusch
Investigación audiovisual sobre el pensador americano Rodolfo Kusch.

 

Para ver sin cortes la película dejar que se cargue unos minutos.
Etiquetas: Rodolfo Kusch
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6 comentarios:

Radio Revuelta dijo...

Amigxs, excelente el audiovisual, lo tomamos prestado y lo reproducimos en nuestra web, con el debido citado de la fuente, gracias por el laburo que hacen.13 de febrero de 2011 14:13
giovanna dijo...

Chicos, muchas gracias por el trabajo, me hizo acordar de las lecciones aprendidas por los caminos hermosos de Bolivia...por la voz de un buen amigo y compañero de viaje y por el eco que te regalan esas piedras, esas alturas esa gente hermosa que nos acuerda, con su ejemplo, la importancia de aprender a "estar". Gracias!20 de febrero de 2011 06:55
Luis Germán dijo...

Al equipo de este Blog les hago llegar mi agradecimiento por haber compartido tan valioso trabajo. Si bien está enla Web, este material merece ser difundido más ampliamente por la significación que tiene Kusch para pensar(nos) desde lo "otro" negado y marginado que "esta" aunque no "sea".
Consciente de que la publicación del video ha sido realizado para compartirlo, con la debida cita de su fuente, yo también -como lo hiciera "Radio Revuelta"- tomo prestado el material para difundirlo en la web del IES Nº 6 de la Provincia de Jujuy. Muchas gracias.
Luis24 de julio de 2012 03:33
CARLOS FREIRE SORIA dijo...

Desde Ecuador, un emocionado saludo y profundo agradecimiento por permitir acercarnos a la profunda filosofía de Rodolfo Kusch, que magnifica nuestra cultura vernácula y aclara muchas interrogantes.

Carlos Freire Soria28 de julio de 2012 12:05
latadevidrio dijo...

Felicito a la gente que realizó este documental, que nos acerca al pensamiento de Kush y abren las puertas para encontrar una identidad y pensamiento americano. Simplemente gracias.12 de agosto de 2012 23:27
José Duymovich dijo...

Saludos desde Perú. Estoy descubriendo la obra de Kusch y su documental es un material muy valioso. Muchas gracias.28 de agosto de 2012 01:47

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http://america-profunda.blogspot.com.ar/2011/01/rodolfo-kusch.html




NOTAS EN ESTA SECCIONBiografía y obra | Hombre bebiendo luz | Entre el arraigo y el exilio, por Mario Vilca | Lo americano en los circuitos del espanto, por Mario Vilca
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Vivir en América, por María Casalla | Sin magia para vivir, por Rodolfo Kusch | Cuando se viaja desde Abra Pampa, por Rodolfo Kusch
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M. L.Rubinelli - La interculturalidad, Marti, Scalabrini Ortiz, Kusch y Roig | V. Vilca - Kusch, la presencia de un pensamiento seminal en Latinoamerica
Rodolfo Kusch - Geocultura del hombre americano | E. Azcuy (compilador) - Kusch y el pensar desde America



Günther Rodolfo Kusch
Nacido en Buenos Aires en 1922 y fallecido en la misma ciudad en 1979. De padres alemanes radicados en Argentina. Profesor de Filosofía por la Universidad de Buenos Aires en 1948. Ejerció una actividad técnica en la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires en el ámbito de la sociología y la psico- y socioesdística y una amplia actividad docente en la Enseñanza Secundaria y sobre todo Superior en Universidades argentinas y bolivianas.

Realizó viajes de investigación y trabajos de campo en la zona del NO argentino y del altiplano boliviano; organizó Simposios, Seminarios y Jornadas Académicas sobre la temática americana ; participó entre otros eventos como miembro titular del XXXVII y XXXIX Congresos Internacionales de Americanistas, del II Congreso Nacional de Filosofía en Alta Gracia, Córdoba 6.1971 y de las Semanas Académicas en torno al pensamiento latinoamericano organizadas por la Universidad del Salvador, área San Miguel, 1970-1973; fue miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores 1971-1973; integró el equipo argentino dirigido por J.C.Scannone sobre “Investigación filosófica de la sabiduría del pueblo argentino como lugar hermenéutico para una teoría de filosofía de la religión acerca de la relación entre religión y lenguaje” 1977-79.

Fue sobre todo autor de numerosas obras filosóficas y literarias, en las que transmitió lo que su gran sensibilidad poética y pensante le permitió captar de propio y valioso en América. Su obra ha sido reunida en 4 tomos de Obras completas, Editorial Fundación Ross, Rosario, 1998-2003, quedando aún algunos inéditos, sobre todo anotaciones y materiales de trabajos de campo:

Tomo I: Datos bio-bibliográficos, Presentaciones; La seducción de la barbarie; Indios, porteños y dioses; De la mala vida porteña; Charlas para vivir en América.
Tomo II: América profunda; El pensamiento indígena y popular en América; Una lógica de la negación para comprender a América: La negación en el pensamiento popular.
Tomo III: Geocultura del hombre americano; Esbozo de una antropología filosófica americana; Ensayos.
Tomo IV: Lo americano y lo argentino desde el ángulo simbólico-filosófico Pozo de América; América parda; Bolivia; SADE; Teatro; Anotaciones para una estética de lo americano; Homenaje a R. Kusch de la Cámara de Diputados de la Nación.

Falleció en Buenos Aires en 1979.

OBRAS PUBLICADAS

"La ciudad mestiza", folleto en Colección Quetzal, Buenos Aires, 1952 (Biblioteca Nacional No. 323.905); "Seducción de la Barbarie, Análisis herético de un continente mestizo", distribuido por Editorial Raigal, Buenos Aires, 1953 (Biblioteca Nacional No. 327.011, Biblioteca Facultad de Filosofía y Letras No. 168-1-23); "Anotaciones para una estética de lo americano", folleto, Buenos Aires (Biblioteca Nacional); "Tango" y "Credo Rante", Editorial Talía, Buenos Aires, 1958. (Teatro); "La muerte del Chacho" y "La Leyenda de Juan Moreira", Editorial Stilcograf, Buenos Aires, 1960 (Teatro); "América Profunda", Editorial Hachette, 1962, Buenos Aires (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores 1962 y Mención de Honor del Consejo del Escritor); 2a. edición, Editorial Bonum, Buenos Aires 1975; "Indios, Porteños y Dioses", Editorial Stilcograf, Buenos Aires 1966; "De la Mala Vida Porteña", colección La Siringa de Editorial Peña Lillo, Buenos Aires, 1966; "El afán de ser alguien", ensayo con dibujos de Almataller (tinta china) de Libero Badii, 1965; "Cafetín" (Homenaje a Discépolo), (teatro inédito); "El pensamiento indígena americano", Editorial Cajica, Puebla, México, 1970 (Premio Nacional de Ensayo "Juan Bautista Alberdi", producción 1970-71), 2a. edición, Buenos Aires, 1973; "La negación en el Pensamiento Popular", Editorial Cimarrón, Buenos Aires, 1975; "Geocultura del hombre americano", Editorial García Cambeiro, Buenos Aires, 1976. Además colaboró con artículos y notas en "La Nación", "El Mundo", "Verbum", "Sur", "Espiga", "Contorno", "Comentario", Revista de Educación", "Cuadernos de Filosofía" de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). "El Diario","Presencia", (Bolivia), "Idea", (Perú), "América Indígena" del Instituto Indigenista Interamericano (México); etc.

TEATRO

El conjunto "Juan Cristóbal" estrenó su obra teatral "Tango" en la Sala de "La Máscara" el 23 de Agosto de 1957. "Credo Rante" se estrenó en el Teatro de Arte en 1958. "La Leyenda de Juan Moreira" fue estrenada por Francisco Petrone en el Circo - Teatro Arena, Plaza Once, Buenos Aires, en 1958. "La muerte del Chacho", fue trasmitida por Radio Municipal, Bs. As., 1964.

PREMIOS

Faja de Honor de Ia Sociedad Argentina de escritores 1962, por "América Profunda". Mención de honor del Consejo del Escritor 1963 por la obra mencionada. Mención especial en Ensayo en la Cuarta Fiesta Nacional de las Letras, Necochea, 1967 por "Indios, Porteños y Dioses' y "De la Mala Vida Porteña". Premio Nacional de Ensayo 'Juan Bautista Alberdi ' (producción (1970 - 1971) por "El Pensamiento indígena Americano".

