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lunes, 26 de julio de 2010

PERÓN Y EL CASAMIENTO HOMOSEXUAL




Un muy buen artículo publicado por el paisano alborotador:
miércoles 21 de julio de 2010PERÓN Y EL CASAMIENTO HOMOSEXUAL



PERÓN Y EL CASAMIENTO HOMOSEXUAL,
(o casi un drama intelectual)



Estaba leyendo, por recomendación de mi cuñado que es medio peroncho, el libro de Enrique Pavón Pereyra, “Perón, tal como es”,(1) (Ed. Machaca Güemes, Buenos Aires, 1973), que reproduce las respuestas de Perón a las preguntas que formula el autor, y en el capitulo XVIII: Una situación que vive el mundo, Perón hace observaciones históricas de las que deriva conceptos vinculados a la actualidad.
Al pasar por la “Revolución Francesa” dice que ésta “es una creación eminentemente burguesa” que pasa por “la etapa de la anarquía inicial de esa revolución. Se hacen las liquidaciones-como en todo tipo de revoluciones cruentas- hasta el 14 de Brumario en que Napoleón da un golpe de estado y toma el poder (…) Pone en venta las grandes posesiones que [la Revolución] les ha quitado a los monárquicos, al clero y a la milicia, y las vende baratas. La burguesía –que es la única que tiene poder adquisitivo en la Francia de ese momento- las compra. Compra esas posesiones, y cuando las tiene en su poder están ya ellos transformados en los dueños de Francia.
Napoleón los llama tranquilamente y les dice: “Bueno…, muy bien…Ustedes tiene esas posesiones, pero, ¿hasta cuándo las van a tener? Las tendrán mientras dure yo. El día que yo caiga pierden las posesiones y tal vez las orejas…” (pags.212-215)

Atención lector, ya que el General está hablando de orejas, ¿no se le ha parado en una de las suyas el bichito de la insidia susurrándole?:
-¿No te suena conocido? ¿No será lo que les sopla a las orejas el individuo (*) Kirchner a los beneficiarios de la privatización del Estado disfrazada de “argentinización”, que son los nuevos dueños de la Argentina?
Lo digo porque a mí se me posó y me dijo eso, y al intentar echarlo me murmuró más falaz todavía:
-El General en el mismo capítulo, pero en la pag. 211, hablando de la “partidocracia” dice que: “este mundo está influenciado por las organizaciones de todo tipo, es decir por las estructuras políticas, sociales y económicas nacidas en el año 1800. En la Revolución Francesa. Vale decir en una época perimida por el tiempo y por la evolución”
¿No te llama la atención, (prosiguió el bichito, que además de insidioso ahora revelaba que era un chusma que había estado espiando lo que yo leía) que mientras el general dice eso de la revolución Francesa el individuo (*)PIchetto- en el Senado- se apoye en ella para apoyar el plan de casorio de los más iguales que los demás festejando “la importancia de la fecha, 14 de julio, la primera revolución laica en el mundo. Una revolución impresionante que modifica las estructuras de un país, Francia; que plantea fuertemente la visión de un estado y la vigencia de una ley para todos: el principio de libertad, igualdad, fraternidad. Tiene que ver con este debate” (...) “Esa Revolución avanzó mucho más, a cosas que nosotros no nos planteamos, como fue la expropiación de los bienes de la Iglesia, en realidad no vamos a llegar a tanto”.

A esa altura de las cosas, el bichito me tenía bastante harto, y atiné a tratar de acallarlo diciéndole, no lo que yo pensaba de él, porque así me enseñaron en mi casa, sino:
-¡Oh, bichito! Trata de no ser mal pensado y salvar la proposición del prójimo… especialmente si son autoridad (que era lo que me enseñaron en la escuela los curas).
Y en ese momento el bichito produjo dos cosas, un movimiento como si se pusiera algo que parecía una mano en lo que asemejaba una boca formando una trompetita y un sonido que emergía de ella como si fuera un pedo (con perdón de los presentes, en especial si están comiendo).
Sorprendido por la falta de educación del miserable bicho, me quedé sin retórica, y contesté medio bruscamente:
-¡Pero hubo gente de otros partidos que apoyaban las bodas igualitarias!
Observe el lector la prudencia de mi lenguaje, pero seguro que no adivina lo que pasó: el descortés sabandija volvió a repetir el movimiento y el sonido antedicho, pero esta vez mucho más ruidosamente, y después me dijo:
-Parece que no leíste nada de la página 211, porque ahí el General dice que “Los partidos demoliberales, burgueses…¿qué son? Son un producto de la Revolución Francesa que no han evolucionado en sus estructuras… Por eso no están a tono con estos tiempos.”

Hice en ese momento el intento de una especie de acción evasiva, exclamando que en “los países serios” la estabilidad política estaba dada por la perduración política de los partidos. ¡Para qué! ¡Ustedes no saben lo que hizo la miserable alimaña… que parecía que se había aprendido el libro de memoria! Y que entonces siguió:
-Perón dice que “Inglaterra, que no ha sido partidaria nunca de una revolución cruenta, violenta, ni profunda, hace evolucionar también sus formas hacia un partido único. Es decir hacia la supresión de los partidos políticos. ¿Y qué es lo que crea?...Crea el Partido Conservador y el Partido Laborista. Pero esos no son partidos. Son alas que están manejadas por la masonería desde atrás, y que toman el poder cuando les conviene a los conservadores (…)
¿Qué quiere decir eso?
Que eso está manejado desde la masonería. Vale decir un partido con dos alas.”
Vista la mentalidad conspirativa del bicho, le contesté que no me parecía probable que los partidos opuestos entre sí se pusieran de acuerdo y mucho menos aún a instancias de un poder superior a ellos.
No sólo repitió los movimientos y ruidos indecentes aludidos. Empezó a revolcarse y a hacer señas de burla con las manos, y me gritó:
-¿Pero vos estás dormido? ¿Qué ojeaste? Perón cuenta que cuando en 1905 “se produce la primera revolución comunista que fracasa y tiene que exiliarse sus jefes, Lenin se va a Inglaterra…Trotski se va a París… y, en fin, [a] los que quedaron allí [en Rusia] los liquida, a todos, el poder de los zares”; lee bien la página 214.
El maldito ahí me hizo acordar de unos que hicieron algo parecido en la Argentina, pero sin dejarme pensar más. Arrancó de nuevo:
-¿Sabes que son las Internacionales del mundo?
Zas, me dije, ¡otra vez la conspiranoia!, y estuve a punto de decírselo, pero sin dejarme decir palabra, empezó a explicar:
-El General (en la pagina 220) comenta qué cosa son “las grandes Internacionales. Está la internacional Comunista y la internacional Capitalista. Aparentemente contrapuestas entre sí pero, en realidad de verdad, completamente de acuerdo. Y si no hay que retroceder a la Historia.
En 1938 cuando aparecen Italia y Alemania, que son terceros en discordia, dentro de este acomodamiento imperialista, se unen esas dos fuerzas aparentemente antagónicas, para aplastar a ese tercero que va contra ellos.
Pero es que no son solamente esas dos fuerzas internacionales. Está la masonería internacional, está el sionismo internacional, está la Iglesia Católica, que también es una fuerza internacional. Y que casualidad… cuando combatían contra esa fuerza, las cinco estaban unidas… Aún cuando normalmente ellas aparecen: la Masonería como contrapuesta a la Iglesia, el comunismo contrapuesto a la Iglesia, los comunistas contrapuestos a los capitalistas, todos ellos están, entre ellos, aparentemente contrapuestos. Pero cuando se aparece un tercero en discordia, se unen las cinco grandes fuerzas para aplastarlo. ¡Son las fuerzas internacionales, que en el fondo están manejadas desde una sola central! Que ha penetrado en todas las demás. Esa es la realidad de la instrumentación internacional."
Y ahí tras repetir de memoria todo ese párrafo, el insecto –por decirle de algún modo- agregó:
-¿Y vos que te crees que le pasó a Perón en 1955 y a Isabel en 1976? Y no sé si te acordás que Isabel estaba en contra del aborto, de la publicidad de los anticonceptivos, y bien a favor de la familia…¡Y sin embargo sufría el embate “moral” de los “religiosos”…!

Para entonces yo ya me sentía medio atontado como para hablar de corrido, y apenas pude balbucear,
-¿Pero qué cuernos tiene todo esto que ver con el asunto ese?, haciendo referencia a la cuestión del maridaje homosexual. Se ve que el -para ese momento repulsivo bicho (o lo que fuera)- era bastante perceptivo, porque pescó al vuelo mi intención y contestó:
-¿Cómo, que tiene que ver? No sabes leer, no sabes Historia, no sabes nada…
Yo ya me estaba sulfurando, y a punto de pegarle un manotazo y aplastarlo contra la pared (si es que eso era posible, pero yo pensaba que sí), cuando empezó de nuevo a citar a Perón, ¡y del mismo libro que yo estaba leyendo!:
-Mirá -dijo con aire de Maestro Ciruela- lo que dice Perón acá, -señalando desde el aire con una de las que me parecían patitas la página 222:
-¡Los imperialismos no se mantienen nunca por la fuerza! Dicen los yanquis que ellos no van a ceder porque son ricos. Cartago era el imperio más rico que ha habido en la historia de la humanidad y Escipión el Africano terminó en una semana con Cartago.
Dicen que son fuertes, ¡Bendito sea Dios! Mas fuerte que el Imperio Romano no ha habido ninguno. Sin embargo el imperecedero Imperio Romano ha quedado reducido a su mínima expresión. De una palabra, de un término, de un calificativo…de italianos.
(…) Porque los imperialismos se pudren por dentro. Vea el estado de Inglaterra –que ha sido un imperio poderoso-,que acaba de hacer una ley para que el homosexualismo sea una cosa legal, siempre que se practique en privado…¡¡¡Pero si eso mismo pasaba en Roma y pasaba en Grecia en la época de la descomposición!!! ¡¡¡Son los signos de la decadencia!!!
Ahí sí que me quedé mudo del todo, Roma y Grecia, y ahora Inglaterra
( en el ahora de 1973) podridas y decaídas por nada más que la legalización de la práctica privada del homosexualismo… y tuve una especie de idea en la que me preguntaba ¿entonces que pasará con la Argentina?... Y sentí como que se me hundía la tierra…

Volví del desmayo y no vi ni oí más al peligroso bichito… No, basta, ahora quiero estar tranquilo. Voy a leer otra cosa, me enteré por el diario que una estrella de la televisión escribió una novela que va rumbo a ser un best-seller, se llama “Romeo y Romeo”, y trata de un amor imposible entre dos miembros de familias rivales, los Putesco y los Tortilletos…

Lectorg.

__________________________________________
(1) Enrique Pavón Pereyra, “Perón, tal como es”, (Ed. Machaca Güemes, Buenos Aires, 1973).
(*)Yo pienso que el bichito no tenía ninguna intención descalificatoria, denominándolo individuo, más bien creo que es un homenaje que brindaba al mentor de la indiferenciación, al inspirador de la locución ilustre “todos y todas”, etc., tanto a él mismo como a sus partenaires.
Publicado por Paisano Alborotador: http://www.paisanoalborotador.blogspot.com/2010/07/peron-y-el-casamiento-homosexual.html

martes, 6 de julio de 2010

El Cepo que aprisiona a la Argentina

En estos momentos en que los Argentinos nos tienen distraidos en discusiones inocuas debemos apelar a todo nuestro sentimiento patriotico y ver lo que opinan aquellos compatriotas esclarecidos que analizan con total claridad nuestra realidad.



El cepo que aprisiona a la Argentina
In Sin categoría on Julio 3, 2010 at 1:45 pm


Por Merched Antonio Mitre

Este trabajo es medular para entender la actualidad en su contexto histórico y sus actuales proyeciones de los dos principales problemas de largo plazo de nuestro país: La soberanía de Malvinas y la Deuda Externa.

Por eso, invitamos a leer completamente este trabajo.

