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lunes, 29 de febrero de 2016

CUESTIONES DE GEO-ECONOMÍA


25.02.2016
Leonid Savin
Economía
Eurocontinentalismo


Después de que apareciera la nueva forma de análisis que puede llamarse como ciencia geo-económica, se observó que muchos expertos de las relaciones internacionales estuvieron de acuerdo con Edward Luttwak en la tesis de que, en la Nueva Era después de la Guerra Fría, los instrumentos económicos y financieros son unos de los más importantes. Para apoyar esta tesis se presentaron los ejemplos de las corporaciones multinacionales, los grandes bancos internacionales, las bolsas de valores y los diversos productos especulativos que podrían destruir facilmente los estados-nación, o al menos, hacerlos vulnerables.

Klaus Solberg Soilen, uno de los modernos investigadores, cree que ciencia geo-económica es el estudio de los aspectos estratégicos, culturales y espaciales de los recursos, con el fin de obtener una ventaja competitiva sostenible. Es la continuación de la lógica de la geopolítica, aplicada a la era de la globalización [1].

El mismo autor ofrece también un nuevo término que sustituye a los del Heartland y el Rimland: el Nareland (reducción de la expresión en inglés “Natural Resource Lands” ["Tierras de Recursos Naturales"]). Esta nueva lógica de dividir zonas geográficas determina el desplazamiento de la geopolítica a la ciencia geo-económica. El autor valida esta tesis con el ejemplo de la presencia de los EE.UU. en el Medio Oriente, donde hay reservas de hidrocarburos, así como los intereses de China en la agricultura y los sectores del petróleo de los países africanos [2].

También puede señalarse que la ciencia geo-económica a menudo no toma en cuenta los factores culturales. Mientras que los estados nacionales a menudo basan su comportamiento en la cultura estratégica, lo que implica también la división en "nosotros" y "ellos", y las compañías multinacionales manipulan con éxito las diferencias culturales, los imperativos de la ciencia geo-económicas se conectan más bien con estrategias de negocio anónimas.

Obviamente, en este caso, la ciencia geo-económica surge a partir del paradigma geopolítico atlantista del Poder marítimo, en tanto que la dirección del dominio del Poder terrestre tiene que utilizar los mismos mecanismos o buscar nuevas caminos. Por lo general, la actividad del Poder terrestre está asociada con los procesos de nacionalización. Sin embargo, este enfoque no da la imagen completa, ya que tales reformas conectadas con las relaciones internacionales, de una manera u otra incluidas en la estructura mundial neoliberal, son controladas por organismos supranacionales como la ONU, el FMI, la OMC, el Banco Mundial y otros. Parece que falta un cierto elemento. Si tenemos en cuenta los países económicamente cerrados (Corea del Norte es el mejor ejemplo), podemos ver que es posible la organización de la economía nacional en completo aislamiento de la ciencia geo-económica entendida como una rama de la geopolítica anglosajona. En otras palabras, existe todavía un segmento: el de la geo-economía. Al igual que en inglés existen diferentes significados para los términos "politics" y "policy", los términos "economics" [ciencia económica] y "economy" [economía] van a tener diferentes significados al ser traducidos a otros idiomas. La ciencia económica no es una construcción natural (no es una ciencia natural como demostró el autor premio Nobel cuyas ideas fueron firmemente rechazadas por el curso de la historia, en particular, por la crisis financiera global) y la economía, de hecho, la economía nacional, debería dividirse en el contexto de las escuelas geográfica y geopolítica.

La posibilidad de esta división fue expuesta anteriormente, en particular, en el trabajo de dos científicos eslovacos, Vladimira Repasova y Denisa Ciderova, de la Universidad de Ciencias Económicas de Bratislava, quienes introdujeron el término "geo-heterogeneidad" para fijar geo-categorías tales como geo-civilización, geo-historia, geocultura, geopolítica y geo-ecomomía [3].



