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lunes, 4 de julio de 2011

LA ESTRATEGIA MILITAR DE EE.UU EN SUDAMERICA

El USSOUTHCOM ha dirigido ejercicios militares "conjuntos" con los países del Cono Sur, llamados CABANAS, que se realizaron en el 2000 en Argentina, en contra de la Constitución del país "anfitrión", sin conocimiento de la opinión pública en general y sin aprobación legislativa. Una vez más, estos ejercicios fueron organizados para combatir a enemigos internos, no a invasores extranjeros. Han sido diseñados para integrar a los ejércitos Latinoamericanos bajo el comando de EE.UU en la represión de la insurgencia interna, en caso de que colapsen algunos de los regímenes neoliberales envueltos en la crisis económica. La contraparte marítima de los ejercicios CABANAS son los ejercicios UNITAS: el mayor ejercicio naval multinacional dirigido por EE.UU en el hemisferio occidental. El USSOUTHCOM ha diseñado estos ejercicios para organizar la estructura de mando, profundizar su influencia en el personal de los ejércitos latinoamericanos y formar a los oficiales en los procedimientos y tácticas del ejército norteamericano para implementar de forma más eficiente las prioridades políticas del USSOUTHCOM.




CONSTRUCCION DEL IMPERIO EN AMERICA LATINA: LA ESTRATEGIA MILITAR DE EE.UU

James Petras
Especial para Rebelión
Traducción para Rebelión: A. Santos

Introducción
La construcción de un imperio, en particular un imperio capitalista a principios del siglo XXI, requiere de una elaborada arquitectura militar para poder expandir, proteger y consolidar los grandes intereses económicos, esenciales para los imperios modernos.

Mientras que los "teóricos globalistas" escriben sobre las "clases dominantes mundiales" y el "fin del estado-nación", el aparato militar del estado imperial, y en concreto el de EE.UU, ha crecido enormemente durante la última década y tiene una importancia fundamental en promover y proteger a las corporaciones, bancos y empresas de importación-exportación basadas en EE.UU.
El objetivo de este trabajo es describir y analizar el alcance, la profundidad y la estrategia del aparato militar de EE.UU en América Latina - destacar sus múltiples enlaces y controles sobre los militares y cómo estos controles se dirigen a aumentar el poder del estado imperial norteamericano. Las vastas operaciones de los militares de EE.UU y el éxito alcanzado en forjar instituciones militares dependientes mediante una compleja red de programas y actividades conjuntas refutan la retórica sin sentido sobre el gobierno de las "corporaciones globales". Para demostrar la importancia de lo militar, este informe se centrará en el Imperio Norteamericano en América Latina.

La primera parte de este trabajo tratará sobre los intereses económicos estratégicos de EE.UU y la justificación ideológica de la expansión militar norteamericana en América Latina. En la segunda parte, el informe se centrará en la arquitectura del imperio militar, especialmente en el establecimiento de relaciones de dependencia o mercenarias. La tercera parte tratará sobre los objetivos operativos y la propaganda diseñada para legitimar la militarización de la política latinoamericana bajo la tutela de EE.UU. En la conclusión se discutirá el fenómeno dual de la expansión del control militar de EE.UU y el fortalecimiento del papel de los militares en las decisiones sobre las prioridades de la política latinoamericana; el impacto sobre la sustancia y las estructuras del sistema político y el papel del imperio norteamericano en delinear la política interamericana.
Las instituciones militares estratégicas, así como las políticas dirigidas a América Latina, han sido detalladas sucintamente por el General Peter Pace, Infantería de Marina de Estados Unidos, Comandante en Jefe del Comando Sur de EE.UU (USSOUTHCOM). El área de responsabilidad del USSOUTHCOM abarca toda América Central y América del Sur, el Caribe y las aguas que la rodean, totalizando más de 15.6 millones de millas cuadradas y más de 404 millones de personas. Este informe se basa en el testimonio del General Pace ante el Comité de Servicios de las Fuerzas Armadas del Senado de EE.UU del 27 de marzo de 2001.

Bases Económicas del Imperio Militar

Los arquitectos de la estrategia militar norteamericana en América Latina son perfectamente conscientes de la importancia central que tienen los intereses empresariales de EE.UU a la hora de formular políticas. La elaboración de la estrategia militar y los programas diseñados para incrementar el poder militar de EE.UU dentro de los ejércitos latinoamericanos está legitimado por los intereses económicos norteamericanos: beneficios, mercados y acceso a materias primas estratégicas, en particular a fuentes energéticas. El General Pace, en su introducción al Senado, enuncia claramente las bases económicas en su discurso sobre la estrategia militar norteamericana: "Más del 39 por ciento de nuestro comercio se realiza dentro del Hemisferio Occidental. Además, 49 centavos de cada dólar gastado en América Latina se utiliza en bienes y servicios importados de EE.UU. América Latina y el Caribe suministran más petróleo a EE.UU que todos los países de Oriente Medio" (El General Pace es bastante ingenioso en el tratamiento de los datos. El "Hemisferio Occidental" al que se refiere aquí incluye a Canadá, que obviamente no es parte de América Latina y es el principal socio comercial de los Estados Unidos del hemisferio. En segundo lugar, cuando dice que 49 centavos de cada dólar se gastan en la importación de bienes y servicios es dudoso, ya que la mayoría de Sudamérica, Argentina, Brasil y Chile tienen importantes relaciones comerciales con Europa y Asia. Puede ser que sus cifras se hayan inflado al incluir el "servicio de la deuda" como "servicios norteamericanos"). Debido al aumento de los movimientos antiimperialistas y anticoloniales en todo el mundo, los poderes imperiales contemporáneos, aún cuando se involucran en las formas más flagrantes y evidentes de dominación, envuelven sus políticas e instituciones imperiales en una retórica democrática.
"Las amenazas" al poder imperial se expresan en términos moralistas. El expansionismo militar imperial se justifica en términos de la lucha conjunta contra la actividad criminal internacional, que afecta adversamente tanto al centro imperial como a los países latinoamericanos involucrados. En la práctica, la amenaza real son las fuerzas militares nacionalistas y los sistemas políticos democráticos participativos que desafían la dominación de EE.UU. Los problemas de principio, como son definidos por los estrategas militares norteamericanos, tienen que ver con el control de las consecuencias sociales derivadas de las políticas neoliberales y la explotación económica de América Latina. La expansión militar de EE.UU y el fortalecimiento de los ejércitos latinoamericanos son la principal amenaza para el surgimiento de la democracia y la estabilidad regional. Los militares, sin embargo, ven las consecuencias - oposición popular - producidas por el dominio y la explotación norteamericana como "la amenaza" para América Latina.
Por consiguiente, el General Pace argumenta que "La mayor amenaza para la democracia (sic), la estabilidad y la prosperidad regional (?) de América Latina son la inmigración ilegal, el tráfico de armas, el crimen, la corrupción y el tráfico de drogas ilegales" (los comentarios en paréntesis son míos). La inmigración ilegal está directamente relacionada con la militarización norteamericana de Colombia, y el empobrecimiento de Perú, América Central y México se deben a la aplicación de políticas neoliberales. Lo que el Comandante de USSOUTHCOM describe como "amenazas" son en realidad las prácticas de los aliados militares del USSOUTHCOM. Los Contras respaldados por EE.UU en América Central; Montesinos, un recurso de la CIA en Perú; Noriega, el ex hombre fuerte de Panamá (viejo empleado de la CIA) y muchos otros militares han estado activamente involucrados en el tráfico de armas con el conocimiento y apoyo del USSOUTHCOM. El incremento de la emigración ilegal, un antiguo problema en México, está directamente relacionado con las enormes transferencias de beneficios, intereses y pagos de royalties desde México a los bancos y corporaciones norteamericanas. El creciente problema de la emigración ilegal desde Colombia a los países vecinos es el resultado de la estrategia, la ayuda militar y el asesoramiento del USSOUTHCOM. El equipamiento y entrenamiento de los escuadrones de la muerte colombianos (las llamadas "unidades paramilitares") es parte de una estrategia general para militarizar Colombia y absolver a los militares colombianos de las masacres generalizadas de dirigentes civiles de los movimientos sociales. La verdadera preocupación del USSOUTHCOM es que los países vecinos de Colombia (Ecuador, Venezuela, Panamá, Brasil), que están sufriendo los mismos efectos adversos de las políticas neoliberales, se movilicen políticamente contra la dominación militar y los intereses económicos de EE.UU. Como indica el General Pace, "Muchos de los países que comparten fronteras permeables con Colombia continuarán siendo vulnerables a la inmigración ilegal y a las incursiones de insurgentes armados". La militarización de Colombia por parte de EE.UU y sus efectos de desbordamiento hacia los países vecinos significa que el USSOUTHCOM se está movilizando para militarizar toda la región, incrementando los envíos de armamento y el control de las fuerzas armadas de toda esa zona. La militarización regional se denomina ahora como "Iniciativa Andina".

