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lunes, 4 de julio de 2011

LA ESTRATEGIA MILITAR DE EE.UU EN SUDAMERICA

El USSOUTHCOM ha dirigido ejercicios militares "conjuntos" con los paĆ­ses del Cono Sur, llamados CABANAS, que se realizaron en el 2000 en Argentina, en contra de la ConstituciĆ³n del paĆ­s "anfitriĆ³n", sin conocimiento de la opiniĆ³n pĆŗblica en general y sin aprobaciĆ³n legislativa. Una vez mĆ”s, estos ejercicios fueron organizados para combatir a enemigos internos, no a invasores extranjeros. Han sido diseƱados para integrar a los ejĆ©rcitos Latinoamericanos bajo el comando de EE.UU en la represiĆ³n de la insurgencia interna, en caso de que colapsen algunos de los regĆ­menes neoliberales envueltos en la crisis econĆ³mica. La contraparte marĆ­tima de los ejercicios CABANAS son los ejercicios UNITAS: el mayor ejercicio naval multinacional dirigido por EE.UU en el hemisferio occidental. El USSOUTHCOM ha diseƱado estos ejercicios para organizar la estructura de mando, profundizar su influencia en el personal de los ejĆ©rcitos latinoamericanos y formar a los oficiales en los procedimientos y tĆ”cticas del ejĆ©rcito norteamericano para implementar de forma mĆ”s eficiente las prioridades polĆ­ticas del USSOUTHCOM.




CONSTRUCCION DEL IMPERIO EN AMERICA LATINA: LA ESTRATEGIA MILITAR DE EE.UU

James Petras
Especial para RebeliĆ³n
TraducciĆ³n para RebeliĆ³n: A. Santos

IntroducciĆ³n
La construcciĆ³n de un imperio, en particular un imperio capitalista a principios del siglo XXI, requiere de una elaborada arquitectura militar para poder expandir, proteger y consolidar los grandes intereses econĆ³micos, esenciales para los imperios modernos.

Mientras que los "teĆ³ricos globalistas" escriben sobre las "clases dominantes mundiales" y el "fin del estado-naciĆ³n", el aparato militar del estado imperial, y en concreto el de EE.UU, ha crecido enormemente durante la Ćŗltima dĆ©cada y tiene una importancia fundamental en promover y proteger a las corporaciones, bancos y empresas de importaciĆ³n-exportaciĆ³n basadas en EE.UU.
El objetivo de este trabajo es describir y analizar el alcance, la profundidad y la estrategia del aparato militar de EE.UU en AmĆ©rica Latina - destacar sus mĆŗltiples enlaces y controles sobre los militares y cĆ³mo estos controles se dirigen a aumentar el poder del estado imperial norteamericano. Las vastas operaciones de los militares de EE.UU y el Ć©xito alcanzado en forjar instituciones militares dependientes mediante una compleja red de programas y actividades conjuntas refutan la retĆ³rica sin sentido sobre el gobierno de las "corporaciones globales". Para demostrar la importancia de lo militar, este informe se centrarĆ” en el Imperio Norteamericano en AmĆ©rica Latina.

La primera parte de este trabajo tratarĆ” sobre los intereses econĆ³micos estratĆ©gicos de EE.UU y la justificaciĆ³n ideolĆ³gica de la expansiĆ³n militar norteamericana en AmĆ©rica Latina. En la segunda parte, el informe se centrarĆ” en la arquitectura del imperio militar, especialmente en el establecimiento de relaciones de dependencia o mercenarias. La tercera parte tratarĆ” sobre los objetivos operativos y la propaganda diseƱada para legitimar la militarizaciĆ³n de la polĆ­tica latinoamericana bajo la tutela de EE.UU. En la conclusiĆ³n se discutirĆ” el fenĆ³meno dual de la expansiĆ³n del control militar de EE.UU y el fortalecimiento del papel de los militares en las decisiones sobre las prioridades de la polĆ­tica latinoamericana; el impacto sobre la sustancia y las estructuras del sistema polĆ­tico y el papel del imperio norteamericano en delinear la polĆ­tica interamericana.
Las instituciones militares estratƩgicas, asƭ como las polƭticas dirigidas a AmƩrica Latina, han sido detalladas sucintamente por el General Peter Pace, Infanterƭa de Marina de Estados Unidos, Comandante en Jefe del Comando Sur de EE.UU (USSOUTHCOM). El Ɣrea de responsabilidad del USSOUTHCOM abarca toda AmƩrica Central y AmƩrica del Sur, el Caribe y las aguas que la rodean, totalizando mƔs de 15.6 millones de millas cuadradas y mƔs de 404 millones de personas. Este informe se basa en el testimonio del General Pace ante el ComitƩ de Servicios de las Fuerzas Armadas del Senado de EE.UU del 27 de marzo de 2001.

