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domingo, 23 de marzo de 2014

ARGENTINA: Salta cedió territorio a Bolivia

15 de marzo de 2014
Abra de Santa Cruz, Salta cedió territorio

En la nueva demarcación de Abra de Santa Cruz, Salta cedió territorio

Salta Desde 1889, la Argentina perdió una zona equivalente al total de la superficie de la provincia de Tucumán

01:00 La última vez fue en 2013, con el conflicto por la demarcación del límite en el departamento de Santa Victoria Oeste.






GUSTAVO BARBARAN, ESPECIALISTA EN DERECHO INTERNACIONAL PUBLICO

Con el tratado de 1889 la Argentina entregó a Bolivia 46.537 km/2 y recibió 29.368. En 1925 cedió 4.669 km/2 y recibió 178.

En ese lugar siempre vivieron argentinos que transmitieron por generaciones el arte sacrificado de vivir de la tierra. Sus campos quedaron en Bolivia, pero ellos se manifestaron a favor de seguir perteneciendo a la Argentina, el único Estado que ejercía soberanía en la zona hasta finales de 2013. A pesar de eso, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Cultos de nuestro país dio por concluido el asunto. “El límite internacional entre Argentina-Bolivia... No se ha modificado, ni existe ningún proyecto de hacerlo”, se informó oficialmente el 29 de enero. Además, el Gobierno de la Provincia de Salta informó que gestiona con el vecino país la doble nacionalidad de los ciudadanos argentinos. “Van a poder cobrar los planes sociales de los dos países”, les sugirió el intendente del municipio que perdió en noviembre cerca de 600 hectáreas, a algunos de los campesinos coyas que reclamaban en Salta que el Estado los “rescate”.

Desde 1889 a esta parte, la Argentina perdió con Bolivia 21.660 kilómetros cuadrados, casi el equivalente a la provincia de Tucumán. Con el tratado de 1889 la Argentina entregó a Bolivia 46.537 kilómetros cuadrados y recibió 29.368. Lo mismo pasó en el tratado del 9 de julio de 1925, donde la Argentina cedió otros 4.669 kilómetros cuadrados para recibir 178. Eso generó una polémica esa época en nuestro país, que demoró 13 años en ratificar el acuerdo: mientras que el Congreso boliviano lo ratificó en 1929, el Congreso argentino solo lo hizo en 1938. La última pérdida de territorio con Bolivia se registró en 2013, al norte de la población del Abra de Santa Cruz, provincia de Salta. El Abra de Rejará y la naciente del río Santa Cruz quedaron desde entonces en el extranjero. Se trata de un área de unas 600 hectáreas, aunque pobladores habían estimado inicialmente una superficie de 300 kilómetros cuadrados.

Según los documentos de las negociaciones diplomáticas, en una de esas concesiones de territorio entre ambos países, pasaron a manos bolivianas poblaciones ubicadas al norte del Abra de Rejará y de la naciente del río Santa Cruz. Sin embargo, el abra y el río nunca habían dejado de estar en suelo argentino. En la actualidad, las casas y campos de 17 familias argentinas instalados en el lugar por tres generaciones, quedaron en la vecina república por primera vez en la historia, desde que una comisión binacional instalara un nuevo hito en la zona. Con la instalación del mojón, la Argentina perdió territorio que había defendido en la negociación bilateral de la demarcaión de los límites entre ambos países, tierras que había estado bajo su posesión desde la formación de la república y con un domino comprobable desde los últimos 90 años.

El abra, el río y la gente quedaron en territorio boliviano el 28 de noviembre de 2013, cuando se colocó un nuevo hito en el Valle del Silencio entre dos hitos ya existentes. El acto impuso la interpretación que sostiene que la demarcación internacional de ese límite corre por una línea geométrica recta imaginaria. Pero hasta ese momento los pobladores y el Estado argentino habían tomado tradicionalmente la demarcación del límite respetando los accidentes geográficos naturales del Abra de Rejará y la naciente del río. Por eso, los pobladores heredaron esas tierras de sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos argentinos y por eso el Gobierno argentino reclutó a esos habitantes en sus fuerzas armadas y fue siempre el único Estado en brindar documentación, salud, educación y caminos en la zona.

