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jueves, 4 de octubre de 2012

SALTA: la ruta del narcotráfico

Periodismo y Literatura desde Entre Ríos

Miércoles 19 de Septiembre de 2012 19:29

Es entrerriano, de Villaguay, periodista y fotoreportero. Su nombre es Belisario Sangiorgio Trogliero y tiene 22 años. Se comunicó con Flop para dar a conocer su libro, editado recientemente. La obra, titulada Frontera, es una novela no ficcional que mezcla la narración informativa junto a la poesía. La historia se centra en una investigación que devela lo más crudo de la ruta del narcotráfico. Revista Flop realizó una entrevista con el joven escritor para, a la distancia, conocer un poco más de su libro y su trabajo.

¿Cómo surge la idea de comenzar con este trabajo que terminaría en la publicación del libro?

Tuvo varios nacimientos. El primero, que voy a omitir para no aburrir, fue cuando recorrí muchos lugares de Bolivia y Perú, entrevistando informalmente a varios traficantes y productores. Después, quizás, la idea volvió a nacer militando en los barrios al ver cómo, con la funcionalidad de quien debería cuidarnos, los tranzas arruinan la cabecita de miles de pibes. Y, por último, nació formalmente mientras trabajaba en un diario en la ciudad de Salta, capital de la provincia homónima, frontera con Bolivia, Paraguay y Chile. Allí, todos los días se presentaban casos y casos de incautaciones y diversos hechos policiales vinculados al narco. Una semana como cualquiera, llegaron cables que informaban acerca de tres ejecuciones por ajuste de cuentas. Algunos del lado argentino, otros del lado boliviano. Armé la mochila y fui para esos lugares. Y, a partir de ese momento, comencé a recopilar los testimonios y a realizar las entrevistas que conformaron la novela.

¿Qué fue lo que te provocó utilizar a la poesía y a la vez el estilo informativo con formato de 
crónica?

 

A pesar de la cantidad de datos fuertes que emergen de la región, algunos por el narcotráfico, otros por la desnutrición, o por los abusos policiales, también son lugares muy hermosos, donde hay mucha gente laburadora y pura. Eso puede ser un desencadenante para interpretar la aparición de la poesía. Quizás apareció porque las fronteras son territorios donde, en cierta medida, reina el caos. Verdaderamente son lugares inspiradores, al menos para mí. Mucho más allá de los paisajes, las historias. Sorprendentes, todas. Cada una de ella ameritaría un libro aparte. Pero, en definitiva, es poesía…y no puedo saber cómo viene, por qué o hacia dónde va. Sólo llega, la interpreto como puedo en mi cabeza y la escupo.

¿Cómo fue la experiencia personal de vivir lo que después reflejas en el libro?

Fue una experiencia muy extraña. Alguno de los entrevistados me dijo que el Norte está lleno de mitos populares y es verdad. Mientras estaba allá, intenté vivirlo de la forma más placentera. Pero, a veces, no podía evitar sentirme en un film. Era una sensación muy extraña y marginal. Por ejemplo, entrevistar a un tipo que estuvo preso en un centro clandestino de detenciones por pedir la reapertura de una causa judicial. Y te lo cuenta en un barrio de casillas bajas, calle de tierra, en el año 2012 y a dos mil kilómetros de Buenos Aires. En determinado momento comencé a pasar por situaciones que sólo conocía en los libros, en los relatos. Recuerdo mucho a Mariano, un colega periodista, y recuerdo sobre todo algunos minutos de silencio que compartíamos al terminar alguna nota de las que hicimos juntos. Un silencio correcto, como preciso, para darnos la certeza de que hacíamos lo que nos tocaba: denunciar a la policía o a los políticos en una región donde te pueden borrar o hacerte aparecer suicidado de un día para el otro. Durante esos segundos, y durante toda la investigación, yo personalmente pensaba en el momento histórico de Argentina: en los quiebres nunca antes vistos que estamos atravesando. Uno de ellos es el proceso de cartelización.

¿En qué consistió el trabajo periodístico?

Fue, quizás, la parte más básica de todas, teniendo en cuenta que muchos testimonios fueron recopilados para ser publicados en un semanario. Realicé una lista básica de cinco preguntas que le hice a todos los entrevistados. Y, respecto a las fuentes, lo mismo. Una lista básica de dos entrevistados por zona, que se iba ampliando con la gente que me acercaba nuevos entrevistados. Y, así, a veces con la mochila al hombro, otras veces en taxi, otras veces de saco y corbata, se fue tejiendo el libro.

¿Cómo te involucrás en el periodismo de investigación, y cuáles son tus referentes?

Los primeros roces con la investigación fueron a partir de la toma y el desalojo de la fábrica Kraft, allá por 2009. Yo era estudiante de periodismo. Y, después, casi de la misma forma que con el libro, tuve que escribir de cosas que por mi edad o por mi condición, o por los espacios que transito, me tocaban de cerca. Como, por ejemplo, el asesinato de Rubén Carballo en una represión, también en 2009. De aquel día, mis amigos se acuerdan todo y cuentan en los asados la anécdota del choque con la cana. Todos lo recordamos con tristeza, porque fuimos a ver un recital y mataron a un pibe. Pero de alguna forma, el hecho de haber estado en ocupaciones, tomas, desalojos, represiones y cortes genera una capacidad para analizar las problemáticas en su conjunto. Lo contradictorio es que no se pueden investigar todas juntas. Y, tan sólo una de ellas, puede llevar años y años para ser escrita. Por último, respecto a los referentes, me cuesta señalarlos. Me cuesta tanto que sólo puedo señalar a cuatro. Rodolfo Walsh es el primero, Fabián Polosecki el segundo y mi viejo, que en su fugaz paso por la prensa me enseñó cómo conseguir una nota cueste lo que cueste. Por último, el colega que mencione antes, Mariano. Si bien tenemos la misma edad y un camino parecido en el periodismo, el ya es un periodista de pura cepa, que discute cada palabra de la nota, que demuestra en la práctica cómo apostar a la seriedad.

Se ve en las primeras páginas una frase de Bukowski, ¿cuánto de influencia suya hay?

Mucha. Mi tío me lo dio para leer cuando yo tenía quince años y, hasta que no leí todo lo que hay traducido al español, no me di por satisfecho. Así y todo reconozco que es un escritor mediocre, que transitó tugurios similares a los que habitamos los artistas de esta generación y que alcanzó algún mínimo reconocimiento más cerca de la tumba que de las publicaciones underground. Pero, su poesía es verdaderamente muy buena. Enseña sobre la vida tanto como la escuela.

¿Dónde y de qué manera se puede conseguir el libro? ¿Llega a ciudades como San Nicolás?