Bases EconĆ³micas del Imperio Militar

Los arquitectos de la estrategia militar norteamericana en AmĆ©rica Latina son perfectamente conscientes de la importancia central que tienen los intereses empresariales de EE.UU a la hora de formular polĆ­ticas. La elaboraciĆ³n de la estrategia militar y los programas diseƱados para incrementar el poder militar de EE.UU dentro de los ejĆ©rcitos latinoamericanos estĆ” legitimado por los intereses econĆ³micos norteamericanos: beneficios, mercados y acceso a materias primas estratĆ©gicas, en particular a fuentes energĆ©ticas. El General Pace, en su introducciĆ³n al Senado, enuncia claramente las bases econĆ³micas en su discurso sobre la estrategia militar norteamericana: "MĆ”s del 39 por ciento de nuestro comercio se realiza dentro del Hemisferio Occidental. AdemĆ”s, 49 centavos de cada dĆ³lar gastado en AmĆ©rica Latina se utiliza en bienes y servicios importados de EE.UU. AmĆ©rica Latina y el Caribe suministran mĆ”s petrĆ³leo a EE.UU que todos los paĆ­ses de Oriente Medio" (El General Pace es bastante ingenioso en el tratamiento de los datos. El "Hemisferio Occidental" al que se refiere aquĆ­ incluye a CanadĆ”, que obviamente no es parte de AmĆ©rica Latina y es el principal socio comercial de los Estados Unidos del hemisferio. En segundo lugar, cuando dice que 49 centavos de cada dĆ³lar se gastan en la importaciĆ³n de bienes y servicios es dudoso, ya que la mayorĆ­a de SudamĆ©rica, Argentina, Brasil y Chile tienen importantes relaciones comerciales con Europa y Asia. Puede ser que sus cifras se hayan inflado al incluir el "servicio de la deuda" como "servicios norteamericanos"). Debido al aumento de los movimientos antiimperialistas y anticoloniales en todo el mundo, los poderes imperiales contemporĆ”neos, aĆŗn cuando se involucran en las formas mĆ”s flagrantes y evidentes de dominaciĆ³n, envuelven sus polĆ­ticas e instituciones imperiales en una retĆ³rica democrĆ”tica.
"Las amenazas" al poder imperial se expresan en tĆ©rminos moralistas. El expansionismo militar imperial se justifica en tĆ©rminos de la lucha conjunta contra la actividad criminal internacional, que afecta adversamente tanto al centro imperial como a los paĆ­ses latinoamericanos involucrados. En la prĆ”ctica, la amenaza real son las fuerzas militares nacionalistas y los sistemas polĆ­ticos democrĆ”ticos participativos que desafĆ­an la dominaciĆ³n de EE.UU. Los problemas de principio, como son definidos por los estrategas militares norteamericanos, tienen que ver con el control de las consecuencias sociales derivadas de las polĆ­ticas neoliberales y la explotaciĆ³n econĆ³mica de AmĆ©rica Latina. La expansiĆ³n militar de EE.UU y el fortalecimiento de los ejĆ©rcitos latinoamericanos son la principal amenaza para el surgimiento de la democracia y la estabilidad regional. Los militares, sin embargo, ven las consecuencias - oposiciĆ³n popular - producidas por el dominio y la explotaciĆ³n norteamericana como "la amenaza" para AmĆ©rica Latina.
Por consiguiente, el General Pace argumenta que "La mayor amenaza para la democracia (sic), la estabilidad y la prosperidad regional (?) de AmĆ©rica Latina son la inmigraciĆ³n ilegal, el trĆ”fico de armas, el crimen, la corrupciĆ³n y el trĆ”fico de drogas ilegales" (los comentarios en parĆ©ntesis son mĆ­os). La inmigraciĆ³n ilegal estĆ” directamente relacionada con la militarizaciĆ³n norteamericana de Colombia, y el empobrecimiento de PerĆŗ, AmĆ©rica Central y MĆ©xico se deben a la aplicaciĆ³n de polĆ­ticas neoliberales. Lo que el Comandante de USSOUTHCOM describe como "amenazas" son en realidad las prĆ”cticas de los aliados militares del USSOUTHCOM. Los Contras respaldados por EE.UU en AmĆ©rica Central; Montesinos, un recurso de la CIA en PerĆŗ; Noriega, el ex hombre fuerte de PanamĆ” (viejo empleado de la CIA) y muchos otros militares han estado activamente involucrados en el trĆ”fico de armas con el conocimiento y apoyo del USSOUTHCOM. El incremento de la emigraciĆ³n ilegal, un antiguo problema en MĆ©xico, estĆ” directamente relacionado con las enormes transferencias de beneficios, intereses y pagos de royalties desde MĆ©xico a los bancos y corporaciones norteamericanas. El creciente problema de la emigraciĆ³n ilegal desde Colombia a los paĆ­ses vecinos es el resultado de la estrategia, la ayuda militar y el asesoramiento del USSOUTHCOM. El equipamiento y entrenamiento de los escuadrones de la muerte colombianos (las llamadas "unidades paramilitares") es parte de una estrategia general para militarizar Colombia y absolver a los militares colombianos de las masacres generalizadas de dirigentes civiles de los movimientos sociales. La verdadera preocupaciĆ³n del USSOUTHCOM es que los paĆ­ses vecinos de Colombia (Ecuador, Venezuela, PanamĆ”, Brasil), que estĆ”n sufriendo los mismos efectos adversos de las polĆ­ticas neoliberales, se movilicen polĆ­ticamente contra la dominaciĆ³n militar y los intereses econĆ³micos de EE.UU. Como indica el General Pace, "Muchos de los paĆ­ses que comparten fronteras permeables con Colombia continuarĆ”n siendo vulnerables a la inmigraciĆ³n ilegal y a las incursiones de insurgentes armados". La militarizaciĆ³n de Colombia por parte de EE.UU y sus efectos de desbordamiento hacia los paĆ­ses vecinos significa que el USSOUTHCOM se estĆ” movilizando para militarizar toda la regiĆ³n, incrementando los envĆ­os de armamento y el control de las fuerzas armadas de toda esa zona. La militarizaciĆ³n regional se denomina ahora como "Iniciativa Andina".