Según consta en los archivos de la Dirección General de Inmuebles de la Provincia, el límite de Finca Grande de Santa Victoria, legado del marquesado de Yavi, pasa por sobre el Abra de Rejará. Eso es importante, porque los límites del actual departamento de Santa Victoria Oeste son los de la antigua Finca Grande de Santa Victoria. Según cita el perito argentino del tratado de 1925, Zacarías Sánchez, la Cancillería argentina aclaró en las negociaciones con Bolivia que “ni antes ni después, se ha mencionado el territorio de Santa Victoria como zona que pudiera ser materia del tratado”.

Aunque el límite fue establecido en un tratado binacional en 1925, la línea divisoria fue demarcada en los años 40. Los pobladores aseguran que la demarcación tradicional siempre estuvo en las cimas de los cerros, siguiendo la división natural.

El 28 de noviembre de 2013 quedaron en el extranjero 17 familias argentinas

Cuando las cancillerías colocaron el nuevo hito que dejó súbitamente en territorio boliviano a 17 familias argentinas nunca se comunicó la noticia. Solo se confirmó el acto demarcatorio meses más tarde con las primera publicaciones de El Tribuno. En esos primeros informes testimonios hablaban de la pérdida de 300 kilómetros cuadrados, aunque en realidad se trataba de un triángulo imaginario con una base de seis kilómetros de ancho por dos de alto, unas 600 hectáreas. Las cancillerías de los dos países, una vez destapada la noticia, reconocieron la instalación del nuevo hito aunque afirmaron que la colocación del mismo no alteró el límite entre las dos naciones. “El límite es el mismo desde 1925”. Pero algo cambió, porque de un día para otro, 17 familias que vivían en la Argentina pasaron a vivir en Bolivia.

Lo que pasó fue que en 2012, Bolivia reclamó lo que nunca había sido motivo de negociación y lo obtuvo sin mayores objeciones. “Hay un tratado de 1925 que establece por donde pasaba el límite. En 2012, el Gobierno boliviano pidió a las autoridades nacionales colocar un hito para separar la frontera y no poner una escuela del lado argentino. Esto se hizo en noviembre (de 2013)”, señaló el secretario de Gobierno de Salta, Néstor Ruiz de los Llanos, que insistió en remarcar que el límite nunca se modificó. “Ocurrió que hay familias que desde 1925, tiempo desde que está el tratado, han estado viviendo del lado boliviano sin saberlo. Desde la colocación del hito, ahora saben y conocen que están en terreno boliviano y no argentino”, aseguró.

Casualmente en 2012, el mismo año en que Bolivia solicitó a la Cancillería argentina la instalación del nuevo hito que dejó el Abra de Rejará en el vecino país, se supo que la Unidad de Minería del Servicio Nacional de Geología y Técnico de Minas de Bolivia (Sergeotecmin) había encontrado en la región de Rejará-Mecoya “minerales radiactivos, como torio y uranio”. Según publicó en mayo de 2013 el diario El Deber, de la vecina Bolivia, “la presencia de ambos minerales radiactivos está corroborada por un informe del Sergeotecmin, en el que se devela que la región de Rejará se convierte en un área interesante para la futura explotación”.

El argumento de la línea recta literal se basa en la interpretación netamente textual del tratado de 1925 y es el que dejó a 17 familias argentinas en Bolivia. “Se trazará otra línea recta de Occidente a Oriente a la cima del Cerro Mecoya”, dice el texto del tratado. Pero hay otras interpretaciones posibles, aunque no son las que defienden las autoridades nacionales. “Es razonable que se respete el límite por las altas cumbres en función de las características del terreno como dicen los pobladores. La línea recta debe entenderse razonablemente. Aunque en el tratado no se mencione el concepto de las altas cumbres resulta absolutamente razonable ese criterio si el dominio del agua se ve afectado. Mucho más aún, si además hay gente que ancestralmente ocupa ese territorio”, le había dicho a El Tribuno, el experto salteño en Derecho Internacional Público, Gustavo Barbarán.