ACTIVIDAD DOCENTE

Además de la enseñanza secundaria (25 años), en la Enseñanza Superior fue profesor de Historia de la Cultura y Estética (desde 1963) en la Escuela Superior de Bellas Artes "Pridiliano Pueyrredón". Universidad Nacional de Salta, Argentina: Profesor de Ética, segundo cuatrimestre 1973; Seminario Permanente sobre Cultura Nacional, octubre - diciembre 1973. Seminario sobre Antropología Filosófica, segundo cuatrimestre, 1973. Fue jefe del Servicio de Relaciones Latinoamericanas (1973 - 1976), Fue organizador del 11mo. Encuentro de Rectores del Área Centro - Sudamericana auspiciado por la UNSa. y realizado en Salta, en marzo de 1974. Seminario sobre Pensamiento y Cultura Popular, 1974 - 1975. En 1975 fue nombrado Director de la Carrera de Filosofía. Realización de un seminario sobre la Problemática Centro-Sudamericana, tema central: "El pueblo y las estructuras nacionales", octubre - noviembre 1975. Realización de las 'Primeras Jornadas de Cultura Popular' (servicios de Relaciones Latinoamericanas y Acción Cultural), noviembre 1975. Realización del 'Primer Simposio sobre el Hombre Andino y Americano' (Servicios de Relaciones Latinoamericanas y Acción Cultural), con participación de investigadores y especialistas del área y de universidades de Argentina y Bolivia, 12 a 14 de diciembre de 1975. Curso en el Instituto Bernasconi sobre "Bases psicológicas y sociales del binomio enseñanza - aprendizaje" para directores de escuelas, 1964. Universidad Técnica de Oruro (Bolivia): dictó cursos sobre "Filosofía Indígena" (1967) y ' Filosofía Americana" (1970). Universidad Mayor de San Andrés, La Paz (Bolivia): Curso sobre "Pensamiento Indígena", 1967. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza (Argentina): curso sobre "El Pensamiento Indígena", 1969. Universidad Nacional de Buenos Aires: clases sobre "Pensamiento Popular", 1974

Fuentes: www.cecies.org/articulo.asp?id=84 y la publicación "Kiwicha", Año I, Núm. 5, junio/julio de 1995, Tilcara, Jujuy, Argentina.

http://www.elortiba.org/kusch.html


Cuando se viaja desde Abra Pampa
Por Rodolfo Kusch (*)

Encontrar al otro: persona, ambiente o situación conlleva un desafío, una apuesta, un temor. Requiere un planteo y una reubicación, un salto hacia. Un asalto al prejuicio para romper con los patrones conocidos. Exige un dar y un asumirse desinteresadamente.

De esta manera, Temakel se interna en la reflexión que el filósofo y americanista Rodolfo Kusch entrega luego de unos momentos compartidos con Mamaní, un viejito de la puna.

Tras un viaje elíptico que emprende para combatir la diferencia burda: la que infiltra entre él -Mamaní- y nosotros una cierta evolución en el tiempo que nos distancia considerablemente, Kusch se asoma al “ucamau mundajja”, al fondo común de las cosas. Al misterio de una misión que desconocemos: a reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo.
Andrés Manrique

Cuando se viaja desde Abra Pampa hacia el Oeste se sigue un largo camino que sube una lomada y de pronto se topa uno con el pueblo de Cochinoca. Las casas se desparraman a lo largo de un cerro y entre ellas aparecen las iglesias. Hacia el fondo se extiende un llano y a lo lejos se levantan las lomadas de la puna.

Cuando se llega se encuentra uno con gestos de sorpresa y el típico recelo con que es recibido el forastero. Cuando pudimos lograr alguna comunicación nos llevaron a recorrer el pueblo. Supimos así de la proximidad de la fiesta de Santa Bárbara, de la migración de sus habitantes, de la penuria de reunir el agua durante el año y de muchas cosas más.

Por supuesto, cuando nos disponíamos a volver hubo que llevar gente a Abra Pampa. Así conocimos a Mamaní, un viejito flaco, de piel arrugada, vestido con sombrero y traje y gestos vitales y rápidos. Nos había dicho que iba a llevar un bultito y cuando vino trajo dos corderos cuarteados para venderlos en Abra Pampa.

En el camino hablamos de adivinación. Sospeché que conocería algo de adivinación boliviana, pero el viejito se escurría con toda habilidad. Se diría que desconfiaba de nosotros.

Cuando llegamos a Abra Pampa lo dejamos en el mercado. Luego lo vimos una vez más, caminaba con gesto apesadumbrado. Me quedó la preocupación sobre lo que le pudo haber ocurrido, quizá algún desencuentro, o alguna mala venta.

Un hombrecito como Mamaní daba la idea de lo que es una vida atrapada por la puna. Seguramente tendría una manada de corderos, viviría en una casa de adobe donde haría sus rituales propiciatorios y se tomaría al fin de la semana algunos vinos.

Cuando volvíamos rumbo al sur pensamos qué significa vivir en América. O mejor se trata de preguntar algo más. Decir que vivimos en América el viejito y yo sería demasiado superficial. La pregunta iría a algo más profundo, ¿qué había de común entre la vida de ese viejito y la mía? Si analizamos su vida que consiste sólo en llevar el cordero cuarteado para vender o en llamarse Mamaní, o en habitar desde hace tiempo en Cochinoca, evidentemente no habría nada en común. Al fin y al cabo, yo vivo en la ciudad, me dedico a escribir, soy profesor y vivo en una casa de ladrillos, no tengo nada que ver con Mamaní. Es más, infiltramos entre él y nosotros una cierta evolución en el tiempo que nos distancia considerablemente. Hacia nosotros crece la civilización y hacia Mamaní decrece, y en el medio se dan varios siglos de heroicos inventos y de grandes conquistas logradas por la humanidad.

Pero aunque nos cuenten todo eso no puedo evitar la intuición de que entre el viejito y yo hay algo en común. Para encontrar esto habrá que dejar de lado los esquemas y las ideas hechas y obrar un poco como hace el filósofo: seguir la intuición para lograr el cabo de una reflexión, seguramente incómoda, lo que hay de común entre ambos. En suma, ¿qué es eso de vivir los dos en América y qué tenemos en común? Si con la primera pregunta me refiero a un simple episodio, con la segunda trato de encontrar el sentido mismo de la vida que va más allá de América.

Claro que no se trata del estilo de vivir porque en ese sentido se puede pensar que vivir es otra cosa. Si fuera por el estilo, creemos que lo hay en Jujuy o en Buenos Aires. Ahí, en cada esquina tenemos una cigarrería, un almacén, vamos al cine, al concierto y nos bañamos con frecuencia.

Por ese lado perdemos a Mamaní. Pero ¿en qué queda entonces la intuición de que entre él y uno mismo hay algo en común? Preguntar así significa entrar en el secreto mismo de la vida, ya no en América sino en general. Pero aquí entramos en las tinieblas ¿sabemos acaso qué es vivir? Vivir es una condición atávica condicionada por milenios de vida de la humanidad pero que no conocemos. ¿Lo sabrá Mamaní? Puede ser.

Recuerdo un brujito muy simpático que en Tihuanaco me había realizado varios rituales propiciatorios tal como hacen los aymarás. Mi impaciencia ciudadana me hacía preguntarle por qué hacía tal cosa y por qué hacía tal otra. Al principio me contestaba fabulando motivaciones en las cuales él no creía pero como yo insistía, se limitó a decir en aymará “ucamau mundajja”: “el mundo así es”.

Decir “así es el mundo” significaba abstenerse de encontrar causas. Pero significa también haber perdido la impaciencia y aceptar la realidad en su verdadera constitución. Pensemos que el mundo moderno no está muy lejos de esa misma actitud.

Cuando la física moderna descubrió que no podían determinarse las causas de los fenómenos, los científicos se limitaron a la simple descripción de los mimos. Es una forma de decir “así es” al fenómeno físico. Pero claro está que si empleamos el término “así es” para determinar lo que hay de común entre Mamaní y uno mismo, no significa que estemos diciendo algo. Pero he aquí el problema ¿podemos decir algo de lo que hay en común?

Juzgamos la vida un poco por lo que ella manifiesta. Si Mamaní hubiera tocado el erque en Cochinoca nos habría llamado la atención ya que en la gran ciudad eso no se hace, pero tampoco en Cochinoca se daría un concierto de violín.

Decir que la vida es esto o aquello encierra un margen de miedo. ¿Será que el vivir mismo se da antes que el gesto, en un área misteriosa? Si se da en el misterio no sabremos qué decir, y si no sabemos qué decir entramos en el silencio. Detrás del gesto, del erque, del violín, y aún de la palabra está el silencio y en ese silencio se abre un largo camino que se interna en el misterio. Ahí no cabe otra cosa que decir “así es” y decir así, es una explicación por el silencio. ¿Y nada más? Pues le parece poco. Decir “así es” es aceptar el misterio del vivir mismo y hacer esto es reconocer nada menos que la duda del por qué se ha venido al mundo. Es el misterio de una misión que no conocemos, pero tomando la palabra “misterio” en el sentido griego, como mystés, el guía, que nos lleva por corredores ignotos. La noche oscura de San Juan de la Cruz, o la tortura filosófica de enfrentar un silencio donde nada determinamos.

