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martes, 24 de mayo de 2016

EL TÁNDEM DEL ENDEUDAMIENTO KIRCHNER-MACRI



Imposición de privilegios

EL TÁNDEM DEL ENDEUDAMIENTO KIRCHNER-MACRI

Por Héctor GIULIANO (21.5.2016)

A diferencia de lo que comúnmente se cree, la gestión de las administraciones Kirchner y Macri en materia de deuda pública no es opuesta sino complementaria: las acciones concretas del kirchnerismo fueron funcionales al advenimiento de las medidas del gobierno macrista, amparado una vez más en la excusa constante de la pesada herencia recibida para tratar de justificar más endeudamiento fiscal.


¿Qué hizo básicamente el gobierno Kirchner durante sus largos 12 años de mandato?: pagar en forma privilegiada deuda externa con terceros – acreedores privados y organismos financieros internacionales – a costa de aumentar una deuda intra-Estado impagable y con el objetivo declarado de regresar al mercado internacional de capitales para volver a endeudarse en el exterior (objetivo expreso del Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 y de la Hoja de Ruta Boudou 2008).

En aras de cumplir ese objetivo el gobierno Kirchner declinó formalmente cuestionar la legitimidad de la Deuda y encaró una política sistemática de pagos a los acreedores para desagotar significativamente la deuda externa: la presidenta Cristina Fernández auto-calificó a su administración de pagadora serial por sus récords de pagos, hablando de 174.000 MD (Millones de Dólares) por un lado y de 190.000 MD por otro (en su discurso de Setiembre 2014 ante la Asamblea General de Naciones Unidas (AG ONU), aunque ambas cifras no están debidamente probadas.

Más aún, fue su gobierno el que propuso la Resolución de la AG ONU para internacionalizar los casos de default de deuda soberana, replanteando la propuesta del FMI del 2002 basada en el informe de su entonces vice-jefa Anne Krueger, que tiene por finalidad sustraer los problemas de la deuda de los Estados a la competencia de sus tribunales locales y someterlos a nuevos mecanismos de manejo supra-nacional.

A los fines de poder cumplir con sus pagos privilegiados de la Deuda Externa – durante todo su triple mandato – el kirchnerismo habilitó la política institucional de pago de las obligaciones externas con reservas internacionales, lo que llevó a la descapitalización del Banco Central (BCRA) y a su consiguiente endeudamiento paralelo o cuasi-fiscal para reponer tales reservas y también para favorecer la rentabilidad récord del sector financiero-bancario local a través del mecanismo de las Lebac (producto de la política de compra de reservas con deuda).

El Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 fue presentado ante la opinión pública – por el oficialismo K, por la oposición política y por los medios del establishment – como un éxito de negociación (toda una constante en materia de reestructuraciones forzadas de deuda) pero fracasó porque ya a los dos años de firmado no se podía pagar y se apeló entonces, sucesivamente, al intento de aumento de recaudación sobre el Agro (Resolución 125) y al incremento de la presión tributaria en general, a la citada política de pago con reservas internacionales, a la estatización de las AFJP (que detentaban en su poder gran parte de la deuda en pesos), al empapelamiento del propio Estado traspasándole la deuda sin capacidad de repago a los principales organismos oficiales nacionales (BCRA, ANSES, BNA y otros) y a la emisión monetaria sin respaldo de crecimiento económico.

El kirchnerismo recibió así una deuda pública de 152.600 MD en el 2003 y la dejó en unos 260,000 MD al fin de 2015, esto es, un aumento de más de 100.000 MD en cabeza del Estado Central.

El falso mito del des-endeudamiento (un mito consentido y apoyado por la oposición política, con la actual administración Macri a la cabeza) preparaba, en realidad, la descongestión de la parte más pesada de la deuda externa argentina para allanar el camino a la vuelta al mercado mundial de capitales.

Para ello, la receta en curso era y es la licuación de la deuda interna en pesos – en su mayoría a cargo del FGS de la ANSES (el 64 % de la plata de los jubilados) – como producto de la inflación creciente, de manera de ir disminuyendo gradualmente el peso de la deuda intra-Estado a costa del traspaso a pérdida de la deuda original con terceros.

Las torpezas cómplices del kirchnerismo quedaron de manifiesto con el desacato indefendible ante los tribunales estadounidenses después de haber aceptado su competencia.

Esta postura irracional agravó la posición de la Argentina debido a la negativa kirchnerista a investigar las mayúsculas irregularidades de la Deuda Pública (que era el único recurso de última instancia frente a las exigencias de los acreedores), a soslayar completamente las causas judiciales en curso en nuestro país que llevarían a la nulidad de gran parte de la deuda externa (Olmos I – con sentencia del juez Ballestero – Olmos II, Megacanje 2001 y denuncia Olmos Gaona-Marcos) e incluso a dejar inoperante la Comisión Investigadora de la Ley 26.984, dictada tardíamente en Setiembre de 2014.

El gobierno Kirchner malogró desde el inicio la estrategia de defensa de nuestro país ante los tribunales de Nueva York:

Porque no cuestionó la legitimidad de las acreencias pese a la existencia de causas judiciales en curso en la Argentina.
Porque aceptó la entidad de los reclamos de los Fondos Buitre(FB) que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna al reconocer el valor nominal de los títulos y no el valor real de compra de los mismos.
Porque – una vez producidos los fallos adversos en las tres instancias judiciales norteamericanas – no blanqueó el default de toda la Deuda Pública, como hubiera correspondido, para abrir una nueva reestructuración de las obligaciones (que era una de las recomendaciones del Estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, expuesta como alternativa por memorándum al ministro Kicillof en Mayo de 2014).
A diferencia de hacer esto último, la administración Kirchner no sólo agravó su posición de desacato, sino que dejó así completamente allanado el camino hacia una rendición final – jurídica y financiera – en la cuestión de los Holdouts, cosa que inmediatamente encaró el nuevo gobierno Macri con el argumento de la salida del default (un argumento que todos – oficialismo, oposición y medios – negaban públicamente relativizándolo como default parcial o técnico).

Con el agravante que la actual administración contó ahora para ello – por primera vez en forma expresa - con la aprobación previa del Congreso de la Nación, que a través de la Ley 27.249 le autorizó la colocación de deuda externa por 12.500 MD, sin tener constancia alguna de los conceptos y liquidaciones de pago pactados en secreto por el Ejecutivo.

Esta nueva deuda – autorizada por ley – se suma a los 23.400 MD contemplados en el Presupuesto 2016 (Ley 27.198, que le dejó aprobada el gobierno CFK), lo que eleva a unos 36.000 MD el total de obligaciones a colocar este año: un monto de endeudamiento sobre el que no existe demostración alguna de su capacidad de repago, lo que condena y acentúa la trampa del sistema de deuda perpetua en que está inmersa la Argentina por refinanciación permanente de sus vencimientos.