Refuerza el planteo de los habitantes el artículo 4§ del protocolo del 26 de junio de 1894, retomado por el protocolo Pinilla-Rocha de 1911. Ahí se entiende que los peritos deben tomar en cuenta el origen de los ríos, arroyos y quebradas al momento de demarcar el límite. “Los peritos recogerán todos los datos necesarios para diseñar en el papel, de común acuerdo y con la exactitud posible, la línea divisoria que fueran demarcando sobre el terreno y señalarán los cambios de altitud y de azimut que la misma experimente en su curso; así como también el origen de los ríos, arroyos o quebradas; y que fijarán con toda precisión los puntos en que se coloquen los hitos, determinando la latitud y longitud”, dice el documento.

Una interpretación demasiado generosa

El tratado de 1925 toma como límite natural el curso del arroyo Mecoyita, que nace en el cerro Mecoya y se junta con el río Santa Rosa, que confluye aguas abajo con el Santa Victoria y forman el río Condado hasta el Bermejo. De los antecedentes de la discusión limítrofe, según cita Zacarías Sánchez, surge que en 1902 los representantes del vecino país intentaron llevar el límite hacia el Sur, por el curso del río Santa Victoria, Condado, hasta su desembocadura en el Bermejo. “Sería fácil desviar la línea llevándola por el río Santa Victoria dejando al Norte el Santa Cruz...pero este resultado...no se producirá desarrollando la línea por las verdaderas señales del tratado”, expuso la Cancillería argentina. En la página 71, el perito argentino sostiene tajantemente que el cerro y el río Porongal (cerro Mecoya y arroyo Mecoyita) están “situados en el interior del departamento de Santa Victoria”. Esa discusión no prosperó luego de que Cancillería planteara: “Ni en la época en que se discutió el convenio de límites, ni antes ni después, se ha mencionado el territorio de Santa Victoria como zona que pudiera ser materia del tratado”, documentó la página 57 del libro “La Cuestión de Límites con Bolivia”, impreso por la Cámara de Diputados en 1928. Aunque esa disputa se resolvió a favor de la Argentina, la ratificación del tratado de 1925 fue, en líneas generales, muy conveniente para Bolivia. Cuando se discutía su ratificación se generó una enorme controversia por la cantidad de tierra que perdió la Argentina desde 1889. En 1931, hasta el mismo Juan Domingo Perón pasó 58 días estudiando la zona en mula, según la biografía de Pavón Pereyra. Algunos, como el perito argentino Zacarías Sánchez, sostenían que no se había insistido en el principio de equidad que tienen que regir las negociaciones entre dos países. “Las pretensiones de Bolivia, desestimadas por exageradas e injustas, por los gobiernos anteriores de nuestro país, han logrado prosperar esta vez sin que ninguna razón de Estado haya podido invocarse a su favor”, opinaba Sánchez. Para el perito, una cesión de tierras semejante solo se podía entender tras las derrota en un conflicto armado, pero nunca en los términos de una negociación pacífica entre dos países hermanos.

¿Qué razón poderosa movía a los representantes argentinos y a la Cancillería de nuestro país a no repudiar semejante cesión territorial? La posición que pudo haber primado en definitiva no fue la de Sánchez, sino la que documentó César Díaz Cisneros en su libro: Límites de la República Argentina. Se impuso la idea de seguir “la política tradicional argentina, que ha consistido en ajustar sus actos al derecho y la justicia, a los procedimientos pacíficos, jurídicos, razonables; en hacer triunfar por sobre todas las cosas, antes que el interés egoísta y limitado, el grande y supremo interés de la familia americana”.