Pero ahí mismo se adivina esa comunidad de estar todos en lo mismo, donde yo y Mamaní nos fundimos. Es el milagro de estar, antes de ser. El fondo común antes de que yo me llame Kusch y el hombrecito Mamaní. Es un área no pensada e imposible de pensar. El silencio en suma y detrás del silencio quizá un símbolo: quizá los dedos de la divinidad, la misma que estuvo arrugando los cerros: una vida realmente en común, la mía, la del viejito y la de la puna, y todos en silencio. (*)

(*) Fuente: Artículo publicado por primera vez en San Salvador de Jujuy, el 25 de junio de 1988, en edición controlada por Salma Haidar. Reeditado por la revista KIWICHA CULTURAL DEL MUNDO ANDINO, Año 2, n° 10: julio-agosto 1996.

viernes, 11 de mayo de 2012

Rodolfo Kusch: un pensador de la rebeldía y las seducciones del poder

Muy pocos amigos permanecieron junto al maestro en los terribles años del exilio interior y de la subsistencia primordial. Su prédica insobornable revelando como nadie lo ha hecho, las complejidades del alma americana, fue sistemáticamente excluida de los espacios académicos y de las discusiones filosóficas, denostada como una incómoda presencia que no podía encasillarse en los relatos a la moda y, mucho menos, expresar la cruda realidad de un pensar fruto adocenado de siglos de asimilación a los dictados de las escuelas europeas.

3 de mayo| GRR Grupo de Reflexión Rural |

Esa incomodidad manifiesta de la inmensa obra de este pensador del mestizaje, de una profundidad apabullante y de un rigor intelectual extremo, fue causa suficiente para considerarlo un excéntrico que hablaba de mundos extinguidos y de sabidurías fronterizas, imposibles de acomodar en el altar de las modernidades y las categorías explicativas para la dolorosa carencia de nuestros productores de conocimientos, siempre comprometidos en la justificación de una colonialidad cultural abrumadora y en la negación de las expresiones de las antiguas resistencias populares al dominio de los relatos establecido.

Entrarle de lleno a la América Morena, poniendo el cuerpo y el alma, no era cosa fácil en esos años oscuros de la Alianza para el Progreso y la expansión imperial de la posguerra, mucho más cuando los Movimientos Nacionales de Liberación, comenzaban el largo camino de encontrar en sus propias raíces, el fundamento mismo de su existencia. Pensar desde aquí mismo y desde las entrañas del olvido, no podía ser más que una utopía irrealizable, cuando el mundo marchaba al unísono tras los dictados del desarrollo y el progreso, hacia las seguras murallas de la urbanización y la producción infinita. Rodolfo Kusch, con una notable formación filosófica, se despojó hasta la desnudez misma, de las cadenas categoriales del pensamiento consentido, para entrar de lleno en los polvorientos caminos de los arrabales urbanos y los villorrios andinos. Lo hizo buscando la densidad fundante de las culturas olvidadas y los saberes comunes, en la soledad y la persistencia, de quien deja atrás los puertos seguros del reconocimiento intelectual, para buscar en el desamparo primigenio, el abrigo de los dioses y la ritualidad de las costumbres.

Su obra es como su vida, un desgarro existencial donde se comparte absolutamente todo, las largas travesías en las antiguas huellas y el pan de los pobres entregado al juego existencial de vivir nomás, y sin más que estar para ser en los otros como sí mismo.

Nadie puede disputar la carnalidad de su pensar, la abierta exposición de sus emociones y la germinación de un mundo tan antiguo como presente, en la incomodidad de pensar lo americano a la intemperie, lejos de los escritorios y los estrados, pero muy cerca de la Tierra misma y de los hombres y mujeres que la habitan .

Esa actitud y esa persistencia, hacen de su vasta obra, una extraña e implacable denuncia de las imposturas coloniales en todos los dominios del vivir y, en consecuencia, de la necesaria aventura de romper los moldes establecidos para encontrarnos a nosotros mismos, tal como somos y en el lugar donde estamos, que no es más que la búsqueda de nuestra autenticidad y nuestro arraigo.

Los que conocimos a Kusch en la cotidianidad de los días tormentosos tras el triunfo popular, y en los tiempos propios de los desvaríos de los años setenta, sabemos de su entrañable humanidad empeñada en comprender la historia grande de los pueblos, replegarse en las derrotas hasta encontrar refugio para sus cansados días en la recóndita Maimará, territorio de inmensas soledades y montañas misteriosas.

Emprender, tal como él lo hizo, en los lejanos años setenta una crítica demoledora a las filosofías de la Modernidad y a los mitos del desarrollo y la educación civilizada fueron, sin duda, tareas gigantescas, que anticipaban las luchas interminables que aún hoy llevamos adelante. Es un esfuerzo que cobra mayor sentido, cuando, en una de esas extrañas inversiones de la historia americana, los mismos que denostaban la posibilidad de pensarnos desde nosotros mismos como pueblo, hoy convalidan livianamente las nuevas estrategias de acomodar en sus relatos, las voces más enérgicas surgidas del trasfondo americano, para justificar culturalmente, los diseños neo-coloniales de la globalidad expandida.

Un manto de oscuridad impidió durante años, que el pensamiento de Kusch fuera conocido aún en su propia Patria. Ediciones dispersas, indiferencia de las industrias culturales, desinterés discursivo, sumado a la contumaz negación a un reflexionar situado, hicieron que su obra no llegara a los decisores culturales, mucho más cuando los vientos neoliberales soplaron sobre las agotadas resistencias populares y se extendieron en las nuevas doctrinas neodesarrollistas que parecen predominar en el consenso democrático regional.

Durante años nuestro pensador enseñó a generaciones de estudiantes a rebasar las fronteras de lo sabido y conocido, sembrando inquietud e interrogantes sobre la misma naturalización de la racionalidad y provocando la búsqueda de aquellas dimensiones de lo innombrable y lo impensable. Su tarea docente, casi una forma de subsistencia asalariada, le dejaba lugar para su verdadera insistencia; entrar de lleno en las profundas heridas de la colonialidad europea, entre los manuscritos de Guaman Poma y los dibujos de Santa Cruz Pachacuti, hasta los relatos de los pastores de la Puna y los campesinos bolivianos. Testimoniar la presencia de un pensamiento vigoroso y seminal, a contramano de las verdades aceptadas, en las grietas profundas de lo consentido y en las palabras nunca dichas de los relatos populares y las sacralidades encubiertas, fue su destino.

Su decisión temprana por las culturas populares lo hizo un ferviente peronista, cuando en los ámbitos universitarios, se condenaba literalmente tal pertinencia. Nada cómodo para un pensador, el enfrentar al monolítico alineamiento de la civilización frente a la barbarie. Fueron años de indiferencia que lo afirmaron en su obstinación por encontrar en las resistencias fronterizas e invisibles, los saberes olvidados y las cosmovisiones milenarias.

Acunamos con Rodolfo Kusch grandes proyectos, de creaciones populares en los barrios, teatro para las mayorías y cultura como cultivo de semillas. Imaginamos grandes encuentros sobre el Hombre Andino y las culturas oprimidas y los realizamos en esos tiempos vertiginosos del último Perón y las nuevas esperanzas nacionales. Pero terminamos en la amarga circunstancia del exilio, la tortura y la diáspora, cuando cambiaron los tiempos favorables y debimos asumir la extrema pobreza “del vivir nomás”, para persistir cuando los dioses nos abandonaron en la caída hacia el abismo de la historia y nos encontramos casi solos, sin amigos ni interlocutores, masticando una rabia ancestral. Esto, en Kusch, se tradujo en la más brillante producción reflexiva. En esos años terribles del exterminio y la persistencia, logró plasmar sus mejores obras, las más acabadas, las que demuestran implacablemente que es posible pensar en plenitud, desde el mismo desamparo y la indigencia vivida por los sectores populares en la larga noche de las dictaduras.

Pasaron mucho años y el legado de nuestro maestro fue alimentando nuevas perspectivas que se acrecentaron, como su figura, en la consideración de las nuevas clases ilustradas que accedieron a su obra en estos últimos años y creyeron, no sin conveniencia, poder enriquecer su patrimonio discursivo con la asimilación de la figura de Kusch a las nuevas lógicas del poder.

Se fueron abriendo de esa manera, lentamente, las puertas de los claustros universitarios y se consigue publicar sus Obras Completas. Muchos son, entonces, los jóvenes que revalorizan la mirada kuscheana en su afán de comprender las profundidades de las culturas americanas y así tratan de hallar nuevos caminos para enfrentar los desafíos de un mundo crecientemente complejo y hostil.

La impronta populista en la Argentina del presente, construye obcecadamente un nuevo panteón ideológico en que sustentar sus rígidos alineamientos con el creciente dominio de las Corporaciones Trasnacionales en el escenario global. El modelo productivo argentino, de extractivismo y exportación de materias primas, de sujeción absoluta a los dictados de los mercados globales, se apodera de los símbolos más queridos de la Historia Nacional. En una maniobra especular, se asumen como herederos directos de las luchas.

En ese apoderamiento compulsivo de la iconografía peronista, tras la gigantografía de la compañera Evita, las usinas intelectuales del Kirchnerismo gobernante, resaltan las figuras de Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Arturo Sampay, John W. Cooke, la Resistencia Peronista de los sesenta y las juventudes revolucionarias de los setenta, generando así un calculado sesgo de la memoria histórica que da sustento a sus prácticas políticas y justifica sus desvaríos progresistas y clientelares.

En estos días presenciamos los diferentes encuentros, jornadas y homenajes a Rodolfo Kusch, con extremo cuidado, sabedores de la inmensa distancia cultural y política que media entre aquel humilde sabio y los círculos áulicos del poder que pretenden medrar con su memoria. No es casual que los mismos claustros universitarios que lo expulsaron de sus cátedras, vuelvan a convocarlo, esta vez con la intención de asimilarlo de manera oportunista, a los imaginarios oficiales.