Hoy nuevamente – como en todos los ciclos del eterno retorno de la Deuda – una administración de discurso neo-liberal, argumenta sobre laherencia recibida como excusa para entrar en una nueva ola de endeudamiento externo en gran escala – que ya ha comenzado – aduciendo la inevitabilidad de la vuelta al mercado internacional de capitales.
Estamos frente a una reedición de los viejos y conocidos planteos de la gestión Martínez de Hoz bajo el gobierno del Proceso y de la década menemista de la Convertibilidad de los ´90 presentados, como siempre, bajo el ropaje de un retorno de la confianza, de una reinserción de la Argentina en el Mundo y de la tradicional receta de buscar unCrecimiento Económico con Deuda cuando la Deuda es precisamente el principal obstáculo del Crecimiento.

Es la forma en que la alternancia política de gobiernos populistas y neoliberales deviene funcional a los intereses de las estructuras de poder financiero, que son las que fijan realmente las Políticas de Estado.

FUENTE: http://argentinavorticegeopoliticomundial.blogspot.com.ar/2016/05/imposicion-de-privilegios.html?spref=fb


Publicadas por JCArg Vortice

lunes, 23 de mayo de 2016

El Plan Andinia antes de la destrucción de Israel


“La Patagonia silo nuclear. Chile y Suecia establecen una valija diplomática camino de Israel. Pronto comenzarán las primeras emigraciones de judíos a la Patagonia”.

“Obama en la Patagonia”

284.000 judíos británicos y 20.000 de Suecia, listos para ir a vivir a la Patagonia chilena y argentina. España (su seguridad también será con agentes israelíes infiltrados en las policías catalana y vasca), EEUU y Azerbaiján, también serán destinos alternativos para judíos.

20 de mayo de 2016

La Patagonia silo nuclear. Chile y Suecia establecen una valija diplomática camino de Israel. Pronto comenzarán las primeras emigraciones de judíos a la Patagonia desde Suecia, Inglaterra e Israel.

El pasado miércoles, 11 de mayo 2016, Michelle Bachelet presidenta de Chile visitaba Suecia para llegar a múltiples acuerdos, pero es quizás el más estratégico el que no se menciona: una valija diplomática con escala en Paris, rumbo a Estocolmo y de ahí a Tel Aviv.

Ahora vienen todas las preguntas y las respuestas:

¿Por qué de esta operación diplomática?:

Habría que hablar más bien de una operación de inteligencia civil antimilitar en Chile. Y porque la Patagonia va a acoger al primer grupo de 20.000 judíos suecos que han comenzado a huir de la ciudad de Malmo por los musulmanes. A cambio el gobierno judeo masónico sueco va a dar a Chile tecnología y transportes. Bachelet también ha visitado Inglaterra para acoger una emigración de 284.000 judíos residentes en Inglaterra que irán a kibutzs en construcción en la Patagonia. Pues la mayoría de los judíos británicos sienten que no tienen futuro en el Reino Unido.


Chile ya fue valija diplomática con Suecia durante la dictadura del General Pinochet, y todos los documentos que conocemos, desde películas, escritos, documentos, visas y pasaportes, y hasta esculturas, se llegaron a conocer gracias a la valija diplomática con Suecia.

jueves, 19 de mayo de 2016

EEUU activa otro siniestro Plan Cóndor en Latinoamérica


EEUU activa otro siniestro 
Plan Cóndor en Latinoamérica



Justamente cuando las marchas multitudinarias en Argentina conmemorando el 40 aniversario del golpe cívico-militar de Estado con clamores de “no perdón ni olvido” a los terribles crímenes de la dictadura, el presidente de Ecuador Rafael Correa alerta al mundo la puesta en marcha de un nuevo Plan Cóndor para América Latina.

Se puede ver parte de la verdad y no reconocerla, pero es imposible contemplar el mal y no reconocerlo— Manuel Vásquez Montalván, 1939-2003

El presidente Correa se refiere al programa internacional bajo el nombre de Plan u Operación Cóndor elaborado por los globalizadores norteamericanos al comienzo de 1970 y que convirtió a Latinoamérica en un laboratorio sangriento con el propósito de aplicar la política económica monetarista en los años 1970 a 1980.

En su denuncia sobre la existencia de un "nuevo Plan Cóndor" para América Latina, Rafael Correa afirmó que esta operación está "dirigida contra los gobiernos progresistas. Ya no necesitan dictaduras militares, se necesitan jueces sumisos, se necesita una prensa corrupta para desestabilizar los gobiernos latinoamericanos" que no siguen al pie de la letra las instrucciones de Washington. También el año pasado en la cumbre del bloque político y económico Mercosur (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela) todos los oradores expresaron por su preocupación por la intensificación de la labor de los servicios de inteligencia norteamericanos en América Latina dirigida a organizar el derrocamiento de los presidentes democráticamente elegidos. Se referían a Nicolás Maduro de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Dilma Rousseff de Brasil y Rafael Correa de Ecuador.
Frecuentemente, la autoría de la Operación Cóndor es atribuida al ex jefe del servicio secreto de Chile (DINA) Manuel Contreras quien en una reunión con los líderes de los servicios de inteligencia militar de Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay celebrada en Santiago de Chile 25 de noviembre de 1975, los convenció en la necesidad de poner en marcha un plan bautizado como Plan Cóndor para terminar con la subversión, terrorismo comunista y todos los grupos izquierdistas en América Latina y Centroamérica. Sin embargo, la realidad es diferente. Ya se sabe que este plan fue diseñado por la Liga Anticomunista Mundial (WACL) que tuvo su auge durante la presidencia de Richard Nixon (1969-1974) asesorado por el consejero de la Seguridad Nacional, Henry Kissinger.

La WACL, creada en Taiwan en 1966 por los servicios de inteligencia de Taiwan y Corea del Sur con participación de criminales de guerra nazis, japoneses y con el auspicio del reverendo Moon, fue orientada para eliminar todas las manifestaciones del comunismo, socialismo y populismo en Asia, posteriormente extendió sus garras hacia el mundo entero. Por supuesto, Washington en plena Guerra Fría se adhirió a la organización poniendo a su disposición el Centro de Guerra Sicológica en Fort Bragg (Psychological Warfare Center) y la Escuela de las Américas en su base militar en Panamá, recibiendo al mismo tiempo el asesoramiento de la Warfare Cadres Academy (Academia de Guerra para Cuadros Superiores) de Taiwan. El general norteamericano John K. Singlaub, especialista en la guerra no convencional y en operaciones encubiertas, se convirtió en los años 1970 en el presidente de la WACL.