Como una apuesta a los tiempos que corren el libro se puede leer completo en Internet, porque no aspiro a ganar con las ventas en papel. Y, aunque fuera mi aspiración, tampoco lo lograría. Se puede leer en http://fronterapoesiayperiodismo.blogspot.com.ar/
Me encantaría que llegara al interior y, claro, a San Nicolás. Pero para eso necesito algún buen amigo, amante de la cultura, que pueda recibir una caja con algunos ejemplares. Si los amigos de Flop están dispuestos, para mí sería un placer dejarlos en sus manos.

Martín Stoianovich

Sinopsis

Frontera es una novela no ficcional única en su estilo, por la mezcla de la doctrina informativa y la poesía viva. Fue escrita entre los años 2011 y 2012. Transcurre en el límite internacional argentino-boliviano y el personaje principal, un joven cronista llamado Felipe, recorre la región atravesando hoteles de mala muerte, refugios de contrabandistas y redacciones periodísticas. Los testimonios recopilados, todos reales y reveladores, dejan en evidencia el incipiente proceso de cartelización que atraviesa el país. Recortes de diarios, crónicas propias, entrevistas, narcotráfico, ejecuciones mafiosas, secuestros, desaparición forzada de personas, centros clandestinos de tortura y complicidad del poder político; todo tiene lugar actualmente sobre la histórica ruta del contrabando. Una aventura de desenlace inesperado, que no puede pasar entre sus manos sin leerla de principio a fin.

Para leer el libro:

Septiembre 2012

FUENTE

sábado, 25 de agosto de 2012

Formosa, corrupción y Narcotráfico respaldado por el Gobierno KK



Entre los destinos que este modelo le asigna a cada provincia, podemos ver aquí cual es el de Formosa, corrupción como en pocos lados y Narcotráfico respaldado por el Gobierno K.

El narco-feudal-kirchnerismo en Formosa

01/08/2012 Por Diego Rojas (@zonarojas)
Corrupción, cocaína y ataques a la prensa dan un panorama de cómo se expresa el kirchnerismo en la provincia más pobre de la Argentina.
Es un paseo muy lindo. La costanera de la ciudad de Formosa tiene 3 kilómetros de extensión. Fue inaugurada el año pasado. Palmeras estilizadas adornan su trazado, que también es recorrido por elegantes postes de luz que se intercalan con un sistema de luces LED. Hasta las casillas policiales son exquisitas: se asemejan a panales que se elevan sobre el nivel del suelo. Verdadera obra de ingeniería, el paseo -que, como un laberinto de Escher, no conduce a ningún lado- ganó tierras al río Paraguay. No hay datos sobre cuánto costó realizar una Costanera tan sofisticada como la de Puerto Madero. Construida en la provincia más pobre del país. Formosa: donde la mortalidad infantil se eleva al 18 por mil. Según cifras oficiales del Indec, el 8 por ciento de la población formoseña no tiene baño en sus viviendas, el 20 por ciento carece de heladeras y el 16 por ciento de los hogares cocina con leña o carbón. El 74 por ciento de los formoseños no tiene computadora. Las obras de la Costanera fueron ejecutadas con partidas de la Unidad Central de Administración de Programas (UCAP), cuya titular es Stella Maris Manzur. Una parte importante de las obras fueron adjudicadas a Covasa SA, firma cuyo titular es Jorge Pablo Covone, hijo de Manzur. Otra adjudicataria recurrente de la UCAP -que administra los fondos federales girados por el ministro de Planificación Julio De Vido- es Edifikar, propiedad de Eduardo Víctor Solsona, pareja de Manzur. Como se ve, en Formosa todo queda en familia.

Negocios turbios

El abogado Juan Eduardo Davis presentó una denuncia sobre estas irregularidades ante la Justicia, que se encuentra investigando el patrimonio de la funcionaria y los negocios de obra pública que tendrían sus más cercanos allegados. “Durante estos veinte años de gobierno de Gildo Insfrán hemos visto a gente pasar a de ser virtuales mendigos a millonarios -señala el abogado-. La corrupción se exterioriza en el poder ejecutivo, en las intendencias, en la policía. Es raro encontrar funcionarios que no se hayan enriquecido aprovechando su condición”La denuncia señala a Manzur como culpable de los delitos de asociación ilícita, malversación de caudales públicos, lavado de activos, encubrimiento, violación de los deberes de funcionario público, negociaciones incompatibles con el ejercicio de funciones públicas y enriquecimiento ilícito, todos en concurso real. El escrito presentado en los tribunales formoseños indica que Eduardo Víctor Solsona, esposo de Manzur y e inspectores de obra de la UCAP -que dirige su mujer-, es a la vez socio de Edifikar S.R.L e Inteleq, empresas que fueron beneficiadas con numerosos contratos de obra pública. Solsona también es dueño de Emporo SRL, empresa que cobra contratos millonarios por la limpieza de los equipos de refrigeración en la provincia.
La denuncia Davis plantea que Manzur sería socia oculta de Moisés Salón, propietario de Covasa S.R.L., también adjudicataria de obras. El abogado esgrime que el domicilio de esas empresas no es otro que el de un edificio que ocupara en el pasado Manzur junto a su anterior esposo, fallecido, Vicente Covone (la primera sílaba del apellido correspondería a la “co” de Covasa, mientras la “sa” correspondería a la primera sílaba de Salón y “va” a la primera sílaba de Valiente, antiguo socio de la empresa devenido en un juez particular, como se demostrará más adelante en esta nota).
La demanda judicial agrega que Jorge Pablo Covone, hijo de Manzur y actual socio de Covasa SRL fue miembro del Tribunal de Cuentas de la provincia, organismo que debía controlar a la UCAP y que, por lo tanto, debe ser investigado como miembro necesario de la asociación ilícita. El abogado Davis indica que los principales proyectos de obra pública fueron adjudicados a las empresas relacionadas con Manzur y cita la instalación de la estructura de fibra óptica en Formosa, la refuncionalización del sistema de refrigeración y electricidad de la Casa de Gobierno y la remodelación de la costanera del Río Paraguay, entre otros. Plazademayo.com solicitó una entrevista con Manzur en sus coquetas oficinas en, no podía ser de otro modo, la elegante costanera. El pedido no fue atendido.
“Manzur centraliza todos los dineros que llegan del gobierno nacional -agrega Davis-. La mayoria de las obras las hacen las empresas de sus familiares. Armaron un pool de empresas. La madre le adjudica obras al hijo y al marido. En Buenos Aires no nos creen que esto pase aquí porque les parece demasiado”.
“La corrupción es común, una normalidad -dice Carlos Varela, director y periodista de la radio La Corneta que, como se verá más adelante, ha sufrido persecuciones y cárceles en la Argentina de Insfrán por el delito de hablar y de oponerse-. Según la documentación oficial, el gobierno le paga a los proveedores 142, 27 pesos a los proveedores por el kilo de puchero para los comedores. A otros proveedores se lo paga a 97 pesos el kilo. Antonio Mérito Ferreyra, jefe de gabinete de Insfrán y a quien conocemos como “Pomelo” Ferreyra, es dueño de todo el aparato de sanidad de la provincia tanto estatal como privado y hace negocios con la salud formoseña. Todas las ambulancias, que alquila al Estado, le pertecen. Ahora Gildo es millonario, pero yo lo conozco de cuando era pobre. Incluso cuando no le andaba su Citroen allá por 1979 yo le prestaba mi Torino. En aquella época militaba en el Partido Comunista Revolucionario. Hoy es un magnate”. “Y acá nada pasa sin conocimiento del gobernador”, asegura el abogado Davis.