Hugo Rodriguez


Hace demasiado tiempo que venimos afirmando que la Nación Argentina arrastra dos cuestiones estratégicas (aunque en realidad son dos en una porque se interrelacionan) desde hace 30 años sin ser resueltas y que se encuentran en la base de todas sus dificultades y problemas porque debilitan su decisión soberana: la deuda externa y el litigio con Inglaterra sobre la soberanía de nuestros espacios terrestres y marítimos en el Atlántico Sur.

Estos asuntos son la pesada herencia recibida de la dictadura militar, que le fue transferida sin beneficio de inventario desde el inicio, como onerosa condición a su existencia, a la democracia que nacía, en un acuerdo tácito con la clase política que se sostiene hasta hoy.

Por esta razón la democracia que nacía, minusválida y condicionada porque tenía vedada la revisión crítica y la resolución de estos temas, fue encapsulando a la Argentina impidiéndole la toma de decisiones estratégicas que la proyectaran con una identidad y un rol definidos de nuevo en el mundo, y condenándola en su ejercicio solo formal e instrumental, al esfuerzo estéril de quien trata de resolver los problemas sin remover las causas y a debatirse y degradarse en una decadencia sin fin.

Estas dos cuestiones, han permanecido y discurrido a lo largo de los años de esta “joven” democracia afectando la vida de millones de argentinos, con un “bajo perfil”, tratando de ser ocultadas y escamoteadas de la agenda política tanto por la clase dirigente como por los medios masivos para evitar el debate público. Y así han sido convalidadas por los diferentes gobiernos democráticos relatando “verdades a medias” y con el argumento de que no existía otro camino, incluyendo detalles y cláusulas lesivas e indignas para el interés colectivo, de espalda a un pueblo que en su inmensa mayoría las ignora y al que le hicieron creer que estos asuntos habían sido solucionados; esto hasta estos últimos días en que reaparecen en toda su dimensión.

Al ser algo que nunca acaba y siempre nos están exigiendo algo más, la deuda externa y el conflicto con Inglaterra se han convertido en un pesado cepo que aprisiona la voluntad de la Nación, limita seriamente su autonomía y las posibilidades reales de un desarrollo independiente y sustentable y cercena la soberanía política del Estado Nacional en la toma de sus decisiones.

Como verdaderas vueltas de tuerca al cepo para incrementar el control del país, estas cuestiones reaparecen periódicamente e irrumpen y se instalan en la agenda cotidiana de preocupaciones de la sociedad y del ciudadano, a pesar del esfuerzo que hacen el gobierno, la oposición y los medios para sacarlos del foco de atención de la gente relativizando su importancia, realizando abordajes parciales y descontextualizados, desinformando o encubriendo los problemas reales entreteniéndonos con teatrales confrontaciones verbales entre “oficialistas y opositores”, que parecen clases aceleradas de instrucción cívica y derecho constitucional sobre las formalidades y procedimientos de la democracia y la “institucionalidad” del país. Han transformado al Congreso en el escenario de un “sainete” político en lugar de convertirlo en la caja de resonancia del debate y la coincidencia nacional en torno temas estratégicos que son de su incumbencia como el endeudamiento externo y la política exterior del país.

La recurrencia por estos días de la deuda externa y Malvinas a la agenda de la política es positivo, porque la instalación publica de estos temas, que hay que ayudar a sostener para que no desaparezcan, trae discusiones que sirven para enriquecer el conocimiento de los ciudadanos con mucha información que estaba ocultada para que formen su opinión especialmente las nuevas generaciones a la que se les ha hipotecado el futuro.

El ejercicio por el Estado de una soberanía debilitada constantemente por el concepto de soberanía de baja intensidad que nutre a la política argentina ha permitido la implantación y la expansión incontrolable de los modelos agro exportador basado en la agricultura química y el minero exportador de la mega minería metalífera a cielo abierto que prefiguran a nuestra democracia como una democracia colonial.

Pocas dudas caben ya que la deuda externa argentina es fraudulenta e ilegítima. Serias investigaciones de muchos y verdaderos patriotas, entre ellos Alejandro Olmos, que terminaron en un proceso penal con fallo favorable en el juzgado del juez Ballesteros ( año 2000) y en otros dos procesos penales en curso, demuestran con claridad que la mayor parte de la deuda es un fraude montado por Alfredo Martínez de Hoz y Cia durante la dictadura militar, quien “decreto el endeudamiento forzoso” del Estado Nacional y las empresas públicas para que se convirtieran en “receptores pasivos” de créditos externos que en gran parte fueron desviados, con otros destinos que hasta hoy se desconocen. Por otro lado promovía que las empresas privadas (no precisamente Pymes) tomaran préstamos en el exterior; esta deuda privada en los finales del gobierno de “facto” fue convertida en pública (Cavallo mediante). Cuando finaliza la dictadura militar nos encontramos que el Estado Argentino es deudor de u$s 45.000 millones y todos los argentinos convertidos en “garantes solidarios” de esa deuda hasta el día de la fecha. Esta deuda le fue transferida a “libro cerrado”( junto a su manual de procedimientos, la ley de entidades financieras) a la democracia que nacía en 1983. La clase política argentina, la que nos iba a gobernar y los que serían oposición, la recibió “entera” sin auditoria, sin revisión y aun conociendo como se había generado cuyos, la aceptaron. La escandalosa deuda externa argentina no fue investigada por ningún gobierno de la democracia; por el contrario fue transcurriendo por 27 años de vida democrática pagándose y reciclando con canjes y negociaciones que incrementaban su masa de capital e intereses y las “comisiones” de los “negociadores”, a través de actos escandalosos como el Plan Brady, el blindaje, el mega canje, la renegociación y canje de 2005. Durante un largo de un recorrido de más de treinta años la deuda externa fue una maquina succionadora de recursos de pueblos, de ciudades, de provincias, de regiones; de recursos de la salud, de educación, de seguridad; del salario de jubilados y de la plusvalía producida por los trabajadores que a fines de 1975 participaban del 48% del PBI y luego nunca más pasaron del 28% del PBI (menuda transferencia de riqueza). La deuda externa se viene chupando la riqueza de la Argentina y el trabajo de su pueblo. En esta historia es curioso ver como se repiten nefastos personajes como Domingo Cavallo, Daniel Marx, Manchinea y otros, que sin embargo no eximen de la responsabilidad que tuvieron los presidentes de los gobiernos de la democracia, junto a vastos sectores de la clase política, por ignorancia, desaprensión, o complicidad.

Siguiendo el curso de esta historia de la deuda con sus secuelas de postergaciones, carencias y pobreza, el gobierno nacional nos propone para superar éstas, el “desendeudamiento” para poder volver al mercado internacional de capitales a tomar créditos a bajas tasas. Para ello lanza un nuevo canje de los bonos que no aceptaron presentarse al canje de 2005, los famosos “holdouts”, que quedaron fuera derogando la ley cerrojo en el Congreso con acuerdo de la oposición; promueve el pago de servicio de la deuda a organismos internacionales y acreedores privados con reservas (para mostrar voluntad de pago para que nos vuelvan a prestar), sin ninguna revisión y legitimando de manera explícita una deuda ilegitima, ya no sospechada sino probadamente fraudulenta en su mayor parte.. Todo con el “guiño”, el auspicio del departamento de Estado de EEUU y el beneplácito de Wall Street y el alborozo del JPMorgan, del City Bank, el Goldman Sach, el Barclays (los nuevos bonos del endeudamiento se colocarán en el mercado bursátil norteamericano).

En esto se puede observar una coincidencia plena entre el gobierno y la oposición, pagar la deuda sin revisión. En realidad lo que están discutiendo y de manera escandalosa es la forma hacerlo. Unos pretenden pagarcon reservas y otros con ajuste fiscal; pero finalmente llegaran a un acuerdo. De todas formas las consecuencias serán siempre las mismas: el perjuicio material y espiritual del pueblo trabajador. Tanto “oficialistas” y “opositores” están disputando una carrera vertiginosa para “volver a los noventa”.

El argumento oficial para “desendeudarnos” es “ganar soberanía” y “disponer” de recursos para aumentar el crecimiento. Esto es en mi opinión falso, porque lo que nos está anunciando es una paradoja: “desendeudarnos” (seguir pagando) para “endeudarnos” aún más ( recursos para el desarrollo?). Este gobierno nacional, que se dice “inspirado” en el peronismo, no puede ignorar que el “endeudamiento externo” es un instrumento que está pensado para no ser pagado, sino para la sujeción y el sometimiento de la voluntad de la Nación, porque estas deudas no se terminan de pagar nunca, aun pagando. De esto los argentinos tenemos algo de memoria y experiencia; cuando en marzo de 1976 cuando nos pusieron los “grilletes” Argentina debía cerca de u$s 5.000 millones y después de 34 años debemos u$s 170.000 millones, luego de haber pagado una vez y media esa deuda. Por lo tanto el discurso oficial es cuando menos hipócrita y pone de manifiesto la flagrante contradicción de un gobierno que se precia de “nacional y popular” que parece decidido a condenarnos a “vivir pagando para morir debiendo”.

Pero en esta Argentina del “cambalache” y la decadencia sin fondo, la capacidad de asombro no termina de colmarse, cuando escuchamos a los sectores “progresistas” y “obreros” ( CGT, “la columna vertebral”) que apoyan y acompañan al gobierno en esta medida, muchos autoproclamados como “peronistas”, tratando de convencernos que el camino de la liberación pasa por el pago de la deuda externa (cuando hace algunos años se rasgaban las vestiduras contra el FMI y el no pago de esa deuda); parece que han descubierto que por una simple transacción financiera se puede comprar nuestra soberanía a la usura internacional. Cuando uno se pone la soga al cuello no le puede pedir al usurero que la saque cuando uno quiere, sino que como mucho la va aflojar para no ahorcarte; si uno se quiere liberar debe cortar la soga.

Los muchachos parecen haber olvidado que los pueblos no compran su soberanía sino que la conquistan. Lo único que les falta es convocar un acto a la Plaza de Mayo, la dedel 17 de octubre, para reclamar esta vez el pago de la deuda.

En cuanto a la presidente, que pide si alguno tiene una idea mejor para solucionar el tema de la deuda, yo le aconsejo que primero calme su ansiedad desbordada y le ponga freno a la desesperación con que quiere pagar; que pise la pelota y le preste atención a las investigaciones y conclusiones de los procesos judiciales, que ya, tienen fallo (caso Olmos) y aquellos con fallos próximos a salir. Que conforme a un comité de expertos nacionales y extranjeros de economistas y juristas, que revisen la deuda, investiguen los mecanismos fraudulentos con que fue generada y determine responsables, que convoque a los acreedores a certificar sus acreencias y se establezca el verdadero monto de la misma; en una de esas se sorprende que con bastante menos de la mitad del monto actual de la deuda puede solucionar la misma. Para que usted le pueda explicarle al pueblo.

Que enfríe el juego; no hay urgencias. Que piense que el mayor crecimiento económico del país (el de las tasas chinas) 2003 – 2008, coincidió con la etapa de menor endeudamiento publico (post default) y a pesar que se siguieron pagando los servicios de la deuda, de que se pagó al FMI, de que las empresas extranjeras remesaron al exterior sus ganancias (que fueron muchas) sin control, y de que hubo importante fuga de capitales. Al crecimiento lo hizo posible solo el esfuerzo del pueblo argentino.

El “endeudamiento para el desarrollo” es la idea de un “neodesarrollismo” tardío que los argentinos ya hemos padecido.

Que entienda que un modelo de desarrollo nacional, con independencia necesita en primer lugar del trabajo genuino del pueblo argentino ( que es capital acumulado), en segundo lugar el ahorro nacional ( entre otros los activos del sistema previsional que superan los $100,000 millones, las divisas que ingresan del comercio exterior en impuestos y reservas) que no es poca cosa, y recién en tercer lugar los prestamos e inversiones extranjeras que son complementarias y siempre que no condicionen nuestro crecimiento y el interés nacional.

Ahora si cree que el camino es pago de la deuda y más endeudamiento externo, le pediría que a la “marcha” que tardíamente ha adoptado le cambie algunas estrofas, para que diga “…todos unidos pagaremos” …”defendiendo el capital (global)”….