El general Singlaub, uno de los autores del Programa Fénix, a cuyo cargo estaba el jefe de la CIA en Laos, Ted Shackley y su "equipo secreto", envuelto de paso en el tráfico de opio, lograron identificar y "neutralizar" a 81,470 insurgentes del Frente Nacional de Liberación de Vietnam. En América Latina, el general Hugo Banzer, presidente de Bolivia entre 1971 y 1978 era el líder principal de la Liga Anticomunista Mundial. A tal extremo llegaron los miembros latinoamericanos de la organización que en la reunión de la WACL en 1977 en Paraguay fue aprobada, con el auspicio de Washington, la moción de la delegación paraguaya sobre la necesidad de exterminar en Latinoamérica a sacerdotes y religiosos adeptos a la Teología de la Liberación la cual rezaba que no había que esperar el paraíso en el cielo después de la muerte, sino crear el paraíso en la Tierra durante la vida.

La WACL tuvo su ramificación específica en Argentina bajo el nombre la Triple A o la Alianza Anticomunista Americana (AAA) después que en 1973 el agente de la CIA Robert Hill fue trasladado a Buenos Aires. Un año después surge la Triple A. La AAA apareció también en Colombia en 1978. La idea de la Operación Cóndor para el cono sur surgió en el seno de la WACL. Lo que hay que siempre tener en cuenta que la Liga Anticomunista Mundial fue creada no solamente como una organización ideológica para poner fin al comunismo sino su meta principal era geoeconómica. Las transnacionales necesitaban expansión, acceso a nuevos recursos naturales, gobiernos dóciles y para eso había que acabar con toda la resistencia popular en América Latina, África, Asia e inclusive Europa, como la que mostraba el régimen de Salvador Allende en Chile. La WACL era un mero instrumento de los globalizadores al servicio de las corporaciones transnacionales.

Al comienzo de los años 1970 los "cerebros" de la WACL asesorados por los especialistas en contrainsurgencia franceses, de la CIA y de la Inteligencia Militar Norteamericana (DIA) dieron pautas para la Operación Cóndor inspirada en el Programa Fénix. Con este propósito trasladaron al principal ejecutor del Programa Fénix, Ted Shackley y sus colaboradores David Sánchez y Félix Rodríguez a Latinoamérica para asesorar a los militares de Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay y Uruguay y de paso a los de Perú y Venezuela en los detalles de la pronta Operación Cóndor. 

Venezuela y Perú cooperaron con las "caravanas de la muerte" del Plan Cóndor. Las instalaciones de la DIA norteamericana en Panamá fueron utilizados para coordinar información entre los países involucrados en la operación.

El Plan Cóndor fue una operación tan secreta que prácticamente nadie supo su real dimensión hasta que una de sus víctimas en Paraguay Martín Almada, que estuvo en el campo de concentración denominado Emboscada de 1974 a 1984, después de una larga investigación se dirigió el 22 de noviembre de 1992 junto con el juez paraguayo José Agustín Fernández a la sede del Departamento de Investigaciones de la policía de Lambaré y allí en una oficina de la sección "Política y Afines" descubrieron un descomunal archivo de cinco toneladas. Toda esta documentación fue denominada el "Archivo del Terror" que cuenta 50,000 asesinados, 30,000 desaparecidos y 400,000 encarcelados.

Esta columnista en sus años de estudiante de periodismo presenció cómo en una calle de Lima, Perú fue perseguida y capturada una mujer por un grupo de rubios y corpulentos agentes con claro acento argentino. Cuando varias personas trataron de ayudarla, los policías peruanos lo impidieron con amenazas de arresto. Un tiempo después, el cuerpo de la mujer detenida en Lima fue encontrado en un hotel de Madrid. Así operaba el Plan Cóndor cuya primera víctima fue el general chileno y ministro del gobierno de Salvador Allende, Carlos Prats y su esposa que fueron asesinados en Buenos Aires donde buscaron inocentemente asilo político tras el golpe de Pinochet.

En el "Archivo del Terror", Martín Almada encontró documentos comprometedores para la CIA y entre ellos uno que titulaba "Cómo Mantener Vivos a los Torturados". La carpeta con estos documentos guardada en la Corte Suprema desapareció un tiempo después, justo cuando Almada quiso iniciar una acción contra la CIA fue secuestrado junto con su esposa Celestina Pérez por miembros de aquella organización de inteligencia norteamericana. Su esposa posteriormente murió al ser liberada, sin embargo durante el cautiverio hicieron escuchar los gritos de la mujer a Martín Almada y le dijeron que podía recoger su cadáver.

Así operaba la Operación Cóndor y sus "Caravanas de la Muerte" como parte de la estrategia de la Liga Anticomunista Mundial (WACL). El escándalo de Irán Contragate fue parte de su lucha para abrir campo a los globalizadores, se sabe también que Osama Ben Laden fue uno de los títeres de la WACL en Afganistán. El mismo papel cumplieron el presidente de Guatemala el general Romeo Lucas García, el jefe del Estado Mayor de Honduras, general Gustavo Álvarez Martínez y el jefe de los escuadrones de la muerte en Salvador Roberto d'Aubuisson formado en la escuela militar de Taiwan y responsable en la organización del asesinato del arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Recién en 1987, después del estallido del escándalo "Irán Contragate" la WACL fue desmantelada aparentemente.

Sin embargo, de acuerdo a la investigación del estudioso Hugo Turner ("Operation Condor") la Operación Cóndor nunca ha terminado y los asesinatos, golpes e intentos de golpes siguen avanzando en Latinoamérica. Lo mismo sustenta el libro de J. Patrice McSherry, "Predatory States" teniendo en cuenta que asesinatos, torturas, desapariciones siguen aterrorizando América Latina. Solamente en Honduras 15 activistas de derechos humanos fueron asesinados en el curso de este año. En México durante la presidencia de Felipe Calderón (2006-2012) 121,683 personas perdieron la vida al salir el ejército a las calles como parte de la "guerra contra el narcotráfico".

Cada parte cíclica de la Operación Cóndor tiene su propósito geoeconómico. En América Latina, primero limpió el camino para la política monetarista de Milton Fiedman y Arnold Harberger de Chicago University en 1970-1980. Después en los años 1990-2000 creó condiciones para el proyecto neoliberal Consenso de Washington elaborado por el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y el Departamento de Tesoro de EE.UU. Ahora el Plan Cóndor se realiza a través de una persistente guerra mediática para desprestigiar a los líderes progresistas populares, desinformar la opinión pública, el uso más sofisticado de los servicios de inteligencia norteamericanos en coordinación con los locales, incremento de las presiones económicas y financiamiento de la oposición radical. Todo está enfocado para limpiar el terreno para el dominio definitivo de Latinoamérica por las transnacionales empeñosas en sacar del poder a Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa, Dilma Rousseff y Lula da Silva — los últimos obstáculos en su camino hacia el dominio absoluto de los abundantes recursos energéticos en América Latina.

