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lunes, 8 de abril de 2013

Únete a Greenpeace para defender la soberanía británica sobre las islas Malvinas!!!

Escrito por Mario Codoni | Secretario General AUN

En su reaparición, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner llamó la atención acerca de la falta de denuncia por parte de las organizaciones ambientales, a la explotación pesquera y petrolera que realizan actualmente empresas norteamericanas y británicas en las Islas Malvinas. Frente a esto, una de las más grandes ecologistas internacionales, Greenpeace, le salió al paso celebrando irónicamente que el Gobierno Nacional se empiece a interesar por las cuestiones ambientales.
Un miembro de Greenpeace Argentina nos contesta. Clic aquí


Para aclarar los intereses en pugna que se encuentran detrás de este cruce de palabras es necesario profundizar acerca de la naturaleza de esta ONG ambientalista.


Greenpeace fue fundada en Canadá y actualmente tiene sede central en Amsterdam, Holanda, y principalmente de Europa y Estados Unidos es de donde proviene hoy, la mayor parte de sus ingresos. En su declaración de principios dice: “Somos una organización sin fines de lucro, independiente, que no acepta donaciones de gobiernos, empresas o partidos políticos. Nuestro trabajo es totalmente financiado por más de 3 millones de socios en todo el mundo”. Solo aceptan donaciones de individuos e instituciones. Veamos quienes son.

Una importante asociación de consumidores estadounidense creó un proyecto denominado “Activist Cash” con la idea de aportar información acerca del perfil y fuente de recursos económicos de los grupos anticonsumo. Según “Activist Cash”, Greenpeace ha recibido importantes donativos de las siguientes fundaciones, tal y como revela el siguiente gráfico:





Además, el flujo de dinero entre las franquicias de Greenpeace con sede en EEUU es constante y la legislación norteamericana obliga a presentar anualmente una declaración de impuestos a este tipo de organismos en la que figuran ingresos y gastos.


La información anual del pago de impuestos de dichas filiales se encuentra en los denominados IRS Form 990 (Return of Organization Exempt From Income Tax). En dichos documentos oficiales aparecen detalladas algunas de dichas donaciones a lo largo de los últimos años.


La Turner Foundation

La Turner Foundation lleva ese nombre por el magnate Ted Turner, propietario de 70.000 hectáreas de tierra argentina, y al mismo tiempo el mayor terrateniente en Estados Unidos con 700.000 hectáreas repartidas en 10 estados. Entre otras cosas, este millonario norteamericano se dedica a organizar cacerías de búfalos para ricos, cobrando 10.500 dólares por cazador. No le preocupa mucho la pérdida de cabezas de ganado ya que posee la mayor manada de búfalos del mundo (27.000 cabezas) siendo también el principal productor de ese tipo de carne. Las donaciones realizadas por este señor a la “causa verde” le han sido muy útiles, ya que ninguna organización ambiental lo molesta.


Ted Turner es, también, uno de los grandes magnates de la comunicación en EEUU, dueño de conocidas cadenas de televisión como CNN, TNT y AOL Time Warner, entre otras. Lo que explica la buena relación de Greenpeace con los medios internacionales de comunicación. Vamos a destacar, en honor a la brevedad, una de las frases célebres de este personaje: “Una población total de 250 a 300 millones de personas, o sea una merma del 95% de los actuales niveles de población, sería lo ideal”. Para Ted sobran seres humanos en el mundo y por eso hay hambre, si eliminamos a los que sobran ya no va a existir la pobreza. ¿Genocida?


Rockefeller Brother´s Fundation

La fortuna de los Rockefeller proviene del negocio petrolífero, pero eso no le ha impedido a Greenpeace recibir donaciones de este grupo empresarial a través de su fundación. Algunos de los números son los siguientes:




John D. Rockefeller fundó la empresa petrolera Standard Oil que llegó a monopolizar el mercado a principios del siglo XX y por este motivo fue obligada a dividirse en 34 empresas, donde los Rockefeller todavía tienen presencia en acciones.

La más famosa es, actualmente, Exxon Mobil Corporation, una de las mayores multinacionales petroleras del mundo. Los descendientes de John D. Rockefeller son accionistas de Exxon Mobil. Los Rockefeller también tienen presencia en grandes bancos como JP Morgan Chase & Co (Chase Manhattan Bank) o City Bank que, a su vez, poseen participaciones en grandes petroleras internacionales.


Rockefeller es además fundador de la Trilateral Comission, que nació en 1973 y cuyo ideólogo Zbigniew Brzezinski, la definió como "el conjunto de potencias financieras e intelectuales mayor que el mundo haya conocido nunca". La Trilateral se articula atendiendo a las zonas geográficas (de ahí su nombre) que rigen el planeta: América del Norte (EE.UU. y Canadá), Europa y Japón. Cada una de estas divisiones dispone de un Comité Ejecutivo que elabora las “recetas” económicas para su área de influencia.


La Trilateral fue una pionera en lo que se ha llamado pensamiento único y globalización. En 1975 declaraba en una forma que parecía muy ética y solidaria que:


"La Comisión Trilateral espera que, como feliz resultado de la Conferencia, todos los gobiernos participantes pondrán las necesidades de interdependencia por encima de los mezquinos intereses nacionales o regionales"

Al año siguiente, Brzezinski decía a la prensa: "en nuestros días, el Estado-Nación ha dejado de jugar su papel".


Con mucha mayor crudeza y, por lo tanto con mayor claridad, se ha explicado Rockefeller: "De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional que se ha practicado durante siglos en el pasado por la soberanía de una elite de técnicos y de financieros mundiales". En la actualidad, se ven los resultados de la acción de los países de la Trilateral, que representan el 10% de la población mundial y, sin embargo, acaparan el 80% de los recursos del planeta.


Cabe destacar que James T. Hackett, CEO de Anadarko Petroleum, la petrolera norteamericana con fuertes vínculos con el Pentágono que se unirá a una compañía británica para la lucrativa búsqueda de crudo en las Islas Malvinas, también es miembro de la Trilateral Comission, por lo tanto, amigo de Rockefeller y también amigo de Greenpeace. Ahora se entiende mejor porque esta ONG no dice absolutamente nada de la explotación petrolera y pesquera por parte de compañías norteamericanas y británicas. Greenpeace… amigo de nuestros enemigos. El lector puede ir sacando algunas conclusiones.

Fuentes:

http://www.libertaddigital.com/economia/la-familia-rockefeller-accionistas-de-exxon-financia-a-greenpeace-1276391972/
http://www.mexicodiplomatico.org/art_diplomatico_especial/trilateral_commission.htm
Activist Cash

IRS Form 990 (Return of Organization Exempt From Income Tax)

Orduna, Jorge. “Ecofascismo: Las internacionales ecologistas y las soberanías nacionales”. Grupo Editorial Planeta S.A.I.C / Martinez Roca. 2008. pags 93-95.

