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sábado, 31 de marzo de 2012

Jorge Rulli, autor de ‘Pueblos Fumigados’: “Argentina, república sojera, es un gran laboratorio de las corporaciones”



Miembro de la Resistencia Peronista en sus inicios, sufrió la cárcel y sobrevivió milagrosamente a la tortura. El golpe de 1976 le significó nuevamente la prisión y el exilio. Hoy, experto en desarrollo sustentable y uno de los referentes del Grupo de Reflexión Rural, Jorge Rulli vive en su granja de Marcos Paz. Su militancia no terminó, sólo ha cambiado.

A través de sus programas radiales, sus constantes giras por el interior del país y sus libros, insiste en que Argentina ha sido convertida en un gran laboratorio de las corporaciones, una república sojera donde el récord de exportaciones se paga con la multiplicación de los casos de cáncer y miles de niños que nacen discapacitados.

“Pueblos Fumigados”, su último libro, es una documentada recorrida por la otra cara de la colonia fértil, donde se repiten casos como el de las Madres de Ituzaingó (Córdoba) que recién ahora son escuchadas por la Justicia luego de denunciar por una década, que de cinco mil personas que viven en su barrio, el 35 por ciento padece cáncer debido a las fumigaciones.

¿Cómo aparece el pool sojero y de qué manera va transformando el agronegocio al campo y la economía nacional? Se discute sobre la extranjerización de la tierra, algunos hablan todavía de la tenencia. ¿Tiene sentido seguir planteando estos temas cuando millonarios como Grobocopatel se describen irónicamente como parte de la “gente sin tierra”?

-El pool sojero fue una innovación empresarial llevada adelante por sectores del agro argentino, una innovación que solucionó a las grandes corporaciones trasnacionales el despliegue de la sojización y de los monocultivos sobre el territorio, en plazos breves y a una escala desmesurada, superando con facilidad las limitaciones existentes en el campo argentino. Me refiero a la propiedad de la tierra, a la falta de capitales del chacarero y a sus memorias agrícolas atrapadas de manera ancestral en el arraigo a la tierra. Es lo que algunos atrevidos o tal vez travestidos como Héctor Huergo y Grobocopatel denominaron la segunda revolución de las pampas. En realidad lo que ocurrió es que el Estado argentino no tuvo políticas para la zona núcleo pero sí la tuvieron claramente los mercados globales, y ellos impusieron un nuevo modelo de agricultura mediante paquetes tecnológicos. Ese paquete se constituyó con la Soja RR, el Herbicida Roundupready y la siembra directa. Durante años desconcertó totalmente a las izquierdas urbanas que permanecieron atadas a sus viejas consignas sobre la propiedad de la tierra y la reforma agraria, sin comprender los profundos procesos de cambios que se producían y sin imaginar que las más de las veces, sus estereotipos sobre el agro, terminaban beneficiando justamente a quienes imponían los nuevos criterios del poder.

Apenas unos años atrás el manejo del mundo a través de los alimentos por parte de una corporación y las patentes hubiera parecido ciencia ficción, y el libro “El Mundo según Monsanto” de Marie Monique Robin una historia de terror. Si a esto sumamos el tema de los biocombustibles, el cuadro espanta. ¿Cómo comunicar lo grave de la emergencia para que todos los entiendan?

-El cómo comunicarlo ha sido justamente uno de los grandes desafíos, y debo reconocer que es también uno de los grandes fracasos que arrastro en lo personal. Hubo en la Argentina durante años, una cerrada negativa a reflexionar sobre estos nuevos desafíos. Tal vez como consecuencia de los grandes fracasos de los años setenta o del congelamiento impuesto a sangre y fuego por la dictadura, los procesos de pensamiento abiertos en los años ochenta bajo la democracia, fueron en general tímidos y provincianos, al menos reacios a una apertura a los nuevos grandes temas que se planteaban a nivel global. El persistir en denostar al imperialismo yanqui a la vez que aprender a convivir con las corporaciones, ha sido por otra parte una extendida práctica a lo largo de diversos gobiernos progresistas en el continente. Se ignora de esa manera, el secuestro de nuestras vidas por las transnacionales, no se quiere ver el modo en que han cambiado nuestras costumbres, cómo han modelado nuestros gustos, cómo nos han fijado al consumo, cómo se han apropiado de nuestra mesa familiar, imponiéndonos los gustos y las marcas de lo que debemos comer y que ellos producen.



¿Cómo podría describir el agronegocio?