Como afirmó recientemente Rafael Correa, "la derecha tiene sed de venganza porque hace diez años que no ha podido como antes tomar el teléfono y ordenar a un presidente hacer tal o cual cosa. Esa sed de venganza no solo viene a derrumbar lo logrado, sino a tratar de perseguir, masacrar a los que osaron desafiar su poder. Usted cree que todo lo que está pasando es casualidad, este es el nuevo Plan Cóndor. Ya no se necesitan dictaduras militares", recalcó Correa.

Falta saber si los ciudadanos latinoamericanos podrán entender las sutilezas y el engaño del nuevo Plan Cóndor. Los venezolanos, argentinos y bolivianos no se dieron cuenta del juego sucio de la derecha. Ahora les toca el turno a los ecuatorianos a seguir con el plan de Buen Vivir o optar por el Cambio que por supuesto sería de orientación neoliberal como lo hicieron los argentinos, los cuales ya están pagando las consecuencias con el encarcelamiento de dirigentes, despidos masivos, cierre de espacios de comunicación y duras medidas económicas.


Vicky Peláez

Virginia Peláez Ocampo (Cusco 1956 - ) Es una periodista y columnista peruana. Actualmente escribe en el medio digital de la agencia estatal de noticias del gobierno ruso RIA Novosti, desde posiciones ideológicas afines al bolivarianismo y críticas con la política exterior de Estados Unidos.

FUENTE:

http://mundo.sputniknews.com/firmas/20160330/1058215068/eeuu-otro-plan-condor.html#ixzz46K7DKioF

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miércoles, 11 de mayo de 2016

CAPITALISMO DEGENERATIVO: La fase del despojo universal

CAPITALISMO DEGENERATIVO: La fase del despojo universal

CAPITALISMO DEGENERATIVO:

La fase del despojo universal


Nuevo Robo: con el dinero de toda la población se rescata a empresas, financieras y Bancos. Este es el “socialismo capitalista”: socialización de las pérdidas de los ricos y apropiación por los ricos de la riqueza de todos. Pero con ello cada vez queda menos riqueza social de la que apropiarse.

Lo que queda del capitalismo en degeneración es un tanatocapitalismo, un sistema que roba y mata más y más mientras no termina de morir.



Breve crónica del mayor robo jamás perpetrado:
Capitalismo degenerativo



DEUDA EXTERNA Y ROL DEL BANCO CENTRAL



DEUDA EXTERNA Y ROL DEL BANCO CENTRAL

Hector Giuliano*

El nuevo gobierno Macri está agravando la crisis financiera estructural del Banco Central (BCRA) heredada de la administración Kirchner.

En base a los datos del último Estado resumido de Activos y Pasivos de la entidad – al 30.4 pasado – pueden identificarse algunos puntos clave que fundamentan esta aseveración:

El BCRA no posee, en la práctica, reservas propias: si a las Reservas Brutas (de 34.400 MD-Millones de Dólares) se le restan los 8.400 MD de Encajes bancarios en moneda extranjera y los 10.800 MD de Otros Pasivos (subtotal 19.200 MD) tenemos que el saldo neto se reduce a 15.200 MD.

Desde el punto de vista de su disponibilidad, a este saldo habría que descontarle los 5.000 MD del préstamo del grupo de bancos internacionales liderado por la banca Morgan, del 29.1 – dado bajo términos que se mantienen en secreto – porque los mismos están computados dentro de las reservas pero no han sido efectivizados sino que figuran todavía como Pase Pasivo.

Pero, además, el BCRA tiene otro rubro de deuda cuasi-fiscal – el más relevante dentro de sus pasivos con terceros – por 570.000 M$ (Millones de Pesos), que corresponde al stock de Lebac y cuyo monto equivale a 40.000 MD (al tipo de cambio mayorista de referencia de 14.2582 $/US$).

Esta enorme masa de pasivos a cortísimo plazo – aproximadamente la mitad tendría hoy una vida media de 30 días – se renueva totalmente a medida que se producen sus vencimientos cada semana (los días martes); y, como agravante, se toma sistemáticamente deuda adicional por este concepto.
El stock de las Lebacs era de 346.300 M$ al 7.12.2015 y ha tenido un aumento del 65 % hasta la fecha (los 570.000 M$ citados).

El BCRA no tiene solvencia ni liquidez demostrada para cumplir con esta masa de endeudamiento de cortísimo plazo; como no sea emitiendo más deuda o más dinero sin respaldo.

Para atraer estos capitales financieros que se colocan en lebacs el nuevo Directorio del BCRA ha incrementado en forma extraordinaria las tasas de interés implícitas que paga por esta deuda, llevándolas al récord del 38 % anual a 35 días y con curva de rendimientos invertida, esto es, que – al contrario de la lógica tradicional – las tasas de más corto plazo son más elevadas que las de largo.

Estimando una tasa promedio del 34 % – sobre la masa de Lebac de 570.000 M$ – esto representa una pérdida por Intereses Pagados de casi 200.000 M$ (194.000) en un año para el BCRA.

Aunque la gran mayoría de las Lebacs están en pesos – sólo800 MD están en moneda extranjera (equivalentes a 54.350 M$) – esta impresionante masa de dinero es retenida por el BCRA, a costa de las altísimas tasas de interés de referencia, que paga por una deuda que no es propiamente voluntaria sino que se utiliza para evitar que los capitales colocados en letras no se transfieran a la compra de dólares.
Dicho con otras palabras: que la extraordinaria deuda por Lebacs muestra el costo de la política cambiaria en función del tradicional arbitraje financiero entre tipos de cambio y tasas de interés: pago de altas tasas para que los fondos no se vayan al dólar. Lo que, a su vez, alienta la entrada de capitales golondrina o especulativos de muy corto plazo, que obtienen altísimas ganancias a través del diferencial entre tasas locales e internacionales bajo un esquema de dólar estable e incluso retrasado frente a la inflación real.

Por esta razón, las Lebacs debieran ser descontadas también de las reservas netas – calculadas en el punto a) – ya que si el BCRA no las remunerara de esta manera los fondos no absorbidos dejarían de tomarlas, aumentando así la Base Monetaria (BM) y acentuando consecuentemente las presiones inflacionarias por emisiones sin correlato en incremento del PBI. Quedando de este modo un saldo de reservas netas negativo que llegaría a unos 25.000 MD.

