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lunes, 29 de agosto de 2011

EL IMPERIO GLOBAL SE ESTÁ INSTALANDO EN CHINA Por Walter A. Moore




de GRR - Grupo de Reflexión Rural, el Domingo, 28 de agosto de 2011, 21:53
Uno de los resultados previsibles de la actual crisis noratlántica, o sea de la decadencia de “occidente”, es el desplazamiento hacia China de la actividad depredadora imperialista.

Para empezar, China ha dejado de ser un país socialista, es sólo un país capitalista en plena etapa de consolidación, la cual es potenciada por el uso de la economía planificada propia del modelo soviético, aplicada sobre al modelo capitalista convencional.

Este inmenso país, que tiene la misma proporción de habitantes por kilómetro cuadrado que Europa Occidental (140 h/km2) concentra la cuarta parte de la población del planeta (13.300 millones), ha logrado en los últimos años el “milagro” que 150 millones de chinos tengan el nivel de vida que tenía la clase media norteamericana, gracias a la veloz industrialización instalada en su faja costera.

Pero para alcanzar el nivel de gran potencia global, China debe contar con 500 millones de chinos con un nivel de vida igual al logrado en la faja industrializada. Esto los ha llevado a ampliar al interior del país su esfuerzo de industrialización, para que  la gran masa de campesinos, aún pobres, generen los recursos que les permitan modificar sus hábitos de consumo, obteniendo bienes que no producen.

Este proceso ha abierto las compuertas de China al mundo, y la sombra del Antiguo Imperio del Centro comienza a diferenciar plenamente a la China actual, del grupo de naciones tercermundista al que alguna vez perteneció. El gobierno de China hoy, de socialistas, sólo conservan el recuerdo y los métodos represivos que caracterizan a la paranoia propia de esos regímenes.

Una vez logrado este nivel de desarrollo, la denominada República Popular China, quedará en óptimas condiciones de convertirse en la Nueva Base del Imperio Global: pues ya está instalada, con mayor o menor profundidad, en todo el planeta, dispone de un formidable ahorro financiero, y cuenta con suficiente población como para repetir el proceso que utilizó Europa Occidental para poblar el Tercer Mundo con su población sobrante en el siglo 19, condición necesaria para imponer las pautas culturales imprescindible para dominación, e imprescindible para lograr el apoyo de parte de la población nativa oportunista, que estará dispuesta a comprar su cultura con tal de mantener su estándar de vida.

Todo esto deja a China en una notoria superioridad para convertirse en la nueva sede del Imperio Global, y permite comprender mejor que está sucediendo en Estados Unidos, donde no parece mínimamente racional que hayan sacado de su país la base industrial que les permitía tener una amplia clase trabajadora con una demanda solvente que le permitía seguir funcionando a su economía. Solamente si las decisiones que llevaron a esta situación catastrófica, quedaban fuera del control del establishment nacional norteamericano, puede comprenderse, igual que otras políticas, tales como el permisivo envenenamiento de su juventud mediante el narcotráfico, sólo se explican si estas decisiones surgieron del oculto Poder Sin Patria, que controla al mundo, y durante siglos ha instalado las políticas imperiales en todo el planeta.

Es evidente que este poder oculto ha decidido que Estados Unidos y la Alianza Atlántica no están en condiciones de seguir controlando el mundo en la etapa que se inicia en el siglo 21.

La Humanidad ha crecido, el Tercer Mundo despierta, por lo tanto la dominación futura requiere una nueva energía imperialista, capaz de resistir con éxito  la embestida liberadora, desatada después de los largos años de saqueo al resto del mundo, y cuyo inicio estamos presenciando.

Esto no puede ser encarado por Europa, cuya población declina, y sus estructuras, aunque expertas en la dominación, deberán concentrarse en defenderse de la previsible avalancha que llega desde los países africanos, sin energía restante para sostener una situación de control social suficiente como para disciplinar al resto del tercer Mundo.