La geo-economía puede ser el vínculo entre la geopolítica y la ciencia geo-económica, si se consideran desde la perspectiva de las variables que se muestran en la tabla. De todos modos, este enfoque parece fructífero si excedemos los límites del argot científico y político y de los proyectos modelo de los sistemas políticos sostenibles, basados en la soberanía y en los intereses nacionales. Esto puede suponer un retorno al "concierto de poderes", el orden mundial que existía antes del comienzo de la II Guerra Mundial, y que ahora es considerado como el equilibrio de fuerzas más conveniente y favorable (si hablamos del orden en Europa, y no de las ambiciones coloniales y sus consecuencias). Esto puede superar también la unilateralidad económica en el desarrollo de la Unión aduanera y la Comunidad Económica Euroasiática, ya que apela a la geo-economía que afectará a los aspectos originales de la cultura nacional, la ética empresarial y las actitudes adecuadas hacia los recursos naturales y el espacio.

[1] Klaus Solberg Soilen. Geoeconomics, Bookboon, 2012.Р. 8

[2] Klaus Solberg Soilen. Geoeconomics, Bookboon, 2012.Р. 56

[3] Denisa Ciderova, Vladimira Repasova. GEO-HETEROGENEITY IN THE CONTEXT OF THE EU.// European Scientific Journal September 2013 edition vol.9, No.25. Р. 4.


FUENTE: http://katehon.com/es/article/cuestiones-de-geo-economia

EL MÉTODO DE ANÁLISIS ESTRATÉGICO M.E.T.T.T.


EL MÉTODO DE ANÁLISIS ESTRATÉGICO M.E.T.T.T.

29.02.2016

Filosofía política


El método para el análisis de estrategias y planificación de acontecimientos que en este artículo les voy a presentar, está desarrollado desde el ámbito militar. Su utilidad se encuentra en la simplificación de la realidad, que se concreta en una serie de puntos clave que descubrir y analizar para decidir el curso de acción que se realizará, es decir, que al ser una metodología orientada a la estrategia, la pregunta clave es ¿qué hacer? Por el contrario, las metodologías orientadas a la táctica tendrían su pregunta clave en ¿cómo hacerlo? De modo que la diferencia entre estrategia y táctica radica en lo que quiero hacer (el plan general) y cómo se conseguirá (las acciones concretas).

Así mismo, no importa en qué ámbito usemos esta metodología porque cada uno de sus puntos tienen su reflejo en la realidad. Si en principio no detectan con claridad este uso extensible de una metodología militar al análisis estratégico de problemas civiles, no se preocupen, solamente sigan leyendo este artículo y al final verán las extensas posibilidades de este método. Pues como todo lo nuevo al principio puede ser ininteligible pero la práctica esclarece lo desconocido.

Entrando en la metodología, M.E.T.T.T. es un acrónimo de 5 palabras: Misión, Enemigo, Tropas propias, Terreno, y Tiempo. Cada una de estas, si se piensa en un tablero, por ejemplo de ajedrez, resultará que tenemos nuestras tropas, las tropas enemigas, el terreno en el que nos encontramos, la misión que debemos realizar y el tiempo para llevarla a cabo. En la primera lectura de esta metodología, parece que es una cosa fragmentada, puesto que todos los factores se interconectan mutuamente, y el plan de acción siempre puede cambiar en todos los cinco factores por el cambio en uno de ellos. Así que en la primera lectura, sólo hay que conocer las cinco dimensiones y luego planear a tenor de estas.

1. Misión.
Es la tarea que debemos realizar, tanto si nos fue encomendada como si partió de iniciativa propia. La misión es lo que queremos conseguir, tanto si se trata de ganar una batalla, realizar un proyecto de arquitectura, escribir un libro o lo que sea. En definitiva, la misión es nuestro horizonte.

2. Enemigo.
Es el rival, que en un campo de batalla parece bastante claro que el enemigo se encarna en las tropas enemigas, pero, enemigo es un concepto más amplio. Enemigo son todas aquellas personas que nos impiden realizar la misión porque se encuentran entre nosotros y la misión. Puede ser un ejército rival, una empresa de la competencia, un grupo social que acapara determinados recursos, etc.

3. Tropas propias.
El tercer paso es saber exactamente de cuantas tropas disponemos, o dicho de otro modo, cuales son todos nuestros recursos humanos y materiales que disponemos para realizar la misión y enfrentarnos al enemigo. Las tropas propias no sólo cuentan en número, sino también en la variedad de habilidades que posean. Es decir, saber la cantidad y calidad de nuestras tropas junto con los recursos materiales que tenemos.

