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jueves, 13 de septiembre de 2012

Con la soja se ha entregado el territorio a las corporaciones


Rulli: “Con la soja se ha entregado el territorio a las corporaciones”

31 DE AGOSTO DE 2012 A LAS 00:19

LOCALES

El dirigente político peronista Jorge Rulli dijo que “la sojización es la colonialidad. Nuestra principal riqueza es el suelo y con la soja podemos perderlo”.

Rulli llegó a Santa Rosa para dar una charla en la Biblioteca de la Cámara de Diputados. Será hoy, a partir de las 19:30 horas, bajo el título: “El modelo de país, la sojización y las nuevas dependencias”.
Vino de la mano del diputado provincial Darío Hernández.

Criticó el anuncio de Cristina Fernández reconociendo a Monsanto por las patentes y por una segunda soja transgénica.

Dijo Rulli que el modelo de sojización fue impuesto y que “la clase política no habla de políticas productivas”. Aseguró que la soja “crea más pobres, junto a los programas sociales y la asistencia universal por hijo. Pero no genera trabajadores, ni producción. Este modelo provoca una crisis energética para sostener la producción de soja y los autos que andan por todo el país”.

Jorge Rulli fue integrante de la Juventud Peronista Nacional en los años ’50, junto a Felipe Vallesse. Estuvo exiliado. Cuando regresó al país se dedicó al estudio del medio ambiente. Es creador del Grupo de Reflexión Rural. Escribió el libro “Pueblos fumigados”. Realizó un informe sobre los daños ambientales y sociales y las enfermedades congénitas provocadas por la fumigación que entregó a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque no sabe si la jefe de Estado lo leyó.

- ¿Cuáles son los problemas de este modelo de sojización?

- Es un modelo de colonialidad. No fue decidido por el país, sino por Europa. Debido a una línea dura, Europa se queda sin los cardúmenes de anchoita con la que se hacía la harina para la comida del ganado. Después vino la vaca loca. En ese momento llega el Gobierno de Alfonsín, que necesita divisas. Le sugieren la soja convencional. Después por presión de Monsanto pasamos a la soja transgénica. Había un millón y medio y comenzamos aumentar un millón y medio por año. Ahora hay veinte millones de hectáreas.

Se anuncia una segunda generación de soja, con consecuencias imprevisibles porque vamos a salir de la Ley de Semillas que permite el uso propio y entramos en la etapa de pagar patentes.

Lo más grave es la indiferencia de la sociedad y de la clase política. Las consecuencias son: un fumigación masiva, con niños nacidos con malformaciones, abortos, cáncer, despoblamientos del campo, ahora tenemos megalópolis por todos lados. A algunos les parece bien.

El territorio se entregó a las corporaciones para el monocultivo. Y la fragilidad de la economía argentina es total. No tenemos un proyecto de país, a tal punto que lo que entra por soja sale para tapar la crisis energética, para mantener todo el plantel de automotores del país y para mantener el gas natural que abastece nuestras cocinas, porque llega en barco. Se patea la crisis para adelante con la promesa de hacer más soja.

Con un agravamiento: comemos comida chatarra. Todo lo que comemos posee una porción de soja para abaratar el producto. Además de la gente que come milanesa de soja, que es una forma de suicidarse lentamente.

- ¿Cómo se sale de este modelo?

- Se anuncia una segunda etapa con bombos y platillos. Y una cosa interesante es que a partir de que Monsanto se instala en Córdoba De la Sota empieza a moverse como candidato. Hasta qué punto las empresas son electoras. Hoy el que compite con Cristina es De la Sota. Que Monsanto haya elegido Córdoba es un dato.

Se sale con planificación. Y el peronismo tiene que tener un proyecto nacional. Vamos con viento de cola de los mercados globales.

Yo le expresaba al diputado Hernández la angustia por el renunciamiento de la dirigencia política a tratar los temas productivos. No conocen, se desinteresan, los proyectos se cajonean. No sólo por el peronismo, lo veo en la izquierda, en Carta Abierta.

La política se hace con el subsidio, el subsidio por hijo, reivindicaciones ideológicas, derechos humanos... no está mal. Pero lo malo es que la política se desentienda de la matriz productiva y no le fije una ruta.

De la soja podríamos salir gradualmente. Se deberían preservar zonas, provincias para destinar a otros cultivos para el mercado nacional con productos sanos. Ir creando alternativas. Lo que se ve es el proyecto agroalimentario que propone un 60% más de soja. Profundizar este hoyo.

Lo vemos en intelectuales como Horacio González o Juan Pablo Feinmann, subirnos al consenso de Pekín, frente la crisis planetaria subirse al tren de China. Pero nos subimos ahí porque producimos el forraje para sus cerdos.

Censura en el INTA

Rulli dijo que para recuperar las tierras de la soja hay que volver a la ganadería. “Hay oficinas del INTA donde la autocensura es muy grande”, aseguró.

“Cuando habla el INTA es porque las cosas están mal. Dos oficinas del INTA dijeron que como se terminó el petróleo se puede terminar el suelo en la Argentina”, contó.

“Estamos ante una catástrofe peor a la del petróleo. En zonas de provincia de Buenos Aires desapareció el perfil A del suelo. Es la parte de arriba del humus. Estamos con el B”, dijo Rulli.

“Cada cuatro barcos de soja uno es de suelo. Nos da una fiesta de dólares, pero hipoteca el futuro. Nuestros hijos no van a tener el suelo que tuvimos nosotros. Y la principal riqueza argentina es el suelo. Con la soja podemos perderlo”, concluyó.

http://www.eldiariodelapampa.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=116795%3Arulli-con-la-soja-se-ha-entregado-el-territorio-a-las-corporaciones&catid=13%3Alocales&Itemid=8#.UFH5RbKTu8C

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