Muchos son quienes se acercan a estos actos atraídos por la potencia seductora de un pensar auténtico y raigal, las jóvenes generaciones de argentinos, casi sin maestros de vida, buscan en Kusch la palabra profunda y el ejemplo preciso. No dudamos de las buenas intenciones que guían estas aperturas, nos reconforta la exposición pública de su vida y su obra, pero no podemos aceptar que muchos de quienes hoy se arrogan la preservación de su memoria, fueran actores secundarios aunque necesarios del genocidio argentino o funcionarios expectantes de la traición menemista. Entre tanto, el pretendido modelo argentino de los últimos 9 años, acentúa sus políticas neodesarrollistas promocionando la consigna: “Ciencia, Tecnología y Producción”, y extendiendo la producción de monocultivos transgénicos con la intensión de “Industrializar la ruralidad”, destruyendo los ecosistemas y expulsando a las poblaciones campesinas a las márgenes urbanas, mientras consolida el extractivismo minero de la Cordillera, en megaproyectos demenciales.

¿Cómo podría entonces conciliarse esta dura realidad del país Colonial con quién encarna como nadie lo ha hecho, la más profunda crítica al Pensamiento Científico, las tecnologías destructivas y el desarrollismo económico? ¿Cómo podría Rodolfo Kusch avalar las políticas clientelares y de control social que complementan el modelo, cuando comprometió su vida con ese Movimiento libertario y plebeyo que supo ser el Peronismo? ¿Cómo podría asimilarse a Kusch en el Paradigma civilizatorio occidental y el pensamiento único, cuando se empeñó en la defensa de las culturas con arraigo a la tierra, las comunidades campesinas y las mitologías populares, la vida rural y los sistemas productivos agrarios y ecológicos?

Creemos necesario interrogarnos sobre estas cuestiones lacerantes del presente, asumiendo en toda su dimensión el pensamiento de Rodolfo Kusch, sin fragmentaciones utilitarias ni recortes intencionados, para comprender la verdadera profundidad de la tragedia argentina, precisamente desde quién supo desentrañar los más perversos mecanismos de la Modernidad/ Colonialidad.

Nos queda la tarea inconclusa de recuperar el Pensamiento Nacional, a sus hombres y a sus obras, pero debemos hacerlo desde un verdadero Proyecto Nacional con Soberanía y Justicia, tal como lo quería Rodolfo Kusch y lo intentamos ahora, diariamente, sus antiguos discípulos y las nuevas generaciones argentinas.
http://www.copenoa.com.ar/Rodolfo-Kusch-un-pensador-de-la.html

jueves, 5 de abril de 2012

Pensamiento de Rodolfo Kusch



Luis Alberto Durruty compartió la foto de HISTORIA ARGENTINA E HISPANOAMERICANA.
29 de marzo

Rodolfo Kusch.

"He aquí la fuente de todos los caos y verdades: la vida cotidiana: para saber estar nomás no se necesita explicación. Estamos otra vez frente a la polaridad de estar nomás y ser alguien. Y con estar que no sabemos qué es, pero es vivido profundamente por nosotros en Sudamérica" (Rodolfo Kusch).

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Günther Rodolfo Kusch

Nacido en Buenos Aires en 1922 y fallecido en la misma ciudad en 1979. De padres alemanes radicados en Argentina. Profesor de Filosofía por la Universidad de Buenos Aires en 1948. Ejerció una actividad técnica en la Dirección de Psicología Educacional y Orientación Profesional del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires en el ámbito de la sociología y la psico- y socioesdística y una amplia actividad docente en la Enseñanza Secundaria y sobre todo Superior en Universidades argentinas y bolivianas. Realizó viajes de investigación y trabajos de campo en la zona del NO argentino y del altiplano boliviano; organizó Simposios, Seminarios y Jornadas Académicas sobre la temática americana ; participó entre otros eventos como miembro titular del XXXVII y XXXIX Congresos Internacionales de Americanistas, del II Congreso Nacional de Filosofía en Alta Gracia, Córdoba 6.1971 y de las Semanas Académicas en torno al pensamiento latinoamericano organizadas por la Universidad del Salvador, área San Miguel, 1970-1973; fue miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores 1971-1973; integró el equipo argentino dirigido por J.C.Scannone sobre “Investigación filosófica de la sabiduría del pueblo argentino como lugar hermenéutico para una teoría de filosofía de la religión acerca de la relación entre religión y lenguaje” 1977-79. Fue sobre todo autor de numerosas obras filosóficas y literarias, en las que transmitió lo que su gran sensibilidad poética y pensante le permitió captar de propio y valioso en América. Su obra ha sido reunida en 4 tomos de Obras completas, Editorial Fundación Ross, Rosario, 1998-2003, quedando aún algunos inéditos, sobre todo anotaciones y materiales de trabajos de campo:

Tomo I: Datos bio-bibliográficos, Presentaciones; La seducción de la barbarie; Indios, porteños y dioses; De la mala vida porteña; Charlas para vivir en América.
Tomo II: América profunda; El pensamiento indígena y popular en América; Una lógica de la negación para comprender a América: La negación en el pensamiento popular.
Tomo III: Geocultura del hombre americano; Esbozo de una antropología filosófica americana; Ensayos.
Tomo IV: Lo americano y lo argentino desde el ángulo simbólico-filosófico Pozo de América; América parda; Bolivia; SADE; Teatro; Anotaciones para una estética de lo americano; Homenaje a R. Kusch de la Cámara de Diputados de la Nación.

Falleció en Buenos Aires en 1979.

Obras publicadas:

"La ciudad mestiza", folleto en Colección Quetzal, Buenos Aires, 1952 (Biblioteca Nacional No. 323.905); "Seducción de la Barbarie, Análisis herético de un continente mestizo", distribuido por Editorial Raigal, Buenos Aires, 1953 (Biblioteca Nacional No. 327.011, Biblioteca Facultad de Filosofía y Letras No. 168-1-23); "Anotaciones para una estética de lo americano", folleto, Buenos Aires (Biblioteca Nacional); "Tango" y "Credo Rante", Editorial Talía, Buenos Aires, 1958. (Teatro); "La muerte del Chacho" y "La Leyenda de Juan Moreira", Editorial Stilcograf, Buenos Aires, 1960 (Teatro); "América Profunda", Editorial Hachette, 1962, Buenos Aires (Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores 1962 y Mención de Honor del Consejo del Escritor); 2a. edición, Editorial Bonum, Buenos Aires 1975; "Indios, Porteños y Dioses", Editorial Stilcograf, Buenos Aires 1966; "De la Mala Vida Porteña", colección La Siringa de Editorial Peña Lillo, Buenos Aires, 1966; "El afán de ser alguien", ensayo con dibujos de Almataller (tinta china) de Libero Badii, 1965; "Cafetín" (Homenaje a Discépolo), (teatro inédito); "El pensamiento indígena americano", Editorial Cajica, Puebla, México, 1970 (Premio Nacional de Ensayo "Juan Bautista Alberdi", producción 1970-71), 2a. edición, Buenos Aires, 1973; "La negación en el Pensamiento Popular", Editorial Cimarrón, Buenos Aires, 1975; "Geocultura del hombre americano", Editorial García Cambeiro, Buenos Aires, 1976. Además colaboró con artículos y notas en "La Nación", "El Mundo", "Verbum", "Sur", "Espiga", "Contorno", "Comentario", Revista de Educación", "Cuadernos de Filosofía" de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). "El Diario","Presencia", (Bolivia), "Idea", (Perú), "América Indígena" del Instituto Indigenista Interamericano (México); etc.

Teatro:

El conjunto "Juan Cristóbal" estrenó su obra teatral "Tango" en la Sala de "La Máscara" el 23 de Agosto de 1957. "Credo Rante" se estrenó en el Teatro de Arte en 1958. "La Leyenda de Juan Moreira" fue estrenada por Francisco Petrone en el Circo - Teatro Arena, Plaza Once, Buenos Aires, en 1958. "La muerte del Chacho", fue trasmitida por Radio Municipal, Bs. As., 1964.

Premios:

Faja de Honor de Ia Sociedad Argentina de escritores 1962, por "América Profunda". Mención de honor del Consejo del Escritor 1963 por la obra mencionada. Mención especial en Ensayo en la Cuarta Fiesta Nacional de las Letras, Necochea, 1967 por "Indios, Porteños y Dioses' y "De la Mala Vida Porteña". Premio Nacional de Ensayo 'Juan Bautista Alberdi ' (producción (1970 - 1971) por "El Pensamiento indígena Americano".