FUENTE: http://www.eltribuno.info/salta/382686-En-la-nueva-demarcacion-de-Abra-de-Santa-Cruz-Salta-cedio-territorio.note.aspx

Gustavo Barbarán: “Es razonable el reclamo de los habitantes por sus tierras”

22.02.14- Tradicionalmente se respetaba el límite natural de las altas cumbres donde nace el río Santa Cruz, en Salta.





FOTO: EN EL TERRENO | EL TRIBUNO EN EL CERRO MECOYA, JUNTO AL HITO QUE DEMARCA

EL NACIENTE DEL ARROYO MECOYITA, EN SANTA VICTORIA OESTE.

“Por supuesto que nos da miedo que nos corran. Yo he conocido a mi padre ahí, yo he trabajado esos campos. No es que yo me he metido en tierras ya hechas. Nada de eso. Yo he trabajado ahí con mi padre de chiquito. Yo he nacido en esas tierras y por eso no quiero dejarlas tampoco, porque son cosas que me dejó mi padre ¿Cómo no voy a hacerlas valer? Las necesito para mis hijos, para dejarles algo. Quieren adueñarse de esto. Porque dicen que la raya va en línea recta y no por el filo del cerro, como sabían respetar los abuelos”, le dijo a El TribunoSantos Peloc, habitante del Abra de Santa Cruz, en Santa Victoria Oeste.

Santos es uno de los afectados por el conflicto en la demarcación de los límites en el departamento andino, donde 17 familias salteñas quedaron viviendo en Bolivia desde la instalación de un nuevo hito el 28 de noviembre de 2013. Hasta ese día, ese territorio era considerado argentino. La nueva marca afectó la vida de los habitantes fronterizos de la comunidad originaria de la etnia coya del Abra de Santa Cruz, que denunciaron amenazas para dejar sus tierras y la pérdida del control de la vega de agua por donde nace el río Santa Cruz, que quedó en manos del vecino país. Los pobladores aseguran que históricamente el límite “se respetaba por el filo del cerro porque ahí nace el río que baja para el lado argentino”. Con el nuevo hito se impuso el criterio de trazar una línea recta imaginaria entre dos hitos existentes desde los años 40, pero con esa postura, la Argentina perdió el control del agua que atraviesa su territorio hasta el río Bermejo y dejó en el extranjero a decenas de ciudadanos salteños. Para el experto salteño en Derecho Internacional Público, Gustavo Barbarán, la postura de los habitantes salteños es razonable. “Cualquiera sea el resultado, las notas reversales entre ambas naciones exigen que se respete a los pobladores y a las propiedades que podrían quedar en otro país. A esos ciudadanos argentinos hay que protegerlos y acompañarlos”, dijo.

Santos Peloc, Abra Santa Cruz: “Dicen que la raya va en línea recta y no por el filo del cerro, como respetaban los abuelos”

“Es razonable que se respete el límite por las altas cumbres en función de las características del terreno. La línea recta debe entenderse razonablemente. Aunque en el tratado no se mencione el concepto de las altas cumbres resulta absolutamente razonable ese criterio si el dominio del agua se ve afectado. Mucho más aún, si además hay gente que ancestralmente ocupa ese territorio. Por otra parte, no se puede dejar de mencionar que el tratado expresa que la demarcación bajará por el cauce del arroyo Mecoyita. Si se dice esto expresamente, entonces sería absurdo no respetar la caída del agua hacia la Argentina del río Santa Cruz”, agregó el catedrático.

Experto: “No podemos cortar derecho por este cerro porque afecta la divisoria de aguas que baja claramente para Argentina”.

“El problema es demarcatorio y no de límites. Las líneas demarcatorias deben reflejar lo más posible la línea recta que se expresa en los tratados. El límite está definido en 1925 y es respetado por los dos países, pero hay que ver como se demarca ese límite. El amojonamiento, desde ya, no debe desviarse notoriamente de la dirección de esa línea recta imaginaria”, opinó el ex decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Católica de Salta.

