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miércoles, 18 de julio de 2018

SECTOR ENERGÉTICO - ARGENTINA RUMBO AL CAOS



Bajas sensibles en las producciones de petróleo y gas, con consecuentes aumentos de las importaciones, las que “por casualidad” favorecieron mayoritariamente a Shell, empresa que “por casualidad” tuvo uno de sus personeros y accionistas en el Ministerio de Energía de Argentina.
Falta total de controles estatales en las operaciones de exportaciones e importaciones de hidrocarburos, permitiéndose exportaciones temporarias con importaciones posteriores vinculadas, y en todos los casos, “libertad” total a las corporaciones petroleras y gasíferas, para cobrar los importes de las exportaciones, fuera del país, de forma tal que Argentina queda sin los hidrocarburos y sin las divisas correspondientes, en un calco de operatorias de los nefastos años ’70, cuando los extranjeros exprimieron nuestras reservas de petróleo y gas, para “hacer caja”.
Cancelación total sin motivos reales valederos, de obras de importancia estratégica y de alto valor energético, como en los casos de Atucha 3, las dos grandes hidroeléctricas en el Río Santa Cruz (Néstor Kirchner y Jorge Cepernic), Chihuido 1, y paralización de la Central Carbonífera de Río Turbio, pese a contar con todo el equipamiento y la obra casi terminada.
Frenos y ataques presidenciales y mediáticos, a la producción nacional de carbón, lo cual tiene por clara finalidad desmontar un sector competitivo para el oligopolio petrolero – gasífero, y a la vez despoblar La Patagonia, lo cual es funcional al proyecto de disolución nacional que bajo cuerda opera el actual gobierno neoliberal, que se mofa abiertamente de todos los principios de Soberanía Nacional.
A la vez, se paralizó todo el Plan Nuclear, con ahogos presupuestarios, que si no se corrigen pronto, implican la muerte de dos centrales más ya proyectadas, del proyecto CAREM de una central modular en construcción, del cierre de la Planta Industrial de Agua Pesada (insumo básico de nuestras tres centrales en operación y gran logro tecnológico que quieren destrozar) y la desarticulación de un sector clave para nuestro desarrollo tecnológico.
Cancelación del Proyecto GasNea para Misiones y Corrientes, con la apatía total de “las dirigencias” de ambas provincias, incluidos sectores empresarios, sindicales, intelectuales, catedráticos, y por supuesto, políticos.
Ventas innecesarias y solo para “hacer negocios” y “cumplir dogmas liberales de Estado ausente”, de varias centrales termoeléctricas nuevas, eficientes y con largas vidas útiles por delante.
Falta total de planificación energética, bajo el falso dogma que “el mercado todo lo soluciona”. Eso es la antesala probada del caos energético total. Ningún país serio deja de planificar a mediano y largo plazo.
Desmanes socio económicos perpetrados con los incrementos alevosos e impagables de las tarifas de servicios públicos y de los combustibles, todo para facilitarles beneficios descomunales a los grupos de poder económico concentrado, hoy con representantes directos en el gobierno nacional. Esas hiper utilidades no se están utilizando para realizar inversiones, sino que en su mayoría se distribuyen como dividendos o son fugadas al exterior.
Se desperdicia el potencial de desarrollo que implica el mega yacimiento de Vaca Muerta, convirtiéndolo en una producción únicamente primaria, con poco efecto multiplicador nacional y casi nulo efecto industrial, orientando su producción a la exportación, facilitando la fuga de divisas que ni necesitan liquidar en Argentina.