4. Terreno.
Este es el marco geográfico en que nos encontramos. Visto desde la guerra, es el territorio en que estamos nosotros y el enemigo. Pero también puede ser una ciudad, un lugar de trabajo, etc. En todo caso, terreno es el ámbito en que nos movemos tanto nosotros como el enemigo, y debemos conocerlo al máximo detalle, tanto los factores que nos dan ventaja o nos la quitan, los factores que pueden retrasarnos o facilitarnos el movimiento. Así, destacan los factores de orografía y climatología, que trasladados a una ciudad, representarían la comodidad de vida y desplazamiento en la ciudad, lo cual es clave para pensar cuales pueden ser los mejores cursos de acción.

5. Tiempo.
¿De cuánto tiempo disponemos? ¿A cada minuto somos más fuertes o somos más débiles? Esas son dos preguntas muy típicas cuando uno piensa en planificación estratégica. Que el tiempo juegue a nuestro favor o en nuestra contra es esencial para saber hasta qué punto debemos apresurarnos en el movimiento, o por contra, debemos realizar labores defensivas. Así mismo, el control del tiempo debe ser el más exhaustivo posible para no desaprovechar ni un minuto, y aún menos cuando el tiempo juega en nuestra contra.

Repasemos las 5 dimensiones.
Como les decía al principio, primero hay que conocer cuáles son las cinco dimensiones de esta metodología y luego hay que trazar el curso de acción que creamos más apropiado en base a todo lo que sabemos de las dimensiones. Tenemos nuestras tropas o equipo de trabajo, y hay que conocer de cuántos medios materiales y humanos disponemos, qué saben hacer, y cómo aprovechar su valía en el terreno en que estamos; además, tenemos que conocer las capacidades y número de las tropas o equipo rival. En este sentido, tenderemos a buscar cuál es la posición sobre el terreno que más ventaja nos confiere frente a todo lo que sabemos del rival. Pero ¿y el tiempo? ¿La posición que ocupamos, nos dará la victoria porque al enemigo le urgirá atacarnos? ¿O será justo lo contrario y nosotros tendremos que apresurarnos al ataque?

La primera tarea de la planificación estrategia es el conocimiento del estado de las 5 dimensiones en el punto cero, o “tiempo cero”. Y a partir de ahí, crear la planificación estrategia que se estime más adecuada, pero siempre actualizarla con las novedades que recibamos, puesto que “tiempo cero” es una referencia de partida, pero todas las dimensiones se pueden mover al mismo tiempo y en direcciones que podemos prever pero no asegurar. Por ello, la reformulación del plan estratégico es inevitable, de hecho es más inevitable cuando nos encontramos con los asuntos de la táctica, con los choques para conseguir cada fase de la planificación estratégica.

Como apuntes finales a este artículo, hay que señalar que la tenencia de tropas o equipos variados son un factor importante, puesto que cada cual nos ofrecerá una habilidad diferente con la que realizar imaginativas operaciones. Otra cosa es que tengamos gente y materiales pero su uso no sirve en la situación en que estemos por las razones que sean. Como tener aviación en un país montañoso, pero a su vez poco combustible, de modo que la ventaja de aviación se convierte en algo innecesario, e incluso costoso por todo el combustible que gastan, pero la pista puede servir para recibir refuerzos o para que el enemigo nos invada por ahí, y así sucesivamente se incluyen las circunstancias que puedan sobrevenir. Como ejemplo civil es como tener gente que sabe escribir muy bien pero las necesidades exigen a oradores que se pongan ante el público que sea y expongan sus planes o ideas.

Finalmente, para terminar este artículo a la par que queda abierto con las incógnitas aquí presentadas sobre el modo de decidir qué plan es el mejor, les expongo una cita de Nicolás Maquiavelo, que en su famoso libro “El Príncipe”, capítulo 14: “Los deberes de un príncipe para con la milicia”, tenemos ésta muy interesante reflexión:

“Filopémenes, príncipe de los aqueos, tenía, entre otros méritos que los historiadores le concedieron, el de que en los tiempos de paz no pensaba sino en las cosas que incumben a la guerra; y cuando iba de paseo […], a menudo se detenía y discurría así con los amigos: “Si el enemigo estuviese en aquella colina y nosotros nos encontrásemos aquí con nuestro ejército, ¿de quién sería la ventaja? ¿Cómo podríamos ir a su encuentro, conservando el orden? Si quisiéramos retirarnos, ¿cómo deberíamos proceder? ¿Y cómo los perseguiríamos, si los que se retirasen fueran ellos?” Y les proponía, mientras caminaba, todos los casos que pueden presentársele a un ejército; escuchaba sus opiniones, emitía la suya y la justificaba. Y gracias a este continuo razonar, nunca, mientras guio a sus ejércitos, pudo surgir accidente alguno para el que no tuviese remedio previsto”.