Los hitos de la polémica demarcación de la frontera


La línea recta se trazo desde el hito del cerro Peña Orko, que lleva el número 2, hasta el hito del cerro Mecoya, el número 3. El hito colocado en el valle en noviembre último se instaló entre estos dos existentes desde marzo de 1940, a 4.221 msnm, en medio de un sembrado de papas de una familia argentina.

“En los planos de la Dirección General de Inmuebles se ve una línea recta desde Yavi hasta Mecoya. Pero en el medio hay cerros y accidentes geográficos que hay que tener en cuenta. Se necesita una visión amplia, por ejemplo, no podemos cortar derecho por este cerro porque afecta la divisoria de aguas que baja claramente para el territorio argentino. En definitiva la demarcación no puede salirse del tratado. Los tratados deben cumplirse, pero interpretarse de buena fe”, explicó Barbarán.

De las notas reversales posteriores al tratado definitivo de límites de 1925 se desprende que la propiedad privada sería respetada por las autoridades de ambas partes. Si se presentaran dos títulos sobre la misma tierra se procedería a escribir el que hubiera sido anotado con fecha anterior. Se establecía un plazo de un año, después del amojonamiento, para fijar los títulos de propiedades. Los campos del Abra Santa Cruz están fijados en la Dirección de Inmuebles de Salta. “Si los títulos no estaban en duda y esto se acompañó con una posesión pública y pacífica, evidentemente es un dato que no se puede desconocer. Debe surgir el afán de evitar una injusticia con los ciudadanos involucrados”, expresó.



Un dato llamativo, aunque sin precisión científica, es que el hito número 4 en la naciente del arroyo Mecoyita se encuentra 85 metros por encima de lo que anunciaban las coordenadas del 23 de marzo de 1940. Mientras que en el tratado figura a 4.122 msnm, en el terreno, el GPS marca el hito a 4.207 msnm. “Es un dato significativo y amerita una aclaración. Por más pequeño que parezca, la diferencia puede afectar varias hectáreas”, afirmó Barbarán.



“Han dicho que han arreglado todo entre mayores, que ya no teníamos como nosotros decir otra cosa. Una vez querían correr los mojones, como hace 10 años y los hemos frenado. Después dejaron de insistir por dos años y ahora han venido entre cancilleres y así han arreglado”, opinó Santos Peloc.

Abra de Rejará, donde autoridades bolivianas encontraron yacimientos de uranio

FUENTE: http://argentinavorticegeopoliticomundial.blogspot.com.ar/2014/03/abra-de-santa-cruz-salta-cedio.html


lunes, 10 de marzo de 2014

Fraccionamiento geográfico nacional

Lesión a la integridad territorial
ARMANDO FREZZE, ABOGADO, EXJUEZ DE LA CORTE DE JUSTICIA DE SALTA.
Artículo publicado en el diario El Tribuno el 10-03-14



Armando Frezze
Sobre el conflicto en Abra Santa Cruz, la Constitución de la Provincia tiene escasos puntos de apoyo para la defensa de la integridad territorial, máxime cuando proviene de un Estado extranjero. No nombra ese principio en ningún caso y en lo atinente a los límites provinciales (que en una parte coinciden con los límites nacionales) las facultades son de la Legislatura, pero sólo para modificarlos.

Es el artículo 6 que dice “Los límites territoriales de la provincia son los que por derecho le corresponden. La ley que autorice su modificación requiere los dos tercios de votos del número total de miembros de cada Cámara”. Puede entenderse que, implícitamente, hace custodio de la integridad territorial del estado provincial al Poder Legislativo. Pero al tratarse de una cuestión internacional, la Provincia solo puede peticionar a la Nación, que por mandato constitucional está a cargo de la conducción de las relaciones internacionales.

El Gobernador no tiene, en relación con la integridad territorial, más facultades que representar a la Provincia en las peticiones antes la Nación, sea por pedido de la Legislatura o por propia iniciativa. Según el artículo 144 el Gobernador o su reemplazante legal “representa a la Provincia en todas sus relaciones oficiales”. Eventualmente podría pedir opinión jurídica al Fiscal de Estado; solo él puede usar esa prerrogativa que se la da el artículo 149 de la Constitución Provincial. El Gobernador puede disponer que el ministro de Gobierno intervenga; esa cartera por ley 7694 tiene a su cargo “entender en las cuestiones de límites”, por lo cual sería el funcionario más idóneo para proporcionar los antecedentes necesarios.