La explotación del estratégico litio, el “petróleo” del futuro para muchas aplicaciones, en vez de planificarlo como un proyecto industrial, y con alianzas estratégicas con nuestros otros dos vecinos que tienen grandes yacimientos (Bolivia y Chile), se está implementando como otro rubro de explotación primaria, equivalente a exportar soja en bruto, en vez de procesarla en Argentina. Y con casi nula participación nacional.
El importante sector agro industrial de los biocombustibles está languideciendo, a consecuencia de los proteccionistas cierres de los mercados de la Unión Europea (en este caso como represalias por el “atrevimiento” de renacionalizar parcialmente YPF) y EEUU. La obtusa política de apertura total de importaciones, sumada a la genuflexa postura de sumisión ante las Potencias Atlantistas, nos deja inermes ante estas agresiones económicas, y están
destruyendo un importante sector productivo que partiendo casi de cero se transformó en uno de los más importantes del mundo, en el transcurso del anterior gobierno de orientación económica keynesiana, o si se quiere de capitalismo de Estado.
El listado no se agota.
Debe señalarse que es una constante de los gobiernos liberales que ha padecido nuestro país en toda la historia (desde que los combustibles y los servicios públicos tomaron importancia, o sea desde las dos últimas décadas del siglo XIX), el conjunto de prácticas leoninas contrarias al interés nacional y de prejuicios falaces, instalados como “hechos correctos” y repetidos como “verdades asumidas” por los medios concentrados de comunicación al servicio de esos factores de poder antinacionales. Seguidamente se detallan las más alevosas falsedades y perversas prácticas antinacionales, relacionadas con el Sector Energético.
 Contra toda lógica, los liberales consideran a La Energía (y los insumos energéticos) como simples bienes y servicios comunes, burlándose de su irreemplazable valor estratégico. Esto a contramano del criterio imperante en todo país con criterio y noción de Grandeza Nacional.
 Buscan imponer “costos” y precios internacionales, con la falaz excusa de “la eficiencia” y otras mentiras similares, para maximizar en forma alevosa las ganancias de las corporaciones, mayoritariamente extranjeras, que operan en el sector.
 Los costos reales son los vigentes en nuestro país, por lo general mucho menores que los internacionales, pero eso es cuidadosamente omitido y escondido por los voceros de las corporaciones energéticas transnacionales y sus operadores locales.
 Presionan para excluir al Estado Nacional, para evitar toda regulación del sector que pueda impedir prácticas oligopólicas y acciones abusivas contra los usuarios – consumidores argentinos.
 Desde que se impuso el neoliberalismo en Argentina, durante el infame “proceso”, se implementó un achicamiento general de la economía, lo cual significó disminuir los consumos de energía, con el objetivo de generar “mayores saldos exportables”, solo para las fugas de divisas. Eso se acentuó en los años de la cleptocracia neoliberal, posteriores al “proceso”, y se está exacerbando en forma desmesurada en el actual período presidencial.
Tal es la breve y sin duda incompleta síntesis de los profundos desarreglos intencionales que está perpetrando el neoliberalismo, llevándonos a los empujones, agresiones y amenazas concretas, al feudalismo campero del siglo XIX, hoy en versión remozada con las nuevas oligarquías, dentro de las que se destacan los de las finanzas y de la especulación improductiva, que proliferan cuan un cáncer que está destrozando a Argentina y llevándonos a la vez a la disolución nacional.
Mientras tanto, el grueso de los patrioteros de bandera como buenos colonizados mentales en grado superlativo apoya los desmanes, y amplios sectores de la clase media anestesiada sigue copada por los mercenarios de la incomunicación; todo con complicidades políticas, judiciales, sindicales y de “dirigencias” de todo pelaje.

MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ
Analista de Temas Económicos y Geopolíticos




CARLOS ANDRÉS ORTIZ

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Nacido en Posadas, Misiones, Argentina. Perito Mercantil egresado de la Escuela Nacional de Comercio Libertador General San Martín de Posadas.

Graduado de Contador Público en 1974, en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNNE - Universidad Nacional del Nordeste, Resistencia, Chaco.

Posgrados en: Docencia Universitaria – Fac. de Ciencias Económicas – UNaM (Universidad Nacional de Misiones) // Gestión de la Calidad – Fac. de Ingeniería – UNaM // Gestión Ambiental – Fac. de Ing. – UNaM // Gestión de la Producción Fac. de Ing. – UNaM // Especialista en Gestión de Producción y Ambiente – Fac. de I. – UNaM // Maestría en Gestión de la Energía – UNLa (Universidad Nacional de Lanús, con auspicio de la Comisión Nacional de Energía Atómica) – Diplomado Superior en Geopolítica Regional y Nacional y Miembro Honorario y Permanente del Instituto Combate de Mbororé, de Posadas.

Con tempranas inquietudes en temas geopolíticos, económicos, históricos y energéticos, los primeros artículos fueron publicados en 1972, en el diario Norte y la revista Región Aleua, ambos medios de Resistencia, Chaco. Con diversas intermitencias, fueron publicados sucesivos artículos periodísticos, a lo largo de los años desde aquellos escritos iniciales de épocas de estudiante universitario. Todas las publicaciones fueron realizadas ad honorem.

sábado, 31 de diciembre de 2011

El Gobierno estudia bajar el precio de la energía para las industrias estratégicas

El plan consiste en mejorar la competitividad de fabricantes de insumos difundidos como Aluar y Siderar. Es para reducir precios de productos finales. La medida no será ajena al monitoreo de los márgenes de ganancia empresaria.



El Gobierno comenzó a trazar los planes para asegurar la “sintonía fina” del modelo económico y para ello profundiza los estudios sobre los márgenes de ganancia de las compañías que producen insumos difundidos y la posibilidad de “reducirles el precio de la energía” que consumen. En todos los casos se trata de sectores altamente concentrados que, por estar al inicio de la cadena de valor, definen los precios de los productos finales. Con ese monitoreo, junto con la reducción de uno de los costos de producción, la administración central estima que se podrían garantizar “mejores precios” en los productos manufacturados. Así lo revelaron fuentes oficiales.

“Lo que tenemos por delante es poder competir con otros países. La protección frente a lo importado tiene que servir para desarrollar mejores productos para poder competir en el exterior. Y eso no se logra sólo con mejorar la tecnología. Necesitamos bajar costos y eso se logra en el inicio de la cadena productiva, y una variante es costo de la energía”, reconocieron fuentes de la Casa Rosada, que conocen de cerca los planes oficiales para lograr acuerdos con las principales empresas.

El otro factor que podría afectar en esos precios tiene que ver con la pauta salarial. Allí radica también la preocupación oficial de que las paritarias del próximo año se mantengan dentro de ciertos parámetros.

El peso que tienen los productores de insumos difundidos sobre el precio final de los productos ya fue señalado por la presidenta Cristina Fernández a principios de este mes. También fue y es materia de estudio de distintos investigadores que han marcado la facilidad que tienen los monopolios para imponer precios de mercado. Ese poderío aumenta en el caso de quienes producen los insumos que se utilizan para fabricar otros productos, como es el caso de quienes dominan el mercado del acero y el aluminio.

Según un informe de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), el sector siderúrgico presenta un grado de concentración “muy alto” y está dominado por Siderar, del Grupo Techint. Se trata de la empresa con la cual se enfrentó el Gobierno por el rechazo al nombramiento del ahora secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, Axel Kicillof, como director por parte del Estado.

El trabajo fue elaborado en septiembre de 2008 –la situación prácticamente no se modificó desde ese momento y si lo hizo fue hacia la concentración– mediante el Indice Herfindahl-Hischman (IHH), un instrumento de medición que permite establecer los grados de concentración del mercado. Allí se detalla que el mercado de chapa laminada en caliente se reparte entre Siderar (84%) y Acindar (3%), y el resto se importa. Pero el sector de chapa laminada en frío está en manos de Siderar (99%) y el 1% restante se importa.

La situación de Aluminio Argentino (Aluar), que concentra la venta del metal y sus derivados, no es muy distinta: está entre las primeras cincuenta empresas de la cúpula empresaria (integrada por un ranking de doscientas compañías) y produce prácticamente todo el aluminio que se consume en el país. Así como la concentración de los productores de alimentos y de sus canales de distribución impactan en los precios de venta al público, lo mismo ocurre con el acero y el aluminio.

La diferencia es que estos dos insumos se producen con minerales importados: lo único nacional es la energía. “Ahí es donde se puede hacer la diferencia, porque es la única variable que podríamos controlar pero no vamos a bajarles el precio de la energía para que nos vendan productos caros”, advirtió una de las fuentes consultadas.

Una denuncia por concentración de mercado

El impacto en los precios provocados por la concentración del mercado de insumos difundidos es el eje de una denuncia contra Aluar ante la a Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que fue iniciada hace seis años y permanece sin resolución. Allí se denuncia que la “posición dominante" de Aluar se refleja en los valores finales de bombones, cerramientos y laminados, entre otros productos.

La denuncia, que acumula más de mil páginas, cuestiona que la empresa del grupo Madanes concentra la venta del metal y sus derivados. Según los denuncia realizada por los trabajadores de IMPA, esa integración vertical de la cadena de valor afectó a sus competidores, entre los que se encuentra esa empresa porteña que fue a la quiebra.