-Como un modelo de desarrollo que se nos impuso y que parte del concepto del agrobusiness que alteró la natural relación que sentía de manera existencial nuestra gente con la tierra. Un modelo que aplica la industrialización a los alimentos y genera las llamadas cadenas agroalimentarias y el supermercadismo. Hemos pasado de esta manera, a ser consumidores de comida chatarra de la que nos proveemos en las góndolas de los supermercados, y por supuesto nuestra salud y disposición a la lucha ya no es la misma. No obstante ello, nos cuesta revisar las miradas que otros nos han construido, y persistimos en enfatizar los costados sociales del modelo antes que denunciar su profunda y radical ilegitimidad.

-Ese excelente libro suyo “Pueblos Fumigados”, habla de un genocidio silencioso. ¿Cómo mide el deterioro de la salud pública a lo largo de estos años en que Argentina se ha ido convirtiendo en un mar de soja?

-El libro fue el informe final de casi seis años de llevar a lo largo del territorio una campaña agotadora contra las fumigaciones, develando las relaciones directas entre el uso de los tóxicos de la agricultura y las enfermedades que registraban las poblaciones cercanas. Ya no quedan dudas respecto a que los éxitos de este modelo y los récords de exportaciones se basan en miles de víctimas inocentes y en especial de niños nacidos deformes o crucificados de por vida a sus arneses. Basta recorrer los pueblos sojeros para comprobar a simple vista la abundancia de discapacitados. En su momento le hicimos llegar este informe en forma reservada a laPresidente haciéndole saber de nuestras convicciones respecto a que se estaba constituyendo un agro genocidio y que ello inevitablemente daría lugar en lo porvenir a juicios por crímenes de lesa humanidad. La respuesta que tuvimos fue el súbito interés en la campaña por parte de diputados y miembros del oficialismo que a poco lograron que tanto el interés de la campaña como de las poblaciones pasaran de cuestionar el modelo de la Soja GM a cuestionar el Glifosato, y de pelearle a los monocultivos y al proyecto de sojización tal como hacíamos hasta ese momento, a discutir ahora ordenanzas que fijaran los metros sin fumigación entre las localidades y las primeras líneas de los cultivos. Desde cierta perspectiva, la lucha de los pueblos fumigados había sido derrotada, al menos en la medida en que ya no se pretendía cambiar el proyecto de país productor de soja sino adecentarlo y emprolijarlo, tal como venían reclamando los mercados europeos, que pretendían certificaciones de creciente responsabilidad socio ambiental por parte de las sojeros.

-Usted denunció que antes de irse el ex ministro de Agricultura Julián Domínguez autorizó el uso de ractopamina como aditivo alimenticio para los cerdos destinados al consumo interno, un fármaco prohibido en la Comunidad Económica Europea, que no aumentaría precisamente las “cualidades afrodisíacas” que dicen tienen esa carne. Cuénteme de que se trata. ¿Tuvo algún eco?

-No, sorprendentemente y pese a su enorme importancia, no hubo repercusiones sino en medios alternativos o ecologistas que tienen conciencia de esas amenazas. La Argentina, con más de 23 millones de hectáreas, es el mayor productor de transgénicos del mundo y a la vez el mercado en que se consumen los OGM sin resistencia alguna por parte de la población. Aún más todavía, hay mucha gente que no puede pasarse sin su habitual milanesa de soja transgénica que, en otros lugares del planeta los agricultores dudarían antes de dársela a comer a sus cerdos. Tanto el actual modelo productivo como la Biotecnología no están en discusión, ya sea por los intelectuales críticos como por la oposición política. Se ha reemplazado a nivel país la calidad por la cantidad sin mayor resistencia, se reemplazó una agricultura con agricultores y familias con arraigo a la tierra, por una agricultura a escala y con enormes despoblamientos. No existen todavía ni siquiera poetas que le pongan palabras a la enorme tragedia social que significaron esos millones de desplazados que hoy se amontonan en los interminables cordones periurbanos de extrema pobreza. Peor todavía, nuestra Presidenta se jacta en Europa de que tenemos más del 92% de población urbana, y sin duda ella habla por enormes sectores medios que participan de las dirigencias políticas y sociales y que, lamentablemente piensan de esa manera.

-Tanto en el tema de la soja como en el de la minería a cielo abierto hay un común denominador que es el agua. ¿Es de alguna manera el oro de la nueva colonización? Alguien le abrió la puerta a este proyecto de dominación, ¿cómo describiría esa red de complicidades? ¿Qué debería contener una plataforma política que se ocupara seriamente de la soberanía alimentaria?