Tráfico de armas.
El mayor traficante de armas de la región es el USSOUTHCOM y no los carteles de la droga. Los segundos mayores traficantes son los aliados militares de Washington, con el equipamiento en particular de los grupos paramilitares. Los terceros mayores traficantes son los carteles de la droga que trabajan con el ejército y la policía. Las guerrillas en Colombia carecen del armamento pesado que tienen las fuerzas armadas, no tienen ni siquiera sistemas portátiles de armas para defensa aérea. El tráfico de armas que realizan los insurgentes es una actividad mínima en comparación con la que realizan el USSOUTHCOM y sus aliados militares. Además, los fines y la utilización de la compra de armas son radicalmente distintas: EE.UU y el Ejército trafican con armas para proteger el orden socioeconómico existente y aterrorizar a la población, mientras que los insurgentes, sus armas livianas y sus misiles "caseros" están diseñados para derribar ese orden y defender al campesinado.

El delito y la corrupción son otros de los "peligros", según el General Pace, para la democracia y la prosperidad. La corrupción de la política y los políticos es predominante entre los que tienen el poder gubernamental y los altos cargos del ejército con los que el USSOUTHCOM colabora activamente, a los que asesora y dirige. Cada gran escándalo de corrupción que ha tenido lugar en América Latina durante la década pasada involucró a políticos y oficiales que llevaban adelante los lineamientos norteamericanos de política económica neoliberal y la "defensa del hemisferio" (léase hegemonía de EE.UU). Mientras los guerrilleros secuestran millonarios para financiar sus actividades, los mayores bancos norteamericanos, incluidos el Citibank, el Bank of América y los principales bancos de Miami y otras ciudades blanquean entre $250 y $500 mil millones al año, según las audiencias del senado norteamericano. En cuanto al tráfico de drogas, la mayoría de los beneficios se blanquean en los bancos norteamericanos. El campesino recibe una fracción del precio final. La erradicación de la coca, que conlleva la penetración profunda de EE.UU en todos los niveles de la policía, fuerzas armadas y el sistema político latinoamericano es un pretexto para el control a largo plazo y a gran escala por el USSOUTHCOM de todo el aparato del estado latinoamericano.

La Arquitectura de la Esfera Militar
El USSOUTHCOM se encuentra ubicado en Miami (con una sub-sede en Puerto Rico). Es responsable de la planificación, coordinación y conducción de la actividad militar de EE.UU en toda América Latina y el Caribe. El USSOUTHCOM ha instalado bases militares con aeropuertos en Aruba-Curacao, en las Antillas Holandesas; en Manta, Ecuador y en Comalapsa, El Salvador. Estas bases le permiten a EE.UU introducirse tanto en el espacio aéreo de la mayor parte de los países de América Latina, como por mar y tierra. Además, EE.UU tiene una base operacional militar en Soto Cono, Honduras, que proporciona apoyo a helicópteros en las misiones intervencionistas norteamericanas en América Latina y el Caribe. La facilidad con que los militares norteamericanos pudieron construir esta red de bases al servicio del imperio se debió principalmente al apoyo y entrenamiento a largo plazo de oficiales militares dependientes realizado por el USSOUTHCOM en América Latina. Así lo manifiesta el General Pace, "Las excelentes relaciones entre EE.UU y El Salvador, fortalecidas durante años de sólido contacto entre militares de ambos ejércitos, ayudó a alcanzar negociaciones favorables sobre el acuerdo FOL " (Emplazamientos Operativos de Avanzada, en inglés Forward Operating Locations, base aérea). Los años de sólida colaboración entre los ejércitos incluyen la década de 1980 en la que 75.000 salvadoreños fueron asesinados por los militares. La victoria militar sobre las guerrillas fue seguida por la consolidación del poder de EE.UU sobre sus lacayos salvadoreños y la utilización de las instalaciones salvadoreñas como base de avanzada para la expansión militar norteamericana en toda la región. En El Salvador la década de colaboración con los militares y los escuadrones de la muerte valió la pena: El Salvador es ahora un lugar clave para la expansión del control del USSOUTHCOM en la zona. Actualmente el USSOUTHCOM se ha embarcado en un proyecto similar con el ejercito colombiano y sus subordinados, los escuadrones de la muerte, las llamadas fuerzas "paramilitares".
De la misma forma, la intervención política norteamericana en Ecuador para derribar a la junta popular en enero de 2000 y la consolidación de régimen de Noboa, ha facilitado grandemente que el USSOUTHCOM pueda asegurar la base militar de Manta.
La intervención militar norteamericana, al apuntalar o imponer a sus clientes en un país, proporciona un trampolín para un control regional más general: se dispara una especie de efecto imperial multiplicador. La construcción de fuerzas militares dependientes requiere una multiplicidad de actividades. Así lo describe el General Pace, "Nuestro enfoque se centra en operaciones combinadas, ejercicios, entrenamiento y educación, ayuda en temas de seguridad y programas de asistencia humanitaria".