También puede solicitar la intervención de la oficina de Asuntos Internacionales (www.internacionalsalta.gob.ar) que representa al Gobernador ante la Zicosur a los fines de intervenir, estudiar el tema y dictaminar, toda vez que Bolivia es parte de ese organismo regional.
En todos los casos los funcionarios solo deberían constatar cuestión de hecho, dónde, cuándo y por qué se colocó el nuevo hito, y contrastando esa información con los mapas oficiales (supongo que son los del Instituto Geográfico Militar) si existe o no una alteración que coloca hoy repentinamente a ciudadanos argentinos en territorio extranjero y si la Provincia recibió la comunicación, etc. Pero quizá ya tenga informes, datos y otros elementos provenientes de Cancillería que yo ignoro y que hayan encarrilado las desprolijidades en lo que concierne a la colocación del hito.
Con respecto a las familias que viven allí y han manifestado que son y desean seguir siendo argentinas, exhiben una ocupación secular del lugar transmitida de padres a hijos, cuenta con una escuela, han votado en elecciones desde que la Nación dispuso el voto universal, secreto y obligatorio, en fin, la enumeración de los hechos cívicos y culturales son innumerables, es decir han vivido toda su vida como argentinos. Y dado el antecedente mencionado por ellos, lo ocurrido a la población de Viscachani, ellos pueden perder esos derechos, muchos de los cuales son intangibles y otros son patrimoniales.
Para ellos la Constitución tiene algún elemento más adecuado, el Preámbulo brinda un fundamento inicial porque al establecer la finalidad perseguida por los constituyentes y enumerarlas, dice “organizar el Estado provincial bajo el sistema representativo republicano en una democracia participativa y pluralista”. La democracia participativa justifica el actuar de los ciudadanos, afectados o no, en defensa de la población del paraje donde se colocó el hito.

Ese actuar sería casi obligatorio para los no perjudicados en atención a la solidaridad que expresa el artículo 14 que establece el principio de solidaridad cuando expresa: “La Provincia reconoce y garantiza los derechos inviolables de la persona, sea como individuo, sea en el seno de las formaciones sociales donde aquella desarrolle su personalidad, y exige el cumplimiento de los deberes inexcusables de solidaridad política, económica y social”. Accesoriamente el ejercicio de la democracia participativa involucra a los medios de comunicación, sin cuya intervención, hechos como el de los pobladores del Abra de Santa Cruz no podrían ser conocidos, debatidos y, eventualmente, solucionados antes de alcanzar un estado que se convierta en un daño concreto, como ocurrió a los pobladores de Viscachani, según cuentan los hoy afectados. Un antecedente de 83 años que involucra al entonces Capitán Perón y que repite la misma secuencia actual (denuncia de la prensa -intervención del Estado- comprobación en el terreno).
Incluso si se reconocieran a sí mismos como pueblos originarios con la nacionalidad argentina, es deber del Estado la defensa de los derechos que les pertenecen y estuvieran peligrando, por disposición del artículo 15 de la Constitución Provincial que al contemplar la existencia de los pueblos originarios en la provincia, después de reconocerles diversos derechos en forma expresa, en el último párrafo garantiza “su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y demás intereses que los afecten de acuerdo a la ley”.
El presente caso es una de esas hipótesis.
Para la defensa de los derechos de los habitantes del Abra de Santa Cruz también resultarían de aplicación las disposiciones constitucionales del Art. 127 que al enumerar las competencias del Poder Legislativo, en el inciso 15) disponen la creación y funcionamiento de un cargo de Comisionado Legislativo, que tendrá como función “peticionar ante la administración en interés de los habitantes de la Provincia, en representación del Poder Legislativo”. Esa función no está operativa porque nunca fue designado ese comisionado, o en su versión más moderna, un Defensor del Pueblo. Pero si existiese el primero, podría peticionar en nombre del interés de los habitantes del paraje donde se instaló el hito que vulnera sus derechos cívicos, su patrimonio y su deseo de pertenencia a la Nación Argentina expresado en una ocupación territorial secular bajo bandera argentina y en forma expresa en un acta que habrían labrado (la que citó Pinedo y fue filmada).