TrƔfico de armas.
El mayor traficante de armas de la regiĆ³n es el USSOUTHCOM y no los carteles de la droga. Los segundos mayores traficantes son los aliados militares de Washington, con el equipamiento en particular de los grupos paramilitares. Los terceros mayores traficantes son los carteles de la droga que trabajan con el ejĆ©rcito y la policĆ­a. Las guerrillas en Colombia carecen del armamento pesado que tienen las fuerzas armadas, no tienen ni siquiera sistemas portĆ”tiles de armas para defensa aĆ©rea. El trĆ”fico de armas que realizan los insurgentes es una actividad mĆ­nima en comparaciĆ³n con la que realizan el USSOUTHCOM y sus aliados militares. AdemĆ”s, los fines y la utilizaciĆ³n de la compra de armas son radicalmente distintas: EE.UU y el EjĆ©rcito trafican con armas para proteger el orden socioeconĆ³mico existente y aterrorizar a la poblaciĆ³n, mientras que los insurgentes, sus armas livianas y sus misiles "caseros" estĆ”n diseƱados para derribar ese orden y defender al campesinado.

El delito y la corrupciĆ³n son otros de los "peligros", segĆŗn el General Pace, para la democracia y la prosperidad. La corrupciĆ³n de la polĆ­tica y los polĆ­ticos es predominante entre los que tienen el poder gubernamental y los altos cargos del ejĆ©rcito con los que el USSOUTHCOM colabora activamente, a los que asesora y dirige. Cada gran escĆ”ndalo de corrupciĆ³n que ha tenido lugar en AmĆ©rica Latina durante la dĆ©cada pasada involucrĆ³ a polĆ­ticos y oficiales que llevaban adelante los lineamientos norteamericanos de polĆ­tica econĆ³mica neoliberal y la "defensa del hemisferio" (lĆ©ase hegemonĆ­a de EE.UU). Mientras los guerrilleros secuestran millonarios para financiar sus actividades, los mayores bancos norteamericanos, incluidos el Citibank, el Bank of AmĆ©rica y los principales bancos de Miami y otras ciudades blanquean entre $250 y $500 mil millones al aƱo, segĆŗn las audiencias del senado norteamericano. En cuanto al trĆ”fico de drogas, la mayorĆ­a de los beneficios se blanquean en los bancos norteamericanos. El campesino recibe una fracciĆ³n del precio final. La erradicaciĆ³n de la coca, que conlleva la penetraciĆ³n profunda de EE.UU en todos los niveles de la policĆ­a, fuerzas armadas y el sistema polĆ­tico latinoamericano es un pretexto para el control a largo plazo y a gran escala por el USSOUTHCOM de todo el aparato del estado latinoamericano.