Actividad docente:

Además de la enseñanza secundaria (25 años), en la Enseñanza Superior fue profesor de Historia de la Cultura y Estética (desde 1963) en la Escuela Superior de Bellas Artes "Pridiliano Pueyrredón". Universidad Nacional de Salta, Argentina: Profesor de Ética, segundo cuatrimestre 1973; Seminario Permanente sobre Cultura Nacional, octubre - diciembre 1973. Seminario sobre Antropología Filosófica, segundo cuatrimestre, 1973. Fue jefe del Servicio de Relaciones Latinoamericanas (1973 - 1976), Fue organizador del 11mo. Encuentro de Rectores del Área Centro - Sudamericana auspiciado por la UNSa. y realizado en Salta, en marzo de 1974. Seminario sobre Pensamiento y Cultura Popular, 1974 - 1975. En 1975 fue nombrado Director de la Carrera de Filosofía. Realización de un seminario sobre la Problemática Centro-Sudamericana, tema central: "El pueblo y las estructuras nacionales", octubre - noviembre 1975. Realización de las 'Primeras Jornadas de Cultura Popular' (servicios de Relaciones Latinoamericanas y Acción Cultural), noviembre 1975. Realización del 'Primer Simposio sobre el Hombre Andino y Americano' (Servicios de Relaciones Latinoamericanas y Acción Cultural), con participación de investigadores y especialistas del área y de universidades de Argentina y Bolivia, 12 a 14 de diciembre de 1975. Curso en el Instituto Bernasconi sobre "Bases psicológicas y sociales del binomio enseñanza - aprendizaje" para directores de escuelas, 1964. Universidad Técnica de Oruro (Bolivia): dictó cursos sobre "Filosofía Indígena" (1967) y ' Filosofía Americana" (1970). Universidad Mayor de San Andrés, La Paz (Bolivia): Curso sobre "Pensamiento Indígena", 1967. Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza (Argentina): curso sobre "El Pensamiento Indígena", 1969. Universidad Nacional de Buenos Aires: clases sobre "Pensamiento Popular", 1974

Fuente:

http://www.elortiba.org/kusch.html
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Más alla de las epistemologías: el pensamiento de Rodolfo Kusch acerca de los límites de la racionalidad instrumental