Mario Codoni
@mariocodoni
Secretario General
Agrupación Universitaria Nacional
http://rinacional.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=347:unete-a-greenpeace-para-defender-la-soberania-britanica-sobre-las-islas-malvinas&catid=3:editorial

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La desnaturalización del lenguaje político



La desnaturalización del lenguaje político
Escrito por Gastón Navarro | Director Revista Integración Nacional   
 La siguiente nota, escrita por el director de nuestra revista, fue publicada hoy en el diario de la Ciudad de Buenos Aires, Infobae.com, en la sección de opinión del portal.

A raíz de las respuestas de lectores a una nota publicada en Infobae por Ernesto Mattos (“A 37 años del inicio de la noche neoliberal”), surgió la reflexión siguiente.

Dicen que la inteligencia no es fuente de virtud. De ser así, ¿qué queda entonces para la ignorancia? Sin embargo, hay quienes hablan de política empleando un lenguaje completamente desnaturalizado y lisa y llanamente ignorante.
En la nota citada, el autor hace una descripción somera de las políticas de la dictadura cívico-militar, que él resume en endeudamiento, desindustrialización y represión a los trabajadores.


La reacción de algunos lectores ante el artículo demuestra el grado del daño provocado por los agentes de la ruina del lenguaje político, que son los medios de comunicación masivos, junto al sistema educativo encabezado por la universidad semicolonial. Estos lectores calificaron el pensamiento del autor, llamándolo tanto “comunista”, como “nazi-peronista”.

Lo cual nos lleva a recordar la zonceraNipo-nazi-fasci-falanjo-peronista”, que citando a Jauretche, más que un trabalenguas es un trabasesos. Semejante desatino merece un análisis.

Desnaturalización de la izquierda
En política, el genuino significado del término “izquierda” se origina en la Revolución Francesa para identificar al sector político en que conviven las posiciones revolucionarias y reformistas, en tanto a la derecha se ubican tradicionalmente quienes intentan conservar el status quo.

Esta designación devino en esquema, fundamentalmente aplicable a los países avanzados de Europa, donde la clase trabajadora era de “izquierda”, tanto socialdemócrata o comunista, y la burguesía que arrebató el poder a la monarquía y la nobleza pasó a ser la “derecha”.

Sin embargo, en nuestro país, la inmensa mayoría de los trabajadores, que son protagonistas decisivos de la Argentina moderna iniciada con la industrialización durante la Segunda Guerra, nunca fueron ni socialistas, ni comunistas, ni tampoco de “izquierda”, en el sentido que los partidos de esa tendencia le otorgaban al término. Por el contrario, los trabajadores siempre fueron peronistas. Y eso es lo que no encaja en el esquema europeizado.

La razón es que la “izquierda” criolla, desde el Partido Socialista de Juan B. Justo y el Partido Comunista (que era una agencia de la Unión Soviética), siempre se aliaron a la rosca oligárquica para perseguir a los peronistas.

En nuestro país, la izquierda anglófila, soviética o “progresista” a secas siempre se juntó a la derecha para enfrentar lo nacional, ya fuera Yrigoyen, Perón o Cristina. Consecuentemente, los trabajadores y el pueblo argentino siempre les dieron la espalda.

Desnaturalización de lo popular
La otra degradación del lenguaje político es hablar de “populismos“. Así denominan los profesores euro-yanquis de ciencia política y los escribas de la gran prensa a los movimientos o gobiernos populares, en especial latinoamericanos, con el propósito de desacreditarlos.

Y lo peor de todo, es que muchos apoyan a estos movimientos o gobiernos, ya sea el de Chávez, Correa o Cristina, también se autodenominan populistas, empleando así el lenguaje del adversario.

La verdad es que el movimiento popular por antonomasia en la Argentina es el peronismo, debido a su contenido. Fue popular y democrático en tanto el General logró una sociedad más justa -la más justa de la historia de la patria en términos de distribución de la renta nacional entre capital y trabajo-, y profundamente democrática, porque el gobierno peronista hizo la voluntad del pueblo, siguiendo un sólo interés: el del pueblo.

En cambio, lo realmente populista es la movilización de importantes sectores de las clases medias que la rosca oligárquica de medios, partidos, grandes sojeros, empresas transnacionales y agentes de paraísos fiscales, especuladores varios, oligopolios cerealeros, etc., llevó a cabo contra el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

Fue una movilización populista y no popular, porque el interés defendido es el de esta rosca minoritaria de intereses concentrados, foráneos y locales, que se consideran agredidos por la política de defensa del interés nacional impulsada por Cristina.

El hecho de que una base social acompaña a los golpes y movilizaciones oligárquicas tampoco es nuevo en la historia argentina: ocurrió en 1930, 1955 y 1976. El golpe de 1976 fue cívico, además de militar.

Expropiación del lenguaje político y colonización cultural
Hoy, esta degradación de la comprensión de los fenómenos políticos argentinos y latinoamericanos, y su consecuente pauperización del lenguaje y las categorías de análisis político, forma parte de una política de colonización cultural que se dirige a expropiar la actividad política a los pueblos, para garantizar así el predominio de la corporatocracia global y la plutocracia vernácula.

Los agentes directos de esta empresa son las ONG, fundaciones e Iglesias “electrónicas”, entre otros, que están sostenidas por entes como la USAID, o sea la CIA, y funcionan ya sea vaciando de contenido a los partidos políticos, educando a la dirigencia para tener “gestores” de la cosa pública, rodeados de “técnicos” provistos por estas fundaciones, o sustituyendo la actividad política por la participación “light” en organizaciones que prohíben por definición la política.


Artículo del director de  la RIN publicado hoy en Infobae




Por ello es necesario recuperar la actividad política con su lenguaje propio y devolverle el sentido que poseen sus categorías, no pensadas desde las usinas ideológicas de los países dominantes, sino desde nuestra realidad mestiza y criolla.

Recobrar la política es imprescindible e impostergable, pues la política es el estatuto no escrito de los pueblos que luchan por su liberación y quieren alzarse con la conducción de sus destinos para vivir en una sociedad más justa.


http://rinacional.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=3084:la-desnaturalizacion-del-lenguaje-politico&catid=3:editorial

domingo, 7 de abril de 2013

La nueva lógica del dominio sin fusiles

            

La nueva lógica del dominio sin fusiles
El rol de los medios como nuevo ejército represivo del sistema




             
Por sus altísimo potencial formador y orientador de conducta social a escala masiva (conseguido a través de la manipulación informativa) los medios de comunicación se han convertido en la columna vertebral de las estrategias de dominio del sistema capitalista a escala global. En términos concretos (y disfrazados de servidores públicos de la comunicación social), los consorcios mediáticos que realizan el control político y social (en sustitución de los militares) son auxiliares complementarios de la "Justicia" (del sistema)  en la tarea represiva, y el sujeto a reprimir ya no es el "subversivo comunista" sino el "violento social". Se trata de una represión sin fusiles, donde la acción militar es sustituida por la manipulación mediática en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservación del sistema capitalista.
Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
A) El nuevo ejército represivo

Por su  altísimo potencial orientador y generador (a través de la manipulación informativa) de conducta social a escala masiva convirtió a la corporación mediática se convirtió  en un instrumento irreemplazable para el dominio del sistema capitalista tanto en los países centrales como periféricos.

La condición esencial para el funcionamiento del Estado capitalista (tanto en América Latina como en el resto del mundo) se resume en tres factores: Estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social".