FUENTE: http://katehon.com/es/article/el-metodo-de-analisis-estrategico-mettt

viernes, 26 de febrero de 2016

EL MITO DE LOS “PUEBLOS ORIGINARIOS” (BREVE SOBRE “INDIOS” E “INDIGENISTAS”


Publicado el mayo 18, 2010 por radiopasillo
Otro artículo publicado por Eduardo Linares que no deberíamos dejar de leer, ante tanta andanada de difusión que solo confunde
Click abajo para leer:




Por Alberto Buela para DemoDirecta , 
Apuntes para la Construcción de la Democracia Directa -1- 

Ya empezamos mal hablando de indios cuando lo políticamente correcto es hablar de aborígenes, término que viene del sufijo latino ab que indica procedencia, más el sustantivo origo-inis que significa origen, nacimiento. Cuando decimos aborigen nos queremos referir a alguien originario del suelo donde vive.

Aparece aquí la primera contradicción los indigenistas que se auto titulan con un término del latín como aborigen, en lugar del indio que es mucho más genuino y originario. Es verdad que nació de un error de Colón, pero eso es todo, no existió una manipulación ex profesa del término, como ocurrió y ocurre con el de aborigen.

Ahora bien en el caso de los aborígenes de la Patagonia y de la Pampa argentina no son originarios para nada, eso no es cierto, es una falsedad de toda falsedad. Los que hoy se denominan mapuches son un cuento, son un bluff, lo decimos en inglés porque la oficina política de estos “indios” está en Londres. Ellos llegan a La Pampa a partir de 1770 y eran pehuenches de Ranquil (hoy Chile) y se instalan en pleno cladenar (montes del Caldén) de la Pampa central, llamada también Mamil Mapu (país del monte). Vemos como estos indios son menos originarios que los criollos viejos de la Pampa. Y en la Patagonia, cuando invadieron por esa misma época, mataron a los tehuelches sus verdaderos habitantes originarios.

Sobre este tema se puede consultar el excelente artículo de Fredy Carbano Julio Argentino Roca y la gran mentira mapuche que está en Internet (NdeR: LO REPRODUCIMOS ABAJO!!)

Es sabido que hoy día uno de los temas y asuntos más aprovechados políticamente por el progresismo, tanto de izquierda como liberal, es el del indigenismo.
No existe prácticamente ningún gobernante- nacional o provincial- de Nuestra América que no cante loas al mundo precolombino, a los indios, a los autóctonos, a los pueblos originarios.

Ni qué decir de los militantes políticos del progresismo y los intelectuales del pensamiento único, el tema está comprado en bloque. Es como si una voz de orden venida del imperialismo yanqui dijera: “Así como para nosotros el único indio que vale es el indio muerto, para Uds. lo único valioso es: que todos sean o se declaren indios”.

Para apoyar este principio de dominación política y cultural nos han vendido, y nuestra intelligensia ha comparado, la teoría del multiculturalismo que hace pedazos la poca unidad nacional que hemos logrado luego de 500 años de existencia. Esta teoría ruin se expresa en el apotegma: la minorías tienen derechos por el sólo hecho de ser minorías, tenga o no algún valor lo suyo.

¿y la voluntad de las mayorías? Solo sirve para convalidar en el momento de votar a la élite ilustrada que gobernará para las minorías, llámense grupos concentrados de la economía (Etztain, Grobocopatel, Mildin, Werthein), de la cultura (gays, lesbianas, bisexuales, homosexuales), de la farándula mediática (Leuco, Eliaschev, Sofovich, Gelblung), del pensamiento (Feimann, Forster, Kovaldof, Abraham). Gringos de la peor laya que viven esquilmando a nuestros pueblos bajo la mascarada democrática de servirlos.