La Arquitectura de la Esfera Militar
El USSOUTHCOM se encuentra ubicado en Miami (con una sub-sede en Puerto Rico). Es responsable de la planificaciĆ³n, coordinaciĆ³n y conducciĆ³n de la actividad militar de EE.UU en toda AmĆ©rica Latina y el Caribe. El USSOUTHCOM ha instalado bases militares con aeropuertos en Aruba-Curacao, en las Antillas Holandesas; en Manta, Ecuador y en Comalapsa, El Salvador. Estas bases le permiten a EE.UU introducirse tanto en el espacio aĆ©reo de la mayor parte de los paĆ­ses de AmĆ©rica Latina, como por mar y tierra. AdemĆ”s, EE.UU tiene una base operacional militar en Soto Cono, Honduras, que proporciona apoyo a helicĆ³pteros en las misiones intervencionistas norteamericanas en AmĆ©rica Latina y el Caribe. La facilidad con que los militares norteamericanos pudieron construir esta red de bases al servicio del imperio se debiĆ³ principalmente al apoyo y entrenamiento a largo plazo de oficiales militares dependientes realizado por el USSOUTHCOM en AmĆ©rica Latina. AsĆ­ lo manifiesta el General Pace, "Las excelentes relaciones entre EE.UU y El Salvador, fortalecidas durante aƱos de sĆ³lido contacto entre militares de ambos ejĆ©rcitos, ayudĆ³ a alcanzar negociaciones favorables sobre el acuerdo FOL " (Emplazamientos Operativos de Avanzada, en inglĆ©s Forward Operating Locations, base aĆ©rea). Los aƱos de sĆ³lida colaboraciĆ³n entre los ejĆ©rcitos incluyen la dĆ©cada de 1980 en la que 75.000 salvadoreƱos fueron asesinados por los militares. La victoria militar sobre las guerrillas fue seguida por la consolidaciĆ³n del poder de EE.UU sobre sus lacayos salvadoreƱos y la utilizaciĆ³n de las instalaciones salvadoreƱas como base de avanzada para la expansiĆ³n militar norteamericana en toda la regiĆ³n. En El Salvador la dĆ©cada de colaboraciĆ³n con los militares y los escuadrones de la muerte valiĆ³ la pena: El Salvador es ahora un lugar clave para la expansiĆ³n del control del USSOUTHCOM en la zona. Actualmente el USSOUTHCOM se ha embarcado en un proyecto similar con el ejercito colombiano y sus subordinados, los escuadrones de la muerte, las llamadas fuerzas "paramilitares".
De la misma forma, la intervenciĆ³n polĆ­tica norteamericana en Ecuador para derribar a la junta popular en enero de 2000 y la consolidaciĆ³n de rĆ©gimen de Noboa, ha facilitado grandemente que el USSOUTHCOM pueda asegurar la base militar de Manta.
La intervenciĆ³n militar norteamericana, al apuntalar o imponer a sus clientes en un paĆ­s, proporciona un trampolĆ­n para un control regional mĆ”s general: se dispara una especie de efecto imperial multiplicador. La construcciĆ³n de fuerzas militares dependientes requiere una multiplicidad de actividades. AsĆ­ lo describe el General Pace, "Nuestro enfoque se centra en operaciones combinadas, ejercicios, entrenamiento y educaciĆ³n, ayuda en temas de seguridad y programas de asistencia humanitaria".