Políticos y cocaína por metro cuadrado

“Hemos visto a la policía cortar la circulación de vehículos en la ruta cercana a nuestra comunidad La Primavera, dejar un espacio libre de unos kilómetros y luego bajar una avioneta aterrizando en esa ruta antes de despegar otra vez, luego de descargar unas bolsas”, señaló a plazademayo.com el dirigente qom Félix Díaz. Formosa se convirtió en un privilegiado santuario para los narcotraficantes que ingresan cocaína a la Argentina. “La falta total de controles ha transformado al narcotráfico en una vía de ingresos muy fuerte para Formosa -asegura Davis-. Hay pistas de aterrizaje en muchísimos campos y estancias para que los aviones aterricen y descarguen la droga. Hay connivencia con las fuerzas de seguridad para que esto ocurra. Y del poder político. Hugo Palma, un concejal del Frente para la Victoria de Estanislao del Campo, tenía una pista de aterrizaje en su propiedad y allí se secuestraron 700 kilos de cocaína. Se sospecha que tiene conexiones con el poder político central. Hace pocos días se dio el caso en la ciudad de Formosa de una concejal del FPV llamada Blanca Denis aparecieron dos kilos de cocaína. Aparentemente familiares suyos vendían la droga. Ni siquiera el vehículo donde estaba la cocaína fue excarcelado.” Para justificar esta omisión, el juez Daniel Valiente declaró:“Es que hemos perdido la guerra contra el narcotráfico”. Contundente y revelador. Valiente fue socio de Covasa, empresa cuestionada por sus relaciones íntimas con el poder y sus contratos de obra pública. La diputada justicialista Jésica Soledad Milatich,en cuyo domicilio la policía desbarató un centro de venta y distribución de drogas, juró ante el Superior Tribunal de Justicia de la provincia y pasó a integrar el Consejo de la Magistratura de Formosa. La provincia posee la densidad más grande de narcopolítico por metro cuadrado de la Argentina.

Feudalismo

“Estuve preso cuatro meses por un supuesto llamado a la acción colectiva por haber dicho en la radio que, para que las cosas cambien, debían organizarse acciones contra la naturaleza del gobierno –cuenta Carlos Varela, director de radio La Corneta–. Sucedió en 2005. Ese año nos tumbaron dos veces las torres de transmisión que tenía la radio, cortaban las riendas. Sufríamos presiones del juzgado hasta que el juez decidió clausurar la radio. Desde un móvil policial mandó a allanar diez casas hasta que dio con nuestros equipos de transmisión y los incautó. Después me hizo una causa por instigación a la violencia colectiva con concurso real y reiterado porque le dije al pueblo formoseño:‘golpeemos las cacerolas para que nos aumenten el sueldo’. Me llevaron detenido y me negaron la excarcelación. No tenía derecho a la defensa, para el juez yo era Bin Laden. Después de 47 días de detención, cuando se demuestra que no había mérito, el juez me dio la libertad. Al salir decidimos armar la radio nuevamente. Entonces fui secuestrado y golpeado, dos días permanecí encapuchado y esposado hasta que me largaron, yo quisiera saber dónde estuve en cautiverio porque sospecho que fue en alguna comisaría. Me fui a Corrientes para recuperarme del incidente. Cuando volví, la justicia ordenó otra vez mi detención sin presentar ninguna prueba, por la misma causa anterior. Directamente me dictaron prisión preventiva. Entonces estuve preso cuatro meses. Yo era un preso común, me tenían detenido con presos comunes. En esta provincia vos no podés pensar. Si pensás diferente sos opositor y eso está prohibido”.
“La sumisión de la justicia al poder político es evidente –describe Davis–. Incluso el poder ejecutivo donó más de un millón de pesos para que el colegio de magistrados, que reúne los jueces locales, para la construcción de su local de fiestas. Eso constituye delito de prevaricato y lo denunciamos, porque un juez no puede aceptar dádivas de ningún poder ni de ningún ciudadano. Las relaciones de intimidad de la justicia con el poder político son impúdicas”.
“Tengo causas y causas iniciadas en la justicia por dirigir un medio opositor –cuenta Carlos Julián González, director del diario Opinión Ciudadana, una publicación pequeña pero contundente que se publica de lunes a viernes y que se distribuye por suscripción en la provincia de Gildo Insfrán-. Ni los diarios más grandes ni la televisión dan cuenta de hechos gravísimos porque están sujetos a lo que dice el gobierno y a su dinero mediante la pauta oficial. El asesinato de los qom en la comunidad La primavera, por ejemplo, no fue cubierto por los diarios más grandes de la provincia. El conflicto actual por la vivienda sólo fue encarado desde el punto de vista oficial contra los qom. Así funciona la prensa en Formosa”.
“El poder legislativo es una escribanía del poder ejecutivo y el poder judicial está totalmente coptado por el poder político –explica Davis–. Tenemos un superministro, ‘Pomelo’ Ferreyra, que actúa como jefe de gabinete, tiene superpoderes, veta decretos, y a un titular del poder político, Gildo Insfrán, que tiene la suma del poder público. Es un estado feudal. Gildo es reelegido desde hace 20 años. El sistema electoral es fraudulento a través de la ley de lemas. Es imposible competir para la oposición”.
Mientras todo esto pasa en esta provincia del norte argentino, la más pobre del país, lujosos autos se pasean despacio, en la tradicional vuelta del perro de provincias, por la costanera lujosa y alrededores. Cuatro por cuatro, Mercedes Benz, Audis de 180 mil dólares nuevos. Uno de esos Audis, blanco y sin patente, es manejado, despacito, por un joven de alrededor de 19 años. “Es el hijo de ‘Pomelo’ –dice Carlos Varela-, acá todos ellos exhiben su riqueza sin pudor”. Los llaman ‘los hijos de’. No es necesario aclarar que se trata de los hijos del poder. “Es difícil intentar pensar distinto en estas tierras –agrega Varela–. Si no te animás a que te llamen a las dos de la mañana todos los días, a que te rompan la cerradura de tu casa, a que te digan por teléfono que van a violar a tu hija de trece años no seas periodista en Formosa”.
La presidenta Cristina Fernández se refiere al gobernador de esta provincia con confianza, lo llama“Gildo” en los actos oficiales, se prodigan elogios mutuos y fondos oficiales. Construyen juntos eso que se da en llamar “kirchnerismo”. Que incluye, también, estatuas doradas del ex presidente fallecido ubicadas, no podía ser de otra manera, en la avenida Doctor Néstor Carlos Kirchner en un lugar central de la ciudad de Formosa. Así Gildo homenajea al fundador del movimiento al que pertenece.
http://www.plazademayo.com/2012/08/el-narco-feudal-kirchnerismo-de-formosa/

viernes, 22 de junio de 2012

Narcotráfico, instrumento de dominio imperial

SALVADOR CAPOTE / Narcotráfico, instrumento de dominio imperial



SALVADOR CAPOTE* / TERCERA INFORMACION – Después de varias décadas de “guerra contra las drogas”, acompañadas de un costo colosal en vidas humanas y recursos materiales, los narcotraficantes son hoy más fuertes que nunca y controlan un territorio más amplio que en cualquier época anterior.