Y así como es políticamente correcto criticar a los fumadores y a los cazadores de ciervos, por el contrario, es políticamente incorrecto criticar a cualquiera de las mil variantes del indigenismo americano.
La crítica al indigenismo inmediatamente nos demoniza, porque el indigenismo es un mecanismo más de dominación del imperialismo y como tal funciona. Su verborrea criminaliza a quien se opone. Su lenguaje busca despertar sentimientos primarios a dos puntas: se presentan como víctimas y criminaliza a quienes se le oponen o ponen simplemente reparos.

Lo grave del indigenismo es que en nombre de las falsas razones de origen que dan ellos, nos quitan, al menos a los criollos americanos, nuestro lugar de origen. Y nosotros los criollos bajo la firma de gauchos, huasos, cholos, montuvios, jíbaros, ladinos, gaúchos, borinqueños, charros o llaneros somos lo mejor, el producto más original que dio América al mundo. Ya lo decía Bolivar sobre él mismo: ni tan español ni tan indio.

Es este mundo criollo que dio el barroco americano y que peleó por la independencia y libertad de nuestros pueblos. Este mundo criollo que tuvo sus mejores frutos intelectuales en la universidad de Chiquisaca, llamada La Plata, Charcas y hoy Sucre. ¿O por qué se piensan que Bolivia, así pobre y desmantelada como la vemos, ha sido la que mayor cantidad de pensadores nacionales hispanoamericanos ha dado en el siglo XX? Porque funciona sobre una matriz de pensamiento que tiene medio milenio.

Qué es ser criollo sino la mejor forma de sentir lo nuestro, lo propio, lo auténtico. No es necesario andar vestido de gaucho, huaso o llanero, ni tener diez generaciones de americanos. Criollo puede ser un bancario, y un plomero, un cura o un médico, un rico o un pobre, el inmigrante italiano o alemán, el turco o el judío. Lo criollo es la captación del valor de lo genuino en nosotros. La valoración del modo gaucho de vida con sus costumbres y tradiciones. No porque nos vistamos de gauchos vamos a ser más criollos, yo conozco tantos gauchos de tienda. Hace muchos años, Juan Carlos Neyra, el padre del Colorado Neyra, escribió: Criollo es aquel que interpreta al gaucho y lo criollo es un modo de sentir, una aproximación afectiva a lo gaucho. Es por eso que lo gaucho es necesariamente criollo pero un criollo puede no ser gaucho. De allí que esos viejos camperos de antes decían: Nunca digas que sos gaucho, que los otros lo digan de vos.

Hace unos días escribió Solíz Rada desde Bolivia un brillante artículo El canciller y las hormigas donde el canciller de su país afirma: “para nosotros los indios están primero las mariposas y las hormigas y en último lugar está el hombre. A lo que comenta Solíz: Lo inaceptable es separar la preservación de la Madre Tierra de la defensa del género humano. Recuérdese que los nazis también pensaban que judíos y gitanos valían menos que hormigas y bacterias.” Lo postulado por su canciller viene a coincidir con los planes de John Rokeffeller III de control de la natalidad de los países del tercer mundo.

El historiador y amigo chileno Pedro Godoy nos dice: “Chile no escapa del plan desmembrador. Modas primermundistas nos contaminan: tatuajes, grafitis, piercing, swingers, punkies… Ahora adquiere fuerza otra: los indigenista bajo el grito “cada etnia una nación” ¡Inquietante!. Los asesores rubios de esta campaña motorizan, hoy como ayer, la leyenda negra. Aportan así a acentuar nuestra crisis de identidad”

La instrumentación política que está detrás del indigenismo la hace notar muy bien Félix Rodríguez Trelles cuando afirma: “Los mal llamados “originarios” son el brazo de la quinta columna interior. El experimento imperial ha logrado un éxito notable al controlar Bolivia con el cocalero manejado desde atrás por García Linera (el Cohn-Bendit boliviano), y acechan con fuerza en Ecuador (no es casual que a Correa los “originarios” lo ataquen cuando repudia la deuda externa)” (cfr. En Internet su artículo Los pueblos originarios: una operación de pizas).

Tanto Andrés Solíz Rada como Pedro Godoy, dos hombres de la izquierda nacional suramericana, como Trelles un hombre del peronismo genuino, quieren poner el acento y distinguir entre la existencia y primacía de la identidad de la comunidad política de origen (aquella que nos da el Estado-nación al que pertenecemos) y una identidad adquirida o secundaria que es la que cada uno puede darse o crearse por estudio o convicciones (comunidad mapuche, gaucha, gringa, judía o árabe). Si no tenemos en cuenta esta distinción política fundamental caemos en el error todos los separatismos. Y así todo suma y sigue, y podríamos poner mil ejemplos.