-Si bien puede ser verdad la afirmación que contiene la pregunta en relación al agua, no hemos acostumbrado plantear las dependencias desde esa perspectiva, ya que el agua por naturaleza se repone siempre a través de sus ciclos. Aún más todavía, mientras mucho se sabe del agua que se llevan o que contaminan, poco de la que nos traen los miles de barcos de gran calado que usan como lastre y que vienen a buscar la soja. Esa agua proveniente de lejanos puertos y cargada de huevos y larvas extrañas al medio ambiente, es volcada con impunidad en los puertos del Paraná, produciendo impactos inquietantes en los equilibrios biológicos tanto como en la salud de las poblaciones. Creemos que las nuevas colonialidades nos imponen hoy la producción de comodities de exportación y de materias primas, y a ello podemos añadir actualmente una creciente producción de Biocombustibles para los automóviles de Europa. Ese es el proyecto de país que discutimos. En ese sentido la lucha deja de ser ecológica y pasa a ser claramente una lucha política y de diferentes proyectos de país. Ellos proponen un tipo de país atado a los presuntos éxitos del PBI, mientras nosotros proponemos otro país, respetuoso de sus bienes naturales, preocupado por mantener la fertilidad de sus agro ecosistemas y además que se dé como prioridad, la felicidad de sus pueblos. El problema de nuestra dirigencia es que se formaron en los marcos de la modernidad y no conciben una sociedad que se proponga un proceso de Liberación, en la medida que no existen ya países que expresen alternativas al capitalismo. En ese sentido es como se instala por doquier el posibilismo y los discursos casi gramscianos sobre la necesidad de crecer en los intersticios para generar nuevas hegemonías. Esos discursos no son incómodos para el modelo, pero a nosotros nos suelen abrumar, porque niegan que otro mundo sea posible, cuando por lo contrario, vivimos a diario esa experiencia de escaparnos del consumo, de contrariar las normas que se nos imponen, de vivir de otra manera y ejercitar en todos los ámbitos una renovada rebeldía. En buena medida la capacidad de los pueblos para liberarse esta frenada por el peso de esas mochilas de frustración y desencanto de las presuntas dirigencias.

-Desde 1955 hasta acá, sufrió persecuciones, cárcel, torturas, exilio. La cercanía con los gobiernos no parece sentarle bien. Leyendo sobre su vida para esta nota, pensaba que en países dependientes como el nuestro, estar toda una vida en una actitud de “resistencia”, entraña también una victoria. ¿Le parece?

-La llamada Revolución Libertadora fue una catástrofe histórica cuyas consecuencias todavía vivimos como en una renovada pesadilla. Para intentar retomar aquel proyecto abortado, aquel curso de la historia interrumpido, hoy deberíamos tener el pensamiento abierto, estar perceptivo a las nuevas demandas y a las respuestas que se elaboran por todas partes. El mundo es un hervidero de luchas complejas y debemos aceptarlas y saber cuándo aplicarlas en el escenario en que nos movemos. En este sentido es preciso reconocer que es una época fascinante. El común lamentablemente tiene ante lo nuevo un primer gesto de rechazo, de cerrazón intelectual. No podemos ni debemos permanecer atados al pasado, a los viejos modelos que han fracasado o engendraron situaciones autoritarias que enajenaron el presente en nombre de lo por venir. Por lo contrario, hoy debemos ser conscientes de la responsabilidad personal.



LA TIERRA ES LA CASA DEL HOMBRE

“Quien quiere cambiar la sociedad debe estar dispuesto en primera instancia a cambiarse a sí mismo y ello implica hacerse responsable de los propios actos, no importa lo pequeño que ellos parezcan. Si reivindicamos la escala de lo humano no deberíamos abjurar de lo pequeño. El paradigma del crecimiento y la idea del progreso nos condujeron al camino terrible del cambio climático, de la contaminación generalizada y del gigantismo urbano. Hoy ser revolucionario es también el reconocer que existen tres ecologías, la espiritual, la social y la ambiental. Quien no acepta que la Tierra es la casa del hombre no podrá asumir en toda su plenitud su propia humanidad”.
Por Carlos Saglul
FUENTE

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Crítica peronista al modelo nacional, popular y kirchnerista

Por JORGE EDUARDO RULLI

Vivimos la etapa del deschave y de la impudicia


Tal vez la hora de los hornos sea precedida necesariamente por la hora de los colapsos morales y me parece que eso es lo que estamos viviendo en estas semanas de sucesivos escándalos y derrumbamientos, derrumbamientos de mitos que parecían construidos como las pirámides, para que los argentinos del mañana se formaran en su ejemplo

Qué perecederos, qué efímeros son los sueños de la pequeña burguesía progresista. Vivimos la etapa del deschave y de la impudicia. La hora en que todo vale, cuando se hace lícito subsidiar barrios para los más pobres y con esos mismos materiales malversados y desviados de sus fines, se construyen mansiones en los countries. Pero, ¿de qué podemos extrañarnos, acaso no es lo mismo que ha hecho durante años Carta Abierta?, construir discursos emancipatorios que en realidad consolidan los nuevos colonialismos…los nuevos colonialismos y los negocios, los muchos negocios que acompañan a los colonialismos.