Rusia, por su parte, si bien es el país con la mayor extensión territorial, con la mayor concentración de recursos naturales del planeta y con la mejor industria militar del planeta, no dispone de una población suficiente como para disciplinar al resto de la Humanidad; ni siquiera pudo hacerlo con los bravos afganos.

China, en cambio, tiene suficiente territorio, una identidad cultural milenaria y una enorme población suficientemente disciplinada durante varias generaciones. Lo único que les faltaba para convertirse en el gendarme global es una profunda industrialización.

LA GÉNESIS DE LA INDUSTRIALIZACIÓN CHINA

Una gran industrialización no es posible sin una infraestructura comercial y financiera de alcance mundial. Esto fue meticulosamente desarrollado en el enclave del Imperio Británico que conectó a China con el mundo en el período cerrado al mundo durante el disciplinamiento comunista. No fue China la que se quedó con Hong Kong, sino Hong Kong el que se está quedando con la República Popular China.

La descalificación absoluta de las propuestas de Mao Tse Tung, y el veloz abandono de los principios marxistas para adoptar un capitalismo militante, con un enfoque imperialista que los lleva a desplegar una capacidad de veloz desarrollo estratégico en términos de evolución capitalista. Este know how no se adquiere en reuniones del Comité Central del Partido Comunista. En China, como en tantos otros países, ha tenido éxito un Golpe Destituyente de los líderes revolucionarios, y viendo los acontecimientos posteriores, es evidente que ha sido tolerado por el Poder Global porque convenía a los planes de la capa dirigente del Imperio Global, la más capacitada para establecer objetivos y políticas mundiales a largo plazo.

EL IMPERIALISMO CHINO EN SU ETAPA ACTUAL (preparatoria)

China como sede del Imperio tiene las ventajas materiales que los titiriteros globales consideran más efectivas que las que, en un futuro próximo, pueden ofrecer Estados Unidos o Europa, socios actualmente en desbandada y gastando su exiguo prestigio en operaciones como la de Libia.

En contraste con esto, China, despliega una cantidad creciente de población capacitada, pone su energía en la actualización industrialista y organiza su despliegue planetario de compras e inversiones, y se instala en el mundo desplegando  características las etapas clásicas del desarrollo imperialista.

Así corresponde que en la etapa siguiente, debe desplegar una fuerza represiva suficientemente potente como para disuadir a cualquier otro país que quiera interferir con las inversiones chinas realizadas en su territorio.

EL ESTILO DE INVASIÓN ECONÓMICA DE LOS CHINOS

La influencia económica de China presiona al Tercer Mundo, y a América Latina y el Caribe hacia la especialización en la exportación de recursos naturales, con la consiguiente desindustrialización, modelo clásico del saqueo imperial desde el siglo 18 en adelante.

China planifica la ocupación pacífica, pero capilar, de sectores básicos de la economía en los países invadidos. Se instala progresivamente en el control de la distribución de alimentos, la compra de materias primas y el control de recursos energéticos, ocupando, calladamente, espacios de poder creciente en los países del Tercer Mundo.

No es casual este ingreso a través de los supermercados. Ese fue el primer paso del Imperialismo norteamericano cuando la Argentina comenzó su proceso de extranjerización de su economía, de la mano diligente de Arturo Frondizi, que permitió la instalación de la cadena de supermercados MiniMax, del grupo Rockefeller, que tuvieron que retirarse por la resistencia que encontraron.

Solamente tienen objetivos ligeramente distintos entre las presencias imperiales que ocupan los espacios de intermediación de productos básicos y control de los servicios públicos esenciales. El modelo chinos no sólo quieren instalar su poder comercial, sino que necesitan colocar población para que se aclimate en el país invadido, lo cual es menos necesario para la población de ascendencia europea, con hábitos culturales similares a los nuestros. En este sentido no se instalaron para competir con la invasión francesa del sector de intermediación  representado por Carrefour, o la norteamericana de Wall Mart o la británica de Jumbo. Es probable que más tarde o más temprano, también lo hagan, dependerá de lo que se decida en el Comando del Imperio Global.