En los últimos seis años, ocurrieron en México más de 47,000 asesinatos relacionados con el tráfico de drogas. De 2,119 en 2006 aumentaron a cerca de 17,000 en 2011. En 2008, el Departamento de Justicia norteamericano advirtió que las DTOs (Organizaciones de Tráfico de Drogas), vinculadas a cárteles mexicanos, se encontraban activas en todas las regiones de Estados Unidos. En la Florida actúan mafias asociadas con el cártel del Golfo, los Zetas y la Federación de Sinaloa. Miami es uno de los principales centros de recepción y distribución de la droga. Además de los mencionados, otros cárteles, como el de Juárez y el de Tijuana, operan en Estados Unidos.

Los cárteles de México cobraron mayor fuerza después que sustituyeron a los colombianos de Cali y Medellín en los años 90 y controlan ahora el 90 % de la cocaína que entra en Estados Unidos. El mayor estímulo al narcotráfico es el alto consumo estadounidense. En 2010, una encuesta nacional del Departamento de Salud reveló que aproximadamente 22 millones de norteamericanos mayores de 12 años consumen algún tipo de drogas.

Estos, que son sólo algunos de los más inquietantes datos estadísticos, permiten cuestionar la eficacia de la llamada “guerra contra las drogas”. Es imposible creer que exista realmente una voluntad política para poner fin a este flagelo universal cuando observamos el papel que ha desempeñado el narcotráfico en la contrainsurgencia, la expansión de las transnacionales y las ambiciones geopolíticas de Estados Unidos y otras potencias.

Repasemos, en síntesis, la historia reciente (1). La administración de Richard Nixon, al iniciar la “guerra contra las drogas” (1971), desarrollaba al mismo tiempo el tráfico de heroína en el Sudeste Asiático con el propósito de financiar sus operaciones militares en esa región. La heroína producida en el Triángulo de Oro (donde se unen las zonas montañosas de Vietnam, Laos, Tailandia y Myanmar) era transportada en aviones de “Air America”, propiedad de la CIA (2)(3). En una conferencia de prensa televisada el primero de junio de 1971, un periodista le preguntó a Nixon: “Señor presidente ¿qué hará usted con las decenas de miles de soldados americanos que regresan adictos a la heroína?”. (4)

Las operaciones de “Air America” continuaron hasta la caída de Saigón en 1975. Mientras la CIA traficaba con opio y heroína en el Sudeste Asiático, el tráfico y consumo de estupefacientes en Estados Unidos se convertía en tragedia nacional. El presidente Gerald Ford solicitó al Congreso en 1976 la aprobación de leyes que sustituyesen la libertad condicionada con la prisión, estableciesen condenas mínimas obligatorias y negasen las fianzas para determinados delitos de drogas. El resultado fue un aumento exponencial del número de convictos por delitos relacionados con el tráfico y consumo de drogas y la consiguiente conversión de Estados Unidos en el país con mayor población penal del mundo. El peso principal de esta política punitiva cayó sobre la población negra y otras minorías.

Las administraciones estadounidenses durante los años 80 y 90 apoyaron a gobiernos sudamericanos involucrados directamente en el tráfico de cocaína. Durante la administración Carter, la CIA intervino para evitar que dos de los jefes del cártel de Roberto Suárez (Rey de la Cocaína) fuesen llevados a juicio en Estados Unidos. Al quedar libres, pudieron regresar a Bolivia y jugar papeles protagónicos en el golpe de estado (“Cocaine Coup”) del 17 de Julio de 1980, financiado por los barones de la droga. La sangrienta tiranía del general Luis García Meza fue apoyada por la administración de Ronald Reagan.

La participación más conspicua de la administración Reagan en el narcotráfico fue el escándalo conocido como “Irán-contras” cuyo eje más publicitado fue la obtención de fondos para financiar a la contra nicaragüense mediante la venta ilegal de armas a Irán, pero está bien documentado, además, el apoyo de Reagan, con este mismo propósito, al tráfico de cocaína dentro y fuera de Estados Unidos.

Estas conexiones las explica el periodista William Blum en su libro “Rogue State” (5). En Costa Rica, que servía como Frente Sur de los contras (Honduras era el Frente Norte) operaban varias redes CIA-contras involucradas en el tráfico de drogas. Estas redes estaban asociadas con Jorge Morales, capo colombiano residente en Miami. Los aviones de Morales eran cargados con armas en la Florida, volaban a Centroamérica y regresaban cargados de cocaína. Otra red con base en Costa rica era operada por cubanos anticastristas contratados por la CIA como instructores militares. Esta red utilizaba aviones de los contras y de una compañía de venta de camarones que lavaba dinero para la CIA, en el traslado de la droga a Estados Unidos.

En Honduras, la CIA contrató a Alan Hyde, el principal traficante en ese país (“el padrino de todas las actividades criminales” de acuerdo a informes del gobierno de Estados Unidos), para transportar en sus embarcaciones suministros a los contras. La CIA, a cambio, impediría cualquier acción contra Hyde de agencias antinarcóticos.

Los caminos de la cocaína tenían importantes estaciones, como la base aérea de Ilopango en El Salvador. Un ex oficial de la CIA, Celerino Castillo, describió como los aviones cargados de cocaína volaban hacia el norte, aterrizaban impunemente en varios lugares de Estados Unidos, incluyendo la base de la Fuerza Aérea en Texas, y regresaban con dinero abundante para financiar la guerra. “Todo bajo la sombrilla protectora del gobierno de Estados Unidos”. La operación de Ilopango se realizaba bajo la dirección de Félix Rodríguez (alias Max Gómez) en conexión con el entonces vicepresidente George H. W. Bush y con Oliver North, quien formaba parte del equipo del Consejo de Seguridad Nacional de Reagan.

En 1982, el Director de la CIA, William Casey, negoció un “memorandum de entendimiento” con el Fiscal General, William French Smith, que exoneraba a la CIA de cualquier responsabilidad relacionada con operaciones de tráfico de drogas realizadas por sus agentes. Este acuerdo estuvo en vigor hasta 1995.