En ese sentido tanto Horacio González como Forster, son similares a Schoklender o a la dupla Morgado-Rachid, una misma parentela de neoprogresistas que rinden culto a un crecimiento funcional a las corporaciones y que implementan preocupaciones sociales que encubren las estrategias de domesticación social al pueblo argentino. Todos ellos construyen escenarios, montan espacios escénicos y generan ideas y discursos que son útiles para encubrir los enormes negociados que son en realidad la base misma del sistema.

Los nietos de aquel mordisquito que anatemizaba desde la radio el genial Discepolín, cuando en los años cincuenta se quejaban, porque el gobierno popular no les aseguraba que hubiera suficiente té de Ceylán, ahora tienen su campito arrendado con soja RR y algún pariente en la Cámpora o en el Movimiento Evita, con un sueldito modesto de algunos miles de dólares. Tres años atrás la puteaban a Cristina por sus carteras o por sus aires de reina, y lo hacían desde lejanas memorias que recordaban los odios contra Evita, ahora pareciera que aprendieron que lo de peronistas es algo que se les adjudica a quienes gobiernan, pero que ellos no asumen como propio, al menos en la intimidad. Aprendieron que bajo la piel del lobo está el cordero que administra el sistema mejor que la derecha y que los más duros y más vociferantes suelen ser los más útiles al modelo y los que mayores negocios llevan adelante. Aprendieron asimismo a escuchar la voz de las Madres en su frecuencia ilegal de la 530, y por ella saben que en realidad el primer desaparecido no era Felipe Vallese, tal como se creía candorosamente, sino que, tal como ellos siempre lo supieron porque sus padres se lo transmitieron, el primer desaparecido fue Juan Ingallinella, el dirigente comunista torturado y muerto por el peronismo en junio del 55. También aprendieron que el último de los desaparecidos ha sido el ex presidente Néstor Kirchner que, como bien lo expresó Sergio Schoklender el 24 de marzo en el Mercado Central y frente a medio gabinete de la República, es el desaparecido treinta mil uno que posibilitó rescatar la memoria de los otros treinta mil anteriormente desaparecidos.

Alguna vez Horacio Verbitzky en los años noventa desde Página 12 y a propósito de los centenares de ex montoneros que integraban las filas del cavallismo en el Ministerio de Economía, nos supo explicar que un gobierno privatizador y desnacionalizador como el menemismo, no era posible sin un grado muy alto de corrupción que comprara o adormeciera las co nciencias de los antiguos militantes. Pues bien, hoy pareciera que no es diferente. Simplemente que aquello fue algo así como la primera etapa de un proceso que continúa profundizándose y que evoluciona en escala y en método, pasando de lo artesanal a lo industrial… es un problema de ceros que añadir y no de ética ni de principios, que como ciertas sodomizaciones duele la primera vez, cuando el corrupto novel se enfrenta al espejo de su propia conciencia.

Téngase en cuenta que no somos moralistas, que no son los extravíos de la clase media neoliberal y a la vez de izquierda lo que nos desvela. Lo que nos preocupa es que estamos frente a unas elecciones nacionales con diversos y coloridos candidatos, con pases y compras de jugadores, con aspirantes que se bajan porque pareciera que lo que se cocina en ciertos niveles los intimida… pero no se habla jamás del modelo productivo, no se cuestiona ninguna de las sumisiones establecidas, ni la deuda externa, ni la minería, ni la sojización, ni la biotecnología, ni la ciencia empresarial y los subsidios corporativos a las universidades, ni la implantación de árboles para pasta, ni la creciente producción de biocombustibles, ni tampoco la entrega de territorios a los chinos o a los saudíes.

El modelo productivo ya ha sido plebiscitado por todos los partidos sin excepciones y no habrá de ser discutido en octubre. En octubre elegiremos simplemente a quienes administren esa Argentina en que reina el agronegocio, una Argentina que el proceso menemista comenzó a generar en los años noventa con la aprobación de las primeras semillas transgénicas y que el kirchnerismo institucionalizó de manera solapada mientras nos emborrachábamos de discursos setentistas y coreábamos consignas tales como que nunca más o que nunca menos.

La hora de los colapsos morales es también el momento en que al filósofo Feimann que con sus amigos monopoliza los canales oficiales, se le ocurre la peregrina idea de proponer cambiar el sol de la bandera por el pañuelo de las madres. El cambio tendría seguramente la ventaja de que el sol puede tener manchas, pero el pañuelo de Hebe, tal como se sabe es impoluto…Es interesante escuchar a José Pablo como expresión y como síntoma de una clase que se siente predestinada para ocupar el Poder además de poner en caja por izquierda a ese pueblo rebelde que alguna vez fue de trabajadores, y hoy gracias a ellos, a los nietos del mordisquito discepoliano, es de cartoneros y asistencializados.