Tanto en la forma como en la organización y los contenidos, los oficiales latinoamericanos son entrenados directamente para servir a los intereses estratégicos, económicos y militares del imperio. Con estos programas, EE.UU exige el fortalecimiento de los militares y el aumento de su capacidad para reprimir a los adversarios - según sean estos definidos por EE.UU. En cada región: el Caribe, América Central y el resto de América Latina, el USSOUTHCOM ha estado armando, entrenando y adoctrinando a los ejércitos nacionales para servir a los intereses de EE.UU bajo su liderazgo. La finalidad es evitar la utilización de tropas norteamericanas y de esta forma reducir la oposición política en los Estados Unidos. El modelo consiste en que Washington dirige y entrena a los ejércitos latinoamericanos mediante "programas conjuntos" extensivos e intensivos, y subcontrata compañías privadas de mercenarios que proporcionan militares especializados, todos ellos oficiales "retirados" del ejército norteamericano. La construcción de esta red imperial se describe con el sardónico lenguaje eufemístico común a todas las sangrientas tentativas militares contemporáneas. Por ejemplo, el General Pace describe la construcción de estados-cliente en el Caribe como "asistir a la Nación Asociada en el entrenamiento de sus fuerzas de seguridad, con nuevo equipamiento defensivo": consecuentemente, los lacayos caribeños "acogieron al TRADE WINDS 2000, un ejercicio multinacional que promueve la cooperación de fuerzas de mar y tierra en respuesta a las crisis regionales..." El alcance de la participación militar de EE.UU en el Caribe ha aumentado enormemente en los últimos dos años. Los Guardacostas norteamericanos dirigen operaciones y entrenamientos y aumentan el flujo de armas hacia los militares caribeños. En estas operaciones, gran cantidad de agencias norteamericanas participan por tierra, mar y aire en los países del Caribe. Según el USSOUTHCOM, estas agencias incluyen a la DEA (Agencia Antidroga, en inglés Drug Enforcement Agency), el Departamento de Defensa, el Servicio de Aduanas de EE.UU, los Guardacostas de EE.UU y varias otras agencias.
En América Central, el USSOUTHCOM pretende aumentar el tamaño y la eficiencia de los ejércitos para que sirvan a los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

Bajo la retórica eufemística de "mantener la paz", el USSOUTHCOM ha organizado seminarios y operaciones para promover la subordinación a los militares norteamericanos y sus objetivos estratégicos. En este contexto, "mantener la paz" se refiere a la organización de ejércitos con militares de varios estados dependientes bajo la dirección del USSOUTHCOM para asegurar las zonas conflictivas y mantener o reinstaurar regímenes favorables a los Estados Unidos. Los ejercicios conjuntos son considerados por el USSOUTHCOM como una excelente oportunidad para "entrenar personal multinacional de las naciones del Caribe y de América Central para operaciones de mantenimiento de la paz". El USSOUTHCOM también entrena y adoctrina a tropas de tierra y aire de América Central en un programa llamado "Cielos Centrales" - aparentemente para campañas antidroga, son ejercicios con fines múltiples, diseñados para consolidar el control de EE.UU, incrementar la vigilancia aérea contra potenciales insurgentes antiimperialistas, así como campañas selectivas antidroga.

La tercera región en la que el imperio militar ha extendido su alcance es el "Cono Sur", que incluye Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Los últimos años han sido testigos de programas intensivos de adoctrinamiento ("diálogo"), mayor colaboración militar bajo la tutela del USSOUTHCOM ("cooperación en defensa") y "ejercicios multilaterales de entrenamiento" bajo dirección norteamericana. Con un fuerte respaldo de Washington, los regímenes chileno y brasileño están "modernizando" sus ejércitos, mediante el aumento de los gastos militares, especialmente compras a fabricantes de armas norteamericanos (Chile está negociando con Lockheed Martin la compra de aviones F-16). Dado el gran descenso del nivel de vida y los fuertes recortes de los presupuestos para financiar la deuda externa con los bancos norteamericanos, el resto de los países latinoamericanos tienen limitaciones en los fondos disponibles para comprar armas a los EE.UU para defender el imperio.
El USSOUTHCOM ha dirigido ejercicios militares "conjuntos" con los países del Cono Sur, llamados CABANAS, que se realizaron en el 2000 en Argentina, en contra de la Constitución del país "anfitrión", sin conocimiento de la opinión pública en general y sin aprobación legislativa. Una vez más, estos ejercicios fueron organizados para combatir a enemigos internos, no a invasores extranjeros. Han sido diseñados para integrar a los ejércitos Latinoamericanos bajo el comando de EE.UU en la represión de la insurgencia interna, en caso de que colapsen algunos de los regímenes neoliberales envueltos en la crisis económica. La contraparte marítima de los ejercicios CABANAS son los ejercicios UNITAS: el mayor ejercicio naval multinacional dirigido por EE.UU en el hemisferio occidental. El USSOUTHCOM ha diseñado estos ejercicios para organizar la estructura de mando, profundizar su influencia en el personal de los ejércitos latinoamericanos y formar a los oficiales en los procedimientos y tácticas del ejército norteamericano para implementar de forma más eficiente las prioridades políticas del USSOUTHCOM.