Ya es hora que los gobiernos terminen con el slogan “los argentinos debemos honrar la deuda” y comiencen a honrar al pueblo argentino.

En medio del “barullo” producido por la deuda y las maneras de pagarla, aparecen los ingleses; en realidad no reaparecen siempre han estado ahí, en nuestro sur, pero nuestros sucesivos gobiernos democráticos incluido éste han tratado de no verlos. No pueden ignorar los acciones concatenadas que Inglaterra ha venido tomando como , ampliación de la zona de exclusión, explotación pesquera (“depredatoria”) en la zona, construcción de la base militar en Monte Pleasant (con una pista de aterrizaje que agrega a la de Puerto Argentino), la constitución de la “Task Force Malvinas” que tiene a disposición aviones Typhon, dos submarinos y cuatro fragatas ( lo que conduce a la militarización de la zona), la inclusión de Malvinas y archipiélagos del sur como territorio de ultramar de la Unión Europea por el tratado de Lisboa (lo que le da a los ingleses la cobertura de 27 países europeos, eleva de facto a Monte Pleasant a la categoría de base de la OTAN y transforma el conflicto bilateral con Argentina en conflicto regional), el reclamo presentado de ante la Convención sobre los Derechos del Mar de la ONU, por las 350 millas de plataforma marina de los archipiélagos de Malvinas, Georgia y Sándwich que se superponen con 4.000.000 de km2 de lechos y subsuelos argentinos a quien los británicos niegan todo derecho, la reserva que hace sobre sus derechos en la Antártida y mar circundante, la licitación de áreas de exploración y explotación petrolera. Recién cuando llega la plataforma marina de Desiré Petroleum, que tiene más de un mes de viaje desde Escocia, se le cae la ficha a la cancillería para desplegar una acción diplomática de “perfil más elevado”.

Inglaterra ha venido ejecutando actos de posesión contundentes en un territorio que ocupa sin derechos (salvo el de la fuerza) que le permiten expandir y consolidar sus intereses geopolíticos y geoeconómicos como “estado ribereño” en una región ubicada a mas de 12.000 Km. de Londres, ante una diplomacia argentina replegada, pasiva y sin convicción, para la que el asunto Malvinas no es ni ha sido prioritario, que no ha logrado evitar que los ingleses nos arrinconen y nos bloquen en el sur afectando y amenazando seriamente todos nuestros intereses y su proyección en un espacio que naturalmente nos pertenece.

Argentina en los últimos treinta años no desplegó una acción diplomática sostenida, que llevara la iniciativa, que fuera eficaz; nuestra diplomacia osciló entre la política de “relaciones carnales” y una política “reclamativa” ante foros internacionales, siempre detrás de los hechos consumados por Inglaterra, sin beneficios, muy alejada de la histórica posición de Argentina, decidida y contundente, en defensa de la soberanía nacional en Malvinas y archipiélagos del Atlántico Sur y en la Antártida (cuya última expresión fue el incidente por la misión Shackleton y el retiro de embajadores en enero de 1976).

Pero la actitud diplomática claudicante no es casualidad, sino tiene que ver con los compromisos asumidos por esta democracia respecto a Malvinas desde su inicio, el primero fue la aceptación y la ejecución de una vergonzante política de desmalvinización que dura hasta nuestros días que se manifiesta en una acción solapada, pertinaz sobre la moral y el espíritu de la Nación,destinada no solo a olvidar a los combatientes y sus actos heroicos, a ocultar y deformar la historia, sino también y como consecuencia, a debilitar la conciencia colectiva sobre los derechos de propiedad que le asisten históricamente al país, a resignar la voluntad para ejercer la posesión efectiva de esos espacios, a instalar la sensación de impotencia ante la imponente magnitud de estos espacios geográficos ( incluida la Patagonia) y la imposibilidad de ocuparlos y desarrollarlos por nuestra “incapacidad” y “forma de ser”, a fomentar el desapego y desidia sobre estos territorios y las riquezas que en ellos se encuentran que facilitan la usurpación y la venta, en este caso en nuestro sur continental de cientos de miles de hectáreas en áreas estratégicas a magnates extranjeros ( algunos ingleses) y a mega empresas mineras de capital inglés o de países del Commonwealth , en definitiva a renunciar a nuestro destino histórico de ocupar y dominar estas tierras y mares en sur.

Esta política de desmalvinización que debería llamarse de des argentinización va más allá de las Malvinas, está dirigida y afecta todo el espacio territorial a la que las islas pertenecen indivisiblemente Patagonia, islas Georgias del Sur, islas Sándwich del Sur, Antártida, mares, plataforma y subsuelo (es la forma de pensar y entender Malvinas).

El segundo gran condicionante es el humillante Acuerdo Tratado Anglo Argentino sobre Malvinas firmado por Menen – Cavallo en 1990 sin que pase por el Congreso de la Nación que nos crea obligaciones que abarcan todo el territorio nacional y comprometen la soberanía del país en las áreas de relaciones exteriores, económica (estatus para Inglaterra de nación más favorecida y garantía a sus inversiones) y militar. Estos acuerdos están vigente y fueron elevados en su momento al secretario general de la ONU para que fueran distribuidos como documento oficial a la Asamblea General y al Consejo de Seguridad; además fueron enviados a la OEA y a la Comunidad Europea

Considerando estos antecedentes, el emplazamiento de una base militar de envergadura en las islas, con el consiguiente control sobre rutas marinas y pasajes bioceanicos junto a un importante desarrollo económico (petrolero, gasífero e ictiocola) va gestando, sin oposición alguna, una zona de intereses resultante de la geopolítica inglesa que va presionando fuertemente sobre la zona Argentina colindante, amenazando seriamente su seguridad, debilitando progresivamente sus intereses, su cultura y su identidad, bloqueando su proyección a la Antártida y poniendo en grave riesgo el control político, económico y militar del Estado Nacional sobre el territorio al sur del Río Negro.

Al aumentar la “tensión” en estos días entre nuestro país y Gran Bretaña por su iniciativa unilateral de explorar y explotar hidrocarburos en las islas, no se puede estar en desacuerdo con las medidas adoptadas por nuestro ejecutivo: decreto que controla y limita el transito marítimo desde el continente y por agua territoriales hacia las islas, la acción desplegada por la presidente en la cumbre de Cancún de los presidentes de Latinoamérica y el Caribe donde logro el apoyo a nuestra posición de los países hermanos, el envío del canciller ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para solicitarle que “redoble sus esfuerzos de buenos oficios” ante Gran Bretaña para que esta no cometa más actos unilaterales y frene la exploración de petróleo.

Sin embargo Inglaterra con su soberbia imperial históricamente hace caso omiso a declaraciones y resoluciones de organismos internacionales, no dialoga, no negocia, ni cede. No estamos ante un amigable “estado ribereño” (categoría que nunca debemos otorgarle) sino frente al enemigo histórico, con quien libramos 3 guerras en nuestros 200 años de vida. Por lo tanto el gobierno debe tomar medidas efectivas, concretas, (en serio) que impacten los intereses británicos en el Rió de la Plata, más allá de declaraciones y de medidas algunas sacadas delmanual de quejas del derecho internacional global , que puedan detener el constante avance inglés y conservar al menos lo que nos queda.

Hay sobrados motivos para que nuestra chancillería convoque al embajador de Gran Bretaña, para expresarle las protestas formales ante la escalada miliar de su país en el Atlántico sur al enviar a la zona dos submarinos y dos fragatas que forman parte de la Task Force de Malvinas. Esto es en primer lugar violatorio de los acuerdos de Madrid de 1990 que establece que los buques y aeronaves inglesas deben comunicar y por escrito con 25 días de anticipación el desplazamiento de unidades en territorio marítimo comprendido entre las costas argentinas y el meridiano 20w y los paralelos 40S y 60S. Esta comunicación no existió como tampoco la hubo cuando movieron los cuatro aviones Typhon, caza bombarderos de última generación en noviembre pasado a la base de la RAF en monte Pleasant. En segundo lugar esta escalada militar que afecta de manera objetivable nuestra seguridad e integridad territorial puede ser interpretada como una agresión que motive la expulsión del embajador británico.

Como la militarización del Atlántico Sur además afecta los intereses y seguridad de Suramérica ya amenazada por el Comando Sur, la IV Flota, las bases de Curazao, Aruba, Panamá, Colombia, Argentina debe convocar urgente a la UNASUR y su Consejo de Defensa para buscar un marco de apoyo para las medidas diplomáticas y de otro tipo que adopte y para promover y acordar una política regional común ante el conflicto con Gran Bretaña. Si Argentina pretende que los países vecinos pasen de la actitud meramente declarativa a la adopción de acciones concretas, deberá primero tomar medidas hacia adentro que muestren una decisión clara y convincente de defensa de sus intereses soberanos, como ser:

1-Elevar los acuerdos /tratado de Madrid al Congreso de la Nación por donde nunca pasaron, para que sean denunciados, porque además de haber sido violados por Inglaterra son un verdadero estatuto del coloniaje que ejerce una patria potestad, sobre nuestra política exterior, militar y económica que nos incorpora de facto en épocas del menemato al Commonwealth. La derogación de este tratado haría caer la condición de “Nación más favorecida” en las relaciones económicas.

2- Derogación de la ley 24.184 por la que fue ratificado el Tratado de Garantías de las Inversiones inglesas firmado en Londres en 1990.

3-El estado Argentino debe sancionar con rigor y hacerlo público, a las empresas británicas o no que operando en nuestro territorio continental tienen intereses comerciales con empresas que operan en las Islas Malvivas con licencias otorgadas por Gran Bretaña, porque existe una legislación nacional al respecto que debe ser cumplida. Por ejemplo el banco británico Barclay’s contratado por nuestro ministerio de economía como “coordinador global” del canje de deuda que se ha abierto y que dio origen al fondo del bicentenario, es accionista de Desiré Petroleum la empresa que ha iniciado las actividades exploratoria en las islas, y también de la Broders & Southern Petroleum otra empresa con concesiones en Malvinas y que a la vez es accionista del emprendimiento minero de Bajo de la Lumbrera en Catamarca. Lo que se debe hacer en virtud de esa legislación vigente es derogar el contrato con ese banco para manejar el canje de deuda. Sin embargo hacepocos días el gobierno argentino lo ha ratificado. Suspender la licencia (entre otras penalidades ) de la empresa BHP Billiton multinacional minera de capitales angloaustralianos que tiene derechos de explotación de oro y cobre en Salta en un territorio de 40.000 ha( propiedad del senador nacional J.C.Romero)porque es socia de la compañía Farklans Oil & Gas que opera en Malvinas. Se debe penalizar también al banco HSBC que asesora y tiene “intereses” en la empresa Rockhopper Exploration otra de las que han obtenido concesiones de exploración y explotación de petróleo en las islas. Las multinacionales pesqueras que pescan en las 200 millas argentinas y tienen además buques operando en Malvinas.

4- Mientras se investiga la compleja red de relaciones de las empresas trasnacionales que operan en nuestro país y en las islas, el Estado Nacional, suspendiendo las garantías a las inversiones y la condición de nación más favorecida puede presionar fuertemente a las empresas inglesas en nuestro país, entre otras la Britis Petroleum dueña del 65% del capital de la Panamerican Energy a quien se le prorrogó hasta el año 2047 la concesión de Cerro Dragón, la más grande reserva petrolera de Argentina, distribuida entre Chubut y Santa Cruz o el banco Santander aunque aparece como español pertenece a capitales británicos, más precisamente al Banco Real de Escocia propiedad de la corona inglesa ; empresas de seguro (Zurich), laboratorios medicinales (Glaxo, Astra), empresas de neumáticos, alimenticias, controlando sus remesas de utilidades al exterior y otros beneficios algo que hoy no se hace.

5-Envío urgente al Congreso de la Nación de una ley que prohíba la venta a extranjeros de tierra, especialmente sobre las costas atlánticas y la cordillera que son zonas de seguridad de fronteras. Revisar las grandes ventas efectuadas y transparentarlas.