Todas las semanas – los días martes – el oligopolio de la decena de grandes bancos tomadores de Lebac se presenta ante el BCRA con la carta de juego extorsiva de pasar por el escritorio a renovar las letras que vencen o pasar por la caja a cobrarlas; y el BCRA responde con la aceptación virtualmente total de las ofertas recibidas para renovar dichos vencimientos y colocar incluso obligaciones adicionales.

Hoy se da así en la Argentina el despropósito financiero de que el BCRA tiene un stock acumulado de Lebacs igual a la Base Monetaria (569.700 contra 572.600 M$ respectivamente) o, dicho de otro modo: que del total del dinero emitido, la mitad está retenido por el propio banco emisor pagando por ese dinero tasas de interés altísimas.

El extinto Dr. Esteban Cottely – un experto en materia monetaria y cambiaria – sostenía hace ya muchos años y con total fundamento el principio de que era un absurdo que el BCRA pagase interés por su propio dinero, es decir, por el dinero emitido (como era entonces el caso de la Cuenta de Regulación Monetaria, en la época de Martínez de Hoz). Lo que hoy se vuelve a dar bajo el mecanismo de colocación sistemática de Lebacs como forma de contracción monetaria – que tiene análogos efectos recesivos – en lugar de aumentar (si fuese el caso) los niveles de encaje bancarios, que no tienen costo para el Banco.

Con este procedimiento el BCRA estimula y subsidia el negocio financiero bancario – al que se agrega la colocación diaria permanente de una masa de letras overnight, con las que se remuneran los saldos de caja de todos los bancos desde la hora de cierre de cada jornada hasta la mañana del día siguiente (!) – subsidia el dinero ocioso de las entidades financieras y retrae la masa prestable de los bancos para el crédito al Sector Privado de la Economía.

De esta manera, el gobierno Macri – a través del BCRA – contribuye a generar estanflación – estancamiento o recesión con alta inflación – ya que al traslado a precios de la mega-devaluación de Diciembre y al tarifazo en precios/tarifas de servicios públicos, se suma el factor determinante del aumento extraordinario de la tasa de interés, que es también un factor de inflación: un factor que se traslada a precios a través del costo financiero de las empresas y que lo hace más rápidamente que los costos económicos/comerciales.

Toda esta combinación de medidas financieras del BCRA forma parte de la política de ajuste fiscal seguida por la administración Macri, destinada decididamente a gobernar con Deuda Externa:

Bajo el rótulo de una reinserción de la Argentina en el Mundo, el gobierno Macri confiere prioridad absoluta a su nueva ola de endeudamiento externo, comenzada con el aumento de la deuda cuasi-fiscal del BCRA por Lebacs, con el préstamo secreto de la banca internacional de los 5.000 MD por la operación de repo (venta de bonos con compromiso de recompra) y con la colocación de nuevos bonos del Tesoro Nacional por 16.500 MD para pago a los holdouts; que forma parte del programa de aumento de la Deuda Pública Argentina por 36.000 MD durante el corriente año.

Continuando la política de sostenimiento de reservas del BCRA con Deuda – iniciada en gran escala por la administración Kirchner y seguida por la actual administración Macri – el Banco pierde cada vez más su posible autonomía de decisión para sostener en forma genuina la estabilidad cambiaria y promover el desarrollo económico, porque el BCRA deviene condicionado así al poder de los acreedores de las deudas que contrae, como un remedo – o una parodia – de la denominada autonomía del BCRA puesta al servicio de su banca acreedora.

Después del negociado conjunto Kirchner-Macri por los contratos de dólar futuro – que le costarían al BCRA la pérdida de unos 70.000 M$ – el Banco sigue atándose a compromisos de estabilidad cambiaria difíciles de cumplir (15.26 $/US$ según Rofex al 29.7), comprando reservas con deuda (préstamo repo y masa de lebacs) para sostener el tipo de cambio, subsidiando al sector financiero-bancario con elevadísimas tasas de interés y su operatoria de letras overnight, asistiendo al Tesoro a través de Adelantos Transitorios que se materializan con emisión monetaria (160.000 M$ previstos para todo el 2016) y manteniendo una ilógica relación 1:1 entre Base Monetaria y stock de Lebacs.

Lo que pasa es que, en el fondo, el BCRA no busca sostener el valor de peso sino la cotización del dólar – que no es lo mismo – y que para ello esta cotización es mantenida bajo control y con tendencia al retraso cambiario (bajo la ecuación de tasas de interés superiores a la inflación e inflación superior a la devaluación real) para que el gobierno Macri pueda garantizar el pago de los servicios de la creciente deuda externa: de la deuda existente, de las nuevas obligaciones que se están tomando – por parte del BCRA, del Tesoro, de las Provincias y de las Empresas Públicas – y de las que se prevé tomar en el mercado internacional de capitales para sostener su objetivo declarado de reinsertarse en el mundo para gobernar la Argentina con Deuda Externa.

*Licenciado en Administración, orientado profesionalmente a Organización/Sistemas y Planificación Económico-Financiera, en la actividad privada. Especializado en temas de Geopolítica, Economía y Finanzas Públicas. Ex Asesor en el Congreso de la Nación.
Especialista en el tema de la deuda externa. Sobre ello escribió: PROBLEMÁTICA DE LA DEUDA PÚBLICA ARGENTINA, en tres tomos: I. LA DEUDA BAJO LA ADMINISTRACIÓN KIRCHNER, II. MEGACANJE Y CRISIS DE DEUDA 2001, Y III. DEUDA, MONEDA Y USURA.:

viernes, 6 de mayo de 2016

Neoliberalismo: la raíz ideológica de todos nuestros problemas


Desde el colapso económico hasta el desastre ambiental, pasando por el ascenso de Donald Trump: el neoliberalismo ha desempeñado un papel en todos ellos. ¿Cómo es posible que la izquierda no haya planteado una alternativa?

GEORGE MONBIOT  - 01/05/2016

La exprimera ministra británica Margaret Thatcher y el expresidente estadounidense Ronald Reagan, en una imagen de 1990. FIONA HANSON/ZUMA PRESS


Imaginen que los ciudadanos de la Unión Soviética no hubieran oído hablar del comunismo. Pues bien, la mayoría de la población desconoce el nombre de la ideología que domina nuestras vidas. Si la mencionan en una conversación, se ganarán un encogimiento de hombros; y, aunque su interlocutor haya oído el término con anterioridad, tendrá problemas para definirlo. ¿Saben qué es el neoliberalismo?