Un día conversando con un miembro de la inteligencia china en nuestro país, él me hizo una sugerencia: “A ustedes les vendría muy bien que se instalen aquí unos 300 millones de chinos”. Sentí un escalofrío y comencé a ver este proceso de llegada de los chinos desde una perspectiva más amplia, mirando los grandes números:

En América Latina, China ha realizado inversiones y compras, solamente en el último año, por 15.600 millones de dólares, y de estos, más de 6.000 millones fueron en la Argentina. La CNOOC (China Nacional Oil Offshore Corporation) anunció  la inversión de 3.100 millones de dólares en una empresa conjunta al 50% con la argentina Bridas Energy Holdings (BEH) y Sinopec Corp acordó la compra de todos los activos de petróleo y gas de la estadounidense Occidental Petroleum Corp en Argentina por 2.450 millones de dólares[1][1], además se concretó la venta del 80% del Standard Bank Argentina al Banco Industrial y Comercial Chino por u$s 600 millones. En minería se evalúa la construcción de una planta refinadora de cobre con una inversión inicial de u$s 500 millones[2][2]. En alimentos, la provincia china de Heilongjiang firmó un acuerdo con el gobernador de Río Negro, Miguel Saiz, por la concesión de 300.000 hectáreas de tierras para la producción de soja, una inversión total de u$s 1.500 millones que incluye el desarrollo de un sistema de riego y la construcción de su propia terminal portuaria para la salida del oro verde. La compañía china Chery, en alianza con el Grupo Socma (Franco Macri), busca financiamiento para invertir u$s170 millones en una planta automotriz para producir 40.000 vehículos por año de un nuevo modelo en Berazategui, provincia de Buenos Aires.

CHINA SE PREPARA PARA “PROTEGER” SUS INVERSIONES EN EL EXTRANJERO

En buen romance, cuando está terminada esta etapa de la zanahoria, vendrá la del garrote.

Para eso China ha puesto en marcha un programa de desarrollo de grandes portaaviones. Este tipo de buque no es un arma defensiva para su propio territorio, sino un arma puramente ofensiva y apta para apoyar invasiones. Veamos cómo está su desarrollo.

Ha comenzado con la compra del gran portaaviones ruso Varyag, de 55.000 toneladas y 200.000 hp, y con capacidad para trasportar 17 aviones Shukoi y 24 helicópteros. Rusia abandonó su construcción debido a su crisis económica y a su derrota política, y trató de vender al buque como chatarra, en varios países hasta que China lo compró en u$s 20 millones a Ucrania, y con grandes gastos logró remolcarlo hasta la ciudad portuaria china de Dalien, donde está siendo reparado para volver al servicio se estima que este año o el que viene. Primera etapa cumplida.

Para la etapa siguiente, existe un proyecto chino para construir un catamarán portaaviones, este concepto le permite bajar el calado del buque, haciéndolo apto para navegar en aguas poco profundas, como los grandes ríos interiores de Suramerica.

La realidad política es que mientras el Imperio Global siga teniendo su inmenso poder, no es importante el país que se elija para disciplinar a los países a saquear, primero fue el Imperio Británico, luego Estados Unidos, ahora China. Debemos tomar esto en cuenta para definir nuestra estrategia defensiva, generando los recursos y alianzas defensivas adecuads, sin caer en la vieja trampa imperial de “las inversiones extranjeras”, que supimos rechazar el 12 de agosto de 1806, y ya entonces pudimos impedir que aposentaran sus industrias en nuestro suelo en la Vuelta de Obligado. Así eliminamos el peligro de invasión, pero si bien pudimos derrotar a Beresford, una avalancha de millones de chinos, con enorme apoyo aéreo no será fácil de contener, así que es la Unasur donde debemos considerar seriamente esta hipótesis de conflicto.

Los países imperialistas sólo pueden ser clientes, jamás socios, y menos aún con inversiones en nuestro territorio.

Buenos Aires, 23 de agosto de 2011

Entrevista a Jorge  Rulli - Hechos en Conf de Prensa sobre Acuerdo Río Negro










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