Tanto en la forma como en la organizaciĆ³n y los contenidos, los oficiales latinoamericanos son entrenados directamente para servir a los intereses estratĆ©gicos, econĆ³micos y militares del imperio. Con estos programas, EE.UU exige el fortalecimiento de los militares y el aumento de su capacidad para reprimir a los adversarios - segĆŗn sean estos definidos por EE.UU. En cada regiĆ³n: el Caribe, AmĆ©rica Central y el resto de AmĆ©rica Latina, el USSOUTHCOM ha estado armando, entrenando y adoctrinando a los ejĆ©rcitos nacionales para servir a los intereses de EE.UU bajo su liderazgo. La finalidad es evitar la utilizaciĆ³n de tropas norteamericanas y de esta forma reducir la oposiciĆ³n polĆ­tica en los Estados Unidos. El modelo consiste en que Washington dirige y entrena a los ejĆ©rcitos latinoamericanos mediante "programas conjuntos" extensivos e intensivos, y subcontrata compaƱƭas privadas de mercenarios que proporcionan militares especializados, todos ellos oficiales "retirados" del ejĆ©rcito norteamericano. La construcciĆ³n de esta red imperial se describe con el sardĆ³nico lenguaje eufemĆ­stico comĆŗn a todas las sangrientas tentativas militares contemporĆ”neas. Por ejemplo, el General Pace describe la construcciĆ³n de estados-cliente en el Caribe como "asistir a la NaciĆ³n Asociada en el entrenamiento de sus fuerzas de seguridad, con nuevo equipamiento defensivo": consecuentemente, los lacayos caribeƱos "acogieron al TRADE WINDS 2000, un ejercicio multinacional que promueve la cooperaciĆ³n de fuerzas de mar y tierra en respuesta a las crisis regionales..." El alcance de la participaciĆ³n militar de EE.UU en el Caribe ha aumentado enormemente en los Ćŗltimos dos aƱos. Los Guardacostas norteamericanos dirigen operaciones y entrenamientos y aumentan el flujo de armas hacia los militares caribeƱos. En estas operaciones, gran cantidad de agencias norteamericanas participan por tierra, mar y aire en los paĆ­ses del Caribe. SegĆŗn el USSOUTHCOM, estas agencias incluyen a la DEA (Agencia Antidroga, en inglĆ©s Drug Enforcement Agency), el Departamento de Defensa, el Servicio de Aduanas de EE.UU, los Guardacostas de EE.UU y varias otras agencias.
En AmƩrica Central, el USSOUTHCOM pretende aumentar el tamaƱo y la eficiencia de los ejƩrcitos para que sirvan a los intereses estratƩgicos de los Estados Unidos.

Bajo la retĆ³rica eufemĆ­stica de "mantener la paz", el USSOUTHCOM ha organizado seminarios y operaciones para promover la subordinaciĆ³n a los militares norteamericanos y sus objetivos estratĆ©gicos. En este contexto, "mantener la paz" se refiere a la organizaciĆ³n de ejĆ©rcitos con militares de varios estados dependientes bajo la direcciĆ³n del USSOUTHCOM para asegurar las zonas conflictivas y mantener o reinstaurar regĆ­menes favorables a los Estados Unidos. Los ejercicios conjuntos son considerados por el USSOUTHCOM como una excelente oportunidad para "entrenar personal multinacional de las naciones del Caribe y de AmĆ©rica Central para operaciones de mantenimiento de la paz". El USSOUTHCOM tambiĆ©n entrena y adoctrina a tropas de tierra y aire de AmĆ©rica Central en un programa llamado "Cielos Centrales" - aparentemente para campaƱas antidroga, son ejercicios con fines mĆŗltiples, diseƱados para consolidar el control de EE.UU, incrementar la vigilancia aĆ©rea contra potenciales insurgentes antiimperialistas, asĆ­ como campaƱas selectivas antidroga.