6- Reabrir e incrementar inmediatamente instalaciones militares en el sur (como elemento de disuasión) terminando con la estupidez que somos un país sin hipótesis de conflicto e impulsar una política demográfica con una fuerte promoción para ocupar y poblar la Patagonia.

7-Enmarcar estas medidas con una acción diplomática inteligente y sostenida producto de una política exterior inspirada en una geopolítica nacional y continental coherente con los tiempos de integración que vive Suramérica.

Si vamos a luchar para defender los intereses nacionales hagámoslo en serio y con dignidad. Debemos animarnos a romper con la tutela política, económica, militar y cultural que los ingleses ejercen sobre nosotros, Para esto no alcanzan con los reclamos y las declaraciones “testimoniales”. La soberanía se ejerce a través de medidas y acciones concretas y efectivas que además sirvan para romper las falsa opciones que nos presentan para dirimir este conflicto, la vía militar ( imposible) o sino hacer algunas cosas dentro del “status quo” ,simulaciones que nada cambian, que es lo mismo que resignarse a aceptar que nada puede hacerse.

El Estado Nacional tiene los instrumentos necesarios para tomar y hacer efectivas estas medidas. Depende solo de la decisión política de la conducción del Estado. Si no lo hace es un claro indicador que carece de un mínimo umbral de poder para tener autonomía en sus decisiones y ejercer la soberanía. En un país sin soberanía no puede acometer la empresa de un proyecto nacional que nos conduzca a la realización de una Nación justa, libre y soberana.

Con este escrito, modestamente solo estoy tratando de llamar la atención de los argentinos sobre problemas graves que no ocurren en un país virtual o de ficción sino en la Argentina concreta de hoy, y discurren y nos afectan sin que los percibamos, por ignorancia o desaprensión, o tal vez porque el gobierno y la dirigencia política encargados de resolverlos les restan importancia y relativizan la magnitud que tienen.

La realidad demuestra que estas cuestiones están afectando seriamente y de manera creciente la vida cotidiana de cada compatriota, de cada familia argentina y de la comunidad nacional. Argentina debe encontrar pronto una solución inteligente y definitiva a esta situación, caso contrario continuará por la senda de su constante declinación social, cultural y moral, desdibujando su identidad y resquebrajando su unidad política y espiritual, lo que la conducirá convertirse en una Nación sin destino e inviable en el mundo que viene.

Es hora de defender a la Nación, para lo cual los argentinos tendremos que entender que el requisito esencial, es transitar el camino de la unidad nacional despertando la conciencia colectiva de que todos somos parte de un histórico común destino de grandeza, superando las confrontaciones facciosas, mezquinas y sectoriales y la fragmentación social, que nos debilita ante la envergadura de la amenaza externa que se cierne sobre nosotros.

La soberanía es un concepto insustituible de la política. En el momento que deja de estar presente en la política, la Nación deja de ser y se simula. Y cuando la Nación pierde, pierde el pueblo trabajador.

Fuente: http://geopoliticaargentina.wordpress.com/quienes-somos/

sábado, 3 de julio de 2010

Los Ingleses han violado el Tratado de Madrid



El Reino Unido ha violado el Tratado de Madrid.
In Sin categoría on Junio 4, 2010 at 5:06 pm


Córdoba 23 de Septiembre de 2009
Estimados Representantes de la Nación Argentina:

Esta carta está llegando mediante un correo electrónico de Urgencia a todos los Diputados y Senadores Nacionales. Quién escribe esta carta es Hugo Rodriguez, ciudadano argentino DNI 33.270.037, miembro de la Asociación Belgrano y director del Grupo de Estudios Estratégicos Argentinos.

Mediante la presente se les comunica a Ustedes que el Reino Unido ha enviado cuatro naves aéreas de guerra a las Islas Malvinas. Esta noticia se encuentra a disposición y ha sido difundida por el periódico inglés “The Sun”.[1]

Argentina ha firmado el 15 de febrero de 1990 en Madrid-España el conocido “Tratado” de Madrid, inconstitucional por no haber sido aprobado por nuestro Congreso Nacional, es decir, por la institución a la que Ustedes representan. Ese “tratado” internacional que ha entregado nuestra Soberanía territorial al Reino Unido y del cual se envía a ustedes copia (ver archivo adjunto Nº 3); menciona:
Anexo I: Sistema Transitorio de Información y Consulta Recíprocas;

III.– Información Recíproca sobre Movimientos Militares;


l.– Las partes se proporcionarán recíprocamente, por la vía diplomática y con una anticipación mínima de 25 días, información por escrito acerca de:

A.– Movimientos de fuerzas navales compuestas por cuatro o más buques;

B.– Movimientos de fuerzas aéreas compuestas por cuatro o más aviones;

Este Acuerdo, con plena vigencia, expresa la obligación de brindar información sobre los movimientos de cuatro o más aviones en la zona de soberanía en disputa con 25 días de anticipación. Tal aviso no ha ocurrido en relación a la noticia que ha sido difundida el día de ayer por el periódico británico, de hecho la primera fuente de información es el periódico “The Sun”. En la agencia de noticias TELAM, el día de la fecha (ver archivo adjunto Nº 2), se argumenta que Cancillería ha tomado conocimiento de la situación y menciona: “Fuentes oficiales de la Cancillería argentina se refirieron al envío de aviones de la Fuerza Aérea británica a las Islas Malvinas, lamentaron “el nuevo despliegue británico”, y agregaron que esta decisión “resulta contraria a la Resolución 31/49 de la Asamblea General de la ONU que insta a las dos partes en la disputa de soberanía en la “Cuestión de las Islas Malvinas” a abstenerse de adoptar modificaciones unilaterales en la situación”. ”

Esta actuación del Reino Unido, al margen de ser una grave provocación a la Soberanía del Pueblo Argentino y de merecer un reclamo formal de parte de nuestro país frente a los Organismos Internacionales pertinentes, es un grave incumplimiento del Acuerdo firmado con nuestro país el 15 de Febrero de 1990.

Por lo antes dicho, y esperando haber sido lo suficientemente claros; solicitamos a ustedes, quienes son nuestros representantes, denunciar y derogar el “Tratado” de Madrid por incumplimiento de las disposiciones firmadas por el Reino Unido.

Incluso si consideráramos que el “Tratado” de Madrid es realmente un Tratado en todas sus dimensiones, la derogación es plenamente aplicable porque así lo dispone la CONVENCIÓN DE VIENA de 1969 en su artículo 60 inciso 1º (ratificada por Argentina). A continuación se transcribe ese punto:

Convención de Viena de de 23 de mayo de 1969 sobre Derecho de los Tratados[2]

60. Terminación de un tratado o suspensión de su aplicación como consecuencia de su violación.

1. Una violación grave de un tratado bilateral por una de las partes facultará a la otra para alegar la violación como causa para dar por terminado el tratado o para suspender su aplicación total o parcialmente.

Argentina posee los argumentos suficientes para denunciar y derogar el Acuerdo-Tratado de Madrid por grave incumplimiento del mismo por parte del Reino Unido. Pudiendo, declararlo de Inconstitucional al ser un Acuerdo con carácter de Tratado Internacional y no haber sido aprobado por el mismo Congreso Nacional. Tal atribución esta presente en el artículo 75, inciso 22 de nuestra Constitución. O en su defecto, de aplicar las disposiciones de la Convención de Viena. Por las razones antes expuestas, les sugerimos a Ustedes denunciarlo y derogarlo.

Los días 27 y 28 de Agosto de 2009 hemos entregado en vuestros despachos una carta informativa respecto del conflicto por la soberanía de las 350 millas náuticas de Zona Económica Exclusiva. En esa carta (ver archivo adjunto Nº4), mencionamos que uno de los argumentos que utiliza el Reino Unido para ejercer soberanía es el “Tratado” de Madrid, el cual hemos sugerido a ustedes considerar su derogación. Remarcamos en la presente la importancia de avanzar con la derogación de el “Tratado” de Madrid, del Tratado de Londres, de no aceptar que la Constitución Europea incorpore (como lo esta haciendo) a nuestro territorio como Territorio Europeo de Ultramar y solicitar formalmente a Cancillería Argentina dar conocimiento público del texto completo de la presentación Argentina frente a CONVEMAR – ONU.

Es decir, aunque es necesario realizar el reclamo formal al Reino Unido y ante los organismos Internacionales pertinentes, por la acción de enviar 4 aviones de guerra a Malvinas, no alcanza con tal acto. Argentina debe declarar nulo el “Tratado” de Madrid por dos motivos, el primero es el incumplimiento en el que ha incurrido el Reino Unido al no informarnos del envío de las naves con 25 días de anticipación. El segundo es que dicho “Tratado” Internacional tiene la carátula de Acuerdo, y no fue (como nuestra Constitución exige que sea – art 75) aprobado por el Congreso Nacional.

Finalizando esta carta, citamos la primera disposición transitoria de la Constitución Nacional:

“La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional.

La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino.”

Quedando a vuestra disposición y esperando pronta respuesta, saludamos a Uds atentamente.

Acompaña a esta carta, los siguientes adjuntos:

1) Copia de la noticia del diario “The Sun”

2) Copia del artículo citado de “TELAM”

3) Copia del mismo “Acuerdo – Tratado de Madrid”

4) Copia de la carta entregada en vuestros despachos informando respecto de los argumentos utilizados por el Reino Unido para pretender soberanía sobre la Zona Económica Exclusiva que corresponde a Argentina en torno a las Islas Malvinas, Georgias, Sándwich y el Territorio Argentino Antártico.

Hugo Rodriguez
Director del Grupo de Estudios Estratégicos Argentinos (GEEA)
Asociación de Pensadores Nacionales Manuel Belgrano


hugo.rodriguez@asociacionbelgrano.org


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[1] La noticia se encuentra en el siguiente

link:http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/campaigns/our_boys/article2648901.ece

[2] Tratado de Viena de 1969. Una copia del mismo se encuentra disponible enhttp://www.cajpe.org.pe/rij/bases/Sinternacional/convencionviena.htm página de la Comisión Andina de Juristas.

Copia de la noticia del diario “The Sun” anexo1

Copia del artículo citado de “TELAM” anexo2

Copia del mismo “Acuerdo – Tratado de Madrid” anexo3

Carta enviada el 17 de agosto a los miembros del congreso nacional por parte de la Asociación Belgrano. anexo4

Fuente: http://geopoliticaargentina.wordpress.com/2010/06/04/madrid/

jueves, 17 de junio de 2010

Artículo de Descartes


A continuación transcribimos un artículo escrito por nuestro General Peron que en estos días que estamos transcurriendo cobra notable actualidad. Como verán nuestro General es profético en cuanto a los acontecimientos que como comunidad estamos viviendo. Quienes dirigen el gobierno nacional deben tomar conciencia de la urgencia de afianzar la unión latinoamericana en todos los aspectos, ya sean políticos, económicos y defensa antes de que sea tarde…


Confederaciones Continentales
(Artículo que el Presidente Perón publicó el 21 de diciembre de 1951 en el diario Democracia, con el seudónimo Descartes)