Aluar impugnó la documentación probatoria, que incluyó una investigación del senador Hipólito Solari Irigoyen sobre el sector, un detalle sobre el mercado del aluminio realizado por la CNDC (1990 y 1995) y el trabajo de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados sobre la fuga de capitales en 2001. Los abogados de la empresa defendieron la política de subsidios y negaron que exista posición dominante.

Sectores más concentrados de la economía son siderurgia, aluminio, petroquímica y fertilizantes

Siderurgia, aluminio, petroquímicas y fertilizantes son los sectores más concentrados de la economía y explican así los resultados de un proceso que no sólo no se detuvo sino que se agudiza con cada crisis económica local o internacional. En eso coinciden estudios oficiales y privados.

Según el trabajo elaborado por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), los sectores con más alto nivel de concentración se encuentran chapa laminada en caliente –Siderar tiene el 84% y Acindar el 3%– y chapa laminada en frío –Siderar acumula el 99 por ciento–.

En el mercado de todo lo que no son chapas laminadas la situación no es muy diferente y sólo cuatro empresas se distribuyen los clientes: Acindar (48,5%), Bonelli (6,2%), Sipar (11,7%) y Acerbag (6%).

Algo similar ocurre con las petroquímicas (etileno), y PBB Polisur concentra el 93% del mercado. El resto se distribuye entre Petrobras/Pecom (4%) e ICI Argentina (3%). También el mercado de los fertilizantes nitrogenados (urea granulada, urea perlada, UAN), que se distribuyen en la región pampeana, hay sólo dos firmas que se reparten el mercado: Profertil tiene el 77 y Petrobras el 2%. El 21% restante se importa.

Pero la tendencia a la concentración está acompañada por un proceso de extranjerización, que se manifiesta en la cúpula de las 500 empresas que más producen y que conforman lo que se denomina la “cúpula empresaria”. Según un trabajo elaborado por los economistas Andrés Asiain y Agustín Crivelli, sobre la base de la Encuesta Nacional a Grandes Empresas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), son mayoritariamente extranjeras y pasaron de representar del 64% al 68% de ese conglomerado entre 2005 y 2008.

“Son las más importantes de la cúpula y concentran el 89% de las utilidades”, indicaron en un trabajo académico sobre el capital extranjero en la Argentina, que puso sobre la mesa la necesidad de modificar el entramado legal que permite el perfeccionamiento constante de ese proceso.

Agregaron: “Las 500 empresas que más producen dan cuenta de alrededor de un cuarto del producto de nuestro país. Constituyen lo que se suele llamar la ‘cúpula empresarial argentina’; sin embargo, pertenece en su mayoría a extranjeros: unas 338 empresas, el 68%, tienen participación de capital extranjero y son las más importantes de la cúpula porque concentran el 89% del total de utilidades de la misma”.

Por Pablo Waisberg

Fuente: BAE

FUENTE:

lunes, 14 de marzo de 2011

SURAMÉRICA EN LA GEOPOLÍTICA ENERGÉTICA MUNDIAL por JOEL SANGRONIS PADRÓN*

El formidable desarrollo de las fuerzas productivas durante el siglo XX estuvo ligado a la permanente disponibilidad por parte de los centros del capitalismo mundial, de la energía que el petróleo, obtenido la mayor parte de las veces en forma de saqueo puro y simple o a precios ridículamente bajos, casi simbólicos, le proporcionó. La lógica y leyes del capitalismo no han variado desde entonces. Las nuevas fuentes energéticas serán objeto de intento de apropiación a través de agresiones (caso de Irak) o de transacciones leoninas y usureras con gobiernos cipayos y corruptos (como los que existían en la Venezuela anterior a Chávez).




La economía norteamericana necesita los minerales de América Latina como los pulmones necesitan el aire. - Eduardo Galeano. Las Venas Abiertas de América Latina


El modelo civilizatorio en el que vivimos (capitalismo), con sus intrínsecas características de desarrollismo, consumismo y derroche, impuesto a casi toda la humanidad en los últimos 150 años, ha dependido para su existencia de la disponibilidad de fuentes de energía que han sido, a la vez, abundantes y baratas.