Reagan y su sucesor, George H. W. Bush, patrocinaron al “hombre de la CIA en Panamá”, Manuel Noriega, vinculado al cartel de Medellín y al lavado de grandes cantidades de dinero procedentes de la droga. Cuando Noriega dejó de ser útil y se convirtió en estorbo, Estados Unidos invadió Panamá (20 de diciembre de 1989) en un bárbaro acto sin precedentes contra el derecho internacional y la soberanía de un país pequeño.

Michael Ruppert, periodista y ex oficial de narcóticos, presentó en 1997 una larga declaración, acompañada de pruebas documentales, a los comités de inteligencia (“Select Intelligence Committees”) de ambas cámaras del Congreso. En uno de los párrafos se afirma:


“La CIA traficó con drogas no sólo durante la época de Irán-contras; lo ha hecho durante todos los cincuenta años de su historia. Hoy les presentaré evidencias que demostrarán que la CIA, y muchas figuras que se hicieron célebres durante el Irán-contras, como Richard Secord, Ted Shackley, Tom Clines, Félix Rodríguez y George H. W. Bush (6) han estado vendiendo drogas a los americanos desde la época de Vietnam”. (7)

En 1999, la administración de William Clinton bombardeó despiadadamente al pueblo yugoeslavo durante 78 días y noches. De nuevo aquí, aparece el narcotráfico en el trasfondo de las motivaciones. Los servicios de inteligencia de Estados Unidos y sus homólogos de Alemania y Gran Bretaña utilizaron el tráfico de heroína para financiar la creación y equipamiento del Ejército de Liberación de Kosovo. La heroína proveniente de Turquía y del Asia Central pasaba por el Mar Negro, Bulgaria, Macedonia y Albania (Ruta de los Balcanes) con destino a Italia. Con la destrucción de Servia y el fortalecimiento –deseado o no- de la mafia albanesa, la administración Clinton dejaba expedito el camino de la droga desde Afganistán hasta Europa Occidental (8). De acuerdo con informes de la DEA y del Departamento de Justicia de Estados Unidos, un 80 % de la heroína que se introduce en Europa pasa a través de Kosovo.

Varias administraciones norteamericanas, y en particular la de George W. Bush, han sido cómplices del genocidio en Colombia. La “guerra contra las drogas” sostenida por Estados Unidos con recursos financieros multimillonarios, asistencia técnica y cuantiosa ayuda militar, no ha logrado detener el flujo de cocaína y, por el contrario, ha sido determinante en el surgimiento y desarrollo de los grupos paramilitares al servicio de narcoterratenientes y también como pretexto para mantener el dominio sobre los trabajadores y la población campesina. El Plan Colombia resultó un completo fracaso pero sirvió como pantalla para la injerencia de Estados Unidos en el país y mostró claramente su verdadero objetivo, la contrainsurgencia.

Se olvida a menudo que el narcotráfico es probablemente el negocio más lucrativo de los capitalistas. Con la guerra en Colombia lucran las empresas químicas que producen los herbicidas, la industria aeroespacial que suministra helicópteros y aviones, los fabricantes de armas y, en general, todo el complejo militar-industrial. Los billones de dólares que genera el tráfico ilegal de drogas incrementan el poder financiero de las corporaciones transnacionales y de la oligarquía local.

La reciente declaración del Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP (9), con motivo del cuadragésimo octavo aniversario del inicio de la lucha armada rebelde, denuncia este vínculo drogas-capital:

“…los dineros del narcotráfico se convierten en tierras, inundan la banca, las finanzas, las inversiones productivas y especulativas, la hotelería, la construcción y la contratación pública, resultando funcionales y hasta necesarios en el juego de captación y circulación de grandes capitales que caracteriza al capitalismo neoliberal de hoy. Igual pasa en Centroamérica y Méjico”.

El Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-México (NAFTA) ha obligado a numerosos campesinos, ante la competencia de productos agrícolas norteamericanos, a cultivar en sus tierras amapola y marihuana. Otros, frente a la alternativa del trabajo esclavo en las maquiladoras, prefieren ingresar en las redes mafiosas de la droga. El gran aumento del tráfico de mercancías a través de la frontera y los controles bancarios para combatir el terrorismo, han desplazado el lavado de dinero de los bancos hacia las corporaciones comerciales. La complejidad y el volumen de las operaciones financieras, y el flujo instantáneo y constante de capitales “on line, hace extremadamente difícil seguir el rastro de las transacciones ilícitas.

Una de las consecuencias del NAFTA es la impunidad casi total que acompaña el flujo de narcodólares hacia ambos lados de la frontera. Al igual que en México, el Tratado de Libre Comercio recientemente puesto en vigor en Colombia estimulará la violencia, el narcotráfico y la represión sobre trabajadores y campesinos. La “Iniciativa Mérida”, a su vez, es sólo la versión méxico-centroamericana del Plan Colombia.

Debemos meditar sobre el hecho de que en todos los escenarios donde Estados Unidos ha intervenido militarmente, sobre todo en aquellos donde ha ocupado a sangre y fuego el territorio, el narcotráfico, lejos de disminuir, como sería de esperar, se ha multiplicado y fortalecido. En Afganistán, el cultivo de amapola se redujo drásticamente durante el gobierno de los talibanes para alcanzar luego, bajo la ocupación norteamericana, un crecimiento acelerado. Afganistán es actualmente el primer productor de opio del mundo pero, además, ya no sólo lo exporta en forma de pasta para su procesamiento en otros países sino que fabrica la heroína y la morfina es su propio territorio.

Si nos atenemos a los hechos históricos, podríamos afirmar que la política de Estados Unidos no ha sido la de “guerra contra las drogas” sino la de “drogas para la guerra”.