Su anonimato es causa y efecto de su poder. Ha sido protagonista en crisis de lo más variadas: el colapso financiero de los años 2007 y 2008, la externalización de dinero y poder a los paraísos fiscales (los "papeles de Panamá" son solo la punta del iceberg), la lenta destrucción de la educación y la sanidad públicas, el resurgimiento de la pobreza infantil, la epidemia de soledad, el colapso de los ecosistemas y hasta el ascenso de Donald Trump. Sin embargo, esas crisis nos parecen elementos aislados, que no guardan relación. No somos conscientes de que todas ellas son producto directo o indirecto del mismo factor: una filosofía que tiene un nombre; o, más bien, que lo tenía. ¿Y qué da más poder que actuar de incógnito?

El neoliberalismo es tan ubicuo que ni siquiera lo reconocemos como ideología. Aparentemente, hemos asumido el ideal de su fe milenaria como si fuera una fuerza natural; una especie de ley biológica, como la teoría de la evolución de Darwin. Pero nació con la intención deliberada de remodelar la vida humana y cambiar el centro del poder.

Para el neoliberalismo, la competencia es la característica fundamental de las relaciones sociales. Afirma que "el mercado" produce beneficios que no se podrían conseguir mediante la planificación, y convierte a los ciudadanos en consumidores cuyas opciones democráticas se reducen como mucho a comprar y vender, proceso que supuestamente premia el mérito y castiga la ineficacia. Todo lo que limite la competencia es, desde su punto de vista, contrario a la libertad. Hay que bajar los impuestos, reducir los controles y privatizar los servicios públicos. Las organizaciones obreras y la negociación colectiva no son más que distorsiones del mercado que dificultan la creación de una jerarquía natural de triunfadores y perdedores. La desigualdad es una virtud: una recompensa al esfuerzo y un generador de riqueza que beneficia a todos. La pretensión de crear una sociedad más equitativa es contraproducente y moralmente corrosiva. El mercado se asegura de que todos reciban lo que merecen.

Asumimos y reproducimos su credo. Los ricos se convencen de que son ricos por méritos propios, sin que sus privilegios (educativos, patrimoniales, de clase) hayan tenido nada que ver. Los pobres se culpan de su fracaso, aunque no puedan hacer gran cosa por cambiar las circunstancias que determinan su existencia. ¿Desempleo estructural? Si usted no tiene empleo, es porque carece de iniciativa. ¿Viviendas de precios desorbitados? Si su cuenta está en números rojos, es por su incompetencia y falta de previsión. ¿Qué es eso de que el colegio de sus hijos ya no tiene instalaciones de educación física? Si engordan, es culpa suya. En un mundo gobernado por la competencia, los que caen pasan a ser perdedores ante la sociedad y ante sí mismos.

La epidemia de autolesiones, desórdenes alimentarios, depresión, incomunicación, ansiedad y fobia social es una de las consecuencias de ese proceso, que Paul Verhaeghe documenta en su libro What About Me?. No es sorprendente que Gran Bretaña, el país donde la ideología neoliberal se ha aplicado con más rigor, sea la capital europea de la soledad. Ahora, todos somos neoliberales.

No es sorprendente que Gran Bretaña, el país donde la ideología neoliberal se ha aplicado con más rigor, sea la capital europea de la soledad.

El término neoliberalismo se acuñó en París, en una reunión celebrada en 1938. Su definición ideológica es hija de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, dos exiliados austríacos que rechazaban la democracia social (representada por el New Deal de Franklin Roosevelt y el desarrollo gradual del Estado del bienestar británico) porque la consideraban una expresión colectivista a la altura del comunismo y del movimiento nazi.

En Camino de servidumbre (1944), Hayek afirma que la planificación estatal aplasta el individualismo y conduce inevitablemente al totalitarismo. Su libro, que tuvo tanto éxito como La burocracia de Mises, llegó a ojos de determinados ricos que vieron en su ideología una oportunidad de librarse de los impuestos y las regulaciones. En 1947, cuando Hayek fundó la primera organización encargada de extender su doctrina (la Mont Perelin Society), obtuvo apoyo económico de muchos millonarios y de sus fundaciones.

Gracias a ellos, Hayek empezó a crear lo que Daniel Stedman Jones describe en Amos del universo como "una especie de Internacional Neoliberal", una red interatlántica de académicos, empresarios, periodistas y activistas. Además, sus ricos promotores financiaron una serie de comités de expertos cuya labor consistía en perfeccionar y promover el credo; entre ellas, el American Enterprise Institute, la Heritage Foundation, el Cato Institute, el Institute of Economic Affairs, el Centre for Policy Studies y el Adam Smith Institute. También financiaron departamentos y puestos académicos en muchas universidades, sobre todo de Chicago y Virginia.

Cuanto más crecía el neoliberalismo, más estridente era. La idea de Hayek de que los Gobiernos debían regular la competencia para impedir monopolios dio paso entre sus apóstoles estadounidenses −como Milton Friedman− a la idea de que los monopolios venían a ser un premio a la eficacia. Pero aquella evolución tuvo otra consecuencia: que el movimiento perdió el nombre. En 1951, Friedman se definía neoliberal sin tapujo alguno. Poco después, el término empezó a desaparecer. Y por si eso no fuera suficientemente extraño en una ideología cada vez más tajante y en un movimiento cada vez más coherente, no buscaron sustituto para el nombre perdido.

Ideología en la sombra

A pesar de su dadivosa financiación, el neoliberalismo permaneció al principio en la sombra. El consenso de posguerra era prácticamente universal: las recetas económicas de John Maynard Keynes se aplicaban en muchos lugares del planeta; el pleno empleo y la reducción de la pobreza eran objetivos comunes de los Estados Unidos y de casi toda Europa occidental; los impuestos al capital eran altos y los Gobiernos no se avergonzaban de buscar objetivos sociales mediante servicios públicos nuevos y nuevas redes de apoyo.

Pero, en la década de 1970, cuando la crisis económica sacudió las dos orillas del Atlántico y el keynesianismo se empezó a derrumbar, los principios neoliberales se empezaron a abrir paso en la cultura dominante. En palabras de Friedman, "se necesitaba un cambio (...) y ya había una alternativa preparada". Con ayuda de periodistas y consejeros políticos adeptos a la causa, consiguieron que los Gobiernos de Jimmy Carter y Jim Callaghan aplicaran elementos del neoliberalismo (sobre todo en materia de política monetaria) en los Estados Unidos y Gran Bretaña, respectivamente.