Las cuatro principales fuentes de energía para este siglo XXI que recién comienza son:

1. Combustibles Fósiles.
2. Biocombustibles.
3. Energía Nuclear.
4. Minerales estratégicos con gran capacidad de almacenamiento y conducción de energía (Litio, Coltán).

El formidable desarrollo de las fuerzas productivas durante el siglo XX estuvo ligado a la permanente disponibilidad por parte de los centros del capitalismo mundial, de la energía que el petróleo, obtenido la mayor parte de las veces en forma de saqueo puro y simple o a precios ridículamente bajos, casi simbólicos, le proporcionó.

La lógica y leyes del capitalismo no han variado desde entonces. Las nuevas fuentes energéticas serán objeto de intento de apropiación a través de agresiones (caso de Irak) o de transacciones leoninas y usureras con gobiernos cipayos y corruptos (como los que existían en la Venezuela anterior a Chávez).

El capitalismo está indisolublemente ligado al imperialismo. Hoy, uno no puede sobrevivir sin el otro. Para un sistema de estructura y concepción neoimperial no basta con tener garantizado el suministro de determinados artículos y bienes; lo que determina el modelo y características de las relaciones imperiales de dominación es poseer la potestad de obtener esos recursos en forma ilimitada y con costos apenas un poco mayores que los gastos de inversión realizados. La división internacional del trabajo bajo el sistema capitalista mundial exige para su existencia elevados porcentajes de plusvalía, porcentajes que sólo pueden ser obtenidos a través del saqueo sistemático de los recursos y el trabajo de las sociedades periféricas y dependientes.

Los primeros años del siglo XXI encuentran al sistema capitalista atravesando una de sus cíclicas crisis generada por sus intrínsecas contradicciones: Por un lado vive una etapa de apogeo y expansión mundial denominada por sus panegiristas como globalización, pero por otra parte presenta síntomas inequívocos de estar inmerso en un rompimiento estructural que, en muchos de sus aspectos, parece irreversible y terminal.

El capitalismo es, por su propia naturaleza, un sistema profundamente irracional. No albergo dudas de que su final está cerca (tiene que estarlo, el ecosistema terrestre no soportará mucho tiempo más su dinámica depredadora y destructiva), pero también estoy convencido de que morirá matando, e intentará destruir a todo aquello que se interponga en su suicida carrera por obtener los recursos energéticos que le son indispensables para mantener su ritmo incesante de crecimiento y expansión, no porque así lo hayan decidido unas élites malvadas y sin conciencia (si este fuera el caso sólo habría que esperar a que tomaran el poder en los centros imperiales del capitalismo mundial gente “buena”, o por lo menos sensata, con lo de absurdo y fantasioso que esto supondría), sino porque esta es su naturaleza y así lo ordenan las leyes que rigen su existencia, como tan bien lo explicó Marx en su obra maestra, El Capital.

En el escenario antes descrito Suramérica va a desempeñar un papel clave y protagónico; veamos porque:

Hidrocarburos

En Suramérica se encuentran las mayores reservas de hidrocarburos que existen en el planeta. Sólo en la faja del Orinoco, y según cifras del Departamento de Geología de los EEUU, se pueden recuperar con la tecnología actual, más de 513 mil millones de barriles de petróleo, a los que hay que sumar los cerca de 100 mil millones de barriles que Venezuela posee como reservas convencionales, las reservas de gas natural que equivalen a cerca de 30 mil millones de barriles y las reservas de carbón, que equivalen a poco más de 5 mil millones de barriles; a esto habría que sumarle los más de 100 mil millones de barriles que los brasileños han encontrado en sus yacimientos off shore de sus cuencas del Presal y las reservas de petróleo y gas que existen en Colombia, Ecuador y Bolivia, que, sin poseer la magnitud de los dos primeros países, tampoco son despreciables. Como punto especial debo mencionar los recién descubiertos yacimientos de petróleo en las islas Malvinas argentinas, que según las empresas que allí hacen prospecciones con licencias del gobierno inglés, sobrepasan los 18 mil millones de barriles y que involucran a los intereses británicos en forma directa en la geopolítica energética de la región.