Por Fernando Rovelli
 
Una de las críticas más contundentes a la primacía del pensamiento científico y a la exacerbación tecnológica, ha sido realizada por el notable pensador americano, Rodolfo Kusch. Su tarea se torna asaz relevante si consideramos que estas reflexiones sobre el paradigma científico fueron hechas hace ya más de tres décadas, cuando aún la globalidad en expansión no había desatado sobre el planeta y sus habitantes, la serie de catástrofes anunciadas que caracterizan el mundo contemporáneo. Pensar desde la América Mestiza con la rigurosidad y autenticidad con que lo hace Kusch, en un planteamiento siempre actual , cuando todo aquello que él sostenía desde otro horizonte cultural, casi no deja hoy, resquicios para evadir las trampas de una modernidad amenazante y de una neocolonialidad del pensar que atrapa y subyuga con fuerza incontenible hasta las mismas fronteras del paradigma en cuestión.
En un trabajo encomiable, Kusch desnuda pacientemente las falacias de los principios lógicos que dan sustento a la ciencia instrumental, deshaciendo los nudos de las determinaciones categoriales en un horizonte simbólico que recompone la instalación primera del hombre en la Naturaleza. Nos dice: “Existe el miedo de emprender un camino inverso al de las cosas y, tocar un límite en donde la materia y la anti-materia se alternan, en donde el hombre se encuentra con la experiencia de ser puro hombre”. Condensa aquí la necesidad impuesta de hacer del puro hombre un ser en un mundo de objetos, donde sin duda se arriesga, la plenitud de la existencia, por un mundo ordenado de meras abstracciones. Las lógicas binarias, las aventuras de la verdad y la universalidad en el hacer y transformar el orden cósmico, expresan la voluntad de dominio que está en la matriz misma del proyecto civilizatorio. Ya destacaba Kusch las imbricaciones entre los procesos productivos de la Revolución Industrial, la expansión colonial y el uso del razonamiento discursivo, que conforman la trama basal del paradigma occidental. Es decir, todo el horizonte simbólico de la empresa imperial debe verse como una unidad inescindible, donde los fragmentos y los abordajes vectoriales, escatiman la posibilidad de entender la globalidad en su exacta dimensión: la aventura colonial y el dominio de la Naturaleza son mapas de una misma topografía expansiva. En esta expansión de la matriz de pensamiento europea, Kusch advierte sobre los residuos que va dejando la construcción lógica de la mundanidad del hombre, residuos que no son otra cosa que la misma presencia de lo absoluto, los transinteligibles, lo numinoso y sacralizado y, en suma, todo aquello que no puede ser afirmado es desechado al lugar oculto de la irracionalidad y las utopías.
Semejante operación de cercenamiento de la totalidad no puede sino realizarse desde la centralidad de un sujeto pensante que prioriza el orden inteligible antes que la existencia fundante. El intento por componer una imagen del mundo generada desde el horizonte simbólico de Europa moderna, deviene en una epistemología entendida como ciencia de los objetos y en una antropología centrada en el sujeto que piensa y transforma el mundo natural. La delimitación del campo conceptual supone inevitablemente la pérdida del horizonte simbólico, una suerte de sacrificio sacramental que realiza la fenomenología objetual en la búsqueda de la verdad como afirmación y coincidencia de lo dado con la idea. Toda una trayectoria que encamina el pensamiento occidental al olvido de la densidad fundante de la existencia arraigada en los antiguos saberes y las culturas de lo inasible. Por este camino la Naturaleza revierte su primacía preontológica, para convertirse en el sustrato de la nueva experiencia de la conciencia desplegada como razón productiva posicionando así una Modernidad extendida sobre la topografía superficial de lo mensurable y cuantificable en el origen de la expansión colonial sobre los territorios y las culturas de la diversidad. Por su formación personal y su experiencia de campo, Kusch va a desarmar pacientemente la matriz científica de las epistemologías de las Ciencias Sociales, sin fragmentarlas para recomponerlas, sino abarcándolas en un esfuerzo por comprender que va más allá de la Antropología, la Etnología y la Filosofía, para presentar desde la sabiduría popular y americana, un pensar del hombre en general. Nos dice: “La ciencia no es un descubrimiento de la humanidad, sino que es una creación de Occidente y en tanto tal localización, exige su estructuración. La ciencia como determinación de objetos y como descubrimiento de leyes universales, es un hallazgo de Occidente dentro de un proyecto político del propio Occidente”. Vemos que en el fundamento mismo de la razón científica se encuentra el proyecto político de tal despliegue, por lo que hacer ciencia es siempre hacerla desde un lugar y un tiempo histórico determinado por la expansión de una determinada cultura sobre las otras culturas diversas y sobre la Naturaleza. De allí la intrínseca relación entre Epistemología y Modernidad, de allí mismo también la intrínseca imbricación entre Modernidad expandida y Colonialidad del poder. Por eso es que toda delimitación de los entes, toda constitución del objeto , todo recorte de la realidad existente, se hace sobre una parte del Universo, el mundo de lo óntico, el campo de los objetos , y la consecuencia primera de esta operación es la de desechar todo aquello que no puede ser convertido en objeto, con lo que estamos dejando fuera del campo de las determinaciones, lo inconmensurable, los transinteligibles, la infinita variedad de existencias, sentidos y creencias, que nos permiten habitar el mundo. Ahora bien, que pasa con nosotros, los que somos apenas meros espectadores de la vectorialidad científica, los que tomamos los cánones académicos como instrumentos certeros para la transformación de nuestra cruda realidad, esto es lo que preocupa a Kusch, esto es lo que amerita su tarea de trastornar el orden pensante en las inexploradas consecuencias que acarrea esa manera de concebir el mundo y de modificarlo, que nos llega desde los centros de poder colonial y que replicamos como la forma exacta de conjurar nuestra incómoda pertenencia a las fronteras no determinadas de la globalidad expandida. La ciencia tiene un peso óntico, se trata de hacer inteligibles los objetos, pero en esa tarea le va al hombre mismo toda su integridad porque en el conocer mismo ya se implica el sujeto que conoce, no es autónomo el conocer del estar situado para hacerlo, las distintas formas que asume el acto de conocer y objetivar conllevan un compromiso existencial de quien opera racionalmente, es más, conocer para producir, es también reproducir en el sujeto, las condiciones de posibilidad de la existencia del objeto. No es un problema menor, este de estar situado para hacer ciencia, cuanto más, cuando esa misma ciencia se traduce en una praxis determinada, es decir, cuando la ciencia es aplicada para transformar la pura realidad en la que estamos, en el modo moderno de la tecnología, en la generación de operaciones que modifican la totalidad en topografías mensurables y modelos productivos. Nos dice Kusch: “La tecnología está condicionada por el horizonte cultural donde se produce” “No podemos separar del lugar y del tiempo exacto a la tecnología. No hay tecnología sin ecología cultural perfectamente determinada”. Estamos aquí en la misma centralidad del paradigma científico occidental; hablar de ecología cultural en esos años signados por la “revolución verde”, el desarrollo y el estructuralismo, era demasiado, era comprender certeramente las propuestas de la Modernidad para un mundo inquietante y complejo que resistía las recetas superadoras del atraso y la persistencia de las culturas indomables. Rodolfo Kusch da cuenta, tempranamente, de las dificultades que conlleva una occidentalización forzada e irreverente que, seducida por los éxitos de la producción industrial y el consumo, intenta la aventura de reproducir las tecnologías bélicas exitosas, en tecnologías para la paz y el desarrollo. Expone una certeza: “Vivimos en un mundo donde los dioses ya no molestan, ni se caen ni hay que adorarlos”, una manera de sentir la mundanidad como ausencia y como imposición. El dominio de la ciencia instrumental y sus variables tecnológicas ha triunfado, nuestro pensador no pudo asistir a la crisis de la Modernidad, pero tuvo la exacta dimensión de sus consecuencias. Pero no todo es racionalidad y producción, hay que comprender las resistencias necesarias a la expansión del paradigma civilizatorio, y esa es la tarea que emprende el maestro, la inconmensurable épica de develar lo oculto, lo ignorado y despreciado, en el resto de humanidad y cultura que se oculta a las miradas categoriales, hay que emprender la tarea de develar un pensar de la totalidad por fuera de las fronteras seguras de la lógica autorreferencial. Abordar el pensamiento popular y las culturas de los márgenes sin instrumentos ni metodologías de los mismos que lo invisibilizan. Aquí los referentes desaparecen, las grietas del pensamiento dominante son apenas fisuras, los vestigios contraculturales se reducen, y hay que comenzar las tareas de pensar la Liberación en soledad e incertidumbre. Kusch lo encara de un modo casi testimonial, a contrapelo de la inmensa mansedumbre intelectual de la época, comienza a esbozar un pensamiento seminal, simbólico y ritual, auténtico en su gestualidad y silencioso en su determinación lingüística, que se escurre por las tramas analíticas de los abordajes eurocéntricos, y desborda en su persistencia y vitalidad, que le permite a nuestro pensador, acometer desde América, al hombre mismo y su acontecer en el mundo, más allá de las epistemologías y sus consecuencias ecológicas y culturales. Pero volvamos a la ciencia y su pretensión de comprender y legislar el orden intrínseco del universo desplegado. Hay sin duda una racionalidad que vertebra una imagen comprensible del hombre y su entorno, es la mirada del dominio y del apoderamiento. Es la colonialidad de los otros, que no son los sujetos del conocimiento, la que vertebra los caminos del crecimiento exponencial de las condiciones de reproducción del capitalismo concentrado. La condición necesaria de los postulados científicos de la Modernidad, es poder reproducirse en toda circunstancia y en todo lugar, está en la base de la universalidad, legitimarse para todos y en todo, pero qué ocurre cuando hay un rechazo a estas pretensiones o se generan resistencias al dictum globalizado, entonces la verdad es puesta en duda, las lógicas categoriales no valen como premisas aceptadas; estamos en los límites donde el conocer y transformar no alcanzan las profundidades del vivir sin más. Nos encontramos en el lugar mismo donde la reproducción de la existencia escapa a las determinaciones modeladas y nos sumergimos, como siempre ha sido, en la incertidumbre y en la búsqueda del amparo. Y este es el lugar del abordaje kuscheano de los pueblos y las culturas, el lugar donde las operaciones sistémicas no logran transformar la experiencia en conceptos, lo inasible e inabarcable del estar siendo, para cumplir con la costumbre de despojarse y ampararse en lo de uno, que es lo de los otros como ha sido y nos une a una totalidad impredecible, no planificada ni impuesta, sino que simplemente somos en tanto que estamos siendo, para que se complete la ritualidad de la existencia. Y aquí estamos en el lugar donde la ciencia, como experiencia de la conciencia que conoce, no tiene cabida, donde hay una antelación preontológica que no puede nombrar ni ser que las cosas sean, y no es un camino de esterilidad conceptual, no es la absoluta indefinición, es más bien el territorio inexplorado de la densidad humana ligada a la compleja trama de lo existente, el lugar donde no hay respuestas para conjurar lo fasto y lo nefasto de la existencia, donde todos estamos, a pesar de nuestras murallas urbanas o inteligibles, en la misma desnudez primigenia y en el mismo horizonte de la sacralidad vivida. Nuestra situación como pueblos colonizados por la expansión europea, nos debe hacer reflexionar sobre el verdadero contenido de las lógicas emancipatorias que venimos experimentando, como tantos otros pueblos, para ser naciones sin aditamentos, tarea casi imposible en 500 años de conquista y 300 de Modernidad. Será que nos cabe siempre una deuda que no nos permite ingresar a la emergencia civilizatoria sin despojarnos de los residuos culturales que nos ligan a la tierra y a las derivas cósmicas, pero esa deuda se revierte en bagaje no mensurable para las actuales lógicas de mercado y de productividad , que cuando Kusch pensaba, ya estaban cuestionadas, por la misma imposibilidad de reproducir el modelo extractivo y tecnorracional, hasta el infinito. Ya en las primeras tentativas de extender el modelo apropiador de los bienes comunes, estaba el desafío prometeico de borrar las diversidades y las infinitas creaciones de las culturas sumergidas, en un horizonte de homogeneidades y relatos científicos; suprimir la complejidad de las culturas y los pueblos que, tozudamente, todavía resisten en los albores del siglo XXI a la ontología desplegada, afirmando su pertenencia a los universos simbólicos de la totalidad y lo numinoso.
Dice Kusch: “Se trabaja en general con el concepto de conciencia, entendida como conciencia científica, que se pone como sujeto frente al objeto. Pero el real funcionamiento de la conciencia implica también su apertura mítica. La conciencia mítica está orientada hacia la totalidad por tanto la conciencia científica sería sólo un aspecto”. Vemos entonces que hay en la metodología científica un recorte de la realidad, una segmentación del objeto de estudio para determinarlo como tal. Es decir que se opera concientemente sobre la determinación del campo de estudio, se establece desde el sujeto un desprendimiento crítico que recorta la totalidad y debilita la carga de sentido que brinda lo absoluto. En el origen mismo del pensamiento científico encuentra Kusch la respuesta a semejante escisión del pensar fundado, puesto que Occidente comienza a pensar el mundo de los objetos creando una teoría del conocimiento que, desde la Alta Edad Media europea : “Desgarra el problema antropológico que yacía en el fondo del pensar. Olvida el simple hecho de que pensar desde el estar hace a lo humano en su totalidad y por el contrario, la presencia del ser que fija los entes, se vuelca hacia el mundo de las cosas, abre el espacio delimitado de la objetividad”. Pero esta comprobación abre las puertas hacia otras posibilidades del pensar que se desechan en la teoría científica, pero que permanecen en lo que Kusch denomina: el pensamiento arcaico, el pensar originario, las sabidurías populares. Un inmenso horizonte de símbolos y rituales que están en la matriz misma de la actitud pensante, aún lo sagrado como mediación con lo trascendente, se escinden y se arrojan al olvido ontológico. Gigantesca operación del pensamiento especulativo, que hoy padecemos como mutilación de la totalidad y nos condena, como culturas fronterizas, a un pensar impropio y colonial que no logra integrarnos en plenitud porque carece precisamente de la originariedad situada, nos viene de fuera de nuestro horizonte existencial. Y en este quedar fuera de la legitimidad científica nos va una parte importante de nuestro modo de estar en el mundo, se nos condena a ser meros repetidores de las teorías científicas o, casi siempre, eficaces operadores de las tecnologías productivas, que como las máquinas y sus manuales, nos llegan ya completas y funcionales. Repetimos una historia que nos ubica en la periferia de los acontecimientos y remedamos los modelos institucionales de la Modernidad europea. Rodolfo Kusch, de notable formación filosófica, no intenta en ningún escrito de su vasta obra, descalificar la investigación científica, mucho menos los postulados epistemológicos, tarea permanente de las teorías de la falsación y las consistencias. Su labor apunta a delimitar el campo de investigación de las ciencias y a desnudar las consecuencias del paradigma científico sobre las poblaciones no incorporadas y sobre las culturas colonizadas por la apropiación eurocéntrica. Es así que, en diferentes textos, su preocupación se dirige a los efectos de la expansión de la razón instrumental en las periferias colonizadas y en las culturas populares. Esto justifica su crítica implacable al desarrollismo de la época, a la educación y la comunicación concientizadas, y a las improntas positivistas y estructuralistas de las Ciencias Sociales. Su experiencia de décadas en el Trabajo de Campo, con diferentes comunidades de la Región Andina, le permite comprender la inmensa distancia cultural entre las comunidades ancestrales y los modelos externos de crecimiento que proponen las usinas del poder hegemónico global. Para Kusch, anticipando dilemas de acuciante actualidad, se trata de conmover los mismos postulados lógicos del monumental edificio de la racionalidad expandida, mucho antes de que los desarrollos de la mecánica de partículas dispersas y las teorías del caos y la incertidumbre, reformularan las bases mismas del paradigma dominante.
Mucho antes de la aparición de los Estudios Culturales, los pensadores de la Subalternidad y las Epistemologías Fronterizas, se propuso la tarea de reconstituir un pensamiento fundante y situado, que diera cuenta de nuestras dependencias de las culturas dominantes y la necesidad de volver a pensar desde el arraigo y la totalidad para restablecer al hombre, sin más, en la caída y el amparo de la finitud existencial. Nos dice: “La cultura occidental, especialmente en sus zonas fronterizas, como nuestra América, se diluyó, en una cultura para cosas. Pero aquí estamos entre hombres y no entre cosas. Un objeto en Occidente, siempre cae de arriba hacia abajo, pero a nosotros el mundo no nos pesa. Se trata de otra gravidez, la de sentir el peso de lo trascendente, la de vivir la cotidianeidad de lo sagrado”. Pero esta gravidez, impedida de volver de la caída, hace que la ciencia, entendida como el intento de desentrañar las mismas leyes que ordenan la dinámica del Universo, sólo permanezca en la coherencia interna de sus validaciones, en la tautología de lo ya sabido.
La lógica binaria de las identidades contrapuestas, el principio del tercero excluído, y la misma dialéctica hegeliana del devenir, como fantasmas obstinados de la astucia de la razón, se diluyen en la fundada astucia del juego existencial, territorio de los símbolos y los rituales que apuestan, desde siempre, a la posibilidad de estar sin más que “porque es costumbre” o porque “el mundo así es” o porque “la eternidad se gasta”. Para Kusch: “Una cultura no es una totalidad rígida, sino que comprende además, una estrategia para vivir. Por eso, detrás de la ciencia hay una política. Por eso debemos aceptar las contradicciones, como un episodio lógico, pero no existencial. Hay que aceptar el caos, la lógica se construye para evitarlo. Porque el peso de vivir nunca es totalmente falso ni totalmente verdadero en sí mismo”. Y en la estrategia para vivir, la herramienta occidental es la tecnología, fruto maduro de la ciencia aplicada a la transformación de la Naturaleza. Pero, esa tecnología pertenece a una cultura, y allí se instala la sospecha: podemos pensar en una forma decantada de Imperialismo, porque esa tecnología no expresa sino la extensión instrumental de un saber sin adherencias. Y lo nuestro es el esfuerzo de “descubrir nuestra propia ecología cultural, de pensarnos desde lo particular y no desde las universalidades. La tecnología nunca es algo autónomo, sino que depende de la cultura que la genera. Pero si la cultura es una estrategia para vivir en un lugar y en un tiempo determinado, también es política”. Esta imbricación de la tecnología con la política como expresiones empíricas de una cultura determinada, hace de la investigación científica y sus aplicaciones un elemento fundamental de las políticas de poder en la sociedad globalizada. Kusch estudia en el territorio de las culturas ancestrales y las comunidades andinas, los impactos del paradigma del desarrollo en los ecosistemas y las poblaciones campesinas. No se trata de teorizar sobre las consecuencias del crecimiento en las culturas fronterizas a la Modernidad, sino recomponer una totalidad escindida, recuperar el pensamiento indígena y popular sometido a las tensiones de la presencia invasora de la sociedad tecno-industrial occidental. Entonces, y hasta el fin de sus días, recorre los caminos del Norte Argentino y el Altiplano de Bolivia, con su grabador en mano y la libreta de apuntes, para acceder al testimonio de los referentes culturales locales, y volcar esos saberes en su vasta obra. La revalorización de sus trabajos, a largos treinta años de su ausencia, se torna esencial, en cuanto con él recuperamos un pensamiento de la totalidad y de las culturas marginadas, cuando las tragedias de la razón instrumental amenazan la misma supervivencia de nuestra Tierra. Asistimos a un doloroso cambio de paradigma, a nuevos desafíos para los ecosistemas y los seres vivos, y cuando se agrieta en sus mismas bases el edificio de la civilización planetaria, volver a Rodolfo Kusch y su pensamiento americano, es volver a instalar al hombre en la sacralidad de la existencia.