Notas
Podría comenzar en fecha muy antigua, por ejemplo en la época de las “Guerras del Opio” del imperio británico para afianzar su dominio sobre China, pero no es necesario para los objetivos de este artículo.
Alfred McCoy: “The Politics of Heroin: The Complicity of the CIA in the Global Drug Trade”, New York, Lawrence Hill and Co., 2003.
Con anterioridad, “Air America” había ayudado a las fuerzas del Kuomingtan, leales a Chiang Kai-shek, a transportar el opio desde China y Birmania hasta Bangkok en Tailandia. Los servicios de inteligencia franceses utilizaron también el tráfico de heroína para financiar sus operaciones encubiertas en Indochina.
Rick Perlstein: “Nixonland”, Scribner, 2008, p. 567.
William Blum: “Rogue State”, Common Courage Press, 2005, pp. 294-297.
Richard Secord: Mayor General de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, convicto por su participación en el escándalo Irán-contras; exonerado en 1990 por decisión de la Corte Suprema. Ted Shackley: “el fantasma rubio”, jefe de la estación de la CIA en Miami durante la Crisis de Octubre (“Cuban Missile Crisis”) y durante la Operación Mangosta (“Mangoose”) dirigida contra Cuba; Director de la Operación Fénix (“Phoenix Program”) durante la cual fueron asesinados más de cien mil vietnamitas; dirigió otras muchas operaciones encubiertas de la CIA; murió de cáncer en 2002. Tom Clines: una de las figuras principales del escándalo Irán-contras; entre 1961 y 1962 participó en operaciones encubiertas de la CIA contra Cuba; a las órdenes de Ted Shackley estuvo a cargo de la guerra secreta en Laos y participó en la Operación Mangosta; entre otras muchas fechorías estuvo a cargo de la operación de la CIA en Chile que derrocó al presidente Allende. Félix Rodríguez: cubano-americano, fue uno de los jefes de “Operación 40” o “40 Asesinos” y de la invasión mercenaria a Cuba en 1961. Participó en el asesinato del Che en Bolivia. George H. W. Bush: Ex Director de la CIA (1976-1977) y ex Presidente de Estados Unidos (1989-1993).
Citado por Daniel Estulin: “Shadow Masters”, Trine Day LLC, 2010.
Michael Ruppert: “Crossing the Rubicon”, New Society Publishers, 2004.
FARC-EP: “48 años de lucha armada rebelde”. Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP, Montañas de Colombia, 27 de mayo de 2012.

*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.
http://www.contrainjerencia.com/?p=45767


Estados Unidos y el Negocio del Narcotráfico en Paraguay y el mundo
El negocio de las drogas no sería hoy una gran industria de gigantescas ganancias sin el impulso que le dio los Estados Unidos

Dijo Malcom X que “Los pobres y oprimidos no tienen aviones, ni barcos, ni pistas de aterrizaje. El narcotráfico internacional requiere flotas de aviones de carga, pistas de aterrizaje, redes de contactos, grandes cantidades de dinero para realizar inversiones y mecanismos para lavar dinero”. En el Paraguay, país donde nada es lo que parece, se necesita además protección del mismo gobierno.

En este sentido se lleva las palmas gobierno del cura Fernando Lugo, el único “marxista y bolivariano” de la región que condecoró a una embajadora norteamericana por su ingerencia, en este caso a la encomendera del imperio Liliana Ayalde.

Esta embajadora se despidió del Paraguay en estos días afirmando que seguirá cooperando en la lucha contra el narcotráfico, y defendiendo a su actual pupilo el “mulo de la oligarquía” Fernando Lugo, aseguró que “en Paraguay no existe la narcopolítica, pero se puede instalar”.

A pesar de estas palabras tan amables de Ayalde, durante el gobierno del cura Fernando Lugo fue la primera vez que los paraguayos pudieron corroborar que un jefe de la policía era quien también ejercía la jefatura del narcotráfico. Fue también el primer gobierno en el cual fue nombrado jefe de Inteligencia un ex convicto por tráfico en Argentina, el Coronel Benítez Liseras.

Es que la guerra contra el narcotráfico, todo el mundo y no solo los oyentes de Raúl Melamed, la sabe perdida hace tiempo entre otras cosas porque los ejércitos que simulan enfrentarse en ella son en realidad grandes cómplices.

La embajada norteamericana en Paraguay, para no ir lejos, fue la primera en colaborar con el negocio levantando cortinas de humo para encubrirlo ante la mismo opinión pública norteamericana. Cuando el 24 de mayo de 1972 el influyente columnista del Washington Post, Jack Anderson, publicó su recordado artículo –reproducido en 600 periódicos de todo el mundo- donde implicaba en el tráfico de drogas a Patricio Colmán, Andrés Rodríguez, Sabino A. Montanaro y otros impolutos filántropos de la fauna vernácula, el embajador norteamericano en Asunción y Raymond Ylitalo desmintió airado las acusaciones afirmando que “el ataque sobre los funcionarios del gobierno de Paraguay es irresponsable y de brocha gorda”.

La misma complicidad delatan hoy al decir que “ni el gobierno ni los altos funcionarios” facilitan el narcotráfico en nuestro país, lo que carece de lógica por la sencilla sentencia de Malcom X que se cita más arriba.

Como todas las guerras que Estados Unidos emprende ensanchando sus responsabilidades en lugar de retraerlas de acuerdo a la triada de John Quincy Adams hoy en auge (intervención preventiva, unilateralismo y hegemonía), la guerra al narcotráfico que invocan Ayalde y su gobierno, son sólo una reafirmación de la fe norteamericana en el aforismo que alguna vez plasmara con pluma maestra F. Scott Fitzgerald en “The Crack Up”: “La prueba de una inteligencia de primera clase es la capacidad de sostener al mismo tiempo dos ideas contrarias en la mente”.

Richard Nixon, por mencionar a ídolos de ayer, hoy y siempre, había prometido destruir la amenaza a las drogas allá por junio de 1971. Ese mismo año fueron arrestados un diplomático filipino, el hijo del embajador de Panamá ante Taiwán, un general laosiano y el embajador de Laos ante el gobierno francés por traficar una suma de 220 kilos de heroína. Todos eran activistas anticomunistas financiados por la administración Nixon.

El diplomático laosiano, el príncipe Sopsaisana, era la cabeza de la Liga anticomunista asiática y asesor político del jefe de la CIA en Laos. La heroína había sido refinada a partir del opio en el cuartel general de la CIA en Long Tieng y transportada desde allí por el general M. Secord, de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Las tropas laosianas del general Vang Pao pudieron así combatir a los comunistas de Vietnam del Norte gracias a los dividendos que obtenían traficando heroína, del mismo modo que los chinos nacionalistas habían podido hacer lo mismo ante las fuerzas maoístas merced a la heroína del ocupado “Triángulo Dorado” de Birmania.

Esta era sólo la reedición de la estrategia que había funcionado por primera vez en 1946, cuando la inteligencia estadounidense que ya contaba por entonces con asesores ex SS nazis como Reinhard Gehlen, había obtenido el indulto del mafioso Lucky Luciano y lo había enviado a organizar la mafia siciliana como método alternativo para enfrentar a la amenaza comunista en Italia. Luciano aprovechó las franquicias para organizar la ruta del narcotráfico de Medio Oriente a New York, con escala en Marsella.

La célebre “Conexión Francesa” se construyó sobre las bases que sentó Luciano y se alimentó en gran parte del dinero que generaba su aparato de distribución montado en Sudamérica por el ex agente de la Gestapo Auguste Ricord. Este luego caería en desgracia, no por introducir montos siderales de la “nieve blanca de Marsella” en Estados Unidos, sino por una interna en la inteligencia francesa que enfrentó al jerarca de la SDECE, Roger Barberot, con el presidente Georges Pompidou y la CIA.