La tercera regiĆ³n en la que el imperio militar ha extendido su alcance es el "Cono Sur", que incluye Chile, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Los Ćŗltimos aƱos han sido testigos de programas intensivos de adoctrinamiento ("diĆ”logo"), mayor colaboraciĆ³n militar bajo la tutela del USSOUTHCOM ("cooperaciĆ³n en defensa") y "ejercicios multilaterales de entrenamiento" bajo direcciĆ³n norteamericana. Con un fuerte respaldo de Washington, los regĆ­menes chileno y brasileƱo estĆ”n "modernizando" sus ejĆ©rcitos, mediante el aumento de los gastos militares, especialmente compras a fabricantes de armas norteamericanos (Chile estĆ” negociando con Lockheed Martin la compra de aviones F-16). Dado el gran descenso del nivel de vida y los fuertes recortes de los presupuestos para financiar la deuda externa con los bancos norteamericanos, el resto de los paĆ­ses latinoamericanos tienen limitaciones en los fondos disponibles para comprar armas a los EE.UU para defender el imperio.
El USSOUTHCOM ha dirigido ejercicios militares "conjuntos" con los paĆ­ses del Cono Sur, llamados CABANAS, que se realizaron en el 2000 en Argentina, en contra de la ConstituciĆ³n del paĆ­s "anfitriĆ³n", sin conocimiento de la opiniĆ³n pĆŗblica en general y sin aprobaciĆ³n legislativa. Una vez mĆ”s, estos ejercicios fueron organizados para combatir a enemigos internos, no a invasores extranjeros. Han sido diseƱados para integrar a los ejĆ©rcitos Latinoamericanos bajo el comando de EE.UU en la represiĆ³n de la insurgencia interna, en caso de que colapsen algunos de los regĆ­menes neoliberales envueltos en la crisis econĆ³mica. La contraparte marĆ­tima de los ejercicios CABANAS son los ejercicios UNITAS: el mayor ejercicio naval multinacional dirigido por EE.UU en el hemisferio occidental. El USSOUTHCOM ha diseƱado estos ejercicios para organizar la estructura de mando, profundizar su influencia en el personal de los ejĆ©rcitos latinoamericanos y formar a los oficiales en los procedimientos y tĆ”cticas del ejĆ©rcito norteamericano para implementar de forma mĆ”s eficiente las prioridades polĆ­ticas del USSOUTHCOM.

La cuarta regiĆ³n designada por el USSOUTHCOM es el "Sistema Andino" que incluye a Venezuela, Colombia, Ecuador, PerĆŗ y Bolivia. En medio de las revueltas populares de Ecuador en enero de 2000, los militares norteamericanos, junto con el embajador de EE.UU, desempeƱaron un papel relevante instigando a los cuadros superiores del ejĆ©rcito a derrocar a la junta popular y apoyar al nuevo Presidente (Noboa). AsĆ­ describe el General Pace el papel de EE.UU, "En Ecuador, el USSOUTHCOM ha trabajado en estrecha colaboraciĆ³n con el embajador norteamericano y el gobierno del Presidente Noboa, proporcionando ayuda al ejĆ©rcito ecuatoriano, especialmente en la gestiĆ³n de la crisis nacional." Al apoyar al rĆ©gimen de Noboa, el USSOUTHCOM pudo asegurar la Base AĆ©rea de Manta en la costa noroeste, una plataforma de lanzamiento clave para extender la vigilancia aĆ©rea norteamericana por toda la regiĆ³n andina y, mĆ”s especĆ­ficamente, para proporcionar inteligencia aĆ©rea al ejĆ©rcito colombiano (y a los escuadrones de la muerte) entrenados y dirigidos por EE.UU, involucrados en actividades de contrainsurgencia. Desde Manta, el imperio militar norteamericano ha extendido su control aĆ©reo sobre toda AmĆ©rica del Sur. Como indica el General Pace, "Manta... es la clave para reajustar nuestra zona de responsabilidad (AOR), nuestra arquitectura (el aparato militar) y para extender el alcance de nuestra cobertura aĆ©rea de DM y T (Detection, Monitoring and Tracking, en espaƱol DetecciĆ³n, Control y Seguimiento) en la Zonas Fuente (zonas de producciĆ³n de droga)"
El nuevo imperio militar se ha extendido, controlando no solo tierra, mar y aire, sino tambiĆ©n los rĆ­os de Colombia y PerĆŗ. El USSOUTHCOM ha entrenado y equipado a militares con base en los rĆ­os de ambos paĆ­ses. En Iquitos, PerĆŗ, las fuerzas especiales de la marina norteamericana, Seals, son una gran fuerza operacional que el General Pace describe como "la mejor instalaciĆ³n de este tipo en el AOR" (zona de nuestra responsabilidad, en inglĆ©s area of our responsibility).
En Colombia, con $1.300 millones en ayuda militar norteamericana destinada al Plan Colombia, el USSOUTHCOM estĆ” involucrado en todos los niveles de las operaciones militares colombianas. Ha entrenado tres "batallones antidrogas" de elite para operaciones contrainsurgentes. EstĆ” formando a las tripulaciones de helicĆ³pteros equipados con misiles y ametralladoras que trabajan con los mercenarios norteamericanos subcontratados por el PentĆ”gono. Los cuadros superiores y las Fuerzas Especiales del USSOUTHCOM participan activamente en los campos de batalla, dirigiendo operaciones de combate y coordinando la colaboraciĆ³n militar con los escuadrones de la muerte, tal como se vio en El Salvador, Guatemala y anteriormente en Vietnam. En Bolivia las Fuerzas Especiales y la DEA (Drug Enforcement Agency, en castellano Oficina antidroga) actĆŗan en el Chapare, entrenando y construyendo nuevas bases militares.