Frente a su inexistencia puede apelarse al artículo 25, que asegura a todas las personas el derecho de peticionar individual o colectivamente ante todas o cada una de las autoridades. En este caso peticionar a la Legislatura o al Gobernador. En especial, deberían ser destinatarios de las peticiones los legisladores del Departamento en el cual se ha colocado el nuevo hito que afectaría según sus dichos, en forma directa a los habitantes de la zona. Finalmente deja ver la necesidad de reforma constitucional en este punto y la imprescindible creación de la Defensoría del Pueblo de la Provincia, tal como lo hiciera la Municipalidad de Salta en 1984 y la Nación diez años más tarde.
http://argentinavorticegeopoliticomundial.blogspot.com.ar/2014/03/fraccionamiento-geografico-nacional.html


viernes, 28 de febrero de 2014
"No quiero ser boliviano pero no me dejan ser argentino"

CLAMOR EN EL TERRITORIO BAJO DISPUTA EN SALTA

El asunto es conocido pero no le interesa a los K: un territorio argentino pasa a control de Bolivia cuando no corresponde, y además los habitantes, todos argentinos, quieren seguir siéndolo. La Administración Urtubey, demasiado ocupado en talar árboles para los terratenientes salteños, parece tan despreocupada como la Administración Cristina, donde Héctor Timerman ya pasó de moda hace tiempo. El asunto sigue mereciendo la atención del diario El Tribuno, de la capital salteña:
28/02/2014: http://www.urgente24.com/224272-no-quiero-ser-boliviano-pero-no-me-dejan-ser-argentino



Los pobladores del lugar insisten en afirmar que las tierras que ocupan desde siempre estuvieron en territorio argentino. (Ilustración de El Tribuno, de Salta)
por ANTONIO GASPAR y ROBUSTIANO PINEDO

CIUDAD DE SALTA (El Tribuno). Los pobladores del abra de Santa Cruz, en Santa Victoria Oeste, pidieron una vez más este martes que se respete lo que ellos denominan “el antiguo límite”. El límite, técnicamente, es el que fue acordado en 1925 entre la Argentina y la vecina Bolivia.

Los vecinos salteños de la cordillera oriental se refieren en realidad a la demarcación tradicional que se respetó en la zona durante 90 años. Se trata de una serie de mojones que demarcan los límites de la finca boliviana Rejará, por las cumbres donde nace el río Santa Cruz, entre los hitos Peña Horco y Mecoya.

El 28 de noviembre se estableció un nuevo hito sobre una línea geométrica imaginaria entre esos viejos hitos colocados en marzo de 1940. Ese acto modificó la vida de 17 familias salteñas, que hasta ese momento siempre se habían considerado habitantes en territorio argentino.

Ambas cancillerías aseguraron públicamente que el límite no se modificó desde 1925. De las coordenadas de GPS de los tres hitos de la polémica se desprende que la línea recta imaginaria por la que pasa el nuevo hito respeta las ubicaciones establecidas en marzo de 1940.

Lo que se modificó es el criterio que demarcaba ese límite en los hechos durante los últimos 90 años, que era el que seguían los pobladores durante al menos tres generaciones. Lo mismo entendían las instituciones de la república que durante todo ese tiempo fueron las únicas en brindar identidad, educación, salud, caminos y asistencia social en ese lugar.

El criterio de demarcación del límite que estableció el nuevo hito generó un conflicto con los lugareños que aseguran que sus tierras son argentinas y no de la vecina Bolivia, como aseguraron este miércoles funcionarios provinciales.