El resto del paquete llegó enseguida, tras los triunfos electorales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan: reducciones masivas de los impuestos de los ricos, destrucción del sindicalismo, desregulación, privatización y tercerización y subcontratación de los servicios públicos. La doctrina neoliberal se impuso en casi todo el mundo −y, frecuentemente, sin consenso democrático de ninguna clase− a través del FMI, el Banco Mundial, el Tratado de Maastricht y la Organización Mundial del Comercio. Hasta partidos que habían pertenecido a la izquierda adoptaron sus principios; por ejemplo, el Laborista y el Demócrata. Como afirma Stedman Jones, "cuesta encontrar otra utopía que se haya hecho realidad de un modo tan absoluto".

"Me siento más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo", dijo Hayek en una visita al Chile de Pinochet

Puede parecer extraño que un credo que prometía libertad y capacidad de decisión se promoviera con este lema: "No hay alternativa". Pero, como dijo Hayek durante una visita al Chile de Pinochet (uno de los primeros países que aplicaron el programa de forma exhaustiva), "me siento más cerca de una dictadura neoliberal que de un gobierno democrático sin liberalismo".

La libertad de los neoliberales, que suena tan bien cuando se expresa en términos generales, es libertad para el pez grande, no para el pequeño. Liberarse de los sindicatos y la negociación colectiva significa libertad para reducir los salarios. Liberarse de las regulaciones estatales significa libertad para contaminar los ríos, poner en peligro a los trabajadores, imponer tipos de interés inicuos y diseñar exóticos instrumentos financieros. Liberarse de los impuestos significa liberarse de las políticas redistributivas que sacan a la gente de la pobreza.

La autora canadiense Naomi Klein explica que los neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, como se hizo tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina.

En La doctrina del shock, Naomi Klein demuestra que los teóricos neoliberales propugnan el uso de las crisis para imponer políticas impopulares, aprovechando el desconcierto de la gente; por ejemplo, tras el golpe de Pinochet, la guerra de Irak y el huracán Katrina, que Friedman describió como "una oportunidad para reformar radicalmente el sistema educativo" de Nueva Orleans. Cuando no pueden imponer sus principios en un país, los imponen a través de tratados de carácter internacional que incluyen "instrumentos de arbitraje entre inversores y Estados", es decir, tribunales externos donde las corporaciones pueden presionar para que se eliminen las protecciones sociales y medioambientales. Cada vez que un Parlamento vota a favor de congelar el precio de la luz, de impedir que las farmacéuticas estafen al Estado, de proteger acuíferos en peligro por culpa de explotaciones mineras o de restringir la venta de tabaco, las corporaciones lo denuncian y, con frecuencia, ganan. Así, la democracia queda reducida a teatro.

La afirmación de que la competencia universal depende de un proceso de cuantificación y comparación universales es otra de las paradojas del neoliberalismo. Provoca que los trabajadores, las personas que buscan empleo y los propios servicios públicos se vean sometidos a un régimen opresivo de evaluación y seguimiento, pensado para identificar a los triunfadores y castigar a los perdedores. Según Von Mises, su doctrina nos iba a liberar de la pesadilla burocrática de la planificación central; y, en lugar de liberarnos de una pesadilla, creó otra.

Menos sindicalismo y más privatizaciones

Los padres del neoliberalismo no lo concibieron como chanchullo de unos pocos, pero se convirtió rápidamente en eso. El crecimiento económico de la era neoliberal (desde 1980 en GB y EEUU) es notablemente más bajo que el de las décadas anteriores; salvo en lo tocante a los más ricos. Las desigualdades de riqueza e ingresos, que se habían reducido a lo largo de 60 años, se dispararon gracias a la demolición del sindicalismo, las reducciones de impuestos, el aumento de los precios de vivienda y alquiler, las privatizaciones y las desregularizaciones.

La privatización total o parcial de los servicios públicos de energía, agua, trenes, salud, educación, carreteras y prisiones permitió que las grandes empresas establecieran peajes en recursos básicos y cobraran rentas por su uso a los ciudadanos o a los Gobiernos. El término renta también se refiere a los ingresos que no son fruto del trabajo. Cuando alguien paga un precio exagerado por un billete de tren, sólo una parte de dicho precio se destina a compensar a los operadores por el dinero gastado en combustible, salarios y materiales, entre otras partidas; el resto es la constatación de que las corporaciones tienen a los ciudadanos contra la pared.

Los dueños y directivos de los servicios públicos privatizados o semiprivatizados de Gran Bretaña ganan fortunas gigantescas mediante el procedimiento de invertir poco y cobrar mucho. En Rusia y la India, los oligarcas adquieren bienes estatales en liquidaciones por incendios. En México, Carlos Slim obtuvo el control de casi toda la red de telefonía fija y móvil y se convirtió en el hombre más rico del mundo.

Carlos Slim se convirtió en el hombre más rico del mundo tras hacerse con el control de casi toda la red de telefonía de México. EFE

Andrew Sayer afirma en Why We Can't Afford the Rich que la financiarización ha tenido consecuencias parecidas: "Como sucede con la renta, los intereses son (...) un ingreso acumulativo que no exige de esfuerzo alguno". Cuanto más se empobrecen los pobres y más se enriquecen los ricos, más control tienen los segundos sobre otro bien crucial: el dinero. Los intereses son, sobre todo, una transferencia de dinero de los pobres a los ricos. Los precios de las propiedades y la negativa de los Estados a ofrecer financiación condenan a la gente a cargarse de deudas (piensen en lo que pasó en Gran Bretaña cuando se cambiaron las becas escolares por créditos escolares), y los bancos y sus ejecutivos hacen el agosto.

Sayer sostiene que las cuatro últimas décadas se han caracterizado por una transferencia de riqueza que no es sólo de pobres a ricos, sino también de unos ricos a otros: de los que ganan dinero produciendo bienes o servicios a los que ganan dinero controlando los activos existentes y recogiendo beneficios de renta, intereses o capital. Los ingresos fruto del trabajo se han visto sustituidos por ingresos que no dependen de este.

El hundimiento de los mercados ha puesto al neoliberalismo en una situación difícil. Por si no fuera suficiente con los bancos demasiado grandes para dejarlos caer, las corporaciones se ven ahora en la tesitura de ofrecer servicios públicos. Como observó Tony Judt en Ill Fares the Land, Hayek olvidó que no se puede permitir que los servicios nacionales de carácter esencial se hundan, lo cual implica que la competencia queda anulada. Las empresas se llevan los beneficios y el Estado corre con los gastos.

A mayor fracaso de una ideología, mayor extremismo en su aplicación. Los Gobiernos utilizan las crisis neoliberales como excusa y oportunidad para reducir impuestos, privatizar los servicios públicos que aún no se habían privatizado, abrir agujeros en la red de protección social, desregularizar a las corporaciones y volver a regular a los ciudadanos. El Estado que se odia a sí mismo se dedica a hundir sus dientes en todos los órganos del sector público.