La cuarta región designada por el USSOUTHCOM es el "Sistema Andino" que incluye a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. En medio de las revueltas populares de Ecuador en enero de 2000, los militares norteamericanos, junto con el embajador de EE.UU, desempeñaron un papel relevante instigando a los cuadros superiores del ejército a derrocar a la junta popular y apoyar al nuevo Presidente (Noboa). Así describe el General Pace el papel de EE.UU, "En Ecuador, el USSOUTHCOM ha trabajado en estrecha colaboración con el embajador norteamericano y el gobierno del Presidente Noboa, proporcionando ayuda al ejército ecuatoriano, especialmente en la gestión de la crisis nacional." Al apoyar al régimen de Noboa, el USSOUTHCOM pudo asegurar la Base Aérea de Manta en la costa noroeste, una plataforma de lanzamiento clave para extender la vigilancia aérea norteamericana por toda la región andina y, más específicamente, para proporcionar inteligencia aérea al ejército colombiano (y a los escuadrones de la muerte) entrenados y dirigidos por EE.UU, involucrados en actividades de contrainsurgencia. Desde Manta, el imperio militar norteamericano ha extendido su control aéreo sobre toda América del Sur. Como indica el General Pace, "Manta... es la clave para reajustar nuestra zona de responsabilidad (AOR), nuestra arquitectura (el aparato militar) y para extender el alcance de nuestra cobertura aérea de DM y T (Detection, Monitoring and Tracking, en español Detección, Control y Seguimiento) en la Zonas Fuente (zonas de producción de droga)"
El nuevo imperio militar se ha extendido, controlando no solo tierra, mar y aire, sino también los ríos de Colombia y Perú. El USSOUTHCOM ha entrenado y equipado a militares con base en los ríos de ambos países. En Iquitos, Perú, las fuerzas especiales de la marina norteamericana, Seals, son una gran fuerza operacional que el General Pace describe como "la mejor instalación de este tipo en el AOR" (zona de nuestra responsabilidad, en inglés area of our responsibility).
En Colombia, con $1.300 millones en ayuda militar norteamericana destinada al Plan Colombia, el USSOUTHCOM está involucrado en todos los niveles de las operaciones militares colombianas. Ha entrenado tres "batallones antidrogas" de elite para operaciones contrainsurgentes. Está formando a las tripulaciones de helicópteros equipados con misiles y ametralladoras que trabajan con los mercenarios norteamericanos subcontratados por el Pentágono. Los cuadros superiores y las Fuerzas Especiales del USSOUTHCOM participan activamente en los campos de batalla, dirigiendo operaciones de combate y coordinando la colaboración militar con los escuadrones de la muerte, tal como se vio en El Salvador, Guatemala y anteriormente en Vietnam. En Bolivia las Fuerzas Especiales y la DEA (Drug Enforcement Agency, en castellano Oficina antidroga) actúan en el Chapare, entrenando y construyendo nuevas bases militares.

Las actividades del USSOUTHCOM están interrelacionadas. Los ejercicios militares multilaterales son el preludio a los programas de formación doctrinaria. El General Pace declara: "El programa de ejercicios del USSOUTHCOM es el motor de nuestro Theater Engagement Plan (programas de entrenamiento)." Los programas de entrenamiento doctrinario se dirigen particularmente a aquellos militares latinoamericanos que demuestran una mayor predisposición para servir en la red militar imperial. Los oficiales latinoamericanos que completan los programas de adoctrinamiento son valiosos activos del imperio militar, ya que muchos continúan la carrera hasta convertirse en cuadros superiores.

El General Pace identifica claramente el papel de los programas de entrenamiento de EE.UU y los beneficios que proporcionan al Imperio. "La formación y el entrenamiento militar internacional (IMET, en inglés International Military Education and Training) y su complemento el IMET Expandido proporcionan oportunidades de formación profesional para militares y candidatos civiles seleccionados cuidadosamente. Estos programas son la columna vertebral de nuestra combinación de formación y profesionalización militar. Suministran fondos a los militares y el personal civil de nuestras Naciones Asociadas para asistir a los cursos de desarrollo profesional en las instituciones militares de EE.UU. Por solo un modesto coste, estos programas son valiosas inversiones ya que muchos de los estudiantes continúan la carrera hasta llegar a ser altos cuadros dirigentes en sus respectivas instituciones militares y gubernamentales."

En el ejercicio 2000 el USSOUTHCOM recibió $9.8 millones para el IMET y entrenó a 2.684 estudiantes, incluidos 474 civiles. El proceso de construcción de un imperio militar es por lo tanto un proceso integrado e interrelacionado que comienza por ejercicios militares con los estados clientes ("Naciones Asociadas"), donde se selecciona y entrena a los militares prometedores. Estos oficiales alcanzan posteriormente los puestos más altos y se convierten en activos valiosos para el Imperio, suministrando las bases militares para que las Fuerzas Armadas norteamericanas ocupen el espacio aéreo, terrestre, marítimo y fluvial del país. La expansión del estado imperial de EE.UU, y la integración de los militares lacayos en sus redes, destacan la importancia del estado en el mundo contemporáneo.
La expansión del imperio militar propiciada por el USSOUTHCOM también incluye el fortalecimiento de la infraestructura de comando, control, comunicaciones e inteligencia para operaciones fijas y móviles en toda América Latina. Al construir esta infraestructura, el estado dependiente latinoamericano suministra al USSOUTHCOM, en palabras del General Pace, "comunicaciones vía satélite (que) son de vital importancia para nuestras fuerzas desplegadas en tiempos de crisis." El USSOUTHCOM ha comenzado varios programas para aumentar la efectividad del Imperio en el control del rebelde pueblo latinoamericano.
Según el General Pace el control y las operaciones que realiza el USSOUTHCOM con los aparatos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) en los estados dependientes son "prioritarias" para dominar América Latina. Los ISR proporcionan a los militares norteamericanos, y a los oficiales latinoamericanos de todos los niveles, indicaciones y advertencias, conocimiento situacional y evaluación de los daños producidos en las batallas. Estos sofisticados sistemas de reconocimiento son necesarios para proteger a los militares norteamericanos que dirigen en combate a las fuerzas armadas dependientes. En términos más eufemísticos el General Pace declara "Los sistemas de reconocimiento sofisticados son necesarios para mejorar la protección de nuestra limitada cantidad de personal desplegado en zonas de alto riesgo". El General Pace admite que las fuerzas militares norteamericanas participan en situaciones de combate real, dirigiendo las fuerzas militares contra la insurgencia popular en América Latina.
El alcance y profundidad de la participación del USSOUTHCOM demuestra, por un lado, la recolonizacion de los aparatos militares de los estados clientes mediante su absorción, y por otro, la presencia militar directa y el control de las rutas aéreas, terrestres, marítimas y fluviales.