Evangelista Subelza, Natividad Luna, Valeriana Subelza, Avelina Portal, Rómulo Lara, Alfonso Camperos, Domingo Castillo, René Ontiveros, Aldo Román Aparicio y Santos Peloc son algunos de los nombres de los habitantes de la zona que insisten en remarcar que esas tierras estaban bajo posesión de familias argentinas que por generaciones se consideraron dentro del territorio argentino.

“No pueden decir de esa forma que ese territorio es boliviano cuando siempre se consideró argentino”, opinó ayer René Ontiveros, que fue intendente de Santa Victoria Oeste. “Se tiene que escuchar a la gente del lugar que siempre defendió las tierras como argentinas”, expresó.

“Sería la tercera vez que pasa en la zona, que la gente termina viviendo en otro país, sin que Cancillería explique esa situación. Primero en La Falda y después en la Quebrada de Arias, los dos en Viscachani”, aseguró el ex intendente.

Ayer, el Gobierno de la Provincia tuvo que aclarar lo que la Cancillería Argentina omitió informar en su momento. “No existe ningún problema. No hubo corrimiento del límite... Hay un tratado de 1925 que establece por donde pasaba el límite. En 2012, el Gobierno boliviano pidió a las autoridades nacionales colocar un hito para separar la frontera y no poner una escuela del lado argentino. Esto se hizo en noviembre... Ocurrió que hay familias que desde 1925, tiempo desde que está el tratado, han estado viviendo del lado boliviano sin saberlo, desde la colocación del hito. Ahora saben y conocen que están en terreno boliviano y no argentino”, dijo el miércoles el secretario de Gobierno de Salta, Néstor Ruiz de los Llanos.

Para la gente del Abra de Santa Cruz “no hubo ningún avance” en la reunión que mantuvieron el martes último con funcionarios de la Provincia, según dijeron.

El encuentro había sido programado en el marco de la titularización de tierras de Mecoyita con la organización aborigen Qullamarka. Según Evangelista Subelza, el intendente Cástulo Yanque afirmó en la reunión: “Ahora podrán cobrar el doble por asignaciones familiares”.

Evangelista negó que el 50% de los pobladores argentinos del Abra Santa Cruz tengan doble nacionalidad. “Queremos seguir perteneciendo a la Argentina, son solo tres personas las que tienen doble nacionalidad”, aseguró. “Fue indignante ya que la gente del lugar es argentina y quiere seguir siéndolo”, agregó. Uno de los referentes de la organización indígena, David Sarapura, dijo que “no hay que olvidarse que ahora nuestros hermanos argentinos son unos indocumentados en Bolivia”.

“Que se haga una consulta popular”

Para René Ontiveros, quien fue nombrado en 1996 como “Visitante Distinguido de la Ciudad de Tarija y la Provincia de Cercado”, en Bolivia, hay que verificar la demarcación para no interrumpir las excelentes relaciones históricas entre ambos países.

“Antes que coloquen el nuevo hito en la parte baja, ya existía un mojón demarcatorio que delimitaba a las poblaciones de Abra de Santa Cruz y Rejará, esta última en Bolivia. Eso siempre se respetó por los pobladores de ambos lugares. Nunca hubo problemas desde hace más de 90 años. Antes que aconsejar tener doble documentación he solicitado públicamente revisar, replantear y verificar la ubicación de los tres hitos colocados en el sector norte de Santa Victoria Oeste: Abra de Rota, Peña Orco y Mecoya”, expresó.

“Todo esto no me convence. La gente nació en la Argentina y ejerce posesión hace casi 100 años. Nos tenemos que poner más firmes y aclarar. De lo contrario que se haga una consulta popular con los habitantes”, pidió Ontiveros.

FUENTE: http://argentinavorticegeopoliticomundial.blogspot.com.ar/2014/02/no-quiero-ser-boliviano-pero-no-me.html
RELACIONADO : 
SALTA: EL CONFLICTO POR LOS LÍMITES CON BOLIVIA

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