Vale recordar que nuestro filósofo alguna vez perteneció a una pretendida vanguardia que intentó apropiarse del peronismo y reemplazar en su conducción a Juan Perón. Ahora por ejemplo, nos explica con suficiencia quién era John William Cooke a quien solo conoció por los libros o acaso de mentas, y en un esfuerzo de videncia y de esotérica interpretación de los posibles caminos de la historia, se atreve a develarnos que si el gordo no hubiese muerto de cáncer en el 68, inevitablemente habría terminado enfrentando a la conducción de Perón en los años setenta. Cuánto odio de clase heredado de las antiguas generaciones de contreras y de mordisquitos, se manifiesta en esas tergiversaciones sistemáticas de la historia contemporánea, de la que todavía por suerte, algunos mantenemos memoria y no solamente memoria, sino también la decisión de no permitir semejantes falsificaciones y de generar un nuevo revisionismo, pero en este caso para revisar la historia reescrita por los progresistas.

Alguien me dice que ciertos chicos de la Cámpora se mueren por conocerme y yo me asombro, me asombro porque más bien hubiese pensado que se desviviesen por borrarme del mapa, pues no, ya lo ves, me dicen, sos, como siempre, un mal pensado, ellos consideran que sería un honor conocer a alguien que como vos, trató y fue amigo de John William Cooke. No, no se puede creer. A esto ha llegado la tergiversación de los escribas y decidores de la Biblioteca, los cultores de la teoría del discurso, charlatanes ex cátedra, prestidigitadores académicos y mistificadores de la historia reciente que engañan a los más jóvenes con el incentivo de altos estipendios y leyendas heroicas que les justifiquen el poder corporativo clase mediero y progresista en el que participa.

El primero que se mataría de risa en esta historia de haberlo puesto en el bronce kirchnerista, seguro que sería el mismo gordo Cooke. Un gordo Cooke escaldado por los engaños que sufriera por parte de los desarrollistas en los finales de los años cincuenta, sacrificado por Perón como sucesor en la conducción del movimiento por esa causa y renegado por sus seguidores que éramos nosotros, sus huestes de la Resistencia Peronista que lo repudiamos por negociador y por traicionar el legado revolucionario. El gordo Cooke jamás podría haber imaginado en medio de sus desvelos prolongados por el peronismo, que pudiera ser usado de tal manera y para tales enjuagues y negociado 54 años después, nada menos que por los sucesores políticos de aquellos mismos que lo timaran en Santiago de Chile. El modelo que el kirchnerismo ha institucionalizado, ha sido además naturalizado por los partidos de cara a las elecciones.

El modelo ha sido naturalizado para la opinión pública especialmente urbana, e inclusive ha sido naturalizado para el grueso del ambientalismo que perdida la esperanza de provocar un cambio de sistema productivo, pareciera proponerse tan solo recategorizaciones de agrotóxicos y franjas periurbanas sin fumigaciones. Dedicar las zonas agrícolas a la producción de biocombustibles puede ser calificado en Suiza como un crimen de lesa humanidad por Jean Ziegler, el relator especial de la ONU para el Derecho de la Alimentación, ya que demanda enormes cantidades de agua y de tierras en desmedro de la alimentación humana, pero eso no vale para los progresistas argentinos que continúan viendo la producción de biodiéseles como un negocio promisorio para nuestra capacidad exportadora. Mientras tanto, ciertos grupos campesinos indígenas, ponen sus barbas en remojo y a propósito del caso Schoklender, reafirman con grandilocuencia “los derechos del pueblo organizado a la administración de los fondos públicos” mientras reivindican a la Asociación Madres de Plaza de Mayo y denuncian los ataques contra los organismos de DDHH, así como los intentos de criminalizar a los movimientos sociales, como si acaso el escándalo Schoklender fuese un invento del diario Clarín. Realmente el pensar estereotipado es descansado, porque permite evadir los esfuerzos y el dolor que entraña siempre el esfuerzo del pensar y además nos proporciona una cantidad de eslóganes y consignas que pueden aplicarse según las circunstancias.

Los sojeros, mientras tanto, con semejantes luchadores sociales pueden estar tranquilos y seguros. Acaban de reunirse justamente en Buenos Aires en el Hotel Abasto los días 15 y 16 de junio, los principales líderes del Cono Sur de la Mesa de Soja Responsable para definir estrategias y celebrar que tanto desde Brasil como desde la Argentina, ya han comenzado las exportaciones de sojas certificadas, es decir que se exporta la soja certificada como soja ambiental y socialmente responsable. Está nueva y terrible oligarquía, tal como si se pintara para la guerra, se maquilla ahora en las políticas de la Responsabilidad Social Empresarial, se maquilla para emprolijarse y aumentar sus ganancias.