Conclusión

El imperio militar norteamericano, dirigido por el USSOUTHCOM, ha construido y extendido múltiples organizaciones regionales, coordinadas por el Comando de EE.UU de Miami y Puerto Rico. El imperio tiene control e influencia sobre el espacio aéreo, las aguas costeras, las rutas fluviales y terrestres -a través de los aeropuertos, instalaciones navales y bases militares. El Imperio está construido y sostenido por el suministro de equipos militares, entrenamiento y servicios a los clientes latinoamericanos y caribeños. El USSOUTHCOM ejecuta un gran número de programas (178 en el año 2000), combinando operaciones y ejercicios de entrenamiento, cursos de formación, equipos móviles de entrenamiento, intercambio de unidades y financiación y ventas militares. Sobre todo ha utilizado conscientemente y sistemáticamente el entrenamiento y las operaciones "antidroga" para captar a los oficiales latinoamericanos e integrarlos al imperio. En la actualidad, el imperio militar norteamericano nos recuerda a los imperios coloniales: comandantes blancos del USSOUTHCOM y oficiales mestizos que dirigen a los soldados de piel oscura de las tropas de primera línea de combate. Esto incluye a las Fuerzas Especiales y a los mercenarios subcontratados, escuadrones de la muerte y conscriptos, detección electrónica aérea y fuerzas paramilitares que empuñan machetes sobre el terreno. El Imperio se extiende hacia el sur desde Miami a través del Caribe, América Central, los países andinos hasta el Cono sur. Es un imperio difícil de manejar, abierto a desafíos y aún "deserciones", como demuestran los levantamientos militares nacionalistas de Venezuela y Ecuador. Mientras que EE.UU invierte miles de millones en armas y envía miles de asesores para reclutar y adoctrinar a los militares latinoamericanos, los oficiales de bajo rango y los soldados rasos están presionados por las luchas sociales masivas y los cada vez más deteriorados niveles de vida de sus países. Han aparecido fisuras, aunque el Imperio haya preparado fuerzas multinacionales. El papel del USSOUTHCOM es intervenir constantemente para prevenir deserciones mayores y maximizar la participación militar latinoamericana. El apoyo aéreo y operativo está diseñado para minimizar la utilización de fuerzas terrestres norteamericanas en combate.
La pregunta es si todo esto será suficiente. Si las crisis actuales inducidas por el pillaje económico llevan a levantamientos populares a gran escala, ¿qué solidez tienen los militares latinoamericanos dependientes? ¿Podrán contrarrestar a las fuerzas de la nación dirigidas contra el imperio? La lección de Irán en 1979 es clara: un gran ejército moderno, fuertemente equipado y entrenado por los Estados Unidos y sus asesores militares, puede ser vencido.
Lo que está absolutamente claro es que el Estado -el Estado imperial- mediante su aparato militar, es esencial para asegurar los mercados y las inversiones de las corporaciones multinacionales basadas en los EE.UU. La total ausencia de cualquier referencia a este creciente papel del imperio militar norteamericano en los escritos de las "teorías de la globalización" es otro ejemplo de la vacuidad e irrelevancia de sus argumentos.

Fuente:

LIBRO:
 Paraguay, Eje de la Dominación del Cono Sur




Brasil piensa en unas FF.AA. “combativas”

 "Confiar en que en cualquier momento podremos contar con materiales de otra procedencia que no sea la propia, significa conspirar contra la seguridad de la Patria"  Gral Manuel Savio 


Nuestro pais, sin entrar en una carrera armamentista, necesita urgente unas FFAA por lo menos operativas para defender nuestros recursos que están en la mira de potencias extracontinentales. Un ejemplo palpable es el conflicto con los piratas neocolonialistas que ocupan nuestros territorios australes, si no contamos con unas FFAA acorde a un pais soberano no podemos obligarlos a por lo menos sentarse a conversar, lo cual nos coloca en el papel de un "estado fallido".
Lo ideal seria encarar una política de defensa independiente y sudamericana, no dependiente del suministro desde paises pertenecientes a organizaciones extracontinentales como la OTAN o Comando Sur.


UN PROYECTO DISCUTIDO A ALTO NIVEL

En el Brasil piensan en unas FF.AA. “combativas”


ABC DigitalNuestro vecino, Brasil, piensa contar con Fuerzas Armadas “combativas” y dotadas de equipamiento moderno. Las FF.AA. locales también proyectan lo mismo.



En el Brasil piensan en unas FF.AA. combativas
El Brasil proyecta modernizar sus Fuerzas Armadas a corto plazo. El Paraguay también tiene planes, pero no posee presupuesto.
BRASIL (ANSA). El Ministerio de Defensa de Brasil realizó un encuentro con generales, funcionarios y académicos en el que se coincidió en la necesidad de contar con Fuerzas Armadas “combativas” y dotadas de equipamiento moderno.  

“Tener Fuerzas Armadas combativas trae ventajas para toda la sociedad “porque inhibe a potenciales enemigos y garantiza la paz”, afirmó el general retirado José Benedito de Barros Moreira.  

El militar consideró indispensable aumentar los gastos para contar con submarinos nucleares, aviones de combate de gran altura y desarrollar tecnología satelital.  

El ministro de Defensa, Nelson Jobim, cumple una gira por Europa donde se reunirá con autoridades de Inglaterra y Francia, país con el cual se está negociando la compra de aviones de combate y submarinos.  

Por su parte, el profesor Héctor Luis Saint-Pierre dijo que la estrategia de Defensa debe combinar el poder de fuego con el de persuasión, y recomendó “cooperar más con las naciones suramericanas ” y “proyectarse como una nación no imperial”.

En ese sentido, elogió al Consejo de Defensa Suramericano y la redacción por parte del gobierno del Libro Blanco de la Defensa, donde se exponen los objetivos de la seguridad nacional y los gastos militares.  

Las disertaciones fueron realizadas esta semana en la ciudad de Recife, noreste, en el marco de una serie de encuentros que se celebran en varias capitales.  

“El apoyo de la sociedad es esencial para que las Fuerzas Armadas puedan defender la soberanía, esa fue la síntesis del seminario”, resumió hoy en un comunicado el Ministerio de Defensa.

ArmamentismoVarios políticos de nuestro medio y de naciones vecinas se han referido al armamentismo que se desató en esta parte del continente a partir de las compras de armas que inició hace algún tiempo el presidente bolivariano Hugo Chávez.

Posteriormente, nuestro vecino Bolivia también encargó a diferentes naciones equipamiento militar de ultima generación. Inclusive se adquirió una moderna aeronave para los desplazamientos de Evo Morales.
3 de Julio de 2011 00:00
Fuente:

sábado, 2 de julio de 2011

Subordinación de las FAA de América Latina al Comando Sur de EEUU


Aunque las leyes de EEUU prohíben el entrenamiento de tropas extranjeras, el Pentágono no da informes detallados al Congreso acerca de dónde son entrenadas las tropas o qué unidades extranjeras están recibiendo formación.
El objetivo principal de estos cursos de especialización se orienta a "desnacionalizar" ideológicamente a los militares de los países del continente, y a formarlos bajo presupuestos operativos y doctrinarios funcionales a los planes USA de control militar estratégico de América Latina.