Varios estudiosos del siglo XIX ya habían predicho que al siglo de la formación de las nacionalidades, como se llamó a éste, debía seguir el de las confederaciones continentales. Europa y Asia, frente al peligro mutuo, han sido impelidas por las necesidades de su defensa a agruparse bajo el signo del dólar o el de la hoz y el martillo, respectivamente, formando verdaderas confederaciones imperialistas. Estados Unidos unifica sobre sí, frente a los mismos peligros, a todos los pueblos americanos de su continente del Norte, ligándolos en el destino común de su hemisferio con miras a una acción que abarque también a Europa.
Hace ya muchos años un brasileño ilustre que veía lejos, Río Branco, lanzó la idea del ABC, pacto político regional a tener proyecciones históricas. América del Sur, moderno continente latino, está y estará cada día más en peligro. Sin embargo no ha pronunciado aún su palabra de orden para unirse.
El ABC sucumbió abatido por los trabajos subterráneos del imperialismo empeñado en dividir e impedir toda unión propiciada y realizada por los nativos de estos países poco desarrollados, que anhelan gobernar y anexar como factorías de negros y mestizos.
El mundo se encuentra abocado a su problema de superpoblación. Su necesidad primaria es producir comida ya insuficiente. La lucha del futuro será económica, y en primer término por esa producción. Ello indica que una parte sustancial del futuro económico del mundo se desplazará hacia las zonas de las grandes reservas territoriales aún libres de explotación.
A la Tercera Guerra Mundial de predominio ha de suceder una carrera anhelante de posesión territorial y reordenamiento productivo. De ello se infiere que un grave peligro se desplazará sobre los países de mayores reservas territoriales aptas. La amenaza procederá de un imperialismo triunfante, cualquiera sea éste.
La nueva forma colonial de ocupación y dominio puede ser de asalto comunista o de penetración económica, que ya ha comenzado de diversas maneras sobre los países que componen el mundo libre. La batalla por esa nueva forma colonial se decidirá sin duda en el último cuarto del siglo XX.
El año 2000 llegará con ese signo o con el triunfo de las confederaciones continentales. También las luchas económicas impulsan a los pueblos a su agrupamiento en busca de la unidad económica. Al siglo XIX de la formación de nacionalidades, sucedió la lucha entre naciones en procura de predominios
regionales. Al cansancio de esa lucha ha de suceder la desaparición de rivalidades, odios y divisiones continentales. El mundo actual es indicio de ello. Se suceden las últimas acciones internas en Europa y Asia precursoras de esa unidad. Asistiremos luego al enfrentamiento más colosal de nuestros tiempos entre Asia unida contra Europa. Estados Unidos, como un anticipo del futuro, en nombre de los Estados Unidos de América del Norte, se unirá a Europa en la empresa Común.
Entretanto: ¿qué hacemos los sudamericanos? Vivimos en pleno siglo XIX pero estamos en el siglo XX, cuando el porvenir puede ser nuestro según las reglas del fatalismo histórico y geográfico, a condición de despertarnos a tiempo. El centro de gravedad de la civilización grecorromana se ha desplazado sin cesar hacia el Sur. Del Adriático al Mediterráneo, del este al Atlántico norte, de Europa a América del Norte.
El futuro ha de tocarnos a nosotros. Por lo menos estamos sindicados en el devenir histórico por la situación de tiempo y espacio. No sea que la hora llegue y nos pase lo que a otros, que tuvieron el mundo en sus manos sin saber qué hacer con él. Si nos preparamos para enfrentar las tareas del destino, es menester preparar a estos pueblos en la mística emergente de ese destino.
La unidad comienza por la unión y ésta por la unificación de un núcleo básico de aglutinación. El futuro mediato e inmediato, en un mundo altamente influido por el facto económico, impone la contemplación preferencial de este facto. Ninguna nación o grupo de naciones puede enfrentar la tarea que un tal destino impone sin unidad económica. El signo de la Cruz del Sur puede ser la insignia de triunfo de los países de la América del hemisferio austral.
Ni Argentina, ni Brasil, ni Chile aisladas pueden soñar con la unidad económica indispensable para enfrentar un destino de grandeza. Unidas forman, sin embargo, la más formidable unidad a caballo sobre los dos océanos de la civilización moderna. Así podrán intentar desde aquí la unidad latinoamericana con una base operativa polifacética con inicial impulso indetenible.
Desde esa base podría construirse hacia el Norte la Confederación Sudamericana, unificando en esa unión a todos los pueblos de raíz latina. ¿Cómo? Sería lo de menos, si realmente estamos decididos a hacerlo. Si esa confederación se espera para el año 2000, qué mejor que adelantarnos pensando que es preferible esperar en ella a que el tiempo nos esté esperando a nosotros.
Sabemos que estas ideas no harán felices a los imperialistas que dividen para reinar. Pero para nosotros los peligros serán tan graves desde el instante en que la Tercera Guerra Mundial termine, que no hacerlo será un verdadero suicidio.
Unidos seremos inconquistables, separados indefendibles. Si no estamos a la altura de nuestra misión, los hombres y pueblos sufriremos el destino de los mediocres. La fortuna nos ha de tender la mano. Quiera Dios que atinemos a asirnos de ella. Cada hombre y cada pueblo tienen la hora de su destino. Esta es la de los pueblos de estirpe latina. Nosotros los argentinos, preparados, estamos listos y esperamos. Si arrojamos la primera piedra es porque estamos exentos de culpa.

Fuente: http://www.causanacional.com.ar

jueves, 10 de junio de 2010

Integración de Sudamérica ya






Siguiendo el pensamiento de nuestro general Perón es necesario e imprescindible no perder mas tiempo y afianzar la UNASUR para que los pueblos latinoamericanos nos fortalescamos ya para hacer frente a todos aquellos poderes imperiales que estan listos para apropiarse de todos nuestros recursos.
A continuación reproducimos un análisis muy aleccionador de las ideas que alentaron a nuestros padre de la Patria Grande segun nuestro hermano uruguayo Alberto Methol Ferré.




América del Sur:

De los estados-ciudad al Estado Continental Industrial
por Alberto Methol Ferré
Conferencia organizada por el
FORO SAN MARTÍN PARA LA INTEGRACIÓN DE NUESTRA AMÉRICA,
Centro Cultural Hernández Arregui, Buenos Aires, Julio 12 de 2002

Soy un uruguayo, es decir, un argentino oriental; ustedes son argentinos occidentales. Por eso no voy a hablar sobre aspectos o anécdotas de la política interna de ustedes, porque en eso me enseñan a mí, pero si hacer una reflexión sobre el marco general que nos abarca a todos, para procurar entender qué nos está ocurriendo.

Porque las protestas, los cacerolazos, si no tienen una arquitectura y un horizonte que les permita la comprensión del acontecer y sus hitos esenciales, es una acción sin rumbo y que se va a perder en mil esfuerzos dispersos. Solamente un pensamiento unificado, arraigado en nuestra historia, hijo de nuestra historia, permitirá reencontrar rutas reunificadoras.

Lo que voy a hacer hoy va a ser un retomar algunas ideas de un argentino que ustedes y yo estimamos mucho, y que pienso no han sido desarrolladas nunca suficientemente en la Argentina. Me refiero a las ideas de Perón, que repitió en varias oportunidades, respecto a tres etapas históricas fundamentales: los ³estados-nación², los ³estados continentales² y finalmente el horizonte último, un ³estado mundial². Ése era para Perón el marco básico de los siglos XX, XXI y quizás del XXII. Él sostenía que ahora estábamos en el pasaje de los estados-nación a los estados continentales, y que esos era la política mundial hoy; luego vendría el pasaje de los Estados Continentales al Estado Mundial. Entonces, reflexionando sobre ese acontecer, decía aquello de ³el año 2000 nos va a encontrar unidos -o sea, con un estado continental- o dominados², porque en su pensamiento estaba que aquellas naciones que no lograran conformar un ³estado continental² iban a desaparecer como centros de autonomía. Pienso que la historia hoy nos muestra que estamos en la batalla fundamental para el gozne entre la nación, las ³nacioncitas² de América del Sur, y el estado continental de América del Sur. Lo vamos a explicar en esta noche en forma muy rápida y esquemática.

¿Cómo y cuál es la realidad hoy, de los estados-nación? Está el órgano mundial de las Naciones Unidas, y la idea del estado-nación es la idea que se usa para todos los acontecimientos que hoy acaecen en la historia. El conjunto de todas las sociedades públicas se llama ³Naciones Unidas². Hay, según parece, 194 estados-nación en las Naciones Unidas. 194.

En esas 194 está la China, el Uruguay, el Paraguay, los Estados Unidos, están las islas de Jamaica o Madagascar... Hay la multiplicidad más enorme de dimensiones y situaciones, para las que se usa el mismo concepto de ³estado-nación². Pero evidentemente si yo digo ³Hay 194 estados-nación en el mundo actual², digo algo que hace ininteligible al mundo contemporáneo, porque estoy aplicando el mismo nombre a elefantes, gorriones y moscas, a una diversidad de situaciones tan heterogénea que el nombre resulta completamente equívoco. Decir que los Estados Unidos es una nación, decir que la isla de Santo Domingo son dos naciones, hace que la idea de ³nación² se vuelva casi inusable para interpretar ningún acontecimiento. Entonces es indispensable hacer un discernimiento mínimo de ciertos tipos básicos de naciones.

En esos varios tipos de naciones podemos discernir, en el arranque, en el proceso de la historia, cuales fueron los Estados-Nación que se convirtieron en ejemplares en el mundo. ¿Cúales son? Fue en el centro mundial europeo, en el momento en que Europa era el centro unificador del mundo, y que comenzaba la revolución industrial, que apareció el primer estado nación arquetípico que fue Inglaterra, Gran Bretaña. Al iniciarse el siglo XIX, o sea en el momento de las luchas por la Independencia, emergía el primer gran estado-nación industrial del mundo, que iba a ser el poder hegemónico y paradigma de la modernidad. El segundo estado que se convierte en estado-nación industrial, en la primera mitad del siglo XIX, es Francia. Inglaterra y Francia se convierten así en los modelos del estado-nación industrial emergente. Por eso el primer gran economista de la sociedad industrial va a ser un inglés, David Ricardo, con su célebre obra Principios de Economía Política de 1817 ¬en plena lucha de nuestra emancipación-, y la primera reflexión orgánica sobre una sociedad industrial va a ser de un francés, Claudio de Saint-Simón, en su obra El sistema industrial de 1821. Ricardo y Saint-Simon, entonces, son el comienzo de un nuevo tipo de pensamiento, sobre un nuevo tipo de sociedad emergente y protagonista en el mundo. Los que no fueran estados-nación industriales iban a ser el coro de la historia, los comentadores de la historia, los receptores de la historia hecha por otros. Para ser protagonistas en la historia había que ser al estilo de la sociedad inglesa y luego la francesa. Primera mitad del siglo XIX.

Durante la segunda mitad se da la gran lucha alemana e italiana por la ³unidad nacional². Para generar un gran estado industrial, Bismarck va a culminar la unidad alemana que había sido aprontada por el Zollverein, la unión aduanera entre los micro estados alemanes. Esa unidad permite el gran salto industrial de Alemania, que al término de la era de Bismarck se ha convertido en la primera sociedad industrial de Europa, mayor que la inglesa. Y en Italia, en forma menor, los industriales del norte, de Milán, de Turín, del Piamonte, generan la unidad italiana para ampliar su mercado y poder irrumpir en la lógica de los Estados que podían llegar a ser protagonistas de la historia. Si no, se era Estado del coro. Los enanitos del coro. Luego viene, a fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, un quinto Estado, esta vez en Asia. Es la irrupción novedosa de Japón, que inicia en el Asia el primer gran estado-nación industrial. Es un acontecimiento insólito en la época.

Hay, pues, cinco grandes estados-nación industriales que irrumpen en el siglo XIX como los dinamizadores. Estos cinco estados forman parte hoy del Club de los Siete. O sea, que entre los siete países más ricos del mundo, más industriales del mundo, están los cinco que entraron al nivel de estado-nación industrial en el siglo XIX. Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Japón.