Y por último y para terminar este editorial, un comentario recordatorio acerca del más emblemático de los miembros de esa nueva oligarquía, amiga entrañable del poder progresista. Me refiero a Eduardo Elsztain, miembro conspicuo de la Jabad Lubavicht y tesorero del Consejo Judío mundial, el mismo que le prestara sus oficinas en Puerto Madero como bunker operativo a ex presidentes durante la llamada crisis del campo, el que según su biógrafo no autorizado Fabián Spollansky, sería el Madoff argentino, el apropiador del Banco Hipotecario en la época de Menem con capitales del financista Soros, dineros que habría devuelto con los propios ahorros del Banco. Presidente asimismo de las empresas CRESUD e IIRSA y dueño de más de 900 mil hectáreas en el Cono sur, bastante más de la mitad de ellas en la República Argentina.

Bien, a lo que vamos es que la Corporación China que está impulsando en la Provincia de Río Negro un proyecto para implementar cultivos de soja sobre más de 300 mil hectáreas, acaba de llegar a un acuerdo con CRESUD, la compañía agropecuaria de la familia Elsztain, para encarar según dice de forma escueta la noticia de Clarín, negocios conjuntos. Según los principios de la Jabad a la que Eduardo Elsztain aportaría como contribución el diez por ciento de sus negocios, sus miembros deben saber priorizar su nacionalidad israelí y sus deberes con Israel antes que con el país de nacimiento. Nosotros quisiéramos destacar entonces y dado el peso territorial de este personaje, la más absoluta inutilidad del proyecto de ley sobre extranjerización de la tierra que acaba de enviar el Ejecutivo a los diputados, un proyecto que solamente puede ser comprendido en las maniobras distractivas que preceden a un acto eleccionario.

Estamos viviendo nuevos pactos que nos recuerdan el acuerdo Roca-Runciman, tal como en la Década Infame, con el agravante de que el grueso de los intelectuales críticos respalda ahora los acuerdos. Pero el poder del progresismo ya no está representado por tigres de papel como habría dicho Mao Zedong en alguna época, sino que ahora es definido de manera más penosa, apenas un escenario de cartón pintado. Esas escenografías son las que se están cayendo, se acerca el momento en que podamos volver a reiniciar el proceso de la Liberación Nacional.
Publicado con antelación en COPENOA
Agencia de Noticias del Norte Argentino

domingo, 30 de octubre de 2011

...diez años después de una orgía de ganancias fabulosas... - Jorge Rulli


Escrito por Jorge Eduardo Rulli   
Sábado, 29 de Octubre de 2011 19:48

 

...diez años después de una orgía de ganancias fabulosas... 

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rulli

EDITORIAL DE HORIZONTE SUR EN LA AM 690 EL SABADO 29 DE OCTUBRE DE 2011

Respecto a las recientes elecciones nacionales, lo habíamos dicho muchas veces: el combo de la soja y del asistencialismo, no podía ser derrotado en las urnas… Y las ilusiones alimentadas en muchos por algunos despistados, no sólo han exhibido su irremediable pobreza de medios y de fines, sino que han dañado profundamente las expectativas de los que iniciaban sus primeros pasos en el sueño de procurar un país mejor, y que ahora habrá que rescatarlos de la ciénaga de la perplejidad, de la confusión, del contubernio con las empresas o del culto grotesco a la voracidad de poder político. Hace mucho ya, por otra parte, que los sueños de un país mejor, no pasan por lo eleccionario, y no resulta excesivo que recordemos una vez más, que Perón, poco antes de su muerte, se lo dijo a su biógrafo Pavón Pereyra: cada nueva elección no hará sino remachar los nuevos yugos coloniales…Este modelo a lo sumo puede hacer crisis por deficiencias de alguno de sus conductores, y en ese caso y considerando la penosa oposición política que enfrenta, podría perfectamente ser reemplazado por alternativas funcionales al mismo proyecto de país, ya sea que surjan de la propia entraña del oficialismo o de los sectores aparentemente opositores, alternativas donde lo que se discutiría siempre es solamente lo accesorio… De hecho los candidatos más votados son totalmente acordes al mismo proyecto de país sojero, agro exportador de comodities y materias primas, y además, productor de Biocombustibles.
Me temo que este modelo solo podrá ser reemplazado por otro proyecto de país ante la crisis que viene, crisis que probablemente será peor que las que vivimos en los años pasados y que no proviene de las propias condiciones, sino que proviene de los problemas irresolubles que enfrentan los sistemas bancarios y financieros, tanto como el comercio, en el plano internacional. Me temo, asimismo, que esa crisis será inmanejable para esta dirigencia travestida, provinciana y paupérrima en ideas, una dirigencia que se guía con criterios ideológicos obsoletos y en la práctica por el afán de lucro funcionarial y la acumulación de poder político…La crisis o el agotamiento del modelo agroexportador será probablemente una catástrofe, una catástrofe subsidiaria de las crisis financieras y recesivas que asolan al Planeta y debemos reconocer que, frente a esas amenazas NO estamos blindados como nos dicen, con infinita irresponsabilidad, sino que estamos absolutamente inermes. Esta es una Argentina agroexportadora, una Argentina con una enorme fragilidad, dependiente en todo de los mercados globales. Frente a lo aleatorio de la situación financiera, climática y ambiental que se viven a nivel global, carecemos de capacidad de resistir situaciones difíciles, porque el agronegocio y el asistencialismo masivos, nos han dejado sin la cultura del trabajo, han provocado la pérdida extendida de los oficios y saberes que eran propios de nuestro pueblo, y por último, porque debido al despoblamiento masivo y a la desaparición del trabajo rural, carecemos tanto de seguridad alimentaria, como de la posibilidad de resistencia y autodefensa colectiva que permiten los desarrollos locales.