La trama regional del Pentágono
La subordinación de las fuerzas armadas de América Latina al Comando Sur de EEUU

La estrategia del control militar actúa como el sustento clave
de la dominación económica, política y social de EEUU en América Latina. En consecuencia, cualquier investigación objetiva (y realista) sobre el proceso de desarrollo de la actividad militar y de los aparatos de seguridad de América Latina arroja invariablemente la siguiente confirmación: Los ejércitos, las policías y los servicios de inteligencia de los países regionales (salvo Cuba) mantienen (en diversos grados de desarrollo) relaciones de cooperación militar, entrenamiento, provisión de armas y de tecnología con el Comando Sur de EEUU. De estos programas de inserción a la estrategia militar de EEUU, no están exentos -paradojalmente-  los propios países que hoy (por derecha y por izquierda)  critican y rechazan la instalación de nuevas bases militares de EEUU en Colombia.

Por Manuel Freytas (*)manuelfreytas@iarnoticias.com
Informe especial
Es más, ninguna fuerza armada regional (salvo Cuba) mantiene una posición independiente ni sustenta una hipótesis de conflicto alternativa al decálogo militar y doctrinario de Washington en América Latina.
La estrategia de control económico, político y social de América Latina, se cierra  con la estructura operativa delcontrol militar  en la cual se insertan -a modo de satélites- los gobiernos, las fuerzas armadas y las policías de toda la región que operan bajo la acción coordinada de los planes de EEUU para América Latina.
Desde hace más de 20 años, en  América Latina la democracia de mercado (el "poder blando") convive con la cadena de bases y el Comando Sur cuya misión es preservar la hegemonía y el control militarnorteamericano en la región (el "poder duro").
Se trata de una estrategia de "dos caras" orientada a preservar el dominio geopolítico y militar  del imperio norteamericano en su histórico Patio trasero.
Con el "poder blando" como alternativa de dominio,  la estrategia geopolítica  imperial norteamericano desarrolla simultáneamente -a nivel complementario- la estrategia del "poder duro" con despliegue militar-nuclear y bases desplegadas por todo el planeta, además de tropas listas para actuar allí donde la situación lo requiera.
Actualmente el despliegue militar global de EEUU, se divide en cinco comandos regionales: 1) Joint Forces Command (USJFCOM) para la región de América del Norte, 2) Southern Command (USSOUTHCOM) paraAmérica Central y del Sur, 3) Pacific Command (USPACOM) para Asia y Oceanía, 4) European Command (USEUCOM) para Europa y África, 5) Central Command (USCENTCOM) para las regiones del noreste y cuerno africanoPenínsula ArábigaGolfo Pérsico y Asia Central.
El 1 de octubre de 2007 entró en operaciones el USAFRICOM, o AFRICOM, un Mando Combatiente Unificado del Pentágono, responsable de las operaciones militares de EEUU en relación con las 53 naciones africanas (excepto Egipto). Pasó  a ser totalmente autónomo y operativo el 30 de septiembre de 2008.
Desde 1903 a 1999 la sede central del Comando Sur de EEUU estuvo en el canal de Panamá. A partir de 1997, y luego del acuerdo Carter-Torrijos, su centro operacional se trasladó a Miami,  Florida.
A partir del año 2000 el Pentágono comenzó a  operar a través del Comando Sur el nuevo sistema de control militar regional, a través de los llamados puntos de avanzada de operación, con el nombre de Forward Operation Location (FOL)
Estos puntos de operación militar FOL fueron diseñados como centros de "Movilidad estratégica" y " utilización de fuerza decisiva," en guerras de relámpago, con bases y tropas aerotransportadas de despliegue rápido.
De esta manera, en América Latina, la democracia de mercado norteamericana convive con la cadena de bases y la Cuarta Flota cuya misión es preservar la hegemonía militar norteamericana en la región y rodear las grandes fuentes de energía, agua potable y biodiversidad que un futuro podrán asegurar la supervivencia del Imperio USA.
En este escenario estratégico, el Comando Sur de EEUU (USSOUTHCOM), el ensamblador operativo de la estrategia militar, incluye en su "área de responsabilidad" a 32 naciones: 19 en América Central y América del Sur, y 13 en el Caribe.
Operativamente, el Comando Sur se divide en cuatro regiones:Centroamérica, Caribe, Sistema Andino y Cono Sur.
En 1997, el área de responsabilidad del Comando Sur se expandió para incluir “el Mar Caribe, el Golfo de México, y una porción del Océano Atlántico”, que previamente había sido responsabilidad del Comando Atlántico.
En 2008, la estructura operativa del Comando Sur se complementó  con elrelanzamiento de la Cuarta Flota de guerra, con radio de acción en los océanos Pacífico y Atlántico y en las aguas territoriales de América Latina.
El Comando Sur de EEUU en América Latina se autodefine  como un"comando de modelo unificado" cuya reestructuración y expansión de su arquitectura estratégica "nos permitirá continuar con la Guerra Contra el Terrorismo de una manera más efectiva".
Las estrategias operativas del Comando Sur se orientan en primer término al control militar-estratégico de las fuentes de recursos naturales vitales para la supervivencia futura de EEUU: Reservas energéticas, agua, y riquezas de biodiversidad.
Bajo el marco doctrinario de la "defensa de la seguridad regional"amenazada por el "terrorismo", el "narcotráfico", y el "crimen organizado", el Comando Sur realiza la unificación y coordinación de los ejércitos regionales mediante acuerdos de cooperación militar, que incluyen provisión de entrenamiento, de armas y de tecnología militar.
El 21 de julio del 2004, el General Bantz J. Craddock, entonces jefe del Comando Sur declaró ante el Comité del Senado para Servicios Armados, que su prioridad principal sería “continuar con la Guerra en Contra del Terrorismo en el Área de Responsabilidad de Comando Sur”.
Bajo estas consignas, el Comando Sur a través de su Estrategia de Seguridad y Cooperación (Theater Security Cooperation Strategy) integró a todos los gobiernos y fuerzas armadas de la región a su diseño de estrategia continental orientada a preservar la "seguridad" y la "gobernabilidad democrática" de la región.
La nueva hipótesis de conflicto
Todos los ejércitos y policías locales, sin excepción (salvo Cuba), se alinean actualmente  en las tres hipótesis de conflicto diseñadas por el Comando Sur para toda la región: Guerra contra el "terrorismo", guerra contra las drogas, y guerra contra el "crimen organizado".
Ya desaparecido el "peligro rojo" con la URSS, y con un creciente proceso de conflictos sociales en varios países del área, la estrategia militar de Washington busca nivelar a las inteligencias militares y policiales regionales en la nueva hipótesis de conflicto global: la "guerra contraterrorista" que sustituye en el tiempo a la "guerra antisubversiva aplicada por las dictaduras militares de la década del setenta.
Con la desaparición de la guerra por áreas de influencia con la URSS, las viejas consignas "anticomunistas" de las  dictaduras militares formadas en la Escuela de las Américas fueron sustituídas gradualmente por las banderas de la lucha contra el terrorismo, las drogas y el crimen organizado con las que hoy  EEUU justifica su injerencia intervencionista en la región latinoamericana.
Las nuevas hipótesis de conflicto regional y las coordenadas de control militar-estratégico se trazan a partir de la estrategia global de la "guerra contra el terrorismo", que reemplaza en la lógica doctrinaria imperial a la "guerra contra el comunismo" de la década del setenta y de la era reaganiana en Latinoamérica.
De la misma manera que su antecesora, la "guerra antisubversiva",equipó y adiestró a los ejércitos militares dictatoriales latinoamericanos, hoy la "guerra contra el terrorismo"  repite el ciclo en un estadio superior y con regímenes "democráticos".
Durante la Guerra Fría, las hipótesis de conflicto y las evaluaciones de la seguridad nacional de los EEUU en el America Latina fueron casi exclusivamente relacionadas con el avance de las organizaciones de la izquierda armada  en América.