Pero hete aquí que en ese mismo siglo va a ir apareciendo un nuevo Estado al margen del centro mundial de poder. Ese estado al margen del centro es un estado de dimensión insólita, lograda a través de una capacidad expansiva insólita, que durante el siglo XIX hace su expansión hacia el oeste: los Estados Unidos de Norte América. Con esa expansión, y con la victoria del norte industrial sobre el sur esclavista y agrario, a partir de 1865 se empieza a engendrar un nuevo, y gigantesco, estado-nación industrial. Que llega de océano a océano, porque ocupa gran parte de México: Texas, Nuevo México, California. Y ahí aparece la visión de Ratzel. Federico Ratzel es un antropólogo alemán y el fundador intelectual de la geopolítica alemana. A Ratzel lo envían a Estados Unidos en la década de 1870, o sea en pleno despegue industrial de los Estados Unidos, y fruto de su viaje escribe, en 1880, Los Estados Unidos de Norteamérica. Ratzel se siente allí como Liliput en el país de los Gigantes. Por ejemplo, él admiraba la eficacia de los ferrocarriles alemanes, y se encuentra que los Estados Unidos están atravesados por tres o cuatro líneas transcontinentales que van del Océano Atlántico al Océano Pacífico; y unas locomotoras que eran dos o tres veces más potentes que las locomotoras alemanas, porque para atravesar el continente entero en forma rentable la locomotora tenía que arrastrar muchos más vagones. Entonces ve todo lo europeo pero en proporciones gigantescas. Nacen los rascacielos, cuantitativamente todo adquiere dimensiones fantásticas. Ratzel es impactado hondamente por esta realidad. Estados Unidos culmina el ciclo interno de su industrialización al completar su marcha hacia el oeste, alrededor de 1890. Ha cumplido la etapa de colonización interna sin incomodar a ninguna potencia, ya que todas estaban por entonces en Europa. La única víctima había sido México. Entonces ese nuevo actor, en las márgenes del centro de poder mundial, llega a los dos océanos y comienza, con el Almirante Mahan, con Theodore Roosevelt, el primer Roosevelt, la priorización del Océano. Tomar relación con el océano es tomar relación con el mundo. ³Pensar el océano² es ³pensar el mundo², porque casi las tres cuartas partes de la tierra son la masa marítima oceánica. De manera que los cowboys empezaron a transformarse en marines; o sea, a tener preocupaciones mundiales. Los primeros que expresan ese cambio, Mahan, Roosevelt, Henry Cabot Lodge y otros, son llamados -porque es el término que se populariza en la época- los ³imperialistas². Porque miraban el mundo por primera vez, eran yankees que miraban el conjunto del mundo; antes no había ocurrido; antes era el asunto del Far West, una marcha interna. Ahora empieza la externa. Esa es la razón del conflicto con España, en Cuba y Filipinas, es la razón de la creación de Panamá, para la construcción del canal. Porque de ese modo Estados Unidos supera el problema de la comunicación marítima de sus dos litorales. El canal de Panamá le permite una comunicación inmediata y la posibilidad de tener la máxima presencia tanto en uno como en otro océano. Por ello también sobreviene la anexión, en el mismo año de la Guerra de Cuba, 1898, de Hawaii. Hawaii había sido invitada a la primera Conferencia Interamericana de 1898, cuando era independiente, pero en el año 1898 la anexan como camino a Oriente y camino a las Filipinas, que va a ser su base estratégica entre el sudeste asiático, la China y el Japón, en el corazón del Extremo Oriente.

Todo ese proceso llama finalmente la atención de Europa, y Ratzel escribe sobre esto, que es decir sobre el mundo, sobre la geopolítica mundial. En esencia, Ratzel dice: la era de los estados-nación industriales, que ha sido el siglo XIX, ha sido derogada sustancialmente, porque de ahora en adelante, el siglo XX, va a ser la ³era de los Estados Continentales Industriales². De ahí le viene a Perón esa idea, que paradojicamente ningún argentino se ocupó en saber de dónde venía y por qué venía. Era un rótulo, pero no pensamiento, para la mayoría de sus propios compatriotas. Entonces Ratzel llega a la conclusión de que Europa está ³liquidada², porque Alemania no puede enfrentar a Estados Unidos, Inglaterra tampoco, Francia tampoco. ¡Son paisitos! Estados Unidos implica varias Alemanias, Francias, Inglaterras. ¡Ninguno puede con la escala de Estados Unidos! ¡Todos son secundarios!

Se terminó el poder de Europa, se terminó Europa. Lo dice Federico Ratzel, que murió en 1904 y que advierte entonces: si Europa no se une y forma un nuevo Estado Continental, no va a tener ningún protagonismo más en la historia. Va a tener la ilusión, conservará la ilusión de que es todavía protagonista, pero en esencia hay otro que ya es más que ella entera. Así que de la forma en que venía Europa, era perder el tiempo. Y se interroga más: ¿Quién podrá hacerle frente a este poder continental que abre la ³era de los estados continentales²? Si Europa se une y forma una ³Unión Europea², en una de esas puede. Pero hay que inventar un nuevo tipo de nación; si no, es la muerte. Y percibe que puede aparecer otro competidor: Rusia. Rusia había comenzado, en la década de 1890 su despegue industrial, en algunas zonas básicas. Se mantenía igualmente como un gigantesco mundo campesino, pero al comenzar la Primera Guerra Mundial el producto industrial de Rusia era levemente mayor que el de Francia. Eso no se percibía con facilidad debido al gigantesco mundo campesino que envolvía esos núcleos industriales, y por ello parecía mucho más atrasada de lo que estaba. Y Ratzel concluye que si Rusia lograba mantener una industrialización acelerada, y unificaba las múltiples etnias que integraban el Imperio, entonces podía constituirse en el único poder continental capaz de enfrentar a los Estados Unidos de Norte América. Y nadie más. Cuando dijo todo esto, anunció la lógica de la historia del siglo XX que hemos vivido todos nosotros. La anunció al comenzar el siglo. Los Estados Unidos, que para Ratzel eran ya el poder máximo, pero virtual aún, a principios del siglo XX, iban a lograr fructificar esa virtualidad de ³primer estado continental industrial², recién en la Segunda Guerra Mundial. Tardaron cincuenta años en hacer público y notorio, ante el mundo entero, que eran el máximo poder mundial.

En ese mismo instante del novecientos aparece la primera generación en América Latina que empieza a repensar la unidad continental. Es la generación de José Enrique Rodó, de Manuel Ugarte, de Rufino Blanco Fombona, de Francisco García Calderón, de la que luego derivarán Perón y otros. Estos del 1900, sin la percepción orgánica y sistemática de Ratzel, vieron lo mismo. O sea, advirtieron la emergencia del poder de los Estados Unidos, que se hace visible en la guerra de Cuba de 1898, y dijeron: ŒEstados Unidos es el nuevo paradigma del poder; o los enanitos que nos hemos repartido en la crisis del Imperio Español hacemos la Patria Grande unificada, o estamos fritos¹. Es decir, no con la nitidez de Ratzel, con el armazón intelectual de Ratzel, pero los latinoamericanos del 900 sienten y perciben lo mismo: que las patrias chicas y enanas del sur no iban a ser nada si no se unían. Y entonces afirman que tenemos que pasar de los ³Estados Desunidos del Sur² a los ³Estados Unidos del Sur². Y ésa es la tarea que propone esa generación, en que por primera vez se repone -contemporaneamente a Ratzel- una política continental latinoamericana, para superar lo que para ellos era el enanismo de Argentina, Bolivia, Colombia, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, todos países enanos.

El primero que escribe de estas cosas es Rodó, con el Ariel, que aparece en 1900. Es muy interesante. Rodó en el Ariel habla como el profesor universitario que le dice a sus estudiantes: cada generación necesita acuñar un mensaje nuevo, responder a una nueva necesidad de la historia, y yo quiero ayudarlos a pensar qué idea nueva pueden aportar ustedes a la historia. Esa idea, que era su obsesión ya de años antes, es la unidad moral e intelectual de América Latina. Y les advierte a esos muchachos, que son el público imaginario de su libro: si no vamos hacia la unidad de América Latina, no vamos a salir del polvo de la historia; vamos a no ser, definitivamente. Es decir, les señaló a los jóvenes nada más que un horizonte nuevo, porque ellos no sabían ni la historia de América Latina. Todos habían nacido en, y conocían la historia del Uruguay solo, la historia del Paraguay solo, de la Argentina sola. Porque todo ocurrió para que la Argentina fuera sola, para que el Uruguay fuera solo, para que Chile fuera solo, para que Ecuador fuera solo. Y él dijo ¡no! ¡Tenemos que repensar todo! Desde la unidad. Eso se había interrumpido desde 1826, con fracaso de Bolívar en confederar el conjunto de las repúblicas emergentes y fundar lo que él llamaba una Nación de Repúblicas Confederadas. Entonces esta reposición de la tarea unificadora se inicia en Montevideo, por inspiración de Rodó, con la realización, en 1908, del Primer Congreso Estudiantil Latinoamericano. Llegan estudiantes del Perú, de Chile, de la Argentina, de Brasil, del Paraguay, y es el comienzo de la organización de las juventudes latinoamericanas, promovido por Rodó. Él sólo podía persuadir a los que no eran adultos. Porque los adultos estaban en otro mundo, el mundo agroexportador hacia Europa. El Uruguay iba hacia Europa, la Argentina iba hacia Europa, Chile iba hacia Europa, nadie se comunicaba entre sí. No teníamos vínculos económicos serios entre nosotros. Recién los empezamos a tener a fondo hace quince años. A fondo, hace quince años. Antes no. Todos nos habíamos afirmado haciéndonos extraños del vecino; lo que no debíamos conocer era al vecino; más bien debíamos diferenciarnos del vecino. El vecino era el malo, el idiota, y yo era el bueno. Y como éramos tan iguales, tuvimos que inventarnos un conjunto de enemistades vecinales, como las peores aldeas. Aldeanos insoportables.

Este proceso que estoy describiendo fue muy claro, y se dió inicialmente entre el año 1900, en que aparece el Ariel, y el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. El argentina Manuel Ugarte es el primero que ofrece una síntesis, histórica y política, del conjunto de América Latina, en el libro El porvenir de la América Española, publicado en 1910. hasta entonces, en pleno siglo XX, no había ninguna visión de conjunto de América Latina. Era la primera vez que alguien se ocupaba de pensar el conjunto. Al año siguiente, 1911, apareció La evolución política y social de Hispanoamérica, del venezolano Rufino Blanco Fombona. Blanco Fombona le pidió además a Rodó que escribiera un Simón Bolívar; y Rodó, por esas cosas exóticas, ya que ni la acción ni la influencia de Bolívar llegaron nunca al Uruguay, había hecho composiciones sobre Bolívar desde los once o doce años. Y Rodó hizo entonces su Bolívar, el unificador del sur, en 1912. El mismo año de 1912 se publica Las democracias latinas de América del peruano Francisco García Calderón, y al año siguiente La creación de un continente, dos obras extraordinarias donde ya el tema de la unidad va adquiriendo más forma; a punto tal que García Calderón termina insinuando que quizás el destino unificado de Sudamérica esté en la emergencia nueva de Argentina y Brasil. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, la generación del 900 había alcanzado la primera visión totalizante de América Latina.

En abril de 1918 Manuel Ugarte es el único orador en el acto inaugural de la primera gran organización estudiantil, la Federación Universitaria Argentina, la FUA. Dos o tres meses después estalla la Reforma Universitaria en Córdoba, que le brinda nueva dinámica al proceso iniciado con el Ariel, dando cauces institucionales al movimiento juvenil universitario latinoamericano. El estudiantado es, entonces, el primer heredero del latinoamericanismo. Y lo pudo ser, digamos, por las ³idealidades². ¿Por qué? Porque los adultos, la gente ³seria², pensaba de otro modo. En todo caso, alguno se habrá pegado un susto al escuchar al hijo hablando de la ³unidad²... con los países sudamericanos. Y dirían cosas como ³¡Estos chiquilines no saben que no tenemos vínculos ni con Chile ni con Bolivia! ¡Perder el tiempo! ¡Hay que ir a París, a Londres, a New York! No sean bobetas, nosotros tenemos vínculos con los importantes; ustedes ¿qué quieren con otros enanos inferiores? ¿Para qué?².