La "estabilidad económica" garantiza el funcionamiento ordenado de la explotación (y los negocios) capitalistas, y la "paz" es el sostén de la "gobernabilidad" del sistema a escala global. Cuando (a causa de algún conflicto de orden social, político o económico) se altera alguno de estos tres parámetros, el sistema activa inmediatamente mecanismos de supervivencia para recuperar el control político y social.

Esas tres condiciones son básicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las líneas matrices de la propiedad privada y concentración de riqueza en pocas manos.
Cuando por alguna razón se altera alguno de estos tres factores, el sistema entra en crisis, y debe generar inmediatamente alternativas para preservar su supervivencia.
Por ejemplo en Latinoamérica, durante la Guerra Fría por aéreas de influencia con la URSS, cuando la "subversión comunista" (la guerrilla revolucionaria) amenazaba con la ruptura de la "estabilidad económica", la "paz social" y la "gobernabilidad", las corporaciones trasnacionales y el Departamento de Estado activaban un golpe militar con represión para restablecer el "orden".
Luego de la sustitución del dominio "duro" (militar) por el dominio blando (democrático) tras la caída de la URSS, el fin de la Guerra Fría y la desaparición de la lucha armada revolucionaria, los métodos del control político y social para preservar la "gobernabilidad" del sistema ya no son militares sino psicológicos.
El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública, convirtieron a las operaciones de acción psicológica mediática en un arma estratégica de importancia clave para el control político y social.
La etapa de la "colonización de las sociedades" con el consumo de productos, comenzada en la década del 60, posibilitó la era de la "colonización mental" con el consumo de información perfeccionada con el advenimiento masivo de Internet y de las comunicaciones globalizadas en la década del 90.
Manipular, controlar, y convertir al  individuo-masa en potencia social direccionado con fines de control y dominio político-social es el objetivo estratégico clave de la Guerra Psicológica desarrollada en los medios masivos de comunicación.
La represión ya no se ejercita en forma de acción militar (suprimir y/o neutralizar al enemigo en forma física) sino por vía de la acción psicológica (captación de la voluntad y manipulación de conducta colectiva).
A diferencia de los ejércitos militares, el ejército mediático no hiere ni mata para reprimir, sino que aísla y demoniza socialmente a los grupos que utilizan metodologías de lucha social que perjudican la "estabilidad" (o sea, la rentabilidad) del sistema capitalista.
Los objetivos del control social ya no se sitúan en un plano visible y con presencia de brutalidad militar, sino en un plano invisible y sin presencia de aparatos armados: La represión militar (orientada a preservar la "gobernabilidad" del sistema) fue sustituida por la represión psicológica mediática (que orienta conducta social masiva en la defensa de la "gobernabilidad" del sistema).
El dominio por medio de la represión militar -utilizado por las antiguas dictaduras digitadas por Washington- fue sustituido por las campañas masivas de acción psicológica mediática orientadas a que la sociedad legitime ese dominio en las urnas.
"Miro la televisión y luego existo": El axioma elemental del humano convertido en un microchip  programado por las trasnacionales capitalistas de la información.
Cuando el sistema capitalista trasnacional, por medio del mensaje televisivo consumista, niveló un "modelo único de pensamiento" a escala global, sentó las bases psicosociales para el control político-ideológico por medio de la información periodística manipulada por operaciones psicológicas .
El individuo-masa, o Alienado Programado (AP) fabricado por la TV, se desarrolla en la primera fase de las operaciones psicológicas-mediáticas-publicitarias imperiales orientadas a imponer la sociedad de consumo capitalista en las áreas dependientes del Tercer Mundo, a fines de la década del 50, y  experimenta su máximo nivel de desarrollo con el advenimiento de la era de las comunicaciones informáticas globalizadas a fines de los 90.
El Alienado Programado (AP) es el prototipo de "hombre universal" modelado por las políticas niveladoras consumistas impuestas por las trasnacionales capitalistas a escala planetaria.
El AP de la era informática rompe definitivamente con la matriz cultural del viejo "Estado nacional" y se proyecta como un microchip nivelado del nuevo "Estado trasnacional" de las corporaciones capitalistas que han divido el mundo en "gerencias de enclave".
El AP no está programado para pensar (desarrollo reflexivo) sino para consumir productos capitalistas por medio de consignas (eslóganes) y de imágenes sin ninguna relación entre sí.
Sus emociones y pensamientos (programados por el mensaje televisivo) duran y se terminan con las imágenes en la pantalla: El AP es el hijo de la "patria televisiva" nivelada mundialmente como primer "agente socializador" en reemplazo de la familia, la escuela y las tradiciones culturales de su lugar de nacimiento.
Mediante la manipulación y direccionamiento de conducta por medios psicológicos el individuo-masa se convierte en "soldado cooperante" de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo trasnacional y la potencia imperialista regente.
Es a la vez, víctima y victimario, de las operaciones psicológicas, ya que se convierte en una célula trasmisora tanto de planes de consumismo capitalista como de planes de control  y represión social manipulados sin el uso de las armas.
 
B) La nueva lógica represiva
Quien observe atentamente el mapa político y social tanto de los países centrales como de los periféricos, podrá comprobar que el uso de la represión policial y militar de los (hoy reducidos y escasos) conflictos sociales y sindicales es mínima y solo se la utiliza en casos extremos.
Y eso tiene una explicación: Los gobiernos del mundo (técnica y funcionalmente, gerencias de enclave de los bancos y corporaciones trasnacionales) no se mueven dentro de un esquema militar (el viejo sistema de dominación) sino dentro de un esquema político-democrático (el nuevo sistema de dominación).
Por lo tanto, si caen en la tentación de reprimir policialmente, la corporación mediática les arroja la sociedad en contra calificándolos de "represivos y violentos".
Los gobiernos que cometen el error de reprimir militarmente son inmediatamente rechazados por la sociedad masivamente nivelada en la condena a " toda forma de violencia", más allá de sus contenidos.
De la misma manera que en la década del setenta, los medios de comunicación utilizaban la figura del "subversivo" (como expresión de demonización social justificatoria de la represión militar), hoy utilizan la figura del "violento social" para aislar, deslegitimar y condenar socialmente las luchas sindicales y sociales que atentan contra la "estabilidad económica", la "gobernabilidad" y la "paz social" del sistema.
De esta manera, y a la luz del crecimiento desmesurado a nivel global de los activos empresariales y de las fortunas personales (con su contracara de pobreza y exclusión social masiva)  se verifica aquel axioma que expresa que "la paz es el negocio del dominador".
Y prueba la efectividad de las técnicas mediáticas para controlar las protestas sociales y sindicales con la lógica represiva de la "antiviolencia" predominando sobre las razones de los reclamos.
No importa que el que corte ruta sea un hambriento o un desocupado (en el mundo hay 1000 millones de hambrientos y más de 2000 personas que viven por debajo de las necesidades básicas), la opinión pública está masivamente "adoctrinada" (por los medios de comunicación y sus conductores) para rechazar (sin ningún análisis de las causas) las huelgas y los cortes de ruta que generan "violencia social".
La nueva estrategia represiva tiene su matriz funcional en la nivelación masiva de una conciencia y opinión "antiviolencia" que se superpone a cualquier lógica de legitimidad o de justicia social expresada por los grupos que cortan calles, rutas o hacen huelgas para reclamar por sus derechos o por una mayor distribución de la riqueza.
Así como durante las dictaduras militares se demonizaba al "subversivo" para descalificar su proyecto de cambio del sistema capitalista por otro más justo, a los que ahora hacen huelga y cortan rutas se los demoniza como "violentos" para deslegitimar las luchas sociales por un mejor reparto de la riqueza.
En términos concretos (y disfrazados de servidores públicos de la comunicación social), los consorcios mediáticos que realizan el control político y social (en sustitución de los militares) son auxiliares complementarios de la "Justicia" (del sistema)  en la tarea represiva, y el sujeto a reprimir ya no es el "subversivo comunista" sino el "violento social".
Se trata de una represión sin fusiles, donde la acción militar es sustituida por la manipulación mediática en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservación del sistema capitalista.
En este escenario, las fuerzas policiales y militares tienen como función principal: disuadir antes que reprimir, para preservar a su vez, los acontecimientos que pudieran desbordar y alterar la "paz social" del sistema.
Es así que el gobierno que decide utilizar la fuerza policial o militar, también pierde inmediatamente legitimidad política y apoyo social, tarea de la que se encargan los propios medios de comunicación, cuya misión es preservar el "sistema democrático" (de dominación capitalista) en los parámetros establecidos de la "estabilidad económica, la "gobernabilidad política" y la "paz social".
 
