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miércoles, 7 de septiembre de 2011

Las transnacionales extractivas en América Latina. El filón del siglo XXI


 Por Erika González




Ante el avance del frente petrolero, minero o sojero se repite el mismo testimonio, como si quienes hablaran formaran parte de una misma comunidad, de un mismo territorio. Celina, joven de la localidad de Yanta, situada en los Andes peruanos, afirma: “Si la minería (transnacional Majaz-Río Blanco) entra acá destruye todo, destruye el medioambiente, el agua, si no hay agua no podríamos vivir”. Se repiten las denuncias pero también las luchas en multitud de lugares separados por miles de kilómetros: en Ecuador, Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, México, Panamá... Y cada vez en más territorios.

El enorme valor que tenían los recursos naturales en el siglo XIX determinaba su carácter estratégico en el comercio internacional. Ahora, en pleno siglo XXI, la escalada de precios de las materias primas y su enorme demanda impulsan de nuevo un fuerte extractivismo en América Latina. Las principales beneficiadas son, como en épocas anteriores de la historia, las grandes corporaciones transnacionales.
La masacre se calificó como “el año de los tiros”. Este lamentable hecho tuvo lugar cuando terminó una manifestación de trabajadores mineros y hombres y mujeres del campesinado que protestaban contra la minera transnacional Rio Tinto, de origen inglés. Las condiciones laborales semiesclavistas, la deforestación y las toneladas de gases tóxicos expulsados, procedentes de la quema al aire libre de los minerales, fueron los desencadenantes de dicha movilización. Los cargos políticos del gobierno local rechazaron cualquier reclamación a la compañía: no podían tomar ninguna decisión que la perjudicase pues prácticamente todos ellos estaban relacionados, de una manera u otra, con la compañía. El hecho de que el ejército abriera fuego contra una muchedumbre concentrada al finalizar la manifestación sólo puede ser explicado por esta connivencia [1].
“El año de los tiros” podría haber ocurrido en la actualidad en ciertos países de África, Asia o América Latina donde las grandes compañías multinacionales se aseguran, por todos los medios, el control de los territorios ricos en recursos naturales estratégicos. En realidad este hecho aconteció en el municipio de Minas de Riotinto, Huelva (España) el 4 de febrero de 1888. Podría parecer exagerado comparar la minería de hace más de un siglo y la actual, y es verdad que hay muchas diferencias (está perseguido el empleo de niños y niñas, hay una mínima regulación ambiental y laboral, etc.). Pero también hay paralelismos, como la importancia estratégica de los recursos naturales para la economía mundial y los actores que la impulsan y se benefician de su explotación: las corporaciones transnacionales. En el caso de la minería, las mayores compañías de hoy son las mismas que a finales del siglo XIX: la transnacional australiana BHP Billiton, por ejemplo, resultó de la fusión entre BHP (creada en Australia en 1885) y Billiton (creada en Holanda en 1860), mientras la sudafricana Anglo American fue creada en 1917 y la multinacional británica Rio Tinto en 1873.
¿Cómo es posible que a principios del siglo XXI el extractivismo y el control del territorio sean claves en el comercio internacional? En 2010, los recursos naturales concentraron el 43 por ciento de la inversión hecha por las transnacionales en América del Sur [2]. Esta atracción hacia el sector primario tiene mucho que ver con el aumento del precio de las materias primas. Por ejemplo, el oro en los últimos cinco años ha incrementado su precio en un 150 por ciento [3], así que explotar este mineral, y otros como el cobre y el carbón, está suponiendo una fuente extraordinaria de ingresos para las compañías multinacionales. El hecho de que estas empresas aumenten un 45 por ciento sus inversiones en la exploración de minerales, como el oro y el cobre [4], ilustra su rentabilidad. América Latina es, por cierto, la principal receptora de estas inversiones.