De este indigenismo se desprende la primera mentira mayúscula: la matanza de indios que realizaron los españoles fue de 120 millones según Escarrá Malavé, presidente de la comisión de relaciones exteriores del Congreso de Venezuela, de ahí que Chávez hable equivocadamente de “holocausto aborigen”. De 70 millones según el sociólogo brasileño Darcy Ribeiro y así siguen los números más inverosímiles. Pero estas cifras son solo suposiciones artificiosas teñidas por el odio a España y lo español producto de la “leyenda negra” creada por las oficinas políticas de Holanda e Inglaterra.
El filósofo e historiador mejicano José Vasconcelos, nada hispanista, hace constar en su Breve historia de México que no había más de seis millones de indios en todo el norte de América, tesis que años después convalidarían las investigaciones del antropólogo W. Denevan. Mientras que don Angel Rosemblat, profesor de historia de América colonial y nada sospechoso de prohispanismo, estimó una población a la llegada de Colón de trece millones y medio para toda América. La que disminuyó en gran parte no por las matanzas, que ciertamente las hubo sobre todo en los primeros treinta años de la conquista, pero ni por asomo con la magnitud que se les otorga, sino por las epidemias que los españoles trajeron: gripe, viruela, sífilis, etc.

Angel Rosemblat nació en Polonia en 1902 en el seno de una familia judía y llegó a Buenos Aires a los seis años, realizó sus estudios en la Universidad de Buenos Aires, se perfeccionó en Europa y en 1946 se afincó en Venezuela contratado por ese gran pensador venezolano que fue Mariano Picón Salas, y allí murió en 1984.Este filólogo y antropólogo cultural se destacó por su continuado trabajo de treinta años sobre el tema de la población originaria de América a la llegada de Colón y en un libro memorable que tiene muchas ediciones La población de América en 1492. Viejos y nuevos cálculos, FCE, México, 1967.
Afirma Pierre Chaunu, historiador francés y protestante, el mayor revisionista de la Revolución Francesa junto con Francois Furet, escribe: “La leyenda antihispánica en su versión norteamericana (la europea hace hincapié sobre todo en la Inquisición) ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica. ”

La tenaz y reiterativa acusación de genocidio a los españoles por parte de los indigenistas contrasta con el silencio sobre uno de los episodios más terribles y duraderos, la matanza y explotación de indios y negros por parte de las oligarquías americanas ilustradas luego de la independencia. Así durante casi todo el siglo XIX las oligarquías locales masónicas y liberales bajo régimen de esclavitud hicieron desaparecer pueblos enteros como los charrúas en Uruguay, los mayas en México y varias etnias en el Brasil amazónico.

Nosotros al no ser antropólogos culturales, sólo conocemos tres trabajos serios sobre el tema en Argentina: a) los de Ernesto Sánchez Ance para el área norte del país. b) el libro del antropólogo Jorge Fernández C., fallecido hace unos años, titulado Historia de los indios ranqueles, Bs.As. Ed. Inst.Nac.Antropología y Pensamiento Americano, 1998, en donde con lujo de detalles desarma el mito de los indios pampas o ranqueles como originarios, sino que llegaron a La Pampa en 1770 corridos de Chile por los españoles y vivieron allí, gracias a la industria sin chimeneas –el malón y el cautivaje – hasta 1879, cuando cae Baigorrita, su último cacique. c) el libro de P. Meinrado Hux: Memorias de un ex cautivo Santiago Avendaño, Bs.As. Ed. Elefante Blanco, 1999. En donde se muestra palmariamente cómo era la tan mentada cultura indígena, con sus sacrificios humanos y el desollar viva a la gente.