De la crisis económica a la crisis política

Es posible que la consecuencia más peligrosa del neoliberalismo no sea la crisis económica que ha causado, sino la crisis política. A medida que se reduce el poder del Estado, también se reduce nuestra capacidad para cambiar las cosas mediante el voto. Según la teoría neoliberal, la gente ejerce su libertad a través del gasto; pero algunos pueden gastar más que otros y, en la gran democracia de consumidores o accionistas, los votos no se distribuyen de forma equitativa. El resultado es una pérdida de poder de las clases baja y media. Y, como los partidos de la derecha y de la antigua izquierda adoptan políticas neoliberales parecidas, la pérdida de poder se transforma en pérdida de derechos. Cada vez hay más gente que se ve expulsada de la política.

Chris Hedges puntualiza que "los movimientos fascistas no encontraron su base en las personas políticamente activas, sino en las inactivas; en los 'perdedores' que tenían la sensación, frecuentemente correcta, de que carecían de voz y espacio en el sistema político". Cuando la política deja de dirigirse a los ciudadanos, hay gente que la cambia por consignas, símbolos y sentimientos. Por poner un ejemplo, los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes.

Judt explicó que, si la tupida malla de interacciones entre el Estado y los ciudadanos queda reducida a poco más que autoridad y obediencia, sólo quedará una fuerza que nos una: el poder del propio Estado. Normalmente, el totalitarismo que temía Hayek surge cuando los gobiernos pierden la autoridad ética derivada de la prestación de servicios públicos y se limitan a "engatusar, amenazar y, finalmente, a coaccionar a la gente para que obedezca".

Los admiradores de Trump parecen creer que los hechos y los argumentos son irrelevantes. EFE

El neoliberalismo es un dios que fracasó, como el socialismo real; pero, a diferencia de este, su doctrina se ha convertido en un zombie que sigue adelante, tambaleándose. Y uno de los motivos es su anonimato. O, más exactamente, un racimo de anonimatos.

La doctrina invisible de la mano invisible tiene promotores invisibles. Poco a poco, lentamente, hemos empezado a descubrir los nombres de algunos. Supimos que el Institute of Economic Affairs, que se manifestó rotundamente en los medios contra el aumento de las regulaciones de la industria del tabaco, recibía fondos de British American Tobacco desde 1963. Supimos que Charles y David Koch, dos de los hombres más ricos del mundo, fundaron el instituto del que surgió el Tea Party. Supimos lo que dijo Charles Kock al crear uno de sus laboratorios de ideas: "para evitar críticas indeseables, debemos abstenernos de hacer demasiada publicidad del funcionamiento y sistema directivo de nuestra organización".

Las palabras que usa el neoliberalismo tienden más a ocultar que a esclarecer. "El mercado" suena a sistema natural que se nos impone de forma igualitaria, como la gravedad o la presión atmosférica, pero está cargado de relaciones de poder. "Lo que el mercado quiere" suele ser lo que las corporaciones y sus dueños quieren. La palabra inversión significa dos cosas muy diferentes, como observa Sayer: una es la financiación de actividades productivas y socialmente útiles; otra, la compra de servicios existentes para exprimirlos y obtener rentas, intereses, dividendos y plusvalías. Usar la misma palabra para dos actividades tan distintas sirve para "camuflar las fuentes de riqueza" y empujarnos a confundir su extracción con su creación.

Franquicias, paraísos fiscales y desgravaciones

Hace un siglo, los ricos que habían heredado sus fortunas despreciaban a losnouveau riche; hasta el punto de que los empresarios buscaban aceptación social mediante el procedimiento de hacerse pasar por rentistas. En la actualidad, la relación se ha invertido: los rentistas y herederos se hacen pasar por emprendedores y afirman que sus riquezas son fruto del trabajo.

El anonimato y las confusiones del neoliberalismo se mezclan con la ausencia de nombre y la deslocalización del capitalismo moderno: Modelos de franquicias que aseguran que los trabajadores no sepan para quién trabajan; empresas registradas en redes de paraísos fiscales tan complejas y secretas que ni la policía puede encontrar a sus propietarios; sistemas de desgravación fiscal que confunden a los propios Gobiernos y productos financieros que no entiende nadie.

El neoliberalismo guarda celosamente su anonimato. Los seguidores de Hayek, Mises y Friedman tienden a rechazar el término con el argumento, no exento de razón, de que en la actualidad sólo se usa de forma peyorativa. Algunos se describen como liberales clásicos o incluso libertarios, pero son descripciones tan engañosas como curiosamente modestas, porque implican que no hay nada innovador en Camino de servidumbre, La burocracia o Capitalismo y libertad, el clásico de Friedman.

Cuando las políticas económicas de laissez-faire llevaron a la catástrofe de 1929, Keynes desarrolló una teoría económica completa para sustituirlas. En el año 2008, cuando el neoliberalismo fracasó, no había nada.

A pesar de todo, el proyecto neoliberal tuvo algo admirable; al menos, en su primera época: fue un conjunto de ideas novedosas promovido por una red coherente de pensadores y activistas con una estrategia clara. Fue paciente y persistente. El Camino de servidumbre se convirtió en camino al poder.

El triunfo del neoliberalismo también es un reflejo del fracaso de la izquierda. Cuando las políticas económicas de laissez-faire llevaron a la catástrofe de 1929, Keynes desarrolló una teoría económica completa para sustituirlas. Cuando el keynesianismo encalló en la década de 1970, ya había una alternativa preparada. Pero, en el año 2008, cuando el neoliberalismo fracasó, no había nada. Ese es el motivo de que el zombie siga adelante. La izquierda no ha producido ningún marco económico nuevo de carácter general desde hace ochenta años.

Toda apelación a lord Keynes es un reconocimiento implícito de fracaso. Proponer soluciones keynesianas para crisis del siglo XXI es hacer caso omiso de tres problemas obvios: que movilizar a la gente con ideas viejas es muy difícil; que los defectos que salieron a la luz en la década de 1970 no han desaparecido y, sobre todo, que no tienen nada que decir sobre el peor de nuestros aprietos, la crisis ecológica. El keynesianismo funciona estimulando el consumo y promoviendo el crecimiento económico, pero el consumo y el crecimiento económico son los motores de la destrucción ambiental.

La historia del keynesianismo y el neoliberalismo demuestra que no basta con oponerse a un sistema roto. Hay que proponer una alternativa congruente. Los laboristas, los demócratas y el conjunto de la izquierda se deberían concentrar en el desarrollo de un programa económico Apollo; un intento consciente de diseñar un sistema nuevo, a medida de las exigencias del siglo XXI.

Traducción de Jesús Gómez

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