Lo anterior significa que en Suramérica existen reservas de hidrocarburos mayores que las que existen en las cuencas del medio oriente o las del Mar caspio, con la ventaja agregada de su cercanía a los que, hasta ahora, han sido los grandes centros de consumo energético del capitalismo mundial.

Parece obvio que en la lucha que la humanidad presenciará en los próximos años por el control de los hidrocarburos, los EEUU intentarán asegurarse el control de esta zona del planeta como reserva exclusiva y estratégica frente a potencias emergentes como China e India, e incluso frente a sus tradicionales aliados europeos y japoneses.

Biocombustibles

Suramérica es la principal zona productora de biocombustibles en el mundo. Brasil produce el 45% del bioetanol que se destila en el planeta, Argentina es el primer productor mundial de aceite de soja, así como Colombia es el principal productor de aceite de palma africana en el continente, ambos aceites utilizados para la producción de biodiesel. Hay que hacer la aclaratoria de que cuando se dice que Brasil es el primer productor mundial de etanol o Argentina de aceite de soja, pareciera que es el estado brasileño o argentino quienes producen estos rubros cuando la realidad es que quienes los producen son gigantescas trasnacionales asentadas coyunturalmente en los territorios de esos países.

Según el Doctor Miguel Ángel Altieri, profesor de la universidad de Berkeley, “estamos ante el diseño de una nueva estrategia de reproducción por parte del capitalismo, que está tomando el control de los sistemas alimentarios. Se está produciendo la alianza inédita de multinacionales petroleras, biotecnológicas, de autos, los grandes mercaderes de granos y algunas instituciones conservacionistas que van a decidir cuáles van a ser los grandes destinos de los paisajes rurales de América Latina”.

El catedrático de origen chileno culmina sus reflexiones con un llamado de alerta a los pueblos del sur del Rio Grande: “para que EEUU produzca todo el etanol que necesita para reemplazar su petróleo, debería cultivar seis veces su superficie. Entonces está claro que lo van a hacer en los países de América Latina y, de hecho, ya están en camino. Se trata de un imperialismo biológico”.


Energía nuclear

En Suramérica existen cuantiosas reservas de minerales radioactivos. Países como Brasil, Argentina y casi todas las naciones andinas poseen en sus territorios yacimientos de estos materiales. Brasil y Argentina además, dominan todos los ciclos técnicos para la producción de energía nuclear.

Hasta ahora, todas las centrales nucleares en el mundo producen energía a partir de la fisión (rompimiento) del núcleo de los átomos de los materiales radioactivos; sin embargo, las centrales nucleares de nueva generación (el prototipo se construye en Francia), van a ser centrales que producirán energía no a partir de la fisión nuclear sino de la fusión de los núcleos de los átomos de los materiales radioactivos en un proceso semejante al que ocurre en el sol.

El material que hasta ahora ha demostrado ser más eficiente y adecuado para la producción de energía a partir de la fusión de sus átomos es el Tritio. El que en Suramérica exista cerca del 80% de los yacimientos de Litio que se han podido confirmar en el mundo y a la vez existan grandes reservas de uranio y países que controlan las fases técnicas del proceso de producción de energía nuclear abre múltiples variables sobre el papel que podrá jugar esta región en al campo de la producción de energía nuclear en el siglo XXI.

Minerales estratégicos para el almacenamiento de energía

Litio y coltán

El Litio es un mineral extremadamente liviano, que presenta como característica utilitaria principal una enorme capacidad de almacenamiento de energía eléctrica, lo que convierte a los automóviles movidos por este tipo de energía, que funcionan con acumuladores (baterías) fabricados con este material, en la gran opción ecológica y sustentable frente a los que aun funcionan con combustibles fósiles.

Al Litio se le asigna el papel de ser el suplidor del petróleo como proveedor de energía para mover al mundo a partir de la tercera y cuarta década de este siglo.