sábado, 18 de febrero de 2012

GUNTHER RODOLFO KUSCH


GUNTHER RODOLFO KUSCH. Por Alberto Buela

Papeles para un seminario sobre G.R.Kusch (1922-1979) (para aquellos que quieren pensar libremente sin ningún certificado o paper como meta)Entre los no pocos filósofos originales que ha dado la Argentina (Taborda, de Anquín, Guerrero, Cossio, Rougés) Gunther Rodolfo Kusch ocupa un destacado lugar. No sólo por la originalidad de sus planteamientos filosóficos sino además porque los mismos han generado toda una corriente de pensamiento a través de la denominada filosofía de la liberación en su rama popular.

Su método es fenomenológico-literario-antropológico. En la fenomenología sigue la dupla Husserl-Heidegger. Literaria es su forma de exposición con agradables acotaciones y antropológico es su trabajo de campo con su grabador a cuestas por la Puna interrogando a los criollos.

Su presupuesto filosófico es no pensar el ser del ente o el ente en tanto ente, según la propuesta clásica,sino la sabiduría popular de Nuestra América, sobre todo a partir del hombre simple, del hombre del pueblo desatendido o marginalizado.

Intenta la elaboración de una filosofía de la identidad de América, el resto, como la filosofía de la liberación, es política según sus dichos. El objetivo de la filosofía de Kusches “pensar lo propio de América” y la posibilidad de un pensamiento propio está encarnada en el pensamiento popular. Así el pueblo es “el lugar filosófico” desde donde se realiza y se resuelve la genuina pregunta filosófica.

El pueblo, todo pueblo, se manifiesta en dos niveles: Uno, el suelo que como límite inferior es el molde que tiene los símbolos de una cultura, que contempla dos aspectos a) como fundamento “no se puede caer más” y b) como arraigo “el medio donde se echan raíces”. Y dos, la cultura como horizonte simbólico. Kuschelige como acceso al pensamiento popular en América el área de la religiosidad popular por ser lo más arcaico, no en el sentido de lo más viejo, sino del arjé griego, como principio.

Este filósofo no es recogido en ninguno de los manuales en circulación hoy día. Corregimos, acaba de incorporarlo Alberto Caturelli en su voluminosa obra Historia de la Filosofía en la Argentina, Ed.Ciudad Argentina, Madrid, 2001.

Intenta desentrañar la noción de sabiduría como saber de vida que está en el subsuelo social, en el saber del popular.

Podemos considerarlo como el fundador de la “filosofía latinoamericana” en su versión populista, opuesta a la de los marxistas tipo E.Dussel, J. Segundo, etc.

Su propuesta de una antropología filosófica americana es retornar a la base de lo popular: trueque, juego, práctica, geocultura, mitos, economía de amparo o austera y lo arcaico.

La introducción a América se realiza a través de la oposición hedor-pulcritud que está en la base de todos los juicios sobre América y en la categoría de la fagocitación.

La tensión entre el ser alguien de la actividad burguesa y citadina y el estar ahí del indio americano y del hombre del campo produce la estructura existencial genuina de América que es la del criollo con su estar siendo. Esta última categoría tiene un antecedente ilustre dentro del pensamiento argentino en la figura del antropólogo cultural Benito Canal Feijoo(1897-1982) y su caracterización del los americanos como seres estando.

Protocolos del seminario sobre La Negación en el Pensamiento Popular(1975)

Hemos elegido este texto por considerarlo la expresión más acabada del pensamiento de Kusch. Texto escrito de un tirón en la madurez de su pensamiento que sintetiza y profundiza ideas ya expuestas en otros trabajos. Texto con propuestas y que encierra una funcionalidad político-práctica que torna interesante su lectura. Texto, relativamente llano, que permite una comprensión rápida incluso al no entrenado en filosofía.

Parte de la hipótesis de que el pensamiento popular y no el culto es en gran medida fundante del pensar humano en su totalidad.

La verdad no está en los conceptos claros y distintos como pretendía Descartes y el pensamiento moderno, sino en el otro extremo del pensar donde predominan los elementos opuestos, es decir, los emocionales e irracionales.

El problema fundamental del pensar culto es no contradecirse, le interesa la verdad en la proposición, en cambio al pensamiento popular el interesa la verdad en tanto que instalada en el existir mismo. Por ejemplo: Pensar culto: “Cada uno está en el lugar que quiere”o “Dios existe como motor inmóvil”.Pensar popular: “están en el lugar que quieren los que pueden” o “Dios es una necesidad existencial”.

El pequeño amuleto es el área de la plegaria en la gran ciudad mientras que en la Puna la persistencia del área de la plegaria se da en la challa o sacralización tanto del camión como de los instrumentos de precisión de la empresa tecnológica extranjera.

Lo criollo en América constituye la conciliación de la doble vectorialidad del pensar el intelectual y el emocional o irracional. Y en cuanto a las cosas, ellas revisten el carácter de inauténtico cuando las considero simplemente ad o amanuales. En tanto que la auténtico es la procura de una verdad detrás de los utencillos. Esto es, lo que se revela en lo no-amanual o inútil. Ello menta un horizonte que va más allá de la temporalidad, entendido como extra-racionalidad o sacralidad. Todo ello implica una crítica a Heidegger con su tendencia unívoca a temporalizar el existir.

La decisión cultural de hacerse americano la hace el inmigrante desde el momento en que pisa América. Ser americano auténtico no proviene de una prelación temporal en orden al arribo a América(indios, castellanos, vascos, africanos, italianos, judíos, árabes, asiáticos, etc.) sino de una decisión existencial de hacerse americanos.