F) El control en la crisis
Hoy, la ecuación que resume la supervivencia del sistema capitalista (estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social") se encuentra claramente amenazada por una "crisis global" resumida en tres escenarios: Crisis financiera recesiva mundial, quiebre de empresas, y despidos laborales cada vez más masivos.
El resultante de ese proceso, por lógica interacción, amenaza con romper la "estabilidad económica", la "gobernabilidad política" y la "paz social" mediante procesos de protestas y conflictos  encadenados que comienzan a  extenderse desde los países centrales a las áreas emergentes y subdesarrolladas del mundo capitalista "globalizado".
El quiebre de la "paz social",  que podría llegar a desarrollarse a escala planetaria (con el consecuente quiebre de la "estabilidad económica" y la "gobernabilidad política")  coloca al sistema capitalista ante la alternativa de reprimir los conflictos y las protestas sociales que comienzan a extenderse desde Europa a todo el planeta.
Pero el sistema se enfrenta a una disyuntiva: El actual esquema de dominación y explotación capitalista mundial, ya no se rige por la doctrina militar setentista  de la "seguridad nacional" sino por la doctrina del "sistema democrático",  y por lo tanto los actores de la represión como los "alteradores del orden" cambiaron de identidad.
Hoy el conjunto de la sociedad (a causa de la crisis recesiva global y sus emergentes sociales), ya no está amenazada por el peligro de la "violencia subversiva"  sino por el peligro de la "violencia social" expresado en las huelgas y protestas masivas que ya se verifican en las metrópolis de Europa, principalmente en los países más pobres del Este. 
Consecuentemente,  los que hoy amenazan con quebrar el orden y  la "paz social" (con huelgas y reclamos sociales)  ya no son los "subversivos" (contra quienes se dirigían los golpes y la represión militar), ni tampoco los "terroristas" de la era Bush (que sirvieron para legitimar las nuevas invasiones militares) sino los "violentos" que cortan rutas, calles, y peden llegar a alterar el proceso de la "gobernabilidad" a escala global.
La amenaza de desocupación masiva es el núcleo esencial, el detonante central de los conflictos sociales y sindicales que comienzan a extenderse por vía de los bancos y empresas transnacionales que hoy ya están despidiendo masa laboral tanto en EEUU, Europa como en los países emergentes y subdesarrollados de Asia, África y América Latina.
Este proceso a su vez, y a medida que avancen los conflictos sociales y sindicales producidos por la crisis, va a impulsar una profunda reestructuración en la estrategia y en los métodos del control político y social "sin represión" que los medios de comunicación venían implementando de la mano de la democracia imperial.
Los ejércitos y los aparatos de seguridad, que fueron relegados a un segundo plano por la estrategia de dominio con el "poder blando", van a adquirir un nuevo rol represivo para contener a las protestas violentas causadas por los despidos, las bajas de salarios y la imposibilidad de acceder al consumo elemental para la supervivencia por parte de las mayorías que van a ser desplazadas del mercado laboral y del consumo.
¿Pero cual va a ser el papel de los medios represores durante la crisis social que se avecina?
En primer lugar, los medios internacionales y locales ya se orientan a presentar la crisis encuadrada en la figura del "peligro de caos económico y social" que amenaza a la sociedad mundial en su conjunto.
Así como en las anteriores etapas de dominio asustaron con el "subversivo comunista" y el "terrorista" como potenciales causales de ruptura de la estabilidad económica, de la gobernabilidad y la paz social, en el presente se orientan a presentar a los conflictos sindicales y sociales (emergentes de la crisis)  como causales de un proceso de "subversión social" que puede llevar al "caos y a la ingobernabilidad" del planeta.
En segundo lugar, l
a experiencia manipuladora-represiva de la corporación mediática va a utilizar la figura del
"subversivo social"
(como detonador del rechazo colectivo) para neutralizar, aislar  y/o desactivar los conflictos y movilizaciones sociales que empiezan a proyectarse como emergente de la crisis financiera recesiva a escala global.
De la misma manera, los ensayos que ya se están haciendo  con el temor a la "subversión social"  sirve para configurar una nueva psicología masiva funcional a la represión policial que los consorcios mediáticos van a instalar cuando estallen los conflictos sociales y sindicales previstos para cuando el escenario de la crisis recesiva mundial impacte como "crisis" social a nivel mundial.
Con la teoría y prédica de los "extremos violentos"  encuadrados en la figura de "subversión social" (y dentro de un esquema de democracia blindada), la corporación mediática prepara el advenimiento y la legitimación  de un proceso de represión policial de los levantamientos sociales y sindicales derivados de los despidos y rebajas salariales.
De nuevo van a utilizar la lógica del "subversivo" (esta vez encarnada en las víctimas sociales de los despidos y de la crisis alimentaria) para dividir las protestas y generar nuevas alternativas de dominio en "paz y democracia" combinado la represión militar con gobiernos constitucionales.

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias



sábado, 6 de abril de 2013

La operación de Monsanto sobre Cristina Kirchner

Por: Marcos Piña / Observatorio Sudamericano de Patentes | Lunes, 18/03/2013 01:19 PM |
Las patentes son mencionadas por los organismos internacionales de propiedad intelectual OMPI, EPO (EUROPA) o USPTO (EEUU) como un indicador relevante de la actividad innovadora en materia de ciencia y tecnología de un determinado país, pues en general, los inventores o creadores –empresas- protegen aquellos aparatos, métodos o productos que pretenden utilizar o comercializar en el territorio en el que solicitan un registro monopólico por 20 años.