En 1990 el Comando Sur redefinió su misión de manera que incluyera la defensa en contra de lo que se definió como amenazas "emergentes" y "no tradicionales", principalmente el tráfico de drogas.
A partir del  Acta de Autorización de Defensa de 1990,el Departamento de Defensa estadounidense (Pentágono) comenzó  a desarrollar una nueva estrategia de control militar en América Latina.
A partir de la gestión de la administración Clinton, el Pentágono comenzó a justificar una nueva escalada  militar en la región argumentada en programas de guerra contrainsurgente contra la "narcoguerrilla".
En 1999, último año del que se dispone de datos oficiales, EEUU entrenó a unos trece mil militares y policías latinoamericanos.  Por lo menos dos tercios de esa cifra fueron formados y entrenados en sus propios países por equipos móviles y oficiales de las fuerzas especiales de EEUU, que operaban bajo los programas de las Fuerzas Especiales para Entrenamiento Antidrogas y despliegues  de Intercambio Conjunto Combinado para la lucha contra los narcóticos.
En el 2002, durante la gestión de Bush, el Congreso de EEUU aprobó una"expansión de la misión” para las operaciones del Comando Sur, y la ayuda militar regional  y el entrenamiento que anteriormente estaba limitado a la lucha "antinarcóticos", comenzó a ser canalizada masivamente para la "guerra contra el terrorismo".
En marzo de 2005, el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, visitó América Latina para  imponer acuerdos concretos contenidos en la nueva estrategia de guerra contraterrorista global que Washington y el Pentágono ya tenia diseñada para la región, tal cual como fue expuesta en el Congreso estadounidense por el jefe de la CIA, Porter Goss, y el entonces comandante del Comando Sur de EEUU, general Bantz Craddock.
Operativamente, la "guerra contraterrorista" busca alinear -mediante acuerdos de cooperación militar, tratados, entrenamiento y operaciones conjuntas- a los servicios de inteligencia, policías y ejércitos regionales en un plan estratégico de "combate contra el terrorismo", cuyo eje organizador y operativo se centraliza en el Comando Sur de Estados Unidos.
Así como los preceptos doctrinarios de la "doctrina de seguridad nacional" de la decada del setenta  identificaron al "subversivo" como el principal enemigo de la "libertad" y el "orden", la nueva doctrina sitúa al "narco-terrorista" como la fuente del "caos" y la "violencia" que amenazan por igual a toda la región.
Detrás del "narco-terrorista" se agazapan el negocio de las drogas, la prostitución, las mafias y las armas, pero, básicamente en sus entrañas acechan los viejos fantasmas del "caos" y de la "violencia", cuyo enganche con los conflictos sociales sintetiza el flamante objetivo neo-represor de la "guerra contraterrorista" adoptada por todos los gobiernos latinoamericanos (salvo Cuba).
Entrenamiento y formación doctrinaria