El frente extractivo en América Latina
Los intereses de las transnacionales en la región latinoamericana han ido cambiando según las expectativas de ingresos crecientes, según las leyes que condicionaban su actividad y según las políticas que dictaban las instituciones financieras internacionales.
En la década de los ochenta y noventa, los gobiernos latinoamericanos, siguiendo las máximas del Consenso de Washington (desregular, liberalizar y privatizar), pusieron a la venta las grandes empresas públicas del sector servicios. Y lo hicieron en condiciones muy ventajosas para los capitales foráneos: precios de venta inferiores al valor de las empresas, posibilidad de gestión en oligopolio o, incluso, en monopolio, desregulación ambiental, social y laboral, reducción de la fiscalidad, etc. Esta especie de saldo de empresas causó un aumento muy significativo de la inversión extranjera en el área de servicios, es decir, llegaron multitud de compañías transnacionales comprando todo lo que se vendía. La procedencia de estas corporaciones se situaba en Europa y los capitales españoles, entre otros, adquirieron entonces un considerable protagonismo. Su gran tamaño, procedente de las privatizaciones y fusiones que tuvieron lugar en el Estado español durante los noventa, permitió el salto transatlántico en lo que se podría denominar el “segundo desembarco” [5]. De esta forma se hicieron con el control de importantes sectores económicos de América Latina, como la banca, las telecomunicaciones, la electricidad, los seguros y el turismo.
Hoy se siguen dando fusiones y adquisiciones muy importantes en el ámbito de los servicios: la mayor compra en 2010 fue la que realizó Telefónica sobre la compañía brasileña Vivo [6]. Pero, en general, una vez finalizada la oleada de privatizaciones la inversión extranjera cayó en el sector terciario y creció en el de recursos naturales. Y es que la maquinaria que reduce el coste de la extracción, los tratados bilaterales y regionales de protección de inversiones, la mínima fiscalidad y la ausencia de marcos regulatorios para el control de las multinacionales ponen en bandeja a las grandes empresas la obtención de ingentes beneficios mediante la explotación y exportación de las materias primas.
El protagonismo actual de los recursos naturales en los flujos comerciales y de inversión también se debe a la demanda de los países del Norte y a la creciente clase consumidora de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. Aunque, además, entran en juego los fondos de inversión que, después de generar burbujas especulativas con desastrosas consecuencias sociales y ambientales en el sector de las tecnologías y la vivienda, ahora se dirigen a las materias primas, ya sean minerales, hidrocarburos o alimentos.
El espejismo de la desmaterialización de la economía
La imagen de una mina a cielo abierto en Perú, los campos petrolíferos de Bolivia o la infinita extensión de soja en Paraguay choca frontalmente con la tesis de la desmaterialización de la economía en los países del Norte global. La terciarización de la matriz productiva y el desplazamiento de la industria a los países del Sur promueven en los países del Norte la percepción social de la eficiencia y la reducción en la dependencia de estos recursos. Nada más lejos de la realidad, el incremento exponencial en el consumo de productos tecnológicos, la elevada demanda de productos agroindustriales o la intensificación del comercio global, entre otras cuestiones, demanda una imparable búsqueda de más minerales, más hidrocarburos, más suelo para la agroindustria, más agua.
Ante el avance del frente petrolero, minero o sojero se repite el mismo testimonio, como si quienes hablaran formaran parte de una misma comunidad, de un mismo territorio. Celina, joven de la localidad de Yanta, situada en los Andes peruanos, afirma: “Si la minería (transnacional Majaz-Río Blanco) entra acá destruye todo, destruye el medioambiente, el agua, si no hay agua no podríamos vivir”. En Guatemala, durante una protesta frente a la embajada canadiense, un campesino, megáfono en mano, grita: “¡Vamos a seguir luchando para que [la transnacional] Montana Marlin ya no esté en nuestro pueblo destruyendo nuestra naturaleza!” Un líder social afrocolombiano habla como testigo ante el Tribunal Permanente de los Pueblos, que juzga a las multinacionales de la minería por la violación de derechos humanos en Colombia, en este caso a la transnacional Glencore: “Que por favor se asiente un castigo, se señale una culpabilidad para que cesen los atropellos, las injusticias. Ojalá que se cerrara definitivamente esta empresa para que nuestra naturaleza y nosotros podamos convivir en paz” [7].
Se repiten las denuncias pero también las luchas en multitud de lugares separados por miles de kilómetros: en Ecuador, Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, México, Panamá... Y cada vez en más territorios. www.ecoportal.net
Erika González es investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad.
Este artículo ha sido publicado en el nº 47 de Pueblos - Revista de Información y Debate, tercer trimestre de 2011. http://www.revistapueblos.org
Referencias:
[1] Ferrero Bwyco, María Dolores: “Los sucesos de Riotinto de 1888 según los directores de la Rio Tinto Company Limited”, Revista Historia Industrial (14, 1998). 2 CEPAL: La inversión extranjera en América Latina
[2] CEPAL: La inversión extranjera en América Latina y el Caribe, 2010, Santiago de Chile, Naciones Unidas, 2011.
[3] Datos obtenidos de la Bolsa de Metales de Londres (LME) y Kitco.
[4] CESCO: Tendencias de exploración mundial 2011, Canadá, Metals Economics Group, 2011.
[5] Ramiro, Pedro: “Multinacionales españolas en América Latina: nuevas estrategias para extenderse a nuevos mercados”, Pueblos - Revista de Información y Debate, número 43
[6] El valor de la compra asciende a 9.743 millones de dólares.
[7] Testimonios obtenidos de la web Defensa Territorios de Entrepueblos; del documental Extrayendo vida. Resistencia indígena a la explotación de recursos naturales (Alba Sud y ACSUD Las Segovias); y del vídeo TPP Capítulo Colombia. Multinacionales, recursos naturales y Guerra Sucia, editado por la Asociación Campesina de Antioquia.
 Fuente: http://www.ecoportal.net


sábado, 27 de agosto de 2011

¡¡Basta de saquear nuestros recursos naturales!!