Los países de economías más desarrolladas acaparan aproximadamente el 95% de toda la inversión en ciencia y tecnología y un 96% de los registros de patentes sumando los EEUU, Europa. Japon, Canada, China y Corea. Apenas un 0.5% de las patentes son creadas en Latinoamérica y El Caribe.

Las empresas focalizan el registro de patentes en aquellas industrias en las que pretenden instalar monopolios o impedir que una industria local se desarrolle. Esa es la doble función de las patentes proteger monopólicamente o patentar en aquellas industrias en las que otro país es competitivo respecto de los países desarrollados.

El caso más demostrativo junto al de la industria farmacéutica es la denominada agro-industria con sus organismos genéticamente modificados, sus semillas e insumos para el tratamiento de las plantas, siendo Brasil, Argentina y Paraguay tres de los cuatro mayores productores de soja y otras transgénicas del mundo. Las empresas multinacionales desplegaron diversas estrategias de dominación para diseminar y ampliar la frontera y las ganancias por propiedad intelectual engañando y cooptando sectores de gobiernos para llevar a cabo sus negocios y controlar los reclamos y críticas de organizaciones ambientales y la opinión pública en general.

En Argentina, la inteligencia de Monsanto cooptó al entonces director de la Agencia Nacional de Ciencia y Tecnología, hoy ministro del área, Lino Barañao, quien estableció un sistema de préstamos (FONDEN y FONTAR) financiados con créditos del BID para proyectos de innovación originales o no (subsidios o préstamos con devolución) que en todos los casos debían ser susceptibles de ser protegidos por patentes a través de un tribunal de evaluación. La Agencia determina año tras año cuales son los proyectos susceptibles de recibir los subsidios.

El director de la Agencia nacional a través del periodista y matemático Adrián Paenza, convenció al entonces presidente Néstor Kirchner, en medio de la disputa con Monsanto por el cobro de royalties, de impulsar un modelo de desarrollo tecnológico basado en el patentamiento de los resultados de las investigaciones llevadas a cabo por científicos argentinos que luego de emigrar por mejores salarios en dólares o euros, querían ser repatriados a su país con buenos sueldos y mudanza asegurada. Era necesario para ello crear el primer Ministerio de Ciencia y Tecnología, un golpe de efecto poderoso para quienes no diferencian demasiado (como los presidentes) la ciencia y la tecnología de fetiche, a la de negocios empresariales.

Así se planeó la construcción de un Polo Tecnológico para concentrar físicamente a los investigadores repatriados para los proyectos agro-tecnológicos, nano-tecnológicos y de punta, aunque el mayor negocio es el de las compañías transgénicas pues el plan cierra cuando recursos del Estado nacional son invertidos ahora para investigaciones destinadas a “desarrollos innovadores nacionales” que tendrán como destino las ganancias de las empresas semilleras que hacían lobby a Néstor Kirchner por el pago de royalties de propiedad intelectual.

Fallecido Néstor, la presidenta fue finalmente convencida por Barañao y sus colegas de CONICET que el patentamiento de los desarrollos hechos en Argentina por científicos repatriados argentinos, era la mejor forma de lograr una ciencia aplicada a su modelo de “crecimiento con inclusión social”. Los científicos y los desarrollos financiados por su gobierno, (alrededor de unas 20 solicitudes de patentes) a cambio de ganancias fabulosas para las empresas Monsanto, Syngenta, Cargill o Nidera quienes monopolizan mas del 80% de las semillas transgénicas en todo el Mundo.



El ministro de Economía Hernán Lorenzino, ministro timerman, ministra Giorgi, Presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner en una reunión con directivos de la empresa Monsanto. Foto: mecon,gov,ar

El relato engañoso del ministro llevó a la presidenta a decir sentirse orgullosa que una investigadora, financiada mediante un acuerdo de las empresas agro-transgénicas Arcadia Biociense (EEUU) y Bioceres/Grobocopatel (ARG) que presentan los desarrollos de semillas genéticamente modificados como “logros de la ciencia e investigadores nacionales”: es el caso del gen o evento de semilla de soja de la Doctora Raquel Chan en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), resistente a sequías o inundaciones.

Este “invento” fue presentado por la misma presidenta como nacional, siendo un desarrollo financiado por una multinacional de EE UU, Arcadia Biociense, a quienes se les transferirá la titularidad de la patente a cambio de futuros royalties por las ventas generadas con la marca VERDECA en todo el mundo.

El triunfo del lobby transgénico sobre la poco conocedora presidenta Cristina Fernández debe concluir con la legislación que asegure las ganancias de las empresas a futuro y para ello convencieron a Kirchner de enviar al congreso un proyecto de Ley de Semillas conocido como “Ley Monsanto” por ser a la medida de la transnacional sojera que presionó a Néstor Kirchner durante todo su mandato, sin resultados. Ahora, se instruyó al ministro de agricultura argentino a enviar al congreso un ante proyecto de ley de semillas acordado con Monsanto que presenta una redacción "digerible" para ser aprobado por las dos cámaras Parlamentarias.

De aprobarse esta ley, sería la estocada final para los pequeños y medianos agricultores que deberán comprar las semillas o pagar royalties a las transnacionales ahora financiadas con los fondos del Estado argentino a través de las investigaciones patentadas por el CONICET y transferidas a las semilleras de Estados Unidos que comerciarán las semillas en su país, en Argentina y en el mundo.

Lorenzo Basso, el secretario de Agricultura de Argentina, develó que desde la creación del Ministerio de Agricultura en los últimos tres años se aprobaron 14 eventos versus los 13 que se habían autorizado en los primeros diecisiete años desde que se creó el marco regulatorio en la Argentina, de alli la necesidad de acelerar una nueva normativa con reconocimiento de la propiedad intelectual de la empresas transnacionales semilleras.
“En particular, existe una gran potencialidad por explotar en los desarrollos obtenidos por investigadores nacionales, ninguno de los cuales llegó al mercado y la introducción de variedades transgénicas en especies diferentes de la soja, maíz o algodón", dijo Basso.


De acuerdo con el funcionario, la modificación de la ley de semillas "avanzará sobre el reconocimiento de la propiedad intelectual del germoplasma". La lista de eventos en evaluación abarca nuevos cultivos como trigo, papa, arroz, cártamo, etcétera.
"Existen cultivos con nuevas características, tales como resistencia a sequía, mayor rendimiento, resistencia a virus y producción de proteínas con valor agregado. Asimismo, resistencia a herbicidas y plagas diferentes a lo disponible hoy en el mercado, expresó.
Monsanto tiene convenios con Dow, Nidera, Sursem y Syngenta, entre otras, para la llegada de esta tecnología transgénica.



Ministro Norberto Yauhar (izquierda), Presidente de Monsanto Latinoamerica Sur, Bernardo Calvo (centro) y Vice-Presidente de Monsanto Argentina, Pablo Vaquero, (derecha) en la presentación de la nueva soja Intacta RR2.

Este engaño y traición de los investigadores del CONICET junto a la inteligencia de Monsanto, de la mano de Barañao, llevó a que la presidenta Cristina anunciara frente a los gerentes de esta empresa monopólica la defensa de las patentes (pues ahora argentina producía patentes) y el acuerdo de aceptación de la propiedad intelectual de las semillas (actualmente prohibida en la legislación nacional) junto a la instalación de la mayor planta de tratamiento de semillas transgénicas de Latinoamérica en la localidad de Islas Malvinas, provincia de Córdoba.