La negación se manifiesta en forma distinta del pensamiento popular al culto. En este último, regido por la lógica de la afirmación, la negación niega la existencia de algo o alguien, en tanto que en el pensamiento popular lo que se niega no es la existencia de algo o alguien sino su vigencia. La vigencia puede ser entendida como validez, sentido. Es esta la tesis del libro. Así pues, “habrá que asumir la desgraciada responsabilidad de tener que empezar aquí en América todo de vuelta. Es la ventaja de la negación”(p.64).La negación rescata aquello en que se está, las frustraciones diarias, los proyectos no efectivizados. El “aún no”abre la esperanza, a contrario sensu que en Heidegger que la cierra.

El método de la negación radica en el comprender que es donde me implico, en tanto que la lógica de la afirmación se limita al conocer en donde no me comprometo para nada. Es el saber como conocimiento neutro de las ciencias en las sociedades desarrolladas.

Como entre nosotros no hay tecnología ni ciencia sino solo libros que hablan de ella y se nos afirman verdades que nosotros en secreto negamos ello viene a constituir la raíz del resentimiento expresado en el “ya sabrán quién es quién”, que es el mecanismo que nos indica nuestro abandono existencial. De ahí vienen los dos papeles que jugamos, por un lado el que se nos impone y por otro el que descubrimos en los boliches o chicherías. Describimos lo que nos pasa, es decir, hacemos filosofía, desde el resentimiento.

Todo ello nos lleva a preguntarnos por la estructura existencial de América. Y aquí viene la otra tesis fundamental en el pensamiento de Kusch: La distinción entre el estar ahí propio del hombre rural arraigado y el ser alguientípico del burgués citadino. Pero en este trabajo nuestro autor supera esta antítesis, ya planteada en América Profunda y otros ensayos anteriores, con la categoría del estar siendo como expresión más genuina del ser del criollo de Nuestra América o como él prefiere de Sudamérica. Ya no es más el pensamiento popular limitado al pensamiento indígena puneño sino somos todos nosotros los que estamos considerados en la ontologías kuscheana. Este es un gran mérito, el darse cuenta, en la madurez de su pensamiento que América no se limita al “mundo bolita”. Así afirma: “la razón de América radica en la fórmula del estar siendo”(p.77).

Si todo lo que tenemos como motivación profunda para existir es impuesto o espurio ?Por qué cosa nos debemos sacrificar? Es probable que nunca lo sepamos. De ahí que el Martín Fierro elija el dispersarse a los cuatro vientos; que Anastasio Quiroga se refugie en la natura; que en Eucaliptus protejan con sus dioses y que el peronismo como una no-doctrina “sin saber bien adónde va”(p.86)proponga lo justo.

La dispersión a los cuatro vientos es para que se sacrifiquen en su propio tiempo y no a destiempo. Hoy podría decirse “el riesgo país”o “el mercado” nos mantienen ocupados a todos y no nos dejan tiempo para el sacrificio. El problema de la colonización es que nos han elegido el qué.

Las consideraciones acerca del sentido de la muerte del Che Guevara comoclausura y negación de la historia colonial de América y el reinicio de la Gran historia americana(negada por los hechos) sonmas bien expresión del condicionamiento del contexto histórico-político que sufrió Kusch cuando escribió estas páginas,que consecuencia de su propio pensamiento.

En el Epílogo del trabajo encara una relectura del Martín Fierro con lo que se encolumna en la línea de los grandespensadores nacionales como Astrada, de Anquín, Taborda, Lugones, Quesada et alia, todos ellos pre-ocupados en la explicitación de nuestra propia índole.

Distingue tres niveles de análisis: a)el del poema en sí, b)el del autor y c) el del gauchaje. “Esta tercera dimensión no es tomada en cuenta pornuestra crítica”(p.102). Esto no es cierto porque Lugones en El Payador(1913/16), primer texto que valoriza el Martín Fierro en contra de la opinión del pensamiento culto y académico, se ocupa explícitamente de la recepción del poema entre el gauchaje.

“La buena vida del gaucho antes de ser perseguido pareciera ser un estereotipo de un paraíso perdido que no es tal, ni nunca existió”(p.103). Esto no es cierto, porque cuando dice M.F. yo he conocido esta tierra en que el paisano vivía y su ranchito tenía y sus hijos y mujer, era una delicia ver como pasaba los días, se refiere estrictamente a la época de Rosas. El poema del Martín Fierro es un pensamiento situado y eso Kusch no lo ve.

Distingue entre el mero decir cuya finalidad es para que alguien escuche o vea. Es colocar una frase fuera de uno mismo. Es ver de cerca Y el cantarcomo el del M.F. que compromete a quien lo hace y es algo que cuando se deja de hacer hay que romper la guitarra. Que se refiere a lo que no se puede ver ya pero que exige recobrar toda la vista.

Con respecto a la segunda parte o Vuelta al sostener que Fierro no vuelve como los héroes antiguos del Infierno para crear un mundo sino que lo tolera, se equivoca Kusch al no distinguir entre tolerancia como virtud de la medida vinculada a temperancia, en la “espera de un tiempo propicio” y la tolerancia como ideología del liberal laisez faire iluminista francés.

No compartimos su proposición final cuando sostiene “Fierro… no nos dice en qué consiste la redención argentina”(p.108). En nuestra opinión lo dice y explícitamente y a tres niveles: a)A nivel de propuesta: debe el gaucho tener casa, escuela, iglesia y derechos. b)En orden al método o camino: pero se ha de recordar para hacer bien el trabajo que el fuego para calentar, debe ir siempre desde abajo(el pueblo) y c)A nivel de conducción: Hasta que venga un criollo a esta tierra a mandar.

Bibliografía:

La más completa bibliografía figura en el trabajo Kusch y el pensar desde América, Ed. García Cambeiro, Bs.As.1989

Ensayos

La ciudad mestiza(1952)

La seducción de la barbarie, Buenos Aires, Raigal (1953)

Anotaciones para una estética de lo americano(1956)

América Profunda, Buenos Aires, Hachetté, (1962/75)

Indios, porteños y dioses, Buenos Aires, Stilcograf, (1966).-

De la mala vida porteña(1966)

El pensamiento indígena y popular en América(1971/73/77)

La negación en el pensamiento popular(1975)

Geocultura del hombre americano(1976)

Esbozo de una antropología filosófica americana(1978)

Obras de Teatro

Tango Mishio(estreno 23 de agosto de 1957)

Credo Rante(estreno 1958)

La leyenda de Juan Moreira(estreno 1958)

La muerte del Chacho(estreno 1964)

Bibliografía sobre Kusch

Artículos:

VVAA: Kusch y el pensar sobre América, Ed.García Cambeiro, Bs.As. 1989.-

Matuschka, Daniel von: El apartamiento en Heidegger y Kusch, en revista Disenso N?2, Buenos Aires, verano 1995.

Matuschka, Daniel von: Exposición y crítica al concepto de estar en R.G.Kusch,en Cuyo Anuario de Filosofía Argentina y Americana, tomo 2,fac.de filosofia, Univ.Nac. de Cuyo, Mendoza, 1985/86.-

GustavoGonzález Gazqués: Cultura y sujeto cultural en Kusch, Cuyo Anuario de Filosofía Americana, tomo 6, Mendoza, 1989.-

Existen medio centenar de artículos sobre Kusch la mayoría de los cuales hacen zannata aprovechando la variedad de registros literarios del autor, cuando no como el zorro, borran sus huellas con la cola.

Libros:

Pagano,Carlos:Un modelo de filosofía intercultural: Rodolfo Kusch,Ed.Blaton-García Cambeiro, Bs.As. 1999.-

Sada, Gabriel: Los caminos americanos en la filosofía de Rodolfo Kusch, Ed.García Cambeiro, Bs.As.1996.

Bordas de Rojas Paz, Nerva: Filosofía a la intemperie, ed.Biblos, Bs.As.1997.-
http://networkedblogs.com/u94AE



BIOGRAFIA:

Gunter Rodolfo Kusch nació en la ciudad de Buenos Aires el 25 de junio de 1922. Estudió filosofía en Buenos Aires de cuya Universidad egresó en el año 1948 con el título de Profesor de Filosofía. Ejerció por aquellos años y los siguientes una intensa labor intelectual y docente en varios colegios secundarios de la Ciudad de Buenos Aires, el Instituto Superior de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en varias Universidades de Bolivia, Cuyo y Salta. Su aporte al intenso debate intelectual de los años 50 en la Argentina se vio reflejado en revistas como la Gaceta Literaria, Verbum y Centro y Contorno.

Obras Publicadas:

La seducción de la barbarie. Análisis herético de un continente mestizo (1953),
América profunda (1962).
El Pensamiento indígena y popular en América (1970),
La negación en el pensamiento popular (1975),
Geocultura del hombre americano (1976),
Esbozo de una antropología filosófica americana (1978).
(Entre otras)

Fue un intelectual del campo de lo nacional y lo popular, políticamente incorrecto y dueño de una lucidez intelectual como pocas. Su estilo literario, su modo de escribir filosofía, recuerda eso que Sartre llamaba escribir como quien respira.
Pero la historia es cruel y en 1976 sucedió lo inevitable: fue expulsado por subversivo de sus cátedras en la Universidad de Salta.
Sus últimos años transcurrieron en Maimará, en el norte argentino, donde abandonó este tiempo el 30 de septiembre de 1979

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