Invitamos a los que quieran profundizar, a leer estos trabajos que están al alcance de todos.
-1-
http://demodirecta.blogspot.com/2010_05_01_archive.html

MAPUCHES, LA GRAN MENTIRA
“Julio Argentino Roca y la Gran Mentira Mapuche”
Por Fredy Carbano

Este paradigma de la Nación Argentina es denostado por una campaña intencional que pretende disolver los verdaderos valores de la argentinidad. Lamentablemente la ignorancia histórica hace que muchos honestos ciudadanos se presten a colaborar con esta aviesa campaña.
El General Julio Argentino Roca

“Roca no encabezó una campaña privada en 1879. Fue como Comandante en Jefe del Ejército Nacional a cumplir la misión que Avellaneda, presidente de la Nación Argentina, elegido por el pueblo, le había asignado. Y esa campaña estuvo destinada a integrar, a incorporar de hecho a la geografía argentina, prácticamente la mitad de los territorios históricamente nuestros, y que estaban bajo el poder tiránico del malón araucano, cuyos frutos más notables eran el robo de ganado, de mujeres y la provocación de incendios.

Los araucanos, hoy denominados mapuches, llegaron a la Argentina allá por 1830, cuando la Nación Argentina era ya independiente y soberana. Por lo tanto, fueron invasores. El primer grupo de invasores los constituyeron aproximadamente unos 100 indígenas capitaneados por Yanquetruz. Se afincaron en Neuquén y desde allí se fueron extendiendo hacia el sur y el norte.

El verdadero genocidio lo cometieron los araucanos cuando aniquilaron a los Guenaken, también llamados Tehuelches, que eran lo auténticos aborígenes de la Patagonia norte.
Actualmente como argentinos tienen todos los derechos al igual que los demás argentinos, pero no a intentar falsear la historia y pretender les devuelvan tierras que nunca les pertenecieron.”

1.- En 1879 las tropas de Cafulcurá eran poderosas, lo prueba el hecho de que ganaron las primeras batallas contra el Ejército
Nacional.
2.- Ambos bandos contaba con fusiles Remington. Los araucanos los traían de Chile, a donde se los vendían los ingleses a cambio del ganado argentino robado en los malones. Prueba de ello es que la columna del Ejército Nacional comandada por el Gral. Villegas tenía como objetivo clausurar y controlar los pasos andinos por donde les llegaban a los araucanos los Remington.
3.- Los indígenas araucanos eran tradicionalmente muy guerreros. Recordemos que en los primeros tiempos de la conquista española asolaron varias importantes ciudades en Chile que los chilenos tardaron siglos en reconquistar.
4.- Los araucanos, en el año 1250 subieron hacia el norte y destruyeron el Imperio de Tiahuanaco. Este Imperio era mayor y mucho más civilizado que el posterior imperio de los Incas que comenzó luego en el año 1280.
5.- El uso actual del término “mapuche” y las falsas reivindicaciones de éstos son maniobras disolventes y disgregantes que practican políticos con minúscula en las últimas décadas con finalidades anti-nacionales, y para beneficio propio.
Araucanos y Tehuelches

Los mapuches son sólo ORIGINARIOS de la inventiva del Foreign Office británico.
Ni Rosas o Roca los mencionan en la Campaña al Desierto, tampoco los historiadores, ni la famosa expedición a los Indios Ranqueles. Tampoco los menciona la historia oficial en las Provincias ni Museos de Historia del Neuquén Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Mendoza, ni San Juan…
¿Desde cuándo han aparecido estos mapuches en escena? Su propia bandera es similar a la nueva Sud Africana, luego del apartheid utilizaron a Mandela, y ahora desean utilizar a un pueblo que no es originario de nada, sólo Tehuelches y Araucanos lo son.
Quede en claro que la expedición de Roca, resultó la primer guerra contra Chile y no una campaña contra el indio, como muchos

pretenden hacerlo notar. A las pruebas me remito cuando sostengo que por entonces el 90% de la población chilena era indígena, que no es cosa menor. En síntesis, nuestro país defendía la soberanía sobre una Patagonia que los caciques deseaban y ellos… eran chilenos.

Enciclopedia Salvat – Diccionario – Editado en Barcelona – 1972:

MAPUCHE: Adj.- Natural de Arauco – Perteneciente a esta Provincia de Chile.
Masculino – Idioma de los araucanos.
TEHUELCHE: Adj. y sust. – Dícese de un individuo de un pueblo amerindio cazador, que, con otros grupos integró la llamada “Cultura de las Pampas” en Argentina y Uruguay. Exterminados en gran parte por los conquistadores españoles y los araucanos, quedan reducidos núcleos en Tierra del Fuego.