Las actividades del USSOUTHCOM estĆ”n interrelacionadas. Los ejercicios militares multilaterales son el preludio a los programas de formaciĆ³n doctrinaria. El General Pace declara: "El programa de ejercicios del USSOUTHCOM es el motor de nuestro Theater Engagement Plan (programas de entrenamiento)." Los programas de entrenamiento doctrinario se dirigen particularmente a aquellos militares latinoamericanos que demuestran una mayor predisposiciĆ³n para servir en la red militar imperial. Los oficiales latinoamericanos que completan los programas de adoctrinamiento son valiosos activos del imperio militar, ya que muchos continĆŗan la carrera hasta convertirse en cuadros superiores.

El General Pace identifica claramente el papel de los programas de entrenamiento de EE.UU y los beneficios que proporcionan al Imperio. "La formaciĆ³n y el entrenamiento militar internacional (IMET, en inglĆ©s International Military Education and Training) y su complemento el IMET Expandido proporcionan oportunidades de formaciĆ³n profesional para militares y candidatos civiles seleccionados cuidadosamente. Estos programas son la columna vertebral de nuestra combinaciĆ³n de formaciĆ³n y profesionalizaciĆ³n militar. Suministran fondos a los militares y el personal civil de nuestras Naciones Asociadas para asistir a los cursos de desarrollo profesional en las instituciones militares de EE.UU. Por solo un modesto coste, estos programas son valiosas inversiones ya que muchos de los estudiantes continĆŗan la carrera hasta llegar a ser altos cuadros dirigentes en sus respectivas instituciones militares y gubernamentales."

En el ejercicio 2000 el USSOUTHCOM recibiĆ³ $9.8 millones para el IMET y entrenĆ³ a 2.684 estudiantes, incluidos 474 civiles. El proceso de construcciĆ³n de un imperio militar es por lo tanto un proceso integrado e interrelacionado que comienza por ejercicios militares con los estados clientes ("Naciones Asociadas"), donde se selecciona y entrena a los militares prometedores. Estos oficiales alcanzan posteriormente los puestos mĆ”s altos y se convierten en activos valiosos para el Imperio, suministrando las bases militares para que las Fuerzas Armadas norteamericanas ocupen el espacio aĆ©reo, terrestre, marĆ­timo y fluvial del paĆ­s. La expansiĆ³n del estado imperial de EE.UU, y la integraciĆ³n de los militares lacayos en sus redes, destacan la importancia del estado en el mundo contemporĆ”neo.
La expansiĆ³n del imperio militar propiciada por el USSOUTHCOM tambiĆ©n incluye el fortalecimiento de la infraestructura de comando, control, comunicaciones e inteligencia para operaciones fijas y mĆ³viles en toda AmĆ©rica Latina. Al construir esta infraestructura, el estado dependiente latinoamericano suministra al USSOUTHCOM, en palabras del General Pace, "comunicaciones vĆ­a satĆ©lite (que) son de vital importancia para nuestras fuerzas desplegadas en tiempos de crisis." El USSOUTHCOM ha comenzado varios programas para aumentar la efectividad del Imperio en el control del rebelde pueblo latinoamericano.
SegĆŗn el General Pace el control y las operaciones que realiza el USSOUTHCOM con los aparatos de inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR) en los estados dependientes son "prioritarias" para dominar AmĆ©rica Latina. Los ISR proporcionan a los militares norteamericanos, y a los oficiales latinoamericanos de todos los niveles, indicaciones y advertencias, conocimiento situacional y evaluaciĆ³n de los daƱos producidos en las batallas. Estos sofisticados sistemas de reconocimiento son necesarios para proteger a los militares norteamericanos que dirigen en combate a las fuerzas armadas dependientes. En tĆ©rminos mĆ”s eufemĆ­sticos el General Pace declara "Los sistemas de reconocimiento sofisticados son necesarios para mejorar la protecciĆ³n de nuestra limitada cantidad de personal desplegado en zonas de alto riesgo". El General Pace admite que las fuerzas militares norteamericanas participan en situaciones de combate real, dirigiendo las fuerzas militares contra la insurgencia popular en AmĆ©rica Latina.
El alcance y profundidad de la participaciĆ³n del USSOUTHCOM demuestra, por un lado, la recolonizacion de los aparatos militares de los estados clientes mediante su absorciĆ³n, y por otro, la presencia militar directa y el control de las rutas aĆ©reas, terrestres, marĆ­timas y fluviales.