Fastidiado, Nixon retiró la protección con que contaban los laboratorios de Marsella, terminando la comedia con el arresto en Paraguay del dueño del motel “Paris-Nizza”, a cuyos protectores la embajada norteamericana había defendido con tanto entusiasmo.

Medianamente aclarados estos puntos, me permito sugerirle a la representación diplomática norteamericana en Paraguay que en honor a la autenticidad, deberían más bien agradecer al narcotráfico que haya permitido la cruzada anticomunista en Asia, a Reagan enfrentar a los sandinistas, a la CIA emprender a través del Crack una solapada limpieza étnica contra los negros en California y financiar a los muchachos de Ben Laden contra la URSS en Afganistán.

Sin aventuras como éstas, tal vez hoy los bromistas a sueldo de la CIA hoy deberían estar fraguando montajes como la explosión del Maine, el ataque consentido a Pearl Harbor o la falsa agresión al destructor USS Maddox en el Golfo de Tonkín.
http://ar.globedia.com/estados-unidos-negocio-narcotrafico-paraguay-mundo


La CIA patrulla Chile

Año 3. Edición número 141. Domingo 30 de enero de 2011
En la embajada de EE.UU. en Santiago de Chile funcionan varias agencias de inteligencia como la DEA, el FBI y la CIA.

OTRAS NOTAS

  • Una escuela de policías en México, ayuda millonaria para combatir al narcotráfico y el crimen organizado y fondos del Departamento de Estado a través de agencias como la Usaid (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) y el NED (Fondo Nacional para la Democracia), parecen conformar la nueva estrategia de la Casa Blanca para no descuidar el “patio trasero” ante los pantanos de Afganistán e Irak que han desviado su capacidad de influencia sobre Latinoamérica.
  • La sublevación policial ecuatoriana es el epílogo de una serie de actividades subterráneas que tiene más de dos años de gestación: a finales de octubre de 2008, el ministro ecuatoriano de Defensa, Javier Ponce, reveló cómo diplomáticos norteamericanos se dedicaban a corromper a la policía y también a oficiales de las fuerzas armadas. El informe -citado por el periodista canadiense Jean Guy Allard en el portal Rebelión-,precisaba que unidades de la Policía “mantenían una dependencia económica informal con Estados Unidos, para el pago de informantes, capacitación, equipamiento y operaciones”.
  • Según documentos obtenidos por The Nation, en los últimos años, entidades estrechamente vinculadas a la cuestionada empresa privada de seguridad Blackwater –que ha sido acusada de reclutar mercenarios– han prestado servicio de inteligencia, entrenamiento y seguridad al gobierno estadounidense y a otros gobiernos, además de diversas corporaciones multinacionales, como Monsanto, Chevron, The Walt Disney Company, Royal Caribbean Cruise Lines y los gigantes bancarios Deutsche Bank y Barclays.
  • La matanza del casino Royale, en Monterrey, a fines de agosto, fue aprovechada por el presidente Felipe Calderón para reforzar aun más su estrategia de militarización del país, que ha costado la muerte de 50 mil personas en menos de cinco años. Con precisión militar, a media tarde y en sólo dos minutos y medio, el pasado 25 de agosto un comando llevó a cabo el incendio intencional del casino Royale, en la norteña ciudad de Monterrey, provocando la muerte de 52 personas, la mayoría mujeres. La acción del comando que incendió el casino Royale generó miedo y desestabilización.
  • Los gobiernos de Ollanta Humala y Sebastián Piñera acaban de firmar significativos acuerdos de cooperación en defensa con los Estados Unidos. Oficialmente, en ambos casos, el Comando Sur norteamericano se comprometió a desembolsar medio millón de dólares para construir en Concón (Provincia de Valparaíso, Chile) un Centro de Entrenamiento para Personal de Operaciones de Paz y en la provincia nororiental de Piura un Centro de Operaciones de Emergencia Regional (Coer).
  • Su apego a las normas básicas del periodismo de investigación han convertido a Seymour Hersh en el periodista más famoso de Estados Unidos. Sólo lo superan Bob Woodward y Carl Bernstein, los descubridores del escándalo de Watergate, pero mientras ellos se convirtieron en parte del establishment que redacta biografías complacientes, las investigaciones de Hersh han sido letales para el complejo militar-industrial que gobierna los Estados Unidos desde las sombras.
Según una investigación de la revista punto final, el país trasandino es la principal estación de la inteligencia norteamericana en el cono sur
En la moderna y protegida mole de acero y cemento que sirve de sede a la embajada de Estados Unidos en Chile, en Avenida Andrés Bello, con el río Mapocho a sus espaldas y la torre Titanium y el lujoso InterContinental Hotel al frente, funcionan varias oficinas que sirven al espionaje norteamericano. Están dotadas de infraestructura informática y de telecomunicaciones y tecnología para labores de inteligencia. Cuentan con un grupo de funcionarios especializados en recopilar información sensible sobre Chile y planificar y coordinar operaciones.
En ese edificio operan la DEA (Agencia Antidrogas de Estados Unidos), el FBI/Legal Attaché (Buró Federal de Investigación, Agregaduría Legal), el Grupo Militar, una oficina de Seguridad, la ONR (de investigación naval), la Oficina de Seguridad Regional y oculta, laestación CIA en Santiago. Todas son entidades de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, asentadas en territorio chileno. En lo formal, la Constitución y las leyes chilenas no acotan sus posibilidades de operación en el país.
De esas dependencias, en textos cifrados o protegidos como Secret,Top Secret o Confidential, salen informes y análisis sobre temas y episodios de la realidad chilena que, a juzgar por investigaciones del Senado estadounidense y revelaciones de prensa, incluyen apreciaciones sobre personas y organizaciones locales.
La actividad de espionaje norteamericano en Chile se protege con el manto de combatir al terrorismo, luchar contra el narcotráfico y proteger la seguridad de Estados Unidos. Es así que el Ministerio del Interior, el Ministerio de Defensa, las fuerzas armadas, la Policía de Investigaciones, y Carabineros, mantienen vínculos con las oficinas de la DEA, FBI, el Grupo Militar y la CIA en Chile.
En un texto de la embajada, titulado Nuestro propósito, se indica que “la cooperación bilateral en la fiscalización y el cumplimiento de la ley nos ayuda a combatir al terrorismo, el narcotráfico y las actividades criminales. Los sólidos lazos militares existentes contribuyen a la estabilidad regional, mejoran la interoperabilidad con las fuerzas armadas de Estados Unidos y refuerzan la capacidad de Chile para participar en misiones de mantenimiento de la paz y otras operaciones de seguridad”.
De acuerdo a la legislación norteamericana, el FBI se encarga de la seguridad en Estados Unidos. Por lo tanto, se presume que los agentes de ese organismo que trabajan en Chile deberían limitar su labor a lo que tenga que ver con amenazas a la seguridad de ciudadanos o bienes estadounidenses. Pero eso está lejos de cumplirse pues por su parte la CIA efectúa labores de inteligencia en otros países y no sólo defiende y protege los intereses de Estados Unidos, sino que materializa operaciones contra presidentes, gobiernos, empresas, organizaciones políticas y sociales y contra grupos terroristas. Son conocidas sus operaciones en Chile, Guatemala, Nicaragua, México, Venezuela, Bolivia y en Asia, África y Europa, que han motivado investigaciones del Senado estadounidense. Además, es amplia la documentación sobre la acción de la CIA en el golpe de Estado de 1973 en Chile.
El llamado Grupo Militar es la representación del Comando Sur, entidad de las fuerzas armadas estadounidenses que desarrolla los planes doctrinarios y operativos hacia América latina y el Caribe. Esta oficina organizó la concurrencia de más de cien militares chilenos a la Escuela de las Américas, en Georgia, para un entrenamiento que el ministro de Defensa, Jaime Ravinet, calificó como “muy importante”. En esa escuela también se ha preparado en contrainsurgencia a miles de uniformados de la región.
La Oficina de Seguridad Regional, según documentos de Estados Unidos “es responsable por la seguridad del personal estadounidense que trabaja en las embajadas y consulados de Estados Unidos alrededor del mundo”. Es “el brazo encargado de la seguridad y cumplimiento de la ley del Departamento de Estado. Cada oficina es administrada por un agente especial de seguridad diplomática, quien funge como asesor experto en temas de cumplimiento de ley y seguridad para el embajador de Estados Unidos”.
La RSO en Chile analiza material de inteligencia e información para establecer labores de espionaje con la finalidad de proteger la embajada y el consulado, “organiza y capacita a la policía extranjera y oficiales de seguridad para combatir al terrorismo, asesora a los estadounidenses sobre seguridad en el exterior, comparte información de seguridad con el sector privado estadounidense”. Una labor poco conocida en Chile.
La ONR u Oficina de Investigación Naval está destinada a promover programas de investigación, ciencia y tecnología a nivel de las Marinas. Llama la atención el privilegio de que goza Chile con esa oficina, ya que tiene sucursales sólo en Londres, Tokio, Australia, Singapur y… Santiago.
Los mensajes que estas entidades de inteligencia, policiales y militares elaboran, así como documentos y análisis, tienen como prioridad alimentar las computadoras del Departamento de Estado, el Pentágono, el Departamento de Justicia, el Comando Sur, el Centro Nacional de Lucha Antiterrorista, la Agencia Nacional de Seguridad y, eventualmente, el Departamento del Tesoro.
En un informe sobre terrorismo difundido por el gobierno norteamericano, se apuntaba que “Estados Unidos está fortaleciendo las alianzas regionales y transnacionales con la finalidad de contrarrestar eficazmente las actividades terroristas”. En ello se incluye a Chile, donde hay señales de que las oficinas del espionaje de la potencia han metido algo más que las manos.
Operaciones encubiertas. Se sabe que en Chile opera una estación CIAEl Mercurio reconoció este 19 de diciembre los “históricos lazos de Chile con el FBI y la CIA” y que existe un “representante” de este último organismo en nuestro país, “aunque su cargo en la embajada no está oficialmente explicitado de esa manera”. Los oficiales de la CIA suelen trabajar en la consejería política de la embajada o en la Usaid.
La CIA ha estado detrás de investigaciones sobre ciudadanos extranjeros en Chile, sospechosos de terrorismo. Sus agentes también suelen recopilar, de manera directa o indirecta, información política y sensible en conversaciones con políticos, militares y empresarios chilenos.
De las actividades de Estados Unidos en Chile con órganos policiales nacionales, dan cuenta una serie de episodios recientes. Funcionarios de Carabineros y la PDI asistieron a una conferencia para el control de drogas en Brasil, organizada y patrocinada por la DEA. A esto se sumó la participación de fiscales y policías en un curso de entrenamiento en técnicas antiterroristas realizado por el FBI en Virginia, en el contexto del Programa de Asistencia Antiterrorista que promueve el gobierno de Estados Unidos. En esa misma línea, el Ministerio Público chileno pidió apoyo al FBI por el “caso bombas”.
Por último, a mediados de 2010, el Ministerio del Interior se integró a la red Intercambio de Información en Línea (LEO) del FBI. Firmaron el acuerdo el entonces jefe del Buró en Santiago, Stanley Stoy y la subdirectora de la División de Seguridad Pública, Constanza Daniels. El nivel de colaboración de las autoridades chilenas con los organismos de Estados Unidos es tal, que los norteamericanos señalaron que el Ministerio del Interior “es la primera y única agencia gubernamental no policial en el mundo que ha sido invitada por la oficina de enlace del FBI” a pertenecer a la LEO, a la cual tienen acceso Carabineros y la Fiscalía Nacional.