Necesitamos pensar ese otro país posible que deberá surgir necesariamente del agotamiento del actual proyecto. Porque no se trata tan solo de un fracaso económico o del fracaso de un proyecto que se agota y frente al cual es posible hallar alternativas, se trata del fracaso de una aspiración profunda a la modernidad por parte de nuestros sectores medios y de gran parte de los asistencializados subidos a este tren fantasma del progresismo . Fracasa un proyecto de modernidad, con todo lo que ello implica, tanto de culto exacerbado a las tecnologías, tal como ocurre con “Tecnópolis”, esa catedral de Luján de los sectores progre/desarrollistas, combinación de la tecno/política con la publicidad y la ciencia empresarial subsidiaria, además de la tergiversación y el olvido del verdadero pasado científico industrial de la Argentina.

La manta del asistencialismo en la gran juerga del desarrollismo prebendario, no alcanza para todos y peor todavía, cada día alcanza menos. Para peor, son los dineros de la Administración Nacional de la Seguridad Social, el ANSES, los que terminan resolviendo la estrechez de la manta, y solventando las celebraciones sobre la cubierta del Titanic... Bastaría una baja mayor de la soja en los precios del mercado de Chicago, una retracción del comercio internacional o acaso un encadenamiento de colapsos ambientales por agotamiento de suelos o acaso por el Cambio Climático, y el famoso modelo que sustenta la fiesta del consumo urbano a la vez que, la juerga de los intelectuales progresistas enamorados del “Eternauta” irrisorio que inventó el genio de Telam, acabaría como en esas resacas que deja la mala bebida. Esa es la razón de las últimas medidas cambiarias: grandes simulaciones relativas a la exportación de divisas, así como a un supuesto control de inversiones por parte de un Estado, el mismo estado al que como institución se le ha restado minuciosamente la capacidad de controlar lo que fuere... En este caso además, para colmo del sarcasmo, se le pide a las grandes mineras como la Barrick que declaren bajo juramento sus ganancias… hasta el momento por otra parte, no hemos escuchado queja alguna de parte de los exportadores y por lo que nos informamos cada día, los mayores problemas cotidianos son los de la importación y del mercado interno amenazado por sucesivos cambios inflacionarios.

Recuerdo que, como GRR lo escribimos y publicamos reiteradamente allá por los años 2002 y 2003, cuando todavía teníamos amigos como el gran periodista Julio Nudler en Página 12, y contando siempre con el asesoramiento respetable de Don Alberto Ferrari Etcheverry. Si la Argentina había decidido con la Democracia el pago irrestricto de la Deuda Externa y para solventar sus obligaciones se había aceptado vender forrajes y aceites de soja a los países que nos proveerían las necesarias divisas, nos preguntábamos… ¿Por qué razón en esos años, no solamente se relajaba hasta hacerse inexistente el control de las exportaciones, sino que se disponía que las divisas podían no volver al país, o sea quedar en el exterior y ser invertidas por los exportadores en los mercados internacionales? La pregunta era clave y apuntaba a una razonabilidad necesaria, si sacrificamos a la Argentina para que condone su deuda, reconfigurándola de manera brutal para que produzca aquello que los países poseedores de dólares necesitan, o sea piensos y aceites, por qué razón a poco andar nos permitimos olvidar el sentido del sacrificio y permitimos que esas divisas no retornaran o sirvieran a otros fines? Recuerdo que primero reiteramos inútilmente ante el gobierno de Duhalde este interrogante, luego asumió Kirchner y no tardó en avalar e inclusive ampliar esos privilegios de las granarias y de los exportadores… Ahora casi diez años después de una orgía de ganancias fabulosas, el tema vuelve a posicionarse, pero con una diferencia notable. Nosotros lo planteábamos desde una posición en defensa de la Soberanía y de un Proyecto de país, no preocupados por la caja necesaria al manejo de las políticas del poder, la economía subsidiada y el asistencialismo…