Pero el río siguió, y fue del mundo estudiantil que surgió la gran marea nacional populista. También fue de ese mundo que surgieron las primeras visiones políticas de la industrialización de América Latina, con el gran teórico inicial que fue Víctor Raúl Haya de la Torre y la Alianza Popular Revolucionaria Americana, el APRA. Haya de la Torre es la primera teorización general para superar las ³polis oligárquicas² de América Latina. Polis oligárquicas, porque lo que se llamaron ³naciones², en América Latina, fueron rótulos. Eran rótulos de algo que en realidad se trataba, tan sólo, de un conjunto de ³ciudades antiguas². Porque el Imperio Español se descompone al iniciarse el siglo XIX, en un conjunto de ³ciudades-estado antiguas². Son ciudades-estado antiguas que controlan un enorme hinterland, inimaginable para ningún europeo; pero eran ciudades-estado del tipo mediterráneo, formadas por comerciantes, terratenientes, y artesanos, y el resto eran los ilotas. No votaban ni eran nada en el orden de la polis. Nada. Cuando en el Œ900 Rodó hace el Ariel, en la Argentina Juan Agustín García escribe La ciudad indiana, que es la primera obra importante sobre las ciudades americanas durante la época hispana. Y cuando uno lee esa obra, se da cuenta de que Juan Agustín García, al analizar la ³ciudad indiana², lo único que hace es trasladar todas las categorías de análisis de Fustel de Coulanges. De Coulanges fue un gran pensador francés que treinta años antes había escrito una obra memorable, La ciudad antigua, donde narra el surgimiento de la polis en Grecia y de la ciudad en Italia, es decir, de la ciudad mediterránea.

Pues, eso éramos nosotros. Estados-ciudad antiguos, que controlaban espacios gigantescos agroexportadores. Pero no industriales. Todo parecido con una sociedad industrial era una casualidad. Por eso yo llamo al Centenario de la Argentina, en el año 1910, ³el canto del cisne de la ciudad antigua². Era una ciudad anacrónica en sus bases, enormemente rica, si, pero una riqueza que carecía de toda potencialidad porque todos los inventos eran de otros. Los inventos de la modernidad eran de otros. Acá, los grandes estancieros lo único que podían hacer era llevarse en el transatlántico una vaca para ordeñarla durante el viaje, para que la nena tuviera leche fresca. Y no podíamos exportar ninguna cosa con valor agregado suficiente. Ese era el fondo de la cosa. Con una gigantesca renta agraria comprábamos los objetos de la modernidad, teníamos la mímica de la modernidad, pero nada más que la mímica. Ese es el fondo de la cuestión.

Entonces hubo gente que se propuso convertir la mímica en realidad, y fue el surgimiento de las tres consignas básicas que yo intento sintetizar del nacional populismo latinoamericano, que se ha convertido en una palabra peyorativa de los sociólogos académicos, de los yanquees o antes de los rusos. El ³populismo² era decretado inferior. Pero es el único pensamiento importante que surgió en América Latina desde sí misma, y generó a Haya de la Torre en Perú, a Vargas en Brasil, a Perón en Argentina, a Ibañez en Chile, a Lázaro Cárdenas en México, a Rómulo Betancourt en Venezuela. Fue la primera oleada del nacional populismo en las viejas sociedades agrarias, cuya esencia era una ciudad antigua que domina el hinterland agrario que le rodea. Entonces, en realidad, es la República de Montevideo, no el Uruguay; es la República de Buenos Aires controlando el hinterland, un inmenso hinterland; y la república de Santiago de Chile, y así siguiendo. Donde las oligarquías controlaban todo. Bolívar los llamaba ³los potentados que nos dividen². Las ciudades potentadas del mundo agrario o minero exportador.

Entonces comienza la gran lucha por ³democratizar², que es la primera consigna del populismo. Pero para democratizar había que ³industrializar², porque las sociedades agrarias no daban ocupación y empleo a la multitud. Entonces había que industrializar, que es la segunda consigna del populismo. Pero para industrializar los mercados eran ridículos, chiquititos. Argentina, la Argentina que Perón lucha para industrializar entre 1945 y 1955, tenía diecisiete millones de habitantes. Y Ratzel había dicho, en el Œ900: la Alemania de sesenta millones, superindustrial, ya no juega más el partido, porque no puede con los Estados Unidos... Entonces, ¿qué íbamos a industrializar?

Se trataba entonces de crear un mercado de escala, y ahí aparece el tema de la unificación, que es la tercera consigna del populismo sudamericano. Entonces, para democratizar había que industrializar, o sea ciencia y tecnología, y para eso había que ³integrar². Esos temas centrales son todo el nacional populismo naciente, la primera ola del nacional populismo, hecha todavía en los ³países-parroquia². Porque aunque añorar la integración, industrializan sustituyendo importaciones. Esto fue necesario, inevitable, pero a la vez la sustitución de importaciones se volvió un obstáculo a superar para la integración. Los microproteccionismos iban a dificultar el entendimiento con los países de al lado, y por último se iban a convertir en el gran freno de los intentos integradores de los años sesenta. De modo que nuestras naciones, Uruguay, Argentina, Perú, Venezuela, eran en realidad polis oligárquicas, ciudades antiguas que acotaron un gran espacio vacío, casi vacío, para el lobby agrario-minero-exportador. Y fuimos las últimas ciudades antiguas hasta la gran crisis mundial de 1929. No hubo antes ningún país con industrialización suficiente como para que esa industrialización incidiera en la vida del país hondamente. Eso empieza después de la crisis del Œ29. Ahí empieza la gran lucha por la generación de la sociedad industrial. Pero entonces todos los líos de entrecasa también juegan su papel. Porque les digo que Raúl Prebisch propone en la CEPAL -o sea, a escala de América Latina- lo que Perón hizo en la Argentina. Pero Prebisch, como sus amigos los socialistas independientes, estuvieron contra Perón, y él se hizo antiperonista. Es decir, se colaron los asuntos de la aldea, porque en las esencias, Prebisch y Perón significan lo mismo. Era el efecto de la lucha por la industrialización argentina que repercutía en el conjunto de América Latina.

Pero Perón representó, dentro del populismo latinoamericano, un nuevo paso, totalmente distinto de lo anterior. Porque Perón, en 1951, busca la alianza de Argentina y Brasil, pensando que la unión debe comenzar con un núcleo básico de aglutinación. Él decía, exactamente -permítanme que lo cite textualmente, de un librito sobre Perón que publiqué hace dos años-: ³La unidad comienza por la unión, y esta por la unificación de un núcleo básico de aglutinación². Para él, la alianza argentino-brasileña era ese núcleo básico de aglutinación de América del Sur. O sea, da un salto enorme con relación a todo el latinoamericanismo anterior: señala el camino principal. El pobre Rodó nos dijo: en el horizonte está la Patria Grande; pero no dejó táctica, no dejó estrategia, sólo dejó el horizonte. Después otros fueron elaborando ese horizonte, y empezaron a corporizarlo en otras cosas, otros pensamientos, y de ahí surgen los nacional-populismos. Pero Perón es el primero que indica un camino a seguir, el primero que transforma eso en una política sudamericana. Porque si no hay discernimiento de lo principal y lo secundario, es decir, si no se descubre y propone el camino principal de acceso a lo que se busca, distinguiéndolo de los caminos secundarios -que pueden auxiliar al camino principal pero que no conducen a realizar lo que se propone- entonces se marcha a los tumbos.

El camino constituye el alma de la realización del destino. Ese es el salto que logra dar Perón. Él dice: el camino fundamental para los Estados Unidos de América del Sur -él usa simbolicamente ³América Latina² y politicamente ³América del Sur², pero eso es otro punto que no voy a tocar ahora- es el entendimiento de la Argentina con Brasil y con Chile, para generar un poder biocéanico.

Perón apela a Ibáñez. Ibáñez, siendo presidente de Chile en 1928, había llamado a Alejandro Bunge, uno de los primeros argentinos que batalló por la industrialización, desde la Revista de Economía Argentina, fundada por él en 1918, y desde la cual proclamaba la necesidad de unificar el cono sur hispanoparlante a través de un pacto regional. Entonces Ibáñez lo llama en el ¹28, porque quería hacer una unión aduanera -reparen en la fecha ¡1928!- con Argentina y los países hispanoparlantes del sur, Bolivia, Paraguay y Uruguay. No con Brasil. O sea que Ibáñez era un hombre con antecedentes y se daba cuenta que Chile solo era muy poquita cosa. Y hoy, Chile, siendo el único exitoso de América del Sur, sigue siendo demasiado poquita cosa, porque todos somos muy poquita cosa. Yo lo sé hace muchos años, ustedes están aprendiéndolo recién ahora. Lo lamento. Pero Perón ya lo sabía hace cincuenta años. Yo lo aprendí de él, por eso estoy acá. Yo lo aprendí de él, pero la mayoría no lo aprendió de él, ésa es la verdad, y ahora, si no lo aprenden están fritos. Ahora tienen que aprenderlo, porque ahora es como él lo previó: ³unidos o dominados². Si les gusta, bien, es un lío gordo, hay que pensarlo mucho y estructurar muchas cosas. Es una tarea ardua y difícil. ¡Ah sí!, las grandes tareas son arduas y difíciles; y nosotros estamos demasiado acostumbrados a la facilidad.

Siguiendo con la idea de Perón, la unificación tiene reglas y procedimientos. La Unión Europea no surge de la alianza entre Italia, Suecia y España, por poner un ejemplo. Eso podría ser una aventura simpática o un antecedente, pero la Unión se produce sólo cuando se unen Alemania y Francia, que son los países que destruyen dos veces a Europa entera. Esos sí pueden generarla, ésos son los únicos que la pueden unificar. Y eso lo percibieron Monet, Schuman, Adenauer, De Gasperi; todos ellos dijeron: se avanza en la unidad por el camino de la alianza franco-alemana, y sólo por ahí, porque ése es el camino principal. Y Perón descubrió que el camino de la unidad necesaria de América del Sur -no de la Argentina y Brasil, de América del Sur- era ése, y planteó ése camino. Puso la manzana para que se mordiera. Entonces ocurrió que él no pudo, porque los amigos del Norte actuaron de forma tal que generaron la resistencia a la idea. Hubo un discurso de Perón a los altos mandos, es septiembre de 1953, que se hizo célebre, porque fue publicado en Montevideo poco después por un exiliado argentino, ³antiimperialista² él, bajo el título ³El Imperialismo Argentino². Ahí fue cuando yo lo conocí, y conocí estas ideas de Perón, que para mí fueron la revelación de su pensamiento, ¡y me embromé hasta hoy! Tuve por lo menos la fortuna de embromarme bien, pero estas ideas ¡en Uruguay!... No me pasó nada por indulgencia y pena de mis compatriotas.

Digamos entonces que ése es el cortocircuito básico de América del Sur. Y finalmente sucedió. Comenzó con Alfonsín y Sarney. Porque así es la historia: alguien que había estado en los comandos antiperonistas en 1955, en 1985 inicia lo que el otro anunció pero no pudo hacer. Porque la cuestión es que se diera el ³cortocircuito². Y luego vinieron Menem y Collor, y lo continuaron. Y sobre esto quiero dejarles un símbolo para recordar, porque se podría conversar muy largamente sobre el proceso, pero no nos daría el tiempo. Cuando a la señora Madeleine Albrigth, Secretaria de Estado del ex Presidente Clinton, la llaman al Senado y le preguntan ¿qué piensa del Mercosur?, esta señora responde -la Secretaria de Estado de Estados Unidos-: ³Fue una distracción². ¿Cómo pudo suceder? Porque sucedió en el momento en que se cayó la Unión Soviética. Nada menos que el enemigo principal de los EEUU; y se armó una polvareda mundial, nadie sabía como iba a quedar el escenario cuando el polvo decantara. En esa desorientación circunstancial, en medio de esa polvareda, dos ³loquitos² se le unen, y armaron una ³pelota² distinta; cuando repararon en el hecho, ya estaba consumado. Y empezó a marchar.

Y aquí estamos. Les aclaro que no soy antinorteamericano; yo soy pro-unidad de América del Sur. Podríamos hablar sobre las diferencias en la historia de México, de América Central, de las Antillas, con la historia de América del Sur. Podríamos hablar mucho sobre esto. En su origen el norte era basicamente el Virreynato de México y toda la América del Sur española era el Virreinato del Perú. Nosotros fuimos peruanos hasta 1776, cosa que hemos olvidado prolijamente, a pesar de que el Virreynato del Río de la Plata fue un suspiro. Entonces éramos todos peruanos, desde arriba hasta abajo.