Lo que a la presidenta le ha sido ocultado es que el sistema de patentes en vigencia beneficia a las empresas transnacionalizadas y pocas ganancias le reportan a las empresas nacionales: de hecho cada vez hay menos patentes argentinas: según los datos suministrados por la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología Iberoamericana e Interamericana (RICYT) en el año 2005 las solicitudes de patentes nacionales de todas las industrias presentadas en el país eran de 1054, mientras las presentadas en 2010 fueron 552. En cambio las patentes extranjeras presentadas ante la oficina de patentes de Argentina fueron 4215 en el 2005, siendo de 4165 en el año 2010.

La asimetría existente muestra el nivel de extranjerización de la ciencia y la tecnología en Argentina y la estrategia del CONICET de transferir unas pocas patentes al exterior lleva a disminuir el número de patentes realmente explotadas por empresas nacionales. Este hecho muestra que el sistema de patentes vigente favorece a las economías y empresas transnacionales y de continuar esta situación el propio sistema apoyado y financiado por las principales potencias económicas continuará atentando contra la soberanía tecnológica de Argentina y demás países en desarrollo, pues la titularidad queda en manos de la empresa estadounidense.

Esta compleja trama fue muy bien urdida por los agentes científicos formados en Estados Unidos y plantados en el CONICET que consiguieron financiamiento nacional de la presidenta, un ministerio de ciencia y tecnología y ganancias propias dejando de lado el interés de los consumidores que ven como se inflan los precios de los alimentos por investigación y desarrollo junto a costos de marcas y publicidad pagados por los salarios de los trabajadores argentinos que aportan con sus impuestos al fisco.

La inteligencia tecnológica realizada sobre el gobierno y la presidente Kirchner han sido una de las mayores operaciones realizadas sobre un gobierno “progresista” de la región, aunque no ha sido el único: ya ingresaron en Brasil y Uruguay , y quieren ingresar en Ecuador, Bolivia y Venezuela. En Paraguay dieron un Golpe de Estado y están junto a la USAID en el propio gobierno.

Cristina Fernández de Kirchner y Monsanto from Partido Pirata Argentino on Vimeo.
http://www.aporrea.org/tecno/a161641.html

 

jueves, 4 de abril de 2013

CAPITALISMO Y ESTADO





CAPITALISMO Y ESTADO - Denes Martos - Pensamiento Nacional





El capitalismo es la asombrosa convicción
de que el más perverso de los seres humanos
hará las cosas más perversas
y que ello redundará en en el mayor beneficio para todos.
John Maynard Keynes
El poder no corrompe a los hombres.
Sin embargo, los idiotas,
cuando acceden a una posición de poder,
corrompen al poder.

George Bernard Shaw


En algún momento todos tendremos que convencernos de una vez por todas de que el votar por un candidato político o por otro es algo completamente irrelevante. En la enorme mayoría de los casos y salvo excepciones realmente excepcionales – valga la redundancia – no importa cual candidato o cual partido llega al gobierno, el resultado será siempre el mismo. Nada va a ser diferente. Y, dada la orientación general que preside el sistema real de toma de decisiones, desgraciadamente no queda más remedio que prever un paulatino empeoramiento de la situación actual ya que todas las alternativas políticas con verdaderas posibilidades de acceder al poder se basan sobre el mismo dogma. Oficialismo u oposición son solamente los decorados que permiten dejar que el poder real siga operando detrás de las bambalinas y, para colmo, los mecanismos mentales de tanto el oficialismo como la oposición tolerada responden a los mismos criterios básicos: el mismo materialismo fundamental, el mismo dogmatismo económico y la misma supina ignorancia técnica y cultural.

Y no crean que me estoy refiriendo (solamente) a la Argentina. En la enorme mayor parte del planeta las cosas no funcionan de manera distinta, por más que varíen los "relatos" y los discursos que los políticos claman para consumo del rebaño de votantes. El hecho es que todo el sistema económico y social impuesto por lo que se ha dado en llamar "la globalización" está estructural y orgánicamente enfermo y muchos indicios apuntan a la posibilidad cierta de que esta enfermedad ya es terminal. Después del súbito derrumbe del socialismo marxista, el capitalismo liberal agoniza lentamente y ahora, a más de dos décadas de la demolición del Muro de Berlín, no parece contar con muchas posibilidades de comenzar a transitar por caminos distintos de aquellos que lo han conducido al actual callejón sin salida.

Sin embargo todavía hay muchísima gente que no lo entiende así. Y no lo entiende porque o bien pasa por alto, o bien directamente desconoce, el proceso que nos condujo hasta aquí. Sobre todo no se ha analizado lo suficiente el devenir de las ideologías dominantes que se fueron dando dentro del cuerpo dogmático del capitalismo liberal.
El liberalcapitalismo "clásico".

La época que podemos llamar "clásica" del liberalismo, con su cuerpo de ideas tendientes a imponer el "libre comercio" y la "libre empresa", se extendió por los siglos XVIII y XIX y se orientó por las ideas de Adam Smith (1723 - 1790) y David Ricardo (1772 - 1823), entre otros. Simplificando y resumiendo sus argumentos, lo esencial de esta concepción consistió en lograr la absoluta prescindencia del Estado en el ámbito económico bajo la hipótesis de que "el mercado" poseería la capacidad de autoregularse y de establecer por sí mismo el equilibrio y la armonía económica y social. El Estado tendría, pues, prohibido intervenir en los procesos económicos porque éstos, respondiendo a sus propias leyes "naturales", ya se encargarían de superar cualquier distorsión o desvío que eventualmente pudiese surgir.

Lo que resultó de esto fue simplemente que las grandes empresas y los principales bancos pudieron hacer valer en forma despiadada sus ventajas competitivas en perjuicio de los más pequeños y menos poderosos. Algo que cualquiera con dos dedos de frente habría podido prever, porque lanzar a la arena del mercado a los grandes y poderosos contra a los pequeños y vulnerables vendría a ser lo mismo que encerrar a un tigre de Bengala junto con un gato siamés y después afirmar que la naturaleza ya se encargará de restablecer el equilibrio ecológico en la jaula. Es lo que Jules Guesde (1845 - 1922) calificó en su momento como "el zorro libre en el gallinero libre". Al final, esta supuesta filosofía socioeconómica desembocó en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y después en el gran colapso económico de 1929/1933.


La tesis keynesiana

Ante la Gran Depresión de 1929 el liberalismo tuvo que revisar sus papeles y lo hizo principalmente de la mano de John Maynard Keynes (1883–1946). Se creó así un capitalismo regulado por el Estado que halló su expresión en el New Deal norteamericano y en varios otros experimentos llevados a cabo en diferentes países. Lo esencial de la filosofía económica keynesiana consistió en aceptar que los mercados debe ser regulados, al menos hasta cierto punto. Esto llevó a concebir la idea de que el Estado, a través de empresas estatales, podía llegar a desempeñar un papel activo en la economía. Complementariamente, se diseñaron esquemas impositivos progresivos que presionaron sobre las grandes empresas, se amplió el alcance y el espectro de las prestaciones sociales y se tendió a lograr el pleno empleo en el mayor grado posible.