En el triángulo formado por los salares de Uyuni en Bolivia, Atacama en Chile y Hombre Muerto en Argentina, se concentra más del 80% de las reservas de Litio que, hasta ahora, se han confirmado y certificado en el mundo. En el salar de Uyuni, en el suroeste boliviano, se concentra más del 50% del Litio conocido y certificado hasta ahora en la tierra. Jerome Clayton Glenn, director del proyecto milenium de la ONU, declaró hace dos años atrás que “en un futuro cercano Bolivia podría convertirse en el proveedor de combustible del planeta”, lo que no hace sino confirmar las enormes posibilidades energéticas que hacia futuro posee el país altiplánico. La Dirección Nacional de Recursos Evaporíticos de Bolivia estimó en enero de este año que el total de las reservas de litio ubicadas en el Salar de Uyuni se estiman en cuando menos dieciocho millones de toneladas. Desde Washington y otros centros de poder y propaganda mundial se ha promocionado a Chile como el gran proveedor de Litio para el mundo, destacando su neoliberal legislación minera y la rígida alineación de los sucesivos gobiernos australes con los intereses estadounidenses en la región. Se ensalza a Chile como estrategia para descalificar y torpedear los esfuerzos del estado Boliviano por intentar explotar su riqueza litífera procesándola en su propio territorio; también estos serían los fines tácticos que persigue el anuncio del descubrimiento de gigantescos yacimientos de Litio en el sur de Afganistán, es decir, disminuir la importancia de los yacimientos bolivianos para de esa forma debilitar su capacidad negociadora frente a las empresas y países con los cuales negocia el gobierno de Evo Morales la industrialización del Litio en su propio país.

El Coltán por su parte es una combinación de columbita, tantalita y manganeso. El Tantalio (uno de los minerales que lo integran) es un superconductor que soporta elevadas temperaturas, es resistente a la corrosión y tiene, al igual que el Litio, una asombrosa capacidad de almacenamiento de cargas eléctricas. El Coltán es el material fundamental para fabricar condensadores, microchips, microcircuitos para computadoras, celulares, consolas de videojuegos, sistemas de posicionamiento global, satélites, misiles teledirigidos y demás aparatos de microelectrónica, eso sin incluir que también es utilizado para los ahora infaltables implantes mamarios.

Hasta ahora se creía que los yacimientos de Coltán sólo se encontraban en cantidades apreciables en países del África centro-oriental, en la zona de los grandes lagos (Congo, Ruanda, Burundi), pero el año pasado Venezuela anunció descubrimientos de Coltán en su sureño estado de Amazonas con reservas que, en un primer momento, se han valorado por encima de los cien mil millones de dólares, lo que viene a aumentar, si acaso ello fuera posible, la importancia estratégica del país bolivariano en el escenario geopolítico de la energía en el mundo contemporaneo.

Variables geopolíticas

Los hechos antes señalados poseen en sí mismos profundas implicaciones geopolíticas. Dada la magnitud de sus gigantescas reservas de hidrocarburos (Venezuela será el último país sobre la tierra en alcanzar su pico de producción, alrededor del año 2067) la nación bolivariana parece encaminada a ejercer una posición dominante en el mercado petrolero mundial durante este siglo que comienza, situación que también detentará Bolivia con respecto al llamado combustible del siglo XXI, es decir, el Litio.

En este punto hay que recordar que los gobiernos de estos dos países son estrechos aliados políticos e ideológicos, cofundadores de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que vista desde esta óptica ya no parece tanto un club de utopistas y soñadores, y propulsores de cambios profundos y estructurales en las formas de organización social, política y económica de sus sociedades. Tanto el Comandante Chávez como el Presidente Evo Morales han enunciando su intención de construir modelos de convivencia humana y planetaria diferentes al capitalismo.

Nuestro actual modelo civilizacional se asienta, es pertinente recordarlo, sobre la disponibilidad y consumo (derroche) de ingentes cantidades de energía, por lo que es válido afirmar que quien controle las fuentes de energía tendrá la posibilidad de influir grandemente en los modelos y formas de organización social y convivencia que la humanidad adoptará en las próximas décadas. Bolivia con su Sumak Kawsay o tesis del buen vivir, proveniente de las mejores tradiciones indígenas de los pueblos que conforman su estado plurinacional, y Venezuela, con su búsqueda de un socialismo adaptado y evolucionado hacia las realidades del presente siglo, son de las pocas alternativas que se levantan en el mundo contemporáneo a desafiar, en la teoría y en la práctica, al capitalismo globalizado.