En mi opinión se está produciendo un impasse definitivo del conjunto de primigenios países que nacen en el ciclo de la independencia de 1808 a 1830. Dentro de seis años vamos a empezar a recordar los doscientos años del proceso de la Independencia, iniciado por los Cabildos a partir de las Juntas de 1808. Fue un proceso que unificó todo. Ahora bien, ésta recordación será, una vez más, la evocación de unos héroes que fueron todos perdedores. ¡Fantástico! Resulta que nuestros héroes son... ¡ los que perdieron! Porque de lo que San Martín se propuso no sólo no salió nada, sino que él mismo se tuvo que ir lo más lejos posible. Fracasó. Le tuvo que dejar la posta a Simón Bolívar, y Bolívar termina en Santa Marta, enfermo, diciendo ³hemos perdido todo menos la Independencia². O sea, con lo que termina el celebrado independizador de América del Sur es con el reconocimiento de la pérdida de las condiciones de la Independencia. La independencia es entonces una pseudo-independencia.

Mi opinión es que estamos asistiendo al comienzo de una nueva fase de la historia de América del Sur. Y deberíamos empezar por tratar de entender un poco mejor qué es América del Sur. Son dos mundos, el luso-mestizo y el hispano-mestizo. El luso-mestizo es un solo país. El hispano-mestizo son nueve países. Es importante saber las proporciones, porque la vida es un buen manejo de las proporciones: si uno tiene ideas desproporcionadas de los acontecimientos, le va a ir mal siempre. ¿Cuáles son las proporciones básicas de América del Sur? Ambos mundos, el luso-mestizo y el hispano-mestizo, tienen en conjunto recursos, población y extensión similares, pero uno es un solo país y el otro son nueve países. Esos nueve países ¿Cómo se reparten? Hay cinco países medianos (Argentina, Colombia, Chile, Perú y Venezuela), y cuatro países ³mínimos² (Bolivia -no por sus dimensiones sino por su PBI-, Ecuador, Paraguay y Uruguay). Pero entre los medianos hay diferencias: el más importante de los cinco en PBI, acumulación intelectual, un mundo de cosas, es la Argentina. La Argentina es equivalente, como poder virtual, hoy está desacompasado, pero si lo tomamos hace cuatro o cinco años, su poder es equivalente a la suma de Colombia, Chile, Perú, y Venezuela. Es 1) Argentina, 2) Colombia, 3) Venezuela, 4) Chile y 5) Perú. Todos los ³mínimos² equivalen al último de los ³medianos² que es el Perú. Ese es el conjunto y la proporcionalidad de América del Sur. El centro hispanoamericano es Lima, donde se encuentran San Martín que sube y Bolívar que baja. Lima fue el sitio unificador de todo el conjunto y luego fue el sitio donde la Independencia llegó a su culminación. En el norte, el país fundamental es el país que hoy tiene la guerra interna con la FARC, una guerrilla sobreviviente de la época del Che, y el narcotráfico. Es un mundo sobreviviente que estalla, en el país más importante del norte, que fuera la base de Simón Bolívar, ya que él era venezolano pero su base fue Colombia. De manera que el país más fuerte del norte, sucesor del Virreynato de Nueva Granada, está tan o más destruido que la Argentina ahora, que es el núcleo fundamental de la Hispanoamérica de América del Sur. Venezuela está debatiéndose con el golpe de Estado, Ecuador se ha dolarizado, de todas partes hay una emigración enorme. El Perú está en picada, Paraguay y Uruguay, ³atrapados sin salida². Estamos más mansos que ustedes, pero porque el país siente que como una especie de fatalidad va hacia el no ser. Ésa es la sensación que uno habla con el taxista, con el almacenero. En todos es: no hay futuro, no hay destino, nadie ve que haya más allá nada. Eso es el Uruguay hoy. En cierto sentido está escarmentado por las agitaciones de los años sesenta, en un país que no estaba acostumbrado a eso; agitaciones que terminaron en los Tupamaros y la dictadura militar. El bombero vino a apagar el incendio, pero luego se sentó en la sala y se quedó doce años comandando un país.

Es decir ¿en qué momento estamos? En el que todos colegimos que no hay solución para ninguno de nuestros países como solución solitaria. O sea que después de un largo periplo, volvemos a la situación en que se generó la Independencia. Los países hispano-sudamericanos no se independizaron por sí mismos. O debieron ser auxiliados desde más allá de sí, o tuvieron que ir más allá de sí para poder asegurar su independencia. Ninguno se quedó solo en su casa y dijo ³soy independiente², y se terminó el partido. Eso sólo ocurrió en México, en Brasil y en América Central. Las Provincias Unidas de América Central, en 1824 se declaran independientes y bastó, aunque luego se dividirían. Bolívar perdió la primera insurrección de Venezuela, recomenzó la batalla en Colombia, y desde Colombia liberó Venezuela. Y desde el sur pasa lo mismo. Argentina es el fragmento mayor de la descomposición que resulta de la Independencia hispanoamericana, pero en el proceso independentista fue parte de la unidad sudamericana. Cuando Sucre culmina la campaña libertadora del Alto Perú, se dirige a Rivadavia para hacerle entrega del territorio, como parte integrante del antiguo Virreynato, pero Rivadavia le dice que no, no la quiere, y Bolívar queda atónito. Era la oligarquía porteña, el alto comercio porteño, que quería que su moneda desplazara y dominara a la moneda de todas las provincias del norte, que era la moneda de plata del Potosí, ¡Así fueron las cosas!

Entonces para ser independientes, como el núcleo militar de España en Sudamérica estaba en el Alto Perú y en el Perú, había que derrotarlos allí, y ése es el sentido de la campaña de San Martín. Y el Congreso de Tucumán, no declara la Independencia de la Argentina, sino la Independencia de América del Sur. Y San Martín libera a Chile, y O¹Higgins apoya la campaña a Lima, y argentinos y chilenos van al Perú. En el manifiesto que San Martín dirige a los peruanos, les dice: queremos la independencia del Perú como hemos querido la independencia de Chile, para que la República de Chile y la República del Perú se unan con las Provincias Unidas del Río de la Plata, para formar una sola Confederación hasta Lima. Pero los unitarios le cortaron los víveres, y tuvo que dejarle el camino a Bolívar porque ya no tenía el apoyo de Buenos Aires, del alto comercio porteño, que era la importación inglesa.

Ahora bien, ¿en qué terminó todo eso? Cuando yo tenía pantalones cortos, en un festejo de la Independencia del Uruguay, el 25 de Agosto, yo había leído la Declaración de la Florida, y le digo a mi papá: ³¿Cómo se festeja la Independencia si en realidad se declara la anexión a la Argentina?² Y mi papá, muy sorprendido me dice ³¿Cómo, estás loco?² y yo le contesto, ³¡Pero si es así! La Declaración dice: Artículo 1: Declara irritos, nulos,... y de ningún valor para siempre, todos los actos de incorporación, etc. Artículo 2: en consecuencia... se declara de hecho y de derecho libre e independiente del rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cualquier otro del Universo, etc. Y a continuación de esta declaración, el primer decreto que produce el Congreso, afirma: Queda la Provincia Oriental del Río de la Plata unida a las demás de este nombre en el Territorio de Sudamérica, por ser la libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen...². Entonces, concluía yo, no es la ³Independencia² del Uruguay lo que declaró el Congreso de la Florida, ¡es la unidad con las Provincias Unidas! Mi padre se enojó y concluyó: ³Sos muy chico, no entendés nada². Yo quedé tan perplejo que creo que ahí decidí hacerme historiador... Porque me decía, ¡aquí hay un gato encerrado bárbaro! ¡Esto es un sancocho que no se sabe lo que es! Y así era. Cuando se emplazó en 1880 el monumento a Artigas que está en la Plaza Independencia de Montevideo, en el Senado del Uruguay hubo una discusión tremenda acerca de cuál era el papel que había jugado Artigas en nuestra historia, y no hubo acuerdo ¿Era el Precursor? ¿Era el fundador de la nacionalidad? Unos decían que sí, otros decían que no. Bueno, allí está el resultado, en todos los monumentos se pone una placa que alude al carácter y a la razón del homenaje: fundador de tal cosa, descubridor de tal otra, triunfador en tal batalla. Pero el monumento en la Plaza Independencia dice: ³Artigas². ¡Que cada cual interprete lo que quiera! Porque cuando el Gobierno de la República Oriental del Uruguay envía una delegación al Paraguay para solicitarle que regrese, Artigas responde: ³Yo ya no tengo Patria². Porque su Patria eran las Provincias Unidas del Río de la Plata, ésa era su lucha, él había fundado el Partido Federal de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El no quería una provincita sola que dijera ³soy una República sola².

Vuelvo entonces a la idea central: el rasgo común de nuestra Independencia en Sudamérica, en ese proceso que va de 1810 a 1830, es que se produce todo en conjunto, todos tuvieron que ir más allá de sí, o recibir desde más allá de sí, para alcanzar el poder de ser independientes. Y esto es lo que se nos repite ahora. Ahora estamos sintiendo la impotencia de los fragmentos que resultaron, del enanaje que resultó. Ese es el nudo. Entonces eso es lo que me parece más importante hoy. Algo que hemos conversado con amigos en América Latina por años. Con todos esos amigos, en Perú, en Paraguay, en Bolivia, en Chile, sabemos que sin la Argentina no podemos hacer nada. Todo el sur sin la Argentina no puede hacer nada. Pero también les digo, Argentina sin todos nosotros no puede hacer nada, y Argentina sin Brasil no puede hacer nada, y Brasil sin Argentina queda aislado.

Pero esto no sólo lo sabemos nosotros. Entonces, cuando el Fondo Monetario Internacional prolonga la agonía de la economía argentina ¿por qué lo hace? Pero ¿acaso no sabemos qué poderes dirigen al Fondo? ¿Y por qué hay intereses que empujan y aprovechan esta situación? Porque quieren cortar esta alianza nueva y potencial que emerge desde 1991, que es la alianza argentino-brasileña. ¿Por qué? ¡Porque es el ³cortocircuito² fundamental de la unidad de la América del Sur! Si eso se interrumpe, ¡adiós Unión Sudamericana! Porque sería como haber interrumpido el ³cortocircuito² franco-alemán en Europa: adiós Unión Europea. Porque ¡con quién se puede aliar Brasil! Aliarse con Argentina es virtualmente aliarse con el resto.

Mientras que si se alía con Ecuador, ¿qué significa eso? ¿O con Uruguay? El asunto es la alianza de lo fundamental, y la alianza del Brasil con la Argentina es la alianza entre lo más importante del mundo sudamericano. Y sino, Brasil queda aislado; y pueden pasarle muchas cosas, en la Amazonia, etc., etc. Yo no pienso esto porque haya una suerte de ³alevosía² norteamericana, no; pienso simplemente que ellos se sienten más tranquilos si en Sudamérica no se forma ningún centro de poder. Y el único centro de poder serio en Sudamérica lo puede constituir una alianza argentino-brasileña, porque nos arrastra a todos irremediablemente.

Por eso Argentina tiene que saberlo; si Argentina juega el partido como hasta ahora, sola, ¡Argentina está equivocada! ¡Su juego es mucho más amplio, es mucho más rico! Si insisten en actuar con las categorías de lo que se termina, de lo que ya no tuvo éxito, no tienen ningún destino. Tienen que asumir el pasaje que Perón llamaba del estado-nación al estado continental.

Lamentablemente esto no se hace en un baile ¡no! ¡Es un gran lío! Los pasajes importantes son grandes líos. ¿O qué queremos? ¿Lujo, regalos? Recuerdo que un mes antes del corralito, leí en La Nación un artículo de un señor, creo que era la mano derecha de Cavallo, donde decía ²No queremos nada con el Mercosur, porque eso es poca cosa. Tenemos que aliarnos con los ricos, con Europa y con Estados Unidos² Y yo decía ¿pero este señor piensa que los ricos están interesados en aliarse con él? ¡Qué iluso!
¡Un superenano aliado de los ricos! ¿Que mamarracho es éste? Decir este tipo de cosas es un síntoma grave, es una muestra de cómo está la Argentina, porque hay cosas que no resisten al más elemental sentido común.

Con esto termino mi exposición, éstas eran las ideas que quería trasmitirles.
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