Hay que reconocer que este nuevo modelo, aun con sus altibajos y sus aspectos criticables, funcionó razonablemente bien. El mayor problema para sus diseñadores fue que – haciendo adaptaciones y ajustes que en muchos casos ya lo alejaban sensiblemente del capitalismo liberal – terminó siendo adoptado por corrientes políticas muy escasamente manejables y controlables por parte de los dueños del dinero. De hecho, el de Keynes, a grandes rasgos y desde el punto de vista conceptual, fue el modelo de partida – aunque no el de llegada – para regímenes como el de Hitler en Alemania y el de Mussolini en Italia. Basta pensar en que la Alemania de 1933, completamente endeudada y destruida con un 40% de desocupados, ya en 1936 durante las olimpíadas de Berlín hizo que medio mundo ensayara explicaciones diversas para tratar de interpretar su notable recuperación.

Después de la Segunda Guerra Mundial y en los países capitalistas de Occidente, la ideología keynesiana siguió teniendo su peso. En buena medida gracias a sus criterios se logró el "Estado de Bienestar" y la "Sociedad de Consumo", implementados después de 1945. El período 1945-1975 es el del "Milagro Escandinavo" y el del "Milagro Alemán"; pero también los EE.UU., Canadá y los demás países de Europa Occidental lograron avances económicos importantes. A pesar del marco de un hedonismo materialista casi irrestricto, una inocultable esterilidad cultural y una marcada tergiversación de la política además de la explotación de la periferia de los "subdesarrollados", durante este período es innegable que, al menos en los países de lo que hoy se ha dado en llamar el "Primer Mundo", se expandió la clase media, disminuyeron las diferencias sociales, el poder de la casta de los económicamente muy poderosos también disminuyó en alguna medida y, por lo menos en ese "primer mundo", la miseria extrema quedó reducida a márgenes notablemente reducidos.

Ése es el "Occidente Capitalista" que millones de europeos y norteamericanos hoy añoran con nostalgia; por supuesto que recordando sus beneficios y olvidando piadosamente sus falencias. Pero, con todo, hay que reconocer que la plutocracia de aquella época percibió que resultaba conveniente ponerle algún límite al hambre de ganancias tan esencial al capitalismo, aunque más no fuese para garantizar el normal funcionamiento de la sociedad, lograr una tranquilidad social superando las tensiones sociales y evitando los grandes desbordes.

Obviamente el marco de la guerra fría, las inestabilidades políticas con sus efervescencias revolucionarias y los riesgos inherentes a la coyuntura influyeron mucho en esto, pero por lo menos existió cierto marco teórico que lo justificaba en alguna medida.
El "neoliberalismo"

Sin embargo, el mundo estaba destinado a cambiar. Ya en 1960, siendo asesor de la campaña presidencial de John F. Kennedy, Zbigniew Brzezinski previó el estancamiento definitivo de la URSS, su posible ruptura a lo largo de líneas etnoculturales, y una posible y progresiva "convergencia" entre capitalismo y comunismo. A partir de allí y durante la década siguiente, los principales analistas de los grandes "think tanks" que elaboran las estrategias alternativas para la plutocracia comenzaron a trabajar sobre modelos de "integración" que permitiesen expandir el sistema capitalista a una escala global extendiendo su dominio hacia las áreas que resultarían del previsible colapso soviético.

Así las cosas, a mediados de los 1970 Friedrich Hayek (1899-1992), Milton Friedman (1912-2006) y la llamada Escuela de Chicago lograron destilar las bases del sistema económico más perverso que ha conocido la humanidad hasta el día de hoy: el neoliberalismo.

Lo primero que cabría apuntar sobre esto es que no se termina de comprender demasiado por qué a esta corriente se le adjudicó el prefijo de "neo". Porque, en realidad y en esencia, no significó sino un retorno al viejo liberalismo original del Siglo XIX con sus teorías sobre la libertad de los mercados y el comercio libre sin fronteras políticas, solo que esta vez potenciado por enormes flujos de dinero y una preeminencia cada vez mayor del capital financiero. Analizado en profundidad, el "neo"-liberalismo del último tercio del Siglo XX y principios del XXI no es sino el viejo liberalismo del Siglo XIX llevado hasta sus últimas consecuencias y expandido hasta sus máximas posibilidades en una extensión global con aprovechamiento de las posibilidades financieras y sobre todo tecnológicas de las últimas décadas.

Según esta concepción, la política es la adversaria – cuando no la enemiga declarada – de la economía. Los Estados-Nación soberanos son un obstáculo al desarrollo económico según el apotegma de que "el Estado es mal administrador". Las fronteras políticas no tienen sentido porque solamente impiden la libre circulación de los bienes y servicios, siendo que, de cualquier manera, la tecnología informática salta por sobre ellas sin mayores dificultades. En general, toda la política debe estar al servicio de la economía porque ella, y solo ella, constituye el núcleo central de la vida social alrededor del cual gira todo lo demás. "Es la economía, estúpido", según la famosa y bastante ofensiva frase acuñada por el equipo de campaña de Bill Clinton en su campaña presidencial de 1992.

En nombre de esta hegemonía de lo económico, todo se subordina a la "rentabilidad" y a la "competitividad", es decir: todo queda supeditado a las expectativas de lucro del inversor financiero. Con ello se destruye de hecho cualquier consideración por el interés nacional, a pesar de que la expresión siga figurando en los discursos demagógicos. Más todavía, se le niega validez al concepto mismo de "Nación" desmantelándose en la mayor medida posible todas las estructuras sociopolíticas tradicionales: las redes de contención social, el sistema educativo, la salud pública, las obras públicas y los servicios públicos. Todo queda sujeto a las "privatizaciones"; eufemismo por no decir que todo se convierte en un negocio que debe ser rentable por definición, con bienes y prestaciones solamente disponibles para quienes pueden pagarlos.

La debilidad del esquema "neo"-liberal residió precisamente en el elemento que pretendía favorecer: el sector financiero. Para lograr la usurpación, la ocupación y el desmantelamiento de los Estados fue necesario movilizar y hasta crear de la nada enormes masas de dinero; un dinero que – como era de prever – resultó puramente especulativo y creador de "burbujas" que no tardaron en explotar. El resultado está a la vista: desocupación, crisis sociales, crisis económicas y financieras en todas las regiones que adoptaron el sistema, amortiguadas solamente por la anestesia idiotizadora de las grandes masas por medio de escapismos hedonistas y una prédica mediática constante cuyo mayor argumento, aparte de la distorsión sistemática de la realidad, fue la mentira de que no existen alternativas válidas a la hegemonía plutocrática.