martes, 1 de noviembre de 2011

Bolivia y Brasil unen esfuerzos contra el narcotráfico


Los Gobiernos de Bolivia y Brasil acordaron el lunes, 31 de octubre, desarrollar operaciones militares conjuntas en su frontera de más de 3.000 kilómetros, especialmente con sus fuerzas aéreas, para combatir el narcotráfico, el contrabando y el tráfico de armas.


El ministro de Defensa de Brasil, Celso Amorim, firmó el 31 de octubre en La Paz con su colega boliviano, Ruben Saavedra, un "memorando de entendimiento" para la cooperación militar, tras admitir un aumento del narcotráfico.
"Hay un incremento, sí. Hay siempre en esa actividad terrible la búsqueda de nuevas rutas, y si hay presiones en un lado, se va para otro; por eso la vigilancia tiene que aumentar", sostuvo Amorim.
Apuntó que para la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, el control de las fronteras es prioritario y por eso se han realizado operaciones de vigilancia en los límites con Colombia y Perú, y se hará lo mismo con Bolivia.
Militares bolivianos serán invitados como observadores a los ejercicios brasileños, para alistar mejor las prácticas conjuntas programadas para comienzos de 2012.
Las bandas de narcotraficantes que operan en Bolivia, tercer productor mundial de cocaína tras Colombia y Perú, exportan gran parte de esa droga al territorio brasileño.
Amorim destacó hoy los esfuerzos bolivianos en la lucha contra el narcotráfico, que usa los crecientes cultivos de coca para producir cocaína.
El Gobierno que preside Evo Morales, aún jefe de sindicatos de productores de coca, afirma que decomisó hasta mediados de este mes 25,3 toneladas de cocaína y 381 toneladas de marihuana.
Según la oficina antinarcóticos de la ONU, los cultivos de coca crecieron en Bolivia todos los años desde que Morales llegó al poder en 2006, subiendo de 25.400 a 31.000 hectáreas.
Saavedra destacó que también se acordaron con Brasil programas para que militares bolivianos participen en operaciones fronterizas con aeronaves no tripuladas y planes para proteger la Amazonía.


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