Necesitamos pensar ese otro país posible que deberá surgir, alguna vez, necesariamente, del agotamiento del actual proyecto. No será fácil. Este entramado de intereses mezquinos que ha vaciado la política de todo contenido que no sean los negocios y la perpetuación en los cargos funcionariales, está también reinventando la historia de los argentinos. Alguna vez, hace mucho, cuando éramos estudiantes fueron los manuales de Grosso los que dibujaban una historia falsificada, luego fueron los libritos de Pigna, ahora es Galasso, Feinmann y otros amanuenses de Carta Abierta, los que no descansan, adecuando la narrativa del pasado a los intereses y necesidades de los que gobiernan. Y aprovecho para insistir en que no es gratuito tanto entusiasmo jauretchiano en la militancia oficialista, tanto centro de estudio forjista kirchnerista, tanto culto a la personalidad de Don Arturo, que, por otra parte, sería probablemente el primer sorprendido de ver cómo sus desvelos sirven para tantas y variadas intenciones. No obstante ese uso abusivo de la memoria, digamos que Don Arturo Jauretche a pesar de expresar siempre un ala moderada, casi diría burguesa del Peronismo antiguo, a pesar de sus críticas a Perón y a varios intentos neoperonistas que le conociéramos durante los duros años de la Resistencia, a pesar inclusive de su prolongada amistad con Rogelio Frigerio y de su larga colaboración con la Revista desarrollista Qué, dificulto que avalara este connubio excesivo entre los discursos progresistas y las Corporaciones transnacionales. No obstante ello, nos preguntamos, qué oculta tanta hojarasca y tanto discurso embrollador sino confundir acerca de los orígenes mismos del Peronismo? Ese peronismo del que se abusa, trabucando sus orígenes y sus linajes para que el presente pueda encuadrarse, justificarse y no ser amenazador para el statu quo que ellos, los grandes simuladores, expresan. Esto que voy a decir no es aclaro, en demérito de Forja y de Don Arturo, pero las masas que ganaron las calles el 17 de octubre de 1945, las puso en movimiento el carisma extraordinario de Perón, pero también la tradición de lucha y la capacidad de organización obrera que había logrado generar el anarco sindicalismo. Si a esa capacidad movilizadora y libertaria le sumamos el pensamiento del nacionalismo fortalecido durante la guerra mundial y la figura del Coronel cautivo, pondremos el hecho en su contexto, si creemos que esa capacidad revolucionaria nació solo en el sótano de Forja y sobrestimamos a ciertos elementos provenientes del radicalismo yrigoyenista en desmedro de otros, es porque estamos haciendo trampa. Y me parece que eso es lo que hoy se está llevando a cabo. Están intentando redescribir la historia y creen que una aplanadora de votos cautivos por la pobreza los justifica y legitima…

Necesitamos pensar ese otro país posible, sin dejarnos influir por esa historia que nos mistifican a diario a través del enorme aparato mediático del Estado. Es lo que intentamos hacer desde Horizonte Sur cada semana y desde hace ya siete años. Es lo que intentamos cada vez que exploramos nuevas disciplinas tales como el Decrecimiento o tal vez, el Crecimiento mesurado, la decolonialidad, la permacultura o la Cultura como arraigo según Rodolfo Kusch… Porque no se trata de reemplazar solamente a una clase dirigente, se trata de lograr otras miradas de parte de la sociedad, se trata de ser capaces de vivir de otra manera, de generar un sueño colectivo que vuelva a enamorarnos, se trata de construir alternativas de vida colectiva, se trata también, de lograr una mayor simplicidad y de reaprender a apoyarse en las propias fuerzas, ahora, cuando ya no somos autosuficientes en energías y cuando dependemos en forma creciente de las importaciones chinas. Se trata ,asimismo, de pensar la política por fuera de los marcos establecidos, y por último, se trata de volver a soñar la Revolución con un sentido libertario, festivo y asambleario, siendo capaces de volver a impulsar una Comunidad organizada en que el objetivo NO sea el Crecimiento ni la ganancia, sino la Felicidad de nuestro Pueblo.

Jorge Eduardo Rulli

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