De esta manera, y a partir de la administración Bush, se produjo la nueva inserción operativa nivelada de las fuerzas armadas, las policías y los servicios de inteligencia regionales en la estrategia de "guerra contra el terrorismo",  combate contra el "narcotráfico" y el "crimen organizado",de acuerdo con planes operativos e hipótesis de conflicto elaborados por el Comando Sur (Pentágono) y la CIA (inteligencia exterior USA), instrumentados mediante convenios militares y económicos de los gobiernos con Washington.
Sobre la base de esta nueva hipótesis de conflicto regional,  todos los ejércitos y policías regionales participan (desigual y combinadamente) deejercicios militares periódicos con las fuerzas del Comando Sur, y sus oficiales, tanto de nivel intermedio como de estado mayor, son entrenados por expertos militares y de inteligencia de EEUU.
De acuerdo con informes del Comando Sur, oficiales latinoamericanos (tanto militares, como de seguridad e inteligencia, desarrollan cursos de "especialización" en más de 100 instituciones militares y de inteligencia de EEUU.
El Comando Sur estadounidense provee entrenamiento, en EEUU y en los países de de origen, a  oficiales de 32 naciones a lo largo de la región latinoamericana. En el periodo de 1999-2003, oficiales de las fuerzas especiales de EEUU entrenaron a 72,495 miembros de las fuerzas armadas latinoamericanas y del Caribe, según informes oficiales. El número de entrenados saltó de 13,785 en 1999 a 22,831 en 2003.
Según informes del  Programa de Formación y Entrenamiento Militar Internacional  elaborado por el Comando Sur, solamente en el año 2002, de estos cursos de formación participaron 2.684 oficiales latinoamericanos.
La región latinoamericana y la caribeña conforman aproximadamente el 40% de las fuerzas regionales militares y policiales entrenadas por los EEUU, según informes del Comando Sur.
Colombia es el país con más entrenados (12,947 en el 2003). El otro país que posee más de mil entrenados es Bolivia (2,045). A lo largo del contienente latinoamericano, el Comando Sur USA entrena tropas especiales y policía, incluso en las naciones más pequeñas como la República Dominicana y Antigua.
También México es parte del programa de entrenamiento, las naciones de América Central, (incluyendo Belice), y todas las naciones sudamericanas, excepto la Guyana Francesa.
Aunque las leyes de EEUU prohíben el entrenamiento de tropas extranjeras, el Pentágono no da informes detallados al Congreso acerca de dónde son entrenadas las tropas o qué unidades extranjeras están recibiendo formación.
El objetivo principal de estos cursos de especialización se orienta a "desnacionalizar" ideológicamente a los militares de los países del continente, y a formarlos bajo presupuestos operativos y doctrinarios funcionales a los planes USA de control militar estratégico de América Latina.
De la misma manera que el jefe de estado mayor de Honduras, el general golpista Romeo Vázquez, la mayoría de los oficiales superiores que acceden al comando de las fuerzas armadas regionales han sido formados en la Escuela de las Américas, hoy rebautizada como Instituto del Hemisferio Occidental de Cooperación para la Seguridad.
Atento a estos convenios de "cooperación militar" (en la lucha contra el narcoterrorismo y el crimen organizado) , el Comando Sur, la CIA, el FBI, la DEA, y otras agencias USA, mantienen delegaciones en las fuerzas armadas, policías y servicios de inteligencia de todos los países (salvo Cuba, parcialmente Venezuela).
Desde estos emplazamientos dentro de los estados mayores de las fuerzas regionales, la agencia nacional de inteligencia militar (Pentágono), la CIA, el FBI, la DEA, monitorean toda la actividad militar, policial y de inteligencia de los países alineados en las políticas de "cooperación militar" con Washington.
A esto se agrega el entrenamiento mediante diez o doce ejercicios militares multilaterales anuales, intercambios regulares y cursos para oficiales de estado mayor ofrecidos en un nuevo Centro de Estudios para la Defensa Hemisférica en Washington.
Ejercicios conjuntos
El Comando Sur tiene una categoría para todas sus operaciones que se llama“Cooperación para la Seguridad”, cuyas actividades apuntan a “expandir la influencia de los EEUU, asegurar amigos, y disuadir a los adversarios políticos”.
Estas operaciones de seguridad van desde ejercicios militares conjuntos, a ayuda para desastres y programas de acción cívica. Unas veinte naciones participan, por ejemplo, en los ejercicios anuales denominados “Fuerzas Aliadas Humanitarias”, que instruyen a las fuerzas armadas locales como responder en caso de desastres.
En 2003, los ejercicios incluyeron 31 proyectos de ingeniería y 70 despliegues de tropas en la región. Los ejercicios militares conjuntos incluyen muchas operaciones navales, con sede en Uruguay y Perú.
El Comando Sur también patrocina algunos entrenamientos anuales y ejercicios conjuntos en conservación de la paz, encaminados a “fortalecer las habilidades de conservación de la paz, la cooperación y capacidades” de las fuerzas militares de la región.
Además, y encuadrado dentro de la nueva estrategia de "seguridad regional", el Comando Sur expandió su programa de Asistencia Humanitaria y Cívica, en el cual escuadrones de EEUU construyen infraestructura o proporcionan asistencia médica (98 de estos proyectos tuvieron lugar en países latinoamericanos en el año 2000).
En un reporte conjunto elaborado por el Centro para la Política Internacional, el American Working Group, y la Washington Office on Latin América, se advierte que los programas de Ayuda Cívica y Humanitaria transmiten un mensaje inapropiado que dice: "aliándose a los militares es la mejor forma de hacer las cosas en tu comunidad”.
En este marco, los nuevos Emplazamientos Operativos Avanzados (léase bases militares extendidas por toda América Latina), ofrecen renovadas posibilidades de contacto, al igual que una expansión de los seminarios, conferencias y otras actividades de Interacción Militar financiadas con presupuestos del Comando Sur.
De estos programas de inserción a la estrategia militar de EEUU, no están exentos -paradojalmente-  los propios paísess que hoy (por derecha y por izquierda) critican y rechazan la instalación de nuevas bases militares de EEUU en Colombia.
Países con gobiernos de izquierda o de derecha, desde Centroamérica, el Caribe, el Sistema Andino hasta el Cono Sur, albergan bases militares, mantienen sus fuerzas armadas alineadas en la "guerra contra el terrorismo", sustentan convenios de entrenamiento militar y participan de operaciones conjuntas con el Comando Sur de EEUU.
Nicaragua, cuyo presidente es Daniel Ortega, uno de los más firmes denunciantes y acusadores del gobierno de Uribe por la instalación de las bases militares de EEUU, fue sede, en junio de 2008, de ejercicios auspiciados por el Comando Sur de Estados Unidos y el Ejército de este país centroamericano con la participación de más de 500 militares de 22 países (de los 34) de América Latina
Al final de los ejercicios, el entonces jefe del Comando Sur, almirante James Stavridis, destacó el trabajo conjunto realizado por el Ejército y la Policía de Nicaragua "por sus excelentes esfuerzos en el combate al narcoterrorismo".

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Ver sus trabajos en Google y en IAR Noticias

Fuente: 

El choque del Capitalismo y Neoliberalismo


La doctrina del Shock (The Shock Doctrine) es un documental escrito por el libro del mismo nombre por la periodista Naomi Klein, este documental habla delNeoliberalismo y el Libre Mercado, sistema económico ideado por Milton Frideman y Escuela de Economía de Chicago. Aquí se expone de que a trávez del shock emocional y psicológico en la sociedad ya sea por crisis económicas, guerras, golpes militares, dictaduras, atentados terroristas, enfermedades másivas e incluso desastres natrurales (HAARP) es una oprtunidad para implementar medidas de cambio impopulares y elitistas tanto económicos como sociales.
Lo que más me sorprendió de este documental es que mí país Chile fue el primer país en el mundo en implementar estas politicas económicas y sociales durante el gobierno dictatorial de Augusto Pinochet y heredado por los gobiernos de laConcertación y desde el resto de Sudamerica al resto del mundo, y lo más increible que todos países del mundo que implementaron el sistema neoliberal tomaron a Chile como influencia por su “exitosa” implementación de ese país latinoamericano, que después de más de 40 años que rige este sistema Chile posee como uno de los países con mayor desigualdad del mundo según la OCDEtanto en la parte educacional, salud, ingresos, etc. ya que se a privatizado todos los servicios básicos de la sociedad.
Vean este documental por completo ya que se entiende mejor el mundo moderno de hoy, recomendable.
Trailer de la Doctrina del Shock
Documental Completo de la Doctrina del Shock

También lo pueden ver en partes:
FUENTE:

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