ConclusiĆ³n

El imperio militar norteamericano, dirigido por el USSOUTHCOM, ha construido y extendido mĆŗltiples organizaciones regionales, coordinadas por el Comando de EE.UU de Miami y Puerto Rico. El imperio tiene control e influencia sobre el espacio aĆ©reo, las aguas costeras, las rutas fluviales y terrestres -a travĆ©s de los aeropuertos, instalaciones navales y bases militares. El Imperio estĆ” construido y sostenido por el suministro de equipos militares, entrenamiento y servicios a los clientes latinoamericanos y caribeƱos. El USSOUTHCOM ejecuta un gran nĆŗmero de programas (178 en el aƱo 2000), combinando operaciones y ejercicios de entrenamiento, cursos de formaciĆ³n, equipos mĆ³viles de entrenamiento, intercambio de unidades y financiaciĆ³n y ventas militares. Sobre todo ha utilizado conscientemente y sistemĆ”ticamente el entrenamiento y las operaciones "antidroga" para captar a los oficiales latinoamericanos e integrarlos al imperio. En la actualidad, el imperio militar norteamericano nos recuerda a los imperios coloniales: comandantes blancos del USSOUTHCOM y oficiales mestizos que dirigen a los soldados de piel oscura de las tropas de primera lĆ­nea de combate. Esto incluye a las Fuerzas Especiales y a los mercenarios subcontratados, escuadrones de la muerte y conscriptos, detecciĆ³n electrĆ³nica aĆ©rea y fuerzas paramilitares que empuƱan machetes sobre el terreno. El Imperio se extiende hacia el sur desde Miami a travĆ©s del Caribe, AmĆ©rica Central, los paĆ­ses andinos hasta el Cono sur. Es un imperio difĆ­cil de manejar, abierto a desafĆ­os y aĆŗn "deserciones", como demuestran los levantamientos militares nacionalistas de Venezuela y Ecuador. Mientras que EE.UU invierte miles de millones en armas y envĆ­a miles de asesores para reclutar y adoctrinar a los militares latinoamericanos, los oficiales de bajo rango y los soldados rasos estĆ”n presionados por las luchas sociales masivas y los cada vez mĆ”s deteriorados niveles de vida de sus paĆ­ses. Han aparecido fisuras, aunque el Imperio haya preparado fuerzas multinacionales. El papel del USSOUTHCOM es intervenir constantemente para prevenir deserciones mayores y maximizar la participaciĆ³n militar latinoamericana. El apoyo aĆ©reo y operativo estĆ” diseƱado para minimizar la utilizaciĆ³n de fuerzas terrestres norteamericanas en combate.
La pregunta es si todo esto serĆ” suficiente. Si las crisis actuales inducidas por el pillaje econĆ³mico llevan a levantamientos populares a gran escala, ¿quĆ© solidez tienen los militares latinoamericanos dependientes? ¿PodrĆ”n contrarrestar a las fuerzas de la naciĆ³n dirigidas contra el imperio? La lecciĆ³n de IrĆ”n en 1979 es clara: un gran ejĆ©rcito moderno, fuertemente equipado y entrenado por los Estados Unidos y sus asesores militares, puede ser vencido.
Lo que estĆ” absolutamente claro es que el Estado -el Estado imperial- mediante su aparato militar, es esencial para asegurar los mercados y las inversiones de las corporaciones multinacionales basadas en los EE.UU. La total ausencia de cualquier referencia a este creciente papel del imperio militar norteamericano en los escritos de las "teorĆ­as de la globalizaciĆ³n" es otro ejemplo de la vacuidad e irrelevancia de sus argumentos.

Fuente:

LIBRO:
 Paraguay, Eje de la DominaciĆ³n del Cono Sur




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