Hoy todos los nacidos en el suelo patrio somos ARGENTINOS, y ya no caben falsas reivindicaciones indigenistas ni de pueblos originarios inexistentes. Desde comienzos del siglo XVI
está presente la sangre hispana en todo el suelo argentino y los pueblos originarios de la Patagonia anteriores a esa fecha fueron las etnias TEHUELCHES.
El invento “mapuche” data sólo del siglo XIX, insisto que hoy todos somos argentinos y nadie tiene ningún derecho a reivindicar etnias ni pueblos diferentes al argentino so pena de colaborar con los intentos Ingleses, Norteamericanos e Israelitas para desmembrar y despotenciar a la Patria Argentina.
Este tema mapuche y su propaganda instalada por marxistas que han hecho del indigenismo una cuestión de estado, es preciso comenzar a desbaratarla de raíz. Lamentablemente no sólo los políticos venales y periodistas pagados por el sistema, sirven de difusores de una mentira infame, sino que han caído en ella y no siempre por ingenuidad.

Obispos y Curas que fieles a sus posturas tercermundistas, impulsan como verdad de Perogrullo, dando así por sentadas todas y cada una de esas falacias.

Se llegó al extremo inconcebible de engañar al Santo Padre Juan Pablo II y ahora al Papa Benedicto XVI cuando les hicieron decir que el gran santo Ceferino era Mapuche y no Tehuelche. Es difícil creer en la inocencia por desconocimiento de los Obispos patagónicos en esta maniobra vil, porque es dable suponer que si han llegado a esas instancias de la jerarquía, deben poseer una cultura general histórica de su patria compatible con su rango.

Utilicemos en toda su plenitud este medio fantástico que la tecnología nos brinda, para revertir la opinión errada de muchos argentinos sobre temas de trascendencia como el que se trata.

Publicado por Titular de Unidos x Perón. Gabriel A. Fossa

lunes, 15 de febrero de 2016

El “Imperialismo Internacional del Dinero” por Santiago Roque Alonso


El “Imperialismo Internacional del Dinero” es una categoría de poder, cuya existencia es ignorada por la casi totalidad de los católicos, la cual fue definida por el Papa Pío XI en 1931, en su Carta Encíclica “Quadragessimo Anno”.

Sus enseñanzas – aunque olvidadas y escasamente difundidas – son parte decisiva de la Doctrina Social de la Iglesia, ya que posteriormente fue ratificada por Juan XXIII en la Encíclica Mater et Magistra (1961) y por Paulo VI en la Encíclica Populorum Progressio (1971).


El “imperialismo internacional del dinero” designa a lo que hoy vulgarmente se denomina como “capitalismo financiero internacional” o al “monopolio financiero y económico anónimo y trasnacional”.

Es un Poder ejercido a escala mundial, pero que no está atado ni se identifica con ningún Estado, Potencia o Poder Nacional (de hecho controla imperios y estados a los que subordina a sus fines). De ahí que su sede o asiento territorial sea circunstancial y siempre transitorio, según distintas épocas históricas.

En consecuencia es un Poder y una entidad ajena y distinta al de las naciones y a la estructura de un Estado en particular, ya que su esencia radica en la extraordinaria concentración de riquezas y de dinero, y no en los factores o elementos que tradicionalmente constituyen un Estado (territorio, población, símbolos, fuerzas armadas, sistema jurídico, etc.)

Pío XI lo aclara explícitamente, cuando señala que dicho imperialismo tiene su asentamiento siempre volátil: “ubi bene, ibi patria” – “en donde está la fortuna del hombre, allí está su patria”

SUICIDIO ARGENTINO: Macri cumple su plan político, gobierna emitiendo deuda



Hector Giuliano, licenciado en Administración y experto en Finanzas y máximo conocedor de Deuda Externa Argentina. Habla sobre la situación de la deuda en los primeros meses del Gobierno de Macri.


domingo, 14 de febrero de 2016

La Escuela de Frankfurt y la Revolución Cultural

La Escuela de Frankfurt
 y la Revolución Cultural





¿Te has preguntado alguna vez el por qué de las políticas europeas? ¿Por qué se toman decisiones que siempre nos perjudican? ¿Por qué invierten más dinero en la gente que llega de fuera que en los propios europeos? ¿Porqué se fomenta el feminismo radical, la ideología de género y la homosexualización de la población? En esta serie de publicaciones formada por 11 documentos intentaré responder a todas esas preguntas y aclaro los motivos y quién está detrás de toda esta locura.


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