Llegamos así al año 2008 y a la mayor crisis del capitalismo en toda su Historia cuyo punto más bajo con alta probabilidad todavía está por venir. De todos modos y sea como fuere una cosa es segura: mientras no abandonemos este sistema destructivo y usurario todos los que estamos de alguna manera sujetos al mismo estamos sentados sobre una bomba de tiempo activada que puede explotar en cualquier momento. Y en esto es completamente intrascendente quien ocupa transitoriamente los cargos meramente formales del ámbito político demoliberal, tanto en nuestro país como en los EE.UU., en Europa o en cualquier parte del mundo globalizado. Los políticos actuales, en su enorme mayoría, o bien son simples teorizantes de utopías inviables, o bien meros gerentes generales dependientes del poder plutocrático real. O bien simples megalómanos que, en muchos casos, son corruptos por añadidura.

El camino de salida

Salir del pozo no será fácil ni rápido.

El "neo"-liberalismo – o bien y digámoslo sin tantas vueltas: el liberalismo a secas – ha tenido demasiado éxito en destruir la esfera humana y los sanos criterios productivos. Ha recurrido durante demasiado tiempo a ajustes salvajes, a presiones tributarias extorsivas y a estupidizar sistemáticamente a enormes masas de seres humanos. Millones y más millones de personas se hallan hoy íntimamente convencidas de que "el Estado es mal administrador" siendo que, lamentablemente, esta convicción se apoya y se refuerza por experiencias históricas concretas que parecerían demostrarlo. Pocos han percibido que el Estado "mal administrador" ha sido siempre el Estado mal organizado y no hay ninguna razón objetiva para afirmar que el Estado será siempre y necesariamente un mal administrador de aquello que realmente le compete – que es el bien común – con la obvia condición de no invadir esferas de actividad que, o bien no le competen en absoluto, o bien hacen innecesaria su intervención cuando las actividades socioeconómicas existentes cubren perfectamente las necesidades de la sociedad.

Simplemente no es cierto que el Estado no debe intervenirnunca en la actividad socioeconómica. Lo único cierto es que no debe pretender usurparla haciéndose cargo de la misma en su totalidad, como ha ocurrido con las diferentes variantes del capitalismo de Estado en que terminó desembocando la utopía marxista y tampoco debe intervenir siempre y constantemente en ella, como ha ocurrido en varios países de la periferia capitalista en donde políticos ineptos de diferentes orientaciones e ideologías han insistido en querer dirigir lo que no deben dirigir o bien – lo que es peor – ni siquiera saben dirigir.

Ni el Estado debe adueñarse de la economía, ni la economía debe teledirigir al Estado. La discusión de "estatismo o privatismo", planteada en términos excluyentes, es completamente estéril. Ninguna de las dos alternativas es una panacea. Ninguna de las dos, tomada en sí misma, constituye una solución infalible a prueba de distorsiones graves. Tanto el estatismo como el privatismo tienen sus propios problemas e inconvenientes. Básicamente, el talón de Aquiles del privatismo es la voracidad de lucro; el del estatismo es la corrupción con su secuela de ineficacias e ineficiencias. Aunque, de hecho y si vamos al fondo de la cuestión, el problema en última instancia es la condición humana misma porque tanto la voracidad de lucro como la corrupción nacen de la misma lacra: la codicia. Pero, más allá de la cuestión moral de base, la cuestión política práctica es la de establecer cuál de las dos debilidades inmanentes es la más viable de ser controlada; y en esto no caben demasiadas dudas: mantener bajo control y verificación el lucro es – al menos comparativamente – más practicable que tratar de cambiar un vicio de la condición humana que nos viene de la noche de los tiempos y que en más de 10.000 años de Historia nadie ha conseguido erradicar del todo.

Naturalmente, el punto de partida para una solución política de la cuestión debe partir de la concepción del Estado mismo. En este sentido, es notorio que seguimos manejándonos con conceptualizaciones del Estado que son obsoletas; como que tienen cerca de 200 años de atraso. Tanto la visión liberal como la marxista del Estado, constituyen herencias que venimos arrastrando desde el Siglo XIX. Ya sería hora de "aggiornar" esos conceptos y entender de una vez por todas que el Estado, como institución, tiene tres funciones básicas: la de sintetizarlos conflictos, la de planificar el futuro y la de conduciresa planificación dentro del marco de una armonía social lograda a través de la síntesis de fuerzas y tendencias divergentes y a veces hasta contrapuestas.

Ninguna sociedad puede funcionar desgarrada por conflictos internos; ninguna sociedad puede funcionar sin una visión y misión de futuro; y ningún grupo humano grande o pequeño ha funcionado jamás sin liderazgos y sin conducción. Si no entendemos y aceptamos eso, jamás tendremos un Estado eficaz; y sin un Estado eficaz, jamás tendremos una sociedad bien organizada.

Y sin una sociedad bien organizada jamás tendremos ni justicia social, ni paz social, ni desarrollo sustentable, ni seguridad, ni estabilidad, ni ninguna de todas esas cosas que hoy constituyen el reclamo unánime – y cada vez más ruidoso – de millones y más millones de "indignados" y desconformes.

El repiqueteo de cacerolas no cambiará la actual situación. Las protestas sin propuestas, o con propuestas inviables, tampoco lo harán.

Pero un Estado bien constituido, concentrado en sus reales funciones esenciales, dirigido por personas capaces y verdaderamente comprometidas, puede lograrlo.

En realidad, es el único que lo puede lograr.

Denes Martos Publicado por Bastion Arg
http://bastionr.blogspot.com.ar/2013/01/capitalismo-y-estado-denes-martos.html 

martes, 2 de abril de 2013

Polémica por drones ilegales que Brasil utiliza para vigilar su frontera con Paraguay y Argentina

Posted on abril 1, 2013 by Ariel Millahüel
Pablo Gutiérrez
Fayerwayer

La zona geográfica conocida como La Triple Frontera, es un punto de convergencia entre Brasil, Paraguay y Argentina que a lo largo del tiempo se ha convertido en una zona apta para la radicación de ferias, productos de dudoso origen y también como vía de contrabando y tráfico de todo tipo de productos ilegales, favorecidos por la falta de controles y coordinación de los organismos fronterizos de cada país.

Por este motivo, las Fuerzas Armadas de Brasil (FAB) informaron que incorporaron a su flota dos aviones no tripulados, para vigilar la frontera compartida y combatir el narcotráfico y las actividades ilegales.

Según el periódico paraguayo La Nación, que realizó una investigación por acusaciones a Brasil de espionaje en su territorio, los dos drones que forman parte del Escuadrón Horus costaron US$24 millones.

La polémica se desató porque, según menciona el medio paraguayo, los drones cumplen tareas relacionadas con las advertencias de Estados Unidos y Europa sobre las operaciones terroristas por parte de ciudadanos islámicos radicados en la Triple Frontera.

En varias ocasiones, tanto autoridades de Paraguay, como de Argentina y Uruguay (la base de los drones está ubicada en Santa María, muy cerca de la frontera uruguaya), realizaron denuncias sobre avistajes de aviones no tripulados ingresando a sus territorios sin autorización.

Incluso, la agencia de noticias UPI reveló que más de 200 drones de diversos tamaños operan en Brasil sin ningún tipo de regulación para su uso civil, comercial o militar.
http://sleepwalkings.wordpress.com/2013/04/01/polemica-por-drones-ilegales-que-brasil-utiliza-para-vigilar-su-frontera-con-paraguay-y-argentina/
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