Publicado el  por Daniel Tort
Por Daniel Tort.
El último informe serio ambientalista llevado adelante por organizaciones como Greenpeace, por ejemplo, da cuenta al detalle de la afectación de los glaciares, tanto en Argentina como en Chile, por -principalmente, porque no es la única- la empresa Barrick Gold, que dirige en el mundo el canadiense Peter Munk.
Peter Munk es la persona que fue homenajeada en diciembre del año pasado por la Presidenta de los argentinos, que fue con un séquito de gobernadores, entre ellos el gobernador de San Juan, el más comprometido en este efecto pernicioso para los glaciares de nuestra Cordillera, y también estuvo (acordémonos) nuestro gobernador Juan Manuel Urtubey.
Todos ellos prometiéndole, asegurándole, garantizándole a la Barrick Gold que cualquiera fuera el cambio político que se produjera en la Argentina las inversiones mineras no se van a tocar, las leyes mineras no se van a tocar; esta fue una promesa que se publicó en todos los foros internacionales y en todos los periódicos en primera plana en Canadá en ese momento y también en Argentina.
La Presidenta dio su palabra de que no va cambiar la normativa minera diciéndoles a los empresarios que se queden tranquilos y que sigan haciendo inversiones. Pero ¿qué significa seguir haciendo inversiones? Aquí, la defensa del medio ambiente en Argentina es por parte de las empresas mineras una mentira, no es cierto, no es verdad que haya estudios de impacto ambiental y no es verdad, además, que tal como dice la ley de glaciares, se haya comenzado siquiera hacer el inventario de glaciares.
En Salta ni hablemos, no tenemos ninguna noticia de que siquiera se haya empezado hacer el inventario de glaciares para saber dónde se va poder hacer exploraciones mineras y dónde no; hasta este momento carecemos de información. La explotación minera es altamente contaminante y esto es algo que no se discute en ningún lugar del mundo, es más, en el Proyecto Veladero, en la cordillera de San Juan, la misma empresa Barrick Gold ha fabricado un dique para desviar el curso de uno de los principales ríos que baja de la cordillera para no contaminarlo.
¡Atención con lo que le estamos diciendo! La misma empresa minera ha desviado el curso de un río para no contaminarlo; es decir que ellos mismo están diciendo que su explotación es contaminante y que si el río pasara por ahí lo contaminaría, por eso lo han desviado.
Esto que nos explicaba acá el señor Huidobro, el presidente de la Cámara de Minería, que la explotación que va hacer en la Puna no va ser así porque si bien es cierto que va a ser lixiviado con cianuro ellos van a tomar las medidas.
No hay ninguna medida que tomar, los restos tóxicos que quedan del lixiviado con cianuro para la extracción de oro y plata queda ahí, en el medioambiente, van a las napas freáticas y pasan al agua dulce que está circundando el lugar. Este saqueo de los recursos naturales, no está demás que lo volvamos a repetir, fue a comienzos de los años ’90.
La última reforma legislativa, la ley 25.161, es de octubre del ’99 -la despedida de la Rata* antes que asumiera De la Rúa- donde se reglamentó este asunto del 3% y la deducción de los gastos operativos.
A la luz de los que la Presidenta de los argentinos, y los gobernadores que están a cargo de empresas que tienen límite con la Cordillera, esto parecería ser que no es así sino todo lo contrario: sería garantizado para el próximo periodo de cuatro años que no va haber ninguna variación. “Barrick, minería responsable de destruir los glaciares”, se llama el informe de Greenpeace y está poniendo en alerta que estos patrimonios de la humanidad están siendo afectados por esta empresa minera, que es la más grande del mundo.
Tiene 25 proyectos operativos en 15 países y tiene denuncias de violación de derechos humanos en un montón de lados.
En este momento, el Proyecto Pascua-Lama, que es el más grande que la Barrick quiere encarar en la provincia de San Juan de la mano del gobernador José Luis Gioja, es una atentado, directamente, durante 21 años, porque se encuentra dentro de una reserva de biosfera que se llama San Guillermo que es Patrimonio Nacional la Humanidad, declarado por la UNESCO.
Uno se pone a pensar, cómo puede ser que algo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO pueda ser volada con dinamitas, es decir, es inconcebible, esto es el poder de dinero que tiene. ¿Los glaciares, van a ser afectados? ¿Por qué? Por la etapa de exploración, la explotación, la remoción de material y también la construcción de caminos, la perforación y el uso, en toneladas, de dinamitas para remover esas piedras.
Hay casi 200 proyectos mineros en movimiento en este momento en San Juan y se quieren poner en movimiento 150 más.