A esto tiene que agregársele que Brasil, primer productor mundial de biocombustibles, aun sin que sus élites y clases gobernantes estén propugnando modelos alternativos o heterodoxos de organización social, sí intentan la modificación del orden unipolar vigente actualmente en el mundo y las posibilidades que en ese sentido le otorgaría una alianza con la Venezuela petrolera de Chávez o la Bolivia litífera de Evo tiene que estar siendo considerada seriamente en los despachos de análisis geopolítico de los palacios de Planalto e Itamaraty.

Un eje energético Brasilia-Caracas-La Paz (Etanol-Petróleo-Litio) tendría una posición dominante en el mercado de la energía mundial del siglo XXI, y estaría en capacidad de imponer condiciones y reglas dentro de la multipolaridad mundial que su consolidación crearía.

Los geoestrategas chinos y rusos, aunque lejos de concepciones marxistas, o incluso progresistas de las relaciones internacionales de sus respectivos países, no pueden haber dejado de percibir las enormes implicaciones de poder que los escenarios antes descritos ofrecen para la construcción de un nuevo escenario mundial y desde ya empresas chinas y rusas, con el apoyo de sus respectivos gobiernos, se están posicionando en la región.

A su vez, los analistas estadounidenses han previsto estos escenarios y ello explica el gigantesco y renovado despliegue militar (bases, IV flota, neogolpes de estado) que en los últimos años han realizado en la región. Para los intereses usamericanos controlar Suramérica, especialmente sus movimientos nacionalistas y anticapitalistas, no es sólo una apuesta económica e ideológica, es un imperativo de supervivencia imperial. El control de las reservas energéticas de Suramérica, especialmente las petroleras de Venezuela, es una condición necesaria para garantizar su retaguardia petrolera y tener las manos libres para intentar controlar las zonas petroleras del medio oriente y el Mar caspio, y en caso de no controlarlas, desestabilizarlas al máximo para impedir así el libre acceso a ellas de asiáticos y europeos.

El establecimiento de siete bases militares en el país neogranadino han llevado al internacionalista azteca Alfredo Jalife Rame a preguntarse en la página web de La Jornada de México: “¿La instalación de las bases militares estadounidenses en Colombia, al unísono de los intentos de balcanización de países petroleros de la zona (Bolivia, Ecuador, Venezuela) no formarán parte del jaque bélico de Washington a los hidrocarburos y a los metales estratégicos como el Litio, de Sudamérica?”.

Los thinks thanks estadounidenses entienden que estallidos, revueltas y convulsiones en el mundo árabe y musulmán en contra del orden económico, social y político impuesto a esas sociedades por regímenes tiránicos y antipopulares, cuya única razón de ser durante décadas ha sido garantizar el saqueo de las riquezas hidrocarburíferas de esos países por parte de las grandes corporaciones transnacionales, son inevitables, tal y como se ha podido observar en las últimas semanas en Túnez, Argelia, Egipto, Yemen y Jordania, por ello, el control de los recursos energéticos de lo que ellos por años han considerado “su patio trasero”, Suramérica, se les presenta como un imperativo absoluto.

Una Suramérica unida e integrada es el peor escenario que los círculos de poder imperiales pueden llegar a visualizar para sus intereses en la región, por ello, los gobiernos de los EEUU han maniobrado en los últimos años para, en cumplimiento del viejo adagio romano de divide et impera, impedir o sabotear toda forma de asociación o integración en Latinoamérica y el Caribe; por eso, iniciativas como el Alba, el Sucre, La Comunidad Sudamericana de Naciones, Petrocaribe, Petroandina, Petroamérica, Unasur y Mercosur, que no sólo implican acuerdos en el ámbito económico sino que son el entramado para fijar las bases hacia una mayor y más profunda integración política, son miradas y atacadas con fuerza por un poder imperial que tiene su principal fuerza en la división y aislamiento del resto del mundo.

La energía puede ser la herramienta necesaria para ajustar estos procesos de integración suramericana, a la vez que convertirse en su carta de presentación al mundo multipolar que se está comenzando a conformar en este siglo que recién arranca. www.ecoportal.net

Joel Sangronis Padrón - Profesor UNERMB - Venezuela

Fuente: http://www.notivargas.org/columnistas/21297-joel-sangronis-padron--suramerica-en-la-geopolitica-energetica-mundial.html
http://www.ecoportal.net/Temas_Especiales/Energias/Litio-Petroleo-Etanol._Suramerica_en_la_geopolitica_energetica_mundial
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