Originalmente se vendió como novedoso, una mentira increíble, una estafa a la opinión pública, de que la Barrick trasladaría los glaciares; es decir, antes de ponerse a explotar en los cerros, los trasladaría a los glaciares del lado chileno (se llaman Toro I, Toro II y Esperanza), algo que es imposible de hacer, y fue, por supuesto, una mentira.
Estos glaciares, se advierte con una prospección aérea, se han disminuido en la superficie entre un 56 y un 70% en la zona donde está la explotación, no sólo por la voladura con dinamita sino también porque los residuos volátiles se asientan sobre los glaciares, que están eternamente ahí a determinada temperatura y la capa de polvo y residuo que los cubre aumenta la temperatura y entonces se empiezan a derretir.
Es decir, aunque se vuele con dinamita a grandes distancias de los glaciares, todo el material volátil que queda con la explosión se asienta llevado por los vientos sobre los glaciares y le aumenta la temperatura y los empieza a derretir. Tanto Pascua-Lama como Veladero, que son los dos proyectos grandísimos que están afectando la cordillera, están en ambientes peri-glaciares, esto es grave decirlo; en realidad es grave que lo estén haciendo porque se supone que la ley de glaciares protege el lugar exacto de emplazamiento de los glaciares y también el lugar peri-glaciar, que fue la gran discusión de hasta dónde se extendía. Una mina de oro y plata a cielo abierto es Pascua-Lama, en un sector semi árido de la Cordillera que no va afectar solamente a San Juan sino que los vientos cordilleranos van a expandir esos residuos de polvo hacia otras provincias también.
Según el informe de impacto ambiental de la Barrick, en Pascua-Lama pretende obtener 14,4 millones onzas de oro (equivalen a 447 toneladas); esto significa que hay que mover 1.806 millones de toneladas de roca para extraer esto y eso se remueve con explosivos; 170 millones de metros cúbicos de agua dulce se van a desperdiciar; casi 380 mil toneladas de cianuro de sodio se van a esparcir en el ambiente para el lixiviado con cianuro; caso 500 mil toneladas de explosivos; 943 millones de litros de gasoil se van a quemar en ese ambiente; 22 millones de litros de nafta; 57 millones de litros de lubricantes, 110 megawatts de electricidad.
O sea, por cada gramo de oro extraído en Pascua-Lama se van a remover 4 toneladas de roca, se van a consumir 380 litros de agua; 43,6 kilowatts de electricidad, por cada gramo de oro se va consumir en energía (renovable y no renovable), lo mismo que gasta un hogar promedio en Argentina.
Es inverosímil que se esté permitiendo hacer esto.
También se van a quemar 2 litros de gasoil; 1,100 kilogramos de explosivo y 850 gramos de cianuro de sodio, todo eso por cada gramo de oro que se extrae. La superficie de agua del planeta, para que nos demos cuenta de la gravedad de lo que estamos hablando, supera a la continental y el 97,5% del total de agua del planeta es salada; el 2,5% de agua es dulce, es decir, es apta para el consumo humano.
Del porcentaje total de ese 2,5 el 79% está en glaciares; es decir, para el futuro de la humanidad de ese 2,5% que tenemos los seres humanos para sobrevivir el 79% está en glaciares.
Entonces, casi el 80% del agua que tenemos está en hielo y la Barrick Gold y otras empresas están destruyendo ese hielo que es el agua dulce con el cual el futuro de la humanidad tiene que sobrevivir, hasta que no se encuentre un método para que el agua del mar sea consumible.
En la Argentina, increíblemente entonces, encabezado por la Presidenta de los argentinos hay políticos de primera línea, como nuestro Gobernador, que defienden esta actividad.
No puede llegar a entenderse que haya gente que si realmente fuera sincero que se preocupan por el medio ambiente, los seres humanos, la exclusión, la pobreza, la contaminación y la producción, si realmente fuera sincero que se preocuparan de esto, sería una muy buena medida que no permitan que esto ocurra en nuestro territorio.
Pero, a cambio de eso, la Presidenta se llena la boca y le llama ‘boom minero de la Argentina’, en realidad parece ser una onomatopeya de las explosiones de dinamita con la que se están volando los cerros; de boom no tiene nada.
Los políticos de primera línea en la Argentina, entre los que se cuenta nuestro Gobernador, están siendo cómplices del desquicio, del saqueo de los recursos naturales y de la contaminación ambiental… todo lo demás es verso. Nos tenemos que ocupar los salteños en exigirle al Gobernador que pare la mano con las concesiones mineras porque no se puede seguir contaminando y saqueando los recursos naturales de la provincia.

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